Stress17… (muy estresada por cierto) REPORTANDOSE!

Hahaha lo siento, me comí como 2000000 chocolates y estoy de ridícula y simple!

GRACIAS POR LOS REVIEWS…! Gracias a todas (: espero que el capítulo sea de su agrado y que no me quieran matar después de leerlo .-.

Disclamer: Estoy hablando con mi abogado sobre ello, pero creo que estoy a solo 2344534534534534534 millones de dólares de comprarle iCarly a Dan…¿Alguien dona algún centavito?


-Capítulo 9-

-Peleas de enamorados-

Los sentidos son algo completamente maravilloso, definitivamente un regalo divino.

Tacto, gusto, olfato, vista, oído…

Los sentidos te hacen captar todo lo que te regala la vida, lo que te regala el mundo, la naturaleza, los dioses, como quieran llamarlo; definitivamente es extraordinario tenerlos.

Pero el hecho de solo tocar algo gelatinoso y pegajoso, el que tus papilas solo degusten un terrible sabor de una combinación de diferentes desechos, el que tu olfato solo huela este horrible brebaje podrido, el que no puedas ver nada gracias a esta horrible substancia y, sobre todo, el que tu oído solo capte las inmensas y ruidosas risas de tus alumnos… no, eso no tiene nada de maravilloso, eso te golpea en el orgullo.

Sobre todo cuando abres los ojos y, con lo poco que la sustancia te deja, veas a ese maldito demonio rubio sonriendo, burlándose de ti.

Una vez que ya estás en la dirección, con aquella chica gritando y gritando, vuelves a odiar a los niños por lo buenos adversarios que pueden llegar a ser, no tienes nada en contra de ella, no viste nada, todos afirman que estaba en el salón…

Y así se va, con una sonrisa en el rostro, burlándose de ti y diciéndote con la mirada: "Este round lo gané yo"

–Director Franklin ¡Sabe perfectamente que fue ella! – Dijo el hombre acomodándose el sacó mojado y verde.

–No puedo acusarla si no tengo las pruebas Señor Howard. – Dijo el hombre cruzándose de brazos y acomodándose en su silla. A su lado, la secretaria le dio una taza de café y un par de documentos en el escritorio.

–Podemos interrogar a los estudiantes… – Dijo con un tono malicioso; al menos podría vengarse con algún niño si se lo permiten.

–No podemos, ellos ya nos dieron su versión de los hechos profesor.

El susodicho frunció el ceño demasiado molesto como para responder, no podría creer que todo terminara así.

–No se preocupe Profesor Howard, buscaremos al culpable. – El director dio por terminada la conversación y le dirigió una mirada para que se retirara. El empalagoso y verde hombre le miró molesto y se dirigió a la puerta para después azotarla.

Varios improperios querían salir pero se contuvo lo mejor que pudo, se dirigió al pasillo que daba a la sala de maestros e inevitablemente cruzó por el pasillo donde algunos alumnos le vieron sorprendidos; ninguno dijo nada, supuso que era gracias a la enorme aura oscura que podía sentir, le rodeaba.

Volvió a observar al demonio rubio, esta vez platicando con el chico nuevo; cuando aquella banshee* le observó, comenzó a reír para sorpresa de todos, el hombre tuvo unas increíbles ganas de reprobarla y hacer que su vida sea miserable para siempre.

–Se que fuiste tú… y lo demostraré. – Se dirigió a ella y, después de observar de reojo al otro chico, se dirigió a su destino.

–Vaya que se enojó… – Dijo Alessandro viendo como su profesor caminaba irradiando furia.

–Si… – Dijo la chica sonriendo. –…genial.

–Bueno, eso significa que cumplimos nuestra meta. – El chico solo sonrió del lado ante su comentario, a esa niña de verdad no le importaba nada.

–Pero no es justo. – Dijo Sam de pronto. – Todo mundo me culpa a mí y solo a mí, nadie te culpa a ti… – Dijo molesta. –…seguro, si me descubren, le harás el desentendido y me dejaras así… ¡Ni lo creas! – Todavía no pasaba nada y la chica ya estaba a punto de dejarlo en el piso retorciéndose del dolor.

–¿Qué crees que soy? ¿Un cobarde? – Dijo el chico acercándose poco a poco a ella, sonriendo del lado.

