SYBIL, COMO SE LLAME

TRADUCCIÓN

VERSION ORIGINAL: LONGJEYNE


Sybil Wright había sido besada.

Con sólo trece años y medio, era la primera de su curso en hacerlo. Las chicas del dormitorio Beckwith estaban alborotadas. Wright estaba en su alcoba, rodeada por sus compañeras de cuarto Jill Pole y algunas otras chicas. Algo habitual en la habitación, desde aquel fatídico momento con Derrick Meyers.

—¿Puedes decírnoslo otra vez?—preguntó Bethany Fern sin aliento.

—¡Sí, sí, cuéntanos!—Elaine Abernathy no pedía, sino que exigía, pero no por ello estaba menos entusiasmada. Wright se sentó recta de una forma que debió de considerar muy digna, y se echó los rizos por encima del hombro. Jill, al margen del grupo en su silla de escritorio giratoria, arrugó la nariz ante el espectáculo.

—Sólo me preguntó si podía acompañarme a la clase de Matemáticas—dijo Wright, toda despreocupada. Siempre empezaba así, antes de que las risas la alcanzaran—Llevó mis libros. Es todo un caballero.

—¿Y entonces?—Jessica Quigley tiraba sin cesar de su pequeña trenza rubia.

—Caminamos, y hablamos. Bueno, sobre todo él. Yo estaba un poco tímida. Luego nos detuvimos fuera del salón, me devolvió mis libros y dijo: "Entonces, Wright, nos vemos luego"

—¿Y luego?—volvió a preguntar Quigley. Jill pensó que la chica podría arrancarse la trenza de la cabeza al no parar de jugar con ella en sus dedos.

—Le contesté: "Claro. Gracias por acompañarme, haz sido muy amable", y ya saben, todo el tiempo estuve bastante nerviosa—aquí soltó una risita, su refinada máscara se deslizó. Pronto habría chillidos.—Es tan guapo y también es muy inteligente, y...

—Sí, lo sabemos, ¡Pero esa no es la mejor parte!—interrumpió Abernathy, grosera como siempre y se inclinó hacia la cara de Wright. —¡Dinos la parte buena!

—Se acercó... muy lento y vacilante, ¡Y supe lo que iba a pasar! Mi corazón se volvió loco. Pero también me incliné un poco, y entonces... —Wright dejó escapar un magnífico y enorme aliento —¡Nos besamos!

Fern y Quigley chillaron, como habían prometido, y junto con Abernathy empezaron a parlotear todas a la vez; el labio de Jill se curvó de forma poco atractiva. La historia, contada por cuarta vez ese día (y la vigésima desde que ocurrió hace dos días), había perdido una buena cantidad de atractivo para ella.

—¡Y después, y después!—Wright gritó en voz alta, tratando de atraer a las chicas hacia ella. Se callaron al instante, pendientes de cada palabra que salía de su boca besada —Dijo de la forma más dulce y avergonzada: "Nos vemos... ¿Sybil?" ¡Dijo mi nombre! Nunca me ha gustado mucho, pero cuando lo dijo pensé que debía ser el mejor nombre que existía.

—¿Pero cómo fue? El beso. Cuéntame—Abernathy ya lo sabía, todo el mundo lo sabía, pero ella siempre lo exigía.

—Bueno, no duró nada, pero debía de ser, ningún caballero empujaría a una dama de esa manera—Wright volvió a agitar sus rizos, tratando de recuperar su actitud altiva. —Pero fue... suave, ¿saben? Suave. Y muy cálido. Me hizo sentir un cosquilleo en los labios.

Abernathy asintió, decidida.

—Ahora yo también voy a recibir un beso.

—¡No puedes hacer que alguien te bese!—Fern, siempre la dama, regañó suavemente—¡Eso sería terriblemente inapropiado!

—Sólo tienes que pedirle a un chico que te lleve los libros a clase, o que te ayude con los deberes, y entonces puede que te bese, igual que Meyers—Quigley le dio un tirón a su trenza. —Voy a pedirle a Tyler Dunbar que me ayude con Biología. —Lo decía seguido, con un brillo soñador en los ojos, pero por lo que Jill sabía, no había dicho ni una sola palabra al chico.

—Quizás le pida a Simon Townsfeld que me acompañe a Francés, tenemos es clase juntos.

—¿Simon Townsfeld? Es demasiado duro para ti, Fern. Prueba con Owen Marks.

—¡Ick! Difícil!—Y así sucesivamente.

Jill no participó, sobre todo porque la primera vez que surgió esa parte de la conversación, cuando aún le resultaba emocionante, todas las chicas habían proclamado -casi al unísono- que Jill debía besar a Eustace Scrubb. Sino que se limitó a levantarse tranquilamente de la silla y a meterse en su propia cama, acomodando una almohada alrededor de la cabeza para amortiguar las incesantes risitas.

...

—¡Y se cree tan grandiosa y fabulosa porque sus labios tocaron los de Derrick Meyers durante unos segundos!

Un día después, el beso seguía siendo lo único de lo que hablaban sus compañeras de dormitorio. Jill podía ver que la novedad se desvanecía entre algunas de las chicas, pero unas pocas parecían pensar que Sybil Wright tenía de repente todos los secretos del corazón de los hombres, y la interrogaban obsesivamente. Wright estaba más que contenta de responder, y cuando nadie le preguntaba, estaba igual de contenta de sacar la historia ella misma.

—Hoy estaba hablando con Cindy Ackerman y Wright se acerca y se une a nosotros. Ni diez segundos después, ¿Sabes cuál era el tema de conversación?

—¿El beso de Wright?—Eustace Scrubb le respondió obedientemente, aunque ciertamente no con entusiasmo.

