Título: Aceptar Que Te Amo.
Fandom: Junjou Romántica/Terrorista.
Pareja: Miyagi x Shinobu.
Advertencias:
•Canon Divergente.
•Drama.
•Angst.
•Posible Ooc en los personajes.
•Happy Ending.
•Personajes no son míos, son de Shungiku Nakamura.
One Shot Para: Roxana Delgado.
Sinopsis:
Miyagi a veces no entiende la persistencia de Shinobu, pero de un momento a otro se le nota muy callado y no insistiendo en ponerle nombre a su "relación". No obstante asume esa actitud de Shinobu que se encuentra concentrado en sus estudios, pero eso cambia al ver una corta y muy clara nota, creando una suposición que bien puede ser errada o cierta.
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Parte Única.
Estudiaba y visitaba a Miyagi. Esa era su rutina de lunes a viernes, antes de llegar a la casa del mayor arrimaba en un supermercado para comprar algunas lechugas y así prepararla la comida a Miyagi.
Estando en el supermercado vio a una pareja, que le hizo recordar a él y Miyagi, sintiéndose mal al tener pocas probabilidades que algún día salir a las calles tomados de la mano. Es que las cosas son un tanto complicadas. Miyagi insiste que no tienen futuro alguno e inclusive trata de alejarlo a toda costa.
—Me quiere, solo no lo acepta —aseguró para si mismo, pero estaba creyendo que en verdad no era así.
Aquel amargo sentimiento que lo acompaña no hace mucho desde que se acerco a Miyagi, no lo deja en paz y sabe la razón; la actitud del mayor hacia su persona. Bien lo puede Ignorar o mejor aun, tomar la palabra del otro y apartarse de su vida, pero a su joven edad puede asegurar que lo ama con todas sus fuerzas. Un amor, del cual duda que su familia lo llegue a entender cuando se les confiese y lo que más le duele, es que ni el propio Miyagi comprenda aunque sea un poco.
Dejó salir con pesadez el aire retenido de sus pulmones y seguir en sus compras.
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Mientras que Miyagi se estaba cuestionando sí ser un poco más frío con Shinobu, le estresa hacerse la idea que aquel chico llegue un día cualquiera y lo cambie por al fue más joven. Las bromas de Haruki, no siempre son divertidas como bien dicen: entre broma y broma, la verdad se asoma. Y vaya que Haruki más de una vez ñ, insinuó algo sobre las relaciones y diferencias de edad, puede ser por experiencia propia o solo leyó sus recuerdos y ama atormentarlo, cual sea la opción, no le gusta que le recuerde su posición; estar al lado de un chico que lo ama y prácticamente le persigue en busca de su aprobación romántica.
Es un lío que se mantiene en constante debate desde hace varios meses, es que Shinobu tiene ese algo para querer retenerlo a su lado y al tiempo alejarlo, este último por el bien de menor.
Su vida es estable; trabajo y hogar. No necesita que agregar o quitarle nada en particular. Cuando estaba casado con la hermana de Shinobu, nunca sintió ese amor que muchos alardean, ni tal confort que otros presumen. Ahora Shinobu se instalo en su vida, sin aviso, alterándola de cierta manera que en ocasiones no hace más que pensar en el chico tanto así interrumpiendo su vida laboral.
Arrancó la décima hoja sin lograr escribir nada. Esa es la razón para que Shinobu se alejará de su vida, así podría seguir su rutina monótona como antes de que llegará.
«Sentiré tranquilidad cuando se aleje.» Quiere pensar que sí, pero algo en él le inquieta ese panorama el día que llegue a pasar.
No paso mucho cuando su puerta sonó y fue abrirla, encontrándose con Shinobu sosteniendo dos bolsas cargadas de lechuga y calabaza. Esperó que el chico le soltará algún reclamo, pero jamás llegó. Solo lo saludo y paso adentro del apartamento.
«Debe haber tenido un día agotador en el colegio.» Supuso, pero sintió ese pinchazo en su corazón como si sus miedos-no aceptados- se estuvieran volviendo realidad.
No quiso darle mucha importancia. Shinobu en ocasiones puede estar molesto u otras muy instantes, pero ¿Indiferente? Puede ser una nueva faceta que agrego a su forma de comportarse.
