Harry Potter y los secretos del abismo
Capítulo 2
Desperté abruptamente, sobresaltado y con emoción.
Mi primer instinto fue tomar mi varita en mano, pero unas sogas me sujetaron firmemente en mi posición.
Ahí parado con su larga y blanca barba estaba Albus Dumbledore, con un rostro un poco fruncido y preocupado.
"¿Director?" Pregunté con duda.
"Oh, discúlpame Harry. Estaba un poco preocupado por ese brusco despertar" Dijo el anciano.
"Descuide, pero ¿Me puede soltar? Es algo incómodo estar así." Tímidamente le dije.
Uso su varita extraña pero fascinante de cierto modo. Me soltó y me dispuse a pararme, pero una mano blanca y grande me recostó en mi cama.
"Verás Harry, es muy pronto para que te vayas, tenemos cosas que hablar, si no te molesta."
Por supuesto... olvidado por un momento lo que paso en la cueva de Salazar Slytherin.
Director, ¿Ginny se encuentra bien? ¿Qué paso con Tom?"
Con un suspiro que lo hacía más viejo empezó a hablar "Luego de que incrustaras el colmillo del basilisco en el diario, lo que quedó de Tom se destruyo, afortunadamente la señorita Weasley está bien, muy agotada y necesitara atención médica, pero de momento todo bien "
Pero cambiando a una expresión más sería, él habló de nuevo "Fue extremadamente imprudente lo que hiciste Harry. Si no hubiera sido porque mande a Fawkes a ayudarte no sé que hubiera pasado contigo, el asunto de Gilderoy ya lo sabía, mi estrategia fue tratar de exponer su falsedad y aunque no fue como esperaba y eso atraso en cierto modo sus estudios él pagara por sus crímenes"
"Fue llevado a San't Mungo´s para curar el hechizo fallido y luego llevarlo a juicio" Finalizo con una mirada más tranquila.
"Ya veo... Al final tuvo su merecido, y lo siento por no avisarle a nadie, pero usted me conoce Director, no dejaría las cosas así sin más"
Con una determinación que pocas veces tenía lo mire a los ojos sin titubear.
Él me miro durante unos segundos y volvió a suspirar, parece que lo convencí.
"Será mejor que descanses Harry, Poppy vendrá en unos minutos para ver como estas"
"Por supuesto señor" Con cansancio le dije.
"Y…, señor, ¿Qué pasará con ese lugar?"
No te preocupes, le escuché decir, nadie volverá ahí, finalizo. Con un breve sentimiento le respondí.
Y sin nada más que hablar se fue.
Y con todo dicho, no pude evitar sentir que volvería ahí, quisiera o no.
