Sasori, sentía como el agua corría por su cuerpo, y como las manos de Madara enjuagaban su cabello, sintió una especie de alivio, abrió un poco los ojos solo para mirar al azabache, quien estaba concentrado en limpiar bien su cabello, de cierta forma estaba agradecido, después de todo ha sido amable con él. Cuando termino de bañarse, el azabache le paso una toalla para que se secara el cabello, mientras el otro le pasaba la toalla por el cuerpo y lo miraba detalladamente, como si hubiera encontrado un tesoro.

- Date la vuelta para secarte la espalda.- ordenó el azabache. Sasori solo se giro, dándole toda una vista al azabache, el cual se relamía los labios mientras separaba las nalgas del bajito para secarle, su respiración era un poco erradica, lo único que lo separaba de tocarlo, era esa toalla, y la cordura, la cual se estaba yendo.- ven iremos a buscar ropa.- le puso la toalla por la cintura y lo tomó de la mano para buscar algo que ponerle.

Cuando encontró algo en el armario, ordenó que se quitara la toalla para ayudarlo a vestirlo, pero no pudo resistir a no besarlo y lanzarlo a la cama con él. Quería tocarlo, sentirlo. Paso sus manos por la espalda hasta llegar al trasero del menor, quien corto el beso porque se puso nervioso, él aun no se sentía listo para entregarse así como así al mayor. Madara entendió eso, pero sus manos se movían solas y apretaban fuertemente el trasero del mas bajo, casi con demanda. Esta vez volvió a besarlo, sin importarle lo que sentía Sasori en ese momento, necesitaba marcarlo como suyo.

- Espera... por... favor.- sollozaba el menor, al sentir como el azabache le besaba el cuello, pero Madara no respondió le separo las piernas con brusquedad y empezó a restregar su pene ya descubierto por la entrada del mas pequeño. Sasori presa del pánico empezó a empujar por el pecho al azabache para alejarlo de su cuerpo, pero Madara era mas fuerte que él y lo tenia aprisionado en sus brazos.- ¡Madara no quiero!.- grito. El azabache reacciono a su momento de locura y se separo con horror del mas pequeño. Lo único que atino fue a vestirse y salirse de ahí, sin mirar atrás, solo atino a llamar a alguno de su harem para solucionar su problema. No necesitaba a nadie en especifico, solo necesitaba a alguien con quien desahogar su problema.

Deidara quien había estado cerca del cuarto, había escuchado todo, ya que después de la conversación con Gaara, quería conocer al mas pequeño, a él no le interesaba lo que pensaran sus compañeros, había algo en el chiquillo que le llamaba la atención, así que a penas vio salir a Madara, entro al cuarto de Sasori y lo que vio le destrozo el corazón, el mas pequeño estaba echo bolita mientras sollozaba en su cama.

Tra... Tranquilo.- hablo el rubio con la voz estrangulada por querer llorar. Una parte de él se sintió decepcionada de Madara, jamás imagino al azabache actuando como un violador.- Ven yo te ayudare a vestirte.- le tendió la mano al menor, quien había parado de sollozar y le miraba con desconfianza.- No te hare nada lo juro, además no me gustan los mocosos.- bromeó con una sonrisa cálida, que en ese momento fue todo lo que necesitaba el pelirrojo.

- Gracias.- susurro muy bajito, y se dejo ayudar por el mas alto, quien le había acomodado la ropa lo mejor que pudo, ya que le quedaba bastante grande.

- Listo quedo mejor de lo que esperaba.- hablo mientras observaba su obra y giraba alrededor del mas pequeño.- si así podrás dormir bien.- sonrió ampliamente.

- Creo que si.- contesto mirándose de un lado a otro. La ropa no era mas que una camiseta y un pantalón corto, pero sentía que se veía bien.- Oye...

- Deidara.- respondió a la pregunta sin formular.- Ese es mi nombre.- sonrió.

- Deidara... ¿Tu que haces cuando no estas con, Madara?.- pregunto sentándose en la cama y palmeando a un lado para que el rubio se sentara con él.

