Jardines de Lirios
Capítulo 1: Nuestro Jardín de Lirios
La acción se lleva a cabo en la ciudad de mediano tamaño de Uminari y en concreto en la escuela secundaria para señoritas de Saint Michael. Muchos romances se dan entre las estudiantes de la secundaria alta de esta escuela (algunos durando toda la vida) y estas son dos historias de esta última índole entrelazadas entre sí por un profundo afecto: el amor de pareja.
Cuando Sayuki vio de casualidad que Risa se metía entre los arbustos notó curiosidad así que la siguió teniendo cuidado de que la otra joven no se percatara de su presencia. Sayuki pasó entre los altos arbustos y vio una simple pero bien cuidada puerta de madera ligeramente entreabierta oyendo detrás de ésta dos voces femeninas y aunque el pudor le indicaba a Sayuki que volviera enseguida sobre sus pasos su curiosidad pudo más pegando una oreja contra la superficie de la puertezuela. Entonces alcanzó a escuchar lo que se decían Risa y Miya desde el otro lado.
– Miya, ¿cómo es posible que siempre te hagas del tiempo para vernos aquí con lo atareada que estás con las actividades de tu club de tiro al arco? Claro, sólo la pasamos juntas por acá una media hora diaria… pero…
Risa le decía esto a su amiga entrañable mientras apoyaba la cabeza de lado sobre el hombro de Miya.
– Eso es porque siempre me gusta hacerme del tiempo para verme con vos, Risa, que sos mi amiga desde la más tierna infancia.
Miya le acarició la cabellera pelirrosa a Risa.
– No sé si merezco estos preciados momentos a tu lado… porque a diferencia de vos yo soy muy dejada o floja para realizar mis deberes…
Risa levantó la cabeza mirando hacia el lado opuesto en el que se encontraba Miya bastante avergonzada de sí misma.
– Eso es lo de menos porque yo te quiero por ser vos y por nada más.
Miya llevó una mano hacia el cachete de Risa.
– Lo pones tan fácil…
Replicó Risa poniendo una mano sobre la que Miya llevó a su cachete.
– Es lo que de verdad siento hacia vos. Tener más voluntad no es nada fácil, lo sé, pero siempre es gratificante cuando se consigue. De a poco sigue conociéndote y mejorándote a vos misma pero sin detenerte.
– Miya…
Risa empezó a lagrimear y Miya encontró en esa expresión algo muy bello. Y sin poder resistirse por más tiempo se fue acercando cada vez más a esos labios que desde hace tanto anhelaba besar. Y al final ocurrió: las jóvenes se besaron varias veces y pese a la falta de experiencia de ambas sus besos fueron tiernos, delicados y sin guerra de lenguas de por medio. Ambas sabían lo que notaban hacia la otra desde hace rato pero ninguna se animó a dar un paso más allá… hasta ahora… Justo cuando se daban esos besos inexpertos era que Sayuki espió por el leve espacio abierto entre la puerta y el jardín en el que estaban las otras dos. Todo indicaba que se juntaban en este sitio secreto para almorzar pues estaban arrodilladas sobre un mantel y al lado de Miya había una canasta con frutas y sánguches. Sayuki decidió que ya había presenciado lo suficiente escabulléndose sin que las otras dos la notaran.
Cuando Sayuki, ya lejos de aquella arboleda rodeada por anchos y altos arbustos volvía a su salón justo cuando sonaba el timbre que marcaba el fin del recreo no se apuró en volver sino que se imaginaba que Rikka "le arrebataba" un beso…
Continuará…
