Sinfonia Soledad

Hinata estaba recostada sobre su cama boca arriba, mirando el techo esperando a que Sasuke regresara. Una vez más volteo a ver el reloj, 11:30.

Y aun no había seña de Sasuke.

Ella ya había esperado lo suficiente, se disculparía en otra ocasión. Suspirando se se levanto para apagar la lámpara que se encontraba en la mesa al lado de su cama cuando escucho a alguien del otro lado de su cuarto decir,

-al fin te vasa dormir?- Sasuke estaba sentado en su silla mecedora que se encontraba en la esquinada de su cuarto, su expresión era una de aburrimiento.

Abrió su boca para disculparse pero el le gano en hablar,

-no hay necesidad de disculparse, no hiciste nada malo. De verdad es un poco irritante cuando te disculpas cuando no hiciste nada por lo que te tengas que disculpar.-

-Perdón- prácticamente Hinata podía escuchar cuando Sasuke puso los ojos en blanco. Soltó un suspiro de irritación y se levanto de la silla, camino hacia se cama para dejarse caer en la cama de Hinata, y puso sus brazos detrás de su cabeza, Hinata se recorrió hasta la esquina de su cama, tomo una de sus almohadas y la puso sobre sus piernas. Sus mejillas se empezaron a enrojecer, nunca había estado un chico en su habitación que no fuera Neji, se sentía total mente avergonzada, aunque el chico no fuera más que un fantasma.

-no tengas miedo, no te hare daño, ni siquiera puedo tocarte.-

-Como s-sabes?- le pregunto la chica.

-trate cuando estábamos en el jardín.- le contesto sin despegar los ojos del techo.

- porque es eso?- le pregunto.

-no se exactamente, no tengo problemas sosteniendo otras cosas, pre tengo una teoría. Las cosas con las que eh tenido contacto son nada más que objetos no-vivientes. En cambio tu, tú tienes un pulso, estas viva, aparente mente no puedo tocar a los seres humanos vivos. Me sorprendió que me haigas podido ver tan fácil mente, normalmente son los viejos, los muy jóvenes, o los sensibles los que me pueden ver. No que los demás no puedan es solo que casi nadie cree, lo que los siega a los misterios de esta tierra.-

-tú debes ser unos de los sensibles.- agrego – pero aun no sé porque sigo aquí.- sus ojos se notaban distantes, como si estuviera tratando de encontrar la respuesta que con tanto fervir estaba buscando.

-cuanto tiempo has entado aquí?- pregunto Hinata.

-no lo se, como 90 años, agrega o quítale 10 años, no llevo la cuenta de cuantos años me la eh pasado en solitud.- le contesto.

-eso es mucho tiempo- la chica se sentía un poco triste por el muchacho, estar solo por tanto tiempo tiene que ser muy deprimente.

Sasuke se sentó, y se recorrió hasta donde estaba Hinata, la chica ya no se miraba tan nerviosa, asi que concluyo que no había problema.

-como…-

-morí?- termino el por ella.

Ella simplemente asintió con la cabeza, morándolo con esos ojos amplios que tenia. Por un momento miro como un rayo de sentimiento cruzaba por sus usuales estoicas expresiones. Solo fue por un segundo, al siguiente su fachada neutral estaba de nuevo en su lugar.

-si no me quieres decir no tienes que hacerlo- dijo Hinata. Al parecer ese tema aun seguía siendo algo que le dolía y no le gustaba hablar mucho del tema. Rápida mente Sasuke miro hacia el piso, su cabello cubría sus ojos oscuros.

-esa noche no fue necesaria mente la más placentera, si puedo, trato de no recordarla, creo que es humano el no querer recordar como la vida te fue rebatada.- le dijo en una voz muy suave. Hinata sintió un pequeño dolor en su pecho, estiro su mano para dejarle saber que no tenía que sufrir solo, que contaba con su apoyo.

Sintió una mano cálida y pequeña en su mano, sus ojos se abrieron en sorpresa, cuando estaban en el jardín no había podido tocarla.

Su mano se sentía extremadamente fría, no debió haber sido sorprendente considerando que el estaba muerto.

-me dijiste que no podías tocar a los vivos- le dijo Hinata.

-yo creía lo mismo, en el jardín no lo pude hacer.- le dijo el mirando al reloj. –es media noche, el tiempo en el que la línea separando el Reina de los Muerto y de los Vivos es mas débil y delgada, tal vez es esa la razón. No te has dado cuenta que muchas de las apariciones son aclamadas de haber ocurrido a esta hora?- le dijo.

-perdon por mis imprudentes preguntas, perdón- dijo Hnata, poe aberle preguntado como murió.

-no es tu culpa, no eres muy lista, asi que es tu naturaleza.- le dijo Sasuke en su esual tono monótono. –pero dime, que te esta molestando?-

- no m-me gusta hablar de ello, pero si hablo de lo que me esta molestando tal vez me haga sentir mejor, no crees?- la chica no estaba dispuesta a hablar al menos que el también diera algo a cambio, tal vez no era tan tonta.

-está bien, tu primero.- le contesto con un tono irritado.

- tal vez no viva para ver la primavera, tal vez ni siquiera viva para ver terminar el invierno.- dijo ella. La confusión se hizo presente en el serio rostro de Sasuke.

-voy a morir. Tengo un tumor en el cerebro, no se puede remover, es demasiado grande.- ella sonrió, no era una sonrisa de tristeza, no, su sonrisa era una de resignación. –es justificable no crees? estar un poco triste porque no veras un nuevo año, sabes que nunca podrás saber lo que es amar, tener una familia, que nunca descubrirás las hermosuras que esta vida nos ofrece. Estar triste porque la vida se te esta resbalando de las manos y no hay nada que puedas hacer.-

se mantuvieron callados por unos segundos, Sasuke aun estaba tratando de digerir lo que Hinata le había dicho. se miraba sana, tal vez un poco pálida, pero se miraba bien. Actuaba como si nada estuviera mal, su familia actuaba como si todo estuviera bien. La chica se miraba muy joven, tal vez de su edad.

-cuántos años tienes?- le pregunto.

- en una semana cumpliré diecisiete-

Tan joven. Aun tenía toda una viva delante de ella. una vida que injustamente estaba siendo cortada.

-es gracioso como la persona que mas querías en el mundo es la misma que te quita la vida, como la ignorancia del hombre, como un momento de locura le puede costar a alguien la vida. mi hermano, Itachi, sufría de esquizofrenia, claro que en aquel tiempo no sabíamos lo que era, no sabíamos cómo tratarlo. De vez en cuando se ponía violento y casi nunca entendíamos de que estaba ablando, pero un día tuvo una severa crisis. De una forma oh otra salió de su cuarto diciendo que los ángeles de decían que tenía que destruir a los malos. Fue hacia mi cuarto y se lanzo sobre mí, golpeándome. Decía que yo era malo y tenía que ser destruido que los ángeles se lo estaban diciendo, susurrándolo en sus oídos. Me agarro del cuello y apretó, apretó hasta que no era nada mas que un cuerpo en el suelo. Morí a los diecisiete sin hacer mis sueños realidad-

-no tienes que pretender que no te lastima,- dijo Hinata dándole un apretón a la mano de el – al menos no tenemos que sufrir solos, no crees?-