—Buenas noches, papi

—Buenas noches, Lily – besó con delicadeza la cabeza de su princesa y salió de su habitación.

Arropar a sus niños para hacerlos dormir siempre le había gustado mucho. Él no había tenido la oportunidad de ser mimado de esa forma y aprovechaba de estos momentos para no privar a sus hijos de lo que tanto anheló de pequeño.

— ¿Recuerdas cuando nos fuimos de luna de miel? – preguntó con voz provocativa apresándola contra la pared, fuera de la pieza de la menor de los Potter - ¿Quieres repetir ese día?

Ginny se sonrojó levemente y golpeó el hombro masculino.

—Harry, aquí no, los niños nos pueden oír.

— ¿Que tiene de malo? Tu me amas, yo te amo…

—Pero le podemos causar un trauma severo a nuestros hijos – Harry hizo caso omiso a los comentarios de su esposa y besó con pasión su boca, cuello y oreja, provocando en ella profundos suspiros y gemidos.

Rió pícaramente, tomó la cara de su esposo entre sus manos y la acercó a su rostro.

— ¡Eres impresionante! – Ginny acercó su boca a la de Harry, simulando que lo besaría, pero cuando solo faltaba un centímetro para estar unidos, la pelirroja pasó por debajo del brazo de su esposo y corrió deprisa a su habitación.

—¿Por qué te escapaste pequeña?

Harry venía en busca de Ginny, entró a la habitación pero no la vió, hasta que detrás de la puerta salió sorpresivamente y lo empujó hacía la cama.

—Porque vine en busca de esto – caminó con paso lento y mirada perversa hacia la cama donde Harry esperaba apoyándose sobre sus codos. Mostró entre sus manos lo que había ido a buscar con rapidez. Era salsa de chocolate.

Harry la miraba con una mirada ardiente, expresando todo lo que sentía por dentro.

—Siempre he querido saber cómo sabrías con chocolate. – Harry tartamudeó al ver la mirada fiera de su esposa – Supongo que tendré que averiguarlo.


El original era un tanto distinto, pero lo modifiqué y quedó esto.

Tengo escritos dos drabbles más, pero estoy analizando la posibilidad de escribir otros de otras parejas.

Saludos