Volvió a la sala, rodeado de papeles por calificar, reseñas que escribir y algunos libros por leer. Quiso concentrarse, pero le fue imposible. Los ruidos de las ollas moverse y caer en la cocina, seguidos de unas exclamaciones de irritación por parte del joven. En otras ocasiones iría a ver que pasaba con tanto ruido, más ahora siente que debe darle su espacio, no sabe que pasa, pero sí una leve línea de distancia se interpuso entre los dos. Luego a sus fosas nasales llego ese olor a quemado como siempre pasa; Lechugas quemadas y calabazas de igual forma. Jamás le hizo el feo a probarlas, sabe horribles, pero eso no se lo diría al frente del chico.
—Gracias. —Fue lo único que pronunció, cuando un planto lleno de lechuga quemadas se puso al frente suyo, sin dañar sus documentos.
—Mañana tengo exámenes, me iré ahora —comunicó el menor, sin señales de ánimos en su voz.
—Estudia y suerte —ánimo, trago grueso al sentir un pesado nudo en su garganta.
¿Por qué todo a sus alrededores se sienten tan ausente y pesado a la vez? No lo sabe y no se siente bien esas sensaciones.
No lo miro ni cuando puso aquel plato, ni cuando escucho sus pasos alejarse y acto seguido abrir la puerta para terminar cerrándola con fuerza.
…………..
Dos días pasaron y sin señales de Shinobu. De por sí, se le hizo extraño que no se quedará en su apartamento aquel día que llego raro. Los dos prácticamente viven juntos y desde ese vez, Shinobu no iba a su casa porque se encontraba solo a excepción de las personas de servicios domésticos que sus padres contrataban.
Al estar pensando en Shinobu y las posibilidades que no iba a dejar, activo algo en él generándole incomodidad en muchos sentidos. Tanto así que estaba considerando en pedir unos días de descanso. Si bien pensó que lo mejor seria la distancia entre ellos, ahora la sola idea le atormenta.
Sí, Shinobu puedo conocer otras personas y olvidarse de él.
—Igual yo no lo… —« Yo no lo amo» Término casi seguro en su mente y un dolor de cabeza empezó hacerse presente.
Estaba pensando, preocupándose y mintiéndose más de lo normal.
. . .
—¡Takatsuki-kun! —llamo una de sus compañeras con voz algo asustada.
Parpadeo rápido, volteando su rostro hacia la voz, sin entender el tono y expresión de su compañera.
—¿Pasa algo? —preguntó Shinobu, sin darse cuenta de lo que pasaba con él.
—Estas llorando —contesto otro compañero quien se acercó.
Mando una mano a sus mejillas y mas tenida húmedas, señal que estuvo llorando durante un buen rato. No digo nada, solo se puso de pie y salió corriendo a los baños de los hombres del colegio. Ahora sí sentía el ardor de sus ojos, su nariz moqueando y su garganta cerrada.
Y la razón era obvia de sus lágrimas: You Miyagi.
En ninguno de esos dos días, Miyagi ni siquiera fue capaz en mandar un mensaje para saber como estaba, recuerda el último día que se vieron y no le dedicó ninguna mirada, la constante indiferencia por parte del mayor solo demostraba que sus palabras eran en serio; quererlo lejos.
No importa las veces que se le confeso, ni la disposición que tuvo, instalándose en el hogar del mayor y en su vida de igual manera. Pero a la final, Miyagi no llego amarlo y eso le duele.
¿Por qué no pudo enamorarse de alguien que sí pudiera corresponderle? Simplemente fue Miyagi y nadie más. En verdad trato de olvidarlo o hacerse a un lado, es que sus sentimientos son muy fuertes y desde que estaba casado con su hermana, empezó a verlo con otros ojos.
Ante él, Miyagi es espectacular y completo en muchos aspectos. No es un capricho, ni una etapa, es real lo que siente por el mayor, pero este no le creyó o peor aun, no se enamoró.
Se sentía cansado tanto en cuerpo y mente, su cabeza empezaba a doler producto del llanto constante, sin detenerse. Se sentía herido y más sólo de lo habitual en cierta forma, podría decirle exagerado, pero es doloroso cuando la persona que amas es indiferente y cada vez te demuestre que no te aprecia ni un poquito.
