¡Feliz Navidad!
Hahaha ok, se dirán: "La floja de Stress17 apenas y actualiza… que hace subiendo un capítulo TAAAN rápido? Hahaha bueno, ni yo lo sé… este cap ya lo había pensado, analizado… y me dije: "Mi misma, tienes que subir este cap en navidad" ¿Por qué? Hahaha Porque es navidad y este es un capítulo que, estoy segura, les ENCANTARÁ! (:
Como siempre, quiero agradecerles los reviews que me dan (: Chisus… ¿saben lo feliz que me hacen esas cosas? Luego porque mi mamá me pregunta porque me rio o sonrio cuando estoy en la compu ahahaha
Ok… ya dejo de escribir tanta cosa y vamos al cap!
Espero que les guste!
Disclamer: ¡iCarly es mío! ¡Es mío! ¡Finalmente es mío! — Esperen… era solo un sueño U_U… sigue siendo de Dan :'(
-Capítulo 11-
-Kuss-
Golpe, golpe… patada.
Un par de gritos, tallarte la boca para eliminar esa sensación y un golpe más.
Dirigirse a la avenida, completamente empapada sin voltear atrás, con tu mirada llena de orgullo.
Esos son los pasos para darle a entender a un idiota, como Storari, no vuelva a hacer eso en toda su existencia.
Sam no podía creer que ese tipo hubiera hecho eso, ¿Quién se creía que era?
La sensación no había sido nada agradable y las ganas de matarlo por su atrevimiento seguían allí; dispuestas a, con solo una señal, liberarse de la cordura y golpearlo lo más fuerte que pueda…¿Cómo se había atrevido?
Sam esperaba que después de su actitud, al fin entendiera que no le interesaba NI UN POCO, tener una relación más allá de una especie de amistad con Alessandro Storari. Si no entendía, simplemente tendría que volverlo a hacer hasta que le entrara en su pequeña cabeza llena de ego.
Después de haberle gritado, Storari se había sentido con las suficientes agallas como para acortar la distancia entre ellos, presionando sus labios contra los del demonio rubio, tratando de hacerle sentir un efecto agradable, dejándole una terrible sensación en su boca, evocándole las ganas de golpearlo como nunca ha golpeado a alguien, dando rienda suelta a muchos recuerdos…
Recuerdos, cosas del pasado que de verdad han sido importantes para alguien, que hacen sentir desde tristeza a felicidad, de tranquilidad a ira… ¿Qué recuerdo le había provocado? Mejor dicho, ¿Qué le hacía sentir dicho recuerdo?
Su primer beso le hacía sentir de todo.
Todo y nada a la vez, difícil de explicar… fácil de traer a la mente.
Le hace sentir felicidad… después de todo, fue su primer beso.
Le hace sentir tranquilidad… como si de alguna manera le hipnotizara.
Le hace sentir ira… ira contra el idiota que se lo dio.
Le hace sentir tristeza… porque le gustaría, se volviera a repetir.
Desde aquella vez había decidido restarle importancia a lo sucedido, era solo un beso… nada fuera de lo común, un beso no significaba nada, absolutamente nada.
Sin embargo, después de lo que le acababa de suceder, se dio cuenta de que un beso significa muchas cosas… significa algo que no puedes explicar, pero que si puedes abrigar y que, dependiendo de los implicados, se siente de diferentes maneras.
¡Dios! La rubia no sabía en qué momento se había vuelto el demonio poeta mas cursi del planeta…
Para entenderlo mejor y a su manera, su primer beso había sido como aquel día en el cual ella estaba enferma y Carly la cuidó, por lo que solo tuvo que comer chuletas y jamón, ver la tele, dormir y hacer bromas a todos sin la necesidad de levantarse…
Su primer beso había sido muy placentero, pero dudaba…sucediera de nuevo.
Su "relación" con Freduardo era muy extraña, una relación que muchos nombran "apache", con esto se refería a que le molestaba, le decía que le odiaba, le hacía bromas… pero sabía perfectamente que se preocupaba por él.
Mentira, Sam no sabía ni como describir la relación que llevaba con Freddie, era demasiado complicado y extraño como para ponerle nombre.
La chica se reprendió mentalmente mientras caminaba por la avenida. ¿Por qué seguía pensando tantas idioteces? Aun recordaba perfectamente todo lo que le había dicho en el departamento, justo cuando el elevador se había abierto para que Spencer escuchara toda la maldita conversación. Repentinamente, la chica recordó que estaba lloviendo, y al parecer muy fuerte, por lo que decidió que lo mejor era ir al apartamento de Carly para protegerse, su hogar estaba demasiado lejos y estaba segura de que su mejor amiga, por más molesta o lo que fuera que estuviera, nunca le dejaría pasar la noche fuera.
