La historia tiende a repetirse

Por TomasAlpha98

Una muchacha de alrededor de 16 años corría por su vida, una bestia la perseguía incesantemente. La muchacha corrió desesperadamente, brincando las piedras y troncos que obstaculizaban su vía de escape. Con movimientos sagaces corría en zigzag entre los arboles con el fin de perder a un pokemon que la perseguía con ímpetu.

No obstante, para el pokemon no le resultaba difícil o no representaba complejidad alguna el seguir el ritmo de la entrenadora. Esta prueba de supervivencia consistía en la resistencia. Quien se cansase primero era el que perdía, o bueno, en este caso la suerte tuvo algo que ver. Un tropizo le costaría muy caro a la chica quien lloraba de miedo al ver que el Ursaring que la perseguía la pudiera matar sin problemas

—¡Noooooo! —gritó la mujer desesperada por su vida, el miedo, el terror, el agobió eran sentimientos indescriptibles. Solo sería cuestión de segundos para que todo terminara. Un intento inútil de alejarse de espaldas mientras empujaba con sus pies la tierra para alejarse lo más que pudiese.

—¡Ayuda! —ese sería su último grito al mismo tiempo que el pokemon rugía al lanzarse al ataque.

El cielo que presenciaba aquella perturbadora escena envejecía con el viento que se llevaba las viejas nubes y traía unas nuevas. El proceso se repitió infinidad de veces hasta llevarnos a una época contemporánea, donde las ciudades eran abundantes y las zonas rurales era cada vez menores.

Una joven de piernas esbeltas, bufanda rosa que cubría su cuello y unas excelentes caderas caminaba por el bosque. Tenía un piplup entre sus brazos, ella tenía un objetivo en particular y era en capturar un pokemon para así aumentar el numero de integrantes en su equipo, sin embargo, la inexperiencia era algo que le jugaba en contra, en caso de encontrarse con su primer pokemon esa sería su primer batalla.

—Un starly ¡Ve piplup! —dijo enérgicamente y el pinguino se lanzó hacia el pokemon volador. Pisando fervientemente el suelo mientras posaba desafiantemente ante el pokemon: El ave se intimidó un poco, al parecer su naturaleza no era temeraria ni agresiva, por tanto, el pokemon de plumas negras estaba pensando que movimiento usar como defensa.

Mientras la jovencita, de nombre Dawn, miraba nerviosamente la batalla. Sus piernas le temblaban un poco y sintió unas leves ganas de vomitar, pero su voluntad no le permitiría rendirse tan fácilmente.

—¡Usa picotazo! —dijo la entrenadora y el pokemon de tipo agua se abalanzó contra el pokemon Starly, quien esquivó cual gracia alguna. Dawn se frustró por el fallo, así que ordeno otro ataque.

—¡Usa pistola de agua! —el starly era increíblemente astuto y sagaz e hizo que el ataque de Piplup fallara nuevamente, pero esta vez burlándose de sus potenciales captores al hacer que el disparo de agua impactara sobre la cara de Dawn.

—¡Muy bien! —dijo enfadada a más no poder, su cabello, su rostro y su blusa estaban empapadas. Los nervios se esfumaron siendo remplazados por la venganza y la ira— ¡Tu lo pediste!

Cegada por sus deseos de vengarse y de poder capturar al pokemon volador, Dawn decide otro "pistola de agua" como ataque, pero esta vez pidiéndole a su compañero que diera toda la potencia que pudiera dar.

El ataque se veía prometedor. El chorro de agua fue lanzado con mucha fuerza y con inmenso volumen. Podría decirse que era lo suficiente para debilitar no solo a este starly en particular, si no que también debilitar a unos 2 o incluso 3 starly más.

La muchacha sonrió victoriosamente, el brillo en sus ojos mostraba confianza a más no poder. Se sentía bien consigo misma, creía que lo conseguiría. Pero nada más lejos de la realidad...

