La música se escuchaba fuerte en uno de los antros, club's nocturnos o bar a lo que se le podría llamar a "SweetyDemon". Gente desconocida y un ambiente pesado retumbaba en toda la zona, tres mujeres iniciaron el espectáculo. En cada mesa se encontraba líderes o jefes con los cuales podrías estar en riesgo de sólo mirarlos a los ojos.

— Esa rubia...—

— ¿Ayase Eli? Siempre la contratas usualmente..._

— Y quiero que sea mía.—

— E-espera.. —

— ¿No escuchaste bien?. Quiero que me pertenezca.—

— Temo negartelo. Sí te llevas a una de BiBi, acabarás con todo.—

— ¿Cuánto quieres por las tres, entonces?.—

— ¿Cuánto me ofreces?.—

— Más de lo que te puedes imaginar.—

La jóven 'Nirvana' líder de una mafia nombrada como "Descendientes de la Luna". Charlaba con nada más ni nada menos que el manager del famoso grupo "BiBi" jefe de 3 chicas demasiado talentosas, al punto de entender la razón de por qué estaban en la cima. La mujer de envidiable cuerpo le pidió a uno de sus guardaespaldas que mostrarán sus maletines con harto dinero. Acción que impresiónó al hombre mayor y no dudó en entregarle documentos con los nombres de sus chicas, tomó inmediatamente el dinero.

— ¿Las harás tus mascotas o sacarás provecho de ellas?.— Preguntó con perversión.

— Las haré mis lindas mascotas. Tienen un toque.. Peculiar.— Finalizó con cortas palabras, pues la mencionada rubia apuntó a su dirección a la vez que cantaba una de sus canciones junto a sus compañeras.

— Las haré tomar bastante alcohol. Y te las podrás llevar sin problema.— Comentó para cerrar el contrato y llevarse junto a él los maletines con dinero. En cuestión de segundos... Desapareció.

Transcurrieron al rededor de unos minutos. Hasta que Nozomi observó a su alrededor, notando que una mujer con altura bajita caminaba hacia a ella. Por las tenues luces, se podía sentir los brillantes ojos esmeraldas de ambas chicas chocar.Con suma sutileza, se acercó la recién llegada a la mesa de 'Nirvana'.

— ¿Y tú querida mascotita? Kira-san.— La chica de peinado en forma de trenza, cruzó las piernas y tomó una gran copa de vino.

— Está en mí mansión.— Recargó una de sus manos en la orilla de la mesa.— Sólo vine a dar una vuelta por aquí. Quería observar que tal las cosas.

— Ya veo.— Dió un sorbo a su bebida.

— Debo platicarte justamente de ello. ¿Ya tienes a tu chica?.— La pelicastaña recorrió la silla de lado. Su intención no era quedarse mucho tiempo en realidad.

— Espera.— Dejó la copa y les hizo un ademán a sus 4 guardias para que les diera espacio. Después de ello, le mostró a la contraria las carpetas de su reciente compra.— Mira ésto.

— Así que íbas en serio...— Levantó una ceja con sorpresa. Le parecía increíble que la innombrable 'Nirvana' tuviera en su mano a más de una chica a su poder.— ¿Todo el grupo entero?.

— No pensaba conformarme con menos.— Sonrió maliciosamente. Una sonrisa que sólo mostró las luces esmeraldas que iluminaban su oscuro rostro. Su conocida imitó el mismo gesto.

— Entonces.. El plan comienza ahora.— La más bajita se acercó con sensualidad al oído de Tojō con el objetivo de susurrarle esas palabras en bajo volumen.

— Claro que sí.— Correspondió el acercamiento y le dió un beso en la mejilla. Sus ojos se movieron al área del escenario en donde el grupo cantaba con energía y elegancia. La gente las observaba y halagaban al mismo tiempo. Pero, justo en ese momento, notó a una rubia de ojos azules mirarla ferozmente. Lucía molesta.— Ara~...

La pelicafé se dió cuenta de la intensa mirada, volteando con la intención de encontrar a la dueña que provocaba ello. La mayor del trío BiBi se sonrojó, y dió la vuelta regresando con sus compañeras.

