–¿Cuándo fue la última vez que vino Sasuke-kun a Konoha? –la fina y tímida voz de Hinata se hace presente de repente en la habitación cortando el ambiente y menguando el confort de diversión que se había creado gracias al conjunto de amigas que habían decidido hacer una noche de chicas para disfrutar de sus compañías.
–¿Cómo? –me quedo en silencio un instante ante la sorpresa de dicha pregunta y miro a la pelinegra con cierto disgusto ya que no era una pregunta que me fuera grata recibir y más en estos momentos.
–¿Últimamente viene más, no? –es ahora la voz de Temari la que me hace girar el rostro y dejar sobre la mesa la pequeña copa con licor en su interior–. Shikamaru dice que está teniendo más reuniones con el Séptimo o al menos muchas más que antes.
Afirmo y desvío mi mirada para centrarla en la tarima del comedor de Ino mientras mis amigas empiezan a murmurar algunos comentarios que sin necesidad, alcanzan mis oídos y provocan un rubor naciente en mis mejillas. ¿Por qué la conversación ha pasado de estar hablando de nuestros hijos a debatir si tengo o no relaciones maritales con mi esposo?
–Chicas... Sasuke-kun viene de vez en cuando, estáis dramatizando demasiado...
–¿Dramatizando? Nos preocupamos por tu vida sexual, frentona. Si Uchiha viniera más a menudo no tendrías esa cara de amargada todo el día.
–Serás perra... –aprieto mis puños con fuerza ante el comentario de Ino y cojo aire al instante para poder relajarme y no provocar un accidente grave en esta casa.
En el fondo tiene razón, si viera más de seguido a Sasuke no estaría tan amargada pero cuidar de una hija y un trabajo como el mío requiere tiempo y dedicación por lo tanto hay veces que regresa a la aldea y tampoco puedo estar con él.
–No seas tan perversa, Ino. Ya Sakura debe de estar pasándolo mal como para que tú le recuerdes que su marido está más fuera de casa que dentro. Porque qué viene... ¿Pasa una noche y se larga? –observo a mi maestra que es la que está llenando los vasos de sake de nuevo y me quedo sin palabras porque es con la última persona con la que me gustaría hablar de este tema.
–Lo raro es que hayan procreado a Sarada porque esa niña tiene tu misma fuerza, que sino nadie creería que es tu hija.
Miro con mala cara a mi mejor amiga y cojo mi vaso de nuevo para llevarlo a mi boca y tragarlo de golpe. Odiaba cuando Ino empezaba a meterse en mi vida pero sé que lo hace porque realmente se preocupa por mí y quiere mi felicidad.
–Pues es mi hija y nadie puede quitarme eso. Además, qué más os da como lleve mi vida –dejo el vaso sobre la mesa dando un pequeño golpe y noto como Hinata me mira con preocupación–. Veo a Sasuke-kun cuando lo tengo que ver y se encarga de enseñar a Sarada. Soy comprensiva y entiendo que sus misiones son complicadas. Tampoco puedo juzgarlo por eso.
–No, puedes exigirle que cuando venga a casa te eche un buen polvo.
–¡Temari! –la voz de Hinata vuelve a sonar entre todas las mujeres y empezamos a reír ante su forma vergonzosa de sentarse–. No seas tan soez...
–¿Qué pasa que tú no te acuestas con Naruto o qué? Porque tienes una cara de frígida que no te la quita nadie. Tendréis dos hijos, pero seguro que fueron las únicas veces que se bajó los pantalones –me quedo boquiabierta por la intervención de Ino y observo como Hinata empieza a esconderse con sus propias manos–. ¿Es impotente o la tiene pequeña? Tenemos curiosidad.
–No... Naruto-kun es... Él es muy grande y además... además viene muy cansado del trabajo y nosotros...
–Vamos, que no folláis porque siempre está en la oficina, que me lo dice Shikamaru –me río para mí misma por el giro que ha dado la situación–. Y vamos a ser claras, yo es que tampoco tenga mucho movimiento en casa últimamente... Sikamaru viene agotado mentalmente y lo único que quiere hacer es dormir, así que tampoco estoy en situación para reírme de nadie.
Miro a Temari y noto como se cruza de brazos fastidiada por tener que hablar de su vida privada. Parece que no todas las mujeres de Konoha están tan bien en su matrimonio.
–Voy a ser sincera con vosotras pero no quiero burlas, ¿entendido?
Miramos todas a la anfitriona y observamos como sirve de nuevo en alguno de los vasos ya que tanto Tsunade como yo no paramos de beber desde que hemos empezado.
–Para eso estamos, ¿no?
–Ya sabéis que Sai está de misión desde hace varias semanas... Pues ha estado muy ocupado antes de que se fuera, así que tampoco es que tengamos mucha relación aparte de dormir y desayunar juntos... Pero no admito una sola burla, frentona –me mira a mí directamente y no puedo evitar soltar una pequeña risa ante las confesiones de mis amigas.
