En peligro inminente


No era más que una parte de la rutina.

Esa era la mejor forma de describirlo y Yuri lo sabía, tal como sabía que cualquiera que se tomase un momento y pensara también lo haría, incluso sin haber tenido la experiencia de verse en una situación similar, pues era evidente que era algo que solía ocurrir y que rara vez significaba algo.

Pero el hombre frente a él, obviamente, no se había tomando un solo minuto para considerar tal cosa, tal como los dos idiotas también presentes, quienes, en vez de estar siendo la voz de la razón y señalando lo completamente innecesario y exagerado que era esto, estaban aceptando todo como si nada.

Aunque quizás esperar lo contrario era una sandez.

Yuri se contuvo de masajear el puente de su nariz o de hacer cualquier otro gesto que delatase lo harto que estaba de todo esto.

Él debería estar en su oficina, preparándose para los juicios de la tarde y no perdiendo el tiempo con semejante estupidez.

—Me temo que estoy en desacuerdo —dijo Yuri con el tono más calmo que pudo usar, incluso sonriendo un poco, todo para mantener la apariencia de alguien que simplemente está siendo razonable y que no tiene ningún motivo personal para oponerse—. Este tipo de... expresiones son comunes después de un juicio.

—Estamos hablando de una amenaza —replicó el alcalde, sacudiendo su cabeza—. Es evidente que no podemos ignorar algo como esto.

Oh, claro que podían hacerlo.

No era la primera amenaza que Yuri recibía y tampoco sería la última y si alguien trataba de llevarla a cabo, Yuri podía protegerse a la perfección e incluso castigar al que intentase hacer algo. Porque alguien capaz de intentar cometer un asesinato merecía pagar el precio de sus actos, en lugar de tener una segunda oportunidad para conseguir arrebatar una vida.

—Si aumentáramos la seguridad cada vez que alguien expresa su desacuerdo con el resultado de un juicio —señaló Yuri, tragándose sus más sinceras opiniones—, tendríamos que hacer que todos en la rama judicial tuviesen guardaespaldas permanentes.

—Por supuesto —aceptó el alcalde con una sonrisa que indicaba que no estaba dándole la razón—. Pero si hay una amenaza creíble y va más allá de unos gritos tras la sentencia, tenemos que hacer algo.

—Y en este caso no la hay.

Yuri dejó toda sutileza en ese punto, hablando con la misma firmeza que lo haría al dar un veredicto o al afirmar su justicia durante la noche, hubiesen cámaras cerca o no.

Esto era ridículo y tenía que acabarlo antes de que comenzara.

—Pero no nos habrían llamado si así fuese —intervino Wild Tiger.

Porque quién más sino el héroe al que podía llamar el mayor dolor de cabeza de su vida había sido llamado para encargarse de esta exageración. Él y su compañero, claro.

Y obviamente, pedirle que se callara si no iba a decir algo útil parecía ser una pérdida de tiempo.

Yuri exhaló con lentitud y decidió probar una nueva perspectiva en un intento de abrirle los ojos al que pretendía dar la orden en lo que era una clara muestra de abuso de poder, pasando incluso por encima de él, el verdadero encargado de aprobar la partición de los héroes en cualquier incidente.

—Mientras esté en la Torre de la Justicia, confío que la seguridad actual será suficiente y en el peor de los casos, llamar a la policía o a los héroes es una opción.

—Han conseguido entrar a su oficina dos veces —mencionó Brooks con su cabeza en alto como quien cree que tiene la razón.

Pero no la tenía.

Yuri estaba seguro de que los ineptos que habían revisado las grabaciones de seguridad no habían notado algún obvio disfraz o habían fallado en percatarse de una coincidencia en los vídeos de ambos días que les permitiría descubrir quién estaba detrás de las notas, no muy diferentes a las otras que posiblemente habían llegado junto al correo.

Tres de ellas habían terminado hechas cenizas; las otras dos, para su mala suerte, habían sido interceptadas por un asistente deseoso por un ascenso y que por ese motivo se inmiscuía más de lo que debería, tal como los dos héroes que estaba exagerando ante solo un par de notas adicionales dejadas en su escritorio sin ningún sobre.

—Sigue siendo un hecho el que no han intentado nada.

—Todavía. —El alcalde suspiró—. No podemos arriesgarnos a esperar a que hagan algo contra usted y ya sabemos que pueden entrar a su oficina sin que nadie los note.

Había muchas otras posibilidades, en realidad, que iban desde la posibilidad de un cómplice que trabajase en el lugar hasta de que se tratase de un NEXT con habilidades que le permitían mover objetos sin usar sus manos. Asumir que cualquiera de esas explicaciones era la verdad absoluta sería tan estúpido como lo que el jefe de seguridad de la torre, el detective al que le habían encargado el caso originalmente, el jefe de dicho detective, el alcalde y los dos héroes frente a él estaban haciendo.

—Considero que investigar más antes de tomar una decisión como esta sería lo mejor —dijo Yuri, volviendo a usar un tono más ameno.

Solo necesitaba convencerlos de que desistieran de esta tontería y quizás, para lograrlo, sería más efectivo usar amabilidad en vez de lógica.

Intentar eso fue un error.

—Eso harán, por supuesto —afirmó el alcalde con una amplia sonrisa, visiblemente convencido de que acababa de ganar—. Y mientras tanto, ellos se asegurarán de que usted esté bien. Solo será por algunos días.

Wild Tiger también sonrió.

—Puede contar con nosotros.

Contar hasta diez no era una técnica realmente útil, no cuando no servía de nada para calmar la chispa de molestia que eso le provocó. Lo único que requería era deshacerse de sus guardaespaldas temporales antes de que ese fuese el cargo que ellos ocuparan.

Yuri juntó sus manos, entrelazando sus dedos, y las puso sobre el escritorio ajeno al tiempo que se enderezó y buscó la mirada de Wild Tiger.

—Ustedes son héroes —señaló, rogando internamente que apelar a la justicia de Wild Tiger sí trajese resultados, mientras mantuvo un tono firme—. Que estén en la segunda liga no cambia el que la ciudad cuenta con ustedes en caso de que ocurra algún tipo de emergencia. Descuidar eso por cuidar a un solo individuo es inconcebible.

Quizás, si eso no funcionaba, podría usar su autoridad como el supervisor de los héroes para vetar esta tontería. Requeriría una reunión formal y lidiar con todos los representantes de las empresas que patrocinaban a los héroes, pero eso sería mejor que tener a Wild Tiger y a su compañero convirtiéndose en su sombra. Una sombra que sin duda sería ruidosa, se inmiscuiría en su vida y presentaba un riesgo mayor que quien fuese que estuviera detrás de las notas.

—No tiene que preocuparse por eso —aseguró Brooks.

Al dirigir su mirada hacia él, Yuri descubrió que Brooks lucía divertido, la curva de sus labios totalmente fuera de lugar en una conversación tan seria.

—Continuaremos nuestro trabajo en la segunda liga como de costumbre —continuó Brooks, tan afable como un vendedor—. Responderemos cualquier emergencia una vez nos aseguremos de que usted no esté en peligro.

—¿Y cuál es el tiempo estimado durante el que harán eso? —rebatió Yuri de inmediato—. Aunque sea factible durante un día o dos, es evidente que ustedes no pueden encargarse de la seguridad de alguien las veinticuatro horas y a la vez proteger la ciudad.

—Por suerte somos dos —replicó Wild Tiger con una mueca nerviosa que no contaba como una sonrisa en su rostro, la cual fue remplazada por una forzada seriedad en cuanto los ojos de ambos se encontraron—. Mientras estemos cerca será suficiente y si no pasa nada, podemos guardar nuestras fuerzas como cuando no estamos patrullando la ciudad.

¿Así que ya habían planeado todos los detalles de antemano?

—Entonces está decidido —intervino el alcalde—. Apollon Media ya dio su aprobación y ya que esto no involucra algo público, no es necesario que ninguna junta lo apruebe.

Oh, así que era peor.

Que Apollon Media estuviese de acuerdo con esta pérdida de tiempo (sin duda queriendo ganarse el favor de Yuri antes de que una nueva demanda por destrucción privada fuese puesta en contra de sus héroes) limitaba notoriamente sus opciones para detenerlo.