. . .
Ese mismo día, Shinobu regreso al hogar de Miyagi. Sus palabras que interior cambiaron fueron cortas y justas, ni se preguntaron sobre sus días o estados anímicos. Shinobu no preparo su especialidad culinaria y aunque parezca increíble eso hizo extrañar a Miyagi esa extraña preparación.
La noche ninguno de los dos la paso bien, Miyagi se cuestionaba que le había pasado a Shinobu por esa actitud y el porqué no insiste sobre su relación, no es normal que cambie de un día para otro. Mientras que Shinobu volvió a llorar mientras abrazaba su almohada, cada minuto que pasaba Miyagi le demostraba que ni siquiera llega a quererlo.
Al día siguiente, Shinobu fue el primero en levantarse, no quería verle el rostro y terminar llorando patéticamente al frente del mayor. Lo último que quería, era la lastima del otro. Antes de irse, le dejo las suficiente lechugas cocinadas(quemadas) para el desayuno y llevar al trabajo. Sin darse cuenta, Miyagi observo la mayor parte de sus movimientos.
Pocos minutos después que Shinobu se levantará, así mismo lo hizo Miyagi luego de tener una hora de sueño. Vio como se metió al baño, elegía cual tipo de uniforme ponerse, lo observó cambiando y el olor a mente le indicó que se había lavado los dientes. Posteriormente en la cocina eligiendo condimentos que ponerle a las lechugas y a la final quemarlas. Dividió dos porciones considerables en trastes de plásticos y bien sellados, se quedo un rato mirando la cocina y se marchó teniendo su rostro algo decaído.
Todo eso paso en más de una hora y se permitió dejar salir el aire que inconscientemente estaba reteniendo.
—Lo mejor sería la lejanía. —Trataba de convencerse que así es, pero cada vez ante la idea se le dificultad más ver una vida tranquila, feliz y sin Shinobu.
Hizo lo mejor que pudo para dejar pasar por alto la actitud de Shinobu.
. . .
Estando en la universidad, por lo menos partió clases de manera decente y sin que sus pensamientos le estuvieran saboteando. En el receso decidió ir a buscar algo para tomar, preferible un energizante, pero una conversación le hizo detenerse y escucharla, no estaba bien, aunque la curiosidad le pudo más.
—Todos dicen que estoy distante —Se quejo una voz chillona.
—Igual a mi, pero ahora solo quieto estar pendientes de mis estudios—comento otra voz, un poco gruesa entendiendo el sentimiento del contrario.
—Es eso o perder el semestre —terció una voz suave, soltando un suspiro de manera exagerada.
Miyagi siguió su camino, ahora completamente sumergido en sus pensamientos.
«Debe ser eso.» Llegó a una conclusión, uniendo sus pensamientos y dicha conversación ajena; Shinobu esta concentrado en sus estudios.
Tener esa suposición en mente, increíblemente hizo que todo ser se calmará y dejará de atormentarse. Shinobu no se aburrió de él, no se va alejar, ni mucho menos dejo insistir por ver que no hay futuro para ellos. Lo que pasa es que ahora se concentrará más en sus estudios, pase que el chico mal estudiante no es.
El resto del día se la paso tranquilo.
No mentiría que se asustó al notar su calma ante la idea de que Shinobu, no se iría de su lado. Considerado que es hora de empezar aceptar poco a poco, lo sentimientos que siente por el chico.
. . .
Shinobu si no la esta pasando nada bien, escenarios en donde Miyagi por fin rompe con todo entre ellos, solo hace a su corazón termine de romperse.
Se salto alrededor de tres clases porque no se puede concentrar, se encerró en el baño para poder llorar sin ser visto. Duda que pueda superar a Miyagi en tan poco tiempo y peor seguir viéndole el rostro, se siente como un estúpido al pensar que algún día le iba a corresponder. Ahora sólo vive en su mente, un amor que jamás existió, ni existirá.
………….