— Son lindos tus jugueteos, Tojō-san.— Con uno de sus dedos índices, elevó la barbilla de la chica de cabello púrpura. La acercó peligrosamente a su rostro.— Pero no tengo tiempo, así que mantente atenta a mis mensajes.

— Ten lo por seguro, Kira-san.— Aseguró firmemente y con suavidad, se retiró del asiento.

— Nos veremos después, cuídate .— Acabó aquél encuentro y le dió la espalda sin mirar a nadie más. Desapareció entre la multitud de personas. Los guardias de la mayor se acercaron a ella, tenían que estar atentos y cuidar con su propia vida a la única heredera de la raíz familiar "Tōjō".

—Traegan al grupo BiBi. Den el aviso de que tienen que hacer una última presentación, su manager tiene la paga y dormirán allí.— Ordenó fríamente a sus hombres, dió un último vistazo a la rubia que le había flechado el corazón. A la vez que caminaba a la salida.

Dos de los guardias asintieron acatando la órden. El resto caminó detrás de la llamativa chica para seguirla cuidando. El grupo de chicas acabó su presentación y estaban en camerinos dándose un último retoque por sí las dudas. Se sabía que dar pequeñas presentaciones en lugares de ese nivel, les subía la popularidad y era más que un simple "show".

— ¿Una última presentación?.— La mayor del trío BiBi se extrañó al recibir a un guardia de 1.85 cm. Le causaba una ligera molestia levantar su mirada tanto.

— Es para Tōjō-sama. La limusina les espera afuera.— Finalizó la conversación y cerró la puerta en absoluto silencio. Nico pestañeó varias veces antes de ir a darles el aviso a sus compañeras de agencia musical.

— Ya me esperaba que nos contrataran para una última. Hoy recibimos más aceptación que hace unas semanas.— Dijo la menor de todas. Nishikino Maki; una chica de ojos violetas y levemente rasgados. Un cuerpo bien desarrollado y cabellera rojiza que caía en forma de melena. Su personalidad recatada con su físico esbelto atraía la atención de los demás. Caminó directo a Nico para agender su horario después de esa misma noche.

— Después de éso, regresemos al hotel. Hoy no tengo ganas de seguir con la fiesta.— Una rusa que acabó de retocar su delineado. Se acercó a ellas, con unos intensos ojos azules. Ayase Eli se consideraba una cantante y artista bastante proclamada en la ciudad. El echo de ser mitad Rusa- Japonesa, la volvía pupular. Sus facciones europeas y cabello rubio que caía por su espalda en forma de coleta le hacía lucir más.

— Pienso lo mismo. Ya es fin de semana y no hemos parado desde hace 2 días.— Suspiró la pelinegra de grandes orbes rubí. Yazawa Nico era mayormente conocida por dedicarse al mundo del espectáculo. Variaba entre ser una Idol a una reconodida actora. Su imágen femenina, talento y ego la elevaba una y otra vez. Cosa que aveces les molestaba a sus queridas compañeras.

— ¿Cansada del escenario? Sí a tí te encanta que todo el mundo te esté observando.— La menor de melena roja se escuchaba ligeramente molesta.

— ¿Celosa? No tengo la culpa de acaparar al público.— Nico se acercó un poco más con la intención de defenderse.

— ¡Claro que no!. Eres una idiota egocéntrica.— Respondió la pelirroja con el ceño fruncido.

— Por favor, paren. Tenemos que continuar y no tengo la energía para separlas.— Eli se entrometió en medio de ellas. Ambas chicas soltaron un bufido y miraron en direcciones contrarias. Sus discusiones eran el pan de cada día de cierta rusa.

— Sí sólo quieres la atención de la gran Nico para tí sola, debes de ser más directa. Tonta Maaki-chaan~.— La pelinegra fue la primera en salir del camerino para no seguir con sus largas peleas.

— ¿Qué demonios le pasa?.— Maki se sonrojó con intensidad y miró a los ojos celestes de Eli buscando una respuesta.

— A mí no me mires así.— Suspiró Eli. Y salió por esa misma entrada con la intención de dejarla sin respuesta alguna.

