Disclaimer: Dragon Ball, y todas su sagas, no me pertenecen, así como tampoco sus personajes, a excepción de algunos, que son obra de Akira Toriyama. Esta historia simplemente está creada para brindar entretenimiento a sus lectores :)~


Monstruo.

El día había amanecido con un poco más de color, o quizás, con un poco más de ánimo. Las horas ya no se hacían tan pesadas, y ya no resultaba un castigo tener que abrir los ojos, por lo menos, no era tan malo. El apetito volvía, no con tanta ferocidad, y ése estómago reclamaba alimentos. Los pies comenzaban a pisar más fuerte, con determinación, y la respiración dejaba de sentirse monótona. Pan untaba mermelada en una galletita de agua, cuando un madrugador Giru se disponía a sentarse encima de una pila de libros lo suficientemente gruesos, colocados en una silla, para estar acorde a la altura de la mesa. La muchacha salió del transe sin sentido en que se había sumido sin proponérselo ni darse por enterada, cuando el pequeño robot captó su atención.

-Buenos días, Pan.

-¡Qué tal amigo de hojalata!- con un ánimo de lo más jovial y sociable.

-Giru giru, necesito restaurar energías.

-¿Por qué te gusta hablar raro, eh?- le preguntó entre curiosa y divertida, al tiempo que iba por una gran bolsa de metales de todo tipo que Trunks había recogido de la misma Capsule Corp..

-Fui programado para ser cortés- Pan puso un gran plato de una diversidad indecible de metales frente a él, y no necesitó decir más.

-¡Jajaja! ¡Y la cortesía la olvidas para comer!

Giru devoraba cual Goku su platillo predilecto, y ella lo volvía a recordar por trigésima vez en la semana.
Era cierto que hacía tiempo que había partido, pero ella lo sentía como si ayer mismo hubiera pasado. Retraída en sus pensamientos otra vez, rememoraba cuando a sus cuatro años había asistido al torneo de las artes marciales. Deseaba volver alguna vez a esa semana antes del torneo, donde estaba con su abuelo entrenando, paseando por las montañas, o simplemente quedándose dormida luego de comer en el claro, con el ruido de la cascada que acompasadamente retumbaba a lo lejos en el bosque. Ésa etapa de su vida se resumía en una corta, simple, y justa palabra: felicidad.

¿Hacía cuánto que no era feliz? Ya ni lo recordaba. Era, incluso, antes de que todo esto le pasara. No podía explicarse por qué, pero ella no había sido feliz estos últimos años. La mayoría del tiempo, se había sentido frustrada, y a veces, sola. Ya no tenía formas de entrenar que le resultaran provechosas; sus entrenamientos eran comúnmente sola, y tenía un rival cada tanto. Pero nunca encontró un rival que esté a su altura, pues unos eran muy débiles, y otros demasiado fuertes para su capacidad. Se sentía un término medio, fuerte, pero no tanto. Gokú había estado ahí para iniciarla en el mundo de las artes marciales, y con eso le regaló su mundo, una razón para superarse, y la base de su vida, prácticamente. Pero una vez que llegó a esta instancia, ya no sabía qué hacer.

Corría con ventaja, y con desventaja. Era, pero no era. Sí, estaba estancada. Y en esos momentos, sentía que Gokú tendría las palabras justas para guiarla, pero ya no podía escucharlo. Ni si quiera tenía un lugar para visitarlo, no sabían dónde estaba. Ya no tenía forma de encontrarlo en alguna parte, sólo en su mente, mezclado entre los recuerdos. Era extraño, siempre sentía que lo volvería a ver. Siempre tenía esa sensación, esa certeza que a veces era duda, ese presentimiento de que la vida los volvería a cruzar alguna vez más. Desesperación. Siempre terminaba recordándolo, mas no quería seguir haciéndolo. Sabía que no podía ser feliz por su culpa. Él tenía la culpa, indudablemente.

-Pan

Pero no podía buscarlo, no tenía donde. Lo necesitaba, pero no estaba. ¿Qué había hecho ella para que él se fuera? ¿Tanto la odiaba? ¿Por qué? ¿Por qué a ella?

-Pan

Eso pasa. No desea verme... y no sabía cómo decírmelo, porque era muy bueno y no quería herirme. Por eso no me lo dijo, no quería decirme que no me quería. Maldito viaje espacial, eso lo arruinó todo, ¡nunca debí meterme a esa estúpida nave! Y más idiota yo, ¡qué estúpida que fui! Debería haber vuelto cuando ellos me lo habían pedido... Seguro fui una gran molestia para ellos, y no se atreven a decirlo. ¡Y qué demonios hago aquí!

-¡Pan!

Se levantó de golpe provocando que la silla en la que estaba cayera al piso, sin sentir que unas lágrimas recorrían su rostro desde sus ojos empañados de ellas. Apretó con fuerza sus ojos, y trató de calmarse. Quieta y tensa como estaba, sentía las manos de Trunks haciendo fuerza para abrir su puño derecho, no sabía por qué, pero tampoco podía moverse para averiguarlo. Mientras tanto, esos pensamientos que había tenido, se repetían ininterrumpidamente, torturándose sin desearlo realmente. Y no podía detenerse. Y no escuchaba nada, solo un murmullo que por momentos eran gritos para volver a los murmullos. Quería abrir los ojos, y no podía. No podía hacer nada más que pensar. Definitivamente, era una inútil. Ya se había hartado de repetírselo, pero era cierto, no servía para nada. Sin ella podrían hacer todo de igual manera, incluso, mejor. ¡Basta!Quería despertar. Ya no quería esto para ella.

-¡Pan!

