Bam, bam, ¡bam! Vale, ando toda rara(Ejem, exeso de emoción).
Gracias a sus reviews emocionantes :3. ¿Eh? ¿Emocionantes? Bueno, si provocan en parte esa sensación pero— ¿Pero a quién le importa? XD. Chavo, ya, dísfruten del capítulo.
-¡Jade! ¡Jade! –Ugh. Lo que me faltaba.
-¿Qué quieres Cat? –La susodicha para de dar brincos y pone una cara triste. Suspiro y extiendo mi mano para dar suaves palmaditas en su cabeza– Lo siento, es sólo que tengo un dolor de cabeza –Le explico, retirando mi mano a la vez que su sonrisa vuelve.
-¡Yo sé que te lo quitará! -Que dejes de gritar, ¿quizás?
-¿Y qué es lo que tú supones me quitará el dolor de cabeza, Cat?
-¡Esto! –Mi boca cayó ligeramente abierta cuando ví el enorme dulce que Cat me mostró. ¿De dónde...? ¿Cuánto le...? ¿Acaso ella...? ¡¿Qué rayos?
-Tengo una duda. El chocolate que tienes en la otra mano... ¿Es el mismo que me estás ofreciendo?
-¡Ajá! ¡Sabe delicioso! ¡Es tan dulce! ¡Y rico! ¡Pero no empalaga!
-Uhh... de... ¿acuerdo?
-¡Tómalo! –Me avienta el chocolate, el cual a duras penas logro atrapar, pues mi otra mano está ocupada sosteniendo mi café de la mañana– ¡Nos vemos después!
No logro responderle, pues se va corriendo y saltando, riendo tontamente. ¿Y yo qué hago con este dulce enorme? No me gusta el chocolate, almenos no tanta cantidad de éste.
Camino hasta mi casillero mientras doy un sorbo a mi café, preguntándome qué haré con aquel enorme dulce. Oh bien, creo que lo guardaré, a ver cuándo se me antoja ingerir aquel dulce; por el momento, estoy perfectamente con mi café.
-Hey, ¿cómo te ha ido esta mañana? –Pregunta Beck apoyado en el casillero de alado.
-Horrible. Desperté con un dolor de cabeza, no dormí mucho, como dos horas tal vez. Cat me ha dado un chocolate enorme que no tengo idea de qué haré con él –Le muestro dicho chocolate antes de meterlo a mi casillero–. Cuando fui por mi café el que me atendió fue un imbécil. No captaba que sólo quería un café simple. No, el tarado seguía preguntándome si quería esto o aquello. Sóstenlo –Le paso el café en lo que saco los libros que necesitaré por las siguientes clases.
-¿Y qué ha pasado con esos dos tipos que conocieron en Nozu?
-No me los recuerdes. No he sabido nada de ellos desde ayer, y así quiero que siga, así que Beck... shh a tus labios –Le digo, cerrando mi casillero.
Acomodo los libros en mi mochila antes de tomar mi café y darle un sorbo, y así comenzar a caminar a clases, Beck a mi lado.
-¿Y ayer qué hacías? –Dios. Me agradabas más cuando eras mi novio. No preguntabas tantas cosas.
-¿Por qué preguntas?
-Te llamé y no contestaste -¿Y para qué rayos me llamarías?
-¿De verdad? Oh, debió haber sido después de que me quedé dormida –Respondo, mintiendo en cierta parte.
-¿Qué hacías dormida tan temprano? -¿Qué es esto? ¿Un maldito interrogatorio?
-Supongo que estaba cansada –Entramos al salón, Beck tomando asiento al lado mío.
-Ya veo. ¿Por el estrés de todo este tiempo, no? –Asiento en silencio.
¡Por fin! Se calló. Creí que segiría interrogándome hasta no sé, ¿el fin del mundo? Por un momento creí me llevaría a la comisaría a interrogarme más apropiadamente. Esque... demonios.
Me levanté de mi lugar para tirar la lata de café vacía, saliendo del salón. Al darme vuelta comencé a sentirme nerviosa sin razón aparente. ¿Era un broma, verdad? Respiré profundamente, intentando calmar la respiración que comenzó a agitarseme sin que lo notara. Y Dios... ¿me estaba ruborizando? ¡NO!
¡Algo mal realmente estaba pasándome! ¡UGH! Sólo por ver a Vega me entran nervios, ni idea por qué, y de nuevo aquellas marometas de mi estómago.
