¡Hola!

Hahaha bueno, aquí estoy de nuevo...

Dios, pensé que no podría subir el capítulo hoy como siempre... ya saben, ¡El viernes es mi día de subidas! Hahaha me había dejado dos resumenes del bimestre, tenía dos examenes y una expo... haha pero los profes se pusieron locos y me cancelaron los examenes! Así que pude (:

Bueno, dejaré de molestar...

¡Disfruten el cap!

Disclamer: iCarly no es mío...lastima :(


-iHateYou-

-Capítulo 5-

-Mucho que pensar-

iCarly había comenzado hacía más de cuatro años, pero a partir de hacía algún tiempo, iCarly había dejado de ser un trio para convertirse en un cuarteto, el cuarteto más popular de Seattle. La presencia de Gibby Gibson era prácticamente reglamentaria en algún programa de este webshow y el estaba feliz por ello. Le agradaban mucho sus amigos; Carly era una persona muy dulce y graciosa, Freddie era un excelente amigo y Sam… bueno, ella también era graciosa (aunque a él no le parecía gracioso el ser golpeado por ella).

Su abuelo había enfermado hacía un par de días y tuvo que cuidarlo; pero, siendo el viejito más fuerte que conocía, se recuperó rápidamente y a la primera que pudo, decidió visitar a sus amigos; sabía que su presencia era indispensable para una tarde divertida en el departamento de los Shay. Por eso, al ver a sus "mejores amigos" en el pasillo, con otro chico, le pareció una enorme traición.

–¿Y bien? ¿No tienen nada que decir? – Ninguna respuesta provenía de los chicos.

–¿iCarly? – Los pensamientos de todos fueron interrumpidos. Alessandro miraba a los cuatro adolecentes curioso, esperando una respuesta.

–¿Qué acaso vives bajo una roca? – Samantha Puckett no podía creer lo que escuchaba. ¿Acaso este chico no sabía que era el mejor webshow del mundo? (Y no lo decía porque era su webshow)

El castaño encarno la ceja.

–iCarly…famoso show en la web… – Ahora era Gibby quien hablaba, igual de sorprendido. ¿Quién no conocía iCarly en Seattle? ¡No se le ocurría nadie! ¡Cualquiera sabía que era iCarly!

–No debe de ser muy famoso. – El chico sonrió del lado. Esta vez, incluso Carly se molestó. ¿Estaba diciendo que su show no era ni bueno ni popular? ¿Acaso quería que le mostrara el número de visitas al día? ¿Unas cuantas gráficas?

–O tu debes de ser muy tonto… – Carly sabía que su mejor amiga era una persona agresiva y que le molestaba cuando la gente hablaba mal de iCarly (o en este caso, si no sabían de iCarly). Pero su mente comenzó a darse cuenta de unos detalles.

Primero, ¡Sam no tenía voz grave!

Segundo, Sam estaba con la boca abierta, pero no como si hubiera hablado, estaba sorprendida.

Tercero, el chico nuevo no miraba feo a Sam… ¡Mataba con la mirada a Freddie!

Decidió acompañar a sus amigos y observar a Freddie sorprendida, como si se hubiera vuelto loco. ¿De verdad su mejor amigo FREDDIE había dicho algo así? Solo podía decirlo con una palabra… ¡LOCO!

Al chico no se le notaba ni un poco arrepentido de lo que había dicho, le sostenía la mirada a Alessandro, quien le miraba con furia. Todo se había quedado en completo silencio, el aire se había tornado pesado y podías tocar la tensión en la atmosfera. Era una escena completamente extraña para la banda de iCarly. Pero como en cada escena llena de incomodidad, sorpresa, tensión, etc… debe haber alguien que la interrumpa.

–¡Carly! ¡El refrigerador se quema! – Spencer abrió la puerta gritando como loco, ni siquiera notando la escena que acababa de entorpecer.

–¿¡Que! – Sam era la más afectada ante estas palabras. El refrigerador, el más sagrado electrodoméstico inventado por los humanos, su mayor fuente de comida, ese bendito aparato, estaba en llamas…junto con toda esa comida deliciosa. Empujó a Spencer y, ante la mirada de los demás, corrió, buscó el extinguidor y al encontrarlo, apago rápidamente el fuego… pero era demasiado tarde. – ¡No! – Tomó los restos de comida, completamente rostizados entre sus manos. Carly, Freddie, Gibby y Spencer bajaron la cabeza al observar la escena, como guardando un minuto de silencio.

Incluso Alessandro, sin ningún tipo de invitación, había entrado al apartamento de los Shay y observó la escena curioso. En los últimos días se había dado cuenta de que a Puckett no solo le gustaba molestar y golpear, sino que tenía un apetito que nunca antes había visto. Esa chica debía de tener un hoyo negro en vez de estómago (*).

–¡Vamos Sam, se fuerte! – Carly intentó que su mejor amiga dejara de comer algunos restos de comida completamente quemados. Freddie se debatió entre ayudarle o no, pero sabía que Sam solo lo golpearía y se desahogaría con él. – ¡Vamos! ¡Te llevaré al supermercado y compraremos lo que quieras! – La chica sonrió y se levantó.

–¿Y yo soy el tonto? – El cuarteto iCarly y Spencer le miraron, el último preguntándose quién era ese otro adolecente.

–¿En qué momento te dejé entrar? – Sam le miró enojada.

–¿En qué momento se volvió tu casa? – Spencer no podía creer como adolecentes entraban como si nada a su casa.

–¡Ya te dije que no pienso trabajar contigo! ¡Vete!

Freddie frunció el ceño. –¿Piensan que haré todo yo solo?

La rubia sonrió del lado. – Por algo eres el Fredñoño…

–¡No, no! ¡Ni creas! ¡Todos vamos a hacer el trabajo! – No iba a volver a dejar que Sam le dejará todo el trabajo. Peor aún, no dejaría que el tipo ese sacará diez (Porque todos los trabajos de Freddie deben de ser de diez) y no hacer absolutamente nada.

–Yo no pienso trabajar en eso… – Habló el susodicho con una mueca arrogante. Sam le miró confundida. ¿Entonces le había solo molestado con el tema?

–Perfecto– Dijo Freddie. –Pero tú y yo vamos a trabajar, así que dime cuando. – Volteó a ver a Sam.

–¡Que no! – La rubia estaba a punto de golpearlo.

–¡Vamos Sam es trabajo en equipo! – Carly le observó con mirada suplicante.

La chica gruñó sonoramente. – ¡Esta bien! – Carly sonrió.

–¿Cuándo? – Con una sonrisa, Alessandro se dirigió a los chicos.

–¡Dijiste que no querías hacer el trabajo! – Freddie le habló con molestia.

–Bueno, – Se dirigió a Carly y le sonrió seductoramente. – ¿Cómo negarme a una mirada suplicante?

Carly sonrió como tonta, Spencer y Sam fruncieron el ceño, la última pudo observar como Freddie completamente molesto. Se dio cuenta de que eso debía de estarlo poniendo completamente celoso, siempre se ponía así cuando algún chico molestaba a Carly. Le comió por dentro ver como Carly volvía a la realidad y le pedía con la mirada a Freddie se tranquilizase y se sintió peor al ver que Freddie le hacía caso.

¿Por qué se sentía mal al ver esa escena?

¡Por supuesto que no se sentía mal!

–Nos vemos aquí mañana. – Por estar tanto en sus pensamientos, Sam no tuvo ni tiempo de responderle, ya que diciendo esto el chico salió del departamento.

–Que chico tan raro… – Gibby, desde la cocina, se dirigió a sus amigos. Ya no usaba mas su playera y se frotaba una naranja en el estomago.


–¡Vamos director Franklin! ¡Su hija ama iCarly! – El susodicho estaba sentado en su escritorio, observando a los tres chicos con mirada pensativa. –¡Y usted también! – El hombre sonrió un poco al escuchar a la castaña, tenía razón, le encantaba iCarly, los chicos eran muy graciosos. Pero una cosa era el hecho de que le gustaba y la otra el dejar a Sam liberarse de su castigo como si nada.

Observó a la susodicha esperando una respuesta, al castaño pidiéndoselo con la mirada y a Gibby, comerse una tuna (*), aunque atento. Bueno, lo hacía solo por su hija… de todos modos, el profesor ya había salido del hospital (Aunque había renunciado, pero eso era un caso aparte). –De acuerdo Sam, puedes salir.

Escuchó los gritos de felicidad del cuarteto iCarly y sonrió. –Bueno, retírense. – Agradeciendole de nuevo, los chicos salieron de la oficina.

–¡Genial! Ahora si podemos hacer iCarly… – Dijo Carly Shay acercándose a su casillero. – Por un momento pensé que diría que no.

–Nahh… tranquila Carls… ¿Crees que te hubiera dejado sola con Fredalupe y sus malos chistes? – El susodicho le sacó la lengua.

–Bueno, como sea… – Carly observó a Alessandro caminando por el pasillo y dirigirles una simple mirada. –…cierto, ¿Harán el trabajo con Alessandro?

–No, si llega a tu apartamento simplemente no le abrimos la puerta… – Sam aventó un par de libros a su casillero y sacó unos cuantos, sin siquiera preocuparse en observar su horario.

–¡Sam! – El típico grito de Carly cuando regaña a Sam se hizo presente. –¡No puedes hacer algo así!

–Apoyo a Sam… – Ambas chicas le miraron como si estuviera loco. El, ¿apoyaba a Sam? –¿Qué? – Dijo el castaño ante sus miradas. – … ese tipo no me agrada.

–Seguramente porque le estaba coqueteando a Carly… – A Sam no le gustó tanto decir esas palabras, pero trató de ponerles su mejor toque te burla.

Freddie frunció el ceño y se volteó a su casillero. Recordaba perfectamente cuando el chico se le había acercado tanto a su amiga, se había enojado bastante, se había puesto celoso. Pero no del tipo de celos que muchas veces había sentido años atrás, sino que unos celos como los que seguramente sintió Spencer en ese momento. La revelación le llegó de golpe, pero en ese momento se dio cuenta de que ya no le gustaba Carly, solo se preocupaba por ella como amigo, como hermano.

Lo que verdaderamente le preocupaba era que eso mismo, que esa escena no era la que más le había molestado en todo el día. Le molestaba más el simple hecho de haber visto a Sam con ese chico tonto. Algo debía de ser lo más raro que le hubiera pasado en toda la semana, era la peor semana de su vida, desde el momento en el ese chico había llegado, lo había hecho para que estuviera de mal humor todo el día y fijándose en Sam, demasiado.

Carly y Sam observaron a Freddie curiosas, el chico se había volteado y se había quedado perdido en sus pensamientos mirando fijamente al casillero. Carly sonrió, era obvio que tenía una batalla mental.

Sam, bastante harta, levantó su mano y azotó la cabeza del chico en el casillero. – ¡Sam! – El chico se sobó la parte afectada gritando. – ¿Por qué haces eso?

–Estabas mas tarado de lo normal…

El chico cerró su casillero de golpe y la miró con odio.

–¡Ya chicos! – Carly sonrió pero trato de tranquilizarlos. Ese par nunca cambiaría. –Mejor vamos a clases. – Dijo escuchando el timbre y cerrando su casillero. Sus dos mejores amigos se encogieron de hombros y siguieron a la chica.


–¡Comprobado! – La castaña se dirigió a la cámara sonriendo. – ¡Sam puede comer una cubeta de pollo frito en solo dos minutos y medio! –

Freddie dirigió su cámara a la chica quien intento hablar, pero no pudo e incluso escupió algo de pollo. –¡Sam! ¡Mi cámara! – El chico la volteó y comenzó a limpiarla, pero la rubia se la azotó en la cara. –¡Sam!

–Ya deja de gastar mi nombre Fredward…

El chico le sacó la lengua y dirigió su cámara a sus mejores amigas.

–Y eso ha sido todo en iCarly… recuerden, no intenten lo que acaba de hacer Sam en casa.

La susodicha se acercó a la cámara. – Déjenselo a los profesionales…

–Bueno, ¡adiós!

–Y estamos fuera… –El castaño apagó la cámara mientras Sam y Carly sonreían. –¿Por qué siempre me maltratas? – El chico se dirigió a Sam, molesto.

–Porque quiero... – La chica se encogió de hombros.

–Ya chicos, ¿Quien quiere limonada? – Carly trató de tranquilizarlos.

–¿Y Costillitas? – La rubia le sonrió a su mejor amiga.

–¿Nunca dejas de comer? – Sam mató con la mirada a Freddie.

–¿Nunca dejas de decir tonterías? – La chica le enfrentó.

–¡Ya! ¡Basta! – La chica los separó y se dirigió a las escaleras.

–Se me ocurrió una gran idea para iCarly... – Dijo la rubia bajando con sus amigos.

–¿Dañara a Freddie físicamente? – Dijo Carly mirandola seriamente, mientras el susodicho fruncía el ceño.

–No... – La chica sonrió del lado.

–¿Psicológicamente?

–¿¡Como se me puede ocurrir algo si no me dejas pensar libremente! – La chica hizo un puchero.

–¡Sam! – La morena le regañó mientras entraban a la sala.

–¿Y Spence? – Preguntó Freddie sentandose en el sofá.

–No lo sé, supongo que fue al supermercado a ver los refrigeradores...

–Espera, ¿No tienes comida? – La rubia frunció el ceño.

–Tengo algo de fruta en...

–¿Fruta? ¡Fruta! – La chica no lo podía creer, Carly no tenía carne. ¡No tenía carne! –Iré por algo abajo... – Tomó su chaqueta y se dirigió a la puerta.

–Me puedes traer...

La chica le cortó. –...no

El castaño observó a Sam abrir la puerta, pero de allí no se movió aproximadamente cinco segundos, para después comenzar a discutir. –¿Qué haces aquí? – Freddie se levantó solo para observar a su amiga con...¡Claro! El italianucho ese. Recordó que el chico les había "ordenado" se vieran allí. Observó como su amiga fruncía el ceño y cerraba la puerta en sus narices, no pudo evitar sonreír.

–¿Sam? ¿No ibas a comprar? – Preguntó Carly al observar a Freddie sonreír.

–Nah... se me quitaron las ganas.

Carly la miró con curiosidad y luego escuchó como tocaban la puerta. –¿A quién le cerraste en la cara Sam? – La susodicha le miró como si no entendiera. –¡Sam! – La morena se dirigió a la puerta y abrió, dejando pasar a un molesto castaño.

–¡Esa fue la última Puckett! – Dijo con el ceño completamente fruncido y dirigiendole una mirada de odio.

La chica le miró molesta, pero sonriendo. –¿Quién te crees niñito?

–Ok, ok... ya basta chicos ¡Tranquilos! – Carly se puso en medio de ellos, tratando de controlarlos.

Freddie observó la escena molesto. ¿Así se veía desde fuera?

Le dolía verlo desde afuera, se suponía que Carly debía de tranquilizar a Sam y a él.

Frunció el ceño y se dio cuenta que tenía que pensar mucho ese día...

...tenía que saber porque le molestaba tanto.


¿Que tal?

¿Les gustó?

Espero que si...

Muchas gracias por todos los reviews que he recibido!

Saben que agradesco todo tipo de recomendaciones, sugerencias, jitomatazos, etc! XD

Bueno, sayonara y cuidense!

R

E

V

I

E

W

THIS CHAPTER!

Dale review si quisieras comer un churro en este momento xD (y si te gustó el cap tambien) XD