Su corazón es firme como una piedra,

Y fuerte como la muela de abajo.

-Job 41:24

Kate:

¿Pensabas que ya no te iba a escribir? Pues te equivocaste, dije que te explicaría todo, aunque me lleve años haciéndolo, quiero que me comprendas, que entiendas el por que me he comportado de esa manera, que tengas las razones suficientes para poder perdonarme.

En la carta pasada te explique como es que reaccione ante el regreso a la comisaria de mi padre, ahora… ahora toca revivir aquel día en donde mi papá y mi abuela fueron tomados como rehenes en aquel banco.

¿Cómo olvidar ese día? Fue unos de los peores en toda mi vida, mi papá y mi abuela, estaban atrapados, son todo lo que tengo, no sé haría sin ellos, no me imagino que sería de mi vida, aún dependo de ellos, a pesar de ser ya un poco grandesita.

¿Sabes que pasó? ¿Cómo me sentí? Estaba en la escuela, creía que el día era de lo más normal, cuando regrese no encontré a ninguno de los dos en casa, cosa que me extraño, intente localizarlos por sus teléfonos, pero nada, fue en vano. Fui a la comisaria, pensando que mi papá estaba ahí, pero no, y ahí fui cuando me dijeron que los tenían en el banco, vi las noticias y de inmediato salí corriendo hacia aquel lugar, sin dudarlo dos veces.

Intente llamar a Ashley, ya estando ahí, estaba tan angustiada, necesitaba apoyo, necesitaba que me dijeran que todo iba a estar bien. Pero, a lo contrario de lo que yo había pensado, estaba en clase ¿A caso no podía escucharme? Pero no, me colgó, me sentí tan terrible, ahí fue cuando tome la decisión de que había llegado el momento de terminar nuestra relación, por mas doloroso que fuera para mi, pero era lo mejor en ese momento.

Sé que mi comportamiento no fue el adecuado, sabiendo que hacías lo imposible para rescatar a mi papá y mi abuela, pero no pude actuar de otra manera, simplemente no pude, estaba a la defensiva, te culpe de algo sin detenerme a pensar ni un segundo, realmente lo siento tanto.

No me sentía nada bien, pasaron muchos acontecimientos aquel día, Kate, no era mi intención tratarte de esa manera, pareciera como si todo estaba en contra mía, jamás había pasado por una situación así, bueno, no por una situación en donde estaba consiente que si algo salía mal, mi papá posiblemente no saldría con vida, después de lo sucedido en el funeral no volví a confiar en ti como antes.

No te asustes, ya ha pasado, y dejémoslo en donde es, en el pasado, ahora lo que importa es el presente, y ahora te tengo muchisisima confianza, pero esto no se lo digas a mi papá, por que se va a poner celosito.

¿Sabes desde cuando empecé a volver confiar en ti? ¿Lo sabes? No te lo diré ahorita, quiero que te pongas a reflexionar, claro que no te voy a dejar con la duda, no soy capaz de hacerte eso.

Kate, solo te pido un pequeñito favor, no le digas nada a mi papá, no quiero que ande insistiendo, sé que no se quedará con la duda y empezará a humear en tus cosas, con el fin de encontrar estas cartas, lo conozco, y por ahora solo quiero que esto sea nuestro pequeño secreto, algo intimo que solo tengamos las dos.

La primera carta… esa, si puedes mostrársela a mi papá, sé que el también se preocupa por mi, por la relación que tengo contigo, esta consiente del distanciamiento que tuvimos, pero hazle saber que eso ya paso, que ahora, la relación que tengo con la mujer de su vida es mucho más fuerte.

Ahora, cambiando de tema. ¿Has pensado alguna vez como sería tú futuro con mi padre? Seguramente si, y si no fuera así, entonces lo estas haciendo ahora mismo, y me alegra, por que sé que los dos serían mucho más felices de lo que ya son.

No es por presionarte, ni nada de eso, pero quiero que sepas que al final de cada carta te escribiré sobre estos temas, simplemente por que quiero que cuando llegue el momento estés preparada y todas tus dudas desaparezcan. Seguramente te estarás preguntando ¿Qué temas? Poco a poco te darás cuenta.

PD: Dale mi beso de buenas noches a mi papá, sé que esta a lado tuyo.

Con cariño

Alexis.

-Creo que al final lograste salvar a las tortitas, Castle.- Le dije probando una

-Si, al parecer si.- Caste se tomo unos segundos antes de continuar hablando.- Kate..-

-¿Si?-

-¿Cómo se lo vamos a decir a mi madre y a Alexis?- Preguntó un tanto preocupado.

