¡Oló! Lo sé, sé que he tardado en actualizar, pero había salido de viaje y no había podido sentarme a escribir, pero aquí está, el quinto capi :D Muchas gracias por todos sus reviews, alertas y favoritos :3 Hacen feliz a una pequeña slytherin. :D Por lo tanto, subiré dos capítulos juntos :D Espero les agraden :3 Y recuerden: REVIEWS. :D
El Rey de Diamantes
- Y aquí te tenemos, Scorpius. ¿Qué ocurrió?
- Si te preocupa tu porcentaje de ganancias, ni te apures. Tendrás tu dinero.
- ¿Qué, crees que soy Nott? Sí me apura mi ganancia, pero tú eres mi hermano.
El crepitar de la leña en la elegante chimenea fue lo único que llenó el silencio por un largo rato.
Si algo se podía decir de la sala en la que estaban los tres ex-slytherins era una sola palabra: opulenta. Llena de piel, piedras, y maderas finas. Los Nott siempre habían sido famosos por su amor al lujo, por su avaricia, la gula de dinero. Y Arothir Nott, que en ése momento los miraba atentamente con ésos fríos ojos miel, no era la excepción.
- ¿Te odia, cierto?
- …Pues no esperaba otra cosa, Aro. Era de esperarse.
- ¿Y qué planeas hacer?
- ¡Aro! Qué descortés – canturreó Mael – déjalo hundirse en su mar de desesperación por al menos cinco minutos.
- Lleva diez años hundido en él – cortó él, dedicándoles una sonrisa amable. Una sonrisa de negocios, como las que siempre hacía en su trabajo, en el Banco de Gringotts – Ya es suficiente. Debes tener un plan de acción, Scorpius. Tú aún la quieres.
Silencio.
- …Auch – exclamó Blaise
- A ustedes no puedo mentirles…
- Bien, entonces. ¿Qué piensas hacer por ella?
- Ella me odia.
- Lo sabemos. Repito la pregunta, ¿Qué piensas hacer al respecto? ¿Buscarla? ¿Pedirle perdón? ¿Decir que fue un lamentable error? ¿Que te equivocaste?
- Eres demasiado directo, Aro – se quejó el rubio – Yo… Decirle eso a ella…Me mandará al diablo.
- ¿Ya se lo has dicho?
- No.
- Entonces no sabes qué ocurrirá – el castaño tomó su copa de vino y le dio un sorbo – Si quieres que pasen cosas que nunca han pasado, debes hacer cosas que nunca has hecho. Y aceptar todas tus culpas, pedir perdón como lo hace un hombre y no un adolescente de último año de Hogwarts, me parece lo más acertado.
Mael y Scorpius lo miraron atentamente por un largo instante. Él fingió no darse cuenta.
Arothir sabía bien que a veces podía ser muy agresivo, pero es de dominio público que en un trabajo como la gerencia del Banco de Gringotts no puedes ser de otra forma. Si no comes, te comen. Y por eso él creía entender a Dominique, la cual tenía un trabajo igual de estresante que el suyo. Además, Dominique y él habían sido buenos amigos en Hogwarts. Por lo tanto, podía inferir que tenían muchas cosas en común. Entre ellas, el hecho de que, aunque no lo parecía, aún tenían sentimientos. Ocultos, muy en el fondo, pero los tenían. Aún tenían corazón.
- Y aunque mi más grande amor siempre ha sido el dinero, Scorpius – continuó – Yo sé que el de ella siempre has sido tú. No pierdes nada con intentarlo, con bajarte un poco de tu pedestal marca Malfoy e intentar por otro flanco. Probablemente así ella considere ceder.
- Ella es dura. Jamás cederá.
- A ver, Scorpius – suspiró él, tallándose los ojos con los finos dedos – Debes entender que todos, absolutamente todos, nos escondemos tras una máscara. La armadura que tiene ella es su escondite. ¡Usa la cabeza! – finalizó, dándole golpecitos a su amigo en la frente.
- ...Lo haré – murmuró Scorpius, no muy seguro – Prometo que lo intentaré.
- A veces, intentar no es suficiente – respondió Aro – Tenlo en cuenta. Iré por otra botella. No tardo.
Dejó a sus amigos en la enorme sala, y se dirigió a la amplia cocina, donde un par de puertas de madera tallada revelaba la escalinata que bajaba a las bodegas de vino.
- Lumos – murmuró, y varias lucecillas se prendieron, revelando una amplia sala llena de toneles y botellas en adornados anaqueles. Caminó distraídamente por los pasillos, buscando alguna botella que le agradara para el momento.
Estaba más que claro que Scorpius seguía adorando a Dominique. También estaba más que claro que a pesar de ser un seductor, en cuestiones amorosas, Scorpius siempre había sido muy torpe. Con recordar lo sucedido con la Weasley bastaba. Y, por lo tanto, también estaba claro que necesitaría muchísima ayuda para bajarse un peldaño de su pedestal. Sin embargo, y eso no había querido decirlo en voz alta porque podía desmotivarlo, el hecho de que bajara un escalón a la Tierra no garantizaba que ella cedería. Digamos que ella necesitaría un pequeño empujón. Y él sabía perfectamente quién podría dárselo sin ningún problema.
Arothir Nott llegó al fondo de su bodega. Entonces levantó de nuevo su varita.
- Expecto patronum.
Una densa niebla blanca se revolvió a su alrededor y tomó forma de una pantera.
- Parece ser que lo he convencido - le murmuró al patronus – Pero hará falta de tu ayuda. Aunque él está dispuesto, no puedo hacer nada del otro lado. Te toca.
Con un movimiento de varita, la pantera brincó, atravesando el muro de piedra. Ahora sólo quedaba esperar que la ayuda fuera lo más certera posible, no importaba lo que se pidiera a cambio.
Merlín, los grandes sacrificios que se deben hacer por un amigo.
Arothir Nott suspiró, y volvió a sonreír levemente. Volteó, y tomó la primer botella que vió.