–Mucho reírse todas de mí pero tampoco estáis mejor que yo. Si mi esposo estuviera más a menudo en casa, tendría que cambiar la cama cada semana porque no aguanta tantos golpes. Todo se vuelve muy intenso con Sasuke-kun...
–Ahora el Uchiha es un semental al parecer, te deja bien servida cada vez que viene.
–¡Maestra! –miro sorprendida a Tsunade y noto como mi rostro vuelve a ruborizarse de nuevo ante ese comentario. No puedo negar que las relaciones sexuales con Sasuke son buenas, al menos yo me siento complacida y por lo que sé, mi esposo también se queda a gusto.
–Venga ya, somos adultas. Podemos hablar sin censuras, ¿no? Uchiha tiene una pinta de sieso terrible pero también parece ser un buen semental en la cama y me alegra saber que mi querida pupila está bien servida.
Siento como mi rostro se pone a cuarenta grados de temperatura a causa del rubor por culpa de la mujer más mayor de la sala. Se acerca a la mesa para coger la botella directamente y nos indica que cojamos cada una nuestro vaso para alzarlo.
–Vamos a brindar, por más noches como estas, que también tenemos derecho como mujeres de disfrutar con nuestras amigas y poner verde a los hombres.
Alzamos todas el vaso y nos indica que lo bebamos rápido para dejarlo sobre la mesa y ver quién había sido la última en hacerlo.
–Hinata has vuelto a perder, te toca cuidar de los niños la próxima vez. Así la pobre Tenten puede venir –me río ligeramente por la forma tan descarada que tiene de decir las cosas Ino y me acomodo en su alfombra para apoyar mi espalda en la pared.
–Siempre pierdo yo... No es justo.
–No seas dramática que la última vez perdió Tenten y no se ha quejado tanto. Además, tú tienes más niños y por regla de tres, deberías cuidar dos veces a los nuestro por cada una que lo hagamos nosotras –no puedo esta vez aguantar la risa y emito una carcajada sonora ante ese comentario de Temari–. ¿Qué te pasa a ti ahora?
–Nada... Nada –las miro tratando de aguantar la risa pero no puedo ya que el alcohol está empezando a hacer estragos en mí. Normalmente no estoy muy acostumbrada a beber y este ritmo me es complicado de seguir cuando es precisamente mi maestra la que pone las normas de no poder dejar la botella vacía.
–Que poco aguante tiene, Sakura. Mira que ya estar ebria cuando apenas te habrás tomado tres vasos de sake. ¿Y tú te haces llamar mi discípula?
–Me bebí al menos cinco, Tsunade-sama... –noto como la cabeza me empieza a dar algo de vueltas y me intento levantar para poder ir al lavabo a lavarme la cara con agua fría. No tengo costumbre de beber y me cuesta aún bastante tolerar el alcohol.
–¿Y tú eres la ninja médico? Pues como nos pase algo ya podemos esperar sentadas a que nos atiendas con la borrachera que tienes.
Consigo levantarme del suelo y le saco el dedo corazón a mi mejor amiga en señal de que se puede ir por donde ha venido y me acerco a la salida del comedor para ir en dirección del baño cuando escucho el sonido de la puerta principal hacerse presente.
–¿Sakura, puedes abrir?
Cambio mi rumbo sin decir nada para dirigirme a la entrada y agarrar el picaporte de la puerta. la abro tratando de estar lo más presentable posible cuando me quedo casi sin respiración por la presencia de una persona que no esperaba encontrar esta noche.
–Sasuke-kun...
Un hombre de estatura alta, complexión fuerte y un cabello tan negro como la noche aparece en el marco de la puerta y mi cuerpo no puede mantenerse impasible ante él. Es increíble que esté aquí y precisamente esta noche en la cual lo habíamos estado mencionando tanto.
–Sakura...
Su voz se hace presente cortando la tensión que se había acumulado en el ambiente. Noto que su cabello está un poco distinto, quizás algo más largo pero sigue dándole ese aspecto oscuro y misterioso que le provoca el ocultar siempre uno de sus ojos.
–No... No esperaba verte tan pronto, Sasuke-kun... Estaba con las chicas y... Si lo hubiera sabido yo nunca...
–No importa, Sakura. Vengo a recogerte y llevarte a casa para que no haya ningún problema –me mira a los ojos y noto como me quedo un instante sin aliento. Su mirada es tan profunda que puede verte el alma sin necesidad de usar el sharingan–. Sólo si quieres, puedes continuar con tus amigas.
–¡Oh!, no, no. Ya es hora de que vaya a casa. Además creo que bebí demasiado y... –cierro los ojos notando como mi mente se nubla y mi esposo se vuelve borroso. Noto como me sujeta de golpe impidiendo que me caiga y me apoya en su pecho para que pueda descansar un momento.
–¿Estás bien?