— ¡Ella quisiera tener mi atención!.— Se quejó y se podria visualizar vapor salir de su cabeza acompañado de un intenso color rojizo que adornaban sus mejillas.

Las 3 mujeres salieron a la entrada. Sus ojos se abrieron con sorpresa al toparse con una lujosa Limusona. Más lujosa que las que usaba la Nishikino para transportarse a sus eventos musicales. Se dieron una mirada de afirmación y subieron al automóvil, les ofrecieron algo de alcohol y frituras para ambientarse. Con gusto aceptaron, la gente se veía segura y tenían el mensaje de manager para dar esa última presentación. Al rededor de 15 minutos, se bajaron en la entrada de una residencia del tamaño de un castillo. Comenzaron a sentir una sensación extraña al poner un pie dentro de la espaciosa mansión. Caminaron por los grandes pasillos y se detuvieron al ver un guardia afuera de la puerta de un cuarto presidencial, Eli se acercó primero con confianza.

— Venimos aquí para una presentación.— Comentó con la voz fría para sonar intimidante. Al ser casi independientes, les era común tratar con gente grosera.

— ¿Se encuentran bien?.— El gigante hombre les preguntó con tono de burla.

— ¿Eh?...— La rubia se extrañó ante tal pregunta, dirigió su mirada a sus dos compañeras sin entender lo que sucedía. Sus ojos miraban con preocupación y se acercó con rapidez. Maki y Nico empezaban a perder el equilibrio.

— T-tengo... Mucho sueño...— Balbuceó con debilidad la chica de cabello oscuro. Y sus piernas comenzaron a debilitarse, cayendo con suavidad el suelo.

— ¿Q-qué está sucediendo...?.— La pelirroja preguntó con voz poco audible. Y bajó con la intención de ayudar a su conocida, pero a los segundos se desvaneció en un sueño profundo al mismo tiempo que Nico cerraba los ojos.

— ¿¡Qué demonios está pasando?!.— Trató de acercarse al guardia con el propósito de atacarlo. Ver a sus amigas desmayarse pasaron en cuestión de segundos y ella no pudo hacer nada.

Antes de que pudiera hacer un movimiento, su cuerpo entero perdió la fuerza y se deshizo en un hilo de debilidad. Cayendo en dirección al suelo, pero el alto hombre la sostuvo en sus grandes fuertes antes de que se ganará un fuerte golpe.

— Eres oro puro para Tojō-sama...— Susurró el mayor y la cargó para llevársela a una habitación en específico.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

En aquella habitación en específico, unos suaves sonidos de besos ahogados en gemidos formaba parte del ambiente tan pesado y caluroso. Dos mujeres se consumían en deseo puro y ardiente ante la luz que entraba por las cortinas de los ventanales. Los cuerpos desnudos chochaban y no tenían pudor al rozarse por más. Una mujer de cuerpo dotado y un ángel caído del cielo con orbes celestes que se desvanecían en absoluto placer.

— ¿P-por qué... s-simplemente... No me trajiste sólo a mí?.— La rusa tomaba unos escasos centímetros para hablar, le era imposible pausar a semejante diosa. Quien con la ceja levantada, tomó asiento en el regazo de Eli aún con ella recostada. Al tener esa hermosa y sensual imágen desde abajo, la rubia atragantó nerviosa.

— Es cierto.. Sólo me conocías por mí nombre. Jamás te dije que yo era "Tōjō"...— Dijo con malicia y fué bajando poco a poco al torso de la rusa, terminando por presionar sus grandes pechos a los de ella. Acto que provocó dejar escapar un pequeño gemido.

— ¡N-nozomi...!. Responde mí pregunta..— Intentó alejarla, pero la pelimorada la calló con un beso de pocos segundos.

— Eres muy ruidosa Elicchi. Ésta es la tercera vez que lo hacemos. Sólo cállate y difruta.— Posó su dedo índice en los rosados labios de la ojíazul.

