CAPITULO V
[NO NAME]
Bella POV
Había llovido toda la noche y hacía demasiado frío, pero eso no era lo peor que podía sucederme, claro que no! No tenía con qué combinar el cardigan que "muy amablemente" me había regalado Rosalie y yo había prometido usarlo, sin contar que el suelo estaba mojado y resbaloso… si las superficies secas son de por sí un peligro para mí, no quiero ni imaginar cuántos huesos me romperé si no tengo cuidado…
Subí a mi viejo Chevy y me dirigí a la escuela. Una vez que llegué, bajé del auto y no pude evitar sentir una punzada de dolor al ver a Rosalie y Edward, tan felices juntos. Me había quedado pensativa cuando en eso un auto fuera de control vino hacia mí. Cerré los ojos con fuerza, era el final…..
Estás bien? – La aterciopelada voz de Edward Cullen hizo que abriera los ojos. Lo miré sorprendida… qué hacía el aquí y no allá con su novia?
Sí… creo... AYYYYYY! – grité al momento de mover mi pierna… dolía mucho. Edward hizo una mueca de… asco? mientras miraba mi pierna
Es una fractura expuesta, Bella – dijo tratando de aguantar la respiración, seguro que al igual que a mí, el olor a sangre le da asco – lo sé porque mi padre es médico – explicó.
Tomé aire y traté de tranquilizarme. Podía oír los gritos de los alumnos y maestros y oí que decían que una ambulancia venía en camino. Seguro Rosalie había llamado a la ambulancia… un momento! Ella estaba con Edward!
Cómo lo hiciste? – le pregunté desafiante
Hacer qué, Bella? – preguntó él
Estabas al otro lado, con Rosalie… cómo llegaste aquí?
Bella, debes estar confundida, seguro te golpeaste la cabeza… yo estaba con Rose, es cierto, pero luego vine hacia aquí para preguntarte por qué no traías el cardigan que ella te había regalado… la pobrecita estaba muy ilusionada con que te lo pusieras… - me dijo él con cara de cachorrito y yo solté un bufido… cómo podía creerle a Rosalie Hale?
No es cierto… te estabas besando con ella… yo los vi – dije y casi instantáneamente me arrepentí de haberlo hecho… sonaba muy celosa y… por qué debía sentir celos? Rosalie era su novia, no yo.
Debe ser un recuerdo de otro día, Bella… - me dijo él en un susurro que me hizo estremecer.
Tras varios minutos, que me parecieron horas, estuve en silencio, junto a él. Me sentía nerviosa al tener su cuerpo tan cerca del mío, pero no podía moverme, él me había dicho que sería peor si me movía así que me quedé quietecita.
Finalmente llegaron los paramédicos, me pusieron algo en la pierna y me subieron en una camilla, mientras que Edward decía que él estaba bien y que iría en la cabina de la ambulancia, que su padre ya lo atendería… engreído!
Busqué con la mirada a Alice, Rosalie y Jasper. No los encontré. Supuse que estarían en el hospital y me resigné a encontrarme con ellos allá. Qué iba a decirles? No lo sabía… sólo sabía que me moriría de la vergüenza.
Una vez en el hospital me atendió un doctor muy amable. Pensé que sería el Dr. Cullen, pero no. Era el Dr. Stevenson y me dijo que el Dr. Cullen estaba revisando a Edward en su despacho… obvio no? Si es su hijo, es obvio que lo revisará primero y personalmente. Solté un bufido mientras me ponían la anestesia local y me suturaban la herida. Quería que la tierra me tragara…
Rosalie POV
Rose, no tienes por qué hacer esto – Esme me dijo por la que tenía que ser, milésima vez.
Mamá, por favor, entiéndeme, no puedo quedarme ni un minuto más, es obvio que Edward…está dejando de amarme
Quizá sólo por un momento agradezco ser vampiresa. Lo agradezco porque nadie puede verme llorar. Aunque yo deseaba con toda mi alma poder llorar, llorar y sentir las lágrimas sobre mis mejillas, poder purgar de mi corazón todo esto que me estaba hiriendo en lo más profundo de mi alma.
Terminé mi maleta y Esme ya no me dijo nada, desde que me vio llegar sola a la casa y a tan temprana hora, se dio cuenta de que algo sucedía y me siguió hasta mi habitación. Claro que a ella no le gustaba la idea de que me fuera, ya Edward se había ido por un tiempo, y ahora yo me iría…para no regresar.
