Whoa… sí que tardé... pero miércoles con eso. En fin, continuando... con este capítulo de... a la Bernia.

Agredesco los reviews, y... éso.


-Jade... Miro a Vega, observando detenidamente sus ojos, los cuales expresan tristeza y necesidad. Una necesidad de que le diga aquello que yo muero por decirle, y que ella quiere claramente escuchar salir de mis labios.

Abro mi boca, titubeando en si decirle o no. ¿Pero cómo se lo digo? ¿Cómo le hago saber que le correspondo? No quiero decirlo en voz alta, porque la verdad, aún me cuesta aceptarlo. Más sé que así es, que la amo. Vuelvo a cerrar la boca, desviando mi mirada cuando noto que sus labios se tuercen un poco más, su mirada enfocándose en el piso ante la tristeza de que no le diré que correspondo sus sentimientos. Pero créanme cuando digo que lo intento. Realmente estoy buscando una manera de decirselo, sin tener yo que aceptarlo. Deseo decirselo, y como no tiene idea.

Suspiro con resignación, decidida ya en que haré.

-Vega... –Le llamo en un susurro, sintiendo una opresión en mi pecho cuando una lágrima cae al piso, sus manos cubriendo su rostro y sus sollozos audibles para mí.

Corto la distancia que nos separa, tomándola entre mis brazos. No me gusta verla así. La abrazo más firmemente cuando ella me abraza por la cintura, aferrándose fuertemente a mí mientras sus sollozos aumentan.

-No me odies por amarte –Dice entre lágrimas, ocultando su rostro en la curvatura de mi cuello.

Frunzo mi entrecejo molesta conmigo misma. ¿Por qué simplemente no puedo decírselo? ¿Por qué me cuesta tanto? Suspiro y cierro mis ojos, apoyando mi mentón en el hombro de Vega mientras me decido qué le diré a la vez que intento calmarla meciéndola suavemente en mis brazos.

La verdad, tengo miedo. Temo a este sentimiento porque nunca lo había sentido, y saber que Vega lo provoca me pone más inquieta. Ella no debería de estar causando estos sentimientos confusos en mí. Y yo no debería de estarles tomando importancia. Sin embargo, estoy haciendo todo lo contrario. Pareciese que en vez de estar intentando ignorar estos sentimientos, estoy intentando ver su significado de una manera indirecta. Quiero decir, ¿por qué rayos no paro de pensar en ellos, reflexionar en el por qué los siento y en el por qué no puedo simplemente apartarlos? No tiene sentido... y creo que, así son, simplemente no tienen sentido alguno, al igual que mi relación con Vega no tiene sentido alguno. Pero... ¿Quiero darles sentido? Pues bien, estoy apunto de averiguarlo.

Separo mis labios, tomando aire para lo que diré...

Me levanto bruscamente ante el sonido de mi despertador sonando a todo volumen, casi cayendo de mi cama. Logro aferrarme —sí, me aferro, no me agarro— al borde de la cama antes de caer al piso. Gruño molesta ante esto, pero me tranquilizo al recordar que por lo menos esta vez no caí al suelo.

Callo el ruidajo de despertador que tengo a un lado mío y tomo una posición más cómoda en la cama, mi espalda contra la cabezera de mi cama. Demonios, esto es un asco. Bufo fastidiada a la vez que llevo mis manos a mi rostro. Esto sí que es una broma, no puede ser que... haya soñado algo así de rídiculo. Que haya soñado con alguien así de odiosa y poco importante para mí. Y lo peor esque cuando me levanté estaba sudando frío. Y eso nunca me había pasado, quizás una o dos veces a lo largo de mi vida, pero no lo recuerdo.

Suspiro. Pensaré una vez tome una ducha y vaya por un buen desayuno.


Gimo frustrada contra mi almohada; acto seguido golpeo mi cabeza con la suavidad de ésta, sintiendo como un dolor de cabeza me está llegando.