Hago una mueca y llevo mi mano a mi estómago. Café y luego que tu estómago ande haciendo piruetas, no es muy agradable. Doy una última mirada a donde Vega había estado hasta hace unos segundos, manteniéndola fija ahí más de lo que debería y sintiendo mis piernas temblar ligeramente.
Agito mi cabeza. Jade, cálmate, es sólo Vega. ¡Maldición! ¡Me ruborizé! ¡Y ahora me estoy agitando ante el nerviosismo! Dios, terminaré teniendo un colapso nervioso. Respiro contando hasta diez, calmando estos sentimientos extraños.
Regreso al salón, tomando mi asiento al lado de Beck, quien me miraba atentamente.
-¿Qué? –Le pregunto agresivamente. Enserio, ¿qué le pasa hoy?
-Estás roja –Me dice, su entrecejo frunciéndose levemente.
-¿Eh? –No puedo evitar el tono de sorpresa e incredulidad que hay en mi voz, pero enserio, ¿de verdad estoy roja?– A lo mejor es por el mareo que sentí hace rato –Digo rápidamente. No estoy mintiendo del todo, de nuevo, pues de hecho si sentí un pequeñísimo mareo.
La campana sonó, lo cual agradecí infinitamente, pues eso mantendría callado a Beck. De verdad no era mi mañana. Ya bastante tenía con el dolor de cabeza y todo lo sucedido que le conté a Beck; no necesitaba sus preguntas acosándome por todo el día.
La clase pasa sin problema alguno, sólo un pequeñísimo detalle de parte de Beck, y ése era: ¡que no paraba de verme! Lo sorprendí varias veces mirándome escrutadoramente. Ya después le preguntaría el por qué de sus insistentes miradas. Por ahora, disfrutemos de la tranquilidad del silencio de su parte.
Me dirigía a mi siguiente clase cuando sentí que alguien me tomó del brazo y me arrastró hacia otra dirección, a un lugar un tanto más vacío. Estuve tentada a decir algo cuando vi que era Vega quien me había arrastrado, pero me callé las palabras que iba a decirle.
-Necesito hablar contigo –Me dice, mirándome fijamente.
-Pues habla –Le digo a la vez que safo mi brazo de su agarre.
-No aquí. En... otro lugar –Su vista se desvía al suelo por un momento, en señal de nerviosismo. Y hablando de, ¿quién creen que está haciendo su pequeña revuelta dentro de mi cuerpo?
Exacto. Mi estómago.
-¿Y no pudiste decirme eso en otro momento? Estoy perdiendo clases por tu culpa –No es que me importe, pero verla en estos momentos no me cae del todo bien.
-E-Esque... sentí la necesidad de... de decírtelo ahorita –Tartajeó, jugando nerviosamente con sus dedos.
Suspiré, irritada ante sus nervios– ¿Es todo? –Asintió tímidamente– Bien, ya me voy, si me permites.
Me miró por un momento, pareciendo agitada ante la idea de que me fuera. ¿Ahora que le pasaba? Hoy todo el mundo anda de extraño. Me marcho de ahí, notando que Vega no me dirá nada más, lo cual me irritó más, pues me quedé ahí parada más tiempo del que necesitaba.
La ví más tiempo del que necesitaba.
Me miro en el espejo, pasando mis manos por mis ropas un poco arrugadas, alisándolas. Gruño y aparto mis manos. No hay por qué arreglarme, sólo es un simple encuentro: casual, normal, nada importante. ¡Argh! ¡Y aún así! ¡Me arreglé!
Vale, calmada. Tampoco es como si quisiera ir con prendas poco presentables.
-Es sólo un encuentro casual Jade, nada más –Me digo a mi misma en un intento de disminuir estos nervios y sensaciones raras nunca antes sentidas.
Carraspeo, sintiendo de pronto mi garganta un poco seca. Bien, esto ya es raro, todo es nuevo para mí, nunca me había sentido así de rara.
Tomo el reloj que está en la mesa de al lado, viendo la hora. Aún me quedan veinticinco minutos. Bien, hora de irme. Pongo el celular en mi bolso, tomando éste y colgándomelo en el hombro (O en el brazo, ya que no se quedó fijo en mi hombro y está entre éste y mi antebrazo).
Espero y Vega cumpla su palabra.
Volvió a hablarme al finalizar las clases, y pese a mis intentos de ignorarla, la chica insistió y me ofreció un fabuloso trato. El trato fue que, si yo asistía y escuchaba lo que ella me tenía que decir, me dejaría en paz por todo el resto de la semana, y que si no me portaba mal, serían dos. ¡Y bien! ¿Quién rayos no accedería a eso? Dos o toda esta semana sólo por escuchar cualquier babosada que Vega me tendría que decirme, acepto sin chistar, porque, la verdad, ¿qué tan importante puede ser la cosa? Viniendo de Vega seguramente es algo sin mucha importancia y que fácil podré olvidarme de lo que sea que me haya dicho.