–Sí... Ha sido un pequeño vahído... –levanto la mirada para poder observarlo de cerca y vislumbrar de nuevo su belleza. Su piel blanca parecida a la misma porcelana, suave y tersa la cual da gusto poder acariciar, acompañada de esas facciones fuertes y masculinas que cualquier persona puede observar y darse cuenta de la belleza que desprende este hombre que parece haber sido tallado por los mismos dioses.
–Será mejor que te lleve a casa.
Noto como me sujeta con más fuerza y sin darme cuanta me tiene levantada y bien sujeta para que pasara mis manos por su cuello y así poder aferrarme mejor.
–¿Sakura, quién era? –la voz de Ino se hace presente y se queda sorprendida por la presencia de mi esposo junto a su casa. Giro mi rostro para poder despedirme de ella y decirle que lo haga de mi parte con el resto de mujeres que siguen dentro de la casa.
–Nos veremos otro día, Ino... Discúlpame con las demás.
–No te preocupes, frentona. Disfruta de la noche.
Creo percibir como la rubia me guiña el ojo pero no le doy demasiada importancia porque acto seguido Sasuke se gira para empezar a caminar en dirección a nuestra casa.
La noche está bastante clara gracias a la luna llena que se encuentra situada en lo alto del cielo. Puedo observar los rasgos de Sasuke desde mi posición y se ve realmente bello. Siempre ha sido un chico misterioso, callado y frío pero cuando nos encontramos a solas parece que esa imagen que tanto ha querido guardar por años, se esfuma y se vuelve protector, cariñoso e incluso tierno.
–No esperaba que fueras a venir en un tiempo, Sasuke-kun... Te hemos echado de menos estos días... Te he extrañado tanto –busco la cavidad de su cuello para esconder mi rostro en él y así poder aspirar su aroma. Siempre ha sido tan característico y único que jamás lo he podido sacer de mis fosas nasales.
–Tengo que ver a Naruto mañana y me di cuenta de que la casa estaba vacía entonces os he empezado a buscar. Supuse que estarías en casa de Yamanaka. ¿Dónde está Sarada?
–Se quedó con los demás niños en casa de Tenten... Le ha tocado a ella esta noche cuidarlos –cierro mis ojos y me acomodo mejor en el agarre de Sasuke para notar como de su cuello se desprende calor provocando que mi piel se erice.
–Hmp... –se hace el silencio mientras pasamos calles más o menos oscuras y noto como su agarre va descendiendo hasta posar su mano en una de mis nalgas para poder mantenerme firme.
Muerdo mi labio inferior ligeramente ante ese pequeño gesto y noto como mi rostro empieza a ruborizarse ante la imagen de esa mano por dentro de mi pantalón.
–Sasuke-kun... Siempre hueles tan bien... –pronuncio con los ojos cerrados mientras introduzco mis manos dentro de su cabello para poder acariciarlo con mis dedos–. Me encanta el calor que siempre desprendes...
Escucho un pequeño ruido procedente de sus labios y noto como aumenta la velocidad de camino a casa. Muevo una de mis manos enredando sus finos cabellos entre mis dedos mientras que con la otra empiezo a acariciar su cuello por dentro de la túnica que tanto le gusta usar.
–Te he echado tanto de menos, Sasuke-kun... –susurro en su oído notando como mi temperatura ha aumentado y lo que antes era un mareo gracias al licor ahora es un estado de tensión y necesidad–. Quiero que seas mío esta noche...
No sé en qué momento llegamos a casa pero soy consciente de que estamos en nuestro hogar por el aroma que siempre desprende. Escucho como Sasuke cierra la puerta y noto como de golpe estoy posicionada contra la pared con su mano sujetando mi cadera con cierta presión.
–Me estás provocando, Sakura... –se acerca a mí y coloca su frente sobre la mía para dejar que su aliento golpeé mis labios–. No puedes hacerme esto.
–¿Por qué no? Estamos solos y deseo pasar la noche con mi esposo... –paso mis manos por su cuello para acariciarlo despacio mientras mantengo mis ojos cerrados a causa del mareo que me ha generado entrar tan rápido en casa. Deslizo mis dedos por el broche de su capa y la desabrocho con delicadeza para dejarla caer al suelo de la entrada. Noto como Sasuke me agarra más fuerte presionándome contra la superficie lisa de la pared y emito un agudo gemido cuando son sus dientes los que se apoderan de la final piel que cubre mi cuello.
–Sakura...
Cierro con más fuerza mis ojos e introduzco mis manos por dentro de su camisa acariciando sus hombros con mis finos dedos para ir clavando las yemas por la longitud de su piel. Siento como va deslizando sus labios por toda la extensión de mi cuello hasta quedar a la altura de mi oído dejando salir su cálido pero húmedo aliento en toda mi cavidad auditiva.
–Luego no digas que no te lo advertí...
