Advertencias: los personajes no son mios, son de kishimoto san ( yo solo los puteo a conciencia, na mas)
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Estamos Embarazados
Capítulo dos: ¿Ah?
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Cuando una mujer piensa en el matrimonio lo hace con ilusión y sonriendo. Ya desde su mas tierna infancia, sueña con casarse y reproduce la ceremonia poniendo a sus ositos y juguetes de invitados y padrinos, mientras en pijama y usando de velo la funda de la almohada, la falda de su madre, una cortina, las bragas de la vecina que son inquietantemente gigantes o cualquier cosa que puesta en la cabeza pueda arrastrarse por el suelo, hace el paseo nupcial.
Cuando un hombre piensa en el matrimonio, ve un largo túnel que debe cruzar a toda prisa, como si su vida dependiera de ello. De hecho, está comprobado que la mente masculina interpreta la palabra matrimonio o en su defecto compromiso, como un ladrido... Cuando un integrante de la pareja dice: creo que deberíamos casarnos, el otro escucha: creo que deberíamos woooff. Por esa razón a ningún hombre le entusiasma el hecho de casarse; salvo por la barra libre y la seguridad de que la borrachera de mucha gente a la que guarda rencor, quedará grabada para la posteridad...
Deidara senpai ha empezado su matrimonio con una resaca, una lluvia de almohadazos, un marido cabreadísimo, una futura paternidad; no tan futura... encargada y en camino, y digamos que no está entre ninguna de las dos suposiciones anteriores.
Dormir en la bañera desde hace una semana tampoco es lo que imaginaba cuando alguien le hablaba de wooff, por que Deidara, seamos realistas , es un hombre después de todo, y la única aportación de Itachi al matrimonio en lo que llevan casados, es despertarle cada mañana con un amoroso chorro de agua helada en la cara... y mantenerle a unos 5 metros de seguridad el resto del día.
El día número ocho de su matrimonio, Deidara toma una decisión relevante que posiblemente hará de sus despertares algo mucho mas placentero: probar con la comunicación verbal... a lo mejor si le preguntaba a Itachi salía de dudas...
El problema de este tipo de comunicación viene dado cuando los interlocutores se encuentran en distintos planos astrales (o en distintas galaxias como es el caso que nos ocupa) así que aunque Deidara quiera saber que es lo que pasa, Itachi aún sigue molesto por ser el preñado, punto. ¿O es que os pensabais que estaba mosqueado por el precio de la lechuga?... insultantemente alto para los consumidores natos, los caracoles... y su dificultad innata para llevar cambio ya que carecen de bolsillos en los que llevar monedas... los caracoles digo.
Itachi si puede llevar dinero aunque dudo mucho que sepa lo que es una lechuga, su precio y mucho menos si los caracoles va a tiendas a comprarlas...)
En la mente de Itachi tiene lugar una contienda mística y antigua como el origen del mundo mismo; a saber: en que momento y de que manera Deidara introdujo su multitudinario y microscópico ejercito en su interior, si le gustó, si podría repetir la experiencia, que coño había en el maldito vaso que le dio a beber Hidan, si los caracoles tienen tiendas de conchas o improvisan... y de nuevo al punto primero de sus dudas existenciales: donde está el cojín del sofá...
Deidara suspira por vigésimo tercera vez y rompe el perímetro de los cinco metros en dos milímetros, mientas esquiva con cierto arte al medio millón de cuervos que protege a Itachi en su sofá, la lluvia de kunais la esquivó sin problemas, al igual que el chorro de fuego, la lava, los pinchos del suelo, la suegra con comida recién hecha e intenciones de que te se la coma toda por que Deidara "está muy flaco" cosa que diría también aunque Deidara pesara dos toneladas, por que las suegras siempre, siempre, ven a sus yernos/nueras muy, pero que muy delgados y por último un perro gigante con un collar de pinchos gigante; después le preguntaría a que tienda canina gigante fue a comprarlo, curiosidad ninja lo llamaría con el tiempo. Coge aire y finalmente susurra:
– ¿Itachi?.
– ¿Mmm?.
– ¿Sigues enfadado por lo que dije del gatillazo?.
– No es por eso.
– ¿Es por que te tocó ser el Uke?.
– Déjame en paz, estoy leyendo...
Deidara le mira fijamente en este punto de la conversación. Cree haber dado con el problema pero está tan cerca de conseguirlo como de jugar con el perro a dobles una partida de tenis y perder (por si nadie lo ha notado, los perros no tienen manos con las que sujetar una raqueta en las condiciones propicias para ganar... ahora si la partida fuera de atrapar un palo con los dientes, Deidara lo tendría difícil, pero no es el caso)
– No te preocupes.
– ¿Ah?.
– Te ayudaré con el embarazo ( o lo que sea que tienes... esto último lo piensa para no llevarse una paliza) o con lo que necesites, estaré a tu lado hasta el final ( o hasta que explotes como un volcán en plena erupción o una horda de marujas en las rebajas... lo que sea peor para la salud).
– Mmm... – Se levanta y sale disparado al baño, tras esquivar todas las trampas que le ha puesto a su marido para que no se le acerque en venganza y decide tener una conversación de lo mas intima con la taza del bater.
Deidara sigue sin saber que es lo que le molesta, pero al menos, vomitando no le pega.
Su matrimonio tenía momentos bonitos...
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Ale, capi dos listo.
Besitos y mordiskitos
Shiga san
