Todo se encontraba listo, cada uno de los invitados para la gran subasta de donceles de Konoha, estaban tomando asiento para presenciar a las exquisiteces que les ofrecía la mafia oculta en cada rincón del planeta una de las mas grandes y exclusivas donde tenían a los donceles más bellos y jovenes que podían ofrecer. Pain el líder y organizador del evento comenzó con la exposición de cada jugosa presa.

- Bienvenidos a la subasta anual de Akatsuki.- la gran mayoría aplaudió ante las palabras del pelinaranja en su traje de negro con estampados de nubes rojas a su lado una hermosa mujer de cabellos azules y un vestido ajustado con el mismo diseño.

- Debemos comenzar con el evento y gracias por la presencia de nuestro mayor inversionista, Madara Uchiha.- habló la chica con una sonrisa.

El azabache mencionado se levanto del lugar para hacer presencia con una sonrisa a su lado se encontraba uno de sus donceles de su harem, pelirrojo con ojos aguamarina y un tatuaje en su frente, era uno de sus favoritos y solo hizo acto de presencia por cumplimiento ya que no pensaba en comprar a nadie con Gaara estaba bien y el resto de sus chicos igual, por ejemplo tenia una extensa lista los primero 3 eran Tobi, Zetsu y Deidara, los demás ya ni siquiera se acordaba de sus nombres. Pronto haría incluso un recorte de su harem, tenia lo que necesitaba.

- Bueno el primero es un doncel de Kirigakure, es un hermoso chico de 16, su nombre es Haku.- hablo Pain, sacando completamente de sus pensamientos al azabache, quien miraba con aburrimiento el evento.

Y así fueron pasando más y más donceles de excelente juventud pero que ninguno merecía su atención más que como espectador, incluso pensaba en irse del lugar sin ningún aviso a sus empleados, simplemente se marcharía como una sombra de la noche, pero en el momento que le avisaría a Gaara su mirada se dirigió al escenario donde se encontraba un pelirrojo completamente andrajoso, su cabello sucio y con moretones en la cara, pero algo le decía que ese chico era especial, su instinto se lo decía, pero ¿Qué haría?... había prometido a sus juguetitos que no compraría nada nuevo... pero lo necesitaba.

- Y la ultima adquisición que obtuvimos... proviene de Sunagakure y aunque lo vean así de andrajoso, nuestro pequeño de 14 años, viene de una familia importante del país del viento, su abuela nos lo ofreció como pago de la deuda que habían mantenidos sus padres, su nombre es Sasori.- anunciaba Konan con una sonrisa.

El pelirrojo, estaba de rodillas en el escenario mirando el piso, mientras sentía como un chico de cabellos platinados le tomaba de los pelos solo para mostrar su rostro lleno de moretones y tierra ceca mezclada con sangre, lo primero que notó fue como la gente se burlaba de él, el pequeño adolescente los maldecía en silencio, y le rezaba a todos los dioses existentes como inexistentes que nadie lo comprará no quería ser la puta de ningún tipo de ahí, él solo quería ser libre e irse a otro país.

- Ofrezco 100 mil millones de dólares.- ofreció Madara sin ninguna titubeo en su voz. ¿Por qué lo había hecho? Ni él mismo lo sabia, solo no quería que nadie más lo comprara, porque lo quería solo para él.

- Vendido.- anuncio Pain, sin ninguna objeción el menor fue devuelto a la parte trasera para terminar el tramite y ser llevado por su nuevo dueño.

Cuando todos ya se habían marchado, Madara se acerco, a su lado Gaara iba con una cara de muy pocos amigos. Casi iba como un perro con rabia, ¿Cómo no predijo este incidente?, Pero no podía reclamar, nadie tenia su puesto asegurado en el harem de Madara, si el veía hostilidad, los castigaría y los echaría sin ninguna consideración y aunque la mayoría ya estaba pasando los 25 años, el nuevo juguete de su amo era extremadamente joven y podría fácilmente utilizar su juventud para manipular al azabache.

Sasori seguía con la cabeza gacha, no quería irse, no quería conocer a su dueño, tenia miedo, rabia, impotencia, odio, todas las emociones juntas. Sintió como Hidan lo volvía a levantar de los pelos y lo tiraba frente a su dueño y un chico de cabello rojo mucho mas bonito que él. Inevitablemente siempre se ha menospreciado frente a otros donceles, incluso antes de caer en la pobreza absoluta.