Yuri todavía podía usar su cargo para prohibirlo, argumentando que los héroes, tal como cualquier fuerza de defensa del estado, solo deberían actuar para el beneficio general de la ciudad, pero el hecho de que no la descuidaran en primer lugar hacía que era poco probable que funcionase y algo que involucrase solamente su autoridad podría ser visto como un abuso de autoridad, lo cual además podría atraer más atención de la que deseaba.

Yuri cerró los ojos e inhaló con lentitud, detestando cada segundo que lo acercaba a lo inevitable.

Porque esta era, sin duda, una batalla perdida.

—Entiendo —dijo Yuri al fin, abriendo sus ojos de nuevo y fijando su mirada en Wild Tiger—. Espero que entenderán que tendré que pedirles que se mantengan al margen durante mi trabajo.

—Ni nos notará —prometió Wild Tiger, sonriendo nuevamente con confianza.

—Y que mucho de lo que hago es confidencial, en especial si involucra a los héroes —continuó Yuri, firme en tono y mirada.

Si bien era posible que ese fuera el menor de los problemas relacionados con la presencia de Wild Tiger y Brooks, quizás la advertencia bastaría para que se inmiscuyeran menos e incluso le brindasen algo de privacidad durante los días que esto durase.

Porque no serían más que días.

Incluso si Yuri se veía obligado a investigar desde su oficina, bajo la mirada del par de irritantes héroes, se aseguraría de que descubriesen la identidad de quien estuviese tras las notas que pretendían ser amenazas y lo arrestaran cuanto antes.

Ninguna otra opción era aceptable, al fin de cuentas.

—Por supuesto. —La presunción en el tono de Brooks era palpable—. Puede estar seguro de que sabemos cómo hacer nuestro trabajo.

No replicar con un interrogante poniendo eso en duda fue algo por lo que Yuri tuvo que esforzarse. Él apretó sus labios, exhaló solo por su nariz y se puso de pie, dirigiendo ahora su mirada hacia el alcalde, quien continuaba perfectamente contento tras haberse salido con la suya.

—¿Desde cuándo comenzarán estos... planes de seguridad? —cuestionó Yuri pese a poder adivinar la respuesta: ya.

—Desde este mismo momento —se adelantó a contestar Brooks, confirmando lo que Yuri había sospechado—. Nos ayudaría tener su horario para saber si tendremos que estar listos para alguna situación potencialmente peligrosa.

Así que, además, no se conformarían con su palabra y con seguirlo como perros falderos. Querían saber más, meter sus narices más donde no les incumbía, estorbar más que el par de ornamentos publicitarios que eran tal como siempre lo hacían.

—Lo tendrán una vez estemos en mi oficina. —Una vez él se cerciorase de que durante esta farsa ellos no pudiesen acercarse a nada que pudiese atraer sospechas de ningún tipo contra él.

—Todos estaremos más tranquilos sabiendo que no está en peligro —dijo el alcalde, también poniéndose de pie y ofreciéndole un apretón de manos que Yuri no pudo rechazar.

Esto era necesario, parte de la máscara que debía usar día a día si quería conservar su posición actual, la cual no solo le daba el acceso necesario para impartir justicia cuando esta no era posible en la corte, sino que le permitía mantener a los héroes vigilados.

Yuri se limitó a pronunciar palabras de cortesía tan falsas como el supuesto peligro y abandonó el lugar a paso rápido.

El escuchar a Wild Tiger tropezar con algo en su afán por ir tras él no le proporcionó ninguna diversión, pues el que el alcalde (y alguna de sus costosas decoraciones de cristal, aparentemente) sufriese parte de lo que Yuri mismo sufriría en los próximos días no lo compensaba de ninguna manera, ni mucho menos acortaba la tortura que sería tener a ambos héroes cerca.

Tenía que acabar con esto pronto a cualquier costo.

—Tengo que estar en los juzgados en quince minutos —anunció Yuri sin siquiera mirar atrás. No era su problema si los héroes no se tomaban el trabajo de seguirlo, por lo que no planeaba esperarlos.

—Lo podemos llevar en diez —afirmó Wild Tiger, trotando hasta alcanzar a Yuri.

Sin duda Wild Tiger se había disculpado a la carrera y había usado para escapar las consecuencias de su torpeza la justificación de tener que actuar como guardaespaldas de Yuri. Brooks estaba con él, por supuesto, y mirarlo de reojo le permitió a Yuri notar la mueca descontenta en su rostro.

¿Por las acciones de su compañero o porque en verdad estaba tan descontento con la situación como Yuri lo estaba?

—Yo lo haré —dijo Brooks, fulminando a Wild Tiger con su mirada por un segundo—. Nos reuniremos en los juzgados.

—¿Qué? —Wild Tiger frunció sus labios, obviamente descontento—. Fue mi idea, así que es obvio que...

—Caballeros —interrumpió Yuri, no queriendo escuchar una discusión tan estúpida, ni mucho menos permitir que los héroes decidieran por él qué harían—. Soy perfectamente capaz de conducir mi propio auto. Ustedes me seguirán y más tarde acordaremos cómo funcionará este arreglo temporal.

—Pero... —trató de contradecirlo Wild Tiger.

Aprovechando que ya estaban frente al ascensor, Yuri giró en sus talones para encarar a los héroes tras presionar el botón indicado para llamarlo.

—¿A no ser que crea que la seguridad en la alcaldía permitió que le hicieran algo a mi auto en cuestión de minutos o que el que alguno de ustedes conduzca hará que el recorrido sea más seguro?

—Solo estamos intentando ayudar —rebatió Wild Tiger con su ceño fruncido en clara molestia.

¿Así que Wild Tiger planeaba rebelarse abiertamente en lugar de disfrazar su desacuerdo con hipocresía? Eso era refrescante, tal como la justicia de Wild Tiger lo era, mas no era el momento para ello y Yuri no planeaba fingir a punta de cortesía permanentemente.

Eso, al fin de cuentas, podría traer más complicaciones y darle a los héroes la idea equivocada.

—No tengo tiempo para eso. —Era cierto. Aun si Yuri estaba consciente de que él mismo podía postergar los juicios del día unilateralmente, el resultado solo sería acumular más trabajo y no podía permitírselo, no cuando tenía que poner de su parte para deshacerse de sus innecesarios guardaespaldas lo antes posible—. Si tienen alguna objeción, la escucharé una vez tenga algunos miuntos.

Los héroes intercambiaron una mirada, pero se limitaron a seguirlo en silencio en cuanto llegó el ascensor y después fueron tras él en su moto, siempre permaneciendo mucho más cerca de lo que Yuri habría preferido durante toda la ruta.

Pese a eso, el corto rato a solas ayudó para que Yuri recuperara su compostura lo suficiente para no encontrar como una irritante distracción los muchos bostezos de Wild Tiger en los juicios de la mañana, los cuales concluyeron sin ninguna desagradable sorpresa, mas tampoco con un milagro que apartase a Wild Tiger y a Brooks de su lado por unas horas.

Con el final de los juicios, sin embargo, llegó la hora de lo inevitable.

Yuri contuvo más de un suspiro en el camino a su oficina, incapaz de agradecer el hecho de que hasta ahora ninguno de los dos héroes había interrumpido su rutina más de lo que ya lo hacían con su sola presencia, pues sabía que eso no duraría mucho.

Pero al menos podía controlar cómo esa falsa calma terminaría, quizás.

Una vez estuvieron en su oficina, Yuri puso a hervir agua e ignoró el que los héroes estaban examinando abiertamente el lugar. Tenían una razón para hacerlo, al fin de cuentas, aun si distaba de ser verdaderamente válida.

Tras reunir toda su paciencia, Yuri imprimió su agenda para el día y se las entregó sin ningún preámbulo.

—Como pueden ver —dijo, señalando la hoja con una mano—, planeo estar en mi oficina durante gran parte del día a no ser que ocurra algo que requiera mi presencia en alguna otra parte. —Y eso era poco probable, en especial porque Lunatic no podría hacer ninguna aparición hasta que esta necedad terminase.

Brooks, quien estaba sosteniendo la lista, asintió, mientras Wild Tiger la leyó sobre el hombro de su compañero.