—¡¿Pero que?! —gritó sorpresivamente al ver como el pokemon aéreo desencadenó una maniobra "rizo" en el aire. Esto ayudó al pokemon Starly a esquivar milagrosamente el ataque que sin lugar a dudas lo dejaría debilitado. Sin embargo, alguien más recibió el impacto.

El ataque había aterrizado en unos matorrales que estaban alrededores de los arboles y resulta que un pokemon más grande se encontraba oculto descansando en ellos. Se trataba de un Ursaring que yacia dormido, no obstante, el golpe lo había puesto de malas y se iba asegurar que el responsable obtuviera su merecido.

El pokemon oso gritó fervientemente "Ursaring" a modo de desahogo e instintivamente prosiguió a perseguir a Dawn junto a su Piplup. Ellos dos corrieron queriendo escapar de lo que podría ser un fatídico destino.

—¡Perdóname! ¡No quise hacerlo!—gritó Dawn en un intento desesperado para poder arreglar las cosas, sin embargo, se trataba de un pokemon hostil. Un ser que carece de conciencia humana y, por ende, alguien imposible de razonar. Tanto era la desesperación de Dawn que incluso llegó a llorar y gritó como nunca lo había hecho en su vida. Sus gritos eran como "ayúdenme" o "Auxilio", Dawn podía sentir como se le desgarraba la garganta por solo pedir ayuda.

Dawn estaba consciente de lo peligroso que era un Ursaring si es que no se tenía la experiencia y el cuidado necesario para poder lidiar con ellos en estado salvaje. Incluso ha leído noticias en donde entrenadores inexperimentados terminaron muertos por subestimar los riesgos y peligros que hay en los bosques.

—¡Me va a matar! —dijo Dawn aterrada y aún más cuando vio que su mundo se le caía encima al ver que ella misma se había acorralado en una gran muralla de rocas proveniente de lo que seria una especie de meseta que le impedía el paso a no ser que se atreviera a escalarla— Vamos Piplup súbete a mi espalda —dijo mientras se hincaba para que el pokemon, que estuvo huyendo a su lado, se subiera en ella y así intentar escalar la muralla.

Con miedo y cansancio, sobre todo lo segundo, intentó aferrarse con las uñas a las piedras para poder trepar. Sin embargo, el cansancio hizo que se soltara y fuera arrastrada nuevamente hacia el pie de la meseta pequeña. Su ropa se desgarró y ensució por la tierra, además que su piel también se rasgó por lo rígido que fue el contacto con las piedras.

Lastimada, cansada y sucia. Estas serian las características que describirían a Dawn en sus últimos momentos y solo pudo pensar en una sola cosa:

—Este es mi fin.

Ya sea por el pánico, la adrenalina o la consciencia de saber que estas a punto de perder la vida, Dawn tuvo una epifanía en su mente de imágenes o recuerdos, que puede que sean productos de su imaginación. Ella no sabía del porqué y el miedo le impedía pensar en ello del porque de este fenómeno.

En sus recuerdos, la joven estaba en el piso mirando de frente al Ursaring que se estaba preparando para abalanzarse. Le costaba trabajo respirar por la adrenalina de la situación. Lo único que pudo hacer fue gritar con todas sus fuerzas

—¡Ayuda!

—¡Pikachu, usa impactrueno!

Dawn despertó de su trance al escuchar esas nuevas palabras. Un sujeto se interpuso entre ella y el pokemon oso. En cuestión de segundos este nuevo entrenador ahuyentaría al Ursaring con el poder de su fiel amigo Pikachu.

—¿Estas bien? — dijo preocupado al ver el estado en como se encontraba la coordinadora.

—¿Yo? —dijo Dawn algo confundida, aún estaba atareada por todo lo que pasó. Unos momentos para revisar su cuerpo de manera general para ver si no tenia una herida grave o algo que este dejando pasar por desapercibido. No le respondió rápidamente por que en su mente se proyectaba nuevamente imagenes confusas.

—Yo soy... Luka

Dijo el muchacho mientras acariciaba a su Pikachu. Después de escuchar el nombre, la joven regresó el gesto revelando igualmente su identidad.

