Hola de nuevo. Como señalé en mi página de Facebook hace unas semanas atrás, se me ha dificultado mucho escribir. No a falta de ideas, sino a falta de energía, tiempo y exceso de estrés ansioso como parte de la vida adulta. Aún así, eso no me detendrá... o eso espero.
Para no perderle la práctica a la escritura a pesar del tiempo ocupado, decidí participar en el Flufftober 2022, aunque obviamente ya no pude publicar los capitulos los días correspondientes, no quise abandonarlo porque aunque me tome una vida entera, pienso terminarlo.
Por lo mismo, aclaro que el Flufftober 2022 tendrá la misma dinámica de publicación que el del año pasado: en Wattpad estarán todos los capitulos agrupados dentro de un mismo "libro", mientras que por aquí y en Ao3 se dividirán por fandom.
Y luego de esta aburrida introducción, aquí les traigo el one-shot correspondiente al segundo día del Flufftober, ubicado en el mundo de Mairimashita! Iruma-kun, con la parejita de IrumaxAmeri. Porque los adoro y ustedes me lo pidieron por mi página que querían más contenido de ellos.
Día 02
Baile de máscaras
La situación era igual y a la vez no, de la primera vez que aquello había sucedido. Como un curioso Deja vu cuyo desenlace variaría de la ocasión rememorada.
Ameri lo había percibido desde el instante en que Iruma le ofreció su mano para bailar una pequeña pieza en aquel evento de alta alcurnia al que ambos habían asistido como miembros de sus respectivas familias. Otro Deviculum, exactamente un año después del primero en que ambos se habían encontrado como maravillosa coincidencia; aunque esta vez el evento había decidido incluir la extraña condición de llevar un antifaz de decorado en los rostros de todos los invitados. Claro que eso no le impidió a Ameri poder reconocer a Iruma detrás de su curioso antifaz oscuro con bordes plateados. Era imposible no reconocerlo con ese anillo en su dedo y ese extraño rasgo de su peinado que sobresalía como una antena bailarina y rebelde. Y para su placer, él también la reconoció a pesar de la elaborada máscara roja y con decorados semejantes a rosas que usaba para su encantador rostro. La había delatado su cabello y su estatura, superior a la del único humano del inframundo.
A diferencia de la primera vez que habían bailado juntos, en una postura y evento donde se denotaba la inexperiencia y torpeza del contrario y que había concluido en una confusa situación sentimental, en esta segunda ocasión era completamente diferente. Lo que lo marcaba en aquel presente, era la actitud y la mirada del nieto adoptivo de Sullivan. Pues lejos de ese día en que parecía que en cualquier minuto se convertiría en un charquito de si mismo mientras temblaba cual gelatina, esta vez la petición había sido dada con una enorme seguridad y porte, a pesar de que en su rostro de niño bueno se asomaba un notable sonrojo de adolescente enamorado.
- Lady Ameri… ¿Me concedes este baile?
Incluso su voz impregnada de seguridad parecía distinta de aquella vez; más masculina, pero no perdiendo su encanto gentil. Provocando que la pobre chica solo se terminara enamorando aún más de él, si es que era posible.
Ameri no respondió usando las palabras, sino que asintió a su petición, apoyando su mano sobre la que el contrario le ofrecía, sintiendo que podía morir de felicidad en ese momento. Las manos de él se sentían amables y cálidas a pesar de que el tacto se perdía debido a que ambos llevaban guantes como parte de la vestimenta elegante por etiqueta. Iruma le sonrió complacido y a diferencia de la primera vez que habían bailado, esta vez tuvo el valor y seguridad de bailar con ella frente a los demás y al compás seguido de otras parejas de demonios y de aquellos que permanecían como meros espectadores.
Entre ellos, Sullivan y el propio padre de Ameri (quien estaba tentado a estrangularlo allí mismo y su único obstáculo era el parloteo del demonio antes mencionado).
Aquello frustró levemente a la fémina, pues esta vez no tendría la misma quietud y privacidad de la primera ocasión, pero al verlo tener ese acto de valor sin temor al ridículo o a humillarla, no pudo evitar exhalar un disimulado suspiro, admirando su crecimiento. Sus labios se curvaron con alegría y encanto femenino y siguiendo el ritmo de los pasos de su compañero, ambos comenzaron una suave danza, compartiendo una coordinación envidiable que atrajo la atención de no pocos invitados.
Era como si su baile fuese diferente por el aura que ambos emitían; encerrados en su burbuja rosa a pesar de estar conviviendo con los demonios de clase alta y bajo la presión de mantener un buen ejemplo visual para no terminar en los malos comentarios ajenos.
A través de los antifaces que cubrían parcialmente sus caras, ambos compartían un lenguaje visual de parpadeos y sonrojos leves que se traducía en el mismo sentimiento que todavía no se atrevían a profesar.
La realidad oculta de una demonio enamorada hasta lo imposible de un humano que había logrado escalar cada vez más en ese mundo gracias a la influencia de ella.
Deseosa de transmitirle sus sentimientos sin necesidad de recurrir al habla, Ameri presionó con poca fuerza su mano apoyada en el hombro de aquel joven con el objetivo de que la mirara a los ojos.
Lo consiguió, descubriendo el inocente y encantador universo que Iruma guardaba en su oceánico mirar, sintiendo que nunca se cansaría de ello.
- Volvamos a repetir esto – musitó lo bastante despacio para que solo el dueño de sus delirios la escuchara – A solas.
Su deseo hizo enrojecer las mejillas de Iruma, quien bajó levemente su mirada, tratando en vano de regular los latidos de su corazón alocado. A pesar de que ambos se hallaban en el espacio externo del lugar donde se realizaba el evento y el ambiente se sentía fresco y algo frío en el viento nocturno, el adolescente humano sentía que estaba en llamas en su interior. Volvió a conectar su mirada con la de Ameri y sonrió de forma temblorosa, reuniendo valor para responderle.
- Cuando te alcance – respondió con la misma voz baja – Cuando lo haga… lo haremos todos los días.
Su promesa la selló sosteniendo con más firmeza delicada la mano de la chica que guardaba su secreto de identidad humana bajo siete llaves y arrancándole un nuevo rubor intenso.
Y bajo el manto nocturno de aquel encuentro enlazado en un baile formal, Ameri deseó con todo su corazón que esa promesa se cumpliera cuanto antes, para no separarse jamás del único chico que había logrado enamorarla con su simple ingenuidad, gentileza y ambición escondida.
Y en un travieso y atrevido gesto de dar un paso más en ese camino que la conducía al corazón del chico, la aún presidenta del consejo estudiantil de Babyls, se inclinó disimuladamente hasta que sus labios depositaron un casto beso en la sien del muchacho de cabello azulado, dejándolo un blanco por unos segundos y haciéndole saber que estaba de acuerdo con su promesa ambiciosa.
Porque esa era su naturaleza demoniaca, aun si solo uno de ellos era realmente de esa especie. Ambos llegarían lejos por su respectiva cuenta y cuando la cima les perteneciera, una nueva ambición cumplirían juntos; la de enlazar sus vidas hasta el final y construir unidos nuevas ambiciones por que luchar.
Este par me enamora cada vez más. Y en el manga… ¡Ay! Cada vez les dan más instancias juntos.