Puckett, quien no se daba cuenta de lo increíblemente cerca que se encontraba su compañero, le dio un golpe en el brazo. – Más te vale…

El chico se aguanto el dolor que le provocaba el golpe y le miró como si estuviera loca ¿De verdad no provocaba ningún tipo de efecto en ella?

–Eres muy rara… – Dijo el chico sin ningún titubeo.

–¿Qué?

–Eres rara, no entiendo cómo puedes ignorarme tan fácilmente… – El chico de verdad esperaba una respuesta.

–¡Sam! ¡Aquí estas! – La respuesta nunca llegó. Carly Shay se dirigía a toda prisa con su mochila abierta y un montón de hojas saliendo de ella, algo muy raro en la responsable y ordenada menor de los Shay. –¡Te estaba buscando! –. Sin embargo, Samantha pudo observar a lo lejos a Freduardo caminando sin ningún tipo de reacción, solo siguiendo a Carly como si no quisiera llegar; sin siquiera observar al frente, solo al piso.

La chica frunció el ceño.

¿Y ahora que le pasaba a Fredñoño?

La chica olvidó el que su amiga estaba a pocos metros de llegar y seguía observando a Freddie esperando que le mostrara alguna señal de vida, aparte de caminar.

Alessandro se dio cuenta de que la rubia ya no observaba a su amiga, ni a él, observaba a un castaño a lo lejos, un castaño con aire cansado y deprimido. Y eso, eso le molestó.

–Pero a Benson no lo puedes ignorar, ¿Verdad? – Dijo con un tono de sarcasmo, sarcasmo agrio, muy cerca, para después retirarse.

La chica se quedó boquiabierta al escuchar las palabras de su nuevo compañero de travesuras, sus palabras llenas de sarcasmo, aunque ciertas.

–¡Sam! –

Se dio cuenta de que su mejor amiga ya se encontraba enfrente de ella, hablándole desde hacía minutos y ella solo podía seguir viendo como el castaño se seguía acercando, como simplemente no podía ignorarlo.

–¡Sam!

La chica reaccionó con un leve brinco. – ¿Qué? – Dijo algo molesta, pero aliviada de interrumpir sus pensamientos.

–¿Qué? ¡Que! ¡Es lo único que tienes que decir! ¡Como rayos hiciste… – La chica fue interrumpida por la mano de Sam, tapando su boca.

–No lo grites, que ya sospechan… – Le dijo al oído, dirigiéndola hacía los casilleros.

La chica le dio a entender que ya estaba tranquila y Sam le destapó la boca. –Esque… Sam… eso no estuvo nada bien. – Dijo la chica mirándole reprobatoriamente.

–Si claro… – nótese el sarcasmo. –…por eso no podías parar de reír.

Carly se sonrojó ante la acusación. –Nunca dije que no fuera gracioso Sam, dije que no estaba bien. – Observó como su amiga ponía los ojos en blanco. – No estuvo bien, ¿Verdad Freddie?

Sam no había ni notado que el chico estaba justo detrás de ella hasta que su amiga se lo dijo. Se volteó para observarlo y pudo ver que Fredñoño estaba molesto.

–Sabes que tengo razón Freddie, lo que hizo Sam no estuvo bien. ¡La pueden expulsar! – Esta vez no era que Carly era dramática, Sam sabía que su amiga tenía razón.

Ambas esperaron la respuesta del chico, pero ninguna de las dos se imaginó su respuesta.

–Me da igual. – El chico se abrió paso entre dos chicas con la boca abierta y sorpresa en sus ojos, para poder llegar a su casillero.

–¿Q...¿Qué? – Dijo Carly como si su amigo hubiera hablado en otro idioma, una lengua muerta de la que no tenía conocimiento. Sam simplemente se quedó callada, observando. – ¡¿Te da igual? ¡¿Cómo que te da igual? ¡No te puede dar igual! ¡Somos amigos! ¡Los tres somos amigos! – Carly sentía como si se estuviera acabando el mundo, ¿Qué rayos le pasaba a Freddie? – ¿¡Tienes idea de terrible que sería si Sam se fuera! – La chica esperó una respuesta de su compañero, mientras que veía a su mejor amiga aun sorprendida y con los puños apretados.

El chico simplemente se encogió de hombros, guardando algunos libros en su mochila. – Que se preocupen otros –Nótese la intensidad de la palabra. – por ella, a mi me da igual. – Claro que con otros Freddie se refería al noviecito italianucho de Sam que se acababa de ir hacia unos momentos.