—¡Sí!—Jill se apoyó en el muro exterior de la escuela, con sorna, clavando el tacón de su zapato en la tierra. —Siempre me ha agradado mucho Wright, ¡Pero de verdad! Sólo puedo alegrarme por ella un momento. Otras cosas pasan al rededor, ya sabes.

—Seguro que sí, Pole—se inclinó Eustace a su lado, mirando al cielo y tratando de evitar un fuerte dolor de cabeza.

—Ella no para de hablar de lo perfecta y maravillosa que es. Que se siente tan madura ¿Y sabes lo que me ha dicho esta misma mañana?

—Sólo puedo imaginarlo—esto era una mentira, ya que él sabía muy bien lo que se había dicho esta mañana, pues ella ya se lo había dicho dos veces.

—Dijo, y no te vas a creer su descaro, "¡Pole, es realmente una experiencia! Oh, pero no te desanimes, puede que un día te den un beso" ¡Puede! Como si yo fuera tan aburrida y espantosa y simpl... Simplemente... Inbesable!—Jill frunció el ceño, resopló y hundió su zapato en la tierra.

—Es horrible—zumbó Eustace—Completamente bestial por su parte.

—¿Y te das cuenta de que la única persona con la que no ha hablado a muerte de ello es Derrick Meyers?

—Increíble—creíble. Eso también se lo había dicho ya.

—Oh, sí. Tampoco la ha llamado Sybil desde entonces. Siempre "Wright" y ella tiene que llamarle Meyers, aunque se muere, como ella dice, por llamarle "Derrick"—se burló Jill con desagrado; Eustace pensó que realmente debería dejar de hacer sonidos y caras tan poco atractivas. —Así que, ya ves, ella se ha limitado a recitar este cuento de que él la acompañaba a la clase de matemáticas, pero al final, nada. No son una pareja, ni siquiera una especie de pareja. Solo son dos personas que se besaron, y ahí se acaba la historia.

—Eso parece—dijo Eustace un poco más alto, un poco sarcástico, pero Jill ya estaba hablando de nuevo.

—Pero no parece para ella, oh no. Una y otra vez—Jill agitó las manos para enfatizar y acabó dándole un codazo en el brazo, pero no le hizo caso y no se disculpó. Ahora había un dolor en su brazo izquierdo que coincidía con el dolor sobre su ojo derecho, y ambos eran por su maldita culpa.

—Parece que tienen eso en común—espetó Eustace, agarrándose el brazo que le dolía, mirándola sin freno. Todo esto no pudo evitarlo, y no pudo evitar echar humo inmediatamente ante lo que, para ella, era prácticamente una traición.

—¿Y qué se supone que significa eso?

Gimió irritado.

—¿Estás bromeando? A lo que me refiero es que no haz parado de hablar del hecho de que Wright no para de hablar de lo mismo. Lo entiendo, Wright fue besada y nadie dejará de hablar de ello, pero si no te has dado cuenta eso te incluye a ti.

—¡No he estado hablando de eso todo el tiempo—Jill escupió furiosa —sólo estoy molesta, y como mi amigo deberías estar ahí para escucharme cuando lo necesito, ¡Imbécil!

Eustace se quedó perplejo.

—¿Cómo puedes siquiera insinuar que no he estado ahí para ti, o para el caso, ¿Qué no has estado hablando de ello? Te he escuchado divagar durante días.

—¡No puedo creerlo! ¡Es que lo he pasado mal! No quiero pelearme con ella, tengo que vivir con ella, ¡Pero si no hablo con alguien le voy a tirar los libros de texto a la cabeza!—se mordió el labio y tuvo que cerrar los ojos por un momento. Cuando volvió a hablar ya no sonaba enfadada, sino abatida. Eustace tuvo la idea, vagamente aterradora, de que podría llorar. —No puedo decir ni una palabra o ella dirá que soy envidiosa, cuando en realidad sólo está siendo una arrogante mojigata. ¿Sabes lo que me ha dicho esta mañana? "Pole, es realmente un exper..."

Con una especie de gruñido indignado, Eustace la agarró de repente por la cara y la atrajo hacia él, apretando sus labios. En retrospectiva, dejó mucho que desear, áspero y poco romántico, y su nariz se aplastó, pero en ese instante fue fantástico. Él la soltó tan rápido como la había agarrado, dejando que Jill se sonrojara y parpadeara estúpidamente, porque había olvidado momentáneamente cómo hacer cualquier otra cosa. Eustace la miró decididamente a la cara, aunque la suya era de un glorioso tono magenta, y la tomó por los hombros. Jill sintió un calor insoportable en la cara y el cuello, mientras lo miraba fijamente, sin palabras.

—Ahí lo tienes. Te han besado. Sybil Wright puede ir a hervir sopa. ¿Podemos hablar de otra cosa ahora, Jill?—Ella solo pudo asentir, sus dedos picaban, rogando, para tocar sus labios.

Sybil... como se llame... era lo ultimo que tenía en mente.


Heeey!

Es cortito PERO ME ENCANTÓ! Aaaahhh como quisiera encontrar más fanfics de ellos dos en español. Me hubiese gustado que sea más largo, que hable de más detalles, sobre por qué todas sus compañeras quieren que Jill se bese con Eustace, o que él le converse a ella sobre qué es lo que se dice entre los chicos acerca de ese beso (si es que lo saben) o si él es el único que lo sabe porque Jill se lo dijo, o no se! Sobre qué pasó después de que se besaran, si lo vuelven. A hacer, si se descubre que Jill fue besada también.. AAAH QUIERO MÁS, pero bueno, seguiré buscando más fanfics.

En fin, por Aslan.

[FANFIC ORIGINAL POR LONGJEYNE]

baai.