Una mañana singularmente esplendorosa iluminaba la Aldea de la Hoja. Cierto ninja de ojos azules y alborotado cabello rubio no parecía disfrutar mucho el día primaveral. Deambulaba por las calles desconcentrado, sumido en sus pensamientos hasta el punto de no tener rumbo fijo.

La pesadilla suscitada la noche anterior impregnaba sus pensamientos. Esa criatura negra de un solo ojo, luego al zorro de nueve colas, ¿significaba algo? No podía responder esa pregunta.

Por otro lado, en la oficina de la hokage, Tsunade presidia una reunión a puerta cerrada con Jiraiya y Kakashi. El tema de dicho encuentro era Naruto.

—Ha tenido un avance significativo en su entrenamiento; podría decir que su poder y habilidades han avanzado mucho. Ya no es un niño, y no veo la necesidad de estarlo restringiendo y protegiendo tanto —Expresó el sabio sentado en uno de los sofás.

—Puede que tengas razón, Jiraiya, sin embargo, por más fuerte que sea Naruto sus principales enemigos son los akatsukis y, aun que desconocemos la identidad de todos los miembros, solo con Itachi Uchiha y Kisame Hoshigaki es suficiente para darnos cuenta de que son ninjas de muy alto nivel. Naruto, por más que haya mejorado, no deja de ser una presa fácil para ellos —Refutó de forma Kakashi.

—No olvidemos a Orochimaru y Sasuke Uchiha; ese par es un riesgo igual —Agregó la hokage desde su escritorio—. Como va lo de Naruto con el zorro, ¿lograste algún avance?

—Cero por ciento de avance —Respondió al instante Jiraiya, soltando un suspiro al final—. El chico rechaza por completo el uso del Kyubi. Lo detesta, lo odia profundamente y ni siquiera le agrada que lo mencionen. Naruto nunca usará el poder del zorro de forma voluntaria.

—¿Usar el poder del zorro? —Intervino Kakashi sin entender de que hablaban.

—Le ordené a Jiraiya que durante su entrenamiento con Naruto intentara desarrollar algún vínculo que le permita usar el poder del Kyubi. Si los akatsukis atacan necesitaremos todo el poder que tengamos para defendernos —Explicó Tsunade.

—Habló usted de Naruto como si fuera un arma —Razonó el ninja de la máscara fingiendo incredulidad.

—Nunca dije que Naruto fuera un arma, Kakashi —Sus motivos no eran fáciles de explicar, y comprendió el malentendido—. Él es un ninja, pero posee algo que nadie más posee; algo que puede ayudarnos a defender la aldea.

—¿Obligándolo a usar el poder del zorro? Naruto detesta usar ese poder y detesta ser su portador. El único trabajo del chico es contener al zorro y lo ha hecho sin problemas durante los últimos años, no podemos obligarlo a usarlo —El tono de voz empleado por el jounin denotaba molestia.

—¡Nunca dije nada de obligarlo! —Exclamó ante las réplicas de Kakashi—. Naruto es un ninja muy importante para nuestra aldea, y para mí; jamás lo obligaría a nada que él no quiera. Aun así, tenemos que entender que él puede ser lo único capaz salvar la aldea en el peor de los casos.

Kakashi no tuvo más que asentir haciendo una reverencia. Luego dio media vuelta con intenciones de irse sin decir nada más, guardándose para sí sus opiniones.

—Aun no te vas, Kakashi; no hemos terminado —Llamó Tsunade—. Jiraiya debe retirarse para buscar más información de los akatsukis. Naruto está ahora bajo tu mando.

Kakashi asintió y miró a Jiraiya antes de irse, el sabio le guiñó el ojo demostrando que todo estaría bien y que no debía preocuparse.

—Parece que Kakashi no se lo tomó tan bien como nosotros, ¿no? —Comentó Jiraiya.

—Lo sé —suspiró la hokage tratando de relajarse—. Sé que no es tan fácil entenderlo, pero es algo necesario. No obstante, ya no estoy tan segura.

—¿Tu?, ¿dudado? Eso sí que es raro —Dijo Jiraiya en forma de broma acercándose a ella—. Al principio tampoco me gustó la idea, usar a Naruto como un arma…

—¡Él no es un arma! —Reclamó de inmediato.

Ese exabrupto suscito un momento de silencio entre ambos compañeros. Mismo que Jiraiya rompió con una fable sonrisa y posó su mano sobre uno de los hombres de la mujer ofrendándole ánimos.