Necesito salir, tomar un respiro de mi vida, de Vega. Sobre todo de Vega. Ya no la soporto, ni a ella ni a su manera de ser, ni a su amor por mí, ni los nervios y sensaciones que me llegan cuando la veo.

Esque... no lo comprendo. No comprendo nada. Por las bobadas que he escuchado, yo estoy enamorada de Vega. ¿Pero cómo puedo creer éso? Yo estaba enamorada de Beck, y aún así, no sentí nada similar a ésto, almenos no algo que se acercara a ésta intensa y molesta sensación. Era extraño, muy extraño.

Vuelvo a soltar otro gemido de frustración a la vez que presiono mis manos contra mi rostro, girándome en mi lugar. ¡Esto no debería de estar pasando! No debería de estar pensando tanto sobre Vega. Ya le dije a ella que no la amo, y es porque no la amo. Y estoy convensida de ello... creo. No, no creo. Estoy segura...

-¡Argh! Te odio Vega... –Mascullo, inmensamente irritada de no poder sacarme a Vega de la cabeza.

Me levanto bruscamente, tomando asiento en el borde de mi cama. Ya, es suficiente, no aguanto más esta estúpida duda.

Tomo el celular y marco un número ya conocido. Es momento de aclarlo todo. O estoy enamorada o no. Pongo el celular contra mi oreja, esperando a que conteste.

-¿Jade? ¿Para qué me quieres ahora? –Muerdo mi labio inferior, inquieta ante el nerviosismo que siento.

-Tengo... tengo algo que preguntarte.

-Umm... ¿de acuerdo? –Hace una breve pausa– ¿Y qué quieres preguntarme?

-Cómo estar muy seguro de que estás enamorado de alguien –Suelto nerviosamente.

-¿A qué viene la pregunta? ¿Estás enamorada de alguien? –Me dice pícaro, y ruedo los ojos.

-No es de tu incumbencia Beck. Sólo... tengo curiosidad –Explico, intentando sonar calmada y no ansiosa. Escucho a Beck reír.

-Bueno pues... veamos... –Hace una pausa un poco larga para mi gusto, lo que me pone más inquieta– ¿De verdad? Tanto tiempo conmigo, ¿y no sabes cómo saberlo? –Me uno a su suave risa.

-Sí, lo sé, pero son dos cosas diferentes estar enamorada de ti, a de otra persona –Le aclaro, haciéndome más para atrás en la cama de manera que pueda cruzar las piernas cómodamente.

-¿En qué manera?

-Pues... contigo fácilmente puedo llegar y decirte: "Hey, me gust—

-¿Y no puedes llegar y decirselo fácilmente a otro chico? –Me dice con diversión.

-Sí, pero... –Suspiro– Supóngamos que no soy yo, si no alguien más. En ese caso no sería tan sencillo expresar los sentimientos a alguien más. No es lo mismo, tu lo tomarías ligero, otros... posiblemente no. ¡Como sea! –Exclamo, notando como nos desvíamos demasiado del tema– Aún no me respondes cómo saber si uno está enamorado de alguien más.

-Es sencillo. Posiblemente te ruborises al ver a esa persona, sientas tu cabeza ligera, algo mareada. Sensación de un cosquilleo entre mágico y molesto. Tu estómago te da vueltas –Trago saliva, poniéndome más nerviosa a cada cosa que Beck decía–, sientes débiles tus piernnas, tu corazón late más rápido y en fin... hay un sin fin de cosas que te pueden indicar si estás enamorada o no, y supongo que a de variar entre cada persona –Finaliza.

Cierro mis ojos, sintiendo mi respiración agitarse al igual que mi corazón y estómago.

-O, también uno se puede poner a respirar como lo estás haciendo –Dejo una suave risa escapar–. ¿Algo más?

-N...no. Supongo que eso era todo lo que quería saber. Gracias –Digo, comenzando a juguetear con un mechón de mi cabello.

-¿Ahora ya puedes ir a disculparte con Tori?

-No –Respondo tajante, mi voz fría y dura.