—Eso nos facilitará nuestro trabajo —aseguró Brooks con su usual sonrisa más apropiada para una cámara—. Wild Tiger estará con usted mientras yo revisaré parte del edificio.

—O yo podría ir... —murmuró Wild Tiger, mas fue ignorado por su compañero.

—Una vez revisemos la seguridad del edificio tendremos una mejor idea de nuestras opciones.

Yuri apretó sus labios y se limitó a asentir antes de tomar asiento tras su escritorio y comenzar a trabajar. Tenía que revisar más de un documento antes del medio día, pues esa tarde tenía más de una visita de un fiscal y estaba seguro de que en cualquier momento un representante de Industrias Titan lo estaría llamando para presentar nuevos argumentos casuales para los permisos para eventos que habían pedido días atrás, por no mencionar la preparación para los juicios del día siguiente, además de pedir y revisar todo lo que tuviesen sobre las "amenazas" en su contra.

En un buen día, eso significaría que le esperaba un día ocupado y hoy, con dos sombras permanentes, Yuri sospechaba que sería más que eso.

Y no se equivocó.

No tomó mucho tiempo luego de que Brooks abandonara el lugar para que Wild Tiger decidiese hacer su presencia ser sentida.

—Uh...

Yuri ignoró el obvio intento de Wild Tiger por captar su atención, pero Wild Tiger no se dio por vencido, aclarando su garganta forzosamente poco después, y tras varios segundos, lo repitió.

¿Haría lo mismo hasta conseguir lo que buscaba?

Eso fácilmente podría ser peor que lidiar de inmediato con él, por lo que Yuri alzó su cabeza y preguntó:

—¿Necesita algo?

Wild Tiger había estado haciendo una mueca descontenta que trató de ocultar con una poco convincente expresión seria.

—Solo una cosa —dijo Wild Tiger, señalando la oficina con una de sus manos—. ¿No tiene sillas para visitantes?

¿Qué?

Yuri parpadeó y aguardó a que Wild Tiger añadiera algo más, cosa que no sucedió. Wild Tiger se limitó a verlo fijamente, aparentemente esperando también.

No dignarse a contestar parecía la opción más sensata; no obstante, Yuri lo hizo.

—No son necesarias gran parte del tiempo.

—Pero tiene reuniones aquí más tarde, ¿no? —Wild Tiger gesticuló con sus brazos—. Y vamos a estar aquí bastante tiempo...

Ah, así que era eso. Quizás debería haberse dado cuenta desde un comienzo de que todo se resumía en Wild Tiger queriendo ponerse cómodo, como si no estuviese aquí para actuar como un guardia innecesario.

—Bien puede pedirle a algún asistente que le consiga un asiento —indicó Yuri. No era como si eso marcase ningún tipo de diferencia para él y si el que Wild Tiger tuviese una silla o dos le permitía descansar de la presencia de Wild Tiger así fuese por unos minutos y no tener que continuar con esta charla carente de sentido, todo sería mejor.

—Ese no es el... ah. —Wild Tiger alzó ambas manos, luciendo extrañamente frustrado.

Rezongando por lo bajo, Wild Tiger fue hasta un extremo de la oficina y se dejó caer en el suelo, apoyando su espalda contra la pared y cruzándose de piernas y brazos.

Yuri frunció el ceño, pero ya que el héroe no lo molestó más con alguna otra ridícula observación sobre lo que creía que le faltaba a la oficina, Yuri decidió ignorarlo, cosa que solo fue posible por unos minutos.

—Yo estoy bien aquí —dijo Wild Tiger en voz alta—, pero no es como si los otros sean acusados o algo así, ¿no?

—¿Disculpe? —preguntó Yuri, mirándolo de reojo.

Wild Tiger había terminado con un codo contra una rodilla y su mentón contra su mano, luciendo como toda una estatua al aburrimiento a la que ya no le importaba mantener la apariencia de un héroe en medio de un trabajo que supuestamente era importante y se tomaba en serio, y cuando las miradas de ambos se encontraron, Wild Tiger rascó su mentón.

—Es... —Wild Tiger usó su otra mano para señalar el espacio de la oficina—. Con ellos de pie y usted ahí parecería como si vinieran a ser juzgados.

Wild Tiger estaba extrapolando basándose en sus propias experiencias cada vez que estaba de pie frente a Yuri, sin duda alguna, pues, de lo contrario, lo que estaba diciendo carecía de sentido.

—Esta es una oficina —remarcó Yuri, entrecerrando sus ojos—, no un tribunal.

—Exacto. —Wild Tiger sonrió y golpeó sus rodillas con sus propias manos, las cuales dejó ahí—. No hay necesidad de intimidarlos, ¿no?

Yuri parpadeó y por un segundo consideró explicar la importancia de las apariencias y el enviar un claro mensaje de que no tenía intenciones de perder el tiempo innecesariamente incluso cuando era cortés con quien fuese que tuviese que recibir en su oficina y el que en caso de reuniones extensas se aseguraba de tener los asientos necesarios para los participantes, mas contuvo el impulso de inmediato, consciente de que no solo no era necesario contestar con tanta sinceridad, sino que permitir que Wild Tiger supiese algo de él, por pequeño que fuese, no era de su agrado.

—Ninguna reunión hoy tardará mucho —se limitó a decir, volviendo a poner su atención en los documentos que estaba revisando—. No tiene sentido desperdiciar espacio con algo que no será usado. Además... —Yuri se acalló, consciente que estaba hablando de más cuando no tenía ninguna obligación de hacerlo. Si Wild Tiger tenía curiosidad, bien podía encontrar algo más en que usarla.

—¿Además? —insistió Wild Tiger mirándolo fijamente.

¿Acaso no se daría por vencido y los fastidiaría todo el día si Yuri no le contestaba?

Conteniéndose de suspirar, Yuri se prometió que recordaría esto la próxima vez que el persistente héroe decidiese hablarle y sería mucho más cuidadoso con sus palabras para evitar una repetición de esto.

—Además garantiza que nadie considere perder el tiempo aquí innecesariamente.

Wild Tiger parpadeó, aparentemente sorprendido, y pasados unos segundos dejó escapar una carcajada que no tenía razón de ser, pues él no había dicho nada particularmente divertido y, de hecho, estaba consciente que era posible que alguien viese en sus palabras un motivo de ofensa, pero no de risa.

—Supongo que tiene sentido —admitió Wild Tiger con sus ojos brillantes debido a la risa—. Aunque no está de más hablar por hablar. Nunca se sabe qué se puede descubrir.

Yuri alzó una ceja y en contra de todo sentido común, dijo:

—¿Ese es el motivo de esta conversación?

¿Estaba cavando su propia tumba al seguir dándole cuerda a Wild Tiger?

—Hmm... —Wild Tiger llevó su mano hacia su mentón, rascando su desagradable barba por unos segundos—. No exactamente, aunque no me quejo de haber descubierto que odia que lo hagan perder el tiempo.

Bueno, quizás esa podría ser una lección para Wild Tiger.

—Y en ese caso, ¿no cree que debería dejar de interrumpirme mientras trabajo?

Wild Tiger dejó caer su mano y por un segundo lució avergonzado, tal vez incluso a punto de disculparse, mas eso no fue lo que ocurrió.

—Wow, realmente está de mal humor. —Yuri abrió su boca para replicar, mas Wild Tiger alzó ambas manos en lo que parecía ser un gesto que buscaba aplacarlo y pedirle una oportunidad de explicar—. Lo vengo pensando desde que estábamos en la oficina del alcalde. Nunca lo había visto así.

Por supuesto que no lo había hecho, ni él ni muchos otros.

Yuri tenía un buen control sobre sí mismo, tenía que mantenerlo, y lo había aprendido a las malas muchos años atrás, siendo más joven y habiendo descubierto que era un NEXT y que sus poderes eran particularmente destructivos.

Ahora eso era incluso más importante, ya que un error podría costarle mucho más que un simple mueble chamuscado como había ocurrido en algunas ocasiones en el pasado. Y eso era especialmente cierto frente a un héroe, y más aun siendo Wild Tiger dicho héroe.

Yuri cerró los ojos por un corto instante, reuniendo la poca paciencia que le quedaba antes de volver a dirigirse al héroe, a quien miró a los ojos.

