Disclaimer: Dragon Ball, y todas su sagas, no me pertenecen, así como tampoco sus personajes, que son obra de Akira Toriyama. Esta historia simplemente está creada para brindar entretenimiento a sus lectores :)~


Grandes esperanzas.

-¡Mamáaa! ¿Dónde estás?- La muchacha se trasladaba sobre el extenso jardín en búsqueda de su progenitora, pues hacía días que se habían separado y debía contarle varias cosas que le habían sucedido, sobre todo, lo mucho que la hechó de menos.

Estaba asombrada por el paisaje. Jamás había visto tantos colores brillantes juntos, tanto verde, tantas flores por todos lados, era infinito, así como el cielo en tonos rosados que enmarcaban más la sensación de ensoñación que producía tal panorama. Definitivamente, esto era un Paraíso con todas las letras.

Incluso la asombraba saber la cantidad indefinida de almas que ahora ocupaban el lugar, y sin embargo entraban todos perfectamente. Ahora que lo pienso... ¿Podré volver a verte querido abuelito? ¡cómo lo extraño! Además le faltaron muchas cosas que enseñarme. ¡Por fin te voy a ver de nuevo! Se alegraba pensando el reencuentro.

-¡HIJA! ¡Oh, por Kamisama! Cuánto me alegro de verte! Aunque desearía que no fuese en este lugar, claro- le dijo mientras la abrazaba fuertemente- Ya pasó lo peor, ahora que te veo estoy mucho más tranquila.

-Yo también mami... ¡No sábes cuánto te extrañé!

Que extraño le resultaba verla tan cariñosa y dispuesta a abrazar y dejar ser abrazada.

-¿Y papá dónde está?

-Pues a él lo dejaron pasar a otro sitio en el cual puede entrenar por si acaso se necesita, ya sabes, y lo dejaron conservar sus piernas, no como a nosotras...

-Ya veo...- se quedó pensativa- Así que ustedes sí tienen esperanzas

-Es lo último que se pierde- le respondió mientras le acariciaba el pelo

-Mamá... yo...-Rompió en llanto, y la aludida la abrazó

-Ya, ya. Tranquila, aquí está todo bien, ya no tenemos de qué preocuparnos, ni si quiera por la comida!- Calmaba a su hija.

-¿Tu crees que Trunks lo logrará?- se atrevió a preguntar luego de unos minutos de silencio, temerosa de la respuesta.

-Sí, confío en él, en él y en Pan. Aunque las cosas no estén muy bien para ella.

-¿Por qué lo dices? ¿Acaso sucedió algo más?
-Trunks no sabe cómo controlarla. Gracias a Uranai-Baba pudimos ver lo fragil que se siente.

-Espera... ¿Estamos hablando de la misma persona? ¿de Pan? ¿mi amiga?

-Sí Bra. Pan no puede soportar tanto dolor. Ponte en su lugar, no sería nada bonito ser uno de dos únicos sobrevivientes, además de haber visto a tu familia muerta... No es como si no estuvieramos bien en el paraíso, pero ellos que siguen viviendo, se llevan la peor parte.

Bra se limitó a callarse y meditar sobre lo que su madre le comunicaba, cuando de pronto, sintió un carraspeo tras ella. Se volteó, y la tristeza se minimizó al ver a su amado Goten sonriéndole como la primera vez.

-Bienvenida Bra.- y se dirigió a los brazos de su novio alegremente.

-¡Goten! ¡Cuánto te extrañé!- le dijo mientras se abrazaban fuertemente.

-Ni te imaginas cuánto yo a tí...- se soltaron y con cara de desagrado prosiguió -Esto más que paraíso es un infierno. Tengo que entrenar todo el día, imagínate que con tu padre vigilando no es muy agradable que digamos..- Bra se rió feliz y tontamente enamorada

-Tu no cambias nunca – se besaron durante unos segundos hasta que Bulma aclarándose disimuladamente la garganta los interrumpió.

-Ya tedrán tiempo a solas, no se olviden que aquí también estoy yo, por favor.

-Lo siento mamá, ¡es que lo extrañé tanto!

