De acuerdo pescados(Ignoren eso, ando pasando una étapa en donde los pescados son ahora mi obseción), dísfruten de este capítulo.


Vuelvo a pasar la mano por mi cabello, dando otro sorbo a mi café. Llevo rato paseando de un lado a otro, indecisa si entrar a clases o no, las cuales, ya han empezado desde hace un rato.

La verdad, no deseo entrar a la escuela, a clases. Sería correr el riesgo de ver a Vega; y no quiero verla, no después de lo de ayer.

Aún recuerdo como estaba ayer, cuando salió y ambas 'charlamos' un rato. Recuerdo cada detalle, perfectamente. Como su cabello castaño se encontraba algo alborotado, sus ojos tenían un color rojizo y se le veían aún vidriosos, las ojeras que había bajo éstos... sin duda había estado llorando y no estaba durmiendo adecuadamente. El dolor y tristeza que su mirada expresaban. El desacomodo de sus ropas. Inclusive recuerdo que un mechón de su cabello estaba pegado a su mejilla, y supuse que había estado llorando antes de que abriera la puerta. Además de que a la luz, leves brillos donde anteriormente lágrimas habían estado, dejaron un rastro ya borrado que se dejaba ver.

Y no tienen idea de cómo me enoja eso. Que aún recuerde detalladamente todo éso y más. Pero tal vez lo recuerdo porque me agradó su aspecto, me confirmaba lo que supuse, que estaba en una etapa desastrosa. Pero así es el amor, ¿no? Por mí, puede sufrir cuanto quiera, no le diré que correspondo sus sentimientos, porque, a ojos míos, no lo hago. No le correspondo. Eso es algo que no puede pasar, que no debería pasar.

Suspiro irritada y pateo un bote de basura cercano, el cual cae con un estruéndoso sonido. No debería dudar en entrar a clases o no, al menos no cuando la razón es Vega.

Termino mi café dando un largo y rápido sorbo, agachándome para introducirlo dentro del bote de basura que he tirado de una patada. Ajusto mi mochila y me encamino a la clase que tengo en estos momentos, disfrutando del silencio y espacio que hay en los pasillos, pues usualmente siempre hay chicos por aquí y por allá, regados en diferentes partes de manera que no siempre consigues estar alejado del ruido. Era relajante la verdad.

Abro la puerta del salón, siendo recibida por la miradas curiosas de todos y la mirada de reproche del profesor; yo simplemente ignoro las miradas y me dirijo a mi asiento.

-Que agrado es tenerla de vuelta, joven West –Me dice el profesor, cerrando el libro que tenía entre manos con su dedo pulgar en la página en donde estaba.

-Si usted quiere, me puedo ir. No me importa perder un poco más de clases –Respondo, sintiéndome bastante irritada ante las mirada de todos, especialmente la de Vega. ¿Por qué rayos me mira?

-¿Sabe que eso amerita detención? –Pregunta el profesor cruzándose de brazos, molesto ante mi respuesta dada.

-¿Sabe que poco me importa? –Contesto igual cruzándome de brazos.

-Creo que ya sabe a donde debe ir –Bufo irritada y me levanto, marchándome del salón.

Después de que me molesté por entrar a su clase, me saca y me discute. Oh, qué importa. La verdad, es mejor para mí no estar ahí, ya que la tonta de Vega está ahí, su mirada me hastiaba en sobre manera.

-¿Y ahora por qué estás aquí, Jade? –Pregunta Lane cuando cruzo por el umbral de su puerta.

-Ya sabes, lo usual. Contestarle a un maestro y llegar a media clase –Respondo tomando asiento en el sofá de su oficina.

-¿Y ahora por qué? –Me pregunta inclinándose hacia delante y apoyando sus codos en sus rodillas, juntando sus manos y entrelazando sus dedos.

-Yo qué sé. El tipo me irritó –Contesto. Éso y que Vega no despegaba su vista de mí.

-Ése no es motivo para responderle a un maestro.

-Para mí sí. Y además, él para qué hace un comentario de mi aparición a media clase –Comienzo a irritarme.

Sí, venir a la escuela no fue la mejor idea. Supongo que ya me había terminado por acostumbrar a la soledad y silencio de mi cuarto. Lane agita su cabeza en signo de desaprovación.

-Sí, ya. Detención. Lo que quiero saber es cuándo –Hablo, ya no soportando andar más tiempo aquí.

-Hoy después de clases –Me levanto de mi lugar, justo cuando la campana suena–. Y ve a clases –Me dice con un tono un poco severo.