Sonrío con satisfacción al sentir como me levanta del suelo para que abrazara con mis piernas su cintura y poder quedar a su altura. Busco su rostro con mis manos para poder sujetarlo y acceder a sus labios de una manera ansiosa y deseada. Son finos pero melosos con un sabor tan peculiar que no sabría si describirlo como salado o dulce; simplemente son una delicia.
Introduzco mi lengua dentro de su boca con la intención de dominar la suya pero me encuentro con las mismas ganas de entablar una dulce batalla de posesión por ver quién toma el control primero.
Llegamos hasta el cuarto y emito un leve gemido al quedarme sin aliento por el profundo beso que hemos estado teniendo. Me separo con desgana para poder respirar y observo que sus mejillas están coloridas y en su frente se pueden observar ya una hilera de finas gotas de sudor a causa del control que está teniendo sobre sí mismo.
–¿Por qué te retienes, Sasuke-kun?.. Puedes dejarte llevar... –pronuncio sobre sus labios acariciándolos con los míos y noto como me echa sobre la cama para agacharse y quedar apoyado sobre el colchón colocando su mano junto a mi rostro.
–No me voy a retener... –escucho su voz más ronca de lo normal y noto como me presiona su cadera sobre la mía dejando un palpable bulto que sobresale de su pantalón. Recorro su espalda por encima de la ropa que lleva y con delicadeza busco los botones de su chaleco para empezar a desabrocharlos uno a uno para poder quitar esa prenda tan molesta en estos momentos.
Cierro los ojos con fuerza al sentir de nuevo sus dientes haciendo preso a mi cuello a su antojo y lo empujo con fuerza para levantarlo de encima de mí. Me incorporo tratando de mantener el control de mi cuerpo y lo sujeto para echarlo a el sobre la cama de una forma brusca ahora siendo yo la que toma el control.
–Sakura...
Me mira con sorpresa y me acerco a él para colocarme a horcajadas sobre sus piernas y sentarme justamente sobre el bulto que sobresale en su pantalón. Coloca su mano sobre mi trasero para agarrar una de mis nalgas por encima de la tela blanca que llevo y acto seguido la aparto para echarme hacia adelante llevando su mano conmigo.
–Deberá esperar, Uchiha... No querrá recibir un castigo por desobedecer mis órdenes –observo sus ojos y noto como se le dilatan las pupilas de golpe dando un aspecto más oscuro a su rostro.
No le doy opción a decir nada porque abro el cajón de la mesilla y busco una media oscura para poder pasarla por su cuello y subirla acariciando su marcada mandíbula hasta sus ojos. La coloco bien atada por detrás de su cabeza cerciorándome de que no puede ver nada de lo que haga a continuación.
–Sakura...
Su voz vuelve a ser ronca y eso es algo que me enloquece y más en estos momentos donde no sólo es el alcohol el que se ha apoderado de mi cuerpo, sino la el calor, el deseo y el anhelo de compartir un momento de intimidad con mi esposo.
Me siento sobre sus piernas volviendo a colocar su pelvis debajo de la mía para que sea consciente de que he percibido la erección que tiene desde que hemos entrado por la puerta. Coloco mis manos en su mandíbula y me acerco a sus labios para empezar a besarlos de una forma lenta mientras mi lengua se aventura a penetrar su cavidad bucal. Noto su aliento uniéndose al mío mientras mis manos descienden por su cuello clavando mis yemas en la blanca piel para poder ir quitando botón a botón de los ojales de la camisa. Consigo abrirla del todo y paso mis manos desde el inicio de su cadera hacia sus pectorales acariciando todo el recorrido de piel que se encuentran a su paso. Sasuke está tan bien torneado que dan ganas de adorarlo como si fuera una estatua perfecta.
–Saku...
–Shhh... –coloco mi dedo índice sobre sus labios para callarlo y que no pueda seguir pronunciando mi nombre–. Será mejor que no hables más hasta que yo te lo diga, Sasuke-kun... –pronuncio en un ronroneo mientras me muevo suavemente sobre su cadera con un movimiento lento pero continuo notando como su entrepierna me roza constantemente.
Me percato de que no pretende decir nada más porque aprieta sus labios y me incorporo sobre su cuello para posar mi lengua por la longitud de esa parte tan viril para así recorrer su piel a lo largo de su mandíbula hasta quedar posada en sus labios. Paso mi lengua por su labio inferior para atraparlo acto seguido con mis dientes y generar cierta presión en esa parte blanda escuchando un leve gemido por parte del receptor.
–Me gusta cuando eres tan obediente... Sasuke-kun –pronuncio sobre sus labios mientras continúo recorriendo su pecho con mis manos de una forma ágil pero delicada para poder memorizar cada sensación que genera en las yemas de mis dedos. Suave, fina aterciopelada y tan blanca como el marfil. Su pecho empieza a elevarse con mayor velocidad y puedo notarlo porque sé perfectamente cuando una respiración pasa de relajación a disnea.
Voy moviendo su camisa para poder retirarla de sus hombros y que caiga por su propio peso a la sábana que cubre el colchón. Echo la camisa a un lado y garro con fuerza al moreno para atraerlo hacia mi pecho y posicionarlo justo sobre la apertura de mi blusa.
–Puedes desabrocharla cuando quieras pero con una condición, Sasuke... Sólo lo puedes hacer con los dientes.
–¿Qué penitencia tengo por desobedecer tus órdenes? Quiero saberlo.
–No querrás saber cuál es tu castigo porque te dará miedo sólo pensar en ello... –pronuncio tajante notando como mi mirada empieza a nublarse a causa del estado en el que me encuentro.
Noto como sin decir nada busca con sus labios mi tela y empieza a abrir la blusa tirando con sus dientes de una manera brusca pero habilidosa ya que sin darme cuenta estaba expuesta de torso para arriba ante él. Dejo caer la prenda y la echo a un lado notando la brisa acariciar mi pecho lo que provoca que mis rosados pezones se endurezcan aún más.
–Sasuke-kun... –pronuncio acariciando su rostro para agarrar su cabello con fuerza y tirar de su cabeza hacia atrás para poder acceder a sus labios de nuevo mientras empiezo un beso apasionado y fiero. Esta vez muevo mis labios con desesperación buscando ahogar en su garganta las ansias y el deseo que tengo de ser tocada por el hombre al que amo.
Me separo de golpe para empujarlo sobre la cama y hacer que quede tumbado por completo ante mí. Coloco una de mis manos sobre su bulto pronunciado y escucho un jadeo escapar de su garganta mientras intenta esconder su estado de agitación. Sonrío con satisfacción ante el poder que tengo sobre él y empiezo a desabrochar su pantalón para ir deslizándolo por sus piernas. Son tan blancas y duras que aunque no estuvieran trabajadas se verían perfectas. Este hombre es demasiado bello en cada parte de su cuerpo.
Poso mis manos en sus muslos y las deslizo de arriba a abajo mientras noto como se tensa por la lentitud en que lo hago. Su bóxer negro insinúa a la perfección lo que se esconde debajo de la tela y puedo intuir que debe de quedar poco para que la erección esté completa. Aprieto con delicadeza la zona y noto como palpita debajo de mi palma mientras aún continúa creciendo.
–Sasu...–aprieto mis labios al notar como esa parte de su anatomía responde a mi contacto y ni siquiera lo estoy tocando directamente. Nunca me voy a acostumbrar al tamaño que tiene porque cada vez que estamos juntos es como si volviera a ser virgen de nuevo. Al menos es lo que siento la primera vez que me vuelve a penetrar.
Observo como trata de resistirse agarrando con fuerza la sábana de la cama y sonrío para mí misma con picardía para inclinarme y posar mi lengua en la pelvis del hombre que tengo debajo de mi cuerpo. Deslizo acariciando con la punta toda la extensión de su piel haciendo un camino húmedo por toda su cadera mientras con mis manos sujeto la tela de su calzoncillo para empezar a bajarlo lentamente por sus piernas unos centímetros. Muevo mi cabeza para pasar mi lengua por encima de su miembro aún dentro del bóxer y escucho como emite un gruñido en señal de no poder soportarlo mucho tiempo más.
Lo observo y dejo que se asome la punta de su miembro para pasar mi lengua por la superficie realizando círculos a lo ancho de su glande. Escucho como vuelve a gruñir ahora con más rabia y lo miro con satisfacción sabiendo que tengo bajo mi control a uno de los ninjas más poderosos del mundo shinobi.
–Sigues sin poder moverte, Uchiha... No rompas las reglas que te he puesto –pronuncio mientras bajo aún más su calzoncillo dejando que toda la extensión de su miembro quede liberada. Es grande ante mis ojos y puedo notar que palpita ya que poso mi mano sobre él y el calor que desprende me puede hasta quemar. Observo el pecho de mi esposo mientras deslizo mi mano por la longitud de su órgano viril y está mucho más alterado que antes por culpa de la expectación que le estoy generando. Aprieto ligeramente la base del pene con mis dedos a la par que escucho un gemido salir de la garganta de Sasuke.
Debo de reconocer que me encanta poder torturarlo de esta forma sabiendo que él me desea tanto como yo lo deseo a él.
Me inclino sobre su sexo y poso mi lengua en su punta de nuevo para acariciar de abajo a arriba el glande de mi esposo. El sabor de salado como siempre e indescriptible ya que nunca llega a ser el mismo pero sé que le pertenece a él.
–Sakura...
Aprieto con más fuerza su pene para darle a entender que no puede decir nada hasta que yo se lo permita. Vuelvo a centrarme en mi idea y deslizo más abajo mi lengua para poder lamer la longitud de carne que tengo ante mí. Cierro los ojos disfrutando de lo que hago sabiendo que el cuerpo de Sasuke está tratando de controlarse bajo mis manos. Lo observo por última vez e introduzco todo su miembro en mi boca llegando a tocar el inicio de mi garganta. Noto como se mueve y hace un amago de empujar su cadera mientras mis manos empujan sus piernas contra el colchón.
Varios gemidos roncos salen de su garganta mientras la mía es inundada por el sabor de su órgano sexual que rellena por completo toda mi boca. Noto como me cuesta mantenerlo dentro de mi garganta y lo saco despacio pasando mi mano a medida que va saliendo por mis labios para empezar a mover su piel con un ritmo lento pero continuado.
–Puedo comprobar que no te gusta nada... –sonrío con picardía y observo como tiene su mandíbula apretada y aprieto más su miembro mientras lo sigo estimulando con la mano. Me inclino de nuevo y vuelvo a introducir su glande en mi boca para lamerlo despacio a la par que lo masturbo ahora más despacio. Quiero hacerlo desesperar y que me ruegue tenerle dentro de
No sé en qué momento he ideado esto pero está claro que el alcohol es quién me ha ayudado a liberarme de mi vergüenza con él.
Dejo varios mordisquitos sobre su parte más sensible viendo cómo se retuerce pero presiono su pelvis contra la cama colocando mi mano para que no pueda levantarse.
–Sakura... Joder...
Vuelvo a introducir toda la longitud de su miembro en mi boca y lo dejo varios segundos para sacarlo hasta la mitad. Coloco mi mano en su base y la muevo con delicadeza mientras con mi lengua acaricio su punta de forma continuada. Nunca he sabido si sé hacerlo bien o no porque Sasuke es el único hombre que he tocado. Escucho su respiración y no puedo evitar agitarme yo misma a causa de esos jadeos. Lo miro desde mi posición y tiene la cabeza clavada en la almohada y sus ojos cerrados mientras las gotas de sudor recorren su sien.
Es tan bello en todas sus facetas que podría mirarlo toda una eternidad disfrutando bajo mi control. Meto su miembro en mi boca hasta el fondo varias veces más y busco un ritmo continuado para empezar a darle placer mientras mi mano se mueve por su longitud al ritmo de mi boca.
–Saku... Ahhh –observo el rubor en sus mejillas y la fuerza que está haciendo sobre la cama para poder contenerse. Noto como empieza a mover su cadera para entrar más profundo dentro de mi boca y acompañar mi movimiento.
Observo como sus piernas empiezan a temblar y me separo de golpe de su miembro para mirarlo y comprobar que levanta la cabeza para intentar comprobar porqué lo he hecho.
–Ni se te ocurra terminar ya, Sasuke... –me levanto y poso mis manos en su pecho para volver a sentarme sobre su miembro notando como llevo húmeda ya varios minutos. Siento el calor invadirme de golpe devolviéndome a la realidad y es que tengo por fin a mi esposo debajo de mi cuerpo. Deslizo mi mano y sujeto de nuevo su órgano sexual para apretarlo y escuchar un gruñido de su boca–. Terminarás cuando yo te lo permita...
Lo suelto para poder desabrochar mi pantalón y bajarlo para poder deshacerme ya de esa prenda que me estaba presionando. Me siento de nuevo sobre su miembro y empiezo a hacer un vaivén de cadera rozando mi entrepierna con la suya de una forma más directa. Cierro los ojos notando el calor y la necesidad de sentirlo y busco su mano para atraerla hacia mi ropa interior. Introduce los dedos dentro de la prenda y busca mi entrada de manera urgente para acariciar la zona humedecida debido a los minutos que estamos viviendo.
–Mira lo que provocas... –saca su mano para llevarla a su boca e introducir los dedos dentro para empezar a lamerlos con urgencia. Escucho como disfruta saboreando en su boca mi esencia y me deslizo bajando por completo sus bóxer para poder quitarlos del medio. Me inclino de nuevo para introducir su falo dentro de mi boca de una manera más brusca y percibir el sabor de ese líquido pre seminal que te indica que puede estar a punto de eyacular pero eso no es lo que deseo ahora mismo. Araño con los dientes ligeramente la longitud de su miembro mientras lo saco de mi boca tan despacio que puedo notar como sus piernas se tensan por completo.
–Sakura... Esto es peor que una tortura...
–Quizás... Deba vengarme un poco de ti –lo miro con malicia y sujeto su miembro viril para presionar su glande con mi entrada y acariciar la zona humedeciéndolo a través de la tela que aún llevo puesta. La retiro con los dedos sintiendo el contacto directo de su carne con mi sexo generando un escalofrío que recorre mi espina dorsal. Arqueo mi espalda al rozar mi clítoris con su punta y cierro los ojos tratando de controlarme para no perder el control de la situación.
Me coloco a horcajadas y coloco una mano en su pecho para sujetarme mientras que con la otra dispongo su glande en mi entrada vaginal para introducirlo un par de centímetros dentro de mí. Emito un gemido que se escapa de mi boca a todo pulmón a causa del deseo que tengo encerrado en mi cuerpo dispuesto a salir y desfogarse en cuanto le de permiso. Noto como Sasuke intenta moverse y aprieto más su torso clavando mis dedos para indicarle que soy yo quien lleva el ritmo.
–Sakura...
Vuelvo a acariciar mi clítoris con su punta para rozarlo y sentir como mi cabeza empieza a perder el sentido. Recorro la longitud con mi sexo pasando toda su extensión por mi humedad para que sepa que todo lo que sale de mí es generado por el deseo que me provoca.
–Sakura... Para esta tortura...
–No te he dado permiso para hablar, Uchiha... –acaricio su pene y lo vuelvo a colocar en mi entrada para introducirla despacio a través de mi canal vaginal. Se siente tan grande dentro de mí que me aprieta demasiado en las paredes vaginales. No sé si él es muy grande o yo soy demasiado pequeña pero es como si volviera a romper mi himen cada vez que lo tengo dentro.
Termino por quedar sentada sobre él con todo su miembro dentro de mí. Me quedo quieta soportando el leve dolor que me produce al principio y deslizo mis manos por su pecho para delinear sus marcados músculos.
Cierro los ojos y cojo aire para tratar de aclarar mi mente y los abro para observar a mi esposo con la cabeza clavada de nuevo en la almohada. Se ve débil, preso de su deseo y de la necesidad de tomar el control pero no es algo que le vaya a conceder fácilmente.
Empiezo a moverme despacio sacando casi por completo su pene de mi interior para luego volver a introducirlo. Clavo mis dedos en sus abdominales y echo mi cabeza para atrás notando como mis músculos se tensan de golpe. Empiezo a moverme de manera constante mientras le hago entrar y salir de mí. La sensación es tan gustosa que me cuesta mantener los ojos abiertos a causa de las estocadas que me provoco yo misma recorriendo su longitud.
–Sasuke-kun... Hmm –aprieto más mis manos contra su pecho y empiezo a aumentar más la velocidad de mi movimiento pélvico para hacer que me entre más profundo y hueco generando en el ambiente una sonora y continuada melodía generada por la unión de nuestros cuerpos.
Me echo hacia adelante para poder sujetar su rostro y estampar sus labios con los míos para empezar a besarlo con deseo y desesperación. Noto como él comienza a seguir mis movimientos favoreciendo que sus estocadas sean más completas.
Noto como me agarra de golpe y clava sus dedos en mi nalga para levantar sus piernas apoyando sus pies en el colchón para ejercer más fuerza y me sujeta con firmeza para empezar a moverse ahora él al ritmo que desea. No cambia mucho el rol pues el movimiento es prácticamente el mismo pero es ahora él el que lleva el control y yo no le he dado permiso todavía.
–Sasuke... No... –cierro los ojos con fuerza y muerdo su labio inferior con firmeza provocando que un pequeño hilo de sangre se escape mezclándose con nuestra saliva–. Has roto nuestro pacto... –arqueo mi espalda notando como todos mis músculos se tensan a causa de las estocadas que ahora me está dando y a la fuerza con la que lo hace. Es tan vigoroso que llega un momento donde pierde el control y se deja llevar por el deseo de tal forma que cuando acabamos quedo totalmente debilitada a causa del esfuerzo que ejercemos.
–Lo siento... –muerde mi cuello en cuanto tiene ocasión y de un impulso me gira para dejar mi cuerpo baca abajo y posicionar al suyo sentado sobre mí. Abre mis piernas sin delicadeza y vuelve a colocar su miembro en mi entrada para introducirse despacio hasta el final. Emito otro gemido intenso por culpa del deseo que tengo de seguir teniéndolo dentro que me provoca un pequeño mareo provocando que mi vista se nuble.
Me apoyo en la cama y siento su mano posarse en mi cuello provocando que mi frente quede pegada a la sábana mientras escucho como de su boca empiezan a salir gruñidos roncos a causa de las embestidas que me propina. Debería pararlo, hacerle entender que no puede hacer lo que quiera y desobedecerme sin permiso pero se siente tan bien tenerlo dentro que tan sólo me dejo llevar notando como mi cuerpo se estremece ante el "cariño" que me proporciona la persona que quiero.
–Sasuke... kun... –cierro los ojos con fuerza y agarro la sábana empezando a mover mi cadera al ritmo de la de él mientras noto como entierra más sus dedos en mi cuello–. Sa... Sasuke... Hmm –me muerdo el labio inferior con fuerza y noto como un pinchazo en mi bajo vientre aparece dándome señal que mi máximo placer está cerca.
Levanto la cabeza cuando Sasuke suelta mi cuello y cojo aire desesperadamente por culpa de la asfixia que me provocan mis propios jadeos. Escucho como gruñe y se echa sobre mí para sujetar ahora mi barbilla con firmeza mientras vuelve a colocar sus labios en mi cuello de manera posesiva.
–¿Me permites terminar o todavía lo tengo prohibido? –escucho su voz sintiendo como mi cuerpo se tensa de nuevo sopesando lo que me acaba de pedir. No puedo emitir palabra alguna porque tengo la garganta al rojo vivo a causa del calor y la presión de estar mitigando los gemidos para que no sepa que me está enloqueciendo con sus movimientos.
–Sí... Sí... puedes... –me vuelve a morder pero esta vez en mi hombro mientras me da varias embestidas intensas. Me gira el rostro y posa sus labios sobre los míos y empieza a besarme de una forma suave y tierna que en muy pocas situaciones utiliza conmigo. El contraste de sus labios acariciándome de una forma tan sensible junto con el movimiento brusco de su pelvis introduciendo su miembro una y otra vez dentro de mí me está generando un estado de implosión mental tan intensa que no sé si voy a ser capaz de seguir manteniendo la compostura.
Siento como mis piernas empiezan a temblar mientras mi pecho cada vez pide más y más aire a causa de los jadeos que no paro de emitir una y otra vez. Cierro los ojos y siento la frente de Sasuke apoyarse en mí mientras algo por dentro me presiona haciendo que mi espalda se arquee y salga de mi garganta un gemido agudo acompañado de una sensación explosiva culminando en un clímax total gracias al orgasmo que acabo de sentir.
Noto como él se mueve de forma más torpe dentro de mí y se queda parado de golpe apoyando todo su peso sobre mi cuerpo haciendo que quedemos desplomados sobre el colchón mientras nuestras respiraciones tratan de recuperar el oxígeno que les faltan.
–Sa... Sasuke...kun... –trato de llamar su atención pero él no se mueve ya que parece bastante agitado y necesitado de aire–. Sasu... –siento sus labios cortar mi intento de comunicarme y con delicadeza me mueve sobre la cama para dejar mi cuerpo boca arriba debajo del suyo de una forma tierna para encajar sus piernas entre las mías. Todavía lo tengo dentro y se siente cálido y húmedo a la vez, una sensación que sólo experimento cuando lo tengo conmigo.
–Al final me he ganado un castigo... No he podido resistirme.
Su voz, sigue sonando ronca y agitada cosa que lo hace mucho más sexy de lo que es. Observo sus ojos y paso mis manos por su cabello para retirarlo de su rostro. Debido al calor y al sudor tiene los mechones tapando casi toda su hermosura y yo prefiero mirarlo tal y como es.
–Ya pensaré como cobrármelo, ahora prefiero disfrutar del momento –pronuncio con más facilidad y deslizo mis dedos por su frente para poder acariciar sus ojos. Siempre mantiene el rinnegan cerrado y a mí me parece hermoso.
Sin decir nada esconde su rostro en mi cuello para quedarse unos segundos posado sobre mí. Noto como está relajando su respiración y su cuerpo empieza a calmarse. Paso mis manos por su espalda para sentir bajo mis dedos la suavidad de su piel. Quiero volver a grabar en mi memoria la sensación de tener ese cuerpo presionando el mío, su calor, su aroma propio mezclado con el sudor a causa de un momento intenso; guardar el momento para siempre en mis recuerdos.
Se mueve y hace que mi cuerpo gire para colocarse a mi espalda y pasar su brazo por mi pecho para pegar su torso a mi espalda. Se siente tan cálido y acogedor que desearía poder parar el tiempo en este mismo instante para poder quedarme una eternidad así.
–Sasuke-kun...
–¿Hmp?
–Tú... Bueno... Has terminado dentro... –cierro mis ojos y busco su mano para poder agarrarla y entrelazar los dedos con él–. Sabías que no tomo ningún tipo de protección... Puede que... Bueno, que me quede embarazada...
El silencio inunda la habitación dejando que tan sólo el ruido de nuestras respiraciones tomen protagonismo. No sé si he dicho algo malo o no, pero es importante comentarlo porque al no estar él en la aldea, no estoy acostumbrada a poner medios para evitar un futuro embarazo.
Se mueve llevando mi mano consigo y la coloca sobre mi vientre desnudo para generar presión sobre la zona.
–Si fuera niño, me gustaría que se llamara... Itachi.
Trago en seco ante la sorpresa y me muerdo el labio inferior notando un pequeño cosquilleo en la parte baja de mi vientre. ¿Tener otro hijo con Sasuke? No sé si estoy preparada o no pero es algo que no me disgustaría.
–Esta vez se parecerá a mí... Tendrá el cabello rosado...
–Mejor... Quiero recordarte en él cada vez que lo mire.
No sé si me habré quedado embarazada o no ya que no es algo tan fácil como parece pero la sola idea de poder tener otro bebé con Sasuke y que él pueda disfrutar de su niñez me hace sentir una sensación cálida en mi pecho que genera sin control una sonrisa naciente en mis labios. Quizás sea una locura pero no veo con tan malos ojos el volver a ser madre de nuevo.