Bra volteó su cabeza y divisó a lo lejos que Milk, Videl, y Gohan, con ki's inestables, preocupados, observaban atentamente la esfera de Uranai-baba. Sin detenerse a pensarlo, salió disparada para donde se encontraban, pues tanta preocupación apuntaba hacia una persona específica. Goten y Bulma la imitaron.

-¿Qué sucede?- preguntó preocupada, y esperó unos segundos hasta que alguien de los presentes se dignara a contestarle.

-Pan está teniendo una crisis.- habló Uranai-Baba

Bra se concentró en la imágen que la esfera le daba, y pudo comprobar que lo que le había comentado su madre hacía unos momentos atrás, era tristemente cierto. En ella podía ver a su mejor amiga mirando con desesperación el cajón de los cubiertos, al tiempo que se agarraba la cabeza para intentar detener su llanto. Según había entendido, había discutido fuertemente con Trunks porque había querido suicidarse. Sí, su amiga, que se llevaba el mundo por delante, a la que no se le conocían aquellas lágrimas, la valiente y arriesgada, estaba mucho más debil que lo que cualquiera hubiera podido imaginar. ¿Cómo puede caber tanta desesperación en una persona?

- ¿Se puede saber dónde está Trunks? ¡tendría que estar cuidándola! ¿qué se piensa...?- preguntaba Bra atolondrando sus palabras desesperadas, mientras veía que Pan se transformaba en una persona totalmente diferente a la que era. Sus ojos se veían desorbitados, su tono de piel distaba mucho de lo que era normalmente, toda ella se veía distinta, lejos de aproximarse a la Pan que todos conocían.

-¡¿Qué rayos hacen aquí, insectos?- una voz masculina inconfundible pobló el lugar llamando la atención de los presentes, pero más aún la de la princesa.

-¡Papá!- se levantó inmediatamente para ir flotando a su encuentro y así poder abrazarlo luego de tanto tiempo de no haberlo visto.- ¡te he extrañado demasiado!

- Hola pequeña- le dijo en un tono bajo de voz, mientras le daba un beso en su frente. De todos modos, los presentes eran ajenos a tal actitud. -¡Deberían estar entrenando en vez de mirar esa bola y lloriquear como inútiles! Si les interesa salvar a la Tierra...

-Pan se quiere... se quiere... suicidar, papá- le dijo Bra a Vegeta

-Eso no me interesa, lo que haga esa chiquilla me tiene sin cuidado

-¡No te atrevas a decir tal cosa, vegeta!- Lo interrumpió un desbordado Gohan- ¡quiero que sepas que ella está así por el inepto de tu hijo!

Vegeta, quien estaba ahora siendo agarrado de su traje por Gohan, lo hizo a un lado para contestarle – Lo dudo, tu hija siempre fue una débil, lo lleva en su sangre.

- ¡Cállate!- Gohan le propinó un golpe en la boca del estómago a Vegeta, que a éste no logró moverlo un milímetro del lugar donde estaba parado.

-Déjate de estupideces. Mejor vamos a entrenar- Vegeta se dio vuelta luego de decir eso, y siguió su camino hacia el planeta que ahora habitaban para entrenar. Goten, luego de unos escasos segundos, se acercó a su hermano, todavía abrumado por una inmensa cantidad de sentimientos incapaz de controlarlos, y logró poder llevarlo con él tras vegeta, antes de que cometiera una locura en el lugar equivocado.

-Es por eso que creo que deberíamos buscar por esa especie de lugares. Tienen las condiciones para mantener sobrevivientes.

-Ya veo.- Pan se quedó pensativa. Espero que tenga razón. Quizás la tenga... - ¿Y que piensas de que todavía no haya aparecido ningun rival? ¿no crees que... en realidad haya sido algún efecto climático... o divino? Ya sábes, algo así como... "el fin del mundo", o, el "día del juicio final"
Trunks se permitió reirse ante tales menciones – ¡Que ocurrencias las tuyas, Panny! Creo que eso todavía no ha sucedido porque no se han percatado de nuestra existencia aún. Mantenemos nuestros ki's ocultos y con eso es suficiente.
-Entonces, si es por eso ahora deberíamos preocuparnos luego de lo de anoche.- concluyó Pan con seriedad.
-Supongo que sí. O quizás con suerte no llevan un control de actividad humana. Por lo pronto estemos atentos a cualquier situación que pudiera presentarse, y enfoquémonos también en los sobrevivientes. ¿Te sientes mejor?
-Sí. Deberíamos salir cuanto antes, no hay tiempo que perder- le contesto, dejando su taza de té ya vacía en la mesa, y levantándose para disponer de su traje.
-Pan- le dijo mientras la tomaba de un brazo, haciendo que se diera vuelta para mirarlo- igualmente, ya sabes. Es probable que encontremos a alguien, como que también pase lo contrario- Trunks se había percatado de que ahora ante esta posibilidad Pan reonovaba sus esperanzas perdidas, y no quiso que se ilusionara y luego terminara decepcionada nuevamente.
- Lo sé, es solo que esta vez tengo un buen presentimiento sobre esto, eso es todo.