- Bueno, aquí esta todo lo que tiene que saber sobre Sasori.- hablo Pain extendielole unos papeles al azabache.- Lo único que le pido como favor, es que lo cuide.- hizo una leve reverencia el pelinaranja. Madara ante eso levanto una ceja, en sus años trabajando con el chico frente suyo, jamás le ha pedido cuidar nada, miró a su compra y el menor estaba mas confundido que él.

- ¿Y a qué se debe ese cambio, muchacho?.- preguntó sin pelos en la lengua.

- No es nada en particular, pero como sabrá es el doncel más joven que he vendido, y la verdad no pude evitar encariñarme con él.- se encogió de hombros.- Es un niño bueno, solo que le tocó la mala fortuna de terminar como mercancía.

- Entiendo, si es muy joven para lo que siempre vendes.- concordó el azabache.- No te preocupes no soy un monstruo, pero deberá seguir mis reglas.- miró al menor, quien aun mantenía la cabeza gacha.- Gaara, tómalo y llévalo al auto.- ordenó a su juguete preferido.

El pelirrojo solo asintió y levanto con algo de brusquedad al mas bajo, quien iba arrastrando sus pies como si lo estuvieran llevando a su muerte. Gaara tampoco empatizo con el mas pequeño, no después de que el chico viene directamente a despojar a todos, se sentía amenazado y no sabia el porqué.

- Siéntate en silencio.- ordenó con autoridad, el menor solo se sentó y miro por la ventana del auto, la noche estaba bonita, la luna como nunca brillaba con intensidad, sin querer parecer un mocoso llorón se mordió el labio, para silenciar sus sollozos. Gaara lo miro por un momento pero no le tomo importancia y espero a Madara en silencio, jamás fue bueno en consolar a otros, pero no era un santo.

- Listo.- anuncio Madara subiéndose al automóvil y sentándose al lado de Sasori, quien seguía mirando la luna.- No llores, Sasori.- consoló el moreno una vez estando al lado del pelirrojo menor.- No hare nada de lo que tu no quieras, piénsalo así, tendrás un techo y podrás seguir estudiando lo que te gusta.- abrazo al menor quien le correspondió con timidez.- Leí tu informe y todavía no puedo creer que tu abuela te haya botado como una basura...

- Es que ella no me quiere, dice que soy el producto del diablo.- habló por primera vez el más joven. Mandando un sin fin de emociones, al varón quien aun mantenía en un abrazo al mas pequeño.- Por eso me dio como una ofrenda por la deuda que dejaron mis padres antes de morir...

- Bueno, ahora nos vamos a mi casa, tienes que conocer a todos los chicos que viven.- anunció con una voz un poco más dura.- No acepto pleitos y tampoco demandas, tu solo estarás en mi cuarto cuando yo te llame, no iras cuando se te pegue la gana, cada uno tiene su dia, tú y yo, bueno no te obligare a tener relaciones, eres muy pequeño pero cuando te sientas listo me avisas, además durante los días que no tengas escuela, podemos jugar ajedrez...¿Sabes jugar?.- el menor asintió.- Perfecto, te daré ropa y tecnología, veras que vivir conmigo no es tan malo, cuando no rompes ninguna regla.- sonrió un poco.- Pero si rompes alguna, veras las cosas muy feas y no queremos llegar a eso ¿cierto?

- Tranquilo, me portare bien.- respondió el más bajito con voz temblorosa.

- Tranquilo, si haces las cosas bien, nos llevaremos bien.- sonrió y miro a Gaara, quien iba mirando la ventana con una mirada aburrida.- Este chico, con cara de pocos amigos es Gaara, es con él que más salgo a eventos y esas cosas, tú como recién te incorporas no saldrás mucho, tus clases te irán a dejar y a buscar, puedes tener amigos, en lo personal te mandare a una escuela donde van mis sobrinos, te recomiendo siempre estar a la hora de la salida, no quiero que coquetees con nadie, porque tu ahora eres mío y si faltas a esa norma, no dudare en matarte, pero por lo que leí no te gusta interactuar con otras personas y eres más del tipo reservado ¿No?

- Si señor.

- Solo dime Madara, el señor esta demás. ¿Dime cual es tu apellido? el informe lo dice pero quiero confirmarlo.

- Uzumaki Akasuna.- respondió con desinterés.

- Uzumaki ¿eh? ¿Eras hijo de Nagato Uzumaki?