Dos semanas fueron que pasaron y todo seguía igual. Shinobu más callado, distante, evadiendo y no responder a las charlas que Miyagi quería empezar, aunque este tranquilo asociando ese cambio por los estudios, tener al chico en su apartamento y este solo se mueva como un robot sin habla, le desespera y hasta en ocasiones haciéndole sentir culpable de algo que no sabe si hizo mal. Las malas miradas del menor también son concurrentes en estos días.
La insistencia de poner algún nombre a lo que sea que tenga los dos, se esfumó.
Frialdad por parte de Shinobu, le eriza a Miyagi, pero no es producto de nada malo. También que el mayor decidió en suspender su "aceptación" sentimental, es más, le ve innecesario estar diciendo tales cosas a los cuatro vientos.
Hoy un día domingo, durmió hasta dos horas más. No tenia exámenes por calificar, ni reseñas que escribir, ni libros que leer, ni archivos por revisar y Shinobu de seguro también dormiría hasta tarde. Nada por lo cual preocuparse, luego hablaría con el chico y podían tener una salida como una ¿pareja? Se le puede decir, normal.
No hay nada que puede interferir con sus planes.
Se arropó, se movió de un lado a otro y nada que conseguía seguir con su sueño, a la final harto de esa inquietud decidió levantarse. La fuerte lluvia resonaba en todo su apartamento, menos mal que hoy no tiene trabajo, ni Shinobu colegio porque no podrían ir y a exponerse a un accidente de transito.
Se dirigió a la cocina en donde se sirvió un vaso con agua fría y lo bebió rápido más debajo de la mitad. Poco antes de salir de la cocina, por rabito del ojo logro distinguir un pequeño pedazo de papel. Se acerca tomando ese trozo blanco y en el hay escrito una corta, pero muy clara palabra:
"Adiós.
Atte. Takatsuki Shinobu"
Y a la final un corazón roto.
En la mente de Miyagi se repetía una y otra vez ese "Adiós" tan cortante y tan claro. Shinobu se había ido y él no se dio cuenta.
Ahora cada gesto, palabra e indiferencia por parte de Shinobu que la asocio con sus estudios, cobraban sentido. Nunca fue porque se estaba concentrando en sus estudios, era porque poco a poco le estaba olvidando y a la fina lo dejó.
Se retracta de todas la veces que pensó sobre: La lejanía es lo mejor. No nunca es lo mejor, en realidad es lo peor que puede pasarle. De repente la culpa crece en él, las veces que trato de alejarlo de su lado, las respuestas de mal gusto que le brindaba al chico y cada una de sus actitudes que pudo haberle afectado a Shinobu. Ahora es que asume su culpa y su idiotez.
No mide si se encuentra en pijama o no, solo toma las llaves y sale rápido de su apartamento. Sin importarle la fuerte lluvia, ni si dejo bien la puerta cerrada, sólo quiere llegar rápido hasta Shinobu y detenerlo en cualquier locura que estuviera pensando hacerlo. Lo peor de todo y la razón de su desesperación reciente es…
—¿Dónde se encuentra? —Apretó sus dientes y empuñó sus manos, deteniendo sus pasos en medio de la lluvia. Toda sus ropas se encuentran empapadas, su respiración entrecortada y gente alrededor que le dice que busque refugio, pero en esos momentos solo quiere ver a Shinobu y decirle cuanto lo ama.
¿Por qué se había demorado tanto en aceptar lo que siente? Daba por hecho que no debía de sentir esas emociones, se auto-tachó de ridículo si lo hiciera y además le resto importancia a sus propios sentimientos.
Volvió a correr, pero ahora a la dirección de la mansión en donde vive el chico. Posiblemente alguna del servicio podrían darle información, su se presentaba como su tutor.
No calculo cuanto estuvo corriendo, pero asumió que es bastante al sentir sus piernas pesadas y acalambradas, su respiración no daba para más, su cuerpos temblado del frío y en ocasión estornudaba o tosía. Esta seguro que después de la mojada y todo lo que corrió, se va a enfermar, de eso no hay dudas. Cuando llego a la mansión, se inclinó hacia adelante y apoyo sus manos en las rodillas recuperando aire, era la primera vez que su corazón latía con tanta fuerte como sí se fuese a salir de su pecho, podría jurar que en cualquier momento caería desmayado por el cansancio.
