La siente mucho antes de verla. Es algo sobrecogedor, más vasto y profundo que el océano.
Cuando abre la puerta la reciben las luces del norte en una noche clara.
Sentada en el sillón de dos plazas está la criatura más hermosa que Mal ha visto en su vida. Su cabello platinado brilla con destellos azules, suelto y descuidado. Su piel oscura está salpicada de estrellas y nebulosas, semiocultas bajo un vestido celeste. Largas pestañas blancas cubren unos ojos hechos de cristal. Las alas en su espalda desprenden polvo de diamante que se desvanece antes de tocar el suelo. Su belleza etérea está acompañada de un resplandor que desdibuja los contornos de su cuerpo.
Esta es la criatura a la que Pinocho llama "Madre", a la que el Hada Madrina trata con tanta reverencia.
HADA MADRINA: Tomen asiento, queridos.
Dice al momento se sentarse junto a la invitada.
Evie y Ben se apresuran a tomar los sillones individuales, dejando que Mal se siente a la derecha de su madre. Hades aun se encuentra a su izquierda, con el brazo extendido sobre el respaldo.
Hay un largo silencio antes de que el Hada Azul hable.
HADA AZUL: Maléfica.
MALÉFICA: Es el nombre que uso. ¿Cómo debo llamarte?
HADA AZUL: Evangeline, me gusta. Lo cantó para mí una luciérnaga.
MALÉFICA: Pintoresco. El mío me lo dieron los humanos mientras agonizaban.
HADA AZUL: Somos lo que somos
MALÉFICA: Reflejos en un espejo
HADA AZUL: Aun lo recuerdas.
MALÉFICA: Jamás olvido, jamás perdono, Evangeline.
El ambiente es tenso, producto de viejas rencillas sin saldar, aunque ambas se hablan con calma y cortesía.
HADA AZUL: Te está buscando la Corte del Verano
MALÉFICA: Eso dicen
HADA AZUL: ¿Por qué te buscan?
MALÉFICA: Ya pasaron los cien años, he de suponer.
HADA AZUL: Las respuestas evasivas son tu especialidad
MALÉFICA: No, las maldiciones son mi especialidad.
Ella extiende la mano y niega con el índice, con genuina diversión. El Hada Azul ladea la cabeza como un ave, intentando descifrar qué es tan divertido. En cambio, el Hada Madrina parece consternada y cuando habla, lo hace con rapidez.
HADA MADRINA: No podemos tener a la Corte del Verano aquí, pone en riesgo todo lo que hemos construido.
MALÉFICA: Debieron pensarlo antes de involucrarme en su proyecto.
HADA AZUL: Creo que la razón por la que tienes que presentarte ante El Rey de Avalon cada siglo es para demostrar que no representas una amenaza a su poder. Un híbrido de Hada y Dragón no es algo que se pueda ignorar. Aunque por qué no te aniquiló al nacer es un gran misterio.
MALÉFICA: Yo he pagado el precio por mi vida, no hay misterio ahí.
HADA AZUL: Debió ser alto, después de todo, los únicos híbridos que Oberon tolera son los hijos con los humanos.
Mal ya se siente incómoda con la conversación y le sorprende que su madre tan sólo sonría con ironía. Por la forma en que el Hada Madrina se mueve en su asiento, puede saber que ella también está incómoda.
HADA AZUL: ¿Qué crees que pensará Oberon cuando descubra a un híbrido semidios?
MALÉFICA: ¿Estás amenazándome?
El fuego del volcán choca contra las luces del norte, llenando el aire de una estática que eriza el vello del cuerpo. Mal observa a su padre, quien hace el movimiento para levantarse, pero su madre se lo impide con un ademán. Él la mira con el ceño fruncido, el fuego de su cabello cambiando entre azul y naranja, señala con la barbilla en su dirección… Y Mal cae en cuenta de que están hablando de ella, aunque nadie pueda escucharlos.
Mal es un híbrido entre hada y un dios, eso la convierte en un semidios, al mismo nivel que Dionisio o Aquiles. Es algo en lo no se ha detenido demasiado a pensar y no desea hacerlo. En cambio, prefiere concentrarse en la reacción de sus padres. Sería tan fácil abandonarla a su suerte ante este tal Oberon, pero casi -casi- parece que la defienden. Su corazón baila ante una alegría desconocida. Durante tantos años se ha sentido como un niño no deseado.
HADA AZUL: No, sólo señalo que hay mucho más en juego que… el Proyecto, como lo llamas. Conoces la historia de la Reina Mab, ¿verdad?
MALÉFICA: Todos la conocemos.
HADA AZUL: Mab era hija de un hada y un antiguo dios de la noche, su poder era inmensurable, capaz de desafiar las leyes con las que está escrita esta realidad.
MALÉFICA: Y buscó ser Reina de las Hadas
HADA AZUL: Retó a Oberon por el trono de Avalon. La guerra casi destruye a la Tercera Raza.
HADA MADRINA: El Señor de Avalon no tolerará la existencia de un semidios. La destruirá a ella, a ti y a todos los que creamos la condiciones para su existencia.
