¡Hola!

¡Feliz día de reyes!

Hahaha si lo celebran y sus papás aun les compran regalos… felicidades xD haha yo tengo suerte de tener una hermana pequeña (: y todavía me traen regalos…

Hahaha bueno, muchas gracias por todos los reviews… les agradezco mucho sus palabras (: se siente muy bien que les guste mi historia y espero que así continúe (:

Bueno, ya dejo las bobadas y vamos al capítulo… este cap se me ocurrió cuando mi hermana mayor estaba viendo un animé y me gustó la idea, no es igual… obviamente, pero me inspiró! (:

Disclamer: Le escribí a los reyes que si me traían todos los derechos de iCarly… desperté y me dejaron una carta que decía: "Ha-ha" :'( ok… no, iCarly no es mío bla bla bla


-Capítulo 13-

-Fiebre alta y confusión-

Freddie, a comparación de Sam, nunca ha tenido problemas con la escuela.

Si, a veces es algo cansado tener que levantarte para ir; pero fuera de eso, no tenía problema alguno.

Siendo un menor de edad, su única responsabilidad es acudir a ella y estudiar, para después entrar a la universidad, obtener un trabajo, mantener a su familia y darle a sus hijos los estudios que necesitan, para que se repita este ciclo.

El castaño siempre ha creído que la escuela es algo sencilla, que tiene que dar gracias por no tener que trabajar, como muchos de sus compañeros hacían. Incluso se puede dar lujos, como comprarse lujosos – y necesarios – teléfonos y computadoras, etc.

Su vida siempre ha sido, hasta cierto punto, fácil y sin ningún tipo de problema.

Pero en este momento, Fredward Benson comenzaba a entender porque Sam odiaba tanto la escuela, aunque ella lo hacía por flojera.

Freddie odiaba a la escuela…

por haber admitido a Alessandro Storari.

Ese maldito italianucho que se siente la octava maravilla del mundo y que, simplemente no soporta. No lo soporta porque no se separa de Sam, porque no la deja en paz y, más importante, porque la quiere para él; Freddie no puede aguantar eso, porque también la quiere para él.

Sonaba muy posesivo, pero era cierto.

Había recordado por completo, que mucho antes de que él lo hiciera, Storari le había robado un beso a Sam y, en si no sabía cómo había acabado aquello. ¿También le habría dejado solo como a él?

El técnico de iCarly intento dejar de pensar en eso y decidió hacer algo mejor…

Observar a Storari con odio puro.

Y solo hasta que le observó así, pudo notar el enorme moretón que se observaba en su ojo derecho.

—Tú… — Freddie le miro como si quisiera que se esfumara de repente. — ¿Qué haces aquí?

Alessandro, quien por un momento también estaba sorprendido de que él se encontrara allí, reaccionó y le miro con el mismo odio. — Benson… — Y sin ningún tipo de invitación, atravesó la puerta.

Si las miradas mataran, Storari ya estaría tres metros bajo tierra. Freddie le observaba con ganas de estrangularlo; después de todo, había arruinado su día. — ¿Y Sam? — Preguntó el chico con indiferencia.

—¿Quién er… — Antes de que pudiera hablar, Freddie fue interrumpido por su mejor amiga. La chica se mostro bastante sorprendida de encontrar al otro castaño en el lugar, y no pudo evitar callar. Volteó hacia su mejor amigo y pudo notar que estaba completamente furioso, no era exactamente una visita esperada o alegre. También pudo notar lo morado del ojo de Alessandro. — Hola… — No se le ocurrió otra cosa que decir.

—¿Y Puckett? — Siquiera fingió haber escuchado sus palabras. — Vengo a hacer un trabajo de ciencias. — No es que se justificara.

Freddie se molestó aún más.

¿Tarea?

Samantha Puckett le había dicho que podían hacer tarea, en su casa, en un sábado, mientras está enferma.

¿Qué creía? ¿Qué conocía a Sam apenas cinco minutos?