—Es lo correcto, Tsunade. Naruto no es un arma, es quien puede salvar la aldea, y como dijo Kakashi, no lo obligaremos. Pero, conoces a Naruto, él es capaz de hacer lo que sea por su aldea, incluso olvidar el miedo y rencor que tiene con el zorro.

—Si, es verdad. Él es así; capaz de hacer cualquier cosa por proteger a los suyos —Sonrió solo perdiéndose en los recuerdos de tiempos y personas entrañables.

Horas más tarde, ya por el medio día, el ninja rubio se encontraba en una banca del parque, esto por indicaciones de Kakashi con quien se reuniría junto a Sakura. De momento Naruto estaba solo, sentado y mirando al cielo perdido en sus pensamientos que no eran otros que la búsqueda de una explicación para su reciente pesadilla. Para su infortunio cuando acudió a la oficina de la hokage en busca de su mentor se le informó que este había salido a una misión de la cual obviamente no se reveló ninguna información. Lo único que se le dijo al joven es que regresaba a integrar el equipo número siente en compañía de Sakura y su sensei, quien ahora fungiría como su líder de escuadrón.

—Naruto, veo que ya llegaste antes —Saludó su compañera de cabellos rosas acercándose a él, notando de inmediato que no le hacía caso—. Naruto —Insistió sin resultado.

Fácilmente encontró la forma de sacarlo de su trance y esta fue mediante un golpe en la cabeza, que, si bien le sacó un quejido, al menos lo hizo reaccionar.

—¿Qué te pasa Sakura? —Alegó sobándose la cabeza—. Creo que cada vez golpeas con más fuerza.

—¿Qué te pasa a ti?, estabas como tonto mirando al cielo. Además, ni te pegué tan fuerte —Respondió cruzada de brazos.

—Lo siento, Sakura.

Eso desconcertó a la chica. Lo normal hubiera sido tenerlo quejados por el "golpecito" que le dio durante un largo rato, pero parecía que no le importaba.

—¿Naruto, estas bien?, te noto algo raro —Se sentó a su lado en la banca esperando su respuesta.

—La verdad sí y no. Veras, Sakura, anoche tuve un sueño muy extraño que no puedo sacar de mi mente… más bien una pesadilla.

—¿Una pesadilla? —Se dijo así misma—. ¿Puedo saber de qué se trataba?

—Había un extraño ser detrás de mí en mi habitación; era completamente negro, como una sombra, lo único que se podía ver de él era un enorme ojo en toda su cara. Me miraba muy fijamente como si me analizara, como si buscara algo en mí. A pesar de que era un sueño lo sentí tan real. En seguida de eso apareció el zorro detrás de nosotros rugiéndole a esa cosa como si lo molestara

Ahora los dos compartían un semblate serio y pensativo.

—¿Hablaste con Jiraiya sobre eso?, quizás él pueda ayudarte a saber qué significa.

—Jiraiya salió a una misión; pero estoy seguro de que no significa nada —En el fondo Naruto no creía sus propias palabras solo quería que ella no se preocupara.

Sakura percibió la mentira. Ambos se quedaron allí en el parque en silencio, aguardando el arribo de su ahora capitán.

En el País de los Campos de Arroz el proyecto de base avanzaba rápidamente. Aún estaban lejos de establecer lo que necesitan pues solo un tercio de la flota había tocado tierra, esto es porque la cantidad de personas es tan grande que necesitaban aclimatar toda la aldea y terrenos aledaños para que estos puedan asentarse.

Bajo el mando del heredero del clan Tokugawa los ashigarus que había desembarcado trabajaban incesantemente en las remodelaciones y construcciones necesarias. En la cima de la colina, donde antes había una especie de ayuntamiento rodeado por una empalizada, Kazuhiro y Tetsuo supervisaban la construcción de una sala de reuniones en la cual se llevaría a cabo la primera reunión de los siete daimyos de la Gran Alianza Samurái.

Todo parecía bastante pacifico hasta que cierto grupo de ninjas atacaron desde el bosque.

Un escuadrón de ashigarus recolectaba comida en los bosques; estaban distraídos, incluso sin sus armas cerca, eran un escaso grupo de cinco hombres. Diez sombras se movían entre los árboles en silencio. Los ninjas del sonido tomaron posiciones rodeando a los incautos enemigos. De la nada, arrojaron kunais dando muerte a dos ashigarus quienes no tuvieron tiempo ni de reaccionar. Al oír los gritos de sus compañeros los otros tres corrieron a recuperar sus yaris que habían dejado clavadas en el suelo cerca de un árbol.