- Por lo general hago esculturas, ya que me gusta el arte.- Sasori lo miro con ojos esperanzadores.- escucho música y juego video juegos.- se encogió de hombros.

- ¿Y solo haces esculturas o haces otro tipo de arte?

- Solo hago esculturas para hacerlas explotar, es mi visión del arte.- sonrió.

- Pero el arte debe ser eterno, el efímero nadie lo aprecia...

- ¿Eres artista?

- Aun no, pero quiero estudiar para ser un artista famoso y que mi arte lo aprecie todo el mundo, así cuando muera, la gente seguirá hablando de mi y mis obras.- sonrió con sencillez.

- ¡Por fin tengo un compañero artista!.- celebro el rubio y abrazo al pelirrojo con cariño.- Acá los otros donceles no saben nada de arte y me aburrían con sus cosas.- rodó los ojos.- Por lo menos tendré con quien hablar de arte y otras cosas...

- ¿Seremos amigos?.- pregunto sin querer que se le notara la ansiedad.

- Por supuesto. Aunque podría ser tu hermano mayor.- sonrió y se levanto para dirigirse a la puerta.- ¿Has comido?

- No

- Ven, te llevare a la cocina para que comas algo y después a la cama.- ordeno casi como una madre.

Sasori solo se levanto de su cama y siguió al rubio por la casa, aun seguía un poco nervioso después de lo vivido con Madara, pero de alguna manera, el rubio delante de él, le hizo olvidarse de ese suceso. Al llegar al salón, se encontraban todos los chicos quienes lo habían recibido con caras curiosas y hasta molestas. Ahora lo miraban como un bicho raro, Deidara solo le tomo la mano y lo guio a la cocina, diciéndole "no los tomes en cuenta solo están celosos de ti". Y con eso lo llevo a la cocina a comer. Había todo tipo de comidas y Sasori no sabia que comer primero, él se conformaba con un sándwich y un jugo, pero Deidara le había dicho que tenia que comer bien si quería crecer con gracia y no quedarse como un Hobbits. Aunque al principio se sintió ofendido, empezó a comer lo que le había servido el rubio sin rechistar, cuando estaba a punto de terminar, ingreso Gaara con su típica cara de pocos amigos.

- ¿Qué haces, Deidara?.- preguntó como si Sasori no existiera en ese lugar. Por una parte el pelirrojo menor se sintió menospreciado pero no dijo nada.

- Acompaño a Sasori, mientras come.- respondió mirando su celular.

- ¿Eres niñera ahora?

- No, lo hago porque es mi amigo.

- ¿Y eso?

- Le gusta el arte como a mi, tendré con quien hablar sobre eso.

Cuando Gaara iba a responde, de la nada entro Suigetsu azotando la puerta y caminado a paso furioso hacia Sasori, quien estaba dejando el plato y todo lo que utilizo en la fregadera para lavarlo, pero antes de que Deidara o Gaara pudieran hacer algo el peliblanco ya tenia de los pelos a Sasori y contra el suelo.

- ¡Eres una maldita, Zorra ofrecida!.- le gritaba. Sasori intento soltarse, pero este no le quería soltar.

- ¡Suéltame, bastardo!.- gritaba y pataleaba para que lo soltaran.

- ¡Por tu culpa, Madara me grito! ¡Por que no soy lo suficientemente bueno como tú!.- azotó con fuerza la cabeza del menor.

- ¡Ya Suéltalo!.- grito Deidara y se acerco junto con Gaara para separarlo de Sasori, quien le sangraba la cabeza por el golpe.- ¡Si lo matas, Madara te matara!.- y con eso el peliblanco lo soltó asustado.- Sasori, cariño... no cierres los ojos, quédate conmigo.- Sasori hacia todo lo posible por mantenerse despierto, pero algo en su cerebro le decía duérmete y no despiertes más.- Vamos cariño no me dejes, Gaara ve por ayuda.- hablo el rubio mientras mantenía a Sasori con la cabeza en alto.

El pelirrojo ni siquiera lo dudo, fue de inmediato por Madara, quien estaba en su despacho solucionando algunos problemas con sus mercancías y viendo un cupo para que Sasori fuera a la escuela. En cuanto Gaara le dijo lo sucedido corrio a la cocina, viendo como el pelirrojo se le nublaban los ojos por la inconciencia.