—Imagino que ahora entiende la razón. —En cierta forma, la conversación hasta ahora le había dado la excusa perfecta para justificarse sin tener que explicar nada de más y Yuri estaba dispuesto a aprovechar eso, todo fuese para acabar con esta charla sin sentido lo antes posible.

—Sí y no —replicó Wild Tiger haciendo un mohín—. Porque si tiene razón y no está en peligro, ¿no seríamos nosotros los que estamos perdiendo el tiempo?

El razonamiento de Wild Tiger era perfectamente lógico y Yuri no planeaba negarlo; por el contrario. Yuri asintió con su cabeza, dándole la razón.

—Si lo comprende —dijo Yuri con seriedad, examinando con atención a Wild Tiger y buscando encontrar en él algo que pudiese usar para quitárselo de encima lo antes posible—, quizás debería haberlo dicho antes de que lo asignaran como mi guardaespaldas.

—Nah, porque creo que se equivoca. —Wild Tiger sonrió, mas no con alegría. Se veía tenso o incluso inquieto—. Y si está en peligro, no podemos simplemente hacer la vista gorda.

La elección de palabras de Wild Tiger hizo que el estómago de Yuri diese un vuelco y un escalofrío recorriese su espalda. Aunque fuese una coincidencia, el que Wild Tiger dijese algo similar a lo que su padre había dicho años atrás, cuando todavía era un héroe, fue un golpe figurativo que con el paso de los segundos se convirtió en un doloroso palpitar en su rostro, en su cicatriz.

Era de esperarse.

Tener a un héroe cerca, tener a Wild Tiger cerca, estaba destinado a ser un problema para él. Necesitaba alejarse...

El agudo pitido de la tetera fue lo que hizo que Yuri reaccionara, interrumpiendo sus pensamientos y recordándole dónde estaba, y a la vez encargándose de que no se creara un silencio incómodo, además de también darle la excusa perfecta para no contestarle.

Pero al menos tenía que callar a Wild Tiger antes de que el héroe dijese algo incluso peor.

Tal vez podría conseguirlo si lo hacía mantener su boca ocupada...

—¿Té? —preguntó Yuri al tiempo que se puso de pie, dándole la espalda al héroe pese a que era lo último que quería hacer.

No porque creyese que Wild Tiger lo atacaría por la espalda, pues el héroe no sabía nada que lo motivase a hacer algo en su contra, pero el creerse (saberse) observado por Wild Tiger lo enervaba.

—Oh —exclamó Wild Tiger, aparentemente sorprendido por el ofrecimiento—. Claro, sí. Pero me sorprende que no tome café. Suele ser la bebida de todos los que pasan horas en una oficina.

—Encuentro el té perfectamente aceptable y mucho más beneficioso —replicó Yuri encargándose de las pocas preparaciones necesarias tan rápido como le era posible, queriendo entregarle la bebida y distraer al héroe con ella cuanto antes.

—Y no digo lo contrario —dijo Wild Tiger con un deje de risa en su voz—. En casa... en la ciudad donde nací, hay muchos que aprecian más el té.

Oriental Town, recordó Yuri sin proponérselo para su propio disgusto. Ese era solo un dato irrelevante en el archivo de Wild Tiger del que tal vez solo se acordaba debido a las muchas veces que lo había leído pese a que no era relevante en los juicios por destrucción del héroe.

—Veo —pronunció Yuri, breve y cortante.

—A mi me gustan ambos, por cierto. Pero suelo tomar más café, es lo que siempre hay hecho en la oficina y es más fácil conseguir uno bueno...

Ignorar a Wild Tiger mientras éste se fue por las ramas era más fácil que aguantar su mirada, por lo que una vez Yuri tuvo dos tazas servidas, no tuvo que hacer un mayor esfuerzo para mantener una expresión afable al dejar la bandeja sobre su escritorio y dirigirse al héroe, interrumpiéndolo.

—¿Azúcar? —cuestionó Yuri mientras endulzó su té con miel, tal como acostumbraba. El ver que Wild Tiger lo estaba observando con curiosidad lo llevó a añadir—: ¿Miel? —Todo fuese por mantenerlo interesado en algo que no le trajese problemas a Yuri, ni que crease un desagradable tema para su incesante blá, blá, blá.

—Hmm... —Wild Tiger se puso de pie para acercarse y tomar la otra taza—. Tal vez luego lo pruebe con miel.

—Está asumiendo que esto se repetirá. —Yuri no se molestó en hacer que sus palabras sonaran como una pregunta, ya que era innecesario.

Wild Tiger no solo tenía intenciones de seguir con esto, sino que estaba comenzando a amañarse y hacerse ideas de cómo serían sus días.

—¿Sí? —replicó Wild Tiger con una pizca de duda en su tono que hizo que su respuesta sonase más como un interrogante.—. Estaremos aquí al menos un par de días y usted dice que va a pasar gran parte del tiempo aquí.

—Lo haré —reiteró Yuri de inmediato, decidiendo no corregirlo diciéndole que no había considerado por un solo segundo hacer de su ofrecimiento algo regular.

Pero si evitar mayores molestias involucraba compartir su té con Wild Tiger y quizás también con Brooks, lo haría.

—¿Ve? —Wild Tiger sonrió, soplando un poco el líquido antes de beber un sorbo y caminar de regreso al lugar donde había estado sentado, volviendo a su posición original con sus piernas cruzadas y su espalda contra la pared—. Por eso también estaremos aquí. Aunque Bunny se está demorando.

—Podría ir a buscarlo —dijo Yuri, aprovechando la oportunidad apenas la vio. Incluso si Wild Tiger se iba por no más que algunos minutos, la posibilidad de tomar un respiro era...

—Nah, ya sabríamos si hubiera pasado algo —declaró Wild Tiger entre más sorbos de su bebida—. Seguro está haciendo preguntas y volverá pronto.

... fútil.

Yuri contuvo un suspiro y asintió con su cabeza, tomando su taza con una mano y un documento con la otra, seguro de que sería interrumpido en cualquier momento, mas eso no fue lo que ocurrió.

Wild Tiger bebió su té en silencio salvo por el «auch» que pronunció al quemarse sin querer al haber olvidado soplar antes, y le permitió terminar de revisar todo lo referente a un caso en el que el fiscal estaba particularmente interesando antes de que Brooks hiciera su aparición, perfectamente ileso y con una sonría más apropiada para una cámara que desapareció en el instante en el que vio a su compañero.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Brooks con los dientes apretados en un susurro que Yuri pudo escuchar a la perfección.

—¿Tomando té? —Wild Tiger no bajó su voz en lo más mínimo, en cambio, y Yuri cerró sus ojos y comenzó a contar hasta diez con lentitud.

Uno...

—¿Se te olvidó por qué estamos aquí?

Dos...

—Yo debería preguntarte eso luego de lo mucho que te demoraste.

Tres...

—¿Si quiera sabes cuántas entradas tiene este edificio?

Cuatro...

—Hmm... la principal, los garajes...

Cinco...

—Tomaré eso como un no.

Seis...

—¿Y qué, Bunny? ¿Algo interesante?

Siete...

—Nada que aclare cómo alguien entró sin ser visto a esta oficina.

Ocho...

—Bueno, supongo que tendremos que esperar.

Nueve...

—¿Y piensas hacerlo así?

Diez.

Yuri colocó su taza sobre su plato buscando hacer ruido con ella para interrumpir a los dos irritantes héroes y lo consiguió, atrayendo la atención de ambos de inmediato.

—¿Caballeros, puedo pedirles que continúen su discusión afuera? —inquirió Yuri, entrecerrando sus ojos.

Brooks tuvo la decencia de lucir avergonzado por un segundo, mas Wild Tiger le sonrió.

—Lo siento —dijo Wild Tiger sin aparentar realmente estar arrepentido—. Bunny no tenía una mala intención.

—Hey —reclamó Brooks con su ceño fruncido, mas Wild Tiger lo ignoró, poniéndose de pie y continuando.

—¿Tal vez sí podríamos salir y coordinar antes de volver? —sugirió Wild Tiger— Así no lo interrumpimos más.