Dos ninjas cayeron frente al primero atacándolo cuerpo a cuerpo con cuchillos. El ashigaru no tuvo oportunidad alguna de defenderse siendo brutalmente apuñalado por sus agresores. Otro de los ashigarus logró retomar su yari con la que se lanzó al ataque lanzando rápidas y fuertes estocadas. El ashigaru era hábil, pero no era más que un soldado inferior, incluso menor que un novato samurái.

Sin problemas esquivan sus ataques o usaron sus kunais para desviar las estocadas.

Otro de los ninjas bajó de los árboles por detrás del ashigaru y, mediante un extraño artefacto de metal en su brazo izquierdo, lo atacó con un sonido muy agudo y de baja frecuencia. Dicho sonido fue capaz de hacerlo soltar su arma y arrodillarlo por el dolor que destrozaba sus tímpanos.

—Estos samuráis son unos debiluchos; si todos son así retomaremos la aldea en cuestión de minutos —Aseguró el ninja con aquella extraña arma sónica.

Enfrascados en hacer sufrir a ese hombre se olvidaron del último quien no decidió luchar sino correr de regreso a la aldea para alertar todos. Cuando el líder avistó al que huía dejó la tortura y optado por acabar con la vida de su víctima que estaba en el suelo clavando un kunai en su cuello. Ordenó a todos sus seguidores que atraparan al sujeto que huía y lo asesinaran.

El ashigaru restante corría y corría tanto como le era posible. Miró sobre su hombro logrando divisar a esos ninjas saltando entre los árboles detrás de él arrojándole kunais. Escapó del bosque corriendo por el camino que llevaba hasta el pequeño poblado y sin dilación corrió hacia la colina, allí comenzó a gritar a los cuatro vientos. Que estaban siendo atacados por ninjas.

Los ninjas no se preocuparon por nada, lo siguieron pasando entre otros ashigarus que estaban trabajando en la construcción de edificios. El ashigaru llegó entonces hasta la colina donde divisó a su comandante: Kazuhiro.

Había logrado llamar la atención del heredero, sin embargo, antes de terminar de hablar fue asesinado con un gran shuriken que se clavó en la parte posterior de su cabeza.

El cuerpo quedó casi en los pies de Kazuhiro y detrás vio a los ninjas. Sin advertencia arrojaron sus kunais al heredero.

Sin inmutarse, y con gran facilidad, desenvainó su espada y cortó todos los proyectiles. Todo en una fracción de segundo. Ante tal habilidad los ninjas se sorprendieron mirando incrédulos al espadachín. Sus armas estaban en el suelo hechas pedazos debido al abrumador filo de esa espada.

—Así que estos son los famosos ninjas —Dijo Kazuhiro mientras agitaba su katana—. Tenía muchas ganas de conocerlos y probar sus habilidades. Espero no me decepcionen.

Los ninjas dejaron de lado la sorpresa y se lanzaron al ataque corriendo hacia el samurái por diferentes direcciones tratando de buscar puntos ciegos.

Sin problemas pudo prever todos sus ataques y no necesitó moverse de su posición.

Estilo de viento, Erizo de aire —Invocó una de sus técnicas.

Golpeó el suelo con la punta de su espada y a su alrededor emergieron frenéticos cortes de aire que golpearon en todas direcciones.

Logró desviar los kunais que le arrojaron, luego sirvió para herir a los ninjas que se acercaron demasiado obligándolos a alejarse. La sangre comenzó a manchar sus ropas y el suelo.

—Este sujeto es diferente. ¿acaso los otros no eran samuráis? —Se cuestionó así mismo el capitán de los ninjas del sonido preparando su arma sónica.

Antes que lograra hacer algo con ese artefacto un devastador tetsubo golpeó de forma descendente su brazo con una fuerza inhumana. El golpe fue tan bestial que no solo destrozo el artefacto en mil pedazos, también le arrancó el brazo desde el codo de forma.

El capitán se derrumbó sobre la tierra gritando de dolor mientras su sangre emanaba a raudales llenándose y llenando el suelo de sangre. Frente a él estaba el gigante de los Tokugawa mirándolo con desprecio y altanería.

—¿Acaso fue demasiado para un ninja? —Cuestionó a manera de burla.

Dos ninjas creyeron que podían atacarlo por la espalda con sus cuchillos, pero no funcionó, el gigante agitó con fuerza su gran garrote logrando impactar al primero y este a su vez impactó al segundo estrellándolos a ambos contra la empalizada. El que recibió el golpe directo del arma sufrió fracturas mortales debido a la fuerza del impacto. El segundo unas pocas fracturas, cosa que no tendría que sufrir mucho tiempo; en un solo parpadeo el gigante estaba frente a ellos volviendo a atacar con su arma, esta vez dejándola caer sobre ambos. La fuerza fue tal que creo un cráter y derribó parte de la empalizada. Ambos ninjas quedaron hechos pedazos en el suelo.

Los ninjas restantes vieron lo que ocurrió con sus compañeros; al verlos morir de esa forma ante la fuerza de ese samurái olvidaron que había otro frente a ellos y pagaron el precio por su insensatez.

—¿Acaso me olvidaron? —Se escuchó la voz del heredero Tokugawa—. Haré que recuerden que su rival soy yo: Estilo de viento, Hoja de aire.

Arrojó un feroz corte horizontal con su espada, el cual se extendió en el aire formado una peligrosa y letal hoja de aire que avanzó fugaz hacia los ninjas. Tres de ellos fueron cortados por la mitad de un solo tajo. Los demás entendieron que ir allí fue un completo error y no tenían una sola oportunidad contra ese par de samuráis.

Solo quedaban cuatro de ellos en pie, hasta que el gigante se movió con su gran velocidad y con su garrote aplastó a otro de ellos restando solo tres.

—Díganme que ustedes son ninjas de bajó nivel, porque si todos son tan inútiles como ustedes esta conquista será terriblemente aburrida —Bufó Kazuhiro.

Los tres restantes, llenos de pánico, buscaron la forma de escapar soltando bombas de humo que cubrieran su escape. Los samuráis ni se inmutaron al verlos correr despavoridos saltando entre los techos de los edificios en construcción.

—¿Qué hacemos, mi señor? —cuestionó Tetsuo esperando la orden.

—Me aburrieron demasiado. Ve y destrózalos —Ordenó sin interés.

No le importaban esos cobardes realmente, pero igual quería que murieran por hacerlo perder su tiempo. El gigante asintió y se lanzó tras ellos.

Kazuhiro volvió la mirada al capitán de los ninjas quien seguía con vida con el brazo amputado dejando un rastro de sangre pues intentaba escapar. El dolor le impedía hacer movimientos muy brucos, por lo que no saltaba ni corría.

El heredero se acercó tranquilamente y lo pateo con fuerza en la espalda para tirarlo al suelo.

—Lord Orochimaru se enterará de esto —Gruñó tratando de contener el dolor de su brazo.

—¿Quién? —Preguntó el Kazuhiro curioso poniendo su pie sobre la cabeza del ninja herido.

—Mi señor, un aliado de estas tierras. Él te hará pagar por esta ofensa: vendrá y los matará a todos —Explicó gritando un poco pues el samurái aumentó la presión sobre su cráneo.

—¿Es alguna clase de líder, general, gobernador o mercenario?

—¡Es un ninja muy fuerte! ¡Uno de los más fuertes del mundo! Su solo nombre causa terror en los corazones de miles.

—Eso suena interesante, pero no respondiste mi pregunta. ¿Qué es él? —Esa sutil descripción causó mucho interés en el samurái.

—Es un criminal en algunos países, pero es un aliado del señor de estas tierras.

En su tierra natal era raro escuchar de un criminal así. Ese lord quizás podría servirle o podría luchar contra el. Quitó su pie de la cabeza del capitán.

—Bien, te dejaré ir, ve y dile a tu lord lo que pasó aquí y si realmente es tan fuerte quiero que venga y me enfrente —Dicho eso le dio la espalda y lo dejó escapar.

El maltrecho ninja se levantó y apuró su paso antes que el heredero cambiara de opinión.

Minutos después Tetsuo regresó con una gran sonrisa y sangre impregnada en su arma.

—¿Acabaste con ellos? —Preguntó Kazuhiro sentado en una meza mientras tomaba una taza de té y su espada era limpiada por un sirviente.

—Claro que sí, mi señor —Mostró su gran arma la cual estaba empapada de sangre—. Fue divertido, como cuando un niño mata insectos —Rio un poco por la comparación y se sentó junto a su señor—. ¿Por qué dejó ir al otro?

—Porque su líder parece una persona interesante, y deseo conocerlo —Respondió tranquilo y sonriendo mientras daba un sorbo a su taza.