El Bebé de Rena
PARTE II
Al llegar a su departamento en el ascensor, aparece un joven de unos 32 años de edad, vestido elegantemente de traje con un ramo de flores en mano.
El clásico modelo japonés de un hombre respetable y apuesto, con la increíble característica de tener unos ojos verdes y brillantes como la esmeralda, y una cabellera castaña con un pequeño toque naranjizo.
Pero eso no es lo que más sorprende a Runa. Esa mirada, esa expresión suya, la forma de sus labios, sus ojos y en general todo su rostro, le recordaba bastante al de alguien muy cercana a ella.
Era la misma imagen de su adorada novia-sensei en hombre, y la razón de ello… es que aquel hombre es mi hermano. Suminoe Makoto.
– ¡¿O-O-ONEE-CHAN?!
– ¿Uh? ¡¿TAKAKO?!
Al vernos, ambos reaccionamos exactamente igual, gritando y apuntándonos.
Pasada la sorpresa, mi hermano es el primero en calmarse, y con una sonrisa me saluda mientras avanzo hacia él.
– Takako, cuanto tiempo sin vernos ¿Cómo has es…?
¡PUM!
Al llegar con él, lo recibo con un gran golpe en la cara, el cual lo tumba en el suelo y con él, su ramo de flores.
– Takako ¿Qué…?
Me inclino y lo tomo del cuello de su traje, mirándolo furiosa a los ojos.
– ¡¿Eres Tú?! ¡¿Tú eres el patán que embarazó a Rena y la rechazó?!
– ¡¿Eh?! ¿De qué estás…? – voltea a ver a Rena a nuestro lado, y cuando ve su panza – ¡¿EEEEEEEEEEEEEHHHHHH?!
– Gu-gusto en verte de nuevo, Mako-kun – Rena lo ve sonrojada, con la clara mirada de una chica enamorada.
¿¡Qué Esta Pasando Aquí?!
Departamento de Rena – Unos minutos después
Tras aclarar un poco el escándalo de hace un momento (o al menos después de habernos calmado un poco) nos sentamos todos de vuelta en la sala de Rena. Runa y yo juntas, y mi hermano y Rena frente a nosotras.
– La-lamento haberte golpeado tan fuerte de improviso, Onee-chan.
– Descuida, no dudo que en su momento tuviste tus razones – todavía con algo de hielo en la cara – además, supongo que ya estamos a mano de la vez que hice que chocaras en tu bicicleta ¿no?
– ¡Jamás estaremos a mano de eso!
Rena ríe al ver que jugamos y nos gritamos entre nosotros.
– Ustedes dos son tan lindos cuando están juntos, no cabe duda que son hermano y hermana ¿no crees lo mismo, Runa?
Runa se ha mantenido sin decir una palabra desde entonces. Seria, sin mostrar lo que realmente piensa de todo esto.
– Hablando de todo esto, Rena ¿Quién es…?
– ¡Ah! Ella es mi hermanita, Runa ¿No es adorable?
– Debí suponerlo, es la viva imagen tuya cuando tenías esa edad.
Runa los interrumpe, y con voz firme se levanta y dice.
– Yo soy Runa y soy la novia de la sensei, pero tú puedes llamarme, tu cuñada.
– ¡Runa! – sorprendida.
– ¿Cuñada? ¿Sensei?
Al principio no entiende, pero al ver mi sonrojes y recordar que soy una maestra…
– ¡¿EEEEEHHH?! ¡¿Ella es la novia de la que tanto me has hablado los últimos cuatro años?! ¡Es solo una niña!
– ¡¿QUÉ?! – Runa muy molesta.
– ¡Tú embarazaste a mi mejor amiga, tarado! – le grito igual de molesta.
– Ya, ya, tranquilos, vamos todos a calmarnos. No queremos alterar al bebé.
– Tienes razón – le digo volviéndome a sentar y calmando a Runa conmigo.
– Así es, lamento cualquier conflicto que haya causado entre nosotros, Takako.
– Makoto.
Han pasado varios años desde la última vez que lo vi.
A pesar de que crecimos juntos y estuvo conmigo la mayor parte de mi infancia, él era seis años mayor que yo, por lo que cuando terminó la universidad hace diez años, se mudó para trabajar en el extranjero y desde entonces, solo nos hemos hablado por teléfono y nos vemos ocasionalmente para las fiestas de la familia y año nuevo.
Pero desde que empecé a salir con Runa…
– Me da mucho gusto volver a verte, Takako. Aunque debo preguntar ¿Qué estás haciendo aquí?