Esta era la primera verdadera buena idea de Wild Tiger e hizo que Yuri se relajara inconscientemente y prácticamente respondió en un suspiro de alivio:

—Por favor. —El que Wild Tiger de inmediato se dirigiese hacia la puerta habría sido mejor si no hubiese sido por un pequeño detalle que arruinó el momento—. Wild Tiger, la taza.

Dicho objeto había quedado en el suelo, olvidado y vacío y en el lugar perfecto para que fuese pateado y terminase hecho pedazos. Era prácticamente un milagro que eso no hubiese ocurrido con la descuidada forma en la que Wild Tiger se levantó y aunque Yuri podía encargarse por sí mismo de recuperarla una vez los héroes se fueran, no pretendía permitir que se convirtiera en un hábito durante el tiempo en el que esos dos estarían ahí.

—Ah, sí —balbuceó el Wild Tiger, devolviéndose a la carrera para tomar la taza y luego llevarla hasta el escritorio de Yuri, donde la colocó con cuidado como si quisiera evitar un accidente. Eso era aceptable—. Gracias.

Yuri movió su cabeza en respuesta y contuvo su respiración mientras aguardó hasta que la puerta quedó cerrada, separándolo del par de héroes por un momento.

Disfrutar de ese hecho era imposible debido a la certeza de que no tendría más que unos minutos de tranquilidad y de que esto (el tener a dos molestas sombras a su alrededor) quizás duraría hasta que atraparan al responsable de las amenazas.

¿Y podía confiar con que lo lograrían pronto?

Yuri presionó una mano contra su rostro y cerró sus ojos, ansiando poder hacer él mismo algo, mas sus opciones eran inexistentes bajo la vigilancia de los héroes.

Pero ese no era el único problema. Si insistían en esta farsa, una vez la noche llegara se encontraría con un problema mucho peor...

Tensándose ante el solo imaginar a Wild Tiger en las cercanías de su casa, Yuri dejó caer su mano y tras un parpadeo puso sus manos a la obra, iniciando preparativos que solo había considerado previamente como un posible plan de emergencia y otros más que nunca había creído necesarios y que le tomaron más tiempo.

Para cuando los héroes regresaron al interior de la oficina (y con un par de asientos plegables en sus manos), Yuri ya había contratado a dos enfermeras adicionales para que acompañaran a mamá las veinticuatro horas en turnos rotativos y también tenía una reservación en un hotel para esa noche, la cual podía extender si llegaba a ser necesario.

Con eso al menos podía tener la certeza de que mamá estaría tan bien como podía estarlo y la presencia de terceros que no eran Wild Tiger no sería un problema, ya que el sótano estaba cerrado y fuera de el no había ninguna evidencia incriminatoria, y no era que le preocupara lo que mamá podría decir, pues sabía por experiencia que eran más los que hacían vista gorda a todo y que en un buen día, ella hablaba más de su esposo y de su pequeño hijo que de cómo habían terminado.

Wild Tiger, sin embargo, era una excepción que no ignoraba nada... y también una molestia, cosa que quedó en evidencia poco después de su regreso.

—Espero que no le moleste —dijo Wild Tiger mientras acomodó la silla que había traído en una esquina, junto a la de su compañero—. Bunny insistió que sería mejor.

—Recuerdo algo diferente —murmuró Brooks y luego alzó la voz—. Podremos reaccionar más rápido que si estamos en otra posición.

—Por supuesto —concedió Yuri sin ningún interés y procedió a ignorar a los héroes por el resto de mañana.


Yuri pudo dedicarse a su trabajo casi sin interrupciones, salvo ocasionales susurros casi siempre iniciados por Wild Tiger, quien aparentemente estaba cada vez menos a gusto con su deber actual.

¿Acaso eso bastaría para disuadirlos de continuar siguiéndolo día y noche?

Él sospechaba que no y lo confirmó al final del día, un par de horas después del anochecer, apenas cerró el último de los archivos relevantes para los juicios del próximo día.

—¿Siempre trabaja hasta tan tarde? —cuestionó Wild Tiger en ese mismo instante, como si hubiese estado esperando a que Yuri hiciese una pausa por pequeña que fuese para aprovecharla.

Con recelo, Yuri fijó su vista en él justo a tiempo para ver a Brooks darle a Wild Tiger un sutil codazo.

—Cuando es necesario.

Sin verse amedrentado, Wild Tiger movió su cabeza de arriba abajo.

—Veo, veo... ¿Pero de vez en cuando es diferente? —cuestionó Wild Tiger con un asomo de sonrisa en sus labios—. Ya sabe, para descansar y...

Brooks se aclaró su garganta, interrumpiendo a su compañero.

—Y evitar que quien lo ha amenazado pueda usar su rutina en su contra —añadió en un claro intento de usar profesionalidad para corregir lo que Wild Tiger estaba haciendo. Wild Tiger hizo una mueca descontenta.

—Ya he hecho cambios —anunció Yuri sin ningún interés en una nueva discusión entre los héroes sobre alguna ridícula diferencia de opinión sobre lo que debían hacer o decir—. Reservé una habitación en un hotel para la duración de este... inconveniente.

Si bien Brooks lució sorprendido, aceptó la nueva información y buscó averiguar de inmediato qué hotel era y en qué piso estarían; Wild Tiger, por su parte, se limitó a observar a Yuri, aparentemente distraído pensando en algo.

—¿Para proteger a su familia? —dijo Wild Tiger en cuanto Yuri había terminado de contestarle a Brooks y no aguardó a una respuesta, sonriendo ampliamente—. Eso habla bien de usted.

¿Y cómo era posible que Wild Tiger siempre dijese algo capaz de conmocionarlo?

Yuri tuvo que limitarse a responder el intento de cumplido con un movimiento de cabeza y se concentró en reunir documentos varios para llevar consigo en su maletín y sacar su traje de reserva del disimulado lugar donde permanecía colgado en caso de que necesitase cambiarse durante el día, cosa que rara vez ocurría y era una suerte que así fuese, ya que le daba la excusa de no ir a casa siquiera por ropa, al menos esa noche, y quizás podía extender eso por un poco más si llamaba a la lavandería a pedir que le llevaran a su oficina los trajes que había llevado un par de días antes.

No que quisiese extender su situación actual tanto. Si podía hacer algo para cambiarla, lo haría.

Con eso en mente, Yuri regresó a su escritorio e imprimió todo lo que tenía relacionado con las amenazas que había recibido para llevarlo consigo y estudiarlo durante la noche aprovechando la contada privacidad que esperaba tener.

Pese a que era un desperdicio de dinero, Yuri había pedido una suite que contaba con una sala (separada de la habitación) en la que, esperaba, los héroes podían pasar la noche mientras él pasaba quizás no una buena noche de sueño, pero una noche tan productiva como le era posible en las circunstancias presentes.

Qué tanto podría hacerlo realmente, sin embargo, fue algo que Yuri tuvo que poner en duda en cuanto entraron a la habitación muchos minutos luego de haber llegado al hotel, ya que Brooks los dejó en el auto de Yuri mientras se encargó de revisar el lugar y hablar con el personal del hotel.

Wild Tiger silbó al examinar el lugar con su mirada, obviamente más interesado en la decoración que en el que se suponía que era su trabajo.

—Le deben pagar bien —comentó Wild Tiger—. Si tuviera que quedarme en un hotel, tendría que conformarme con algo más pequeño.

O quizás Wild Tiger podría recibir un salario mucho mejor si dejara de causar destrucciones. Yuri mordió la punta de su lengua para no hacer ese comentario, consciente de que antagonizar a Wild Tiger no le serviría de nada.

—Pedir una habitación más pequeña para tres personas traería demasiados inconvenientes —justificó Yuri al tiempo que se dirigió al armario del lugar para colgar su traje en el, ansiando desde ya cerrar la puerta que separaba la habitación de la sala.

—¿Y nosotros? —Wild Tiger sonaba confundido—. Acaba de decir que es porque somos tres.

—Hay un sofá-cama —señaló Yuri, tragándose la irritación que la pretensión del héroe le causó—. Y bien pueden llamar a la recepción para pedir un catre.

—No es necesario —intervino Brooks, saliendo del baño que había estado revisando—. Al menos uno de nosotros debería permanecer despierto en caso de alguna emergencia.

—¿Qué? —exclamó Wild Tiger—. Bunny, no hablas en serio...