—Me llamo Akari —dijo con una débil sonrisa mientras intentaba levantarse, sin embargo no pudo y aparte, Luka intervino.

—Espera, no deberías moverte. Mejor descansa —dijo Luka acercándose un poco hacia Akari para brindarle apoyo en caso de que lo necesitase. Y así quedaron por unos 10-15 minutos en lo que Akari recuperaba la suficiente energia como para valerse por si misma en aquel mundo salvaje gobernando por esos temerosos pokemon.

—¿Estas bien? —repitió el chico de gorra roja y chaleco negro con una gran franja amarilla a la mitad del dorso. Una jaqueca se presentó en la mente de Dawn y llevó su mano derecha hacia su frente tocando ligeramente su sien derecho.

—¿Que fue eso? —preguntó Dawn para si misma sin que el muchacho la escuchara, sin embargo, eso no impendió que éste se incomodara por el comportamiento extraño.

Dawn recapacitó sus pensamientos y aunque tardó un poco de tiempo le respondió al joven azabache.

—Estoy bien.. gracias por salvarme... de verdad —dijo agradecida y dedicando una mirada tierna e igualmente una sonrisa débil que causó una pequeña impresión en el entrenador.

—Que bueno escuchar que estés bien —dijo el entrenador de Pikachu felizmente y su actitud hiperactiva hizo que se presentase —. Soy Ash Ketchum de pueblo paleta. Estoy viajando para convertirme en un maestro pokemon.

—¿Maestro pokemon? —replicó Dawn para corroborar, Ash volvió asentir para confirmarle a Dawn y una vez aclarado, ella se presenta —Mi nombre es Dawn, vengo de ciudad hojas gemelas. Apenas estoy comenzando mi viaje para convertirme en una coordinadora pokemon.

—¡Eso suena muy genial! —dijo Ash emocionado por la respuesta. Su entusiasmo era muy contagioso casi que incluso para Dawn se le hizo olvidar que fue atacada por un Ursaring a pesar de que se veia muy mal, estéticamente hablando. Notando la condición de la potencial coordinadora, Ash le preguntó—: ¿Puedes levantarte?

—Creo que si, pero me duele moverme. Debe ser por que me caí al intentar trepar —dijo Dawn señalando el lugar donde quiso subirse para escapar.

—Ya veo. Si quieres, puedes subirte a mi espalda —dijo Ash dándose la vuelta a modo de ofrecimiento para llevarse a Dawn cargándola.

El gesto hizo que Dawn se ruborizara un poco y accedió con cierta pena, pero luego recordó un pequeño detalle al verlo con sus ojos y dijo:

—Lo siento Piplup, pero tendré que llevarte en mi Pokebola —al finalizar su frase activo la esfera en donde el pinguino fue absorbido hacia el interior de la pokebola.

Y así fue como Ash y Dawn regresaron al pueblo más lejano por atención medica requerida. Mientras Ash cargaba a Dawn ambos platicaron sobre algunos temas hasta que Dawn se estaba durmiendo poco a poco.

—... La última vez que supe de mi amigo es que queria ser doctor pokemon. Me pregunto como le estará yendo... —Ash seguía hablando y cuando se dio cuenta guardó silencio al percibir que Dawn estaba completamente dormida, así que prosiguió su camino en total silencio hasta que...

—Despierta

Sonaba una voz interrupción del sueño. Resultaba ser Luka quien estaba ayudando a Akari a levantarse de la cama.

—¿Que pasó? —preguntó Akari aún solemnemente mientras bostezaba por el cansancio. Se levantó a medias para recibir de una mejor manera a su amigo.

—Tienes que ponerte el uniforme de la división. Pronto nos asignaran una nueva misión —dijo Luka apresurado al recordar las ordenes de sus superiores. Sin embargo, la curiosidad fue más importante—. Por cierto, ¿a que te referias con ser un "maestro pokemon"?

Aquello sorprendió a Akari abruptamente. Ella se había acordado de su sueño, y que probablemente hablara entre sueños, y varias incógnitas pasaron por su mente ¿Dawn? ¿Ash? ¿Maestro pokemon? No tenia idea de que había soñado, por ende, se lo contó todo a su amigo Luka.