-¿El que? ¿Qué nos vamos a casar o que estoy embarazada?-

-Las dos cosas.- Me respondió.

-Entonces ¿Has pensado en algo?- Le pregunte, pero no obtuve respuesta de él.- ¿Castle?- seguí insistiendo.- ¡Hey! ¡Rick!-

-Detective, ¿Qué he hecho para que me llamaras por mi nombre?- Me pregunto emocionado.

-No te emociones tanto.- Le dije

-¿Qué no me emocione por que mi musa me ha llamado por mi nombre y no por mi apellido?-

-No, por que no has hecho algo bueno para que te llame así, sino que todo lo contrario.-

-¿Cómo?-Dijo asustado, me gustaba jugar con él.

-Como oíste, cariño.-

-Kate… ¿Estoy soñando o escuche bien? No es normal que me llames por mi nombre y que me digas cariño.-

-¿Qué no te gusta?- Le pregunté haciendo una cara de desilusión.

-Oh, pero claro que me gusta, no pongas esa carita, anda, quiero ver una sonrisa.-

Me tomo de la barbilla, alzando mi vista y quedan así frente a esos hermosos ojos azules, a ese inmenso mar. Poco a poco nos fuimos acercando para quedar a solos unos milímetros de su boca.

-Te quiero tanto, Kate… no te imaginas como, me vuelves loco.-

Millones de emociones sintió todo mi cuerpo, no era la primera vez que lo escuchaba, ni creo que sea la última, pero aún me cuesta trabajo asimilarlo, y no solo eso, todo este año parece que ha sido un sueño, un deseo que pedí y que se hizo realidad, en caso de que este dormida, deseo que nunca más despierte, que me quede así por el resto de mi vida, pero momentos como la vuelta de Tyson, la tal reportera que quiso acostarse con él, el secuestro de su tesoro más valioso, Alexis, mi enfrentamiento con Braken, hacen que despierte y me de cuenta que todo esto es verdad, nada de lo que estoy viviendo es mentira, nada, y eso me hace inmensamente feliz.

-Yo también…. Yo también te quiero, Rick.- Le dije mirándole a los ojos.

Vi como en él pasaban muchas emociones, no era la primera vez que se lo decía, pero muy pocas veces lo había escuchado de mi boca, aún me costaba trabajo pronunciarlas, pero, hay momentos en que salen, sin que yo misma me de cuenta, sin que me lo propusiera.

Finalmente yo fui quien corto los pocos milímetros que nos separaban, enfrascándonos en un lento y tierno beso. Nos separamos por falta de oxigeno, quedando juntas nuestras frentes.

Nos miramos… había algo diferente en los ojos de él, algo especial que nunca había visto, algo que me contagia, algo que lo hace feliz.

-¿Qué quieres hacer hoy?- Me preguntó, rompiendo el silencio que se había creado.

-No lo sé.- Le conteste.

-Con que no sabes ¿Eh? Entonces vamos a dejar que alguien más decida por ti.-

-Pero ¿Cómo…?- No me dejo terminar la pregunta, ya que a los pocos segundos se había agachado y pegado su oreja a mi vientre.

-Chiquita… ¿A donde quieres ir?- Preguntó con ternura, a nuestro hijo…. Vaya, que raro ha sonado eso, pero se suena lindo.

Espera, ¿Había dicho, chiquita? ¿A caso él quería una niña otra vez? No pude evitar que una sonrisa se curvara en mis labios. No voy a negar que deseo que sea un hermoso niño, quien me recuerde todo el tiempo a su padre, pero la idea de que sea una niña, me agrada y mucho, tan solo de ver como el hombre que tengo enfrente mio, ha criado a su hija, a su pequeña, me entusiasma la idea de ser mamá y que él sea el padre de mi hijo.

-No creo que vaya a ser niña.- Suelto de repente, sin siquiera pensarlo.

-Claro que lo va a ser, una niña muy hermosa como su madre.- Me dice

-Creo que será mejor dejarlo, para otro día.- No me apetece discutir este asunto, no ahora, ya habrá tiempo para hacerlo.- Dime ¿Qué te ha dicho?- Le pregunté refiriéndome a lo que acababa de hacer unos minutos antes.

-Quiere que….-Dejo de hablar por un momento.- Creo que quiere que vayamos a casa y se lo contemos a Alexis.-Dice finalmente.

Me había agarrado desprevenida, realmente no me lo esperaba, no en este momento. Apenas ayer él se había enterado que estaba embarazada, y hoy… ¿Hoy quiere que le digamos a Alexis? Realmente es muy pronto –demasiado- esta esperando mi aprobación, lo veo en sus ojos, quiere que le conceda mi permiso, yo solo puedo asentir con la cabeza y dedicarle una sonrisa, la cual el me responde de la misma manera.

