Cinco meses… sip. Cinco largos meses en los qe no publiqe absolutamente nada y no saben como lo lamento, pero tuve prohibido el acceso a la computadora por… bueno… mejor les explico abajo, por ahora, los dejo con el tercer capitulo. Y de nuevo perdonen!
Cerré la puerta del vago comedor detrás de mí y recargue mi espalda en la pared soltando un suspiro.
-¡Maldita rata! ¡¿No escuchó que odio el chocolate?- se escuchó.
No pude evitar sonreír. Hacer amarga la mañana de aquel patán me había hecho recuperar un poco el animo, pero aún tenía hambre…
-Imbécil- murmuré frunciendo el ceño con los ojos cerrados.
-¿Y yo qué hice?- preguntó una voz a mi lado.
Abrí los ojos sorprendida y me encontré con que Joel estaba a mi lado, visiblemente divertido.
-Tú nada- le respondí –tu primo… existir básicamente.
Joel rió, se veía lindo. Se le marcaron hoyuelos en las mejilla iguales a los de… Alan.
Su recuerdo me nublo la vista. Mi pobre hermano…
-¿Pasa algo?- cuestionó mi mentor.
Afortunadamente el gruñir de mi estomago me ahorró la respuesta.
-El imbécil de mi primo no te dejo desayunar… ¡Ya sé! Acompáñame ¿si?
No me dio tiempo a responder y tomó fuertemente mi muñeca, conduciéndome a uno de los dormitorios y cerrando la puerta tras nosotros.
-¡Bienvenida a mi habitación!
Las paredes eran verdes, al igual que las sabanas y las colchas de su cama. Tenía una gran y amplia ventana, por la cual se podían apreciar los distintos paisajes por los cuales pasábamos a gran velocidad, además, en comparación con mi habitación, era bastante más…
-¿Grande verdad?- comentó Joel.
-Si…- murmuré.
-Las habitaciones de los mentores siempre son más grandes, y están arregladas bajo cualquier petición nuestra.
-¿Desde cuando eres mentor?
-Desde… hace 3 años, cuando murió Clay, la que fue mi mentora.
-¿Y todos lo demás mentores son igual de… jóvenes?
-Pues en realidad no- repuso sonriendo- yo soy el mas joven, pero es que ningún otro campeón acepto el puesto.
-¿No soportan cuidar chiquillos ¿eh?
-En realidad creo que lo que no soportaban era verlos morir…
Su sonrisa desapareció después de decir esto, pero no pude evitar preguntarle algo más
-¿Y tú si lo soportas?
Me miró fijamente, ya no sonreía, pero en sus ojos no había enojo sino… tristeza.
-Debes tener hambre- dijo finalmente, y me dio la espalda para apretar algunos botones y murmurar unas palabras a un micrófono.
Casi de inmediato, de quien sabe donde, aparecieron dos charolas llenas de comida.
Cuando mi mentor se dio la vuelta con ellas, volvía a sonreír con total naturalidad.
Puso la comida en una mesa que se encontraba frente a la gran ventana y me hizo un gesto para que me acercara.
-Adelante. Toma lo que gustes.
Seguía con tantas cosas en la cabeza, en especial con el recuerdo de Alan, que casi no me di cuenta de lo que tomé.
Después de unos minutos en silencio, él preguntó.
-¿No tienes muchas preguntas acerca de los Juegos?
-¿Porqué lo dices?
-Es solo que… bueno… hay rumores…
Me le quedé viendo. Según la carta de mis padres, el mentor debía apoyarme y ayudarme a regresar viva a casa. No había razones para mentirle.
-Si te refieres a que no tenía idea de que los Juegos existieran sino hasta ayer por la mañana, es cierto. Pero no tengo ninguna pregunta por ahora. Mis padres me lo explicaron ya todo… a su manera.
Joel pareció sorprendido. Lo siguiente lo dijo en un tono de voz un tanto extraño.
-Tú… tú tenías un hermano ¿no es cierto? Murió en los Juegos ¿verdad?
-Sabes que si, lo mencionaste hace un rato, cuando…
-¿Porqué no salías de casa?- me interrumpió. Lo miré enojada por hacerlo, pero apenas pareció notarlo. Sus ojos brillaban con genuina curiosidad; comprendí que tenía tiempo queriendo preguntar aquello.
-Pues… es complicado…
-Creo que entenderé
De verdad parecía muy interesado en ello. Su voz sonaba apurada, en sus ojos brillaba la curiosidad y la emoción, y parecía tan exaltado que inclusive un ligero rubor se posaba sobre sus pálidas mejillas.