—Por eso estamos aquí.

—Pero...

Oh, por Tánatos, esos imbéciles no solo eran incapaces de ver que estaban perdiendo el tiempo, sino que siquiera tenían la decencia de discutir lo que harían sin demostrar que no tenían una verdadera idea de lo que estaban haciendo. Porque ellos eran héroes, sabían pararse bajo el foco de una cámara y lanzarse a la emergencia de turno sin notar nada: ni todo lo que ocurría una vez las cámaras se apagaban, ni los crímenes poco llamativos que también continuaban ocurriendo, ni las destrucciones que causaban...

Yuri apretó sus labios e hizo un esfuerzo para ignorarlos mientras sacó de su maletín el set de maquillaje que siempre llevaba consigo en caso de emergencia y un peine. Quizás, por ahora, lo mejor que podía hacer era tomar un baño. Así no tendría que oír la estúpida riña y después...

—¿Piensa lo mismo, cierto, su señoría?

Escuchar a Wild Tiger dirigiéndose a él lo sobresaltó. Yuri incluso estuvo a punto de dejar caer su maletín, mas pudo reponerse en cuestión de segundos.

—Ustedes saben que considero que esta es una exageración innecesaria —señaló Yuri sin intentar que su tono no sonara cortante y sin girarse para verlos—. Si deciden pasar la noche durmiendo aquí o en otra habitación, no me opondré.

—Eso y esto es diferente —rebatió Wild Tiger en lo que sin duda era una continuación de la conversación con su compañero—. El punto es que no podremos hacer mucho si estamos cansados y estando tan cerca podremos reaccionar si pasa algo.

Poco interesado en la respuesta de Brooks, Yuri cerró su maletín, lo guardó en el armario y se dirigió al baño, pero antes de poder cerrar la puerta, Wild Tiger preguntó:

—¿A dónde va?

—A tomar un baño —replicó Yuri innecesariamente, usando toda su paciencia para no cerrar la puerta de un portazo al tiempo que habló—. A no ser que piensen decirme que no puedo tomar uno sin compañía en caso de que algo ocurra.

—Por supuesto que no —dijo Brooks rápidamente.

Sin más que decir, Yuri tomó ese como el punto final de la conversación y finalmente pudo encerrarse en en baño, dándose por segunda vez en el día un momento sin la presencia de los héroes, mas no pudo relajarse por ello.

El estar consciente de que estaban a solo una puerta de distancia fue suficiente para mantenerlo tenso durante toda su ducha e incluso después de ella, pues el haberle puesto seguro a la puerta no le garantizaba de ninguna forma que no irrumpirían en el lugar por alguna razón y si eso ocurría...

Yuri examinó su cicatriz en el espejo, apenas tolerando por unos segundos la definida forma en el rojo vivo que la hacía ver tan fresca como si fuera una herida reciente que siempre quedaba tras una ducha caliente.

Podía mentir, por supuesto.

Ya lo había hecho antes, siendo mucho más joven e incapaz de ocultarla como lo hacía ahora, dependiendo de vendajes y capuchas para evitar llamar demasiado la atención. En ese entonces, sin embargo, el único secreto que cargaba a cuestas había sido el origen de dicha herida; ahora, sin embargo, la sola forma podía atraer sospechas muy diferentes.

Ese era un riesgo que había estado dispuesto a correr desde el comienzo, mucho más interesado como estaba en mostrarle al mundo lo que en verdad quedaba tras los famosos héroes, en la verdadera forma de la justicia; mas eso no significaba que deseaba ponerse en riesgo frente a alguien tan curioso y persistente como Wild Tiger.

Ese mismo era un detalle más que hacía que la situación no fuese solo irritante, sino peligrosa como no lo eran las supuestas amenazas.

Realmente tenía que acabar con esto.

Con eso en mente, Yuri se encargó de cubrir su cicatriz con tanta presteza como le fue posible y una vez estuvo presentable (mas lamentablemente vistiendo la misma ropa que había usado durante todo el día) y tras recordarse que debía ser paciente, Yuri abandonó el baño.

Para su sorpresa, lo que lo recibió fue un agradable silencio en lugar de la discusión que había dejado atrás y la habitación estaba tal como la había dejado, sin un solo héroe en ella. En la sala, sin embargo, se encontraba Wild Tiger sentado en el sofá con su cabeza apoyada de tal forma que podía ver el techo, si es que en realidad no estaba dormido.

Eso último no resultó ser el caso, pues ante el sonido de pasos, Wild Tiger se enderezó y giró hacia él.

—Ah, ¿terminó? —dijo Wild Tiger con una sonrisa forzada, aparentemente incómodo. Yuri no vio ninguna razón para contestar y sin duda Wild Tiger lo notó, pues en lugar de aguardar a que Yuri dijese algo, continuó—: Bunny fue por algo de comer. Creo que hay un buen restaurante thai cerca. Si quiere eso en vez de servicio a la habitación y... ah, esto. Imagino que querrá cambiarse.

Que las palabras de Wild Tiger contuviesen verdadera información en lugar de ser vacías fue tan inesperado como esto, lo cual resultó ser una simple camiseta y un pantalón deportivo. Eso último incluso podía verse como un detalle considerado, por lo que Yuri se encaminó a la sala.

—Servirá —afirmó Yuri, tomando las prendas—. Imagino que lograron ponerse de acuerdo sobre lo que harán ahora.

En un parpadeo Wild Tiger pareció relajarse e incluso su sonrisa se tornó más natural.

—Sí, bueno... digamos que gané la mitad de la discusión —replicó Wild Tiger, mas en lugar de darle detalles al respecto, se enderezó y dijo—: Le aseguro que lo mantendremos a salvo.

Y de nuevo eso.

Yuri contuvo un suspiro y se dispuso a volver a la habitación para cambiarse, pero antes de hacerlo no pudo evitar comentar:

—Si es que realmente corro peligro.

—Oh —exclamó Wild Tiger, sonando pensativo—, de hecho estaba pensando en eso. ¿Por qué está tan convencido de que no es así?

—¿Disculpe? —Yuri se detuvo, confundido.

—No es solo que no cree que harán nada, es como si creyera que si intentan algo estará bien.

La intuición de Wild Tiger había acertado por completo. No que pudiese o quisiese decirlo, ya que ninguna explicación sería suficiente y la verdad no era algo que planease compartir. Pero tenía que decir algo...

Tras unos segundos, Yuri supo qué.

—Llevo varios años en el Departamento de Justicia —aclaró Yuri con el tono más neutro que pudo mantener—. Cuando comencé, fui ayudante de la fiscalía y puedo asegurarle que estuve mucho más expuesto a peligros en ese entonces.

—Hmm, pero no es lo mismo —insistió Wild Tiger—. Es decir, cualquiera puede correr peligro. Por eso es que los héroes estamos listos en todo momento. Pero eso y una amenaza...

—Una de muchas —recalcó Yuri—. La mayoría solo pretenden intimidar o son hechas en el calor del momento.

—Pero hay excepciones y si la cumplen...

Si lo hacían, demostrarían que estaban dispuestos a robar una vida y que como los pecadores que eran merecían recibir el castigo de Tánatos y él podría impartirlo si ningún héroe se lo impedía.

—Estaré bien —dijo Yuri simplemente y dio media vuelta, dirigiéndose de regreso a la habitación para cambiarse.

Wild Tiger, sin embargo, no se dio por vencido.

—Usted no es inmortal o invencible. Nadie lo es.

El que esa aparente advertencia hubiese sido dicha en un tono acallado, como si en realidad fuese un hecho que Wild Tiger mismo estuviese recordando, fue lo que hizo que Yuri le contestara.

—Lo sé.

Y lo hacía tan bien.

La cicatriz en su rostro, que justo en ese instante estaba palpitando dolorosamente, era un recuerdo de eso; tal como las molestias en su hombro que no habían desaparecido del todo tras su enfrentamiento contra el tigre mecánico. E igualmente lo había visto una y otra vez.

Los poderosos perdían su poder.

Los invencibles eran derrotados.

Los héroes que siempre deberían velar por la seguridad de los inocentes caían, a veces por el peso de sus propios pecados y otras por la fuerza ajena.