Freddie si recordaba que el profesor había dejado un proyecto sobre la teoría evolutiva de Oparin, también notaba lo molesto que se había puesto al notar que Sam había decidido hacer pareja con Storari y no con él, como siempre hacían (obviamente para que el realizara todo el trabajo y falta de Carly en esa clase). Así es, se había molestado bastante, pero sabía perfectamente que no realizarían ningún tipo de trabajo, después de todo es Sam. Y, por poco que conozca a Storari (y créanme, no quiere ningún tipo de amistad con él), se había dado cuenta de que en eso era bastante parecido a Sam, le importaba un bledo los trabajos escolares y, más aún, la escuela.

Esa era otra de las cosas que le preocupaban a Freddie, que Storari y Sam eran demasiado parecidos en algunos aspectos, estaba seguro de que se entienden en muchas cosas, después de todo, Sam y Freddie son completamente contrarios…hasta sus madres son contradictorias.

—Oh… — Dijo Carly, haciendo que Freddie volviera al planeta tierra. — Lo siento Storari, — Carly había decidido dejar de llamarle Alessandro, después de todo es el que forma ese triangulo amoroso y no quiere más problemas para la pareja más famosa de internet. — Sam está enferma, dudo que pueda trabajar ahora.

—Así es, — Freddie se acercó a la puerta y la abrió. — puedes irte. — Hizo un ademán, menuda manera de correrlo.

El chico pareció meditar las palabras de ambos chicos, para después observar a Freddie, retándole. — ¿Puckett enferma? — Les dio la espalda. — Eso es algo que quiero ver. — Y se metió por el pasillo, dispuesto a llegar a la habitación del demonio rubio.

Alessandro observó una puerta entre abierta y sonido de televisión proviniendo de ella, entró y pudo observar a Sam. La chica parecía sorprendida de verle allí, no muy segura de cómo rayos había dado con su casa. Recodó rápidamente como se había atrevido a robarle un beso, y volvió a querer matarlo; pero cuando observó su ojo morado, decidió que lo olvidaría, al menos mientras estuviera enferma ( y un poco débil). Vio a Carly entrar con expresión de "lo siento, entró sin que pudiera detenerlo" y a Freddie con expresión de "tengo ganas de matar a alguien", expresión que ella conocía muy bien en ella y en su madre y que rara vez se podía ver en Freddie.

Benson observaba a Storari con odio puro, y una extraña sensación comenzó a invadir a Sam.

Ahora que lo notaba, Fredñoño siempre había observado a Storari de esa manera, como si le odiara. No de la manera como le veía a ella cuando le decía que le odiaba, este era odio bastante real, odio con ganas de deportarlo hasta Italia.

Ya había llegado a pensar que Fredward estaba celoso de Alessandro, pero inmediatamente lo había descartado por estúpido e imposible. Ahora, después de los acontecimientos de la noche pasada, la rubia se lo replanteaba como una enorme posibilidad, y no pudo evitar sentir que algo se le movía en el pecho, algo parecido a la felicidad.

Si, estaba feliz de tan solo pensar que Frednerd se ponía celoso, celoso de ella.

O tal vez era el que estaba enferma y solo estaba delirando o algo por el estilo, eso era mil veces más probable, después de todo se sentía terriblemente mal a causa del resfriado, que ahora que lo pensaba, había sido culpa del objeto de sus pensamientos, el ñoño cibernético.

—¡Vaya Puckett! ¡Pensé que eras invencible! — El chico se mofó por su situación y Sam se molestó bastante.

—¡Vaya Storari…¿Te duele el ojo? — Con trabajos para hablar, pero la chica le respondió retándole. Sabía perfectamente que ese moretón había sido provocado por ella, eso le pasaba por haberle robado un beso.

El chico le fulminó con la mirada, y estaba a punto de hablar, pero fue interrumpido.

—Bueno, ya viste que está enferma… conoces la salida. — Sam y Carly observaron al técnico de iCarly con sorpresa, siempre era raro observar a un Freddie molesto, corriendo a la gente.

Inevitablemente, Sam volvió a sentirse rara al verlo así, raramente feliz. Una vez más se regañó por pensar cosas que no, o mejor dicho, por delirar.

Repentinamente, el celular de Carly comenzó a sonar y la chica tuvo que responder.

—¿Si? — Aún sentía la tensión en el ambiente.