BEN: No lo permitiremos
El joven rey dice con fuerza desde su asiento, con una resolución digan de un héroe, pero fuera de lugar en la conversación.
Mal por su parte tuerce la boca pensativa. Tiene la mirada fija en la mesita carbonizada, donde la porcelana se ha endurecido dejando una vajilla deforme. Así que un enemigo desconocido amenaza su vida si descubre su origen. No sería la primera vez que alguien le reclama o la rechaza por nacer de sus padres. La única novedad es que ahora el problema es su papá y no su mamá.
HADA MADRINA: Por supuesto, nadie saldrá herido si podemos evitarlo. Por ello necesitamos tu cooperación, Maléfica.
MALÉFICA: ¿Y qué gano yo con esto?
Juliette la mira desconcertada.
HADA MADRINA: ¿Uh, que tu familia esté a salvo? ¿la satisfacción de hacer lo correcto-?
Por suerte, antes de que termine Evangeline la interrumpe.
HADA AZUL: Tu libertad. Serás libre para salir de Auradon.
MALÉFICA: ¿Sin restricción alguna?
HADA AZUL: Sin restricciones.
La habitación cae en un tenso silencio una vez más, mientras Maléfica se echa para atrás en el sillón, pensando.
Mal cree saber lo que pasa por su mente. Desde que dejó de ser una lagartija técnicamente ya tiene su libertad, podría irse cuando quisiera. Pero siempre estaría la amenaza del encarcelamiento por multas pasadas o futuras. Se defendería, por supuesto, debe estar sopesando los pros y contras de luchar sola contra todo Auradon.
MALÉFICA: Acepto. Encubriré su Proyecto ante la Corte del Verano y a cambio obtengo mi libertad sin restricciones. Jamás regresaré a la Isla de los Perdidos. ¿Los términos son aceptables?
HADA AZUL: Lo son, siempre y cuando no hagas nada que ponga en peligro el Proyecto.
La Emperatriz cruza los brazos y sonríe, pero no hay alegría en el gesto, sólo amarga ironía.
Hades desliza su brazo del respaldo del sillón hacia los hombros del hada malvada, ella le da una mirada rápida, pero no se opone al gesto. Mal intuye que, nuevamente, hay una conversación ahí.
MALÉFICA: Entonces tenemos un trato.
HADA AZUL: Lo tenemos.
La magia de ambas crea un remolino en el Salón, que sube como la marea y cae, dejando una estela de polvo de cristal.
Toda la tensión desaparece.
HADA MADRINA: Hay que bueno querida. Necesitamos urgentemente que vayas a Avalon para tu audiencia y evitar que ellos vengan aquí.
MALÉFICA: Eso será inútil. ¿Acaso no has notado que la Corte ya empezó a llegar? Primero siempre vienen los pixies; después las hadas de bajo rango, que no tardarán en encontrar el camino; luego los Sluagh Sidhe y su estandarte de la Media Luna, y finalmente los Aos Sí coronados con Oberon y Titania. No tiene caso presentarme en Avalon cuando la mitad de la corte ya viene en camino.
HADA AZUL: Ella tiene razón. Desde la llegada de Puck se ha abierto una ventana en la barrera.
HADA MADRINA: Entonces, ¿cómo procedemos? Oh, no, el Festival, hay que cancelarlo.
EVIE: ¿Qué?
HADA AZUL: No. Es mejor si hay mucha gente, será una buena distracción. No deben ver ninguna de las otras barreras, ni notar la presencia de esta niña o… a usted.
Ella señala a Hades, quien gruñe, ofendido.
HADA AZUL: No es mucho lo que le pediremos. Sólo no esté por aquí en el equinoccio. Y disfrace lo más que pueda su presencia si va a seguir rondando mañana. Lo que menos queremos es un choque entre Avalon y el Olimpo con Auradon en el medio.
Hades agita una mano en una señal de despectivo acuerdo.
Maléfica ríe, burlona, atrayendo su atención.
MALÉFICA: Ella quiere que cierres un trato formal.
HADA AZUL: Señor del Inframundo, necesitamos una política completa de no-intervención de su parte.
Entonces extiende su mano hacia él.
HADA AZUL: Así es como lo hacen ustedes, ¿no?
Hades rueda los ojos, levantándose de mala gana.
Antes de tomar la mano él hace un ademán con ambos brazos, luego junta las puntas de sus dedos y señala hacia el Hada Azul.
HADA AZUL: Oh… entiendo… no intervención e inactividad durante el primer día de otoño… a cambio de… está bien…
Estrechan las manos y un destello de luz blanca los recorre a ambos.
HADA AZUL: Es un dios muy particular…
Él regresa a sentarse a su lugar. Con todo el descaro del mundo pasa un brazo por los hombros de Maléfica para atraerla hacia sí y colocar un beso de labios sellados sobre el costado de uno de los cuernos. Mal puede ver el tic en el ojo de su madre, así como la electricidad que recorre sus manos crispadas, y sabe que su padre pagará por eso más tarde.