-Jade. Es lo justo, te he respondido algo, ahora tú hasme a mí un favor –Suspiro, irritada ante su razonamiento–. ¿Lo harás?

-No te aseguro ni prometo nada. Pero intentaré.

-Bien, eso me basta. Bueno... hasta luego.

-Sí...

Beck cuelga y dejo mi celular bajo mi almohada, acostándome en la cama. Cierro los ojos y pienso en todo lo que ha pasado desde que comenzó la tonta obra de Sikowitz. Estúpida caja que dictó que yo haría de Nancy y Vega de Walter. Y estúpida 'cita' en la que fui obligada a ir.

Y aún así, sigo sin comprender. ¿Amo a Vega?... realmente no lo sé. Tampoco sé si lo quiero averiguar, estar completamente segura de la respuesta. Suspiro con irritación. Sólo hay una manera de averiguarlo.

Y pese a lo que quiero hacer con tal de evitarme los problemas, realmente deseo intentar esa manera que tengo en mente y averiguarlo... Habrá que ver cómo saldrán las cosas.

Esperemos salga bien... esperemos.


Toco la puerta por segunda vez, esperando a que esta vez si me responda. Espero pacientemente, teniendo en cuenta de que esto es algo que no pienso repetir si hoy ya no se da la oportunidad. Suspiro. Más vale que lo que vaya a suceder hoy en la noche se apegue un poco a mi punto en esto y a lo necesario para que esto vaya a funcionar. Y si no funciona... bien, lo intenté; ya no me puden decir que hice nada y que ni siquiera me interesé en el asunto.

Vuelvo a tocar una vez más, un poco más fuerte y firme que anteriormente. Esta vez, si escucho algo. Escucho como la puerta es abierta, y en cuanto Vega me ve, sus ojos se abren de par en par ante la sorpresa y horror de tenerme frente a su puerta —supongo yo porque ella cree, me burlaré de ella—. Reaccionando rápido, pongo mi mano en la puerta, evitando que Vega cerrara la puerta; y sonrio para mis adentros, hizo justo lo que supuse haría.

-¡Lárgate! –Me ordena, ambas manos poniendo fuerza para cerrar la puerta.

-Vega, sólo dame un momento –Le pido, interponiendo ahora mi pie para darle un descando a mi mano.

-¡No! ¡Vete de mi casa! ¡No te quiero ver nunca! –Siento una punzada de dolor en mi pecho ante esas palabras, mas lo ignoro... sé que lo meresco.

-¡Sólo escuchame un momento! –Grito, regresando mi mano a la puerta al ver que Vega ponía más fuerza.

-¡No! ¡No quiero hablar contigo! –Tras eso empuja la puerta con más fuerza que anteriormente y se da a la fuga.

Empujo la puerta con fuerza para abrirla y así poder pasar, persiguiéndola por toda la sala y cocina.

-¡Aléjate! –Me dice, sus manos apoyadas en la silla. Yo, en el lado opuesto de la mesa, tiré la silla que estaba enfrente mío, para así poder acercarme más a ella.

-Dame un momento.

-¡No!

-¡¿Por qué no? –Retrocede ante el tono de mi voz y el enojo que se denota en ésta.

-¡Porque no me agradas! –Suspiro irritada. Se está poniendo díficil, y éso no me gusta.

-¡Un momento! Sólo uno.

-Que no.

Gruño y me pongo a correr alrededor de la mesa para atraparla, mas ella huye. La persigo, estirando mi brazo para tomar el suyo y tirar de este. Si así lo quería... La tiro al sillón, acorralándola con mis manos a cada lado de su cabeza. Si quiere que haga esto por una mala manera, así será.

-Escúchame Vega. Vine aquí sólo par—

-¿Para seguirte haciéndome sentir mal? ¡Ya has hecho lo suficiente, gracias! ¡Ahora vete! –Sus manos presionan mis costados con fuerza, en un pátetico intento de apartarme; algo que no pienso hacer.

-No me iré hasta que me escuches –Le digo, apartando sus manos con dos fuertes manotazos. Ella gime adolorida, y deja sus manos quietas–. Sólo te pido un momento.

-¿Y para qué quieres ese momento? –Me pregunta con el entrecejo fruncido y una mirada de recentimiento.

-Sólo... Dahgj –Suspiro exasperada y paso una mano por mi cabello–. Espérate aquí un rato –Me mira fijamente, y yo le sostengo la mirada hasta que ella la desvía.

Parece una niña berrinchuda. Me alejo un poco de ella, caminando un par de pasos, nunca quitándole la mirada de encima. Ella me mira por unos segundos y después desvía nuevamente la mirada hacia la cocina. Me giro para cerrar la puerta, y en cuanto mi mano toca la perilla escucho ruido.

Giro el rostro sólo para ver a Vega subir las escaleras a toda prisa, y cierro rápidamente la puerta para perseguirla.

-¡Vega! ¡Vuelve!

-¡No!

Paro en mis pasos cuando la veo en un rincón. Ya no podrá huír. Me acerco a ella lentamente, mi respiración agitada. Se da la media vuelta y me mira con miedo, y no puedo evitar sonreír de medio lado al ver su agitación. Me recuerda a una presa acorralada.

Me acerco a ella, sólo para volver a gritar su nombre con irritación cuando veo como me burla fácilmente, deslizándose por un lado mío con velocidad. Golpeo el piso con mi pie furiosa. ¡Pero qué le pasa! Estoy intentando ser amable por lo menos que ella tenga la decencia de escucharme. No pierdo más tiempo y me apresuro a alcanzarla.

-¡No quiero hablar contigo!

Desesperada ya y hastiada de todo esto, opto por lanzarme sobre ella cuando está a punto de salir por la puerta.

-¡Escúchame Tori! –La tomo por los hombros, obligándola a quedarse quieta.

-¡No quiero! ¡No quiero oír nada que salga de tus labios! No quiero...

Observo como sus ojos se llenan de lágrimas y unas logran deslizarse por su rostro. ¡Esto sería más sencillo si no supiera todo lo que ya sé! Aunque en realidad, no sé nada. Todo está tan malditamente confuso.

-Escucha. Sólo he venido para aclarar las cosas.

-¡Ya las has dejado claras! ¡No me amas y por mí está bien! –Suspiro al escuchar éso. No, no está bien, ni para ella... ni para mí...

-Mira, no vine aquí para andar discutiendo las cosas contigo. Sólo quería decirte que—

-¡Sólo vete! ¿Por qué no comprendes ya que nada quiero saber de ti? ¿Es... tan díficil? –Desvio mi mirada para un lado al escuchar como su voz de quebra.

Esto es más díficil de lo que pensé sería.

-Levántate –Le ordeno.

Ella simplemente bufa con indignación —bufido que salió tembloroso debido a las lágrimas— y vira su rostro hacia un lado, evitando mirarme.

-¡Bien!

Me levanto y procedo a tomarla por las piernas, arrastrándola un poco para llegar al sofá que queda a unos cuantos pasos de distancia. Sin embargo no me es sencilla la tarea al ver que Vega no para de patalear y gritar que la suelte.

-¡Mierda Vega, para de una vez! –Grito hastiada de tanta oposición de su parte.

-¡NO! ¡Suéltame y lárgate de aquí!

-¡¿Quieres que me largue? ¡Pues escucha lo que tengo que decirte! –Digo, removiendo mis manos bruscamente de su lugar para así lanzarlas al aire en señal de irritación– Toma asiento –Digo demandante señalando el rojo sofá.

Ella me mira por un rato con recelo, apoyada en sus codos.

-No.

-¿Qué dijiste? –Pregunto con mi usual tono agresivo.

-¡Que no!

-¡Vega!

Me agacho para tomar sus muñecas, jalando de ellas para que se levante, pero ella se niega a hacer eso. La suelto bruscamente, escuchando como un sonido seco es producido cuando su espalda golpea contra el piso.

-¡Ya! Estoy harta. Que te quede en claro que intenté arreglar las cosas contigo. ¡Y tú no me dejaste! –Suelto una patada al sillón al lado mío, furiosa y frustrada– Así que bien, así dejemos las cosas. Claras según tú. ¡Pero que te conste que lo intente!

Resoplo fastidiada para después caminar a la puerta. A la mierda con Vega, si ella no quería aceptar mis disculpas o lo que sea que tuviese que decirle... bien, podía vivir sin decirselo, e igual ella.

-¡Tú fuiste quien puso todo esto así! –Me grita una vez estoy a punto de salir.

Arqueo una ceja ofendida e incredula para después girarme y mirarla.

-¿Yo? Discúlpame, pero he de aclararte que yo ¡no fui quien confezó mis sentimientos de amor hacia ti! ¡Has sido tú quien nos ha metido en esta incómoda situación! –Le reclamo; no estoy dispuesta a quedarme con la culpa de algo que en definitiva, no la tengo– ¡Si nunca me hubieras dicho que me amas todo seguiría como antes!

-¡Ahí está! ¡Yo no quiero que todo siga como antes! ¡Además, has sido tú quien me insistió para que te dijera! –Me interrumpe, levantándose del piso– Todo lo que me hacias me dolía Jade, y no quería que todo éso siguiese así. Sí, no tenía un gran problema con tu manera de tratarme, porque te amo. ¡Pero éso no dice que te permitiré tratarme peor que basura por el resto de mi vida! –Sacudo mi cabeza. No llegaré a ningún lado si me pongo a discutir con ella.

-Mira Vega, sólo venía a pedirte perdón aunque sé que no lo meresco. Y que realmente siento haberte tirado en el salón y hacer lo que hice, tal vez me pasé un poquito –Le digo. Sólo quiero terminar con esto e irme, y así podré decirle a Beck que cumplí con lo pedido. Y después, ir con Cat a aclarar unas cosas.

-¡Un poquito dices! ¡Te pasaste de la raya en ese momento!

-¡¿Pues qué querías? ¡¿Que te dijera que te amo? ¡No pidas imposibles Vega! –Me obligo a calmarme un poco. No me gusta para donde esto se está dirigiendo, ni las falsedades o palabras que de mi boca salen.

-¡No te estoy pidiendo eso! ¡Sólo que por lo menos no me trates así de mal! ¡Y sé bien que eso no es un imposible, Jade!

Muerdo mi lengua y mantengo mi boca cerrada, pues estaba a punto de decirle algo que seguramente arruinaría todo esto y todo sería más incómodo de lo que ya es. No soporto más esto.

-No será imposible, pero sí me cuesta Vega.

-Sé que uno no cambia de la noche a la mañana, pero podrías hacer el intento.

-¡Esque simplemente no puedo!

-¡¿Por qué?

-¡No lo entenderías! –Entrecierra los ojos, y sé porque lo hace.

-Ya pues, sólo vete y déjame, por favor –Me pide resignada dejándose caer pesadamente en el sofá, a sabiendas de cómo terminaría todo esto.

Opto por hacer caso a lo que me dice, también a sabiendas de que lo de aquella noche podría repetirse, y el asunto ya está jodido así que no hay que joderlo más de lo que ya está.

Bien, ahora tengo que intentar arreglar las cosas con Cat...


Capítulo del asco, lo admito, pero no estoy y no estaba y dudo estar dentro de poco de un ánimo o humor lo sificientemente bien como para haber hecho el capítulo decentemente. Además estoy muy deprimida...

¡Agh! Como sea. En fin, otra espera larga aviso porque... estoy jodida, a lo literal, o almenos mis dedos, manos, muñecas, codos, hombro y bueno, mis brazos lo están... y moverlos me duele una frieg... erador.

Ya, pero en el siguiente pongo todo esto mejor... ja, espero... ¡las palomitas!.