¡Hola!

Ya sé, creo que se me hizo un poquito tarde con este capítulo hehe y lo lamento mucho, pero la falta de imaginación, la maldita escuela y otras situaciones no me dejaban publicar.

Bueno, dejando eso del lado… espero que les guste este cap (que nada mas no me termina de convencer y de hecho lo repetí bastantes veces xD)

(: haha disfruten!

Disclaimer: iCarly no es mío… si lo fuera, probablemente no estudiaría xD


-Capítulo 14-

-Pensamientos al viento-

Había dormido prácticamente dos días seguidos, apenas y recordaba lo sucedido durante los pocos ratos en los que despertaba; razón por la que se encontraba demasiado nerviosa y no sabía que esperar ese Lunes.

No recordaba que es lo que había sucedido después de haber mandado a Storari y a Fredward por un estúpido jugo. No recordaba si habían vuelto, si el jugo era de uva o de fresa o si se había matado en camino a la tienda.

Pero lo que más le preocupaba era haber distinguido algo raro en Carly cuando despertó. La chica tenía un semblante entre molesto, emocionado y confundido, pero había decidido no preguntarle nada. Tal vez solo había conocido algún chico nuevo y estaba emocionada, normalmente actuaba raro cuando estaba interesada en algún niño bobito y no sabía qué hacer al respecto, así siempre ha sido su mejor amiga.

¿O acaso ella había dicho algo?

¿Había hecho algo?

¿Dicho o hecho algo que no debía, en medio de su delirio?

Desde lo sucedido con Freddie, no se habían visto exactamente. Si, había ido a su casa y bla bla bla, pero estaba demasiado enferma como para que su cerebro se comenzara a formular preguntas, preguntas que le preocupaban y creaban nerviosismo e inseguridad; algo muy raro en Samantha Puckett. Esta vez iban a tener que lidiar con ello y parecer estar normal, como si nada hubiese pasado.

No sabía exactamente que tanto le pasaba, solo sabía que su mente no podía dejar de darle vueltas al mismo asunto, cosa que no le gustaba demasiado.

No tenía ni la más mínima idea de qué era lo que iba a cambiar después de lo sucedido; si claro, se besaron… Pero, ¿Qué significaba eso exactamente?

¿Qué significaba ese beso?

¿Qué era la normalidad después de eso?

Sam estaba nerviosa, sus manos parecían estar temblando al estar a unos pocos metros de la puerta de la escuela.

No tenía idea de lo que había sucedido, pero si sabía que no podía dejar que los demás notasen su nerviosismo, tenía que tranquilizarse. Odiaba cuando a su cerebro le daban ganas de trabajar y le atormentaba un rato. Aunque en este caso nada parecía distraer a su mente, tenía menos hambre de lo normal (pero aún comía lo que consume un oso antes de invernar) y, simplemente, no era ella misma.

Una vez que entró al edificio se dirigió rápidamente a su casillero, no sabía que clase le tocaba, esperaba ver a Carly y ella le diría.

Debía estar muy nerviosa como para querer saber que clase era la que tenía. Abrió su casillero como si de verdad supiera para que lo abrió, lo único que quería era dejar de repasar lo poco que recordaba de los últimos días, tenía que distraer a su mente para dejar de pensar en lo que no podía dejar de hacer. Necesitaba una distracción, la que fuera. Necesitaba que su mejor amiga llegara y actuara como siempre actuaba, no como lo hacía desde hacía un tiempo para acá.

¿Desde qué momento todo se volvió tan incomodo y raro para el trío iCarly?

—Puckett… — Los pensamientos de Sam tuvieron que verse interrumpidos.

Ahora que recordaba, todo había comenzado desde que el idiota de Storari había llegado a la escuela. —¿Qué? — Siquiera volteó a verlo, obviamente seguía molesta por el beso robado que le había dado, eso era algo que nadie podía hacerlo. Aunque, Fredward había hecho lo mismo, pero eso era diferente…¿Por qué era tan diferente?

Sacudió su cabeza, tratando de borrar esos pensamientos y, aunque Storari le miró extrañado, siguió concentrándose en su casillero, buscando algo inexistente. —Habla Storari.

El chico sonrió del lado.— ¿Storari? ¿No Benson? — Preguntó el chico con molestia, el que le confundiera con Benson le parecía el mayor insulto de la humanidad.

