Hola! Espero que les guste el Capitulo (: . Este fic esta creado por mí y por GirlBender, por lo que cada uno de los capítulos nos pertenece a las dos, ¡Muchas Gracias GirlBender por toda tu ayuda, espero que sigamos haciendo un buen equipo de trabajo! :3
CAPITULO 4:"Confusiones y Mentiras"
Había pasado ya una semana desde que Aang, Sokka y Toph emprendieron su viaje a Cola de Ballena. Pasaron días largos y muy ocupados vigilando la alegre isla, siempre caminando sigilosamente entre la gente y siendo atormentados por miles de preguntas sobre la seguridad del lugar. La mayoría de estas preguntas las respondía el joven Avatar, pero de vez en cuando se aturdía y quedaba sin palabras, por lo que alguno de sus dos amigos debía reaccionar y responder en su lugar.
Pero nadie más que Aang pasó esa semana tan pensativo. Meditaba precavidamente sus propuestas para el bienestar de los isleños durante sus horas de trabajo, y en sus tiempos libres pasaba horas interminables, completamente encerrado y solo.
Se recostaba agotadamente sobre los suaves y cómodos colchones de su cama, la cual era cubierta por costosas y alegres mantas coloridas, mientras su vista se clavaba con aires de dolor en el blanquecino techo de la habitación. Solo podía suspirar sonoramente, al tiempo en que por su mente solo rondaban millones de ideas confusas. ¿Qué le ocurría?
Tenía una novia desde hacía un poco más de un año atrás y ni siquiera se había percatado de ello, solo por el hecho de volver a ver otra vez, después de tanto tiempo a la persona que más le importaba en el mundo. De nuevo, por una casualidad de los espíritus y el destino, se había encontrado con la única que en verdad había podido amar con toda su alma y corazón.
Katara.
Era todo tan confuso. Casi tanto como cuando ella lo abandonó sin ninguna razón aparente, según sus cuestionamientos. Pero ahora lo podía comprender todo. La joven morena de origen de entre los mares del sur, había presenciado a aquella traidora que se hizo pasar por su amiga, besando a Aang en los labios. Pero a ella nunca se le ocurrió culpar a la chica, siempre le reprochó infidelidad al joven monje. Y él, que se había enfurecido tanto Katara, cuando la única y verdadera que tenía la culpa era Onji.
Aang estaba tan herido por lo que Katara pensaba de él, pero no se hallaba molesto con ella, sino más bien consigo mismo. Se encontraba enfadado por no ser capaz de acabar los conflictos de una vez, por haberse molestado con su novia, por olvidarse de Shizuka, por hablar mal de On-ji a pesar de las enseñanzas de los monjes… pero sobre todo, por haber permitido ese beso. El hecho de pensar que si no hubiese sido tan ingenuo habría podido desposar a Katara, le hacía perder la cordura. Se encontraba harto de meditar tanto y de que todo se le complicara cuando se trataba del amor.
¿Y qué se supone que debía hacer? , Él ya tenía una novia, y a pesar de eso, se había dado cuenta perfectamente que Shizuka no era la dueña de su corazón. Aang intentaba convencerse que lo que sentía por ella era amor, pero solo la quería, como una buena amiga. Y había sido mucho más que suficiente solo con el simple hecho de volver a ver a esa hermosa morena de ojos azules cual zafiro para ser capaz de percatarse de que él aún la amaba con todo su ser.
Katara era otra que andaba totalmente distraída con sus pensamientos que día a día la atormentaban, tenía demasiadas dudas y demasiadas preguntas sin responder, su cabeza estaba hecha un total nudo. Por suerte ella ya había mejorado las cosas con Sokka, ya se habían reconciliado, volviendo a ser tan unidos, o incluso que antes.