—Yo pienso que estas loca —dijo Luka sin rodeos. A pesar de que el comentario fue más en tono de broma más que nada, esto no hizo más que enfurecer a Akari.

—¿¡Loca!? —dijo roja de ira —¡Jamas me digas loca!

—Vamos Dawn. Lo dije de broma, no era en serio lo de llamarte loca —dijo Ash excusandose por un comentario que fue del desagrado para Dawn.

—Más te vale, ya que para mi es importante la imagen. No puedo estar más de 5 minutos sin estar presentable. Tengo que peinar mi cabello para que este bonito y liso.

Ash y Dawn habían viajado juntos desde hace semanas. A pesar de lo que han pasado con el asunto de Ursaring, se han dado cuenta que tienen varias incompatibilidades. En el poco tiempo que han estado juntos, Ash le estaba enseñando algunas cosas básicas de los pokemon.

Sin embargo, Dawn parecía no aprender nada y seguía cometiendo errores dignos de un novato. Esto hacía que Ash se desesperara por la incompetencia de Dawn llevándolos a discutas.

—¡No puedo creer que aún no seas capaz de capturar un pokemon! —dijo Ash furioso por los pésimos resultados que presentaba Dawn.

—¿¡Mi culpa!? —dijo Dawn indignidada por lo que había dicho su compañero —los pokemon no son NADA fáciles de capturar.

—¡Eso no es verdad! —dijo Ash refutando la idea errónea de su compañera coordinadora —¿Sabes lo que está mal contigo? Yo creo que aún no superas lo que pasó con aquel Ursaring

Dawn no pudo soportar más el tono arrogante con el cual Ash le estaba hablando. Así que se armo de todo su valor para gritarle algo, algo que sin duda rompería el corazón de ambos.

—¡Ojala no me hubieras salvado la vida de ese ursaring!

El chico no pudo creer lo que había escuchado. ¿Como es que Akari decidió decir tal barbaridad? Y no conforme con ello, la muchacha huyó de Luka alejándose de él con lágrimas en los ojos.

Akari corría como nunca, pero las cosas eran diferentes. Ella no corría para escapar de un Ursaring cualquiera, si no por que no quería volver a ver a Luka, quien también corría detrás de ella. Pero algo detuvo al chico, él se dio cuenta de algo y se dio la media vuelta para alejarse por su propia cuenta perdiéndose los dos uno del otro.

Akari había logrado perder de vista a Luka y ahora ella se escondió bajo las raíces de un árbol. Escondiéndose de sus problemas y de sus sentimientos.

—Tonto —dijo en voz baja mientras abrazaba a sus rodillas.

Ella meditaba sobre lo que había ocurrido hace unos instantes. Todo fue a causa de que ella no fue capaz de atrapar un Starly, pokemon de tipo volador, lo cual frustó a Luka quien le estaba ayudando y aconsejando sobre la captura pokemon.

No mucho tiempo pasó y una voz le llamó.

—Hola —resultaba ser Luka apenado por lo sucedido antes, él se había sentado al lado de Akari debajo de las raices del árbol. Hubo un silencio incomodo y antes de que algunos dijera algo, Luka se disculpó—. Mira, lamento por no haber sido tolerante, es que a decir verdad, a mi me gustan los pokemon. No les tengo miedo como a los demás.

Aquello sorprendió a Akari, ella no había conocido a alguien que viera a los pokemon de esa forma y le preguntó:

—¿Incluso si se tratará de un Ursaring?

—Son grades y de gran temperamento, pero aun así me gustaría capturar uno —respondió Luka con total seguridad. Akari comprendió las palabras de Luka y en un tono juguetón le dijo:

—No te creo —dijo riéndose.

—De verdad —dijo Luka siguiéndole el juego. Ambos rieron un par de segundos hasta que otro silencio los acompañó y fue en ese momento cuando Luka sacó algo de su bolsillo y dijo—: Fui a buscar esto que había comprando para ti, quería dártelo, pero las cosas se salieron de control.

