Aclaración: Inuyasha y compañía no me pertenecen.


Confusión Homosexual

I

Desde el día en la corredora de propiedades ya habían pasado dos semanas y los papeleos estaban listos para yo ser la nueva arrendataria del lugar, hasta tenía mis cosas empacadas de la casa de mis padres y al fin era la hora de ser una mujer independiente al finalmente ir en mi auto en dirección a mi nuevo hogar.

Sí, tengo auto. Y estoy muy orgullosa de haberlo comprando a minúsculas cuotas que me tendrán pagando hasta que tenga 60 años, ¿a esas alturas tendría pareja?...

El lugar ya lo había visitado anteriormente cuando fui a ver que tal era el departamento, pero en realidad no me fijé muy en detalle de todo. Se notaba que en ese lugar había sólo homosexuales, el lugar era demasiado fino, delicado y bien cuidado. Era un edificio de diez pisos con siete departamentos cada piso, del total de departamentos estaban siendo utilizados 38.

Paré en auto frente al portón y me bajé a saludar al portero que parecía ser un tipo latino y también homosexual, al ver en su cabina una foto de él besándose con un tipo más o menos moreno.

-¿La puedo ayudar? – me dijo educadamente.

-Buenos días, soy Kagome Higurashi y soy la nueva arrendataria del departamento 4 en el sexto piso –

-Mucho gusto, soy Roberto – Por algo sus rasgos latinos…lógicamente no era japonés – Señorita Kagome necesito un momento su credencial del edificio para registrar sus datos, no demoró más de cinco minutos – Asentí y saqué de mi bolsillo una billetera donde guardaba documentos.

-Tenga – dije mientras él tomaba la credencial e iba hasta su cabina. Al mismo tiempo un auto iba entrando por la otra vía del estacionamiento (tenía una vía de entrada donde estaba yo, y una vía de salida donde el auto venía entrando) –

-Buena día Roberto – saludó un hombre bajando el vidrio, sólo logré divisar sus ojos, y vaya ojos dorados que tenía. El portero sólo le hizo una seña sonriendo desde su caseta.

-Listo señorita Higurashi –

-Dígame Kagome – corregí al hombre con una sonrisa y el asintió.

-Espero que se sienta a gusto en su nuevo hogar – Le devolví una sonrisa y fui a mi auto para entrar al estacionamiento.

-Roberto, disculpe, pero ¿dónde estaciono? – dije cuando pasé con el auto frente a su cabina.

-No están todos ocupados y como sabía que habría un nuevo arrendatario puse un cartel en aquel de allá – dijo apuntando.

-Muchas gracias – el asintió y yo entré definitivamente al lugar y estacioné mi auto. Al parecer cada inquilino tenía su propio lugar en el estacionamiento, lo que me agradó bastante.

Entré al edificio color rojo oscuro y tomé el elevador hasta el sexto piso, la puerta se cerraba cuando una voz femenina gritó "¡No te vayas!"….posiblemente dirigido al elevador, así que presioné el botón para detener el cierre de puertas.

-¡Gracias! – dijo ella entrando a mi lado.

-De nada – respondí.

-¿Eres nueva? Nunca te había visto por aquí – preguntó mientras apretaba el botón del piso 3 y yo el del 6.

-Sí, vivo en el sexto piso desde hoy, soy Kagome Higurashi – me presenté cordialmente y ella sonrió con el montón de bolsas que traía.

-Mucho gusto, soy Ayame del piso tres, departamento 5, cuando quieras ven a visitarme – dijo saliendo el elevador que ya había parado en el tercer piso -¡Te diré sólo Kagome! – gritó mientras las puertas se cerraban.

No era malo tener una amistad por allí. Momento… ella era lesbiana ¿tal vez le gusté?

Negué con mi cabeza ante el pensamiento. Quería tener pareja, y no tenía absolutamente nada en contra de los homosexuales, pero me gustaban los hombres, y mucho. Además si no era del gusto de hombres, menos lo sería del gusto de las mismas mujeres.

Estaba perdida…

Salí del elevador y busqué el departamento con el número 4, puse la llave en la cerradura y antes de entrar miré las puertas de mis vecinos, según me dijo la corredora de propiedades, en ese piso habían tres departamentos ocupados, más el mío eran en total cuatro. Tal vez no era mala idea ir a saludar a los vecinos más tarde.

Entré a mi nuevo hogar y vi mis cajas apiladas y mi gran cantidad de muebles: mi cama y mi refrigerador.

Al menos algo había podido comprar con mis ahorros de toda la vida…

Por suerte era sábado, no tenía trabajo ni universidad, por lo que podría salir a comprar lo más importante. Como una cocina, alimentos y artículos de limpieza. Mi nuevo departamento que contaba con dos habitaciones, dos baños, una cocina, una amplia sala de estar y un balcón con una vista preciosa estaba bastante vacío, pero de a poco conseguiría tenerlo precioso.

Ordené un poco y me dirigí hacia el supermercado para comprar lo que necesitaba de momento, como comida preparada, ya que no tenía cocina.

Estaba en el supermercado comprando lo típico, ya saben, pasteles, leche, pasteles y lo que le hace falta a una solterona que vive sola. Cuando de pronto vi al ser humano más hermoso y perfecto que puede pisar la tierra.

Era un tipo alto, de cabello negro, ojos dorados, muy parecidos a los que vi en el estacionamiento, muy bien vestido y llevaba un carro de compras con… bueno, no hay que fijarse en lo que compra. Demonios, era demasiado hermoso para mi vista. Mis mortales ojos no soportaban tanta sensualidad divina.

Quité mis ojos de su rostro y su cuerpo cuando el me observó y vio mi interés. Dios, tal vez si fue buena idea vivir en aquel lugar, nadie dijo que no se podría encontrar pareja en los alrededores.

-Hola – dijo él que se paró frente a mí. Y su carrito de compras chocó levente con el mío.

-H…Hola – dije titubeando. Él sólo sonrió y me observó. Tenía los ojos más hermosos que había visto en toda mi vida.

-¿De compras? – Olvidando el hecho de la obviedad de la pregunta al encontrarme con un carrito de compras en un supermercado donde la gente comúnmente va a comprar, asentí como una chica recién enamorada – Deberías visitar el pasillo siete, tiene cosas bien interesantes –

-Lo haré – respondí. ¡Claro que lo haría! Haría todo lo que un tipo tan sexy como él me pidiera. Luego sonrió ante mi mirada patética y siguió su camino

Diablos, había arruinado ese precioso momento.

Suspiré y continué mis compras. Otro intento fallido en mi vida amorosa.

Lógicamente pasé por el pasillo que me había recomendado y vaya que habían cosas curiosas allí. Era como el misceláneo del supermercado. Tomé unas cuantas velas decorativas y aromáticas que estaban junto a las piñatas para cumpleaños y fui rumbo a la caja a pagar mi compra.

Cerca de 40 minutos después ya estaba de vuelta en casa, puse los alimentos en el refrigerador y ya no tenía nada más que hacer. Así que decidí recorrer un poco el lugar, como el patio, la piscina, etc. Debía ambientarme en el lugar, y conocer mi nuevo hogar.

En el patio, bastante amplio debo decir, una perfecta área de vegetación para el relajo que tenía hasta piscina, estaba la chica que conocí en el elevador, estaba sentaba en el césped mientras leía un libro. Era muy hermosa, con cabello rojo que bajo el sol parecía de verdadero fuego y de piel blanca que hacía juego con el colorín cabello. ¿Me estaba volviendo lesbiana la falta de compañía? De pronto vio que la observaba y me hizo una seña para que la acompañara. Enseguida fui, se veía que era una buena chica.

-Hola –

-Hola – le saludé.

-¿Te gusta tu nuevo hogar? – Yo asentí – Siéntate junto a mí – dijo y yo acepté y me senté en el cómodo césped.

Enseguida nos pusimos a platicar de lo lindo. Supe que Ayame tenía 26 años, era chef profesional y a su joven edad ya tenía un exitoso restaurant cerca de allí, como era la dueña, se aparecía todos los días pero por poco tiempo, por lo que su tiempo libre lo utilizaba en leer, pintar y hacer cosas "artísticas". Claro, pues en ese mismo momento leía un libro, que calculando tenía como 600 páginas. Además me comentó que vivía en ese edificio hace dos años y que tenía pareja.

-…y… ¿Tu pareja es una chica? – pregunté con vergüenza. Ella sólo sonrió asintiendo.

