Fandom: Hawaii Five-0 | Pairing: Steve/Danno
Disclaimer: nada me pertenece
Words: 684 | Rating: M
Spoilers: del 2x02.
Secuela de: I need you so much closer
Lo primero que recuerda son los botones de su camisa saltando por los aires cuando Steve la abrió de un tirón al otro lado de la puerta. Ni siquiera tiene una idea clara de cómo llegaron hasta allí desde el coche. Lengua, calor y muchas ganas de llegar a la cama es lo que imagina que sentían, con mucha lengua y demasiados dientes a juzgar por las marcas que descubrió en su cuello a la mañana siguiente.
Su espalda cerró la puerta con un golpe y lo único que importaba ya eran los labios de su jefe succionando sobre la vena de su cuello mientras sus manos se movían por su cintura, rozando su cinturón y colando sus largos dedos entre su piel y la tensa tela. Sus propias manos se movían torpes por la camiseta de Steve, tratando de quitársela e igualar la situación, aunque necesitase mucho más ver desaparecer sus propios pantalones. Pero el cabrón parecía con ganas de tomárselo con calma.
Él mismo se quitó la camiseta separándose tan sólo un instante de Danny para volver a violarle la boca con las mismas ganas y la misma urgencia que él sentía. ¿De dónde salía ese sentimiento que le había invadido al conocer a la nueva integrante del 5-0? ¿A qué venía esa necesidad de posesión que le había llevado a abordar a McGarrett en el aparcamiento? No tenía ni idea y ver todos los días a ambos no le ayudaba en absoluto.
Demasiados recuerdos. Demasiados recuerdos y demasiado calor en ese maldito país.
- Tenemos un caso, Danny.
Las palabras de McGarrett lo sacaron de su propia cabeza tan sólo un segundo. El hijo de puta estaba de espaldas a él, al otro lado de la sala, de rodillas, cogiendo algo, buscándolo o… ¡de rodillas!
Danny necesitaba tomar el aire.
Casi podía sentir el tacto frío de la madera bajo su culo otra vez. McGarrett lo había arrastrado por su casa hasta que sus caderas habían chocado contra el primer mueble sólido. Las rápidas manos del Seal desabrocharon sus pantalones y antes de que pudiese gemir por el sonido de su cremallera liberándole de tanta presión, el comandante ya lo había alzado en el aire y casi lanzado contra la pared sobre la cajonera sin separar sus labios de los suyos más de lo necesario. Sus lenguas se habían familiarizado la una con la otra tras dios sabe cuánto tiempo que habían estado dando vueltas por la entrada, agarrándose, juntando tanto sus cuerpos que sus erecciones chocaban y se rozaban a través de la ropa y todo era imposible, tan imposible como Steve cayendo de rodillas y tomándolo entre sus labios sin que ninguno tuviese tiempo a pensarlo.
Era bueno, el cabrón era demasiado bueno ahí abajo y había algo que lo cabreaba pero no había tenido tiempo de pensar en ello en aquel momento. Sus manos se habían movido solas hasta el cabello de Steve, pero no quería mirar. Si miraba estaba perdido y…
- Danny, ¿estás bien?
La mano del comandante sobre su hombro le sobresaltó más de lo que se esperaba y ver su rostro tan cerca tan sólo lo puso más a la defensiva.
- Estoy bien, estoy bien. A trabajar.
- De acuerdo…
Steve lo vio pasar junto a él sin que le dedicara otra mirada y Danny no podría negarlo si le preguntase. Le estaba evitando, llevaba dos semanas haciéndolo y seguiría así hasta que inventasen una pastilla para borrar la memoria o Will Smith apareciese en su camino con traje y gafas de sol un día aleatorio. Porque había mirado. Con su compañero de rodillas frente a él, con su boca casi tragándose su polla y su lengua siendo la maldita arma más mortífera del planeta, había mirado y se pegaría un tiro para sacarse la jodida imagen más erótica que había visto en su vida de la cabeza si así consiguiera volver a tener sentimientos normales hacia ese hombre en concreto.
¿Quién le iba a decir que había alguien más en esa oficina mirando a Steve McGarrett de la misma forma que él?