–Oh Freduardo… lastimas mi corazón… – Dijo la chica con el mejor tono de sarcasmo que tuvo. Carly le miró sorprendida.

–¡Eso también me da igual! – Dijo el chico, levantando la voz.

–¡Dios! ¡Me voy a suicidar solo por eso! – Dijo la chica en tono dramático y burlón, aunque matándole con la mirada.

–¡Me sigue dando igual! – De acuerdo, ahora si estaban gritando y Carly no sabía qué rayos estaba pasando.

–¡Pues a mí también! – Gritó el demonio rubio, tomando su mochila.

–¡Bien! – El chico azotó la puerta de su casillero y tomó su mochila.

–¡Bien! – Gritó la chica, para después alejarse, molesta.

–¡Bien! – El otro hizo lo mismo, solo que se dirigió al pasillo contrario.

Mientras tanto, en el pasillo, un señor que había presenciado la escena se dirigió a una Carly pasmada.

–¿Pelea de enamorados? – Dijo el hombre, quien parecía ser el intendente.

–Si… – Dijo Carly, volviendo en sí. –…lástima que no lo sepan.

El hombre sonrió. – Bueno, entonces no les falta mucho.

La chica le dirigió una mirada y después sonrió.

–¿Quieres? – Dijo el hombre sacando un par de ciruelas de su bolsillo y tendiéndoselas a la morena.

–No, gracias. – La chica, algo asustada, tomó un par de libros, cerró su casillero y se dirigió a su siguiente clase.


A comparación de la mañana, el resto de las clases habían pasado tranquilas. Carly entregó un par de trabajos, copió todos sus apuntes, ganó unas cuantas participaciones y sintió la increíble aura oscura que manifestaban sus mejores amigos después de aquella pelea.

Carly tenía miedo.

Nunca pensó que Freddie actuaria de esa manera.

Era como una etapa o fase completamente diferente, estaba segura de que con ella nunca se portaría así.

Y por eso también estaba segura de que Sam podía hacer actuar a Freddie de maneras muy diferentes, según como se portará con él.

Ahora todo estaba fuera de control, esta no era una pelea normal entre ellos, esta de verdad era una pelea que iban a tener que solucionar con algo más que un "perdón".

La chica sonrió para sus adentros, tal vez podían solucionarlo como aquella vez… con un beso.

Mientras la chica se imaginaba como serían los hijos de sus mejores amigos y cuál de ellas se llamaría Carly en su honor, los pensamientos de los susodichos estaban en otros mundos, mundos que tenían un parecido, pensaban en ellos mismos.

Freddie no sabía que mosca le había picado.

En su mente había pasado el solo ignorar a Sam y hacer como si nada hubiera pasado, es justo lo que había pensado antes de llegar a los casilleros; pero una vez que la vio, no pudo evitar demostrar lo increíblemente molesto que se encontraba.

Había sido malo.

A pesar de que Sam siempre lo tratará mal, de que Sam tuviera el peor novio de la historia y el que le hiciera sentirse deprimido y celoso; ese demonio rubio seguía siendo su… amiga-enemiga y ahora, "amor platónico". Por supuesto que se preocupaba por ella, si casi muere cuando le vio saltar tan confiada, sabiendo que con cualquier error se hubiera roto alguna parte de su cuerpo.

Pero de verdad le molestaba como Sam podía estar con un tipo como Storari, un tipo que obviamente solo quería jugar con ella, que solo la quería como novia porque era un reto y, lo peor, es que lo había logrado.

Y así se paso las últimas dos horas de clase, sin poner ni la mayor atención al profesor, solo pensando que podía hacer ahora.

Una vez que sonó el timbre, salió casi corriendo del salón, tomó algunas cosas de su casillero, lo cerró y se dirigió a la puerta de salida; todo en menos de dos minutos.

Mientras caminaba, Freddie llegó a la conclusión que solo había una cosa por hacer; y no, no era matar a Storari (aunque lo tuvo como el plan A durante un buen rato), era simplemente apoyar a su amiga y no dejar que el idiota le lastimara.

Patético, cierto.

Pero no tenía opción, Sam nunca le querría de esa manera.

Y con esa idea llegó a aquella torre de apartamentos.

Comenzó a subir por las escaleras y, para cuando llegó al segundo piso, se dio cuenta de que prefería visitar a Spencer un rato, tal vez platicar con él.