La rubia le miró como si estuviera completamente loco. — ¿De qué hablas? — Las sospechas y el presentimiento de que había hecho o dicho algo en su delirio comenzaron a hacerse más grandes; después de todo, ya le había sucedido cuando fue al dentista y algunas veces cuando se enfermaba. Carly estaba extraña, Storari molesto… ¿Cómo estaría Freddie?

El chico relajó el rostro, para después mirarla con indiferencia.

Por más que trató de resistirse, Sam no aguantó más y tuvo que volver a preguntar. —Storari, ¿De qué me estás hablando? — Trató sonar lo menos ansiosa que pudo, aunque sin mucho éxito.

El castaño volvió a sonreír del lado— Haces cosas muy raras cuando te enfermas.

Y así se fue, dejando a Sam con la pregunta, angustia y desesperación de que había dicho o hecho, con el nerviosismo por no saber sobre que… o quién. Lo peor de todo es que ahora no iba a poder dejar de pensar en eso hasta que alguien se lo dijera, no estaba muy segura si debía preguntárselo a Carly; después de todo, podía hablar de más y su amiga haría un drama mayor al de cualquier novela vespertina.

Era bastante obvio que Storari prefería dejarla con la duda y molestarla, además nunca haría algo como pedir "por favor, le diga, que sucedió hacía dos días".

La idea de preguntarle a Freddie siquiera paso por su mente.

Con todo el esfuerzo que pudo, trato de concentrarse, una vez más, en ese algo inexistente que seguía sin encontrar. Fijó su mirada en la puerta y pudo observar como su mejor amiga entraba por ella; suspiró con alivio y esperó olvidar las cosas un rato.

—¿Qué hay Carls? — La chica sacó la mejor sonrisa que podía dar en ese momento.

—Hola Sam. — Al parecer la chica trató de hacer lo mismo, teniendo menos éxito que su rubia amiga.

Un silencio inundó el lugar y ambas comenzaron a buscar, una vez más, algo que les sacara de ese momento extraño.

—Sam, somos mejores amigas. — La castaña cerró su casillero y volteó a verla.

A la rubia le pareció algo conocido el diálogo, razón por la que su preocupación incrementó. — Claro. — Dijo haciendo lo mismo que su compañera.

—Las mejores amigas no guardan secretos, se cuentan todo.

Sam no sabía muy bien que responder ante eso. Claro que era su mejor amiga, claro que confiaba en ella, claro que le contaba todo… ¿Pero cómo hablar sobre algo que no sabía que era?— Sip. — Fue lo único que se le ocurrió decir.

Carly estaba a punto de hablar pero no lo hizo al ver a Freddie acercarse a ellas. La chica sabía que algo había estado sucediendo, desde hacía mucho tiempo; pero cuando Sam, en medio del delirio, había mencionado que había besado a Freddie, la situación le pareció demasiado similar a una anterior y una vez más se sintió mal. Se sintió mal porque no sabía la razón por la cual sus dos mejores amigos le seguían ocultando cosas, seguían sin poder confiar en ella y decirle que era lo que sucedía.

¡Ella les contaba todo! Y ellos parecían no considerarla lo suficientemente confiable como para decirle que sucedía. Ella podía ser una chica demasiado exagerada algunas veces, pero no sabía porque rayos le hacían eso.

—Hey… — Fue lo único que pudo decir Freddie, después de haber notado el área de incomodidad a la que había entrado.

Tal vez no era el momento precioso para hablar con ellos, ya después les daría a conocer lo mal que se sentía. Obviamente era ella la que mas sufría en esta situación, al menos ellos sabían que rayos ocurría, ella tenía una vaga idea pero nadie le especificaba nada. ¡Que no entienden lo curiosa y desesperada que puede llegar a ser Carly Shay?

Afortunadamente el timbre hizo su aparición. — Hola Freddie. — Dijo la castaña abriendo su casillero, tomando su libro de ciencias y cerrándolo de nuevo. — Nos toca ciencias Sam. — Dijo al ver que su mejor amiga no sabía que sacar de su casillero.

Así, los chicos se dirigieron a su salón de ciencias antes de que se hiciera tarde.


No entendió nada de lo que el profesor de ciencias decía.

Es más, no escuchó ni la mitad de lo que el profesor explicaba.