¿Carly? Es Gibby… — Y parecía que los tres implicados esperarían a que la morena terminara su llamada para continuar peleando.

—Que hay Gibbs… — En serio, podía tocarse la tensión.

Nada, vine a tu casa para pedirte prestado una peluca…

—¿Para qué… Sabes que olvídalo… — Además, la más pequeña de las Shay se sentía observada por los presentes. — Dile a Spence que te la de.

Sí, ese es el problema… cuando llegue comencé a hablar con Spencer, pero estaba arreglando un microonda y de repente ¡Pum!

La chica espero que su amigo explicara que sucedía, pero parecía el final de su historia. — ¿Pum? — La morena tuvo que preguntar.

Si… ¡Pum! Se electrocutó y comienzo a preocuparme.

— ¿¡Qué? — Todos le miraron curiosos, pero a ella le dio igual. — Voy para allá. — Y sin esperar la respuesta de Gibby, colgó. — Sam… tengo que irme rápido, vuelvo en un rato. — Habló acelerada, mientras tomaba su bolso. — Cuídala un rato, ¿ok? — Le habló a Freddie, quien solo tuvo tiempo de asentir. Y así Carly se fue, dejando al trío amoroso solo, y listo para la pelea.

La rubia no había tenido ni tiempo de rogarle con la mirada a su mejor amiga, se quedara. No es que tuviera miedo, pero no se quería quedar con aquel par de idiotas. ¡Se supone que las amigas se apoyan! ¡Ella siempre le ayuda! Dios, deseaba con todas sus fuerzas desmayarse a causa de la gripe.

—Frednerd, — Decidió romper un poco el silencio, el chico volteó a verle. —dame el control.

El castaño estaba a punto de tomarlo para dárselo, pero se le adelantó Storari, quien se lo dio para después mirar a Freddie con sorna.

— ¡A mí me lo pidió! — Comenzaba la pelea.

—Eres lento — Dijo el chico encogiéndose de hombros.

—Sam está enferma, no hará tarea, adiós. — Le señaló la puerta.

—Nahh… me quedo un rato.

— ¡Ah! — Antes de que Freddie pudiera reclamar, Sam se le adelantó. — Me vale lo mucho que no se soporten... ¡Estoy enferma! ¡Cállense o se van los dos! — La rubia prendió la televisión, dejando a los dos castaños, por un momento, callados.

Por al menos dos minutos, la chica en verdad trató de concentrarse en ver "La vaquita", pero no podía. Sentía la mirada de sus 'invitados' y no podía evitar comenzar a desesperarse.

¿Qué tanto le veían?

¡Que se concentren en la televisión!

—¡Ya! — Gritó muy fuerte y volteó a verles. — ¡Dejen de verme! — Le comenzaba a doler más la cabeza y estaba segura de que su fiebre subiría. Comenzó a levantarse, sin embargo estaba tan mareada que casi se golpea en el piso.

—¡Sam! — Dijo Freddie acercándose a ella, la chica solo se volvió a sentar. — No te levantes.

La chica cerró los ojos. — Quiero un jugo. — Escuchó como el par de idiotas se iban corriendo, a ver quien llegaba primero por el jugo. Sonrió con autosuficiencia cuando recordó que no había jugo en su casa; es decir, tendrían que ir a la tienda, es decir la dejarían sola un rato.

Mientras Sam cerraba los ojos, sintiéndose cada vez mas mal, Freddie y Alessandro buscaban como locos en el refrigerador, al notar que no había nada en este corrieron hacía la salida, para buscar alguna tienda y comprar el dichoso jugo.

Freddie no entendía muy bien porque Storari se comportaba de esa manera, sabía perfectamente que quería algo por Sam, pero no creía que llegara al extremo de correr por la calle para comprarle un jugo. Freddie supuso que era el simple hecho de que quería presumirle y sacarle de sus casillas a él. El técnico de iCarly tenía la ventaja, conocía la calle por lo que llegó a una tienda rápidamente; conocía a Sam, por lo que enseguida supo que sabor comprar y, también estaban las enormes ganas de derrotar a Storari.