Apretó el botón del elevador y esperó, sin embargo, sintió como su celular comenzaba a vibrar; eran las tres quince, su madre hablaba para cerciorarse de que nadie lo hubiera secuestrado. Suspiró y luego respondió.

Cuando lo hizo, las puertas del elevador se abrieron y el, demasiado ocupado diciéndole a su madre que estaba bien, no levantó la mirada. Si lo hubiera hecho, hubiera visto a una molesta, aunque nerviosa Sam Puckett mirando el techo del elevador, como si fuera lo más interesante del mundo.

–Solo pasaré a saludar mamá… adiós. – El chico colgó y guardó su celular en el bolsillo de su pantalón.

Una vez que lo hizo miró de reojo a su compañero de elevador y se dio cuenta que era nada más y nadas menos que Samantha Puckett de idiota italiano. (Parecía que Freddie ya había desarrollado un odio a los italianos en general).

El chico frunció el ceño y se dijo se tranquilizara. "Buen amigo, buen amigo" se repitió un par de veces, observó que faltaban cuatro pisos para llegar al apartamento de los Shay y suspiró.

–Sam… – Le hablaba, pero no le veía.

–¡Por favor Freduard no hables más! ¡Ya me lastimaste lo suficiente en la escuela! – En su típico tono burlón, Sam dejó salir lo que de verdad había sentido (aunque no lo admitiera).

El chico suspiró, tragándose las ganas de matar. – …no debiste haberle hecho eso al Señor Howard.

La chica le volteó a ver y frunció el ceño.

¿Por eso estaba tan molesto?

¿Por eso le había gritado que le daba igual?

Bueno, fuera como fuera, a ella no se le iba a olvidar tan fácil.

La chica dejo de pensar en seco, ¿Qué le molestaba?

¿Qué Freddie le gritó?

¿O lo que le gritó?

–Fue estúpido… – Dijo el chico, solo dos pisos más y sería libre.

–Estúpido tu. – Dijo Sam molesta.

–¿Estúpido yo? – Comenzaba a molestarse. – ¡Yo fui el tonto que puso en peligro su educación por una estúpida broma a un profesor! – Bueno, ya estaba molesto.

–Bueno, ¡Dijiste que te daba igual!

–¡Y me da igual!

Sam se quedo por un momento pasmada, ¿de verdad le daba igual? ¿De verdad no le interesaba? – ¡Perfecto! – Un piso y la puerta se abriría.

–¡De hecho no me importa en lo más mínimo lo que hagas o no con tu estúpido novio Storari!

–Pues que… – La chica paró en seco ¿novio? –…¿mi qué?

–¡Tu estúpido novio Storari! – Colérico, esa era palabra para describir a Freddie.

En el momento en el que las puertas del elevador se abrieron, Sam comenzó a reír a carcajadas. – ¡¿Mi novio? – La chica paró de reír y sonrió del lado. – ¿¡No me digas que estabas celoso Fredward! – La chica le sonrió burlonamente.

Freddie frunció el ceño, ¿no eran novios?

Peor aún, se preocupó… Sam le estaba acusando de estar celoso, era cierto, pero ella no podía saber nada de eso. – ¿¡Celoso! – Gritó el chico, mientras Spencer Shay se asomaba al escuchar los gritos. – ¿¡Quien estaría celoso de ti Sam! ¡Eres la persona más cruel, malvada y menos femenina que existe! ¡Con razón me sorprendía que fueran novios!

–Auch… – Después de un tormentoso silencio; Spencer, con tan solo decir eso, hizo reaccionar a Freddie, le hizo reaccionar de lo que había dicho.

–¡Mira cuanto me lastimas! – Sam trató, de verdad trató con todas sus fuerzas de sonar lo menos dolida posible; pero no creyó lograrlo. Así que decidió demostrarlo dándole un golpe en el estómago a Freddie, al ver que no lo dejó tirado como siempre, se dio cuenta de lo débil que se había vuelto ante esas palabras, salió del elevador, del apartamento pero no de los pensamientos de Freddie.

El castaño se quedó quieto en elevador, reaccionando lo que acababa de decir… ¿Cómo podía Sam cambiarlo a tantas facetas, tanto terribles como buenas?

–Cruel… – Spencer se dirigió a Freddie, quien le volteó a ver. El mayor de los Shay apretó el botón del elevador molesto y vio como las puertas se cerraban.