Me miro por última vez en el espejo retrovisor de mi auto, acómodando mi cabello un poco.
-No, Jade, para –Me regaño a mi misma.
Esto no era manía de andar de vanidosa, eso bien sabía, lo que me molestaba, porque, digo... ¡me estaba arreglando para Vega! ¡En qué retorcido mundo hago yo éso! Desabrocho mi cinturón de seguridad y apago el carro, metiendo mis llaves a mi bolsa, la cual tomo antes de bajarme del auto y cerrarlo con seguro.
Logro divisar a Vega justo al momento de entrar al lugar, de lo cual me reprocho un poco. ¿Cómo es eso de que la puedo ver al instante? Éso no está bien, no debería haberla visto tan rápido.
Camino hacia donde ella está intentando calmar este sentimiento raro que ha estado hartándome desde ya hace días, tomando asiento en en el asiento (Válgame la rebundancia) frente a Vega, dejando mi bolso sobre mi regazo.
-¿Y bien? ¿Qué quieres Vega?
-Hola Jade –Me sonrie, expresando un pensamiento algo así como: "Que directa".
-Hola. Ahora habla. No tengo todo el día –Dos semanas Jade, recuérdalo–. Perdón. ¿Qué es lo que deseabas decirme, Vega?
-Bien... yo tengo algo que decirte, que... hace mucho debí haberlo hecho y bien –Suspira y pasa una mano por su cabello, colocando unos cuantos mechones detrás de su oreja–. Yo... quería decirte que hace tiempo yo comencé a—
-Hola chicas -¡La que me...! Cálmada.
Me tenso al sentir como aquel i... diota apoya su brazo en mi hombro. ¿Enserio? ¿Tanto descaro y falta de modales? Muerdo mi labio inferior, esperando a que aquel sentimiento pase. Aquel que me dice: "Toma el tenedor... ahí hay uno, en la mesa. Frente a ti. ¡Oh mira! ¡Un cuchillo! Tómalo. Tú puedes. Nada malo pasa, vamos, sé que quieres".
Mi mano coje el tenedor cuando el tipo comienza a empujarme para que le hiciera espacio. Le miro molesta. ¿Quién mierda se cree él que es? ¿Mi esposo? ¿Marido? ¡¿Qué? Y aunque lo fuera, no se lo permitiría, le lanzaría un buen golpe.
Me resigno a hacer lo que me pide. Pero una más. Y ahí va... mi tenedor va directito a su rostro, no a su muslo.
Veo la incómodidad en el rostro de Vega, obviamente, también está desgustada por la inconveniente llegada de estos dos.
-¿Y qué hacen aquí chicas? –Dios. Dios, Dios, Dios, Dios. ¡Paso su brazo alrededor de mis hombros!
Mi mano suelta el tenedor, rápidamente agarrando el cuchillo en sustitución. Y de no ser por el suave golpe que Vega me dio en la pierna, ya estuviera yo ahí rodeada de gente que estaría llamando a los paramedicos. A lo que sea. En su lugar, sólo alejé su brazo de mí y me alejé un poquito más de él.
Pronuncié un "No me agradan", a lo que Vega respondió pronunciando un "Aguántate".
-Verán chicos, estábamos aquí teniendo una tranquila conversación, cuando llegaron –Esto es culpa de Beck, si no los hubiese nombrado hoy...
-Contínuen, contínuen. No interrumpiremos nada.
¡Pero pendejo! ¡Ya interrumpieron todo! ¡TODO! ¡LÁRGUENSE! ¡No los queremos aquí par de...! Ya, ya, ya. Cálmada. Piensa en cosas lindas. Suelta el cuchillo. Ffhhh... váyanse a tirar por un agujero, par de imbésiles.
-Uhh... chicos –Comienza Vega, sonriendo incómodamente–, nosotras ocupamos privacidad. Es un tema entre ambas. Nada más –Siempre tan suave, ¿no? A ver, así se hace Vega, fíjate bien:
-Lo que ella quiere decir, es que... ¡Se larguen! ¡Nos dejen en paz! ¡No los queremos! ¡No los amamos! ¡Largo! ¡Fuera de nustras vistas, par de tontos! –Bramo ya hastiada a más no poder de estos tíos.
¡¿Pero ahora por qué rayos se ríen? No. Aleja tu mano del cuchillo.