¿Y no era esa una mayor razón para luchar en lugar de ocultarse tras dos ineptos guardaespaldas?

Yuri cerró la puerta mientras se cambió y una vez lo hizo, en contra de su propio sentido común, volvió a la sala. Brooks aún no había regresado y Wild Tiger estaba ahora cambiando canales en el televisor de la sala sin lucir interesado en nada de lo que veía.

Al notar que Yuri estaba de regreso, Wild Tiger dejó el control a un lado y se giró hacia él.

—Siempre lo recuerdo.

¿Y de qué, exactamente, estaba hablando el héroe ahora?

—¿Disculpe?

—Ahora —añadió Wild Tiger y solo unos segundos después pareció comprender a qué se debía la reacción de Yuri—. Que nadie es invencible.

Oh, ¿así que deseaba continuar esa conversación?

—Es una lástima que no lo demuestre con más prudencia —declaró Yuri al tomar asiento en una poltrona.

Wild Tiger parpadeó y pasados unos segundos sacudió su cabeza.

—¿Sigue de mal humor, cierto?

—¿Y qué le da esa impresión?

Con un suspiro sonoro, Wild Tiger cruzó sus brazos tras su cabeza.

—Es más fácil de entender de lo que pensaba.

¿Disculpe? —repitió Yuri, a duras penas controlando su tono.

Y Wild Tiger rió.

La confusión que inundó a Yuri fue lo que le permitió contenerse de decir (o hacer) algo de lo que se arrepentiría, solo capaz como era en ese instante de ver a Wild Tiger como si se hubiese enloquecido y fuese el que merecía ser considerado un lunático.

—Lo siento. No es que no lo entienda —dijo Wild Tiger tras controlar sus injustificadas carcajadas, pero todavía sonriendo—. Tener que esperar se siente como si fuera lo peor y... bueno, todo esto incluso lo tiene lejos de su familia.

—Ese no es el problema.

Mamá quizás incluso lo apreciaría al no tener cerca al detonante de sus peores recuerdos, mas hablar de mamá sí podría ser un riesgo, tal como cualquier idea que tuviese Wild Tiger al respecto. Yuri sintió un escalofrío al solo imaginar al héroe sugiriendo algo como una forma de acompañarlo a casa sin que hubiese ningún peligro para nadie, cosa que se le antojaba aterradoramente posible.

—¿Entonces, cuál es? —Wild Tiger hizo una mueca—. ¿Todavía siente que está perdiendo el tiempo?

—Al igual que usted.

—Bueno, nunca nos vamos a poner de acuerdo en eso —declaró Wild Tiger, golpeando de repente sus propias rodillas con las palmas de sus manos—. Pero está en su tiempo de descanso, ¿no?

—Tengo trabajo que hacer.

—Todo lo que imprimió —afirmó Wild Tiger, captando lo obvio, y lo observó con la boca abierta.

¿Por qué Yuri seguía contestándole a un tonto como este, que a veces demostraba una intuición remarcable y otras parecía no notar lo que tenía al frente?

Wild Tiger cerró al fin su boca y alzó ambas manos en lo que quizás pretendía ser un gesto aplacante.

—Prometo que después de comer no lo interrumpiré.

Viniendo de alguien tan irritante, dicha promesa no estaba mal siempre y cuando la cumpliese, mas había un notorio pero en ella.

—¿Y antes de comer...? —tanteó Yuri sin ocultar su recelo. Wild Tiger no pareció amedrentarse.

—Podemos seguir hablando. Es una mejor forma de pasar el tiempo.

Claro.

Por supuesto.

¿Por qué había esperado una razón en lugar de que solo se tratase de Wild Tiger buscando formas de pasar el tiempo y decidiendo que fastidiarlo era la mejor manera de hacerlo?

—Podría llamar a su compañero.

—Claro —dijo Wild Tiger, encogiéndose de hombros—, pero con él hablo todos los días.

Si algo tan poco sutil como una sugerencia de que molestara a alguien más iba a pasar desapercibida, quizás ser mucho más directo sería lo mejor.

—Y usted no sabe callarse. —Yuri remarcó esas palabras fulminándolo con la mirada, cosa que finalmente hizo que el héroe reaccionara.

Wild Tiger se echó hacia atrás tanto como el espaldar de la silla se lo permitía y torció sus labios en una mueca de clara decepción.

—Auch —pronunció sin mucha fuerza, como si fuese algo sincero en vez de ser una exageración—. No es... supongo que no me gusta el silencio. —La admisión estuvo acompañada por Wild Tiger pasando una mano por sus cabellos, luciendo incómodo por razones que iban más allá del que Yuri no estaba aprobando su blá, blá, blá, ni mucho menos siguiéndole la corriente.

No que eso fuese relevante.

—Me había dado cuenta. —señaló sin ocultar el sarcasmo de su voz.

Pero Wild Tiger lo ignoró.

No, no solo eso. De hecho incluso pareció recuperarse de su poco contento ánimo, pues se enderezó y le sonrió.

—¿Y no es esta una buena oportunidad? —Yuri no replicó, limitándose a verlo con incredulidad, ya que la situación actual no era una oportunidad de absolutamente nada. Wild Tiger amplió su sonrisa al añadir—: Para conocerlo mejor.

Yuri contuvo su respiración y se obligó a no hacer ningún movimiento para cubrir su cicatriz, aguantando el repentino dolor de esta sin siquiera hacer una mueca.

Por lo visto Wild Tiger era igual que todos en la ciudad y creía que haciendo conexiones podría librarse de las consecuencias de sus actos.

—¿Espera conseguir algo de eso? —mantener la furia fuera de su voz fue algo que a duras penas pudo hacer. Yuri cerró sus puños, recordándose que atacar a Wild Tiger no era algo que pudiese hacer sin su máscara... o que Wild Tiger siquiera mereciese.

El castigo de Lunatic estaba reservado para verdaderos pecadores y Wild Tiger no era más que una pieza más de la corrupta cadena de héroes en Sternbild; alguien que Yuri, ingenuamente, había creído diferente y que ahora estaba demostrando ser en verdad igual a todos.

No era un héroe, tal como todos los demás, era...

—Wow —exclamó Wild Tiger, interrumpiendo sus pensamientos—. ¿Alguien ha intentando eso antes? —preguntó, luciendo más disgustado que incrédulo—. Entonces no puedo culparlo por pensar eso... ¿Sirve de algo si le digo que seguiré aceptando sus veredictos cuando me toque?

¿Qué?

Yuri tardó unos segundos en procesar las rápidas palabras de Wild Tiger y al hacerlo, exhaló con algo demasiado cercano a alivio.

Inmediatamente después, sin embargo, se recordó dónde y con quién estaba y que debía responder.

—Tiene que hacerlo. —Eso fue lo único que Yuri pudo decir, ciñéndose solamente a una verdad obvia.

—Y si pienso que es injusto —comentó Wild Tiger, de nuevo con una curva en sus labios—, me defenderé en el juicio.

—Como siempre.

—Exacto. —Wild Tiger sonrió de oreja a oreja—. No estoy buscando ningún favor ni nada por el estilo.

El que Wild Tiger sintiese la necesidad de aclarar eso era, quizás, culpa de Yuri, mas él no planeaba disculparse por ello y no solo porque Wild Tiger, por una vez, había captado en parte a qué se debía.

—La mayoría de personas actúan por interés propio. —Ese era un hecho que Yuri había aceptado años atrás y que había visto confirmado una y otra vez.

¿Acaso Wild Tiger era una excepción o simplemente su interés no involucraba algo tan corrupto como el de otras personas?

—Hmmm... —Wild Tiger tocó su barba distraidamente, aparentemente pensando por unos segundos antes de decir—: ¿la curiosidad cuenta? Si es así, eso es lo que es.

—Curiosidad —repitió Yuri en un tono completamente neutro.

Wild Tiger dejó caer su mano y sonrió ampliamente.

—Curiosidad —reafirmó—. Con todo y que lo veo con frecuencia, ahora que lo pienso no sé nada de usted.

Si Wild Tiger no hubiese sido tan directo al negar que buscaba conseguir algo con esto, Yuri habría pensado en lo peor tras esa aparentemente casual afirmación. Wild Tiger era un mal mentiroso, sin embargo, si juzgaba por sus malos intentos de defenderse en la corte, y quizás en este instante su curiosidad solo se debía al aburrimiento de estar encerrado a solas con él.