Le sonrio con diversión. Me salté casi toda una semana de clases, y la clase que me toca en estos momentos es la de Sikowitz. Por supuesto que iré a clases. Sólo espero que mi loco profesor logre distraerme de mis problemas, de no ser así... siempre está la opción de salirme de la clase.

-Jade.

La ignoro y paso de largo. En estos momentos sólo quiero tener mi tiempo de privacidad.

-Jade...

Enserio, ¿qué tan complicado es que me de mi tiempo?

-¡Jade! –Se pone delante mío y me detengo, irritada ante su insistencia– Mira, yo—

-Sólo muévete –Agita su cabeza en un no, a lo que me veo a forzada a hacerlo de mala manera.

Comienzo a caminar de nuevo, golpeándola duramente con mi hombro a propósito cuando paso al lado suyo, tirándola.

Bien, no estoy en el mejor humor. Tirar a Cat lo expresa muy claramente. Pero esque... se metió en mi camino. Entro al salón, dirigiéndome a mi asiento. Cruzo mis brazos bajo mi pecho una vez dejo mi mochila en el suelo a un lado mío, mi mirada fija en ningún punto fijo.

¡Me gustas de acuerdo! ¡Creo que te amo, desde hace mucho!

Cierro mis ojos, análizando esas palabras. ¿Por qué tuve que insistir en que me dijera lo que según ella era algo importante? ¿Por qué? Si no lo hubiese hecho ahorita estaría bien, sí, seguiría con aquel extraño sentimiento en mi estómago, pero supongo que eso se iría después de un rato.

Pero... si aquella noche no le hubiese insistido, sólo hubiese dejado que se fuera a su casa sin decirme. ¿Me lo hubiera dicho después? ¿Hubiese ella intentado conseguir otro momento privado conmigo para decírmelo? ¿O simplemente hubiese callado ignorando esos sentimientos? ¿Qué hubiera hecho ella?

Necesito decirle que no la amo. Porque no la amo, me niego a aceptar algo que es irreal. Yo no amo a Tori Vega. Y quizás, una vez diga aquello en voz alta, no sólo para mí, sino para Vega también, aquel sentimiento raro que yo lo siento como amargo dentro mío desaparesca.

Estoy segura que no siento nada por Victoria Vega, no siento y no sentiré. Porque así tienen que se las cosas. Igualmente, estoy segura de que esto es una broma; que es una broma esto de Vega, que según ella me ama. Sé que es una broma, un truco barato, como quieran llamarle. Después de tantos maltratos hacia la chica, ¿aún quiere ella me crea que me ama? Eso sí es retorcido. Y sería aún más retorcido que yo la amase, cosa que no hago.

Escucho la puerta abrirse y veo por sobre mi hombro a ver quién es. Regreso mi vista al frente y vuelvo a cerrar los ojos al ver que sólo es la tonta de Vega. Escucho sus pasos sonar en el silencio del salón, pues aún es un poco temprano para que el salón comiense a llenarse.

Escucho como una silla es arrastrada, el sonido haciéndose más cercano. Entreabro un ojo para ver mejor qué tanto hace Vega. ¿No pudo simplemente tomar asiento y ya? No me gusta el ruido ahorita. Cierro mi ojo al ver que tomó asiento al lado mío. ¿Ahora qué es lo que quiere?

-Jade –Comienza, en un tono de voz baja– lo que hiciste a Cat en el pasillo no esta bien.

Le miro de manera dura y enojada. ¿A ella qué con lo que hice o no con Cat? Eso ni siquiera es asunto suyo. Y sí sólo ha venido para éso, puede devolverse por donde ha venido. Y como si fuera la gran cosa, no lo fue. No la lastimé. Otra cosa, que ella no es quién para reclamarme éso.

-¿No tienes una promesa que cumplir, Vega? –Le digo fríamente.

-Sí, lo sé –Junta sus manos y las pone entremedio de sus rojillas, su mirada gacha por unos instantes–. Pero además, ayer tú fuiste a mi casa. Pensé que éso era señal de que no importaba si te hablaba o no.

-Pues pensaste mal, como siempre.

-Jade –Me dirige una mirada, la cual yo sostengo.

Duramos un rato así, y comienso a hartarme, a hastiarme de tener a Vega mirándome. Me giro en mi lugar, poniéndome de lado. Me inclino para poner mi mano izquierda sobre el respaldo de la silla de Vega y mi derecha toma la parte inferior de la silla.

Observo como Vega está atontada ante mi acción, y sé es por la cercanitud que hay entre nuestros rostros. Su labio inferior comienza a temblar levemente, y supongo yo es porque está nerviosa, pero quién sabe.