Y en cuanto al asunto de Freduardo, también estaba segura de que el chico no le hablaría ni nada por el estilo, se notaba que estaba demasiado arrepentido, Sam no podía evitar burlarse de él.
Le parecía el mejor castigo del mundo, verlo como sufre gracias a su conciencia, no tenía que hacer nada, solo mostrarse como estaba… molesta.
Mientras la chica se debatía quien era más estúpido, si Benson o Storari, llegó al edificio y lo observó como si no hubiera estado allí en meses o incluso años. Una vez que entró, Lubert comenzó a gritar un montón de cosas, pero Sam no estaba prestándole ni la más mínima atención; la rubia estaba plenamente absorta en un tema más importante… algo que de verdad tenía que tener su completa atención.
Samantha Puckett siempre se ha distinguido por ser una persona demasiado floja, que solo hace las cosas porque es obligada o porque esta de buenas. Al demonio rubio nunca le ha encantado caminar si no hay necesidad o subir las escaleras… pero sinceramente no quería subir por el ascensor, solo digamos que no le ayudaba a eliminar a cierto ciberñoño de la cabeza.
Con un suspiro comenzó a subir las escaleras, no sin antes sacar una mandarina de su bolsillo y golpear a Lubert para que dejara de gritonear.
Algunos pisos después y con unas enormes ganas de comerse todo el refrigerador de los Shay, Sam llegó hasta la puerta que daba al apartamento. No sabía porque, pero pensó si tenía que tocar o no. Decidiéndose al fin, simplemente abrió la puerta y observó la sala vacía.
Se encogió de hombros y fue hacía el refrigerador.
Verlo repleto de comida, sobre todo carne, fue el mejor regalo que a Sam le pudieron haber dado, tenía tres días que no tenía una de sus deliciosas comidas en el apartamento de su mejor amiga y su hermano, incluso llegó a escuchar el canto de los ángeles y pudo sentir una brisa rodeándole, solo digamos que Sam estaba feliz…
—¡Mínimo un buenas noches!
Sam volteo para ver al autor de esas palabras y pudo observar a una molesta, como casi no se ve, Carly Shay mirándole reprobatoriamente.
De acuerdo, tal vez si se equivocaba… tal vez Carly si la sacaría de su casa.
—¡Hola! — Hablo, escondiendo el pedazo de jamón detrás de su espalda y mirándole con ojos de borrego a medio morir.
—¡Vaya! ¡Me honra con tu presencia princesa Puckett! —
Tenso, así es como se sintió el ambiente.
Enseguida Sam recordó quien era la persona que le decía así y no le agrado la sensación. ¡Dios! Ya era demasiado de Freddie en todo el maldito día, ¿no había ni un descanso? ¿No podían dejar que su mente dejara de pensar en ese ñoño cibernético que tanto le afectaba?
Carly Shay notó como Sam cambiaba completamente, con solo la mención de ese apodo. Recordó que alguna vez Freddie le dijo de esa manera y, una vez más, se sintió desesperada de no saber qué rayos sucedía.
—¿Sam? — Habló la morena, olvidando incluso que estaba molesta con ella.
—¿Qué? — Dijo instintivamente, levantando la mirada y frunciendo el ceño.
—¿Todo bien? ¿Por qué vienes tan mojada?
—¡Pues porque estaba lloviendo Carly! — Trató de sonar con la mayor sorna posible, pero era inevitable sentirse mal.
—Supongo… — Dijo la chica sonriendo del lado. — ¿Y por qué te mojaste?
El demonio rubio decidió que la mejor manera de hacerle olvidar a Carly el tema de Freddie, era cambiándolo a uno bastante interesante. — No vas a creer la estupidez que acaban de hacer… — Dijo ella acercándose y sentándose en el sillón de los Shay.
—¿Qué sucedió? — Inmediatamente supo que tenía intrigada a su amiga, quien se sentó a su lado.
La rubia comenzó su historia. — Storari…
—¿Qué tiene ese? ¡Si me vas a contar algo de ese no me digas nada! — Sam frunció el ceño ante la interrupción de su mejor amiga. Eso era extraño, ¿no había dicho que estaba guapo, bla bla bla y que le caía bien?
