Hola :D Tal y como prometí, aquí está la parte Taiora :D Son las 4:38 am, así que subo esto y me iré a la camita a dormir y soñar con los angelitos :A Mentira, me tiraré como vaga a dormir, llena de baba, con las tapas quizás por donde xDDDDDD Toda una dama *sir
Aclaraciones: que olvidé en el capítulo anterior D: Digimon no me pertenece D: lloro con mis lloros u_u
Solo Los Dos
25 de Diciembre
Desde que la conocía, no recordaba ni una vez en que se haya demorado más de diez minutos en estar lista para salir, extrañamente, ya llevaba como cuarenta minutos… Quizás se podía deber a que él había llegado antes de lo acordado a buscarla y ella recién había salido de la ducha y además de eso, estuvo un poco menos de diez minutos paseándose en toalla de un lado a otro buscando quien sabe qué cosa… Aunque su humilde teoría era que en realidad la pelirroja lo había hecho solo con la intensión de provocarlo, y lo había logrado… Y ahora, se hacía la difícil y no salía de su habitación… Mujeres… Tardaría toda una vida en entenderlas…
Prender el televisor y ver un par de canales pareció una buena idea por un breve momento, hasta que recordó que por ser Noche Buena estarían dando películas navideñas para niños en todos los canales existentes, quizás incluso en los de noticias, además, si Sora lo veía viendo la televisión posiblemente pensaría que lo había aburrido y no quería que pensara algo así, tenía que mantener su imagen de novio responsable, aunque supiera que nadie, y mucho menos ella se lo creía.
Suspiró. Cuarenta minutos de pie esperando a su novia era mucho, finalmente optó por sentarse, no sabía con exactitud cuanto tiempo más podría tardar. Sacó su celular del bolsillo derecho de su chaqueta con la intensión de ver la hora para luego guardarlo otra vez. Tuvo que sacarlo nuevamente ya que ni siquiera se fijó en lo que supuestamente iba a hacer, finalmente optó por jugar un nuevo juego que le había puesto a su celular.
Sora se asomó desde la escalera para ver en qué estaba su novio, y acertó, estaba jugando en su celular. Sabía que para él había sido difícil esperar tanto tiempo antes que estuviese lista, pues era algo nuevo para él, pero ¿quién lo mandó a llegar tan temprano? Habían quedado que la iría a buscar a las 10:00… Y resulta que llega una hora antes, aún no estaba lista… Pero mantenía la esperanza, de algún día poder llegar a entender completamente la mente de su novio.
Respiró profundo, para proceder a bajar la escalera. Al poner el pie en el primer escalón, el ruido llamó la atención de Tai, provocando que volteara a verla. Y no dejó de hacerlo hasta que sintió como su celular se resbalaba de las manos y se caía al piso, tan solo ahí reaccionó de que su teléfono no era muy barato que digamos como para dejar que le pasara el más mínimo rasguño, pero su novia, valía todo. Llevaba puestas unas botas largas de taco bajo, hasta la rodilla, de gamuza negra, al igual que las calzas que traía puestas, además de un suéter largo de lana gruesa de color morado oscuro. Traía puestos unos aros de argollas grandes, además de un abrigo, una bufanda y un gorro en su brazo izquierdo. Ella le sonrió. —¿Qué pasa?
"¿Qué pasa?" Esa una pregunta muy amplia para él, sobre todo en ese momento… Pasaban varias cosas, como por ejemplo que su novia se veía extremadamente hermosa ante sus ojos, la veía como si hubiese bajado la escalera en cámara lenta y una leve brisa hubiese movido su cabello ligeramente ¿ondulado? Notó también que llevaba sombra en sus párpados, sus ojos estaban delineados suavemente y algo de brillo labial. Le gustaba como era, sentía que con poco lograba hacer maravillas, no necesitaba ponerse un kilo de maquillaje para verte linda, porque ya lo era, era perfecta. Veía como Sora se ponía su abrigo negro que le cubría hasta debajo de su cadera y luego rodeaba la bufanda colorida en su cuello, la veía, pero en medio de su babeo mental no supo con qué propósito.
