La lluvia era intensa y no se podría decir que era del todo cálida, pues su frialdad calaba hasta los huesos de quienes corrian en busca de refugio. Pasos apresurados rondaban en las oscuras calles de Bowery, entre los pocos en busca de un resguardo se encontraba una figura femenina cubierta con una negra gabardina y una capucha gris. Contraria a los demás, Oyuki no hacia el más mínimo esfuerzo por apresurar su paso.

Anteriormente, el buscar un refugio de la lluvia era por el hambre que sentía y le molestaría de sobremanera que a aquello se sumará la humedad del clima lluvioso. No obstante, había comido así que ya no le importaba mojarse. De todos modos, no se enfermara por ello.

Sin embargo, aún tenía que buscar en donde pasar la noche. Algo difícil de lograr. Pues, primero que todo, el lugar donde estaba era extranjero, el inglés hablado por su anterior comida era prueba de ello. Eso y que los al rededores del lugar gritaban la palabra a todo pulmón. Segundo, a parte de la barrera del idioma estaba el problema del dinero. Al revisar las "pertenencias" en los restos de su comida se encontró con que la moneda era ajena a su conocimiento. Lo único bueno de ello era que en ambas carteras había suficiente para conciderarlo adecuado; solo que por el problema del idioma le resultaba difícil saber cómo gastarlo de forma adecuada. El tercer y último problema, sus papeles. Dudaba que la identificación que traía en su bolsillo fuera de utilidad aquí y mejor no hablar de la ausencia de pasaporte.

Lo único bueno es que, al parecer, soy la única de mi tipo aquí…— deteniéndose, susurro pensativa al tiempo que recordaba la reacción en aquellos hombres.

Si hubieran conocido lo que ella era, en lugar de monstruo habrían gritado el nombre de aquello que siempre aterrorizaba a las masas: Ghoul.

Aunque, puedo estar equivocada.— susurrando aquello, miro el cristal de la tienda de electrodomésticos usados. En una de las televisiones, se transmitía lo que pensó era un canal de noticias. Nuevamente, no entendía el idioma. Aún así, la agresividad en el tono del comunicador daban a entender que lo dicho no era bueno al igual que las personas que se mostraban en las fotos que este exponía. —No es mi problema. — luego de ver la foto de un hombre espantapájaros y otro con maquillaje de payaso, Oyuki siguió su camino.

Mientras tanto, en cierto callejón dos personajes de la noche miraban la escena sangrienta a sus pies.

—¿Killer croc? — se preguntó la figura más alta. Signal se le hacía un poco difícil mirar aquel desastre de carne y huesos.

Por su parte, Black bat no estaba mucho mejor. —Si estuviera fuera de Arkham, podría ser. Pero lleva encerrado una semana y no he escuchado que hubo alguna fuga.

Un cuerpo degollado, gran parte de su garganta fue arrancada como si de un gran mordisco se tratase y el otro era un desastre peor. Al menos la cabeza estaba intacta, solo que la forma de corte descartaba que fuese un "animal".

—No hay muchos carnívoros por aquí. El candidato más óptimo sería Killer Croc, pero tal como dijiste, está encerrado desde hace una semana.— Duque largo un suspiro, tal parece que tenían un nuevo problema en los callejones.

Black bat abrió la comunicación y pregunto al otro lado. — ¿Alguna información de las víctimas?

El tecleo se había detenido al otro lado del micrófono, después siguió un gesto de disgusto. — Sí, y más que víctimas digamos que son un par de agresores que encontraron a un monstruo más grande que ellos. Lorio Kraft y Denny Leroy, — informo, — robo, tráfico menor de sustancias, más de quince cargos de abuso y violación de mujeres y hombres. — el enojo era palpable el la voz de Bárbara.

Signal y Black bat compartieron el sentimiento. — Tienes razón, encontraron algo peor que ellos al final.

—¿La policía? — Pregunto Duque.

Oracle no tardó en darle afirmación sobre una patrulla en conjunto de una unidad foren e en camino.

Luego de confirmar los cuerpos, ambos héroes nocturnos tenían que partir en busca de más pistas. Tal vez allá acabado con la vida de dos criminales, pero eso no quita el hecho de que sea potencialmente peligroso para los inocentes.

Con movimiento táctico, ambos desaparecieron en la lluviosa oscuridad.

Oyuki no estaba enterada de las alarmas que había hecho encender, en este momento se encontraba en lo que parecía ser un edificio abandonado; aunque había una que otra habitación ocupada. Pero, los pocos inquilinos no se molestaban entre sí. Simplemente, como si de escojer un rincón se tratara, cada quien ocupó su lugar y se encargó de mantenerlo para si mismo.

Tal y como la joven estaba haciendo en este momento.

Al menos es gratis. — mirando el destartalado, vacío y sucio apartamento, cerró la puerta tras de sí.—Una decoración allí, una barrida por allá, unas cuantas telas de araña que quitar y será como si estuviese en casa.

Paseándose por el lugar, contó los muebles: cama en mitad de la sala, almario medio carcomido y un juego de sofá arrumbado de la esquina inferior frente a un roto ventanal, no podía pedir más que eso. ¿Comida? No la necesitaba, al menos hasta dentro de un mes o dos, hasta entonces, tendría que buscar un hospital o banco de sangre. ¿Estufa? Bueno, luego de conseguir la sangre podría prepararse algo de Bloody-chocolate o Bleeding-latte. ¿Ropa? Tiene que comprar varios juegos, al igual que sepillo de dientes, jabón, shampoo y otras cosas.

Sólo que, —Necesito aprender el idioma, al menos lo básico y conseguir una fuente de ingreso.— separándose de la ventana, miro la cama no tan sucia y tras un suspiro, se dejó caer en ella. El lugar al cual había llegado empezaba a darle mucho que hacer.

Dormir no le era un hábito, pero de vez en cuando se tomaría un descanso de ojos. Al menos, cuando estaba bajo mucho estrés y se sentía molesta. Como ahora, estaba en un lugar que no conocía, rodeada de humanos que no la identificaban y sin ningún medio para salir, de momento.

Aunque, si lo comparamos con su lugar de vivencia anterior, era mejor que nada. Por lo menos no tenía que lidiar con ser perseguida para ser asesinada o que experimenten con sus kagunes.

Desaparecer en medio de una guerra no fue tan malo.

Con estas últimas palabras, se obligó a desconectarse lo suficiente para ser considerada alguien en medio de un pequeño descanso nocturno.