Ya cambiados y preparados, una vez más abandonaban la mansión dejando a Blue a cargo de la seguridad, pues habían ideado un sistema de comunicación ante el alerta de peligro que la mascota pudiera percibir; si algo estaba fuera de lugar, Blue ladraría, y ante esta conducta, un dispositivo de monitoreo se conectaría con el reloj pulsera que ambos portaban para ver proyectado la grabación en tiempo real de la mansión. Eso era de gran ayuda, sin contar que a veces la perra ladraba por insignificancias.

Esta vez, llevaban consigo varias cápsulas con distintos sistemas de pelotas con válvulas para adaptarlos según el lugar al que entrarían, y lograr una exitosa limpieza de nieve. Llevaba algún tiempo que ya no nevaba, pero la nieve caída, como el frío, no habían desaparecido.

El camino parecía eterno. Ambos estaban ansiosos por querer encontrar sobrevivientes. A medida que avanzaban, ninguno emitía palabras para el otro. Estaban absortos en sus pensamientos, como venía siendo costumbre ya. El paisaje tampoco habría de cambiar, pues tampoco había algo o alguien que lo modificara.
Entre vuelo y vuelo, luego de unos minutos que duraron horas, aterrizaron en la puerta de la clínica de oncología. En el mismo silencio del viaje, colocaron la pelota en la puerta de entrada, activaron su funcionamiento, y se dispusieron a entrar. Y Trunks había estado en lo cierto: no había rastros de nieve en ningún rincón del lugar.

Observaron el largo pasillo que los conducía a una escalera, o dos ascensores. La iluminación daba la sensación ilusoria de estar siendo iluminados por el sol mismo. Las paredes aumentaban esa sensación con su color marrón anaranjado suave, y la decoración de la misma gama de colores.
Había una pared que estaba cubierta por muchisimas fotos de quienes parecían pacientes del lugar, todos, llenos de una vitalidad inmensa que con solo verlos alegraba la vida de cualquiera.

Subieron las escaleras con los trajes puestos por precausión. La clínica era bastante grande, así que tendrían mucho que recorrer. Abrieron doce puertas en la planta baja, tres que se ubicaban en el camino de las escaleras, otras doce puertas del segundo piso, cinco del tercero, y una de la planta alta. Nada fue lo que encontraron, por lo que decidieron hacer el mismo recorrido a la inversa y volver al punto de partida.

Al llegar a planta baja, divisaron una puerta que daba al subsuelo de la clinica.
Allí fueron, y comenzaron a bajar. De pronto, todo el panorama cambió. Todo lo que habían vivido desde ese fatídico día en que se quedaron solos, por fin, por un momento, fue dejado de lado de sus mentes. Al unísono, sintieron el cambio. Sus pies parecían haber hechado raíces en el suelo, pues no se movían del lugar. Más convencidos que nunca, se miraron, y como si se hubieran leído la mente el uno al otro, descendieron un piso más.

Llegaron al último piso del subsuelo. Ya no cabían más dudas, ésa era la puerta que estaban buscando. Trunks puso su mano en la perilla para poder girarla y abrir la puerta, pero fue en vano. La puerta estaba cerrada con el seguro.

-¿Qué pasa? ¿no abre?- preguntó Pan acercándose a Trunks mostrando un poco de su preocupación.

-No es problema.- le respondió al tiempo que generaba una pequeña concentración de ki en su dedo índice, lo suficiente como para poder atravezar el cerrojo sin ir más allá de ese objetivo.