—¿Tai?... —nada… —¡Tai! —volvió a llamarlo alzando más la voz mientras se ponía su gorro negro y acomodaba su cabello. —¿Nos vamos? —le sonrió una vez que tuvo su atención.
—Estás hermosa… —pensó él, más bien creyó pensar… Lo había dicho en voz alta, provocando que Sora, que ya se había encaminado hacia la puerta, volteara a verlo con una sonrisa en su rostro.
—¿Tú crees? ¿O sea que los otros días no me veo hermosa? —preguntó solo para ver cual era su reacción, sabía que no lo había dicho por eso, pero le gustaba ver como cuando lo ponía en ese tipo de situaciones, Tai se enredaba solo con sus propias palabras tratando de dar explicaciones.
—No, no es eso… Es… que… La verdad es que siempre lo pienso, quizás no lo digo seguido, pero cada vez que estoy contigo pienso en lo hermosa que eres… No puedo creer que ya casi son dos años de estar juntos. —sonrió acercándose a ella hasta pasar sus brazos por su cintura, abrazándola.
Ella le sonrió de igual manera, abrazándolo por el cuello y jugando con su cabello, entrelazando sus dedos en él. —Pues ve haciéndote la idea, porque nos quedan muchos años más para estar juntos.
Tai amplió aún más su sonrisa, si, eso era posible. Sora tenía toda la razón del mundo, él estaba feliz porque ya casi llevaban dos años como novios, pero tenía que tomar en cuenta que aún tenían toda una vida para estar juntos. Subió ambas manos hasta sus mejillas y mirándola a los ojos fue acercando su rostro hasta besar sus labios, poco a poco el beso fue intensificándose más. Tai mordía suavemente el labio inferior de Sora, y de vez en cuando tiraba de él juguetonamente. Volvió a bajar sus manos, ésta vez hasta sus caderas para atraerla más a él, al mismo tiempo que acariciaban sus lenguas en medio de en apasionado beso que parecían haber empezado hace un largo tiempo. Con su mano derecha alcanzó la bufanda de Sora y comenzó a aflojarla para poder visualizar la parte de su cuerpo a la que le proporcionaría besos más adelante, pero Sora se separó cuando dejó caer ésta al suelo. Supo inmediatamente sus intenciones y protestó. —Oye… ¿Y si mejor hacemos cositas y luego vamos a dar una vuelta?
—Ni hablar. Quiero ver los adornos de la ciudad. —habló recogiendo su bufanda para volver a ponerla alrededor de su cuello. —Podríamos ir a la Torre de Tokyo. ¿qué dices?
Tai rabeó igual que un niño pequeño, pero no tenía más opción, él mismo había sido el que le propuso a Sora ir a buscarla a las 10:00 de la noche, y que por alguna misteriosa razón había llegado una hora antes, ir a pasear por la ciudad para ver las decoraciones y luego ir a su casa, él prepararía una cena de Navidad para él y su novia, esa noche se luciría.
Apenas salieron del departamento de la pelirroja, el frío se hizo sentir, las calles se veían hermosas cubiertas por la capa de nieve que ya había caído durante la noche, aún se veían caer unos copos, lo que tenía maravillada a su novia. Notaba como además sonreía al mirar los adornos de las casas, llenas de luces y motivos navideños, gente paseando, niños jugando, haciendo guerras de bolas de nieve, muñecos y otras figuras con ella. Caminaron cerca de una hora, entre conversaciones estúpidas, otras más serias, risas, anécdotas, pelambres, principalmente del moreno hacia la actitud de niña que había tenido su amigo, entre otras cosas, hasta llegar a un parque con una gran fuente de agua en el centro, que formaba distintos juegos de luces que se iban alternando. Permanecieron ahí otro tanto, teniendo una perfecta y completa vista de la Torre de Tokyo muy bien decorada con luces de diferentes colores. Tomaron haciendo en una de las bancas del parque.