Estaba completamente decidido a ganarle, no iba a dejar que ese chico se burlara de él, mucho menos en frente de Sam. ¡Vaya! Esta situación cada día lo volvía más agresivo y más loco.

Después de lo que calculó, fueron más de cinco minutos, llegó a la casa de Sam y, gracias a que tenía las llaves, abrió rápidamente, para después cerrar y no abrirle a Storari cuando llegara. Sin embargo, su plan fue frustrado al ver como el castaño llegaba corriendo y el no encontraba cual era la maldita llave de la casa de Sam.

—¿No pensabas dejarme afuera verdad Benson? — Hablo el chico con sorna.

—Por supuesto que sí. — Dijo Freddie abriendo, poco a poco, la puerta. Una vez que supo que cabía se metió rápidamente seguido de Alessandro, se empujaron en el pasillo y al final, Storari le dio un empujón demasiado fuerte a Freddie, dejándolo en el piso y en último lugar.

El chico entro sonriendo al cuarto, con la caja de jugo en sus manos. Se acercó a la rubia y pudo notar que estaba un poco más roja que hacía cinco minutos, sin darle mucha importancia le habló. — Tu jugo Puckett. — En ese momento, entró un Freddie molesto que estaba a punto de reclamar, pero fue interrumpido por Sam.

—Si Fredñoño.

Alessandro le miró como si estuviera loca y Freddie sonrió como nunca había sonreído en su vida. Sam estaba pensando en él, no en el idiota de Storari…en Fredward Benson. El susodicho se acercó sonriente, mientras que el italiano se hacía para atrás sorprendido. — ¿Te sientes bien Sam? — Preguntó el técnico de iCarly, aun sonriendo.

—Que te importa Storari.

Ahora fue Freddie quien se hizo para atrás.

¿Cómo?

¿Sam le había dicho Storari?

Le miró como si estuviera loca y fue en ese momento cuando se dio cuenta de que estaba, alarmantemente más roja que hacía unos minutos. Seguramente su fiebre había subido y ahora estaba delirando y completamente confundida. Freddie se dijo estúpido unas cinco veces como mínimo, estaba demasiado preocupado en ganarle a Storari, que no se había preocupado por la salud de Sam y ahora, su mejor amiga-enemiga-amor platónico estaba con una fiebre muy alta.

Freddie se acercó a ella y trató de poner su mano en su frente para tomarle la temperatura, pero la rubia le detuvo. —¡No me toques Storari! — Freddie de verdad comenzaba a preocuparse, ¿estaba delirando? — Déjame a menos que quieras que te deje el otro ojo morado.

Freddie volteo a ver al italiano y pudo observar lo molesto que este se puso. Así que Sam le había dejado el ojo morado a Storari… ese era el demonio rubio que tanto le gustaba. El técnico sonrió y el castaño le mató con la mirada.

Más importante aun, Benson volvió a preocuparse. Sam debía de estar muy mal como para confundirlos de esa manera. Nunca había visto a la rubia tan enferma como ahora, y nunca había cuidado a un enfermo, pero supuso que la mejor manera de bajarle la fiebre era ponerle alguna toallas húmedas en la frente, así es como su madre siempre le ha atendido.

No estaba muy seguro de lo que iba a hacer, pero tampoco podía dejar que la fiebre de Sam siguiera o incluso aumentara, ya estaba lo suficientemente alta. Deseaba que de verdad Carly no tardara mucho, porque no tenía ni idea de que era lo que tenía que hacer. Se dirigió al baño, sin siquiera mirar a Alessandro, y tomó algunas toallas pequeñas, llenó un recipiente con agua fría y volvió a la habitación de Sam en dos minutos como mínimo. Cuando llegó a esta, observó como Alessandro estaba sentado en la cama de Sam, hablando sobre algo, aunque el chico parecía molesto.

Al ver a Freddie, sorprendentemente Storari se hizo a un lado, para dejar que el chico comenzara con su tarea. El castaño se sorprendió ante la acción del italiano, pero le resto importancia por el bien de Sam y cuando estaba a punto de sentarse en la cama vio como Sam se removía un poco y, con voz débil, le habló.