Su mente está completamente perdida, muy lejos de cualquier experimento o teoría, su mente solo estaba en Sam Puckett.

Estaba agradecido de que solamente se habían visto a inicio de clases unos dos minutos, porque no sabía exactamente cómo actuar y qué hacer. Se había puesto nervioso desde que había despertado, debatiéndose que era lo que tenía que hacer o lo mejor por hacer. Le preocupaba aun más que Carly no le hubiera dicho o preguntado nada a Sam, muy en el fondo quería que su mejor amiga hablara con la rubia ya que de esa manera ellos también tendrían que hablar y resolver todo de una vez.

El asunto era que no sabía exactamente qué significaba lo sucedido.

Ni siquiera entendía que era para él, mucho menos que era para ella. Deseaba que estos problemas se solucionaran de manera más simple, que existiera una fórmula o método científico con el cual todos estos problemas se resolvieran, pero sabía que eso era imposible.

Anteriormente, cuando se había enterado de que Sam estaba enferma y había acompañado a Carly, sabía que con la presencia de esta última las cosas no serían tan raras; trató de huirle al tema y lo logró, cuando Sam, en medio de su delirio, había mencionado algo que obviamente no debía de mencionar; el chico logró irse corriendo argumentando que su madre le hablaría en unos minutos y que si no estaba allí probablemente lo mataría.

Porque Sam se volvió completamente loca y no estuvo consciente de nada.

¡Incluso le había llamado Storari!

No podía haber nada peor para Freddie que el que Samantha Puckett le confundiera con ese maldito niño arruina todo. Se sentía mal de que lo confundiera de esa manera.

Además, la chica había mencionado que se había besado, pero había señalado a Storari. Era más que obvio que pensaba que Alessandro era él y que él era Alessandro o algo así. Siquiera él sabía a quién se refería Sam cuando le mencionó a Carly eso:

Si, él y Sam se habían besado, por lo que su gritó: "Besé a Freddie" estaba en lo correcto. Pero, por más que le doliera, el señalar a Storari no estaba del todo mal, también lo había besado a él.

Sus ya compañeros constantes, llamado celos, hicieron presencia en su cabeza nerd.

Tan perdido estaba en sus pensamientos sobre lo que le había sucedido con Sam, que no recordaba lo que había sucedido con Storari. Tampoco sabía que era lo que había pasado entre ellos dos, tampoco sabía cuál había sido la situación y mucho menos que era lo que Sam sentía respecto a este escenario.

Volteó a ver a Sam, quien no se había sentado en el lugar que siempre le correspondía; ahora Freddie podía verla de frente, sin necesidad de voltear. La chica parecía estar igual o peor que ella, garabateando algo en su cuaderno, aunque con la mirada perdida.

El voltear a ver a Sam hizo que Freddie se encontrará con los ojos de Alessandro, quien al parecer también parecía estar viendo a Sam; algo que a Freddie le molesto demasiado. El castaño le aguantó la mirada un rato, dándose cuenta de que el italiano le quería decir algo; pero al final decidió ignorarlo y tratar de controlar al demonio verde que se lo comía por dentro.

Después de unos minutos, el chico recibió un pequeño papel. No necesitaba que alguien le dijera quien se lo mandaba, sabía perfectamente que era de Storari y que probablemente era algo que lo iba a hacer molestar, razón por la que decidió no abrirlo.

Tres minutos después no aguantó más la curiosidad y decidió leerlo:

"¿Quieres saber a quién de los dos besó, Benson?"

Obviamente, Freddie ya sabía que fue a ambos pero aun así no pudo evitar querer matarlo en ese preciso momento con el primer vaso de precipitado (*) que encontrara en el salón.

Decidió que el también jugaría un rato con la situación y tiempo después mandó la respuesta:

"Te sorprenderá saber, Storari, que ya sé a quién…"

Arrugó el papel en forma de bolita y se lo mandó.

Esperó pacientemente que le llegara al italiano y sonrió feliz cuando el chico volteó a verle estupefacto.

Freddie 1 – Storari 0

Freddie salió de su transe de felicidad al escuchar el timbre que anunciaba que la clase acababa.

Comenzó a guardar sus cosas, aunque primero observó como Sam salía rápidamente del salón, seguida por Storari, quien aun parecía digerir su comentario. El hecho de que Alessandro saliera siguiendo a Sam no le agradó demasiado, así que se apuró a arreglar sus cosas.