Estuvo varios minutos tratándose de recuperar y la gotas de lluvia impactaban con fuerza en su cuerpo hasta creyó que eran granizos, en vez de gotas de agua.
La enorme reja fue abierta y ante ella, la figura de Shinobu apareció llevando una mochila cargada en un hombro que se encuentra forrada con plástico y así mismo Shinobu esta cubierto y con una mano sostiene una sombrilla. Miyagi no piensa mucho y camino a paso rápido hacia el chico quien al verlo venir en su dirección, su expresión sorprendido no se hace esperar.
—Miya…
—¡Te amo, no te vayas! —dice tan rápido y desesperado, hasta la coherencia entre las palabras parece oírse nula.
—¿Qué haces aquí? —pregunta, seguido haciendo una seña a los trabajadores de la mansión que están cerca de los dos que se retiren y así lo hacen.
—Vi la nota y no quiero que te vayas. En verdad, te amo, pero no soy de esas cursilerías. —Suspira con su corazón a mil—. Lamento que entendieras mal.
Shinobu lo mira como si de uno de sus tantos sueños se tratarán, debía de sentir pena verlo tan mojado y que todavía la lluvia siguiera haciendo de las suyas, pero no, antes considera un lindo gesto que viniera a buscarlo.
—Yo no dije que estaría aquí —cuestionó, sin mostrar la emoción y alegría que sentía por esas palabras que acabó de escuchar.
—Corrí y este era mi primer lugar para encontrarte, después sería el aeropuerto y así sucesivamente hasta que te hallará —explicó—. Te amo, eres muy importante para mi.
Miyagi se acerco mucho a Shinobu, invadiendo su espacio personal y eso al chico no le importo mucho. Ansió por lo que pasaría después, un tacto frío en sus labios sintió. Miyagi lo estaba besando. Sentía como los labios estaban helados y temblorosos producto a la empapada de la lluvia, aun así Shinobu le correspondió feliz por fin ser aceptado sus sentimientos. A ninguno le importar estar a centímetros de los padre del más chico, ni tampoco que alguna vez Miyagi perteneció a esa familia, nada les importo, solo ellos dos.
—¿No te irás? —Separándose un poco de los labios del otro, quiso asegurarse antes de continuar.
—No, no me iré a ninguna parte —confirmó feliz—. Igual, solo me iría por tres días a un viaje del colegio —agregó pasando ambas manos por los hombros del mayor y unir otra vez sus labios.
De pronto Miyagi se sintió estúpido. ¿Se desesperó y aceleró la aceptación de sus sentimientos para nada? No podría creerlo, pero nada podía hacer, cuando llegarán a casa hablaría seriamente con su ¿Pareja? ¿Compañero? ¿Novio? ¿Socio? ¿Cómo podría llamarle? Aun eso es confuso, pero por ahora, disfrutaría ese pequeño momento.
Sus pensamientos, suposiciones, ideas y cosas del futuro pasaron a un segundo plano. Ambos deberían estas preocupados por su presente y en el futuro lo harían cuando llegarán el momento, por lo menos ese pequeño susto de que Shinobu lo dejará hizo que confesará sus sentimientos que tanto se negó en aceptarlos.
La lluvia iba aumentando, pero ellos dos felices y cómodos como sí estuvieran debajo de un árbol con un clima intermedio confesando sus sentimientos de manera cliché y romántica.
Sus miedos se esfumaron y la tranquilidad de que son correspondidos en sus sentimientos se hizo presente en sus corazones.
Fin.
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¡Hola!
Aquí un One Shot por una actividad del grupo "Club De Lectura" y pues acepte este reto en escribir de esta pareja (que me gusta mucho jejejeje).
Es primera vez escribiendo para el fandom de Junjou, pase que le tengo mucho cariño a las obras de Nakamura.
Aquí tenemos a un Shinobu triste y un Miyagi en negación-
suponiendo cosas jajaja no quise quitar la mención sobre las extraordinarias habilidades culinarias de nuestro Shinobu XD. Y a la final la bomba de Miyagi desesperado y sí se va a enfermedar por recibir(chuparse) mucha agua.