-Enserio chicos, ocúpamos un poco de privacidad –Dice Vega, dando pequeños y suaves golpecitos a mi pierna, intentando calmarme.
-Oh vamos. Lo que haya entre nuestras chicas es algo que nosotros sabremos después. ¿O no amor? –Voy a vomitar. Gracias que no fue mi tipo el que dijo eso, sino el de Vega.
-Sí. Además, ¿qué tema podría ser tan importante como para que ustedes chicas no quieran decirnos? –Bien. Lo ha pedido. Esto merece medidas EXTREMAS.
Pongo la mejor sonrisa que me pueda salir en estos momentos y cruzo mis manos bajo mi mentón, entrelazando mis dedos.
-Bien chicos. No quería decirles yo esto pero... Tori y yo estábamos teniendo una cita.
-¡¿Qué? –Exclaman los tres al únisonido, Vega siendo la más sorprendida. Le doy un golpe bajo la mesa y le dirijo una mirada discreta.
-Eh-Eh... sí. Jade y yo estábamos en una cita. Es ya... nuestra tercera cita –Dice Vega sonriendo nerviosamente. Actúa mejor para que se vea más creíble.
-Whoa. Párenle ahí. ¿Ustedes dos? –Se soltó a carcajadas junto con su amigo– No me la creo. Ustedes dos no se lleban de lo mejor, o eso he oído -¿Quién mierda abrió la boca? Porque se iba a quedar sin una. Vega, calma a tu amigo te compraré una bebida.
-¿Oh eso? Ya saben. Una tiene que fingir para así no tener a todos los odiosos encima –Respondo.
-Exacto. Jade y yo somos realmente muy... bu... enas...
-Novias –Completo por ella. ¿A qué se debe el nerviosismo? Ya ha actuado así con anterioridad–. Lo lamento, le cuesta aún acostumbrarse a decirlo en voz alta.
-Hey, de verdad. Ustedes dos nunca podrían ser novias –Vale ya lo capté y lo tengo más que entendido, no ocupas repetírlo más de la cuenta.
-Claro que sí. Yo la amo tanto –Digo sin titubear, extendiendo mi mano para ponerla encima de la de Vega, quien al sentirme se tensa un poco. Acaricio su mano con mi pulgar, intentando calmarla y hacer parecer esto más real–. No he conocido a nadie que se acerque a lo maravillosa que ella es.
¡Uh! Ahí está de nuevo aquel nudo en la garganta y estómago. Y esas marometas. Y ahora me siento nerviosa. Vale, esto ya se está poniendo más raro de lo que puedo soportar.
-Si tanto es así, demúestren su amor. Dense un beso –Arqueo una ceja. ¿De verdad?
-Ahh... no lo creo –Respondo al instante–. No necesito demostrarle a ustedes mi amor por Tori para decir que es real, me basta y sobra con que yo esté convencida de eso.
Desvío por un momento mi mirada cuando Vega aleja su mano y agacha su mirada. ¿Qué le pasa? ¿No quería ella desacerse de los tipos no importa qué?
-Entonces no les podemos creer –Tu cara esta muy cerca de la mía. Le aparto un poco con mi codo presionando sus costillas.
-No nos crean. Amor, vámonos de aquí –Digo, levantándome de mi lugar y estirando mi brazo para tomar la mano de Vega–. Si nos permiten par de inmaduros insensatos.
Empujé con mi cadera al tipo, dándole uno que otro codazo para que se apartara de verdad y después jalé a Vega conmigo, quien casi tropieza pues su 'novio' no se levantaba para darle paso Vega. Que asco de caballeros.
Arrastré a Vega conmigo hasta mi auto, soltándola justo antes de llegar a mi lado. Ella se dio la vuelta y esperó a que abriera la puerta de su lado para subir y abrocharse su cinturón; su rostro virando hacia la ventana. Qué le pasaba enserio. Andaba actuando muy raro últimamente. Ignoro ese detalle, pues por mi no hay problema que mantenga la boca cerrada.
Para cuando estamos a punto de llegar a su casa, el silencio que mantiene Vega me está sacando de quisio, sin importar que la radio esté sonando a un vólumen lo suficientemente fuerte como para no inmutarme por el silencio de Vega. Suspiro. Ya me harté de este extraño comportamiento suyo.
-¿Qué tienes?
-¿Eh? –Gira su rostro y me mira confundida. Seguramente andaba divagando.
-Que qué tienes.