—Déjame terminar Carly. — La morena simplemente suspiró, dándole a entender que continuara. — Storari me besó…
Esta vez, la menor de los Shay se levantó de golpe con los ojos como platos. — ¡Esta estúpido! ¿Quién se cree que es? — Tomó las manos de Sam con desesperación. — ¡Dime que fue estúpido!
—¡Carly! ¡Tranquilízate! Por algo dije "no vas a creer la estupidez" — La chica se tranquilizó y ambas tomaron asiento.
—El idiota de Storari me besó, pero lo dejé tirado en el suelo y, como estaba lloviendo, me vine para acá. — Dijo terminando su relato, y suplicando que a su mejor amiga le bastara esa información.
—¿Te gustó?
A Sam le sorprendía lo directa que podía llegar a ser su mejor amiga. — ¡Por supuesto que no! ¡Fue desagradable! — Demasiado avergonzada por el rumbo que tenía aquella conversación, se paró rápidamente y tomó del refrigerador una tira de tocino.
—¡Vamos Sam! Sé que no te gusta, pero un beso es un beso…al menos debió gustarte un poco. — Definitivamente Carly había olvidado lo molesta que se encontraba hacía solo diez minutos.
La chica comenzó a ocultar su cara en el refrigerador, fingiendo buscar un pedazo de carne más grande. — No. — Fue su rápida respuesta, mientras se golpeaba mentalmente por haber mencionado el suceso.
—¡Sam! — La morena se dirigió a la cocina.
—¡Carly! — Dijo la chica con una mueca, para después volver al refrigerador.
—¡Estoy segura de que Storari besa increíble! — Dijo la chica con aire soñador, de verdad añoraba un novio nuevo.
—Pues no lo estés tanto… — Ahora sacó un pedazo de jamón y comenzó a cortarlo.
—¿Ni un poco? — Dijo la chica acercándose y picándole el estómago a su mejor amiga.
—No… — Trató de imitar el tono de Carly e incluso le picó el estómago también.
—Bueno, ¡dame la razón! — Carly era la niña mas niña del mundo; bueno, al menos la niña mas niña que Sam conocía.
La chica suspiró y trató de encontrar una razón. — No se sintió bien. — Dijo simplemente, dejando a Carly con una mueca de desagrado.
—¿Por qué? — Dijo la chica, insistiendo.
—¡Porque no! — Sam dejó del lado el cuchillo, de esa manera no mataría a su mejor amiga.
—¿Por qué no?
—¡Porque no!
—Pero, ¿Por qué no?
—¡Porque no! — Gritó la chica, asustando a Carly. — ¡Porque no se sentía bien! — Carly dio un par de pasos hacia atrás. — ¡Porque no se sintió como el primero!
Silencio.
Carly se quedó boquiabierta ante la revelación de Sam.
Su mejor amiga se refería al primero…
¿A su primer beso?
¿A su beso con Freddie?
¿A su beso en la escalera de emergencia?
Carly estaba en shock, Sam en muerte cerebral.
¿De verdad aquello había salido de su boca?
—¡No… — La morena no podía ni hablar, algo demasiado difícil de lograr en ella. — ¡No puede ser! — Aquel grito hizo que Sam volviera al planeta Tierra. — ¡Al primero! — ¿Vías de escape? Samantha las repasó en su mente mientras esperaba el grito triunfal de su mejor amiga. — ¡AL DE FREDDIE!
Sam cerró los ojos tan fuerte como pudo y, medio segundo después, los abrió para ver a una sonriente Carly acercándose a ella. — ¡Dios! — Dijo observando su muñeca vacía. — ¡Mi mamá me va a regañar si llego tarde a casa!
¡Ha! ¡Si claro! Pam Puckett regañando a su hija porque llegó tarde; ese era un cuento que Carly nunca se tragaría. — ¡Sam! ¡Es…¡Es increí…
—Bueno Carly ya me voy. — La rubia le interrumpió mientras abría la puerta. — Muchas gracias por el jamón y hasta mañana…
Antes de que pudiera decir o hacer algo, Sam salió como rayo del apartamento, dejando a una atónita Carly en la sala.
¿Desde cuándo Sam daba las gracias?
¿Desde cuándo Sam huía de su casa?
Vaya que le afectaban las hormonas…
Carly sonrió para ella misma, sus ánimos habían vuelto rápidamente…¡El juego seguía!
Mientras la morena, seguramente, corría a contarle a Spencer todo lo que había sucedido y todo lo que se le había escapado de la boca; Sam se sentía con ganas de morir.
¡No había hablado conscientemente!