Lo lanzó.

Lentamente, abrió la puerta. Pan lo miraba desde una distancia prudencial, por lo que no lograba ver lo que Trunks miraba sorprendido. Éste último, con paso lento, se adentró en el cuarto, y Pan dejó de verlo y se limitó a escuchar sin ver ni acercarse. Unos segundos pasaron hasta que dejo de escuchar los pasos de Trunks, y escuchó el sonido de una tela que se arrugaba. Luego, le siguió un murmullo que entre la abrumación del momento no pudo escuchar. Y de un momento a otro, escuchó un sonido repentino, un golpe rápido, sin fuerza ni intencion mala alguna. Y el sollozo.

Como en modo automático, se acercó al marco de la puerta, y pudo ver en una de las esquinas del cuarto, a Trunks agachado, y una muchacha rubia abrazándolo como una nena abraza a su mamá luego de perderse en la plaza y encontrarla nuevamente.

-¡Gracias a Dios, Trunks!... Pensé que estaba sola...- Repetía una y otra vez la muchacha entre sollozos alegres.

-Si sigues así no lograrás salvar ni a una hormiga, inútil- Repetía con el mismo desdén de siempre. - Milk lanzaría mejores ataques y contraataques que tú.

Gohan estaba con sus rodillas y manos sosteniéndose en el piso. Estaba muy cansado, había perdido la noción del tiempo que llevaban entrenando. Ya parecía que nada quedaba de aquel guerrero que alguna vez había salvado a la tierra con su fuerza extraordinaria. Él alguna vez había sido el más fuerte del universo, pero eso se perdió en el tiempo, se perdió con la vida humana que había comenzado a construir poco a poco. Realmente estaba frustrado, se sentía tal y como lo llamaba en ese momento Vegeta: un inútil. Una sabandija débil. Se sentía más humano que nunca. Él, que tenía todo, y que como todos, lo perdió ese fatídico día. Él, que alguna vez había disfrutado de combatir el mal con la facilidad con la que se respira. Él, que en ese momento estaba siendo humillado, defenestrado y abrumado, él, se sentía rendir. Ya nada quedaba en él de las enseñanzas que su padre, su referente de fuerza y bondad, todo lo que le había llevado años enseñarle, la situación y Vegeta lo destruían como si de nada se tratase.

Goten miraba con tristeza y rabia tal escena.

-¿Qué buscas con esto, eh, Vegeta? ¿a dónde quiéres llegar?- Le preguntó de una buena vez Goten.

-Por lo visto, a ningún lado- contestó con indiferencia. - haga lo que haga esto ya es un caso perdido.

-¡Pues ya deja de torturarlo!

-¿Torturarlo? No me hagas reír, sabandija. Tú, tu padre, tu hermano y esa mocosa jamás lograrán ser más que unos débiles inútiles buenos para nada.

En ese preciso instante, en ese momento justo en que la nombró, en ese segundo que dijo lo que dijo, el pequeño planeta comenzó a vibrar como si de un terremoto se tratara, y del pecho de Gohan salió un resplandor que se hizo enorme en sentésimas de segundos, y con un grito ensordecedor, en ése momento, Gohan había vuelto a ser quien era, Gohan ahora, estaba dispuesto a pelear por lo que quería.


Nota de Autora:

Pasemos al tema(zo) de la fecha: High Hopes – Pink Floyd. Un tema muy especial para los fanáticos, y uno de los temas más perfectos que alguien pueda escuchar alguna vez. La letra, y en especial, la melodía, me pareció adecuada para esta ocación. Es simplemente maravillosa. Hiper super mega recontra recomendadísima.

Apa cómo viene la cosa... todavía estoy manejándome con el misterio. Pero poco a poco todo se va a ir acomodando. O no.
Como verán, no me olvidé del resto de nuestros adorados Guerreros Z. Ya veremos qué pasará con ellos mientras tanto.

Buenas noticias! Entré en mis mini vacaciones de invierno, y estoy inspirada, con lo que voy a tener más dedicación para Elegidos. Voy a tratar de adelantar varias escenas que están revoloteando en mi mente. Espero que les esté gustando (:

Las quiere, y les desea muchísima suerte,

Afrodita19~