Sonrio de medio lado y me inclino un poco más, nuestras narices tocando. Puedo sentir el aliento errático de Vega golpear mis labios junto con su respiración, y sonrió más ampliamente ante éso. Acerco mis labios a los suyos, y veo como cierra los ojos con fuerza.

-No te amo –Susurro contra sus labios, acto seguido empujo con fuerza su silla hacia un lado, tirándola de ésta.

Sonrio complacida, Vega realmente es una tonta. ¿Acaso pensó por un momento que la iría a besar? Que siga soñando, porque dudo éso llegue a pasar.

Comienzo a escuchar leves sollozos, y ruedo los ojos. Dios. Que nena. Le miro fijamente, notando que no se ha movido de su lugar ni un poco, que sigue ahí tirada bocabajo. La chica es pátetica, de verdad.

Se apoya en su codo y se levanta un poco, su mano libre yendo a su rostro, seguramente para remover lágrimas. No sé, su cabello me tapa la gran vista de ver el dolor en el rostro de Vega. Se incorpora, aún sentada en el suelo con sus piernas bajo su cuerpo, una mano en el suelo para apoyarse y la otra en su rostro.

Se levanta lentamente, pausando de vez en cuando para remover más lágrimas de sus ojos. Recoge la silla del suelo y la acómoda, su cabeza gacha en todo momento por lo que me es imposible verle la cara; su cabello cubre su rosto. Pese a eso, puedo ver como un par de lágrimas caen al suelo, dejando un pequeñísimo charco de agua. Y tras dirigirme una breve y rápida mirada crístalina, sale corriendo del salón. Bien, lo tiene merecido.

Suspiro con fastidio y regreso a mi posición anterior, separando mis piernas un poco. No pasan más de dos minutos cuando el salón ya está lleno, y para gran sorpresa y fortuna, Sikowitz llega temprano, esta vez, usando la puerta.

-Hola muchachos, como habrán notado ya, tenemos la presencia de alguien que ya se extrañaba –Dice caminando hacia el escenario, un coco en mano. Agh, está hablando de mí, no me empiezen con éso porque no tengo ganas de volver a ir a la oficina de Lane–. Y nuevamente, la presencia de alguien más hace falta, quien por cierto estaba llorando cuando la ví pasar por el pasillo, por si a alguien le interesa, puede ir por ella, o lo que sea –¿Vega estaba llorando? ¡Menuda noticia! Éso sí que me pone un poco más feliz. Siento como varias miradas se posan en mí. ¿De verdad? ¿Dicen que a Vega le pasa algo y ya me hechan la culpa?–, créanme que su presencia no se extrañará. Sólo no se pierdan por una semana –Escucho unas risas sofocadas y aprieto mis dientes, irritada ante todo eso. Que sólo vaya al punto de la clase y ya.

Todos dirigimos nuestra mirada a André, quien sale de la clase sin decir palabra alguna no sin antes dirigirme una mirada de decepción. ¿Ahora qué hice? Sólo hice llorar a Vega pero, ¿y éso qué? Como le dije cuando tuvimos nuestra 'cita': Me gusta cuando ella está triste. Y cuando está así de mal, me fascina.

Ignoro eso y me concentro en poner atención a la clase, esperando distraerme de este asunto odioso de Vega.


-No me disculparé con ella, es su culpa, ella comenzó todo –Explico. ¿Es tan díficil de comprender eso?

-Jade, no es su culpa –Dice Beck al otro lado del celular.

-¡Claro que lo es!

-Y según tú, ¿por qué es su culpa?

Presiono mis dientes fuertemente los unos contra otros. Es obvio el por qué. Porque ella me dijo que me amaba, porque ella me causó estas raras sensaciones y sentimientos, que por su culpa me dieron detención después de la escuela, que por su culpa recibí preguntas estúpidas e irritantes después de que se largara, cuando todos llegaron. Que la gente no paraba de mirarme y preguntarme cosas.

-Si me hablaste sólo para éso puedes colgar de una buena vez.

-O puedes tú colgar.

-¡Bien! –Y tras eso termino la llamada y dejo el celular a un lado mío.

No puedo creerlo, que Beck me pida me disculpe con la estúpida de Vega, por algo que yo no comenzé, por algo que yo no hice. Por algo que no es culpa mía sino de Vega.

Y temo que esto sea amor, pero jamás me sentí así con Beck. ¿Así que cómo puede serlo? Tampoco es odio. No sé que es, y éso me está volviendo loca. Todo es su culpa, todo es culpa de Vega.

Todo es su culpa, porque ella me ama, porque me hace sentir así de rara. Porque me está haciendo sentir algo nuevo, algo que nunca había sentido con anterioridad, y me frustra y desespera porque no sé cómo reaccionar.