—¿Ha considerado que tal vez hay una buena razón para eso?

—¿Como cuál? —Wild Tiger se inclinó un poco hacia adelante, visiblemente interesado en el rumbo de la conversación.

—Evitar cualquier tipo de parcialidad que afecte mi trabajo como supervisor de los héroes —señaló Yuri, dedicándole una mala mirada.

Era algo tan obvio que Wild Tiger debería ser capaz de notarlo si se detuviese a pensarlo un segundo; mas por lo visto, el hábito de Wild Tiger de no pensar primero no se limitaba a los momentos en los que estaba persiguiendo a alguien.

—Supongo que tiene sentido. —Wild Tiger no sonaba del todo convencido y unos segundos después se enderezó por completo y sacudió su cabeza— Pero no. Usted va a las fiestas de HERO TV...

Era casi una sorpresa que el héroe que solía no asistir a dichas fiestas y que se escapaba de ellas en cuanto su compañero se lo permitía hubiese notado si Yuri asistía o no a ellas, mas Yuri no se dejó distraer por ese hecho y aclaró rápidamente lo que Wild Tiger acababa de implicar.

—Por obligación.

No para hacer amistades con los involucrados en HERO TV o relacionarse con los héroes más de lo necesario.

—Sí, bueno, yo también. El punto es que podemos charlar, ¿no? —insistió Wild Tiger—. En una fiesta o aquí, da igual.

Era evidente que negarlo sería una batalla perdida, mas necesitaba imponer límites. Si durante los próximos días Wild Tiger se negaba a callarse, Yuri sospechaba que realmente perdería su cordura.

—No mientras esté trabajando o esté ocupado.

La sorpresa de Wild Tiger fue obvia, mas en cuestión de segundos dio paso a una amplia sonrisa.

—Tendrá cero interrupciones de mi parte —prometió Wild Tiger.

Yuri se contuvo de masajear su entrecejo, seguro de que se arrepentiría de esto.


Cuando Brooks regresó con varias cajas de comida thai, Yuri estaba sorprendido de todavía no haberse ocultado en la habitación con la más tranquila compañía de todos los documentos que había llevado con él.

Wild Tiger hablaba demasiado, como si odiara el silencio, y ni siquiera había dicho nada particularmente interesante, mas Yuri seguía ahí, replicando con una sequedad que no había hecho que Wild Tiger desistiera ante cada anécdota, comentario sobre el clima en Sternbild y queja sobre alguna pequeñeza que ni merecía ser mencionada.

Sin duda eso no era solo extraño para él, ya que Brooks se detuvo por un instante, observándolos con la sorpresa escrita en su rostro, antes de fingir una sonrisa y ofrecer compartir con él lo que había traído.

—Creo que traje suficiente para todos —dijo Brooks, cosa que Yuri replicó con un simple asentimiento de cabeza.

—Eso espero —replicó Wild Tiger, empujando sin mucho cuidado lo poco que había en la mesa baja central de la sala para hacer espacio para la comida— porque me estoy muriendo de hambre.

La exageración de Wild Tiger resultó no ser del todo una exageración, ya que realmente comió como si no lo hubiese hecho en todo el día, acabando por sí solo la mitad de lo que Brooks había traído en un abrir y cerrar de ojos.

Yuri comió con más mesura y una vez terminó su porción (solo una, pues rechazó el ofrecimiento de servirse más que Brooks hizo, sin duda por cortesía) se despidió de ambos.

—Pienso trabajar por un par de horas más —anunció, más para dejarle las cosas claras a Wild Tiger que por otra cosa— y una vez termine iré directo a dormir. Que tengan una buena noche.

Brooks pareció comprender de inmediato, ya que asintió y dijo:

—No lo interrumpiremos si no ocurre nada.

Aceptar esa promesa era su única opción, aun si dudaba qué tan cierta sería y Yuri se dispuso a partir, mas antes de poder hacerlo Wild Tiger también habló.

—Y lo cuidaremos, así que puede estar tranquilo —afirmó con una sonrisa—. Duerma bien.

Lo que Wild Tiger dijo lo hizo hacer una pausa, mas el no poder explicar por qué ese par de simples palabras lo sorprendía fue la razón por la que se obligó a replicar al tiempo que abandonó la sala.

—Buenas noches.

Por suerte, ninguno de los héroes objetó el que cerrara la delgada puerta corrediza que separaba la habitación de la sala y sorprendentemente, además, cumplieron con no interrumpirlo de ninguna manera, por lo que Yuri pudo trabajar por varias horas revisando todo lo relacionado con las amenazas, mas para su frustración no encontró nada.

Las notas no habían tenido ninguna huella siquiera parcial ni nada más que ayudara a localizar a quien las había escrito, ni ninguna señal real que delatase algo por pequeño que fuese de éste. Quien las había escrito lo había hecho de forma premeditada y cuidadosa, consiguiendo que sus palabras fuesen genéricas y merecedoras de ser ignoradas.

Las que habían sido enviadas por correo habían sido enviadas desde diferentes puestos, todos pequeños y carentes de cámaras y ninguno de los empleados recordaba a nadie llamativo y Yuri mismo había revisado la lista de empleados de dichos puestos postales y confirmado por sí mismo que ninguno estaba relacionado con ningún criminal y, además, la empresa mantenía un esquema laboral rígido, por lo que cada empleado trabajaban siempre en el mismo puesto, cosa que hacía de eso un callejón sin salida.

Realmente esta era una pérdida de tiempo.

Yuri masajeó el puente de su nariz, sintiendo un inminente dolor de cabeza, y en un impulsó usó sus poderes para acabar con el documento que había examinado hace un momento: el reporte que informaba que no había nada que informar de la segunda nota.

Solo un segundo después el recuerdo de dónde estaba y quiénes estaban cerca lo hizo tensarse y mirar hacia la puerta corrediza, la cual continuaba tan cerrada como antes. Eso era bueno, sin duda, pero no justificaba su descuido.

No podía repetirlo durante el tiempo que le tomara deshacerse del par de héroes.

¿Y cómo lo haría?

Si la falta de evidencia no había convencido a nadie de que todo esto no era más que una exageración, tal cosa no le serviría tampoco ahora; aun así, no podía quedarse cruzado de brazos y aguardar a que la falta algún tipo de ataque los convenciera de que él tenía razón.

Siendo así, quizás, sería más rápido encontrar al culpable y dejar que los héroes se sintieran útiles capturándolo.

Aunque los informes de las grabaciones de seguridad aseguraban que no había nadie sospechoso en ellas, Yuri no tenía razones para creer que así era, por lo que redactó en su teléfono una petición por las grabaciones de ambos días de todas las cámaras del piso de su oficina y de la entrada de la torre, especificando que quería la totalidad de estas, comenzando desde la media noche hasta el final del día siguiente.

Conformarse con solo las horas antes de que las notas hubiesen sido descubiertas no serviría de mucho y sin duda era lo que los ineptos que los habían examinado habían hecho. Revisar dichas grabaciones, sin embargo, tomaría demasiado tiempo para poder hacerlo solo durante la noche aquí y hacerlo en la oficina sería... poco recomendable.

Wild Tiger o Brooks fácilmente podrían considerarlo extraño y la ligera curiosidad que eso podía causar bien podría transformarse en sospechas.

A no ser que compartiesen su impaciencia por capturar al culpable y quizás pronto lo harían.

Estaba claro que Brooks no estaba del todo contento con su obligación y Wild Tiger estaba buscando distracciones constantemente; siendo así, tal vez solo tendría que hacerlos partícipes de la revisión de los vídeos y en el mejor de los casos incluso podrían ser útiles y descubrir algo en ellos.

Tener finalmente un plan concreto hizo que Yuri se relajara y se decidiera a guardar todo de regreso a su maletín y dormir.

Mañana enviaría la petición firmada y en cuanto tuviese los vídeos, actuaría.

Con eso en mente, Yuri apagó la luz y cerró sus ojos, tratando de ignorar la incomodidad de estar en un lugar nada familiar y el que solo a unos metros de distancia Wild Tiger y Brooks se encontraban, quizás durmiendo, quizás no.