HADA AZUL: Antes de la llegada de Oberon el verdadero problema serán los Sluagh Sidhe, tendremos que prepararnos para ellos.
MAL: ¿Quiénes son?
HADA MADRINA: Es el ejército de Oberon, hadas de la Corte de la Oscuridad.
MALÉFICA: La Horda, querrás decir. Se comportan como langostas, son muy desagradables.
HADA AZUL: Han consumido la carne de reinos enteros, hasta sólo dejar páramos muertos, donde toda vida es imposible. Sí, son desagradables. Casi tanto como la Corte de los Huesos.
MALÉFICA: ¿Cómo sugieres detenerlos?
HADA AZUL: No tengo idea, pero hablaré con el Hada Verde. Mañana les informaré nuestra resolución.
Se pone de pie como para dar terminada la reunión. El vestido flota a su alrededor, lanzando destellos celestes con su movimiento hipnótico.
Por protocolo, Ben e Evie se levantan también. Mal los imita con un suspiro resignado. Sólo sus padres permanecen sentados.
HADA AZUL: Sería conveniente que la tormenta parara.
Dice, mirando hacia la ventana rota.
HADA AZUL: No queremos atraer al castillo a los Trolls también.
MALÉFICA: La lluvia parará, pero las nubes se mantendrán.
HADA AZUL: Es aceptable.
Ella asiente cortésmente, acercándose a la puerta.
HADA AZUL: Ven Juliette, guíame hacia Adam.
El Hada Madrina se despide y ambas hadas abandonan el Salón del Té.
Maléfica se levanta dirigiéndose hacia el balcón. La plancha de vidrio derretido cruje bajo su caminar.
Ignorando todo sentido común Mal va tras ella, porque necesita comprobar que no es sólo su imaginación y su madre, después de todo, se preocupa por ella.
MAL: Mamá…
MALÉFICA: No estoy de humor.
La Emperatriz dice suavemente, extendiendo la mano para sentir la lluvia. Pequeñas chispas eléctricas recorren sus dedos.
Mal duda unos momentos, pero la tranquilidad del semblante de su madre la hace continuar.
MAL: Gracias por aceptar ayudar-
MALEFICA: No lo hice por ti.
Es la respuesta contundente.
Mal sabe que debe parar, pero simplemente no puede, es parte de un impulso de autodestrucción que tiene.
MAL: Aun así yo-
MALEFICA: La oferta es más importante que tu vida.
MAL: Sí, claro.
¿Cuándo va a parar de hacer lo mismo y esperar un resultado diferente?
Su madre levanta la mano que tiene extendida y recita algo, pero Mal no le presta atención porque la voz de Ben la distrae. Desde la puerta lateral él asoma la cabeza, haciéndole señas para que se acerque, luego desaparece en el interior.
MALÉFICA: Ve, tu mascota te necesita.
Mal iba avanzar, pero se detiene incrédula ante el comentario.
MAL: Ten más respeto, estás hablando de mi marido
MALÉFICA: Dale el nombre que quieras, sigue siendo tu mascota
MAL: ¿Disculpa?
MALÉFICA: Su compañía te agrada, lo mantienes junto a ti porque te hace sentir bien o segura o sólo te divierte, pero no es tu igual y nunca lo será. Es un capricho que espero pronto se te pase.
Era terrible lo despreocupadamente fácil que su madre podía insultar todo su estilo de vida, al mismo tiempo que menospreciaba sus elecciones.
MAL: Mi matrimonio no es un capricho, es amor verdadero, pero no espero que tú lo puedas comprender.
MALÉFICA: Casarte antes de los veinte con alguien que acabas de conocer no es amor verdadero, son las acciones de una niña impulsiva que necesita desesperadamente que la quieran.
El golpe es certero y profundo, y no se necesitaron de magia ni armas.
Mal siente que le tiembla el labio inferior. Desea ponerse una máscara de indiferencia y fingir que no duele, pero cuando siente la humedad picar sus ojos, sabe que es demasiado tarde, que su rostro ya la ha traicionado.
MALÉFICA: Oh, por favor, ¿vas a llorar? Tu debilidad es irritante. Obedéceme o desafíame, pero no te quiebres en mis manos.
Afuera ya ha dejado de llover, dejando que el viento fresco entre por la ventana.
Mal desea gritar y defenderse, pero sólo sus inseguridades gritan dentro de ella. Y la voz en su cabeza le susurra de forma traicionera, "ella tiene razón", "nunca has dejado de ser esa niña en busca de aprobación", "toda tu vida has buscado quién te quiera", "nadie te quiere ni querrá nunca, ¿cómo podrían?". Esos murmullos son más poderosos que cualquier deseo.
MALÉFICA: Hacerte daño es tan fácil que ni tan siquiera es divertido. Vete ya.
Su madre la despide con un movimiento de fastidio, como si alejara a una mosca.
Mal avanza obediente, incapaz de algo más, hasta salir de la habitación por la puerta lateral.
(Continuará…)