Ella necesita saberlo, ser la primera en enterarse, es la hija de mi prometido, y ahora es mi amiga y mi confidente en muchas ocasiones, pero a veces, es como una hermana o hija para mi, no sé como definir esto último.

-Vamos.- Me dice.

-¿Cómo?- Le pregunto desconcertada.- Aun estoy en pijama, Castle, no voy a salir así.- Le digo auto señalándome.

-Tienes razón, vamos a cambiarnos, que yo también estoy en pijama.-

Nos cambiamos de ropa y de inmediato salimos rumbo al loft de él, a mi futura casa- mi hogar- me sorprendí al notar que no estaba nada nerviosa, cosa rara en mí en momentos como este.

Cuando quise acordar, ya estábamos entrando al loft, y ahí estaba Alexis, sentada en el sofá leyendo un libro, me extraño al no ver a Martha, y justo en ese momento bajó de las escaleras.

-Oh, hijos, no los esperaba, pensé que iban a disfrutar de su día.- Nos dijo Martha, acercándose a nosotros para darnos un beso y un abrazo.

-Parece que vas de salida, Martha.- Le comenté

-Así es, querida, no esperada que tu y Richard se pasarán hoy por aquí.-

-Madre, te preguntaría a donde vas, pero, conociéndote, no quiero saber.- Dijo Rick

-¡Por favor, hijo! No seas exagerado, solo voy a tomar un café con mis amigas.-

-Si claro…- Dijo él con algo de sarcasmo.

-Bueno, chicos, yo los dejo.- Dijo Martha saliendo del loft.- ¡Ah! ¡Kate! Bonito anillo.- Me dijo en un susurro para que solo lo oyera yo, seguido de esto la vi desaparecer de mi vista.

Observe a Alexis, al parecer estaba tan metida en la lectura que no se había percatado de nuestra presencia. Nos acercamos a ella, Castle se puso enfrente suyo y a diferencia de lo que él pensaba, yo me senté a lado de Alexis, viendo por encima de su hombro el libro el cual estaba leyendo "Las mil y una noches" Ahora entendía porque estaba tan metida en la historia, fue un libro que le recomendé hace poco, que yo había leído cuando tenía su edad.

-Veo que me hiciste caso.-

Alexis quito la vista del libro y me miró, y me sonrió.

-Si, es precioso, Kate.- Me dijo cerrando el libro dejando el separador en la página donde se había quedado.- Me encanta la trama, como Sherezada es tan astuta y logra que el Sultán se mantenga interesado por las historias que le va contando.- Dice Alexis con emoción.

-Me alegra que te esté gustando.-

-Si, a mi también.-

Castle todo este tiempo solo se dedicó a observarnos, nos mantuvimos unos minutos en silencio, sin decir nada.

-¿Y bien? Supongo que han venido por algo ¿No?- Se atrevió a decir Alexis

Por más que intentaba encontrar mi voz, no lo lograba, la había perdido, es increíble como a pesar de la confianza que tengo con ella aun me cueste trabajo decirle una noticia tan importante como esta… en realidad son dos grandes noticias.

-Así es, calabaza.-Castle hizo una pequeña pausa.- Kate y yo te queremos decir que… que nos vamos a casar.- Dijo finalmente.

-¡Qué bueno!- Dijo abrazándome fuertemente, el cual yo respondí de la misma forma.

-¡Alexis! No me la asfixies, que me vas a dejar sin novia.- Dijo Castle bromeando.

-No seas exagerado, papá.- Dijo ella soltándome.- ¿Algo más?- Preguntó

Alexis es una joven muy astuta, no se le puede esconder nada, esta vez yo hablo.

-Si.- Suspiro.- Creo que al final tu deseo se concedió… vas a tener un hermanito.-

-¿Enserio?- Dijo emocionada, se levanto como un resorte y empezó a dar brincos y gritar, de la misma manera que Castle lo había hecho la noche anterior.- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía!- Seguido de esto, paró y nos dio un beso a cada uno.- Lo sabía, lo sospechaba desde hace dos semanas.-

-¿Cómo?- Dijimos Castle y yo al mismo tiempo.

-Era tan obvio… se te empieza a notar los cambios físicos, Kate… y papá, si querías que nadie supiera que le ibas a proponer matrimonio a Kate, hubieras elegido un mejor un lugar para esconder el anillo.-

Nos había dejado sin habla, con la boca abierta, al final hicimos bien en contárselo, aunque ella ya lo sabía.