—Te tiemblan las manos. —le dijo el moreno sosteniéndolas mientras frotaba el dorso de las manos de su novia con sus pulgares.
—Es que tengo frío…
—Pero amor, ¿cómo vas a tener frío si traes un abrigo para nada delgado, una bufanda igual de gruesa, un gorro y además unas botas hasta la rodilla…?
—Lo siento, soy friolenta, perdón… —dijo ella cruzándose de brazos a la vez que le hacía un falso desprecio.
Tai sonrió y negó suavemente. —Si, noté que eres friolenta… Oye, mira. —agregó mirando e indicando hacia arriba. —Muérdago. Dame un beso. —ni siquiera fue una petición, más bien le había sonado a una orden. Sora miró hacia arriba, olvidándose por completo de seguir fingiendo molestia y frunció el ceño.
—Eso no es un muérdago, es un árbol común y corriente. —reclamó ella.
—Cállate y bésame.
Y ella así lo hizo, porque ya no necesitaba una tonta excusa como un muérdago para besar a su novio cuando quisiera, eso era parte del pasado, hace dos años exactamente.
Sus amigas de siempre, Mimi, Kari y Miyako, siendo ésta última la única que tenía la moral para hacerlo, habían sido las que la habían incitado a jugársela por el moreno, aquel moreno que conocía hace años cuando ambos estaban en el kinder, aquel del que se había hecho muy amiga, casi al punto de ser inseparables. Todo el mundo sabía que a ella le gustaba su mejor amigo, todo el mundo excepto él, típico. Tuvo que soportar verlo con tres novias durante la preparatoria y los tres años de universidad, la última de esas ofrecidas casi lo había convencido de comprometerse con ella, agradecía que sus amigas fueran mucho más cizañaras y deslenguadas que ella.
Ya de eso habían pasado cerca de cinco meses en los que se había acercado más a Sora, mucho más que antes de haber empezado con la última de sus novias, a quién no le gustaba para nada que él tuviese una buena amiga a la que le contaba prácticamente todo y ella a él, la veía como una especie de amenaza para su relación con él. Y no lo entendía. Sora era una de las personas más dulces que podía haber, sin tomar en cuenta como era capaz de mandarle saludos a la madre cuando se enojaba, era como una dama con alma de camionero, y eso era lo que le llamaba la atención de su amiga, para verla más allá de como una amiga… Que no tenía necesidad de aparentar con él algo que no era, a diferencia de muchas chicas que conocía, que no salían a la calle si no era con una enorme cantidad de base en la cara y solo con la ropa adecuada para cada día. Sora era espontánea, sencilla, sincera, original… Ella era especial.
Aceptaba que ya no era como antes, que podía estar con ella todo el día sin aburrirse de hablar siempre de lo mismo, reírse de lo mismo, comentar las mismas cosas estúpidas y más, ahora era distinto, podía hacer todo eso, pero sin evitar sonrojarse cuando sus miradas se encontraban o cuando accidentalmente sus manos de rozaban… Le era casi inevitable que su corazón latiera a un ritmo normal, simplemente no podía. Lo peor era cuando en medio de todo la pelirroja se quedaba dormida sin previo aviso, siempre supo que se dormía igual como un niño pequeño, y antes no le costaba nada llevarla a su cuarto en brazos y dejarla en su cama, muchas veces hasta que había quedado con ella, ahora era muy diferente, podía hacer eso y más, pero no sin imaginarse a él durmiendo a su lado, abrazándola, proporcionándole suaves besos en sus labios, en su cuello, en sus hombros… Muchas veces hasta llegó a soñar con ella, y no en ese plano precisamente, sino en uno más… sexual, y cada vez, las duchas con agua fría se hacían más recurrentes, lo cual no era muy agradable tomando en cuenta que ya comenzaba a hacer más frío.