-Yo eh... estaba pensando en lo que pasó. ¿A qué se debió tu idea de inventarte el hecho de que posiblemente éramos pareja? –Sacudo mis hombros.
-Ni idea. Es sólo que los tipo ya me estaban hartando que decidí recurrir a medidas extremas. Y eso fue lo que primero me vino a la cabeza. Creo que fue eso.
-Ahh... -¿Ahh? ¿Sólo 'Ahh'? Nada de: "Lo lamento, no actué como debí y por eso no nos creyeron, lo lamento tanto Jade, soy una pésima actora". Vale, lo último quizás no, pero aún.
-Y... ¿qué era lo que me querías decir antes de que los tontos llegaran? –Pregunto, intentando cambiar el tema de conversación con tal de llenar el silencio incómodo en lo que llegamos a su casa.
-Nada importante la verdad.
-Ajá. Y por eso me citaste, porque era algo nada importante. ¿No es así? -¿Me creía qué? No soy tan tonta.
-Olvídalo. No es algo de gran relevancia. Podrás vivir bien sin saberlo. En nada te afecta –Me dice, regresando su vista a la ventana.
¡Pero si ya me has dado la curiosidad! Bien, ¿una manera que no exprese mi deseo de saber qué quería decir?
-Vega. No me importa eso, sólo quiero saber qué querías decirme.
-¿Y para qué?
-Bueno pues –Ugh, ahí está de nuevo ese sentimiento abrumadoramente incómodo– porque... –Mantiene sus cejas levamente enarcadas, esperando mi respuesta. Y sinceramente, yo igual la espero, a ver qué cosa me invento–. Porque ya has sacado el tema a flote, y me dijiste que me contarías algo importante, ¿no lo recuerdas? Jade, tengo algo que decirte, es muy importante, así que por favor...
-Yo no hablo así –¡Pero ve eso! Ni siquiera suena como normalmente hace. Usualmente esa frase es con molestia e irritación. Ahora sólo escuché desgane y desinterés.
-Vega algo te pasa y si es por lo que tenías que decirme... Anda, dime lo que quieras –Estaciono el auto frente a su casa, esperando a que dijera algo.
-Yo... –Bajó su mirada y suspiró, agitando su cabeza. Abre la puerta del auto, quitándose el cinturón–. Te juro que de verdad me gustaría decirte pero—
-Entonces dímelo.
-¡No es tan sencillo! Esque... no entenderías.
-¿Cómo lo sabes?
-Olvídalo –Le tomo de la muñeca, evitándole que huya.
-No. Querías decirme algo, ahora me lo dices –Declaro insistente en el tema.
-¡Bien! ¡Me gustas de acuerdo! ¡Creo que te amo, desde hace mucho!
Y de entre todas las cosas que me pudo decir... esa era la que menos esperaba. Solté su muñeca, dejando caer mi mano. ¿Que ella me... amaba? ¿Tori Vega me amaba? La miré detenidamente, esperando a que dijera que aquello era un broma de mal gusto, algo que me indicara no era verdad, pero nada. Sólo se quedó mirándome con lágrimas que asomaban de sus ojos amenazantes con salir.
Abrí mi boca para decir algo, pero no pude pronunciar cosa alguna. ¿Pero qué podía decir? ¿"Tori te amo igual"? ¿"Estás bromeando, ¿verdad?"? ¡No podía decir nada! ¡La sorpresa de lo dicho me tenía atontada! ¿Pero que esperaban?
-¿No vas a decir nada? –Preguntó en un hilo de voz, su mano aún apoyada en la puerta.
Targué saliva y regresé mi mirada al frente, ambas manos tomando el volante.
-Bájate de mi auto...
Soltó un sonido de dolor y saltó del auto, cerrando con fuerza la puerta para después dirigirse a zancadas hacia su casa.
Tori Vega no podía amarme. Era estúpido y enfermizo. Esto era una broma.
¡WHOO! ¡Récord! ¡Denme algo de crédito! Bien no. Pero bueh, no creí que lo terminaría hoy (haciendo referencia al hecho de que lo terminé a la una y cacho de la mañana, pero, éso para mi cuenta como ayer en muy alta hora xD).
Ahora... ¡Tú! ¡Bien sabes que me refiero a tí! A ver, dime, ¿me salió este tan mal? ¿Te sorprendí? ¡¿Qué, eh? Egh, lo siento, ando más agresiva de lo normal. Pero igual, dime, ¿qué te ha parecido? :3 ¿Me fui del camino? ¿Sigo bien? Dime tu opinión. Y vaya que si respondí a esas provocaciones xP. ¡Pero bien! ¡Tenía que!