— P-pero.. Mhm...—

Y de nueva cuenta. Otro beso y una noche más que se sumaba a sus visitas nocturnas. Aunque le costaba admitirlo, Eli estaba hipnotizada por la candente mujer que tomaba el control en ese instante. Le dolía pensar que podría ser sólo por trabajo, o incluso encuentros que sólo se tratasen de unas horas o noches. Sabía que no podía tener una relación formal, mucho menos con una persona de rango social tan alto como lo era Tōjō. Debía disfrutarlo, tal vez no podía tener el pastel entero, pero se conformaba con la cereza.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

— ¿Cuántas veces les he dicho que cierren las cortina...—

Eli abrió los ojos por los rayos del sol de aquella mañana. Al estar de lado, fue lo primero que le molestó y causó que se pusiera de pie para cerrarlas. Pero, a cada paso que daba para acercarse. Comenzó a prestar atención sobre donde se encontraba y el echo del por qué usaba una sabana para cubrirse, alarmada giró su cabeza en dirección a la cama.

Y ahí estaba, la jovén Tōjō durmiendo plácidamente en la gran cama con una fina sabana que cubría y marcaba su escultural cuerpo. Pequeños mechones caían en su rostro, pero cierta parte de su cuerpos captó la atención de Eli. Su esbelto cuello que se movía conforme a las pausadas respiraciones que daba, adornado de pequeñas marcas rojizas en forma de besos. El rostro de la rusa tomó color y con agilidad caminó al baño para revisarse.

— Dios mío. El estúpido manager me dará un severo sermón por éstas marcas...— Se miró en el espejo con toda la vergüenza del mundo. Se quedó en un tedioso silencio que le hizo un "Click" en la cabeza. — Nico y Maki...—

Se dirigió a la puerta de la habitación para buscar a sus amigas, no le importaba salir casi desnuda y que su unica forma de taparse fuera por una sabana. Se desconcertó al ver tantas puertas en un solo pasillo y que no encontrará a ningún guardia merodeando por ahí. Confundida trató de buscar alguna señal de vida, pero cada vez le era más difícil. Hasta que...

— M-maki... ¿¡POR QUÉ ESTÁS DESNUDA ENCIMA DE MI?!—

— ¡No grites!... Espera.. ¡¿QUÉ DEMONIOS PASÓ?!.—

Eli reconoció esos timbres de voz. Podía escuchar a miles de personas y conocía a la perfección a su par de idiotas. Pero la habitación quedaba a 5 puertas, con cuidado fué caminando para llegar ahí. Incluso sí corría el riesgo de presenciar una desagradable escena de ellas, no tenía caso. Sólo quería asegurarse de que estuviesen bien.

— ¿¡EN DÓNDE QUEDÓ ELI?!.—

Fue lo último que alcanzó a escuchar antes de abrir la puerta con rudeza. Por su puesto que el par de Tsunderes la miraron extrañadas. Había una gran competencia en quién lucía más comprometedora. Las 3 mujeres se miraban sin decirse nada, la vergüenza podía más con ellas. Eli se quedó unos minutos en una tensa escena. Pero, de pronto sintió una presencia detrás de ella y unos cálidos brazos rodear su abdomen plano;ligeramente marcado. Por poco y se muere de un susto al sentir los suaves pechos de la pelimorada presionarse en su desnuda espalda. Mientras que a la vez se acercó a su oído para hablarle.

— Elicchi~... Regresa a la cama...—

— ¡N-Nozomi! ¡E-espera!.— La de orbes esmeraldas la atrajo a su cuerpo, llevándosela de vuelta a una parte del pasillo.

Maki y Nico no dijeron nada al quedarse en absoluto silencio. Se limitaron a mirar la entrada y escuchar pequeños gemidos que ni sí quiera sabían sí eran de su amiga o la mujer que le había raptado. Ambas se sonrojaron por tales actos y se propusieron a buscar sus ropas para arreglarse.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

¿Qué habrá sucedido entre Maki y Nico? 7u7 ¿Nozomi desea poseer a Eli como amante o sólo para sus deseos carnales? :0 ¿Habrá otras Idols compradas como "Mascotas"?

Habrá apariciones de diferentes personajes de las aqours ~ Mis shipps favoritos estarán ahí xD. Preparanse para ello. JUJUJU.

Haru~ -