– Mako-kun, que grosero eres – le dice Rena divertida a su lado – ¿Acaso no recuerdas que Takako y yo solíamos ser mejores amigas en la preparatoria?
– Es cierto – recordando aquellos años – de hecho, ahora que lo recuerdo… que tonto fui – se inclina frente a mí en señal de disculpa – lamento no haberte dicho nada sobre lo nuestro, Takako. Había olvidado por completo que solías estar enamorada de Rena cuando estabas en la preparatoria, lo lamento.
– Descuida, Mako. Eso ya fue hace mucho tiempo – le digo sonrojada y tomando la mano de Runa por debajo de la mesa – no estoy molesta por eso, más bien me gustaría saber… – ¿Cómo decirlo? – Me gustaría que nos dijeran ¿Cómo fue que empezó todo esto? ¿En que momento? ¿Cuándo? Y ¿Por qué no te hiciste responsable del bebé de Rena cuando lo supiste?
– Yo… no lo sabía, de hecho, yo…
Rena lo interrumpe, posando su mano sobre sus labios y toma la palabra.
– Primero que nada, me gustaría disculparme con los tres aquí presentes por todo el escándalo de esta noche. Quisiera aclarar que yo soy la única responsable de todo este escándalo y me habría encantado manejarlo de una mejor manera. Lo lamento – reverencia.
– Rena.
Mako la ayuda a sentarse de nuevo, y Rena se vuelve a sonrojar cuando la toca.
– Takako, Runa, lamento no haberles contado nada sobre lo nuestro ni haberles platicado nada en estos últimos diez meses. Ambos estábamos pasando… por varias cosas.
– Nee-sama.
– Pues ya no más.
– Takako.
– Quiero que nos lo cuenten ya, y nos lo cuenten todo.
– Me parece muy bien, pero ¿Por dónde empezamos?
– Desde el principio ¿Cómo fue que se conocieron?
– Bueno, esa es una larga historia, pero aquí va.
Flashback – Diez meses atrás
– Todo comenzó diez meses atrás cuando les dije que me iría por unos meses al extranjero. No estaba segura de que encontraría cuando llegué, solo que tenía un trabajo y que tenía que hacerlo. Los primeros días todo fue normal y tranquilo, me levantaba, salía a trabajar y por las noches de algunos fines de semana me iba de fiesta con mis amigas, y como bien decía Runa, de vez en cuando, me llevaba a alguna chica o chico a la casa.
Makoto y yo nos sonrojamos cuando lo dice.
– Pero al final del día, debo decir que me estaba empezando a sentir un poco sola, viajando todo el tiempo, tan lejos de casa y por tanto tiempo. Aparte de las mejores parejas y ustedes, no tengo muchas más amigas cercanas con las cuales salir y… mucho menos estaba cerca de tener una relación amorosa. Una parte de mí estaba empezando a desear tener un lugar al cual llamar hogar, jamás imagine que encontraría lo más cercano a ello en aquella fiesta.
Lo dice con una sonrisa, con cierta nostalgia.
– Lo recuerdo como si hubiera sido ayer, llevaba ya un mes trabajando en aquella ciudad, cuando mi jefe decidió invitarnos a todos a una fiesta en el penthouse del edificio donde estábamos trabajando. Todos en el departamento fuimos y por supuesto, yo estaba emocionada por la fiesta. No tenía idea de que ahí me reencontraría con él. Mako-kun.
Lo toma de la mano, y Makoto le corresponde.
– También recuerdo esa noche, estabas bastante hermosa en aquel vestido rojo sin tirantes que revelaba gran parte de tu pierna.
– Pude ver incluso a la distancia que no podías despegar tus ojos de mí. Al verlo, supe que había atrapado a mi víctima de esa noche. Pero cuando se me acercó para hablarme e invitarme un trago, me di cuenta que…
– ¡¿Rena-san?!
– ¡¿Makoto-san?!
– Era el hermano mayor perdido de Takako-chan, a quien conocí en mis años de preparatoria.
– Era la mejor amiga de mi hermanita Takako, a quien no había visto desde hace tantos años.
– De inmediato nos reconocimos y nos sorprendimos de cuantos años han pasado y cuanto habíamos cambiado.
– La última vez que lo vi, yo era una estudiante en mi tercer año de preparatoria que ocasionalmente iba a estudiar con mi buena amiga, Takako.
– La última vez que la vi, yo era un estudiante próximo a egresar, trabajando todos los días en mi tesis de mi cuarto año de universidad.
– Tras platicar un rato y recordar los viejos tiempo en Japón, le confesé que no se lo dije en su momento, pero a decir verdad, me había parecido muy atractivo cuando lo conocí. Aunque no tanto como su hermanita, por supuesto.
Guiñándome el ojo, para celos de Runa.
– Y él también me confesó que le había resultado muy atractiva para ser una estudiante de tercer año de preparatoria.
– Aunque claro que, por la diferencia de edad, jamás me habría atrevido a intentar algo con ella – intentando quedar bien ante el comentario de Rena.
Pero cuando se da cuenta de lo que dijo al vernos a Runa y a mí, de inmediato intenta corregirlo.
– ¡Ah! ¡No quise decirlo así! ¡Quise decir que Rena, pues…!
– Ya no intentes corregirlo – molesta con él – continua Rena, por favor.
– Bueno, como decía, en cuanto dijo eso, tome su mano y le dije que ya no era más una menor de edad. Saque la llave de mi habitación, me acerque a su oído y le pregunte si quería recordar los viejos tiempos en mi habitación, y luego…
– ¡Por favor, no sigas diciendo más! – le grito bastante avergonzada.
Makoto igual de avergonzado, pero no dice nada.
Rena sonríe divertida, y continua su historia.
– En ese caso, a la mañana siguiente de nuestra excitante noche de pasión, nos despedimos y pensamos que ese sería el final de todo. Un acostón de una noche con un viejo amigo de la infancia. Pero ese mismo día cuando llegué al trabajo, nos enteramos que mi compañía y la suya estarían trabajando juntas en aquel proyecto al que estaba asignada. Y lo que es más, seríamos compañeros de equipo.
– Vaya.
– Al principio no tenía idea de que pensar al respecto, pero entonces, decidí tomar el control de la situación y lo invité a un café donde platicamos de la increíble noche que habíamos pasado juntos y le propuse lo siguiente. No estaría aquí más que por unos meses, hasta que el proyecto en que trabajamos estuviera terminado, así que durante ese tiempo ¿Por qué no seguirnos divirtiendo juntos?
– Rena…
– Aunque al principio le costó un poco aceptarlo, eventualmente aceptó y así, empezamos nuestra vida romántica juntos. Aunque él tenía su propio departamento a unas cuadras de la mía, nos juntamos en mi departamento para estar juntos toda la mañana y toda la noche. En eso se convirtió nuestra vida diaria, desayunábamos juntos, nos bañábamos juntos, trabajábamos juntos, y por supuesto, todas las noches no parábamos de hacerlo por todas las horas y en todas las posiciones posibles como dos conejos en celo que…
– ¡Rena!
La interrumpo gritando.
– Lo lamento, he sido desconsiderada. Me imagino que no quieres escuchar sobre todo el increíble sexo que tu hermano tuvo conmigo ¿verdad? En fin, así seguimos durante casi cuatro meses y poco a poco sin darnos cuenta, nuestra relación se fue convirtiendo en algo más que solo sexo. No solo teníamos gran compatibilidad en la cama, también éramos muy parecidos. Nos gustaba estar juntos, teníamos bastantes gustos en común y sobre todo, nos apoyábamos en todo, ya sea en el trabajo, en la vida diaria o sobre cualquier tema. Platicábamos mucho en la cama después del sexo, cosa que usualmente nunca hago y… nos empezamos a dar cuenta que quizás había algo más entre nosotros. Y he de confesar que... eso me comenzó a asustar, y por eso me volví un poco distante con él.
Toma la mano de Makoto con más fuerza.
– Las últimas dos semanas antes de que el trabajo finalizará, ninguno de los dos estaba seguro de que pasaría cuando regresara, y francamente no queríamos hablar de ello. Sabía que si se lo pedía, él se regresaría conmigo a Japón, pero no estaba segura si eso era lo que yo deseaba. Finalmente la última noche antes de mi vuelo de regreso, Makoto se me confesó y dijo que me amaba, que deseaba estar conmigo y me pidió que me quedará allí, con él. Yo… no supe como responderle, así que en lugar de hacerlo, hice lo que mejor se hacer. Lo rodeé con mis brazos y lo lleve a la cama, listos para hacer el amor por última vez, pero justo antes de que pudiéramos comenzar a hacerlo, nos dimos cuenta que... ya no teníamos condones.
Incluso Rena se sonroja al mencionar esto.
– No nos molestamos en comprar más, puesto que me iría a la mañana siguiente. Sabía que si íbamos a la farmacia, volveríamos a retomar la conversación de quedarme, así que lo atraje hacia mí y lo bese, diciéndole que estaba bien y que lo dejáramos a la suerte. Aún sin condones, esa noche tuvimos mucho más sexo apasionante que cualquier otra noche desde que nos conocimos. Lo hicimos en todas las posiciones posibles y en cada una de ellas se terminó viniendo muy profundo dentro de mí, llenándome con su semilla. No pegamos un ojo esa noche y cuando llegó la mañana, me despedí de él y tomé mi maleta.
Rena termina esto último con lágrimas en los ojos.
– Aún cuando ya me iba, él fue hacía a mí y me pidió que me quedará. Ambos habíamos acordado que esto solo duraría unos meses ¿Por qué insistía tanto conmigo? Una parte de mí deseaba quedarse, pero sabía que si lo hacía, no volvería a ser la de antes. Así que lo dejé, y regresé de vuelta a Japón.
Departamento de Rena – Devuelta al Presente
Todos estamos en silencio. Mi hermano sostiene la mano de Rena con fuerza y cariño, quien no ha parado de llorar desde que llegó a esa última parte. Finalmente se recupera y continua su historia.
– Esto fue unas semanas antes de tu graduación, Runita. Para entonces, yo ya estaba lista y emocionada para asistir y felicitarte, pero justo el día que salí a comprar tu regalo, empecé a sentir unas náuseas y pensé que me había enfermado. Pero a los pocos días, también noté que mi periodo no había bajado y empecé a temer lo peor. Ese mismo día me hice la prueba de embarazo, y me di cuenta que…
Toma su panza embarazada en sus manos.
– No estaba asustada en lo absoluto. Una felicidad, mucho más grande a cualquiera que haya conocido, comenzó a absorberme, y lloré ahí en el baño, emocionada por la noticia. De inmediato quise llamarles, a todos ustedes. Pero también me puse a pensar… que primero debía lidiar con esto yo sola. Además… no tenía idea de lo que pensaría Makoto de mí después de lo que le hice ¿Estaría feliz? ¿Estaría contento? ¿Vendría a mí si se lo dijera? O quizás ¿Lo tomaría a mal y no querría saber nada de mí ni de nuestro hijo? La respuesta a eso me daba demasiado miedo, así que decidí no decir nada. Después llegó el día de tu graduación – dirigiéndose a Runa – y aunque en verdad tenía ganas de ir, me daba miedo que nuestros padres se dieran cuenta de mi embarazo, y me llenaran de preguntas sobre quien es el padre y demás. Pensé en decirles otro día en el departamento, pero… no quería que se preocuparan por mí. Después de todo, soy la hermana mayor, yo soy quien debería cuidar de ustedes, pero ahora…
Rena se siente muy mal y empieza a llorar. Durante todo el tiempo, Makoto nunca suelta su mano, y por el contrario, la consuela sin decir una palabra.
Al ver esos detalles que tiene con ella, sé que de verdad la conoce y la ama. Pero aún hay un detalle más que necesito aclarar con él, antes de darle mi bendición con Rena.
– Gracias por habernos contado su historia – les digo haciendo reverencia – pero Makoto, aún hay una cosa que necesito que me respondas.
– ¿Uh?
– ¿Por qué no te pusiste en contacto con Rena en todos estos meses? Sabías lo que sentías por ella, sabías lo que ella sentía por ti, y lo más importante, eras consciente de que lo habían hecho sin ningún condón o protección de por medio posiblemente en sus días ¿No se te ocurrió ni por un segundo preguntar por ella?
– Yo... – avergonzado – reconozco que no se me ocurrió pensar en ello. Estaba tan resentido por su rechazo que de verdad, no supe cómo reaccionar a ello ni se me ocurrió pensar en lo que Rena sentía. Lo lamento.
Se disculpa conmigo y con Rena.
– Mako-kun, de verdad, no tienes nada por que disculparte, después de todo fui yo la que te rechazó y…
– No, no es excusa. Como dijo Takako, debí haber estado más al pendiente de ti, especialmente después de lo que hicimos… esa noche.
– Mako-kun.
Makoto voltea con Rena y posa su mano sobre su mejilla.
– Lamento haber estado ausente estos cinco meses, Rena. No sabes cuan feliz me hiciste cuando recibí esa llamada tuya, pidiéndome que viniera a Japón a verte para platicar lo nuestro, y bueno… no puedo creer que apenas estoy preguntado esto, pero ¿Estás bien? Con el bebé quiero decir.
– Estoy muy bien, Mako-kun, gracias por preguntar. Cada día que paso así, me siento más agradecida de lo nuestro, de habernos conocido y… no puedo esperar a tenerla en mis brazos.
