Muchas muchas muchísimas Gracias por dejar sus comentarios :3 , ESTE FIC PERTENECE A GIRLBENDER Y A MI, (HA SIDO CREADO POR LAS DOS) . Gracias, ahora lean. *-*

CAPITULO 5: "Voy a Recuperarte".

Ya habían pasado varias semanas desde la llegada del joven monje al inmenso lugar donde Shizuka vivía y trabajaba en su ausencia; más sin embargo, ni aún con el tiempo corriendo, ella dejó su comportamiento tan frío a un lado.

El apuesto joven de ojos grises ya se había percatado de las actitudes de la chica, y es por eso que en cada ocasión que se daba, él trataba de conversar con ella sobre el tema. Aang había vuelto para dejar sus dudas a un lado; pero con Shizuka portándose de este modo tan inusual, le era casi imposible amarla como lo hacía antes de encontrarse nuevamente a Katara.

Aang ya estaba cansado de que Shizuka no tomara en cuenta ninguna de sus palabras, y que hiciera oídos sordos ante las continuas pero suaves quejas que él le hacía constantemente. Nunca tenía tiempo para él, ya ni siquiera eran como una pareja de novios normal; era casi como si fuesen dos completos desconocidos y extraños viviendo bajo las mismas paredes y el mismo techo. El joven avatar aún estaba en un desesperado intento de hablar con su novia, que no hacía caso alguno a sus peticiones.

-Shizuka, te he dicho ya más de tres veces que tenemos que hablar, y tú ni siquiera me has tomado atención alguna.-

-Aang, estamos hablando, no sé porque te alteras tanto. ¿Qué es lo que deseas?—dijo ella con tono exasperado.-

-Para empezar, quiero que dejes de ser tan indiferente conmigo ¡Estoy harto!- El joven Avatar ya había perdido toda su paciencia, se cansó de ser tan sutil cuando su corazón, en el fondo se ahogaba por la desesperación.

-¡Ja! Ahora resulta que yo soy la indiferente aquí. Solo mira como me estás hablando, si es que a eso se puede llamar hablar. Es notorio que intentas controlarte y no gritarme.-

-Sabes bien que me comporto de esta forma porque me has estado ignorando todo este tiempo.- los alterados tonos de voz del ojigris lentamente se iban calmando, demasiado rápido a decir verdad.-Shizuka, ya no soporto que seas tan distante conmigo. Pero más que nada me duele, porque no sé cuál la razón de esto.-

- Aang, tú no tienes la menor idea de cuánto sufro. He sido muy paciente contigo durante más de un año, pero tú siempre te vas, ¡Siempre! Y haga lo que haga yo nunca podré evitarlo. Y sé perfectamente que eres el Avatar, pero a mí también se me agota la paciencia.-

-Pero si tú sabes que no es mi culpa. Tú misma acabas de decirlo, mi deber es con el mundo, es una obligación y no puedo dejarla atrás por ningún motivo.-

Aang comenzó a acercarse hacia ella lentamente, en un andar totalmente seguro, casi cerrando todo el espacio de por medio entre ellos; al punto en que sus narices rozaban una con la otra; donde la cercanía entre los dos le permitía ser capaz de oír su respirar.

Él se disponía a rozar sus labios con los de ella. Aquellos labios rosados y dulces que había olvidado por completo desde que... bueno, para él era mejor intentar no recordar, no quería seguir abriendo las viejas heridas del pasado. Solo quería aclarar bien su mente, y ya no permitirle a su corazón dudar que Shizuka fuera la indicada para él. Pero vaya sorpresa la que se llevó al intentar besarla. Aang tomó delicadamente el rostro fino de Shizuka en sus manos, y cuando iba a besarle suavemente, ella lo alejó rápidamente de una manera más brusca de la que jamás pudo llegarse a imaginar. Shizuka lo había empujado hacia atrás con todas sus fuerzas, las cuales, por ser tan delicada, no permitieron distanciarlo mucho. Pero aun así, causó un severo impacto en el pecho de Aang. Se sentía frustrado y sumamente dolido por la acción tan inesperada de su novia, pero más que eso se sintió completamente rechazado.