- Lo llevaremos al hospital.- anuncio tomando a Sasori entre sus brazos con una velocidad alarmante.- Contigo hablare luego.- miro al peliblanco con una mirada de muerte, quien asintió en silencio. Sabia que había cometido una falta grave, pero es que la rabia y los celos fueron mas potentes que la cordura.

Madara cubrió con su chaqueta el cuerpo diminuto de su nuevo juguete y lo subió al auto, Deidara quería ir con ellos, pero sabia que no podía salir sin el permiso de Madara y Gaara aunque no lo quisiera admitir estaba igual de preocupado que el rubio, el pobre chiquillo no llevaba ni un dia y ya estuvo a punto de morir. Madara se fue lo más rápido en su propio auto para llegar al hospital de un amigo, el cual no le preguntaría nada, había acomodado al pelirrojo en el asiento de atrás con el mayor de los cuidados. Al llegar al hospital, nadie le pregunto nada. Sasori fue inmediatamente atendido. Para fortuna de todos no era nada grave, así que Hashirama solo le dio unos analgésicos y reposo por unos días.

- Me había asustado tanto, como nunca en mi vida.- le susurro al pelirrojo, mientras tomaba su mano. Le acaricio el rostro de una manera casi intima, como queriendo recordar ese rostro el resto de su vida, paso su pulgar por los finos labios del chico, y un deseo casi irracional por querer besarlo se había presentado. Le dio un pequeño beso, casi como un adolescente que esta experimentado su primer amor. Se fascino aun más cuando el mas pequeño abrió sus ojitos, había sido como un sueño de cuentos de hadas.

- Ma...Madara.- susurro, el pelirrojo lamiándose los labios, porque los sentía resecos.- ¿Dónde estamos?.- aclaro su garganta y miraba el cuarto del hospital.

- En el hospital de un amigo.- respondió tomando su mano.- Estabas inconsciente cuando me fueron avisar de ti, pero no te preocupes estarás bien.- sonrió.

- Gracias.

- No hay nada que agradecer. Me comprometí a cuidar de ti, además no quiero que te pase nada.- admitió acariciando el rostro del menor.- Perdón por lo que paso en tu cuarto, de verdad no volverá a pasar. Lo prometo.

- No te preocupes. Sabes, tengo un amigo nuevo.- sonrió y acariciaba el rostro del mayor distraídamente.

- ¿Si? ¿Quien?.- se ganó mas cerca para escucharlo.

- Deidara, es agradable estar con él.

- Es el mas bullicioso, pero el mas noble de todos. Le gusta mucho el arte.

- Si me lo dijo, a mi también. Aunque tenemos visiones muy distintas.

- Bueno ahora tienes que descansar, mañana cuando salgas del hospital te llevare a comprar ropa y muchas otras cosas.- se levanto dispuesto a salir.

- Madara.- tomo la mano del mayor, quien lo miro sorprendido.- ¿Te vas a ir?

- No, solo iré a avisar a los chicos que estas bien, Deidara y Gaara habían quedado muy preocupados.

- Ah.- soltó la mano.- ¿Me das un beso antes de salir? Por favor.

- Claro.- Madara se inclino y le dio un tierno beso en los labios al más pequeño, el cual correspondió con timidez, para después pasar a uno fogoso, Sasori se había dejado llevar, no sabia porque pero quería más de ese azabache.- No me provoques.- anuncio con su voz ronca, mientras sus manos viajaban por la espalda del menor y besaba con desespero cada parte de piel que tenia enfrente, deleitándose con cada pequeño gemido que salían de los labios del pelirrojo.- uhum suficiente.- trato de componer la compostura al separarse. Sasori lo miro con una sonrisa.- iré a llamar. tú duerme.

- Buenas noches, Madara.- se acomodo, mientras veía salir al azabache de su cuarto.- Es lindo.- se dijo mientras sentía a sus ojos cerrarse y se quedaba dormido.

CONTINUARÁ...