Capitulo 4:

Eran las siete de la mañana y Harry se encontraba en la enfermería junto a la cama de Amy. No había podido dormir en toda la noche, ¿por qué Amy no recordaba nada? En un principio pensó que quizás se hubiese dado un golpe en la cabeza y sufriera de amnesia, pero algo en él le decía que no era así, que había algo oscuro en ello. Pero, ¿algo tan dulce y adorable como la chica que tenía ahí delante podía estar implicada en algo maligno? No, era poco probable… Tenía muchas preguntas y ninguna respuesta, la Griffindor tenía razón, ahora por ahora la única esperanza que tenían de saber algo más era hablando con Dumbledore. Observó de nuevo a la chica, dormía plácidamente después de aquel horrible ataque de dolor que había sufrido. Por la tarde ya podría volver a hacer vida normal.

Harry se levantó y se dirigió al Gran Comedor a desayunar, sus amigos no tardarían mucho en llegar. Una vez allí se sorprendió al ver que la sala estaba tan repleta siendo tan temprano.

- Harry, ¿dónde te habías metido? Has estado desaparecido desde ayer -preguntón Ron preocupado.

-Tuve un pequeño percance, nada de importancia -mintió.

- A mi no me engañas... ayer te vieron, sé que estuviste con la nueva... -se puso a pensar el pelirrojo- …Amy -Harry se sobresaltó al oír su nombre y rió por la cara que puso Ron justo después.

- No te preocupes Ron, no es nada.

- ¿Seguro? -Dijo coqueto.

- Solo somos buenos amigos, nada más. Estaba sola, no tenía a nadie, así que me presenté, a resultado ser muy simpática, en cuanto salga os la presentaré.

- ¿Salga de dónde? ¿Le ha pasado algo?

- ¡Oh no! Que va, solo que... -recordó la promesa que le hizo la noche anterior- se puso algo enferma, nada grave.

- Ah... ¿Seguro que no hay, ni habrá nada? -dijo coqueto de nuevo- Es muy mona y parece de la clase de chica con la que se puede hablar -insistió.

- ¡No Ron! ¡Mira que llegas a ser de insistente! -Empujó suavemente a su amigo- Ya sabes que mi corazón pertenece a... -Al darse cuenta con quién estaba hablando no quiso seguir.

- ¿A quién Harry? -Dijo el pelirrojo cambiando de divertido a algo enfadado sabiendo a quien se refería. Harry en cambio se quedó callado- Ginny, ¿verdad? -suspiró

- Ron no te enfades, pero... Simplemente me enamoré de ella, pasó sin más, sin que ninguno de los dos lo planeara.

Suspiró- Que le voy a hacer, no puedo luchar contra el amor -dijo haciéndose la víctima.

- Eres un exagerado, ni que se hubiera enamorado de Malfoy

Ambos chicos rieron ante el gracioso comentario de Harry, después se dirigieron a clase, iba a ser un día duro.

-En la enfermería-

- Bueno señorita Hilston, usted ya está mejor, creo que puede reprender sus estudios, intente no forzar demasiado la vista por si las moscas y si vuelve a sentir molestias, lo único que tiene que hacer es tomarse esta pócima -Madame Pomfrey le dio un frasco transparente con un líquido púrpura y con un pequeño empujón la ayudó a salir- Ah, y yo de ti buscaría un hobbie fuera de las clases, ¿has pensado en entrar en el equipo de Quidditch? -Dijo muy feliz

- No... -la miró insistente- Bueno, me lo pensaré. -Dicho esto, se fue.

Amy salió de allí aliviada, tal vez si que era buena idea tener un hobbie, pero, ¿se puede saber que era eso del "Quidick"? La Griffindor iba enfrascada en sus pensamientos mientras caminaba por las grandes instalaciones del colegio, decidió ir por un lugar diferente y así aprovechar para ver qué más cosas se encontraban allí. Caminó por los inmensos jardines sin inmutarse siquiera con quién se encontraba, para ella la idea de las diferentes casas le parecía algo bastante malo, eso hacía que se distanciase y se creasen rivalidades...

¡AUCH!

La castaña se acababa de chocar contra una gran columna de madera. "Qué pasa Amy, ¿acabas de salir de la enfermería y ya quieres volver?" pensó mientras se frotaba donde se había dado. Se dispuso a mirar la gran edificación en medio de donde se encontraba. Era de madera y muy alta. Era una estructura circular y muy grande. En ella se veían palcos o asientos como una plaza de toros. La joven rodeó aquella enorme estructura, en ella se podían distinguir unas cuatro torres con banderas de cuatro colores distintos. Pudo distinguir uno de los emblemas, el de Griffindor ya que era igual al que ella llevaba en su túnica. En un lado vio una puerta, dominada por la curiosidad entró. Era un gran campo con unas especie de canastas a los lados. En el medio del campo había un grupo de chicos con escobas y vestidos de uniforme. Uno de ellos la vio y se dirigió hacia ella...