Dile a Edward que los papeles de divorcio le llegarán pronto – le susurré a mi madre.
Hija, no tomes decisiones tan apresuradas, no sabes si luego puedas arrepentirte de ellas – me pidió ella.
No es una decisión apresurada, desde que esa mocosa llegó al pueblo, Edward no hace más que preocuparse por ella, se la pasa hablando con ella y hasta se fue por su culpa porque su sangre lo llamaba.
Mi amor, Edward está pasando por momentos difíciles, debes de comprenderlo y estar a su lado, es tu deber como su esposa, si lo amas…
YO LO AMO, LO COMPRENDO, LO APOYO, pero no soy estúpida Esme, estoy segura de que él ya no me ama
Ella ya no me dijo nada, no cuando había tantas pruebas que demostraban lo mismo que mis palabras. Subí mis cosas a mi auto y volví a la casa para despedirme de mi madre adoptiva. Ella me abrazó, diciéndome que siempre tendría un lugar en la familia, que siempre estarían esperándome con los brazos abiertos. Yo lo agradecí infinitamente, pero por el momento quería estar sola. Me sentía mal, muy mal, yo había sido el apoyo de Edward, quería estar a su lado en estos momentos tan difíciles para él. Pero lo único que él hacía, era complicárselos más y además me apartaba de su lado, prefiriendo estar con una humana cualquiera. Una chica que jamás le daría lo que yo le di por cincuenta años.
Mi celular sonó cuatro veces, indicándome que me habían llegado cuatro mensajes. Me orillé y me dispuse a leerlos. El último que había llegado era de Jasper.
Que tengas suerte en tu búsqueda, hermanita. Te quiero.
Sonreí, Jasper no era muy extrovertido y yo tampoco, por lo que habíamos congeniado bastante bien durante el tiempo que llevábamos juntos como hermanos. Antes del suyo venía el de Alice.
Rose, voy a extrañarte mucho, no hay quien vaya de compras conmigo, pero entiendo que necesites tiempo. Te quiero, hermanita.
Yo también iba a extrañar las compras con Alice, pero no podía quedarme más tiempo. El siguiente mensaje era de Carlisle.
Rose, antes de irte pasa a verme al hospital.
Carlisle siempre era muy imparcial con todo así que no podía asegurar qué era lo que quería decirme. El siguiente mensaje, el primero que había llegado, era de Edward.
Mi amor, por favor no te vayas, estoy seguro que podemos arreglar esto. Te amo, bebé, no me dejes.
¿Y cuándo tú me dejaste y te fuiste a Alaska? – le pregunté al aire con sarcasmo.
Llegué al hospital y me estacioné junto al Mercedes de Carlisle. Cerré el auto y me colgué la bolsa al hombro para luego entrar a la recepción. El chico que estaba trapeando se me quedó viendo, pero yo no tenía ánimos como para sentirme halagada. Caminé hacia donde estaba la enfermera de la recepción.
Señorita Hale, el doctor Cullen lo espera en su oficina – la chica me dijo sonriendo, íbamos tanto a ver a Carlisle, que ya nos conocían por nuestros nombres.
Gracias, Susan
Caminé hasta la oficina de Carlisle que estaba en el segundo piso y hasta el fondo. El hospital no era la gran cosa, era como los otros hospitales donde Carlisle había trabajado anteriormente, claro que la tecnología iba avanzando y ahora tenían más aparatos y las actividades en los hospitales habían incrementado. Di dos leves toques a la puerta, esperando que Carlisle no estuviera con nadie y me diera permiso para entrar. A mi padre no le gustaba que llegáramos y entráramos como si nada a su oficina en el hospital o su estudio en la casa, consideraba que todos teníamos nuestra privacidad y que debíamos respetarla.
Puedes pasar, Rose – me respondió la tranquila voz de mi padre tras la puerta.
Entré y cerré la puerta tras de mí. Claro que al ver quien estaba sentado en la silla frente al escritorio, quise salir de ahí rápidamente.
Vamos, Rose, siéntate, tenemos cosas de qué hablar – Carlisle me dijo con su tono profesional.
No, no tenemos nada de qué hablar, me voy y es mi última palabra – le contesté a mi padre.
Rose, mi amor… - Edward intentó acercarse
No vuelvas a llamarme así Edward Cullen – me aparté de él
Rosalie, escúchame, no puedes huir de las cosas, tienes que enfrentarlas – Carlisle me dijo y yo no pude evitar una risa irónica.
¿Ah sí? ¿y por qué he de quedarme a ver como "mi esposo" arriesga nuestra vida aquí por una simple mocosa? – Edward iba a decir algo pero lo interrumpí – Además no es justo que a mí me recrimines que estoy huyendo cuando tú dejaste que Edward se fuera a Alaska sin siquiera decirme nada
Las circunstancias…
Las circunstancias son las mismas, me voy a ir Carlisle, quiero estar sola
Entiendo, pero creo que Edward también tiene derecho a opinar al respecto, al fin y al cabo, es tu esposo.
¡No tiene derecho a nada! Nadie preguntó qué opinaba cuando Edward se iba a Alaska así que su opinión me tiene sin cuidado.
Rose, te lo estoy pidiendo yo, por favor escúchalo.
Mi esposo y un cuerno…sin embargo me crucé de brazos y miré a "mi maridito" con toda la indiferencia que pude aparentar, aunque Edward muy bien sabía lo que estaba pensando de él en esos momentos.
Lo sé, Rose, sé que esto no está siendo nada fácil para ti, pero tampoco lo es para mí, esta situación me está matando y…te necesito Rose, no quiero perderte.
Tú jamás me perdiste, Edward, me cambiaste que es diferente, decidiste sacrificar nuestro secreto, nuestra vida juntos, por esa humana, así que creo que dejaste muy en claro tus prioridades. Ahora yo te dejo claras las mías, me voy
¿Estás segura de lo que estás haciendo, Rosalie? – me preguntó mi padre con su tono profesional de nuevo.
Lo estoy
Bien, entonces sólo me queda decirte que voy a extrañarte, pero que te deseo lo mejor, y como seguramente Esme te dijo, siempre podrás volver – Carlisle se levantó y me abrazó.
Gracias por todo lo que has hecho por mí estos años, Carlisle, no tengo como pagártelo.
No lo tienes que hacer, hija.
Una vez que mi padre me soltó, miré a Edward, no se había movido de donde estaba parado.
Que quede en tu conciencia yo traté de comprenderte y apoyarte, y en vez de volver a mis brazos, tú decidiste darle la espalda a nuestro amor, todo por una humana que un día morirá y te dejará.
El rostro de él se crispó de dolor. Con un nudo en la garganta, me quité el anillo que me unía a él.
Me prometiste amarme por siempre, cuando nos casamos juraste que nuestro amor era lo más importante en tu vida. Y rompiste ambos compromisos. Yo ya no soy tu esposa Edward Cullen.
Dejé caer el anillo al suelo, y antes de que éste tocara el piso, salí de la oficina. Y para darle el tiro de gracia, me imaginé a Edward poniéndole el anillo a Isabella. Oí un gemido salir de la oficina, pero yo ya no me detuve a escuchar más.
Edward POV
Mi Rose se había ido y yo me sentía devastado. Carlisle se acercó a mí y puso la mano en mi hombro, demostrándome sin palabras que estaba apoyándome en estos momentos tan difíciles para mí.
Y si no vuelve, Carlisle? – pregunté con tristeza
Ya verás que lo hará, Edward… Rose es muy impulsiva y testaruda… tardará, pero volverá. Lo sé… - esas habían sido las palabras de Carlisle. Quería creerle, pero algo dentro de mí me decía que ya la había perdido para siempre.
Bajamos ambos a ver cómo estaban mis compañeros. Al parecer ya habían suturado la herida de Bella y todo estaba bajo control. "Ha sido una fractura expuesta de primer grado, nada de lo qué preocuparse" oí que decía el Dr. Stevenson a mi padre y él asentía.
Cómo te sientes, Bella? – preguntó Carlisle acercándose
Algo adolorida, pero bien… gracias doctor Cullen – dijo ella bastante sonrojada y yo pensé que se veía adorable… no es que sintiera algo por ella, es sólo que… un vampiro no se ruboriza… Rosalie solo… exagera con sus celos.
Bien, Bella… voy a explicarte un poco el procedimiento, para que no te asustes – empezó Carlisle y ella asintió – tenías una fractura expuesta de primer grado, que significa que no es tan grave. La herida es pequeña y no hay mucho daño, lo cual es bueno…
No debieron operarme primero? – preguntó ella, parecía asustada
No. Verás… cuando hay una fractura expuesta, hay un gran riesgo de infección: de la herida, de los huesos…
Osteomielitis– dije en voz baja. Ella me miró.
Lo que dice Edward es cierto… la infección del tejido óseo es la Osteomielitis – dijo Carlisle asintiendo –y es bastante desagradable… así que por eso, el tratamiento que se sigue es limpiar la herida y cerrarla, para evitar la infección. Luego, la fractura se trata como si fuera una fractura normal, una fractura interna. Comprendido?
Sí – asintió ella y se mordió el labio inferior – tendré que usar un yeso o algo así?
Me temo que sí – dijo Carlisle y en ese instante el jefe de la policía llegó.
Bella, estás bien? – dijo casi lanzándose sobre su hija y abrazándola. Ella se sonrojó aún más y murmuró un leve "estoy bien"
No te preocupes, Charlie, está todo bajo control… - Carlisle se acercó y alejó un poco al Sr. Swan –creo que en un par de horas ya podrá irse a casa… pero eso sí… reposo absoluto al menos unos 3 días.
Lo que diga, Doctor – dijo Charlie nervioso. Por sus pensamientos pude ver que adoraba a su hija y que no podría vivir sin ella. Si a Bella le pasaba algo, él simplemente moriría.
Me sentí algo mejor sabiendo que hice mi buena acción del día. Salvé la vida de dos personas: Bella y su padre; y aunque había perdido a Rosalie, sabía que ella regresaría a mí… de alguna manera.
Carlisle me hizo una seña para que los dejásemos solos y así lo hice. Sin pensar mucho me dirigí a la casa… Esme estaba muy triste, Jasper y Alice me miraban sin decir nada (y sin pensar nada, lo cual es mucho peor) y subí a la que fue nuestra habitación. Aún seguía su aroma y yo quería creer que en cualquier momento ella volvería por mí.
Me quedé tirado sobre la cama el resto del día, abrazando su almohada, que aún tenía su olor, pero decidí que lo mejor era alejarme de aquí, irme a algún lugar en donde su ausencia no me doliera tanto. Salí de la casa… no me molesté en llevar el volvo, sinceramente sólo me apetecía caminar un rato, además de que la oscuridad de la noche me protegía de miradas curiosas.
Mis pies me condujeron sin que yo prestara verdadera atención de a dónde me dirigía. Fue hasta que llegué frente a una casa que me detuve a contemplar hacia donde había ido. Vi la fachada blanca de la casa, una pequeña residencia, la cual tenía por dueños, a Charlie Swan y a su hija…Bella. Casi sin voluntad para oponerme, brinqué para asomarme por la ventana de ella. Estaba dormida apaciblemente, con su respiración regular y una expresión de total descanso. Sentí envidia, envidia por no poder dormir como ella, envidia de aquellas sábanas que la envolvían.
Edward…
Edward…
Me congelé por completo, ¿cómo podría describir los sentimientos que me envolvieron en ese momento? Primero, sentí como si mi muerto corazón hubiera vuelto a latir, Bella me había mencionado en sus sueños, sólo un ligero suspiro salido de sus labios…y me había vuelto loco. Pero en el mismo instante en el que mi corazón parecía volver a latir, también se rompió… porque no sólo había oído mi nombre salir de los labios de Bella…alguien más lo había dicho en sus pensamientos, y había tal dolor en esa voz, que no pude creer lo que mi mente captaba.
Me di la vuelta, sólo para ver a Rosalie parada cerca de ahí, con su abrigo negro y su cabello rubio revoloteando a causa del aire que había. Jamás en sus ojos había visto tanto dolor. Rosalie era la mujer… vampiresa, más fuerte (hablando emocionalmente) que había conocido, jamás dejaba que sus emociones se traslucieran. Sólo cuando estábamos solos ella me demostraba lo que en verdad sentía, sólo yo conocía sus más deslumbrantes sonrisas, sólo yo conocía sus tristezas…y jamás había visto tanto dolor en su rostro como en ese momento.
Rose…
Quédate donde estás, Edward – ella me advirtió y consideré oportuno obedecerla, estaba furiosa…y completamente destrozada. – creí…creí que Carlisle tenía razón…no llegué a Seatle cuando descubrí que no quería dejarte…creí…creí que estaba siendo demasiado egoísta – Rosalie jamás tartamudeaba cuando hablaba, y el que lo hiciera, me hizo sentir el ser más ruin del mundo – creí que debía quedarme contigo, porque mi lugar estaba a tu lado – me miró con sus ojos llenos de agonía – pero me equivoqué, es obvio que yo jamás seré tan importante para ti como lo es esa humana.
Rosalie…
No, con esto queda perfectamente claro que tú y yo…jamás existimos – Rosalie negó con la cabeza – pero antes de irme, quiero decirte algo, no te odio Edward Cullen, el odiarte significaría que siento algo por ti, el odio es un sentimiento fuerte y pasional, como el amor, y yo no deseo sentir algo así por ti nunca más. Me voy para hacer una vida nueva, lejos de ti y te juro que jamás volveré a pensar en ti. Será como si nunca hubieras existido en mi vida.
Antes de que yo pudiera decir algo…ella se fue. No pude pensar en nada, Rosalie hablaba en serio, no volvería a recordarme nunca de ser posible...todo quedaría en el olvido, por mi culpa. Será como si nunca hubieras existido en mi vida. Sus palabras me tocaron en lo más hondo. Si antes estaba indeciso entre Rose y Bella, ahora Rosalie había tomado la decisión por mí…ella había elegido por mí, yéndose lejos.
Caminé sin rumbo fijo por algunas horas, nada podía importarme en esos instantes. Había perdido a mi esposa, a la única persona a la que en realidad había amado en mis años sobre la tierra. Rosalie había sido todo para mí, ver su sonrisa, sentir sus besos en mis labios, sentir sus caricias en mi cuerpo…oírla suspirar era para mí el regalo más hermoso que la vida me había otorgado. ¿Cómo pude dejar que todo se me fuera por la borda?
Sin poder dar un paso más me hinqué en medio del bosque y bajé la cabeza desesperado, percibía el olor de Rosalie y escuchaba pensamientos incoherentes que sólo podían venir de su cabeza.
Perdóname Rosalie, por favor perdóname, mi amor – grité al aire incapaz de contenerme demasiado – fui un idiota, por favor no me dejes, no sé vivir sin ti, dejaré todo, nos iremos de aquí si así lo deseas, pero por favor quédate a mi lado.
¿Cómo puedo confiar en ti nuevamente, Edward? Estabas en su ventana, mirándola embelesado.
Sí, era cierto. Rosalie estaba ahí, estaba escuchándome, y no me arriesgaría a perderla, lo que sentía por Bella, se moriría cuando ella lo hiciera. Me estremecía al pensar en ello, pero mi familia no me perdonaría si dejaba a Rosalie.
Rose, yo sólo fui…a verla una última vez – le mentí, me mentí para salvar mi matrimonio – quería demostrarme a mí mismo que tú eres lo mejor que me ha pasado y que ella… es sólo una humana.
Deseaba que ella me creyera, que no oyera la mentira impresa en las palabras, ella no podía escuchar mis pensamientos, podría ocultarle las cosas. Me dolía hacerlo pero sería una manera de herirla menos. Eso quería pensar yo, quería creer que mintiéndole y conservándola a mi lado, las cosas irían mejor para ambos.
Amor, por favor, habla conmigo – le pedí, aún de rodillas.
¿De qué nos servirá Edward? Las heridas están ahí, no importa lo que quieras hacer para ocultarlas.
Lo sé, pero es que ¿50 años de matrimonio no lo valen, Rose? ¿No te importa todo el amor que hay entre nosotros?
No vengas a sermonearme de amor, Edward, sabes mejor que nadie que lo que yo siento por ti es inmensurable
Alcé la mirada y vi a Rosalie recargada en un árbol y ya no llevaba su abrigo, sólo vestía un ligero vestido rosa claro, largo hasta sus tobillos y hecho de seda. Su cabello estaba suelto y en su mirada se seguía adivinando el dolor. No me moví por temor a ahuyentarla, me había costado mucho trabajo que hablara conmigo, no la dejaría ir tan fácil.
Bebé, por favor no hagas esto, no nos hagas esto, déjame quedarme a tu lado, me iré a donde sea que tú desees estar – le prometí fervientemente.
¿Y si deseara quedarme, Edward? ¿Qué harías?
Permanecería fielmente a tu lado, te amaría todos los días, agradecería a Dios por cada respiro que exhalas, estaría a tu lado en todo momento… haría lo mismo aquí que en China – respondí.
Un segundo después, Rosalie se encontraba justo frente a mí. Sin pensar en nada, rodeé su cintura con mis brazos y recargué mi mejilla en su vientre. Sentí su cuerpo tensarse, pero unos instantes después, sentí como ella acariciaba mi cabello.
Perdóname, prinzessin
Rosalie no me dijo nada, pero se hincó frente a mí y esta vez sentí como sus manos acariciaban mis mejillas. Alcé la mirada y me topé con sus ojos, los orbes que alguna vez me vieron con amor y dulzura, ahora me veían con desilusión y desconfianza.
Poco a poco, casi con inseguridad, los labios de Rosalie se acercaron a los míos. En cuanto sentí su boca sobre la mía, cerré los ojos y una profunda dicha me invadió todo el cuerpo, pero de igual modo, la culpabilidad por mentirle me arrollaba. Sus labios se abrieron a los míos y yo la besé con dulzura y arrepentimiento.
Lentamente fui acostándola sobre el suelo cubierto de hojas secas. Sus brazos rodearon mi cuello mientras las mías acariciaban su espalda con suavidad, siempre sin despegar mis labios de los suyos. Su boca era mi elixir, ella era mi fuente de la vida eterna. Antes de dejarla completamente acostada, bajé el cierre de su vestido por completo, dejando que mis dedos acariciaran su espalda.
Las manos de Rosalie desabrocharon mi camisa y me la quitaron, pasando las yemas de sus dedos por encima de mis músculos. Yo dejé un reguero de besos por sus mejillas, su cuello, su clavícula y sus hombros, mientras sentía el aliento de ella sobre mi hombro.
Una vez más, hicimos el amor como lo habíamos hecho tantas veces. Después de esto, creí que Rosalie me había perdonado, o al menos estaba encaminada a hacerlo. Ella estaba acostada sobre mi pecho y yo jugaba con un mechón de su cabello. No nos importaba estar desnudos a medio bosque, primero porque nadie nos vería y segundo porque jamás teníamos frío.
Rosalie se movió y se acercó a mis labios para darme un beso. Yo correspondí más que satisfecho y acaricié su cabello hasta dejar mis manos en su espalda baja.
Dankeschön, prinzessin
No sé que agradeces, Edward, después de esto acabas de aclararme aún más las cosas.
¿De qué estás hablando, bebé? – pregunté confundido.
Edward, soy una mujer, viví contigo 50 años, hicimos el amor millones de veces, no creas que puedes mentirme. Quizá no puedo leer tu mente, pero tu cuerpo sí que no puede engañarme como lo hacen tus palabras.
Rosalie se levantó y comenzó a vestirse sin prisas mientras yo la veía, incapaz de decir cualquier cosa. ¿Cómo podía ser?
Y como si ella leyera mi mente, me mostró recuerdos suyos, recuerdos de cómo la había besado, cómo la había acariciado y cómo le había hecho el amor en el pasado y cómo lo habíamos hecho ahora. Las diferencias eran sutiles, pero lo suficientemente reales como para que Rose se diera cuenta de que había mentido.
Cuando ella se vistió por completo se dio la vuelta y me miró.
Descuida, no me volverás a ver, no me entrometeré entre tú y tu humanita, lo último que sabrás de Rosalie Hale, serán los papeles de divorcio que te mandaré lo más pronto que pueda.
Rose…
No, Edward, ya no digas más… jusqu'à jamais mon mari
Así se despidió de mí…hasta nunca, marido.
No intenté detenerla, ya no volvería a verla NUNCA. Me vestí y en ese momento, me di cuenta de que no traía mi anillo en el dedo, y el que Rosalie me había aventado, tampoco estaba en la bolsa de mi pantalón. Se los había llevado.
(16 horas después)
Rosalie POV
Sollozando, y con todo el cuerpo empapado por la torrencial lluvia que azotaba en Massachussets, por fin dejé la pala en el suelo. El vestido estaba completamente sucio, mi cabello estaba arruinado, pero nada me importaba. Acabando el hoyo, dejé caer los anillos adentro, pronto su brillo se extinguió por el lodo y la lluvia. Entonces comencé con la dolorosa tarea de cerrar el hoyo.
Una vez terminado, miré el tronco del árbol frente al cual había enterrado los anillos. Tallado, había un corazón con una R y una E dentro. Y justo debajo había una fotografía de Edward y mía el día de nuestra primera boda. No podía creer que la foto y el corazón siguieran ahí después de tanto tiempo.
Aquí nació nuestro amor…aquí quedó enterrado.
Sin nada más que hacer ahí, me fui caminando sin rumbo. ¿Qué haría ahora? No lo sabía.
Y entonces me vi increíblemente atraída hacia Tennessee. Tenía que ir allá, algo más fuerte que yo, me decía que allá, me esperaba mi destino.
