Girando una y otra vez más sobre su cama, el rubio cerró los ojos fuertemente sabiendo que era muy tarde, tomó su almohada en la que descansaba y la presiono sobre su cara, dejando salir una serie de gruñidos, cerró su mano con fuerza hasta que el nudillo se tornó blanco y lanzó la almohada con fuerza hasta el otro extremo de la habitación.
"¡Maldición!" Gritó, al mismo tiempo que se sentaba sobre su cama. Su alfa interno chillaba y gruñía en su cabeza, pidiendo un omega que no era suyo, desde el año pasado el celo de Deku y el del rubio se habían sincronizado, y lamentablemente podía empezar a sentir los síntomas, sus sentidos se agudizaban ante el omega, su olfato ante el dulce aroma del peliverde lograban hacerlo salivar si no tenía cuidado, sus colmillos sintiéndolos crecer junto con el dolor de sus encías queriendo morder su glándula y marcarlo como suyo, sus manos soltaron pequeñas explosiones ante la ansiedad. Se levantó de la cama y poniéndose sus pantalones deportivos y una sudadera salió de su habitación y bajo hasta el primer piso. Talvez si corre un par de vueltas por el edificio lograrían cansar al joven alfa.
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Minutos más tarde, casi terminando la primera vuelta un olor lo hizo detenerse en seco, con un tono fresco de menta y algo picante a canela, pero ahora con leves tonos de vainilla, haciéndolo salivar sabiendo perfectamente a quien pertenecía ese olor. Deku. Soltó un gruñido involuntariamente, sus ojos rubís dilatándose ante la excitación se echó a correr siguiendo el olor. Corrió y corrió, pasando de largo la fuente hasta llegar al parque trasero, el sonido de una rama crujir llamó su atención, entre cerrando sus ojos y forzando la vista vio a su presa a lo lejos. Involuntariamente soltó otro gruñido, haciendo al peliverde voltear la cabeza sobre su hombro.
"¿Kacchan?" Llamó a lo alto.
El alfa soltó otro gruñido y siguió corriendo, el gruñido causando que el cuerpo del omega se estremeciera de pies a cabeza, soltando un pequeño chillido de su parte se echó a correr con más prisa. La respiración de Bakugo era agitada, ambos siendo presas de sus instintos, cuando los alfas participaban en carreras para obtener a sus omegas. Ser un depredador e ir por su presa. Estaba realmente emocionado. Corrieron y corrieron rodeando los árboles, el omega con la intención de despistar al alfa y poder perderlo pero era imposible, sus ropas estaban empapadas de sudor, el rastro de sus olores y feromonas nublaban sus juicios. Finalmente a tan solo pasos de distancia, el rubio se lanzó sobre el ojiverde, ambos cayendo y rodando por el suelo, el alfa asegurándose de que el omega cayera sobre el pero fácilmente rodando sobre él, sosteniendo ambas muñecas sobre su cabeza, su rodilla sobre su muslo impidiéndolo moverse y la otra haciéndolo abrir la pierna, dejándole espacio para colocarse.
El omega soltó otro chillido, forcejeando sus brazos para liberarse, vio enfrente de el con la luz del Sol sobre su rostro, sus ojos rojos brillando y mirándolo fijamente, su labio superior alzado mostrando sus grandes colmillos. Respiro hondo, sus pensamientos nublados por el olor fuerte del alfa. "Alfa"
Relamiéndose los colmillos antes de hablar. "Omega." Su voz era ronca y su mirada seguía fija en él, se inclinó sobre él y respiro hondo, para acto seguido separarse bruscamente de él, sosteniendo su cara sobre sus manos. "Deku, ¿estás bien?" Al no oír una respuesta el rubio se giró a ver al peliverde, sentado sobre el suelo, su mirada estaba distante, sus pupilas estaban dilatadas, aun lo controlaba su instinto. El alfa se acercó lentamente hacia él. "Omega." Susurró esta vez, alzando su mano para tomar su tobillo, su pulgar haciendo pequeños círculos sobre su piel, intentando llamar su atención. "Omega, corriste muy bien, estoy muy orgulloso. Buen Omega."
Lo escuchó soltar otro pequeño chillido. "Alfa… Me rechazas, me atrapaste pero no…" Pronto su aroma comenzó amargarse, haciéndolo arrugar ligeramente la nariz.
"Hey, hey." Ahora entendía de qué se trata, creía que había sido rechazado por su alfa después de haber sido atrapado, eso significaría como un omega difícil para encontrar pareja. No quería nada más que tenerlo sobre su regazo y susurrarle lo perfecto que era para él. "¿Quién dijo que te estoy rechazando? Tu eres mío." Sus ojos resplandecieron rojo rubí ante la afirmación para luego levantarse de su lugar. "Ven, necesitas tu nido." Antes de que extendiera sus manos para cargarlo el omega se le abalanzó encima, colocándose sobre la espalda del rubio, fácilmente cargando sus piernas que descansaban en sus costados se dirigió hacia su edificio. Intentando ignorar al omega ronroneando y escondiendo su cara sobre su nuca y respirar hondo un par de veces.
"Kacchan…" Susurró al último antes de quedase dormido.
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Estar en la habitación de Deku logró sacarle unos ronroneos al alfa en aprobación, sus hombros se relajaron visiblemente hasta llegar al pie de la cama para dejar al omega sobre esta. Deku había despertado al percibir que se encontraban en su habitación, froto sus ojos con el dorso de su mano y bostezó ligeramente para luego alzar su mirada y ver al alfa frente a él. Sus ojos aún seguían dilatados ante sus instintos al igual que los del alfa, el rubio se relamió los labios. "Izuku…"
"Kacchan." Su nombre mezclado con un ronroneo lo hizo contener la respiración. "Quédate."
"¿Puedo…? ¿Entrar a tu nido?" Tragó saliva ante la espera.
El omega soltó un último chillido y asintió rápidamente con la cabeza, retrocediendo sobre la cama para cederle espacio al mayor. Sin más rodeos el rubio se removió su sudadera quedando solo en su habitual playera de tirantes, dejándola caer sobre el suelo junto con sus pantalones, camino hacia el armario del menor y encontró una playera limpia y fresca para cambiarle a Deku por la que tenía puesta. "Levanta las manos." Una vez sobre su cama, su peso hundiéndolo sobre esta se acercó al omega, quien obedeció fácilmente, removiéndolo de su playera sudada le colocó una limpia, una vez finalizado Deku se abalanzó hacia él, envolviéndolo en sus brazos cayeron sobre la cama, el menor sobre el pecho del rubio. Lo escuchó ronronear un par de veces antes de acercarse más hacia él, hundiendo su cara en su cuello nuevamente y rodeando sus brazos sobre la estrecha cintura del alfa. El ojirubí peino la cabellera del menor de su frente, dedicándole un par de besos. Pronto Deku se había quedado dormido, su calmada respiración lo arrullo en un sueño, no sin antes apretar su abrazo más y estrechar a su omega contra él.