—Te voy a dejar el ojo morado si me tocas. — La rubia estaba completamente roja y envuelta en una enorme colcha.

Freddie se dijo que era el hecho de que los estaba confundiendo, aunque se sentía herido de que los confundiera de esa manera. Decidió que lo mejor era ignorarle, de todos modos Sam estaba demasiado débil como para golpearle…bueno, eso esperaba. Volvió a acercarse y se sentó en la cama, escuchó como Storari se aguantaba las ganas de estallar en carcajadas y lo odio aún más. Se sentó en la cama y, cuando menos lo vio venir, sintió el puño de su mejor amiga dirigirse a su rostro.

—¡Freddie! — Carly entró a la habitación de Sam, con expresión preocupada de haber dejado a su mejor amiga sola. —¡Ya llegu… — Observó como Freddie estaba tirado en el suelo, quejándose, mientras Alessandro reía a carcajadas y lo señalaba. —Spencer me dijo que esto pasaría… — Le había dicho en cuanto había llegado a Bushwell Plaza, aunque nunca le creyó… ahora sabía que sus visiones eran ciertas.

—¡Te dije que no me tocaras! — Débil, pero Sam seguía siendo el demonio rubio. Incluso enferma era más fuerte que Freddie.

—¡Sam! ¿Cuál es el problema? — Ayudo a Freddie a levantarse y observó a su mejor amiga. Se dio cuenta de que estaba completamente roja, su fiebre debía de estar demasiado alta. Ya había cuidado de ella cuando estaba enferma y recordaba perfectamente que tendía a decir cosas raras, pero nunca la había visto golpear a alguien.

—Estoy enferma… — Todos le miraron cansados…Si no lo decía, no se daban cuenta.

—Lo sé… — Dijo acercándose. —…no debiste mojarte.

La rubia hizo un sonido que, concluyeron, era risa. Estaba demasiado enferma y no parecía poder reír siquiera. —¡Es su culpa! — Indicó señalando a Alessandro, a Freddie no le gustó lo que se venía. —Carls… — La rubia apenas y podía abrir los ojos, pero observó a su mejor amiga. — ¡Besé a Freddie! — Dijo señalando a Alessandro.

—¿Qué? — Habló la morena. ¿Por qué decía que había besado a Freddie y señalaba a Alessandro?

Freddie se puso completamente nervioso, sabía que lo que hacía y decía Sam era cierto. Por más que le doliera, el día de ayer Alessandro la había besado, pero el también lo había hecho.

—¡No soy Freddie! — Gritó Storari, ya harto.

—A ver Sam… ¿a quién besaste? — Dijo la chica, le parecía demasiado sospechoso el que Freddie estuviera tan callado y no se atreviera a levantar la vista. Incluso se le había olvidado el terrible golpe que Sam le había dado, no parecía dolerle.

—¡A Freddie! — Dijo sonriendo del lado y señalando a Storari. Para después cerrar los ojos.

Carly volteó a ver a Freddie, quien parecía ver el techo como lo más interesante del mundo. —¡Freddie! — Le gritó, llamando su atención y la de Storari. Este último comenzó a relacionar un poco las cosas. —¿A quién besó? — Carly puso su mejor cara de "somos mejores amigos y los mejores amigos se dicen todo", Alessandro le observó curioso y Sam parecía estar dormida.

—A… — Observó a Sam, aun roja, pero ya dormida. — A…¡A Freddie! — Dijo señalando a Alessandro. Su mejor amiga y el castaño le miraron como si el también estuviera loco y el miró a Sam, suplicando estar dormido también.


¿Qué tal?

¿Raro?

Hahaha algo parecido vi en un animé, pero en ese caso la chica estaba muy enferma y ahora si demostraba los sentimientos que tenía por un chico, siendo ella muy reservada xD Me pareció gracioso y esto surgió.

Espero que les haya gustado y trataré de tardar lo mínimo :'( Odio la escuela, ya me dejaron dos maquetas! (:

Sayonara.

Dale

R

E

V

I

E

W

Si quieres un pedazo de rosca de reyes igual que yo… hahaha ok, mejor deja review si te gustó el capítulo (: