Aclaración: Inuyasha y compañía no me pertenecen.


Confusión Homosexual

II

…¡Oh por Dios!... Era mi vecino, entonces… ¡Era Gay!

Ante el pensamiento no tan agradable, sentí como toda la emoción que se había apoderado de mí se desvanecía poco a poco.

Bueno, el lado positivo es que iba a cenar…

-Sólo a mí me pasa esto – dije en voz baja mientras salía de mi departamento y me dirigía a la puerta de mi vecino.

Toqué levemente la puerta y ahí estaba él, mirándome con una sonrisa invitándome a pasar a su casa. Y es que esa sonrisa sólo la puede tener un homosexual, no sé, era tan transparente y hermosa.

-Mucho gusto, soy Kagome Higurashi y soy nueva en el edificio. Muchas gracias por invitarme a cenar, como me mudé recién, aún no tengo cocina y bueno… -

-Tranquila, es mejor comer acompañado que solo. Adelante pasa – dijo calmando mis nervios un poco. Yo inmediatamente entré a su casa y corroboré mi teoría sobre su orientación sexual.

¡Qué hombre bien macho tiene un departamento tan bien decorado, ordenado, limpio y además cocina!

Di nuevamente un suspiro…

-Por cierto, soy Inuyasha Taisho – comentó mientras caminaba hacia la cocina conmigo detrás - ¿Qué te gustaría comer? –

-Bueno, este… la verdad lo que sea de tu agrado, soy invitada – respondí mirando su cocina, que debo decir, me sorprendió bastante, parecía de esas cocinas de los programas donde te enseñan a preparar cenas lujosas y postres exquisitos.

-¿Te puedo llamar Kagome? – yo asentí – Perfecto. Kagome, ¿te gusta la pasta italiana? – Volví a asentir – Bien. Toma asiento en la sala de estar, enseguida estoy contigo –

Juro que cada rincón de ese lugar era como una bofetada que me decía "solterona", "es gay", "desafortunada", "nunca pasará nada entre ustedes"… ¡Dios! Es que hasta tenía una foto bien abrazadito con un tipo que estaba igual de bueno que él.

Cerca de 10 minutos después él ya estaba a mi lado en la sala de estar y no encontró nada mejor que sentarse justo junto a mí en el precioso sofá de cuero blanco.

-La comida estará en poco tiempo – comentó observándome mientras yo asentía como una boba - ¿Qué haces Kagome? –

-¿Qué hago? – pregunté con la misma cara y voz de boba.

-Trabajas…estudias… -

-Estudio Publicidad y trabajo como aprendiz de un departamento de diseño en una agencia. ¿Y tú que haces? –

-Trabajo en una empresa familiar, en la parte administrativa. Entre mi padre, mi hermano y yo, dirigimos la compañía. Y en mis tiempos libres me las doy de chef –

…Eso explicaba su increíble cocina.

…Pero no su decisión por los hombres.

-Bien, iré a ver la comida, debe estar casi lista –

Cerca de quince minutos después me llamó desde la cocina y lo ayudé a preparar la mesa. Luego comimos en completa tranquilidad, sin embargo sin tener mucho tema de conversación. Yo estaba nerviosa como niña de 12 años enamorada de un ídolo juvenil. Y lo peor de todo es que no podía parar de mirar su belleza, su sensualidad, su cabello, su rostro, sus ojos, su sonrisa… ¡demonios! Era tan perfecto y tan gay.

Pasadas las nueve de la noche volví a mi departamento y me sentí más sola y estúpida que nunca.

¿Qué era lo malo en mí que no podía tener pareja y que todas las personas que conocía y me gustaban no eran accesibles para mí?

-Soy lo peor… - dije lanzándome en la cama y durmiéndome tal cual estaba.

Llegó por fin el día domingo y como de costumbre no tenía absolutamente ningún panorama. Pero definitivamente no me quedaría encerrada en mi departamento lamentándome por la homosexualidad del hombre de mis sueños. Así que aprovechando los beneficios que tenía como residente del lugar, saqué mi mejor traje de baño para ir a la piscina un rato. De seguro, por el calor, ya había bastante gente en ella.

Me miré al espejo antes del salir y bueno, debía admitirlo, no era una modelo, pero no estaba mal. Kagome Higurashi tenía lo suyo…

-¡Entonces por qué no encuentras novio! – le dije a mi reflejo como una vieja loca que está peinando sus gatos desde el amanecer hasta altas horas de la noche. Lo que era imposible ya que no tenía gato…

¿Y si me compraba un tamagotchi?... bien, eso no, pésima idea.

El conjunto que llevaba puesto era un bikini de color morado que resaltaba mis pechos, la parte de abajo del traje de baño era estilo short que mostraba mis largas, blancas y terribles piernas.

Me di un último vistazo y me fui a la piscina a eso de las dos de la tarde, luego de comer algo por supuesto. Cuando llegué había dos hombres, que al parecer eran pareja, y tres chicas que platicaban como si el mundo se fuese a acabar. No pudieron evitar mirarme de pies a cabeza, no se si era porque era nueva o porque no era homosexual como ellos, o quien sabe que cosa. Sin embargo el momento incómodo terminó cuando Ayame llegó con Naomi y me saludaron amablemente. Creo que fue en ese instante cuando los demás no me vieron ajena a su círculo.

…me sentí bien…

-¿Es un buen día para nadar no? – dijo Ayame que se lanzaba a la piscina y Naomi sólo la miraba feliz.

-¿No vas Naomi? – le pregunté y ella negó.

-Estoy en los días que sólo las chicas tienen – No tuvo que hacerme una explicación gráfica de su situación para yo comprender – Estaré allá tomando el sol unos momentos – yo asentí y colgué mi toalla cerca del lugar para tenerla a mano cuando saliera del agua – Después si quieres puedes acompañarnos –

-Será un placer – Finalicé entrando al agua mientras Naomi iba a tomar el sol. Enseguida alcancé a Ayame que estaba al centro de la piscina.

-¡Sienta muy bien el agua! – comenté a Ayame que parecía una niña de 7 años por su cara de felicidad mientras chapoteaba.

-¡Esto es lo mejor! Lástima que Nao no nos pueda acompañar – dijo tranquilizando su euforia para luego darme una linda sonrisa - ¿Tienes pareja? –

-… ¡A qué viene esa pregunta! – dije sonrojándome ante la repentina interrogante.

- ¡Vamos! Somos amigas, puedes contarme lo que quieras –

-Verás… la verdad es que no tengo mucha suerte en esto del tema amoroso, siempre las personas que me gustan no son accesibles para mí – volví a dar otro de mis característicos suspiros.

-Tranquila, ya encontrarás a alguien. Mientras no te fijes en alguien de aquí, todo estará bien. Bueno, al menos de que te vuelvas lesbiana – dijo entre risas la pelirroja. E inmediatamente mis mejillas se tornaron del mismo color de su cabello, y ella comprendió.

-¡No puede ser!, ¿te fijaste en alguien de aquí? – Yo asentí - ¡Kagome, todos somos homosexuales! –

-Lo sé, es que cuando lo vi, olvide ese hecho y bueno, me gustó, y… no sé, es que es tan lindo. Sus ojos, su sonrisa… -

-No me digas que te enamoraste… -

-No, claro que no. Es imposible si sólo lo he visto una vez, pero es extraño… - Ayame puso su mano en mi hombro.

-Amiga, debes olvidarte de él. Nada bueno sacaras enamorándote de un gay –

Y para colmo… ahí estaba él para interrumpir mis pensamientos y mi conversación con Ayame.

-¡Kagome! – dijo él desde el otro lado de la piscina con su traje de baño que lo hacía ver tan sexy. ¡Dios! Ese torso descubierto me hacía babear.

-¿Lo conoces? – preguntó Ayame.

-Sí, es mi vecino – comenté sin sacar mi vista de él y agitando mi mano en forma de saludo.

Minutos después él ya estaba a nuestro lado y se presentaba ante Ayame, quien, siempre con su característica belleza y cordialidad, encantó enseguida a Inuyasha. Quien sabe, hasta podrían ser las "amigas" más grandes y hablarían de belleza, cosméticos, y esas cosas de chicas…ya sabes, Inuyasha es GAY.

Demonios…

-Iré con Nao, después nos veremos – dijo Ayame dejándonos solos.

-¿Qué te parece si también salimos de la piscina? – Yo asentí, mi piel ya se estaba arrugando con tanta agua - ¿Te apetece tomar un helado? –

-Claro, sería genial –

-Pero tendremos que ir a mi habitación, allá tengo algo de helado –

-Está bien –

Enseguida salimos del agua, nos secamos y partimos al elevador. Cuando llegamos a su departamento, todo estaba tan ordenado como la última vez que fui.

-Siéntate, ¿te gusta el de vainilla? –

-Por supuesto – dije sonriendo.

Al rato el volvió de la cocina hasta la sala de estar y se sentó junto a mí.

-¿Tienes pareja Kagome? –

Casi escupí el helado por la impresión de la pregunta. Era ya segunda vez en el día que alguien me preguntaba eso. ¿Cuál es la idea de recordarme mi soltería?