—Freddie. — Le habló uno de sus compañeros del club de trenes al que pertenecía. —¡Freddie!

El chico volteó a verlo, no había notado su presencia hasta que le gritó. —Ah… Hola Tyler.

—Faltaste a la reunión del Viernes. — Habló el chico con tono duro.

Freddie no recordaba siquiera el que tenían reunión. —Ahh… lo lamento.

—Freddie sabes que el club no acepta ningún tipo de falta a las reuniones, las cuales fueron establecidas bajo los horarios que cada quien indicó… además, mi mama preparó el número exacto de emparedados y se sintió muy mal por dejar uno.

Después de tremendo discurso Freddie se sintió un poco mal por haber tratado a la mamá de su compañero de esa manera. — Lo lamento Tyler, dile a tu mamá que lo lamento mucho. — Se colgó su mochila al hombro, algo impaciente.

—¿Tanta es tu prisa que no puedes dar una disculpa decente? —

Freddie estaba que se moría. — Como dije, lo lamento mucho.

—De acuerdo, espero que no olvides que la siguiente reunión es en tu casa.

Freddie simplemente asintió, aunque no había escuchado a su compañero y se dirigió a la salida del salón.

Le sorprendió el hecho de que su compañero del club no lo había retardado tanto como él había pensado, pero como sabemos, el tiempo es relativo y en este caso, pareció eterno.

Observó al objeto de sus desesperación, de su angustia, de todo lo que pasaba por su mente tratando se sacar algo que se había atascado en su mochila, sin mucho éxito.

Sam se encontraba tirada en el piso, halando de una tira que Freddie no identificaba, con el ceño fruncido, apretando los labios y matando con la mirada a su mochila; esa era una imagen que ningún chico encontraría atractiva o tierna, pero para Freddie si lo era.

Separó su vista de Sam y pudo observar como Storari le miraba de la misma manera, al parecer él no era el único que creía que Sam era tierna y atractiva cuando se peleaba por su mochila.

Alessandro sintió la mirada de Freddie y lo observó con el ceño fruncido.

Ambos se encontraban a la misma distancia de Sam, aunque en diferentes posiciones.

Ambos se observaron hacia los lados, notando que solo eran tres en ese pasillo.

Y ambos tomaron aire para después correr hacia el demonio rubio.

Justo cuando los castaños comenzaron a correr, Sam logró sacar lo que al parecer era una tira de tocino de su mochila, sin embargo haló tan fuerte que la tira fue a dar hacía el lado contrario de Sam; específicamente… el rostro de Freddie.

Storari se detuvo de golpe y comenzó a reír.

Sam, dándose cuenta del terrible accidente corrió rápidamente para poder levantar aquel pedazo de carne y así valiera la regla de los cinco segundos.

—¡Sam!

La chica volteó a ver al castaño, quien tenía roja la mejilla y le miraba molesto. La rubia se llevó el pedazo de tocino a la boca y luego frunció el ceño; tratando de tranquilizarse. — ¿No pudiste haberlo atrapado? —Dijo señalando el pedazo de tocino con la otra mano.

El chico le miró indignado. —¡Me golpeaste!

—¿Y luego!— Dijo contraatacando y gritando fuertemente.

Y en ese momento Storari supo que ya no recordaban su presencia.

—¡Me golpeaste! — Repitió.

—Ya calmate Fredward... — Dijo con indiferencia

—¡Ah! ¡Entonces hoy si soy Fredwardo! — Dijo tratando de imitar el tono de voz de la rubia.

Listo, lo había dicho.

Bueno, se le había salido.

—¿Qué? ¡Primero Alessandro ya ahora tu! ¿Se volvieron locos? — No muy consciente, como siempre, de lo que decía; Samantha Puckett no aguantaba más la curiosidad.

—¡No! ¡Tú te volviste loca! — Claro, le culpaba a el de estar loco, pero ella era la que había hablado, quien se había confundido.

—¿Yo? ¡Tú estás loco! —Le señaló. — No sé de qué me estás hablando.

—¡Tu eres quien me confundió con este! — Dijo señalando a Storari.

—Perdón, ¿este? — Alessandro trató de reclamar, pero sabía perfectamente que una vez que ellos comenzaban a pelear, se iban a otro universo.