-Mi hermano y yo siempre fuimos débiles en cuanto a salud, él más que yo- el recuerdo de mamá gritando el día que Alan se fue vino a mí, así que continué hablando para alejarlo de mí –así que para evitar que enfermáramos, nos mantenían siempre en casa. Cuando crecí y mi salud dejo de ser tan frágil, mis padres me dieron la opción de escoger si permanecer en casa estudiando o ir a la escuela…
-Y dijiste que preferías tu casa…
-Pues… si. Me daba… miedo… salir.
-¿Porqué?
-No lo sé. Supongo que me sentía más segura en casa.
-Pero, ¿nunca te dio curiosidad salir?
-En realidad no, siempre tuve todo que necesité.
La luz en los ojos de Joel desapareció, y solo susurró:
-Él me dijo lo mismo.
Pestañeé confundida.
-¿Él?
Joel pareció regresar a la realidad. Sonrió de nuevo y dijo:
-Olvídalo.
-Ahora me toca preguntar a mí- dije por seguir la plática.
-¿Qué quieres saber?
No se me ocurría nada, nunca había conversado con nadie mas que mis padres, así que pregunté lo primero que se me cruzó por la mente.
-¿Hace cuanto ganaste los Juegos?
De nuevo su expresión cambió totalmente. Su sonrisa desapareció, el color de su cara se fue por completo, sus ojos se nublaron y solo me miraban asustados.
-Acaso… dije algo ¿malo?
Si aviso alguno la puerta del compartimiento se abrió y apareció Mika, sonriente y enérgica.
-¡Hora de las repeticiones chicos!
-¿Repeticiones?- dije confundida.
-¡Sip! Para que conozcas a tus contrincantes ratoncita.
La idea me repugnaba, prefería no conocer a nadie más.
-Vayan ustedes. Ahora las alcanzo- dijo Joel.
Lo miré, pero el mantuvo sus ojos puestos en Mika, quien me tomó de ambas manos y me sacó de la habitación
Cinco minutos después, estaba en la sala del tren viendo el mismo escenario del día anterior, solo que con otras personas y en otros distritos.
Había chicos que sonreían al ser nombrados, otros que no tenían expresión alguna, y un par que lloraban desconsolados.
No quise grabarme ningun rostro en la mente, no queria recordar a ninguno.
Matt estaba sentado al otro extremo del sofá. Tenía el cabello húmedo y se había cambiado. No pude evitar sonreir al recordar la escena de la mañana. Él lo noto y solo me dedico una mueca de desprecio.
Parecía muy concentrado viendo a los demás tributos.
Joel apareció a la mitad de las repeticiones, pero parecía evitar mirarme.
Molesta, volví la mirada a la pantalla, sin poner nada de atención.
Fueron las palabras de los presentadores del Capitolio las que me hicieron regresar a la realidad.
-¡Nuestro primer Vasallaje se ve realmente prometedor!
-¡Lo sé!, la idea de que cada distrito eligiera a sus tributos fue muy original.
Vasallaje… esa palabra estaba en la carta de mis padres… parecía ser importante. Esperen… ¿acaso dijeron…?
-¿Elecciones? Creí que nos elegían por sorteo.
-Así es normalmente ratoncita, pero por ser el primer Vasallaje las reglas cambian un poco- dijo Mika.
-Entonces como fue que…
-¿Acaso no escuchaste rata?- preguntó Matt –cada adulto de cada Distrito votó para elegir a sus tributos, y por lo que dijeron tú…
-Matt, cállate- dijo Joel, parecia enojado, mucho, y miraba a Matt con dureza.
-¿Porqué? Merece saberlo.
-¿Saber qué?- exigí saber.
-Que por lo que acaban de decir, tu elección fue unánime rata- dijo Matt burlón – todos votaron por ti para ser la chica que los representara.
Sus palabras me cayeron como balde de agua fría.
Unánime.
Eso significaba que todos los mayores de 18 años del Distrito 2 habian votado por mí.
Todos.
Y eso incluía a Joel y…
A mis padres.
Aaaa… lo se. Cinco meses y esta bitch pone un cap corto ¬¬ aunque deben entender qe este tiempo estuve algo fuera de conexión debido a un… amm… digamos accidente, que tiene que ver con algunos problemas que tuve, una navaja, un par de cortes en mis muñecas y la unidad de psiquiatría del hospital… wathever, la cosa es que hasta hace apenas dos días mi psiquiatra me dio luz verde para el acceso libre a mi compu, así qe aqi estaré de nuevo. Además, con todo ese tiempo libre qe tuve en el hospital, adelante mucho la historia, así que espero subir más o menos un cap por semana. De verdad pido disculpas pero no estaba pensando cuando tuve mi… accidente… pero he vuelto! Así que de nuevo, perdonenme!
Alex Shoma