-No. Bueno, me gusta alguien, pero digamos que ese alguien no está a mi alcance –

-¿Tiene pareja? –

-Algo así… -

…Tiene pareja, es gay. Bueno, la diferencia no es mucha. Las dos terminan en el simple hecho de que Inuyasha es inalcanzable para una mortal heterosexual como yo. ¿Y si me opero y me vuelvo hombre?...

-Tal vez igualmente deberías intentarlo. No pierdes nada –

-¡Estás loco!, posiblemente me termine odiando y, prefiero que no. Además no es que esté enamorada ni nada por el estilo – dije para luego continuar con el helado que comenzaba a derretirse - ¿Y tú tienes pareja? –

-Verás… acabo de terminar una relación hace dos semanas. Estuve con esa persona cerca de tres años, pero las cosas ya no eran igual, y bueno, descubrí que me engañaba con un tipo. Así que aquí me ves… -

-Vaya, lo siento –

Esa persona debía ser el chico con el que salía en la foto… ¿pero por qué la conservaba?

-No te preocupes, no es algo que no se pueda superar –

Silencio…

Incómodo silencio…

Y la ropa mojada me estaba molestando.

-¿Inuyasha? –

- Dime –

-¿Te importaría prestarme algo para ponerme?, la verdad me da pereza ir a mi departamento y este traje de baño mojado me dará neumonía – él sonrió y asintió. Se puso de pie y de su habitación me trajo una camisa negra, supongo que de él, y unos pantalones.

-Creo que sólo hará falta la camisa, es bastante larga – comenté - ¿Me ayudas? –

…sí, debía admitirlo. Estaba cumpliendo mi reciente fantasía sexual de que Inuyasha me desvistiera. Claramente no estaré desnuda frente a él, pero me moría por sentir sus manos en mí. Y nada mejor que pedirle que me desabroche el traje de baño.

Él se acercó a mí y corrió mi cabello de la espalda. Y suavemente quitó el broche. Sólo era eso lo que había pedido, pero no contaba con lo que haría a continuación.

-Grac… - Mi gratitud fue interrumpida cuando sentí como sus manos pasaron de desabrochar mi traje de baño hasta mis pechos.

Demonios… ¡Inuyasha me estaba tocando los senos!

Y debo decir que se sentía bastante bien. ¡Pero él era gay!...

-Inu…yasha – dije confundida. Él enseguida me dio media vuelta y terminó de quitarme la parte superior del traje de baño, dejándome con los senos al descubierto y frente a él. De pronto, no me di cuenta como, Inuyasha me tenía entre sus brazos y me daba apasionados besos. Ante la confusión no supe que hacer. Simplemente me quedé estática y sin responder.

Al parecer notó eso, y en vez de parar, Inuyasha se volvió algo salvaje. Me tomó y me dejó recostada en el sofá, y enseguida se tumbó sobre mí y comenzó a acariciarme cual actor de una película para adultos.

…eso no lo hacía un homosexual.

De pronto mi cuerpo reaccionó y comencé a responder a sus caricias. Parecíamos dos enamorados en su primera y salvaje vez.

…¿Qué estaba haciendo?

-¡No! – dije separándolo de mí.

- Kagome yo… -

-¿Qué haces? – pregunté vistiéndome.

-Es que, no se, me dejé llevar y… -

-¡Basta!, yo prefiero que esto no se vuelva a repetir –

No me interesaba ser el juguete sexual de un gay despechado… aunque la idea de "juguete sexual" me interesaba demasiado. Pero no, ¿o si?

-Lo siento Kagome –

-Hasta pronto – dije luchando contra mis deseos de quedarme a su lado y quitarle hasta el último pensamiento gay.


No tengo perdón de Dios xD me demoré más de 20 días en actualizar. ¡Perdón! pero es que por el mes de enero me fui a quedar a la casa de una tía en el sur, en una zona muy campo, y allí mi tía no tiene Internet. Así que volví a casa ayer, así que hoy estoy actualizando la historia.

Más vale tarde que nunca ¿no?

Les quiero dar un enorme agradecimiento a todas las personas que leen esta historia. No se imaginan la felicidad que tuve cuando vi que tenía 12 reviews *o*

Nigma-E, akari kiryuu, KokoroNat, Miiko Love, Miko Eternal Kagome, Aika Kuso, Diivaa, kagome5436, LovelyJess, cindy giselle

Muchas gracias mis niñas hermosas! espero que la historia les haya gustado n.n

Make the Dreams Real !