Huía del apartamento de los Shay como si no hubiese un mañana, se sentía avergonzada y confundida… este era, por mucho, el peor día de toda su existencia humana.
Ni siquiera le importó el que estaba empapándose de nuevo, o que ya estaba demasiado oscuro para estar caminando sola; eran un poco menos de las ocho, pero el clima provocaba un paisaje desierto en la avenida, algo muy raro en Seattle.
Una vez que se sintió lo suficientemente lejos del edificio, y lo suficientemente cansada, se detuvo en frente del parque, se sentó en la banqueta y trato de tranquilizarse.
¿Cómo es que eso había salido de su mente? ¿Cómo es que la mente podía jugar tanto con ella? Se sentía mal, obviamente. Sabía que no debía sacar ningún tema con Carly. En primer lugar, ¿Por qué decidió visitarla? ¡Rayos! ¡Ella no estaba lista para algo así! ¡No estaba lista para admitirlo! ¡Le daba miedo!
¿Por qué le tocó ser Puckett?
Peor aún, ¿Por qué a las Puckett se les dificultan tanto esos temas?
Sino pregúntenle a sus diez o veinte tías divorciadas…
Demasiado absorta en sus pensamientos se encontraba, que no sintió la presencia de alguien más cerca, alguien observándole.
No fue hasta que aquella persona le tocó, que se reparó de su presencia.
—¿Perdida pequeña? — Un hombre, de aproximadamente treinta años le miraba de una manera extraña, y Sam se sintió completamente incómoda. —¿Te llevo a casa?
—No señor. — Dijo levantándose rápidamente, soltándose del agarre de aquel hombre.
—Es muy tarde como para que una niñita como tú este sola… — El tipo comenzó a acercarse y Sam se sentía demasiado nerviosa.
—No señor. — Dijo dándole la espalda y dispuesta a irse.
Sin embargo, antes de que pudiera dar el siguiente paso, sintió los desagradables brazos de aquel hombre, aprehendiéndole. Le apresaba de una manera demasiado fuerte y, además de todo, Sam no se había esperado eso. — Vuelvo a preguntar…¿Quieres que te lleve a casa? — El hombre le habló cerca del oído, en lo que creyó una manera seductora; pero Sam solo pudo sentirlo desagradable y pudo percibir el olor a alcohol que emanaba de su boca.
En cualquier situación Sam hubiera pensado las diferentes maneras en las que le pudo haber matado, pero en este momento a la rubia no se le ocurría nada. Se sentía de la patada, por no decir de la mier… ¡Se sentía mal!
Se removió entre los brazos del hombre, tratando de liberarse o al menos golpearle. —¡Ya le dije que no! — Comenzó a gritar y a tratar de patearlo.
El hombre comenzó a molestarse y le jaló, fuertemente, el cabello. —¡Niñas buenas no gritan!
Pero Sam no parecía hacerle caso, seguía gritando, pataleando y tratando de morder; mientras que el hombre seguía jalándole el pelo, ya desesperado ante la persistencia de la chica. Después de todo, ella es Sam Puckett, nunca se iba a dar por vencida en una pelea.
— ¡Carajo niña! — El hombre estaba a punto de golpearle, pero sintió como le era arrebatada aquella mujer, por un nuevo individuo.
—¡Déjala! — Gritó Freddie, mientras separaba a Sam de ese idiota. La rubia le miraba sorprendida y atónita… había llegado justo a tiempo.
El castaño se dirigió hacia el hombre, con el puño alzado, dispuesto a golpearlo. Una vez que su puño hizo contacto con el tipo, este volteó a verle enojado y le dio un puñetazo en el estómago, dejándolo sin aire.
Mientras ese par intentaba "pelear", Sam les miró como si fueran un par de idiotas y se dirigió al hombre que había osado tocarla. Le dio una fuerte patada en el estómago, le tomó del cuello y lo aventó hacía el otro lado de la calle. El hombre se levantó como pudo y salió corriendo de la escena. — ¡Y no me digas niña! — Gritó la chica sonriendo del lado y sacudiéndose las manos, después de un buen trabajo.
El demonio rubio se volteó y pudo observar como Freddie se reincorporaba y le miraba sorprendido.
Sam casi, y repito CASI, le pregunta si estaba bien, pero recordó que estaba enojada con él. — No sabes pelear. — Dijo con sorna y se volteó para dirigirse, al fin, a su hogar. Aunque obviamente esperaba obtener un buen resfriado.
Esperó un par de segundos alguna respuesta del castaño, pero este no dijo nada. Justo cuando iba a dar el primer paso, escuchó la voz de Benson y, lo que le dijo, le sorprendió.