Ellos eran hermanos, y de algún modo, la chica lo había desechado. Él era su familia y sabía que había estado mal dejar todo sin dar explicación alguna. Al alejarse de Aang, se alejó del resto del mundo, como si ellos hubiesen cometido daño alguno contra su persona. Eso, era de admitir que, recargó la conciencia de Katara y le hizo sentir culpable.
La pobre maestra agua pasaba todos los días pensando en preguntas de las que no lograba obtener ninguna respuesta. ¿Y si Aang en verdad no besó a otra? ¿En verdad fue ella una mala amiga? ¿Acaso Aang seguía... siendo, su amor?
Ambos Meditaban sin saber nada sobre el otro.
Sokka, por otro lado, disfrutaba de la deliciosa comida y exquisitos manjares diarios que le brindaban en esa enorme y pintoresca casa. No era como los palacios a los que acostumbraba, pero aún así le fue agradable. Siempre daba largos paseos en aquella mansión tan elegante, pero más que nada, le encantaba la atención de los pobladores de isla hacia él y hacia sus amigos. Siempre le gusto figurar como líder o autoridad, y que ahora lo trataran como si fuese de la realeza, era para él, realmente fascinante.
Toph, como siempre, se portaba de forma indiferente, tal y como lo hizo toda su vida. A veces rompía algunas cosas, disfrutaba haciendo bromas pesadas y conversaba con su amiga Katara, Pero la mayor parte del tiempo practicaba su tierra control.
Y finalmente, tras varios días de trabajos y conferencias políticas, se pudo llegar a un acuerdo para aumentar la paga de los oficiales de policía, y así incrementar la seguridad de la grandiosa isla. Aang, quien no soportaba más el dolor que le causaba ver a una Katara ofendida e indiferente con su persona, decidió marcharse de vuelta a la nación del fuego, para ofrecer nuevamente más ayuda a su gran amigo, el Señor del fuego Zuko. Era claro que no tenía razones, ni tampoco quería volver a su pequeña casa, pues sabía a la perfección que, ahora que no había vuelto a ver a Katara, esta le recordaría todo su tiempo viviendo juntos, las noches en las que ella lo besaba y se acurrucaba a dormir en su pecho cual gato, intentando aferrarse a lo que le mantenía cálida durante su sueño. Solo pensaría más en Katara, de lo que ya de por si pensaba.
En el momento en que iba a emprender su viaje hacia el Palacio, se despidió amistosamente, uno por uno de todos los políticos y generales que habitaban la gran casa del Alcalde, se despidió hasta de los más pobres sirvientes que tanto le ayudaron y admiraron. Sin embargo, esa sonrisa dulce y mirada alegre que tenía en su rostro, desapareció cuando llegó al frente de la morena de cabellos castaño cual miel. Se sentía tan miserable, por haber encontrado a Katara luego de dos largos años, y eso en cierta forma le volvía loco y feliz, pero ahora por fin la había encontrado debía alejarse de su vida para siempre; él sabía que eso es lo que ella deseaba. Y no solo por ella es que debía hacerlo, Aang ya tenía una novia y no podía dejar de tomarla en cuenta. Lo único de lo que estaba seguro, era que volvería a esa isla en donde se hallaba la mujer que más podía amar en el todo el cosmos y el universo.
Y allí estaba él, parado frente a Katara, quien lo miraba con infinito dolor, pero aunque esto fuera así, ella trataba de ocultarlo por completo. Había un silencio abrumador entre los dos, solo se miraban profundamente a los ojos, como si se dijesen todo en tan solo una mirada. Después de un largo rato en el que solo profundizaban su vista escudriñando al alma del otro, el joven calvo de ojos grises se dispuso a hablar.
-Adiós Katara…-Decía el joven avatar, mientras posaba inquietamente su vista sobre la mirada azul de la morena.
-Adiós Aang, te agradecemos mucho lo que has hecho por la isla...-
Y justo en ese momento, entre un abrir y cerrar de ojos, Aang sin pensarlo más, se acercó rápidamente a Katara. La estrechó delicada y tiernamente en sus brazos. Ella, como cualquier otra mujer herida, dudo un poco al principio; pero luego le correspondió de la misma forma ese afectuoso acto, que los dos lo necesitaban enormemente desde hacía mucho atrás. Se apretaban tan profundamente uno contra el otro, que hasta podían sentir los latidos acelerados de sus corazones. Ese abrazo fue realmente estremecedor para ellos. Pero aun así, Katara seguía muy dolida y enojada con Aang, esto era solo un adiós, pero no significaba que lo perdonara. Eso no lo haría.
Sokka y Toph se quedaron por si surgían nuevos problemas en la isla, pero acordaron que dentro de un mes exacto, todos se volverían a encontrar. Y dicho y acordado, Aang montó de un salto sobre su gigante bisonte volador Appa y se marchó a las lejanías; dejando a Katara perdida con su vista al cielo hasta ver desaparecer todo rastro de él. Después de largas horas de viaje, llegó sano y salvo a su destino; pero antes de ir a ver a Zuko y su esposa Mai, quiso ir a ver a Shizuka, su novia, porque pensó que al verla nuevamente, su corazón se volvería a orientar.
Al momento de entrar a esa habitación sintió un ambiente totalmente frio. Notaba a Shizuka demasiado frustrada. Apenas le había saludado con un indolente beso en la mejilla. Esto le sorprendió bastante al joven avatar, ya que ella era una chica que degustaba del contacto con piel y muestras de afecto; y ahora podía sentir un aire distante hasta en sus palabras. Sin duda alguna ella se notaba más alejada que nunca. Al momento en que Aang le pregunto qué era lo que le pasaba, ella solo dio excusas, decía que estaba agotada por tantos quehaceres y porque estos días había estado trabajando mucho. Pasaron semanas y Shizuka seguía con esas actitudes impasibles; un desesperado Aang comenzaba a surgir a las superficies, y en verdad tenía que saber lo que le ocurría a la joven. ¿Por qué se comportaba así? Después de pensarlo un rato se decidió a por fin pudo conversar con ella, tuvieron un pequeño altercado.
-Shizuka, háblame un momento por favor- El joven se había decidido por comenzar a preguntar.
-Aang, ahora no, lo siento, estoy cansada.-
-¡pero me has dicho eso durante semanas! ¿Qué pasa contigo? ¿Sabes que creo? que no quieres hablarme.-
Al oír eso, la chica solo detuvo su acelerado andar. Su corazón había frenado violentamente, y sus manos habían comenzado a sudar en donde se notaba un suave pero disimulado temblor. Ella se aclaró la garganta levemente, y se dio la vuelta para encarar a Aang.
-¿De qué deseas hablar, Aang?-
- Tú lo sabes muy bien. Me has estado ignorando, y no trates de negarlo, puedo sentir que es así.-
-claro que...-Pero antes de que ella terminara de hablar y concretar la frase, se escucharon unos gritos pidiendo que Shizuka se presentase a ayudar, quien no lo dudó dos veces y salió por la puerta velozmente, tratando de librarse de Aang, que se quedó allí, estático y con una mirada triste.
Él había ido a visitarla porque quería aclarar sus dudas y salir del embrollo en el que lo envolvía su mente, pero con Katara en su cabeza las veinticuatro horas del día, y Shizuka con su mala actitud, todo comenzaba a empeorar. Tenía que tomar una difícil decisión, esa misma que estaba dando vueltas desde hace mucho tiempo en sus pensamientos. Estaba realmente confundido y las reflexiones amorosas empezaban a causar estragos en su vida; siempre podías notar a un Aang en persona, pero su espíritu, no estaba allí. Además, Shizuka ya lo estaba haciendo enfadar. Ella se comportaba tan distante a él, y todo ocurrió de la noche a la mañana. Eso hacía que las intenciones de terminar su relación, se unieran al grupo de meditaciones.
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