Danzo continuó con su relato. Su presencia era ingrata, pero con la información que poseía fue tolerado y escuchado.

Lo que el viejo hombre relataba era verdad. Eran relatos escritos en pergaminos antiguos a los que solo tiene acceso el consejo y sus miembros.

Lo que molestaba a la hokage es que ella, a pesar de tener dicho acceso, no tuvo la idea de leerlos para conocer más de los samuráis. Probablemente ignoraba la existencia estos documentos. Con el orgullo herido decidió callar y escuchar.

Danzó se explayó y reveló todo lo que conocía:

Los samuráis son vestigio del mundo antiguo; cuando los ninjas aun no existíamos como tal y mucho menos nuestra cultura o costumbres. Ellos gobernaron estas tierras en su totalidad. Nunca crearon naciones, se rigieron por sistemas de clanes. El más grande era el clan Minamoto; tal era su poder que la mitad de nuestro mundo les perteneció solo a ellos.

Los Minamoto tuvieron un poder inalcanzable. Todos los clanes estaban bajo su mando, y esto fue así durante siglos hasta que dos clanes se levantaron en su contra hartos de la opresión, estos fueron los Taira y los Fujigawara: así estalló una gran y cruel guerra por el dominio del mundo. Los Minamoto eran fuertes y poderosos, pero la alianza entre los Taira y los Fujigawara era solida e igualaba ese poder. Conforme la guerra aumentaba clanes menores tuvieron que elegir bandos, y así, todo el mundo entró en conflicto. Ni siquiera nuestras guerras se comparan a la devastación que sembró la guerra samurái.

El estilo de combate de los samuráis se enfocaba en luchar de frente en grades números, y luchar así contra los Minamoto no era una gran forma de conseguir victorias, es por eso por lo que los Taira decidieron reclutar guerreros especializados en el sigilo y el combate estratégico a baja escala: los llamaron ninjas, guerreros entrenaros en el arte del sigilo y el engaño, fueron la forma perfecta para golpear a los Minamoto y debilitarlos. Fue la mejor y la peor idea. En ese momento los ninjas eran considerados asesinos o espías de bajo honor. Los aceptaron como miembros de su ejército e incluso ganaron poder, dinero, fama, respeto y autoridad. Para los samuráis los ninjas no tenían valor, eran solo herramientas, les encargaban las misiones más difíciles, casi suicidas, bajo amenazas. Los ninjas antiguos debían servir a sus amos hasta la muerte como leales canes.

La guerra siguió y siguió por mucho tiempo, los samuráis comenzaron a debilitarse, y fue allí donde un clan fuerte y un monje se unieron para obtener un poder sin igual: un poder que acabaría con los samuráis.

Kamataro, líder de un clan emergente, y sabio monje de llamado Hagoromo se aliaron para terminar la guerra de una vez por todas. Juntos robaron un poder inconmensurable, no se sabe que fue ni a quien se lo robaron, pero con ese poder despertaron a una bestia con diez colas: El Jubi.

Ni todos los samuráis juntos lograron hacer frente a una bestia con tal poder. Los Minamoto, Taira, Fujigawara, y otros clanes, debieron unirse para tratar de detener el avance de los ninjas; era demasiado tarde. Su último intento fue sellar una vez más al Jubi, a lo que Hagoromo decidió dividir a la bestia en nueve más pequeñas, nueve bestias con cola, el evitó el sello fue inútil.

La criatura exterminó a ocho clanes samurái en una sola noche, alrededor de unas cinco mil vidas cegadas por la tan aterradora bestia. La debacle obligó a los tres grandes clanes, Minamoto, Taira y Fujigawara a rendirse días después. Los ninjas se alzaron con el poder absoluto y la hegemonía samurái se derrumbó.

El orgullo de los samuráis no les permitiría vivir sometidos. Zarparon en grandes flotas y se alejaron de nuestro mundo, nunca se supo a donde llegaron: fue un éxodo masivo. Así comenzó la era de los ninjas.

Estoy seguro de que los nombres de Hagoromo y Kamataro no les suenan conocidos, y es comprensible.

Hagoromo al término de la guerra se alejó del mundo con sus bestias viviendo en una montaña hasta el día de su muerte, y lo conoceríamos hoy en día como "El sabio de los seis caminos".

Kamataro se dedicó formar un mundo regido por los ninjas, y fue secundado por muchos clanes emergentes. El clan que lideraba este hombre era el clan Uchiha.

Así concluyó el relato de Danzo. Dejando a todos sorprendido e intrigados.

Sin que los miembros de la reunión lo supieran, fuera del edifico un grupo de jóvenes estaba reunido, deseando con ansias escuchar algo de lo que allí se hablaba, pero el acceso se les fue negado.

—¿Qué tanto estarán hablando allí? No puedo aguantar esta curiosidad —Decía el ninja rubio revolviéndose el cabello.

—Cálmate, Naruto, solo han pasado treinta minutos —Comentó Kiba, recostado en el suelo recargado sobre su gran perro Akamaru.

—¿Es que acaso no quieres saber de lo que hablan allí dentro? —Cuestionó el rubio una vez más.

—Sea lo que sea, Naruto, cuando salgan nos lo dirán, deja de ser tan molesto y escandaloso —Bufó Shikamaru recostado en el suelo solo mirando el nuboso cielo.

—Ya me dio hambre, ¿qué tal si vas a comer algo y luego volvemos? —Estas palabras solo podían venir de cierto chico regordete y de cabellos castaños, Choji.

—Tu siempre comiendo —Rezongó su compañera de ojos verdes y larga cabellera rubia, Ino.

—Deberíamos entrenar en este momento chicos, cuando Gai sensei regrese volveremos al campo y haremos quinientas flexiones, correremos quince kilómetros y mucho entrenamiento de taijutsu —Dijo Rock Lee, quien era de los menos interesados en aguardar allí.

—Lee llevamos toda la mañana entrenando, solo quiero volver a casa a descansar —Respondió Tenten denotando cansancio.

—Esa forma de pensar hace que bajes tu nivel Tenten, de hecho, creo que has subido un poco de peso, deberías iniciar una buena dieta para…. —Reprendió de forma sabia Rock lee, aunque la respuesta no fue tan grata.

—¡Cállate, Lee, tú no sabes nada, y no estoy subiendo de peso! —Exclamó molesta y le soltó un buen golpe en la cabeza.

A pesar de los pequeños conflictos entre los jóvenes ninjas, todos compartían una gran amistad. Sin que nadie lo notara Naruto se había quedado callado, apreciando a todos y a cada uno de ellos, no pudo evitar sonreír al verlos a todos juntos en tan apacibles circunstancias.

—¿Todo bien, Naruto? —Preguntó su compañera pelirosa al notarlo tan callado de la nada.

—Si, es que —No podía expresar su sentimiento de alegría, salvo una gran sonrisa—. Todos siguen siendo ellos mismos, no han cambiado en nada.

—Supongo que sí —Sonrió Sakura a su lado.

—Chicos, los maestros están saliendo —Avisó Rock Lee al ver a los miembros de la reunión salir.

Todos se levantaron para ir a hablar con sus respectivos capitanes.

Naruto se proponía lo mismo cuando de la nada sintió una presencia y escuchó un muy leve susurro detrás de él, lo que le causó un escalofrió, volvió la mirada, logrando ver una sombra moverse por un callejón. Lleno de curiosidad la siguió.

Escuchaba un susurro tan bajo que era incompresible. Siguió por esos extraños callejones tratando de alcanzar la sombra, al final llegó a un callejón cerrado. Ese lugar le pareció totalmente desconocido, y él conocía bien la ciudad.

Algo se movió detrás de él. Al mirar sobre su hombro allí estaba esa sombra en forma de humana con ese enorme y perturbador ojo observándolo.

El miedo lo invadió y dio un fuerte grito que terminó por despertarlo. Todo había sido un sueño una vez más. Estaba recostado en la grama donde minutos antes se había dormido. No estaba solo, a su lado estaba Sakura, arrodillada, quien le miraba preocupada.

Lejos de la aldea, tan lejos que un cielo despejado y soleado reinaba; no hay rastro de ciudades o pueblos cercanos, solo un hermoso relieve hecho de pasto con escasos árboles y en la distancia imponentes montañas. Lo único hecho por el hombre es un sinuoso camino empedrado construido junto a un río de apacible agua cristalina. Es aquí donde el ronin Hideo se encontraba.

Aprovechaba la soledad del entorno para ducharse en el río. En el agua se podía apreciar su esculpido torso, que, a pesar de su edad, se mantenía en plena forma con una notable musculatura tanto en el torso como en los brazos.

En la orilla del río, bajo la sombra de un árbol, dejó sus ropas y su espada. Sin que él se diera cuenta, la criatura logró sacar la hoja de la funda liberando su tétrico ojo negro.

El ronin salió del agua, tomando unas telas para cubrirse. Se tomó un momento para recostarse bajo la sombra del árbol y secarse con la brisa.

—¡Oye! ¿Qué diablos haces? —Clamó al ver la hoja fuera de la funda—. Sabes que no puedes salirte cuando quieras. Te ordené dormir.