Una sutil manera de correrlo de su casa…


Dicen que no hay amor como el de una madre.

Esa persona que daría la vida por ti, que te adora y que ve en ti su mayor creación y una infinita razón para seguir luchando.

La persona que siempre te consentirá cada uno de tus caprichos y nunca te dejará sola; te ayudará a enfrentar tus miedos y a superar las adversidades; te consolará cuando estés triste, y será la persona más radiante del universo mientras su hijo disfrute la vida. Una persona que te dirá tus defectos, pero que te ayudará a eliminarlos lo mejor posible y que siempre va a tratar de instruirte como una persona de bien, un miembro de la sociedad, un posible padre de familia en el futuro.

Definitivamente, la única persona en el mundo en la que puedes confiar al cien por ciento y te querrá como quiera que seas.

Claro… – nótese el sarcasmo –

Pam Puckett nunca se había considerado una madre de ese tipo y, aunque no lo crean, estaba orgullosa de ello.

¿Amaba a su hija?

Por supuesto, amaba a sus dos gemelas…sus dos gemelas diferentes.

Sin embargo, nunca les había tratado de esa manera.

En el caso de Melanie…bueno, rara vez la llega a ver y, cuando lo hace, tiene la extraña sensación de que debe de tratarla muy bien, como si fuera de porcelana, como si por cualquier soplo del viento se pudiera poner a llorar. Y debía admitirlo, eso le estresaba.

¿Sam?

Sam siempre ha sido un caso aparte.

Sabía perfectamente que ellas siempre se peleaban por cualquier tontería, fuera lo que fuera; siempre la dejaba sola para irse a sus citas o a depilarse en algún lugar del desierto de México, siempre le gritaba cuando llegaba a la casa y no le ayudaba en ninguno de sus problemas, por mas difícil que fuera.

Samantha era un Puckett, una Puckett hecha y derecha. Pam Puckett sabía perfectamente que esa niña era su vil copia. Ambas peleoneras, ambas mentirosas, ambas agresivas, ambas desconsideradas, ambas desobedientes… ambas sin un gramo de cordura.

Por eso, aunque sea la peor madre del mundo o quizás del universo, conocía perfectamente a su hija.

Conocía esa mirada cuando la vio entrar, conocía perfectamente ese tono de voz al decir "No tengo hambre", conocía perfectamente ese andar cansado y depresivo; conocía ese portazo al entrar a su habitación; y, sobre todo, conocía ese par de sollozos y otro par de murmullos en el aire diciendo: "Eres una Puckett…deja de pensar idioteces"… Por supuesto que conocía todos esos síntomas.

Si, era una mala madre.

Cualquier madre le hubiera llorado junto a ella y, suplicado le dijera que sucedía…

Pam Puckett debía admitirlo, estaba emocionada. – Vamos a ver como resuelves tu primer enamoramiento… – Dijo alejándose de la puerta.


(*) Las banshee son como hadas que anuncian la muerte de algún pariente, aunque muchas personas las asocian también como hadas malvadas xD! Bueno, al menos eso me dijo internet y mi amiga fanática de las hadas xD

¡Miau!

.—.

¡Dios!

Creo que este capítulo esta algo raro ¿no?

Hahahah ok, explicación.

Estoy algo inspirada con las peleas xD! Hahaha no lo sé, esta semana he estado con muchas ganas de matar a la gente y me peleo con ellos xD! Además, creo que le va bien al capítulo…necesito a estos dos enojados por un rato!

¿Qué les pareció?

Tanto la mamá de Sam como el intendente me encantaron! (:

Bueno, bueno… ya dejo de hablar…

Mejor háblenme ustedes y díganme que tal…!

Espero cualquier jiotomatazo, recomendación, insultos… bueno, esos no… y si quieren felicitarme…¡Pues mucho mejor!

Espero les guste y prometo que aquí ya empieza la mayor cantidad de SEDDIE posible (: eso significa que Alessandro comenzará a perder terreno MUAHAHAHAHA XD

Bueno, sayonara

DALE

R

E

V

I

E

W

SI ODIAS Y AMAS A LAS PAREJAS AMOR/ODIO COMO FREDDIE Y SAM XD (Y SI TE GUSTÓ EL CAPITULO TAMBIEN)

P.D. ¡Woow! el cap mas largo que he hecho xD