Akari se sorprendió al ver el objeto y no pudo contener la felicidad. No evitó no abrazar a Luka por el presente.

Pasaron varios días desde que Ash y Dawn se reconciliaron de su pleito. Para Ash fue doloroso escuchar que Dawn se lamentara de que él la hubiese salvado, pero ella se retractó y ambos siguieron viajando juntos.

Dawn comprendió lo especial que significa ser un entrenador pokemon para Ash y que a partir de ahora ella hará su mejor esfuerzo para aprender lo básico y seguir los pasos de Ash, solo que formando su propio camino.

—¡Tu puedes Dawn! —Dijo Ash animándola en uno de sus encuentros con pokemon salvaje. Se trataba de un Buneary que Dawn quería capturar. Dawn se sentía feliz por escuchar los ánimos de Ash y sentía que no debía perder.

—¡Piplup usa rayo burbuja! —gritó Dawn y gracías a la práctica fue que el ataque acertó, debilitando a la coneja y así capturandola después de arrojarle una pokebola.

La esfera seguía moviéndose a causa de la última lucha que un pokemon puede dar al momento de ser ingresado en la pokebola. Ésta dejo de moverse y soltó un pequeño clip en señal de que la captura fue realizada con exito.

—¡Lo logre! —exclamó Dawn de felicidad y volteó a ver a Ash quien estaba orgulloso del exito conseguido por Dawn.

—Asi se hace —dijo elogiándola y antes de que Dawn recogiera la pokebola dijo:

—Realmente estoy contenta de que fuiste tu quien me haya salvado —una serie de emociones se encontraban en esa frase.

—¿Otra vez con eso? Ya habíamos hablado de eso y acordamos ya no mencionarlo más...

—No realmente... —interrumpió Dawn recordando aquellas amargas palabras que le dijo a Ash. Realmente ella se sentía apenada por decir algo así, sin embargo, ahora sería diferente, diría algo muy dulce a comparación de aquella vez que dijo algo tan hiriente—. Gracias a eso pude conocerte y mi vida tendría otra perspectiva.

—¿Lo dices por eso? —dijo Ash insinuando aquello que le dijo en su plática de reconcilación. La forma en como veía a los pokemon y del porqué su empeño por ser un maestro pokemon.

—Asi es. Me esforzaré mucho para aprender a amar a los pokemon tal como lo haces tu y seré la mejor coordinadora pokemon —dijo Dawn conmocionando a Ash por tal revelación. Era como ver la imagen de Ash en mujer, tan decidida, una novata con deseos de crecer como entrenadora/coordinadora.

—Por cierto, tengo un regalo para ti —dijo Ash sacando un obsequio envuelto en un papel rosado. Dawn lo tomó con cariño por que no se esperaba esto, ella se tomaría el tiempo para abrirlo y descubrir de que se trataba.

Es curioso como es que puede haber coincidencias en la historia. Tal como lo es en el caso de Akari y Dawn en donde los eventos fueron muy similares y las mismas acciones, así como si la historia se repitiera una segunda vez, ¿y por que no una tercera vez?

Tiempo después de aquello. Dawn y Ash siguieron su viaje juntos. Esta vez Ash se había comprometido con Dawn tal como lo hizo Luka con Akari, de hecho, el compromiso fue el mismo: Enseñar a amar a los pokemon, a no tenerles miedo y tambien enseñar aquella determinación de la superación como entrenadores.

Quien hubiera imaginado que tan caprichosa puede ser la historia cuando se compromete a contarse una segunda vez.

Fin de la historia

Notas del autor:

Espero que la historia no sea tan confusa. Tenia muchas aanas de escribir una historia de este estilo donde el pasado y el presente se van intercalando así como lo que pasa en attack on titan. Espero haber logrado un buen resultado, si no, pues ya ni modo :v

Voy a hacer las correcciones ortográficas antes de publicar la historia antes de irme a comprar el puchamon purpura. Si no, ya después lo publicaría desde la noche. bueno, hasta luego-.