—Lo siento, Hideo, no pude evitarlo —El ojo se volvió una boca—. Otra vez sentí una de las presencias y quise investigar. Creo que inconscientemente nos estamos acercando.

—No me interesa. No quiero problemas con los ninjas ni con nadie. Más te vale dejar de meterte en problemas, lo digo en serio, Akumu.

—… envié otra sombra para espiarlo —Rio por la reacción de su compañero.

—¡¿Por qué?! —Grito aún más molesto—. No entiendes, ya no vamos a luchar, ya no formaremos parte de las guerras.

—Es un chico —Sonrió de forma maliciosa—. Bastante joven, cabello rubio y…

—¡No me importa! ¡No quiero saberlo y por nada del mundo iremos hacia él! —Las acciones de su hokaku lograban desesperarlo. Respiró hondo y se relajó —Por favor, Akumu, no quiero problemas, solo quiero paz y vivir mi vida de forma pacífica.

La boca de la espada no dijo nada, resopló y se aguardó en la funda por si sola.

El silenció envolvió al ronin. Se tomó un largo rato para disfrutar de la pasividad y la tranquilidad de ese lugar. Pronto retomaría su errático camino.

En la Aldea de la Arena, en el edificio del Kazekage, se llevaba a cabo una reunión con todos los miembros del consejo ante la noticia de la amenaza invasora. A diferencia de la Aldea de la Hoja, ellos no contaban con alguna información acerca del pasado, se limitaban a los escasos conocimientos que se tenían en ese momento. Solo eran conscientes que había un ejército de guerreros desconocidos que amenazaba con ataques indiscriminados a cualquier nación.

—Entonces, ¿no sabemos nada sobre ellos? —Resumió Temari al final del informe.

—Me temo que no Temari, no tenemos idea de sus habilidades u objetivos. Solo sabemos que son muchos y son agresivos en combate —Agregó con frustración.

—Sin esa información no podemos planear una estrategia —Dijo Kankuro cruzado de brazos—. Debemos enviar espías.

—Se tardarían días en eso. Si los capturan revelarían la localización de nuestra aldea; es muy riesgoso —Alegó un miembro del consejo—. Debemos mejorar las defensas de la ciudad y las fortalezas cercanas.

—Los samuráis no son el único riesgo, ¿ya se olvidaron de los akatsuki? Siguen escondidos, esperando un momento para atacar. Los samuráis están demasiado lejos aún, se enfrentarán a otras aldeas antes, entonces tendremos más información sobre ellos. Mantengámonos al margen —Sugirió otro consejero.

Los miembros comenzaron a alegar entre ellos generando un pequeño alboroto en la sala. El sonido de un vaso dejado en la mesa con fuerza los calló.

—Somos la Aldea de la Arena porque estamos a la mitad de un desierto —Comentó con su voz baja—. No porque nos ocultemos de los conflictos. Los samuráis se suponían extintos, ahora han regresado y dudo que sea con buenas intenciones.

—¿Qué ordena, lord kazekage? —Cuestionaron los miembros del consejo.

—Dos cosas, las únicas que podemos hacer de momento. Enviaremos escuadrones de elite para que vigilen las fronteras, día y noche. Además, quiero reunirme con la hokage, este conflicto nos concierne a todos, no solo a la Aldea de la Arena. Una alianza solida nos será de mucha utilidad. Dicho esto no hay más que agregar, pueden retirarse.

Los consejeros no estaban del todo convencidos por ese plan. Ninguno se atrevió a cuestionar al kazekage.

—¿Crees que los de la hoja sepan más sobre los samuráis que nosotros? —Preguntó Kankuro a su hermano menor.

—Quizás sí, quizás no. Lo que me interesa es que juntos encontremos una solución. No sabemos cuáles son las intenciones de los invasores, pero debemos estar preparados para toda situación.

.

.

.

Hola. Les habla el escritor.

Primero que nada, quiero a gradecer el apoyo que están dando a este fic, el cual quizás conocían de antes o es la primera vez que lo leen, en cualquiera de los casos muchas gracias. Me gustaría pedirles dos cosas, si les es posible.

Me resultaría gratificante escuchar sus opiniones en cuanto a la historia y su desarrollo, así pues también en cuanto a la narración. De igual forma, estoy dispuesto a resolver cualquier duda que tengan con respecto al fic, siempre y cuando no sea spoler.

Este fic se encuentra publicado en Wattpad, en donde hay mayor numero de capítulos publicados, los cuales están en proceso de corrección y de re edición. En este momento el fic se cuentra en el lugar 45 en el tag de Samurái. Con su apoyo seguro que puedo llegar más arriba en el ranking y llegar a más lectores. Podeis encontrarme en esa plataforma como Fersaw333

Gracias por leer :)