—¡¿Qué? — La chica le miró extrañada. — ¡Yo no te confundí con este! — Señaló a Alessandro.

—¡Hey! — Fue lo único que alcanzó a decir el implicado.

—Ah…entonces supongo que imaginé que gritaste: ¡Bese a Freddie! Y señalaste a este. — Una vez más, apuntó a Alessandro, quien decidió que reclamar era inútil.

Sam se quedó estática en su lugar.

¿Ella qué?

¿Había hablado? ¿De nuevo?

Observó la expresión de Freddie, quien le miraba aún molesto.

El no tenía derecho a molestarse.

¡La molesta debía de ser ella!

—¡Shh! — Le cubrió la boca con su mano, pero después se separó rápidamente de él. —¡Yo no dije eso! — No trataba de convencerlo a él, trataba de convencerse de que en verdad no lo había hecho.

—¡Claro que sí! — ¿Ahora lo negaba? —¿Cómo vas a saber si estabas delirando?

—¡Mentiroso! — La chica tomó su tira de tocino y la apuntó hacia Freddie, quien retrocedió un par de pasos.

Freddie observó de reojo el timbre y le sorprendió que aun no tocaran para la siguiente clase. Ya había pasado demasiado tiempo. Sam le apuntaba con la tira de carne, con el ceño fruncido y algo le decía que si le golpearía.

Mientras tanto, Carly Shay caminaba por el pasillo, en dirección a su casillero. Repasaba la conversación que había tenido con su hermano.

Tal vez Spencer tenía razón. Después de todo, había discutido sobre lo que sentía al saber que sus mejor amigos no le hablan sobre lo que les sucedía. Le había dicho que se sentía mal e incluso traicionada, pero había algo que su hermano mayor le había dicho y que podía notar, estaba en lo correcto: "¿Cómo pueden hablar sobre algo que no saben explicar, solo sentir?"

Carly sabía que su hermano rara vez tenía esos momentos de reflexión en los que se le salía lo adulto. Y sabía que cuando sucedía, era porque tenía razón.

La chica levantó la mirada y se topó con una escena bastante extraña.

Sam apuntándole, con ojos de furia, apuntándole a Freddie con una tira de tocino; Freddie asustado pero sosteniéndole la mirada y Alessandro observando la escena entre curioso y fastidiado.

—¡Mentiroso! — Escuchó que su mejor amiga gritaba al castaño. ¿De qué podían estar hablando?

Estaba a punto de interrumpir la escena pero observó que su mejor amiga sonreía del lado. ¿Le iría a pegar a Freddie?

—¡Mentiroso! ¡Porque tú fuiste quien me beso! ¡No yo a ti! —Gritó la chica, a quien ya no le importaba que todos lo escucharan.

Si tanto Carly, como Alessandro no esperaban esta revelación; nada les preparaba para lo que seguía.

Freddie tenía miedo de lo que estaba a punto de hacer, pero no por eso decidió no hacerlo.

Observó como Sam sonreía del lado, pensando que con eso le dejaba callado; pero comenzó a caminar hacia ella y, una vez que estuvo a una distancia prudente, habló. —¿Y quién me correspondió?

A Sam se le hizo un nudo en la garganta, Freddie esperó el golpe de la rubia, Alessandro frunció el ceño; pero, lo más importante, Carly gritó tan fuerte que probablemente quedo afónica después de ello.

Bueno, si lo sabe Dios, que lo sepa el mundo ¿no?


¿Y?

¿Qué les pareció?

Hahaha espero que les agrade el capítulo xD

Siempre me ha encantado esa expresión que coloqué al final del capítulo jeje xD no soy católica y sinceramente no se si tenga que ver con algo del catolicismo, pero me gusta la frase xD

Bueno, tengo sueño xD ¬¬ Son las 10:30 y ya me quiero dormir… parezco viejita (eso me dice mi mamá) xD

DALE

R

E

V

I

E

W

SI TU TAMBIÉN TUVISTE PUENTE Y NO VAS A TENER CLASES NI HOY LUNES NI EL MARTES XD HAHAHA Y SI NO ERES DE MÉXICO… LO SIENTO XD (Y SI TE GUSTÓ EL CAPÍTULO TAMBIÉN) XD