La pelirroja debía reconocer que cuando sus amigas se proponían algo, lo cumplían y con creces, pero esta vez de verdad se habían pasado… "Pondremos uno que otro muérdago en el techo para que tengas una excusa para besarlo" —recordó que le comentaba Mimi… La realidad era muy distinta… Calculó más o menos, que en un metro cuadrado, habían por lo menos unos diez muérdagos… Y había que tener en cuenta que era un pasillo largo…
—Muérdago… —comentó Tai luego de él mismo mirar hacia arriba, curioso de lo que su amiga estaba mirando.
—Si… —dijo ella sin más, sabía que sus amigas lo habían hecho con la intensión de que se besaran, pero tampoco quería presionarlo para que lo hicieran. Después de todo, un beso, para ella, era cosa de dos.
—¿Y?
—¿Y qué?
—Besémonos… —dijo simplemente. Sabía que el lema de Tai era aprovechar el momento, pero no sabía que fuese tan fácil.
Navidad… Era la época perfecta. La época que le daría la oportunidad de ver si aquellos sueños y fantasías tenían fundamentos y razón de ser, o no.
—¿Seguro?
—Deja de demorarlo más, sé que te mueres por besarme. —Vio como Sora abría increíblemente los ojos y rió. —Es broma… Es un juego, no pasa nada… Vamos Sora, es solo un muérdago…
¿Había visto solo un muérdago? Ella veía miles y miles… Sin nada más que reclamar, prefirió acabar luego con eso, después de todo, no podía engañar a nadie, ella más que nadie ansiaba ese beso.
Se acercó, cerro los ojos y pasó, fue un beso "planeado", algo torpe, suave, pero tierno, apenas un roce de labios… No estaba conforme. Necesitaba más.
—Mira, otro muérdago. —dijo el castaño señalando hacia arriba.
—Ah no… No me digas que te quedaron gustando mis besos.
Él se encogió de hombros de manera desinteresada. La verdad era que no podía emitir ninguna clase de opinión con respecto a sus besos, el que le había dado recién le resultó demasiado pobre. Necesitaba más muestras… —Oye, yo no comencé esta tradición estúpida. Yo solo la sigo, así que ven aquí y dame otro beso. —dijo él cerrando sus ojos y estirando sus labios. A los pocos segundos sintió los cálidos labios de Sora nuevamente sobre los suyos. Ésta vez el beso había sido más largo, milésimas de segundo más largo, pero lo había sentido.
En ocasiones no lograban dar ni un paso y ya se encontraban con otro muérdago, muchas veces no supo si vio el mismo dos o incluso tres veces, solo eran excusas para besarse, tontas excusas… En un principio los besos eran castos, casi de niños pequeños, luego, como por el décimo muérdago habían comenzado a variar. Le hormigueaban los labios de tanto besarlo, era extraño, pero necesitaba más. De la nada Tai se paró frente a ella, y abrazándola por la cintura, la atrajo hacia él y volvió a darle otro beso en los labios sin previo aviso, pero éste beso era muy distinto a los anteriores, contenía, pasión, amor, deseo, entre otros sentimientos que no tuvo tiempo de razonar, estaba muy ocupada correspondiendo a aquel beso, que en casi nada se parecía al primero. Tan solo se separaron cuando el aire les hizo falta y cuando se acordaron realmente que les hacía falta. Sora miraba a Tai a los ojos, desconcertada completamente.
—Tai… ¿Por qué…? —le costaba hablar, aún intentaba recuperar el aire.
—Habían muchos muérdagos… —dijo él como excusa, había sido la excusa perfecta para besarse.
—¿Y cómo estuvo la cena anoche?
—Perfecta. —dijo alegre Sora, sabiendo que le estaba subiendo el ego a su novio en un 1000000%.
—Vaya, veo que te luciste cocinando entonces. —dijo cortando la carne en bistec, mientras la pelirroja lavaba algunas verduras en el lavaplatos y Tai, como no lo habían dejado hacer nada más que una tarea de nenas como "ordenar" se vio obligado a permanecer sentado en uno de los asientos del mesón junto a la cocina.
—Yo no hice nada, por más que le insistí, no me dejó ayudarle ni en el más mínimo detalle. —volteó para sonreírle a su novio.
—Mentira… ¿Tú cocinaste? —le preguntó incrédulo a su mejor amigo. En el mismo instante en el que él asintió, Matt comenzó a reír, luego de un rato tuvo que llevar ambas manos hacia su estómago, ya le estaba doliendo de tanto reírse, pero es que simplemente no lo creía, su amigo, tan inútil, desaliñado, despreocupado y vago, le había cocinado una cena completa a su novia, y ella lo había encontrado "perfecto". No. Definitivamente Sora debía estar muy enamorada de Tai y simplemente encontraba todo bien en él… Sora estaba enamorada y embobada de Tai…
Como sin Mimi, la discusión por la comida que prepararían ya era bastante fuerte, optaron por lo sano, bistec con ensaladas y punto. Matt y Sora sabían de antemano que Tai se comería la carne que la castaña no quisiera, ahí estarían complementando la alimentación del otro. Ya casi tenían todo listo cuando Mimi se dignó en aparecer. Tai le abrió la puerta.
—Hola amiga. —saludó alegre a Sora cuando entró a la cocina con un beso en la mejilla. —Hola amor. —saludó con un beso en los labios.
—¿Le gustó el regalo a Amaya? —preguntó Sora.
—¡Le fascinó! Tenías razón cuando me dijiste que un peluche de Minnie le gustaría.
—Es que no hay niña que no le guste. Además, es muy pequeña para jugar con Barbies, tiene solo dos años. —Mimi ladeó sus labios, viéndolo así su idea inicial parecía bastante tonta.
Matt sonrió. Sabía de antemano que la intensión de Mimi había sido comprarle toda la familia de Barbie, que incluía a Ken, el hermanito de Ken, las hermanas de Barbie, la casa en la playa, el camping, la limosina, y quién sabe qué más. Pareciera que quería hacer de la hija de Miyako una viva imagen de si misma.
—¿Y Davis?
—¿Sabes? No es tan malo haciéndole regalos… Al menos a Ken le gustó mucho. Miya reclamó, pero bueno… —ante la mirada interrogativa de Tai, continuó. —Le regaló una camiseta pequeñita —dimensionó más o menos el tamaño de la camiseta para la hija de Miyako y Ken con sus manos. —de un equipo de fútbol. Se veía tan linda. —expresó con sus ojitos brillosos.
—¿De qué equipo?
Mimi miró de mala gana al moreno. Era una broma ¿no? Él sabía que ella no sabía absolutamente NADA de fútbol, solo que eran hombres, no sabía cuantos exactamente, corriendo detrás de una pelota, era algo bastante estúpido para ella. Lo que si sabía, era que los jugadores que mostraban en la tele no estaban nada de mal, y lo mejor de todo, eran las celebraciones de los jugadores cuando hacían goles, en especial cuando esa celebración tiene que ver con sacarse la camiseta… Como le encantaría ver un partido ahora mismo. Ah, cierto, el equipo. —No lo sé Tai, no tengo ni la menor idea…
—Debe ser del Tokyo. —acotó Sora.
—Pero cómo era la camiseta.
—Era… Azul con… Rojo. Creo
—Del Tokyo, te lo dije.
—Es verdad, Davis es muy fanático del Tokyo.
—Tú también. —acusó la pelirroja para seguir en su labor de aliñar las últimas ensaladas.
—Y tú.
—Pensé que estas discusiones tontas sobre fútbol habían terminado cuando te metiste al club de tenis… ¿Por qué no vuelves a practicarlo?
Sora pareció pensarlo. —Oye, no sería mala idea.
—¿Estás loca? ¿Con esa falda diminuta que te deja ver hasta el alma? Sobre mi cadáver vuelves a usarla. No estoy de humor para que otros calientes vayan a mirarte las piernas y como se te sube la falda.
La castaña sonrió, sus amigos siguieron discutiendo sobre las piernas y la falda extremadamente corta de Sora, según Tai. De pronto recordó algo y comenzó a buscar en su bolso. Matt la notó, había sacado un pequeño regalo. Lo vio directo a los ojos, sonriente como siempre. —Ten amor…
—Pero, ya anoche me diste el regalo de cumple mes… —se sonrojó cuando escuchó decir, más bien gritar a Tai un fuerte "A ver, ¿cómo es eso?"
Mimi sonrió. —No, éste es el de Navidad. Ábrelo, te va a encantar.
Matt lo hizo, intentó por todos los medios no destrozar el papel de regalo que envolvía a la pequeña cajita, pero le fue casi imposible, la abrió con cuidado y en ella encontró un aparato extraño. Lo miró de todos los ángulos posibles pero nada. —¿Qué es?
—Un aturdidor. —contestó como si se tratase de un chocolate o alguna cosa normal, pero ¿un aturdidor? ¿qué clase de matón creía que era? ¿O es que acaso lo creía tan poco matón como para necesitar un aturdidor para defenderse? ¿Tan débil lo creía? Tai comenzó a reír descaradamente, al menos Sora lo disimulaba un poco más. Sus dudas se acrecentaron aún más.
—¿Para… qué crees que podría necesitar yo un aturdidor?
—Para deshacerte de tus insoportables fans. —sonría cínicamente. —No te gusta golpear a las mujeres… ¿Por qué no aturdirlas? Mira, es muy simple. Lo enciendes aquí… —le explicó mientras encendía el aturdidor por un costado. Matt retrocedió un poco, tenía miedo de ser aturdido. —luego por aquí sale una pequeña descarga eléctrica, entonces, cuando vengan tus fans y no te dejen tranquilo, tú simplemente las tocas en alguna parte del cuerpo con esto en éste sentido —mostró. —y las dejas con un shock eléctrico. —sonrió aún más. —¿Te gustó, verdad?
Hablando de los celos estúpidos por la falda de Sora. Pero no lo pudo evitar, sonrió. Su novia era bastante especial, y sus regalos sin duda lo hacían reír y sentirse amado, o más bien, resguardado bajo sus celosas llaves. Así era ella, celosamente sutil, pero así la amaba. Era perfecta para él.
Yei! :D Terminado mi fic navideño *-* Lo terminé recién, así que si no tiene sentido, es porque tenía mucho sueño D: Y de verdad me importa poco como haya quedado, solo quiero que a las malditas fans del Sorato les pique el hoyo porque le cagamos la fiestecita del "aniversario del sorato" qué weá más mierda esa. LA ODIOOOO! D: Me cagaron la Navidad! Pero ahora nosotros juntos se las cagaremos a ellas (6) Muajajajaja xD
En fin :) Muchas gracias por los RR que he recibido hasta ahora :) Y de antemano muchas gracias a mi linda amiguita FrancaisBaiser que me ayudó con parte importante del fic :D y a Rowwasdfghj (no me sé tu nombre actual en FF x.x) que aportó con la parte del papá de Matt xDDDDD Así que muchas gracias niñas lindas *-*
Nos leemos por ahí, aunque creo que no actualizaré hasta después de Año Nuevo, siendo así les deseo a todos un hermoso y excelente 2012, hay que aprovechar porque se nos va a acabar el mundo xDDDD Así que háganle caso al comercial de Cristal (Y) xDDDD Y si no, bueno, les desearé lo mismo pero en otro fic :) Cuídense mucho :D
*Len~