-Sí, se llama Naomi y estamos juntas hace tres años y vive en el primer piso. ¿Tú sabías que aquí sólo hay homosexuales verdad? – Asentí – Pero tú eres heterosexual – Volví a asentir - ¿Por qué vives en un lugar como éste? –

-La renta me ayuda mucho a mis proyectos – ella sonrió y pareció comprender - ¿Cómo sabes que no soy lesbiana? – Sonrió nuevamente y se acercó seductoramente hacia mí. Me dio un beso en la mejilla y me susurró "Las lesbianas no se ponen así de nerviosas". Luego soltó una carcajada y yo me sonrojé hasta no poder más. A lo lejos vi a un tipo que miraba riendo y luego entraba en el edificio.

Dios, que vergüenza.

-Homosexuales y heterosexuales se pondrían nerviosos ante un acto como el que hice, pero las lesbianas ponen un nerviosismo más "seductor", dispuestas a seguir el juego. En cambio los heterosexuales no, ponen un nerviosismo como diciendo "aléjate". Y noté eso en el elevador el otro día cuando nos vimos por primera vez. De seguro pensaste "ella debe ser lesbiana", y yo pensé "ella no es lesbiana" – comentó con una sonrisa. Yo sólo me sonrojé más – No te apenes – dijo al ver mi reacción – Para mi es un placer que una chica tan linda como tú viva en un lugar rodeada de homosexuales, y más aún, que no sienta pudor al estar junto a mí –

-Me agradaría mucho que fuésemos amigas – comenté. Ella sonrió y asintió.

-Hola – dijo una muchacha de cabello negro y piel muy blanca que llegaba a nuestro lado.

-Mucho gusto, Kagome Higurashi – Me puse de pie y estreché su mano.

-Hola, soy Naomi –

-Hola Nao – dijo Ayame que se ponía de pie y le daba un beso en los labios a Naomi. Yo me sonrojé ante el acto.

Diablos…soy una nena.

-Ella es Kagome del piso 6, es nueva – comentó Ayame. Yo sonreí.

-Un gusto, espero que te agrade este lugar – dijo Naomi muy cordialmente. Creo que ya estaba sobrando en el lugar, no quería ser un mal trío.

-Bueno, debo ir a ordenar y a desempacar algunas cosas. Nos veremos después. Un gusto conocerte Naomi – Ella sonrió y ambas se despidieron de mí.

Subí a mi piso, no sin antes toparme con varias personas que me saludaban respetuosamente y una que otra pareja besándose y acariciándose. Eso me hacía sentir algo solitaria. Como dije, no tenía ni una mascota virtual.

Creo que debería comprarme un gato…

Ya eran cerca de las seis de la tarde y tenía hambre, pero a pesar de haberla comprado, no me apetecía esa comida preparada. Suspiré y salí al balcón a tomar algo de aire.

-Que hambre… - comenté a la nada observando como poco a poco ya estaba casi de noche y las luminarias públicas comenzaban a prender.

-Hola – dijo alguien e inmediatamente dirigí mi vista hacia donde había escuchado esa voz. Era hacia el balcón de mi izquierda.

Dios mío, no puede ser, increíble, inimaginable… el guapo chico del supermercado estaba allí, a mi izquierda observándome y… ¡hablándome!

-Hola – dije esta vez sin titubear esta vez.

-¿Así que tienes hambre?- Yo me sonrojé – Estoy por preparar la cena, ¿me quieres acompañar? – Asentí tímidamente y él sonrió – Ven – Finalizó entrando a su departamento y dejándome sola mirando a la nada.

No puede ser cierto, iba a cenar con el hombre más apuesto del universo…

Tenía que cambiarme de ropa, no… eso ya era mucho. Debía ser casual y espontánea, ser yo misma.

¡Es que no me tranquilizaba el hecho de cenar con un hombre tan hermoso y perfecto!... era mi vecino. Tenía un glorioso vecino…

…¡Oh por Dios!... Era mi vecino, entonces… ¡Era Gay!


Hola, aquí el primer capítulo de este fic n.n espero que les haya gustado.

¿Pasaron unas lindas fiestas de fin de año?, espero que sí, y que este 2012 que está comenzando, sea un gran año para ustedes c:

Muchas gracias por sus reviews a Nigma-E y a akari kiryuu, de verdad que leer comentarios me anima a continuar con la historia. Y obviamente gracias a quienes leen, pero no comentan xD

Saludos y fuerza a mi país que pasa un terrible momento en Torres del Paine!

Make the Dreams Real !