-¡¿Por qué hiciste eso!?-

-No lo sé... yo... solo... no estoy lista. Lo lamento.-

-¿No estas lista para que, Shizuka? Si Era solo un beso.-

-Perdóname por lo que te voy a decir Aang, es solo que yo…ya no siento lo mismo por ti, ya nada es igual que como era antes. Tú siempre te alejas por mucho tiempo de mí, y con cada espera, yo...siento como mi amor por tí se debilita cada vez más…-

Aang, estaba totalmente sorprendido ante las palabras que le lanzó Shizuka, él nunca llego a imaginarse que ella ya no lo quería como antes, no era capaz de comprender por completo que la chica ya no lo amaba. Ella siempre había sido muy cariñosa y expresiva; y que ahora le dijese esto le dolía, y mucho.

-¿Entonces por qué seguiste siendo mi novia si ya no me amabas de verdad? Y para empezar, ¿Qué fue lo que hice mal? Yo…no lo puedo entender…- Aang tenía una mirada que ni la misma Katara habría podido descifrar en ese momento. Reflejaba miedo, angustia, dolor, enojo... Él solo quería saber cuál fue su error, pero no podía comprenderlo, no lo entendía…solo sabía que esta situación no era del todo su culpa.

-Yo si te amaba sinceramente, y no voy a permitir que lo pongas en duda, pero después de que tú te fuiste alejando cada vez más, solo comencé a quererte, y ahora, yo no lo sé, todo es confuso... realmente no sé qué es lo que siento por ti en estos momentos, no logro comprenderlo…- Shizuka había hablado honestamente, pero luego de sus confusas palabras el silencio duradero reinó en esa sala, y así mismo entre ellos dos. Aang solo le dio la espalda, y su vista se clavó directamente hacia el suelo de madera pulida. Y la vista de Shizuka, ahora no estaba concentrada en nada más que no fuesen los blanquecinos y amplios techos del salón

Aang logró concebir en su mente luego de un largo lapso de tiempo aquella confesión que Shizuka acababa de hacerle unos minutos atrás. Eso daba lugar a que sucediera lo que por mucho tiempo imaginó, ni más ni menos que una tonta idea que cruzaba por los océanos de sus meditaciones.

-¿Sabes? Creo que sería lo mejor dejar nuestra relación hasta aquí. Ya no vale la pena seguir estando juntos si no nos amamos como antes. Shizuka, yo espero que puedas ser feliz con alguien que si pueda dedicarse a ti todo el tiempo, ahora ya no tendrás que esperarme. Te pido disculpas si hice algo mal y no te valore lo suficiente.-

La joven dio un largo suspiro. Estaba un poco arrepentida de haber sonado tan indiferente y descortés. Pero sin duda alguna, ella ya estaba cansada de tanto esperar; ella no era como Katara. No se parecían en lo absoluto. Katara si esperaba pacientemente a cada viaje de Aang, siempre estaba allí con una cálida sonrisa y brindándole apoyo al joven calvo. Shizuka, en cambio, siempre tenía reclamos acerca de las responsabilidades de su novio como el avatar, cada vez que él tenía que viajar, discutían o simplemente ella ponía mala cara. Tampoco se podía negar que era una chica indudablemente inteligente, amable y bonita; pero su corazón no era para Aang, y el de Aang no era para ella. Ellos eran muy diferentes y sabían que tarde o temprano, tendrían que separase.

-Entonces, creo que es nuestra despedida… Hasta luego, poderoso Avatar. Te deseo lo mejor, siempre voy a quererte, Aang y debes saberlo. Te doy infinitas gracias por este hermoso año y medio de maravillosos recuerdos. Solo te ruego que por favor, no me olvides, porque te aseguro que yo jamás lo hare.-

-Nunca lo haría, para mi fuiste alguien muy importante en su momento. Adiós Shizuka, cuídate mucho y espero que un día podamos volver a vernos.-Aang se acercó nuevamente a ella, pero en vez de besarla la estrecho fuertemente en sus brazos. El ultimo abrazo que compartirían, y las mentes de ambos se encontraban fuera del lugar. Era triste por una parte, pero los dos sentían un gran alivio dentro sus almas.

Aang, días más tarde, decidió que debía volver a la preciosa casa del Alcalde en la isla Cola de ballena. Tenía que reunirse con sus amigos Toph y Sokka, tal y como lo habían acordado hacía exactamente un mes atrás. No tenía nada más que hacer en su casa, ya había terminado su noviazgo con Shizuka, y ahora era completamente libre. Claramente una de las principales razonesde volver a la isla, era volver a ver a Katara. Era lo que más deseaba, ahora ya tenía absolutamente claros sus sentimientos, y su mayor objetivo era recuperar a la única que sería siempre dueña de su corazón. Era, sin lugar a dudas, aquella hermosa morena de personalidad dulce y perfecta, dueña de esa alucinante y preciosa mirada ojiazul.


Pasaron largas horas antes de que el avatar llegara a su destino tan anhelado. Aang no podía creer que por fin se sintiera seguro consigo mismo, y que estuviera a punto de ir en marcha a recuperar a su adorada Katara. Recordó en esos momentos, una de sus charlas con el Avatar anterior a él, que en un viaje al mundo de los espíritus le contó sobre toda su vida pasada; diciéndole así que el amor no es fácil. El joven nómada aire bajó de su bisonte volador con una enorme sonrisa, la cual, literalmente le llegaba de oreja a oreja. Se adentró a los jardines de la mansión de gobernadores y del alcalde, y cuando llegó a las puertas, fue recibido por los guardias cálidamente. Él, al igual que siempre, fue cordial y carismático en el trato con estos, y apenas si se pudo notar que el joven Aang tenía cierta prisa. Nadie, ni la misma Toph Bei Fong, supieron porque estaba así de feliz. Únicamente Aang sabía que su destino más importante era llegar hasta la cercanía de Katara. Pero al llegar allá, una imagen no muy agradable se presentó delante de sus ojos.

Ella estaba abrazada estrechamente con Hatzu, ese apuesto chico que amenazaba con quitarle al amor de su vida. Al principio el joven monje quiso entrar para que la escena desagradable se detuviese lo antes posible. Pero no lo hizo. En vez de eso, acomodó lo mejor posible su oreja sobre aquella puerta de madera barnizada, y comenzó a escuchar la conversación que mantenían los dos amigos en el lugar. Al principio Aang dudo un poco en hacerlo, sabía que espiar a las personas era una grave falta de educación y que no estaba bien; pero no podía resistirse a hacerlo, tenía que averiguar todo lo que le fuese posible, por lo que ya no pensó más, y comenzó a escuchar.

-Hatzu, ¿en serio debes irte?-

-Así es Katara, te lo he dicho cientos de veces, sabes muy bien que yo no quisiera hacerlo, pero es una obligación que mi padre a delegado sobre mí, y por lo tanto debo cumplirla.-

-Ya lo sé. Es solo que no quiero que me dejes sola, tú eres mi mejor amigo y la única persona en la que puedo confiar plenamente…yo no quiero que te vayas.- Katara lucía muy triste, y su voz sonaba desilusionada.

- Pero no estarás sola; tienes a tu hermano, a tu amiga y también están el alcalde y sus sirvientes…Aquí tienes muchos amigos y personas que realmente te quieren. Por favor chica , No hagas esto más difícil de lo que es ¿sí?-

Katara dio un largo suspiro con algo de discreta resignación-Creo que tienes razón. Pero aun así te extrañaré, me harás muchísima falta…- Ante este comentario, el joven Hatzu sonrió, le daba gran alegría que la mujer que él amaba en secreto lo quisiera de esa forma tan especial.

Pero detrás de la puerta en la que espiaba, Aang estaba furioso, se podía decir que se hallaba muy celoso de aquel desconocido, casi podía echar humo por sus orejas y lo peor, era que sabía que no podía alegarle nada a Katara, ella era libre y podía hacer con su vida lo que quisiera.

-Yo también te extrañaré mucho. A tí y a ese par de hermosos ojos azules. —Este comentario provocó una risa nerviosa y un sonrojo en Katara, pero fue tan disimulado que él no se pudo percatar de eso.

Indudablemente Aang sentía que iba a explotar en ese momento; y que luego tendrían que recoger sus pedacitos esparcidos por todo el lugar. ¿Cómo se atrevía a hablarle así a ella?, "esos ojos tan hermosos son míos y de nadie más"—Pensaba enfadado el joven calvo.

- ¿Me escribirás?- preguntó la morena, interrumpiendo así los pensamientos de Aang.

- Yo…No lo sé Katara, créeme que quisiera, pero no estoy seguro de tener el tiempo necesario para poder hacerlo. Recuerda que me iré por asuntos políticos, no es algo sencillo y además de eso mi padre desea que estudie a tiempo completo. Pero solo puedo prometerte que cuando me sea posible lo hare. -

Y así los dos jóvenes dejaron de un lado amena charla, en una habitación en la cual no se escuchó más que el apacible silbido del viento. Pasaron severos minutos, y Aang, por el otro lado del lugar,, se encontraba grandemente ansioso. Deseaba poder hablar con la maestra agua, pero consideró que sería mejor esperar por ahora.

-Adiós Hatzu, yo, te quiero mucho. —Katara abrazó tiernamente al chico, quien repitió el gesto de vuelta, algo sorprendido.

-Yo también te quiero, Katara. Más de lo que podrías imaginarte.-

-Oye, ¿Me dejarías ir contigo? ¡Por favor! ¡Por favor!, di que sí.- La chica sonaba tan tierna, tan infantil; y para Hatzu fue difícil abstenerse a acceder. Esa mirada de cachorrito estaba clavada cual daga sobre sí.

-Oh Katara…No puedo, tú lo sabes, lo siento mucho. El lugar a donde voy es muy peligroso para ti y no me perdonaría nunca si algo malo te ocurriese.-

Aang estaba hecho una total bestia al oír las palabras que le decía ese tipo a Katara, ¡A SU KATARA!, ¿Quién se creía que era? Él se hallaba MUY encolerizado.

Antes de marcharse, Hatzu volvió a abrazarla con más fuerza que nunca, luego besó sus mejillas y se fue. Y a un paso anterior a cruzar la puerta y no volver, vio a la morena una vez más, y esta con un ademán de mano, emitió su última despedida. Al hacer esto, ella pudo recordar esos tiempos en los que se despedía de Aang cuando él debía emprender un largo viaje. Eso tensó sus músculos y provocó un escalofrío por su espalda, esos recuerdos seguían invadiéndola noche y día en su mente desde que lo vio por última vez, la cual no había sido hacía más de dos meses.

Hatzu ya se estaba marchando , no pudo evitar sentir un inmenso dolor que recaía sobre su corazón, él se alejaba de la mujer que amaba y lo más seguro era que nunca en la vida volvería a ver— "Mi querida Katara, en verdad no sabes lo mal que estoy. Ahora mismo voy cruzando esta puerta por última vez en mi vida, porque me han asegurado que jamás se me permitirá volver; sino que tendré que permanecer al otro lado del reino tierra hasta que muera, viviendo como un espía, embajador y mensajero de su fuerza especial. Estoy tan arrepentido de no haberte contado antes, pero no estoy dispuesto a hacerlo aún. Prometo escribirte, pero será una única vez, y solo así decirte, que ya no he de volver." El joven Hatzu pensaba, y subió de esta forma a su lujoso carruaje. Al ver por la ventana las rejas de la mansión, esbozó un simple par de lágrimas cargadas con dolor.


Gracias a los espíritus ese par no había visto a Aang espiando. Katara habría pensado mucho peor de Aang, lo habría despreciado más de lo que lo hacía. Y fue por milésimas de segundos que ellos no lo notaron, pues lo único que el maestro aire pudo hacer al escuchar el crujir de la puerta, fue utilizar su aire control para volar y permanecer sobre esta. Lo único que el joven fue capaz de notar, es que Katara se encerró en su cuarto y se recostó sobre el colchón de su cómoda cama de fundas de colores. Estaba meditando tranquilamente sobre la partida de su gran amigo Hatzu y que sería lo que haría ahora. Aang, quién solo había estado a tiempo para saltar debajo de la cama de la chica, estaba decidido a entrar para conversar con ella. Necesitaba hacerlo, llevaba mucho tiempo sin verla y ahora estaba a unos pocos pasos de distancia de él.

Ni siquiera había ido a saludar a sus amigos Toph y Sokka, quienes habían acordado estar esperándolo justamente a esa hora. Aang recordaba algo preocupado eso, cuando de pronto escuchó a la sureña levantarse de la colchoneta. Ella suspiró sonoramente, y el corazón del Avatar se estremeció. Y pensar que era el ser más poderoso del universo, pero frente a esa mujer, se convertía en el ser más débil por se alejó de su cama, y se levantó a estirarse un poco. Aang se decidió por algo, y finalmente reaccionó. Con un andar sigiloso, a modo de que ella no se percatara de su presencia, se acercó hacia la chica y rodeó su cintura con sus musculosos y pálidos brazos. Ella reaccionó velozmente, alejando de sí esos brazos que la había tomado. Pero Katara, en sus más profundos adentros, tenía el presentimiento de que aquel fue Aang; lo sabía por la manera en que la energía recorrió su cuerpo, haciendo que su corazón y pulso se elevaran a no poder más.

-¡A-Aang!, ¿Qué ha-ces?-

-Lo siento…yo te vi y no pude evitarlo…-Decía el joven calvo mientras miraba avergonzadamente el suelo.

-¡Ah!…espero que no vuelvas a hacer eso. Sabes bien que no tienes derecho alguno a hacerlo. ¿Qué es lo que quieres? ¿A qué viniste?-

-Discúlpame, pero necesito hablar contigo, tengo muchas cosas que decirte y muchas cosas que explicarte también.-

-Está bien, prefiero que conversemos aquí, en mi habitación si te parece bien. Aunque no sé de qué quieres hablar conmigo; si tú y yo no tenemos nada que conversar—Agrego con un tono de voz duro.

-Está bien…mira, tengo que decirte esto y es muy importante para mí que lo sepas…Katara yo…yo aún te amo, tanto o más que desde la primera vez que te vi ¡y no quiero perderte! No quiero…-Al momento de decir esto las lágrimas comenzaron a brotar desaforadamente sobre las mejillas de Aang. En su mirada había una expresión de dolor inmenso que podía conmover hasta al ser humano más insensible.

Katara quedo completamente atónita ante las palabras del monje, sentía una total sinceridad en sus palabras y al mirar esos ojos grises brillantes mirándola a ella no pudo evitar sentirse el ser más miserable de este mundo. Inmediatamente y sin saber porque, ella también comenzó a llorar descontroladamente, en su cabeza había una batalla acerca de lo que le decía su corazón y acerca de lo que le decía su mente. Por una parte sentía que él estaba siendo honesto, pero otra parte le decía que no, que él era un mentiroso, un falso, y que como iba a creerle si ella lo encontró con sus propios ojos besando a otra.

-¡No Aang! ¿Por qué te empeñas en seguir engañándome de esta forma? ¡No te das cuenta de que me haces daño!—La voz de Katara sonaba quebrada y dolida.

-Yo no quiero hacerte daño…pero yo no puedo estar sin ti ¡Entiende! Lo que tu viste no fue lo que realmente paso, Onji me beso a mí, yo nunca quise besarla y nosotros jamás tuvimos algo como tu pensaste…No entiendo porque te fuiste así, ni siquiera esperaste a que yo te diera una explicación… Tú no confiabas en mí y eso aún me duele.-

-¡No!—Al momento de pronunciar esto, Katara se sentó en suelo, con sus dos manos sobre su rostro, llorando y sollozando con fuerza. Aang, se sentó a su lado y la abrazo para que no siguiera sufriendo. Él odiaba verle así, y se odiaba a sí mismo por someterla en ese sufrimiento. Tomó la barbilla de la morena con su mano, obligándola a levantar su rostro.

Sus ojos se encontraron allí observándose de la forma más profunda, cada vez más sus labios se fueron acercando a tal punto en que podían sentir la agitada respiración del otro. Katara ya no podía resistirlo más, tenía a Aang tan cerca de ella, sentía como su temperatura corporal aumentaba… Ya no era capaz de poner resistencia alguna, solo sabía una cosa, se moría por besarlo al igual que él se moría por besarla a ella.

Pero justo en el instante en que el beso se concretaría y en que ambos tenían cerrados sus ojos, Toph y Sokka vinieron corriendo por todo el pasillo gritando y pronunciando el nombre de Aang. Instantáneamente ambos se separaron al escuchar los gritos de sus amigos. Toph había podido percibir las vibraciones de Aang en el cuarto de Katara, así que fueron a buscarlo allá. Al entrar, Toph había podido percibir la agitación de Aang y Katara, sabía muy bien que algo estaba pasando allí.

-¿Interrumpimos algo?—Pregunto curiosa la ciega.

-¿Ah? E-eh no, yo me iba a buscar un vaso de agua justo ahora, solo…estaba saludando a Aang…solo eso.-

-Como digas hermanita—Dijo dudoso Sokka observando de reojo la escena.

-Bueno, aquí esta Aang, ¿querían verlo verdad? Pues ahí lo tienen. Yo me voy. —Antes de irse, la fuerte pero delicada maestra agua pudo notar la mirada del monje sobre ella; Él la miraba de manera triste, como si hubieran arruinado el mejor momento de su vida. Después de observarlo de la misma forma, se fue por la puerta, dejando a sus amigos aun dudosos sobre lo que estaría pasando en esa habitación.

¡Espero que les guste!, dejen sus reviews son de mucho apoyo para la historia ) Hasta el próximo capítulo, ¡Nos leemos! Chao. :*