—¿¡Estás loca! — Gritó el chico.
Esta acción hizo que la rubia volteara a verle. — ¿Loca? — Dijo sin comprender.
—¡¿Qué estás haciendo tan tarde fuera de casa? ¡Y para colmo en una noche lluviosa sin una sola persona que te pudiera ayudar! — Freddie se acercó a ella, frunciendo el ceño.
—¡Que- te- impor-ta! — Gritó la chica, ¿Quién se creía? ¡Ni su madre le hablaba así! A decir verdad, su madre le hubiera gritado, pero porque no golpeo al hombre alcoholizado antes.
—¡Es lo más estúpido que pudiste haber hecho! — Siquiera fingió haberle escuchado, el castaño estaba demasiado molesto como para percibir sus palabras.
—Bueno, ¡¿Que importa si salgo tarde? — El chico le prestó atención. — ¡De todas maneras no soy lo suficientemente femenina y bonita como para que me presten atención! ¿¡Que te preocupa!
Eso Freddie lo escucho fuerte y claro; y se volvió a sentir culpable; aunque su arranque de preocupación le ganó. — ¿Qué me preocupa? ¡Que me preocupa! — Comenzó a reír, dejando atónita a Sam. — ¡¿Qué me preocupa? — Se acercó al demonio rubio, invadiendo algo de su espacio personal. — ¿Sabes qué?... ¡Me preocupa demasiado! ¡Me preocupa mucho!
—Benson… — Habló la chica muy quedito, sorprendida.
— ¡Y te paras aquí y dices "¿Qué te preocupa?"!
—Fredñoño… — Habló un poco más fuerte, pero aun no lo suficiente como para que el castaño le prestara atención.
—¡Si me preocupa! — Aún no le escuchaba.
—Freddie… — Hablo la chica fuertemente.
—¡Me preocupa! ¿¡Como puedes ser tu tan despreocupada! — El chico levantó su brazo y lo dirigió hacia Sam, acariciando su cabellera dorada. — ¡Me preocupa! — Un corto silencio acompaño el lugar, mientras el castaño comenzó a acortar la distancia entre ambos.
—Ok… — Fue lo último que Sam llegó a decir. El espacio entre sus labios se acabó, pero un mar de sensaciones comenzó. El chico le besó con desesperación, con dulzura, demostrándole y dando rienda suelta a todos sus sentimientos en una sola acción, sientendose dichoso de ser él y de estar así con ella. Bajó sus manos hasta su cintura y le acercó un poco más, profundizando el beso, permitiendo que la rubia pudiera cruzar sus manos en su cuello, despeinarle el mojado cabello y perderse por completo.
Sus labios se movían lentamente, queriendo estar así por siempre, unidos... unidos se sentían bien. Inevitablemente, la maldita necesidad de aire se hizo presente; comenzaron a separarse poco a poco, hasta que solo se rozaron, arrebatandole un suspiro a la rubia, quien aún mantenía sus ojos cerrados.
Sam solo sentía dos cosas, esa exquisita sensación en sus labios y las corrientes eléctricas que todo enviaba; vamos… ni la lluvia parecía hacerle efecto, ni la lluvia parecía estar presente.
Definitivamente esto era lo que ella había formulado tanto en su mente.
Los besos son perfectos… mientras sean con la persona perfecta para ti.
Kuss… (Título del capítulo) significa "Beso" en alemán… me puse de extranjera… xD
Miauuu…
¿Qué les pareció?
Bueno, nunca he sido la persona más cursi del universo, de hecho soy algo malvada y burlona con esas cosas… por lo que nunca pensé que escribiría algo como esto…
Espero que haya quedado perfecto, y lo más importante, QUE LES HAYA GUSTADO.
Otra cosa… Sam nunca ha sido una chica de las débiles y esas cosas, y Freddie nunca ha sido el hombre más fuerte del universo… por lo que, espero, la parte de la pelea haya quedado lo menos oOC posible!
Feliz navidad y espero poder subir cap antes de año nuevo! (:
DALE
R
E
V
I
E
W
PARA QUE EN AÑO NUEVO TE TOQUE UN BESO BAJO LA LLUVIA… MMM, NUNCA HE ENTENDIDO PORQUE PONEN ESO EN LAS PELÍCULAS GRINGAS… YO NUNCA LO HE VISTO –MEDITA LA SITUACIÓN- NAHH… MEJOR DEJEN REVIEW SI LES GUSTÓ EL CAP XD