Makoto reacciona sorprendido.
– ¿Es una niña?
– Aún no lo sé, pero… en mi cabeza, pienso que sí.
La feliz pareja se abraza y Runa y yo los observamos conmovidas, aunque aún sin estar seguras de como sentirnos. Son nuestros hermanos después de todo.
Rena se separa y le dice a Makoto.
– Gracias por haber venido desde tan lejos, y descuida, cuando vengas a la ciudad, siempre te dejaré verla. Compartiremos la custodia para que pueda pasar unos días de vacaciones contigo y luego…
– Rena – la interrumpe – lo lamento, pero no digas más. Eso… no es lo que deseo.
– ¡¿EH?!
– Makoto.
En ese momento, siento el corazón de Rena partirse y empieza a temer lo peor.
– Que… ¿Qué quieres decir con eso?
– Quiero decir que no quiero compartir la custodia contigo ni venir a visitar a nuestra hija. Lo que quiero es vivir aquí a tu lado y que nuestra hija tenga a sus dos padres a su lado, toda la vida.
– Makoto.
– Desde que nos separamos, no he podido dejar de pensar en ti, en lo compatibles que somos, en lo felices que fuimos esos cuatro meses que estuvimos juntos y en que… jamás ninguna mujer me había hecho tan feliz como tú cuando estábamos en la cama... platicando quiero decir.
– Mako-kun.
– Cielos – avergonzada de escuchar esas palabras de mi hermano.
– Estaba dispuesto a dejarte ir y dejarte hacer tu vida si lo deseabas, porque te respeto, admiro a la increíble mujer fuerte e independiente que eres y que no necesita a nadie para estar contenta. Pero ahora que sé que estas embarazada… quiero hacer las cosas bien.
Makoto se levanta de su silla, y se prepara para ponerse en una rodilla, cuando Rena lo detiene.
– ¡Mako-kun, espera, no! ¿Qué estás haciendo?
– Lo que debí de haber hecho el día que te dejé ir.
Saca un pequeño cofre de su abrigo, con un anillo de compromiso en él.
– Houraisen Rena-san con la bendición de tu familia y amigos ¿Te casarías conmigo?
– ¡Mako-kun! ¡Yo…!
No tiene idea de que decir, la famosísima Rena Houraisen, la última dama de Saint Michael's ¡¿Se iba a casar?!
Rena nos voltea a ver sorprendida, preguntándose que hacer y ambas con la mirada, le damos nuestra bendición, diciéndole que lo haga.
– Adelante, sean felices.
Rena con lagrimas, finalmente se arma de valor y le dice.
– ¡SÍ! ¡Sí me casaré contigo, Mako-kun!
Makoto se levanta y se besan ahí enfrente de nosotras y ambas les aplaudimos.
– No puedo creer que mi hermano se vaya a casar con la hermana de mi novia.
– No puedo creer que mi hermana se vaya a casar con… alguien.
Al separarse, Rena voltea con nosotras y grita.
– ¡Chicas! ¡ME VOY A CASAR!
– ¡Felicidades, Rena!
Runa va a felicitar a su hermana, y yo hago lo mismo con mi hermano.
– Muchas felicidades por tu compromiso, Makoto. Lamento todos los problemas que te ocasioné el día de hoy.
– Descuida, gracias por haber cuidado de Rena todos estos años. Espero que tú y Runa también sean muy felices juntas.
– Igualmente.
Finalmente, Runa va a felicitar a Makoto, y yo hago lo misma con ahora mi cuñada, Rena.
– Ahora sí oficialmente seremos familia.
– Por supuesto que sí, Rena. Hoy y toda la vida, seremos familia por siempre.
– Gracias, Takako – me abraza con todas sus fuerzas – por favor, sigue cuidando muy bien de mi hermanita ¿Sí?
– Rena… – la abrazo de vuelta – por supuesto, tú haz lo mismo con mi hermano.
– ¡Por supuesto! Me aseguraré de ponerlo tieso como un roble y exprimirlo hasta dejarlo seco como una pasa.
– ¡RENA!
Ríe al ver mi reacción exagerada y me abraza.
Al final, los cuatro nos juntamos en la cocina para celebrar, donde Rena saca una botella de champaña para brindar y una botella de sidra sin alcohol para Runa.
– ¡Por el matrimonio de Suminoe Makoto y Houraisen Rena! ¡Que sean muy felices juntos y tengan una buena vida!
– ¡Salud!
Conclusión en la Parte III.