- Si

- Eso explica el porque Pain se encariño contigo. Bueno Sasori estamos llegando a la casa, te presentare al resto de los chicos de mi harem y te iras a bañar y cambiar ropa.- anunció con voz tranquila. El pelirrojo solo asintió y miró por la ventana, cuando fueron entrando a los terrenos de la "Casa" del Uchiha, abrió mucho los ojos. Era una mansión gigante, incluso más grande de la que tenia él en Suna, incluso por la oscuridad de la noche se notaba lo hermoso del jardín y las hermosas paredes que tenia esta.

Cuando bajaron del auto, Sasori aun miraba de un lado a otro, claramente por la curiosidad y aunque a veces aparentaba ser un chico maduro para su edad, nunca pudo evitar sentir curiosidad por las cosas bellas que le ofrecía la vida. Al entrar, Madara llamo al resto de su harem. Había muchos chicos de diferentes tonalidades de cabello uno más altos y otros más pequeños, diferían en edades. Pero hubieron tres además de Gaara que llamo la atención de Sasori, había un rubio de cabellera larga y ojos azules, quien lo miraba con curiosidad y escepticismos, lo mismo pasaba con un chico peliverde y de tonalidades diferentes, y un azabache de cabellera corta pero usaba una inusual mascara de color naranja en espiral. A ojos de Sasori el chico parecía un loli pop.

- Mis pequeños juguetitos, les presento a Sasori su nuevo compañero en este hogar, trátenlo bien, es menor y pueden verlo como un hermanito.- anuncio Madara con una sonrisa tranquilizadora.- Sasori ellos son Deidara, Zetsu, Tobi y ya conoces a Gaara, a los demás los iras conociendo durante tu estadía en esta casa. Ahora preséntate.- Ordenó con suavidad.

- Un gusto, mi nombre es Sasori tengo 14 años y vengo de Sunagakure.- hizó una leve reverencia.

- Si eres adorable. Ok te llevare a tu cuarto y te pasare ropa para que puedas dormir esta noche, ya mañana te llevare de compras.- tomó la mano del menor y lo llevo a los corredores de las habitaciones. Sasori solo lo siguió en silencio, viendo como todos los chicos arrinconaban al que conocía como Gaara. Cuando llegaron a la habitación del pelirrojo, Madara lo adentro con cuidado y le mostro su armario con ropa algo grande para él, le mostro el baño y de donde podía sacar toallas limpias.- ¿Quieres que te ayude a bañarte?.- pregunto con cierta seriedad.

- No es necesario.- respondió el bajito con voz temblorosa por los nervios. Madara sonrió y se sacó el saco y se arremango la camisa.

- Solo te ayudare, tranquilo.- sonrió levantando la cabeza del menor y le levanto los brazos para sacarle el polerón con la polera, y viendo como el mas joven tenia una piel tan blanca como la porcelana y sin ninguna imperfección, de ahí se puso en cuclillas y le bajo el pantalón junto con sus bragas, se deleito pasando sus dedos por los muslos del más joven, subió su mirada y notó como el más pequeño lo miraba sonrojado. Se levanto de inmediato, ganando por varios centímetros al más pequeño y le dio un pequeño beso en los labios antes de meterlo a la regadera. Sacando un suspiro involuntario del bajito.- yo te echare el jabón en tus manos y te restriegas yo te ayudare con tu cabello.- ordenó.

- Ok.- y así ambos estaban en el baño.

Mientras Gaara respondía de mala gana las preguntas que le hacían sus compañeros por su nuevo "hermanito", resoplo molestó, porque desde el principio notó lo encantado que estaba Madara por Sasori, hasta a la escuela lo iba a mandar y ellos que llevan tiempo jamás los dejo terminar nada o estudiar algo.

- Ya les dije todo, y no me pregunten más.- ordenó el pelirrojo irritado.

- Así que nuestro amo, se enamoró.- dijo distraídamente Deidara.- No lo culpo el chiquillo esta bonito e inocente, se le nota la sangre de buena familia.- se encogió de hombros.

- No me gustaria terminar en la calle por culpa de ese mocoso.- habló Zetsu, seguido por Kiba y Neji quienes asintieron.

- Vamos, tenemos asegurado varios años con él, después de todo el chiquillo aun es muy joven para satisfacerlo.- opinó Tobi, quien jugaba con una muñeca. Ahí tanto Shino como Suigetsu estuvieron de acuerdo.

- Si tienes razón, pero si él se entrega por voluntad propia, Madara no se va a negar se lo dijo.- opino Gaara con los brazos cruzados.

- Solo nos queda esperar.- concluyó Kimimaro.

CONTINUARA...

Esta será mi primera Shota y es un MadaSaso pero pasaran muchas cosas antes de que queden juntos por así decirlo.

Saludos.