Más presión en su mano, más tensionado su cuerpo. Su mandíbula estaba totalmente apretada con fuerza furiosa. ¿Por qué no puedo?Se angustiaba. Se asustaba. Se tenía miedo. Sentía miedo de sí misma. Y poco a poco la presión de su mano se relajó, y pudo abrir sus ojos. Y asustada como se sentía, miró lo que más cerca tenía. Trunks, la miraba preocupado, otra vez. Pero sus manos llamaron su atención... estaban ensangrentadas.

-¡Trunks! ¿Te lastimé?- se apresuró a preguntar preocupada y con el mismo temor. Podía ver gotas de sangre en el piso.

-No, pan, fuiste tú.- Pan no le comprendía.- Tu mano... ¿acaso no te da cuenta?- le decía desconcertado

-¿Qué...?

Su mano izquierda estaba bien, no tenía nada. Pero la derecha era el problema. En el piso estaba el causante de tal cosa. Su mano tenía un tajo, y ella no sentía el dolor hasta no verlo. El cuchillo tirado en el piso causaba terror con su sangre por todos lados. Atónita, sin saber qué decir o hacer, se quedó contemplando la lastimadura hasta que Natsuki la sentó en una silla para poder curarle la mano. Le pasaba un paño, humedecido en un líquido que Pan no podía especificar, con el que le limpió la sangre. Con otro líquido y otro paño, le limpió la herida nuevamente y le provocó un pequeño ardor.

-No sé como, pero tuviste suerte.- Le dijo Natsuki con una sonrisa amable- Podrías haber necesitado puntos, pero no es una herida profunda, no es grave.

Pan no contestó. Natsuki se desenvolvía con total confianza en lo que estaba haciendo, y Pan le agradecía internamente ese gesto, la tranquilizaba demasiado. Tras unos segundos que tardó Natsuki limpiando su lastimadura, sacó unas gasas y una venda y procedió a vendarla.

-Listo.- Sin perder su amabilidad- ¿Te quedó muy apretada?

-No, así está bien, gracias.- Le respondía tímidamente con pena.

-Mañana tengo que volver a curarla, así hasta que comience a sanar, más o menos en una semana.

-Gracias...- Trunks se había ido de la sala, y ambas muchachas estaban solas.

-Mira, yo no sé qué es lo que tienes, y tampoco voy a invadirte preguntándote, ni voy a regañarte, pero quiero que si necesitas algo, hablar, o lo que sea, puedes confiar en mí si no deseas hablarlo con Trunks. Debes tranquilizarte, así vas a ver mejor las cosas.

-Muchas gracias Natsuki, en serio.- No tenía ganas de hablarlo en ese momento, quizás más calmada se atrevería.

-De nada – y le volvió a sonreír- ¿tienes hambre? Yo venía con un apetito tremendo.

-Muy poca.

-¿Me acompañas al menos?

-Sí- y Pan logró sonreirle sinceramente.
.

Esa mujer la calmaba con solo su presencia, y eso necesitaba. Natsuki se levantó a buscarse un plato, y a los segundos, Trunks reapareció en la escena. La miró y se acercó a ella, se agachó para quedar a su altura y le dijo:

-¿Qué es lo que tienes, Pan?- Realmente estaba preocupado – Quiero.. no, necesito ayudarte, ya no eres esa Pan que no se rendía nunca. Te necesitamos fuerte Pan, tú te necesitas fuerte.

-Sí.. lo sé- le contestó con la cabeza gacha y jugando como una niña con sus dedos.

-Siempre pudiste con todo, y sé que con esto también puedes, confía en tí Pan, yo lo hago.

Lo miró y le sonrió, y sin pensarlo, se abalanzó y le dio ese abrazo que tanto necesitaba. El nudo vovlió a su garganta y derramó lágrimas.

-Ya no llores pequeña- le decía mientras la abrazaba más fuerte.

-No quiero hacerlo- le respondió entre risas, y Trunks se separó un poco del agarre para mirarla

-Ya te has vuelto loca, ¡mírate! Llorar riendo – Le seca unas lágrimas sin dejar de sonreirle. Pan, seguía llorando. Y también riendo.

-Pues creo que sí.

Y se calmó.

Y realmente estaba mal, realmente necesitaba un cambio de aire, la posibilidad de ver las cosas desde otro ángulo que en su estado no podía apreciar. Ya no era capaz de manejar su estado de ánimo, y su vida dependía de ello, pues en su lapsus de descontrol, ya no sabía que era capaz de cometer. Por eso se tenía miedo, y lo que menos deseaba era lastimar a alguien. Un día estaba bien, y al segundo siguiente no tenía idea de qué pasaría. Y eso no estaba para nada bien.


Al atardecer estaba en su cuarto acostada, mirando el techo, meditando lo que había pasado hacía a penas unas horas. Barajó todas las posibilidades que se le ocurrieron... Una más absurda e improbable que otra. Quería una solución, y sabía que sola muy lejos no iba a llegar. Claro, para soluciones rápidas de todo tipo, siempre estaba su amiga Bra. Pero la que estaba en el baile era ella, y su amiga no podía ayudarla. Tantos años junto a ella deberían haber servido para que se instruya un poco en la materia soluciones rápidas y efectivas. Y Bra lo hacía ver muy sencillo, cuando no lo era, al menos, no en ese momento.

La evitó, quiso descartarla, pero era la decisión más acertada para lo que ella buscaba. Era complicado, para ella y para todos. Pero debía hacerlo, pues otra idea no tenía, y después de todo, de salir lastimada, no dañaría a nadie más que ella. Es lo mejor. Ya no tengo opción... Si no puedo controlarme, no puedo estar segura de no dañar a alguien. Y no me quiero convertir en un Monstruo.

Y ésa palabra sentía ella que la definía. Un monstruo en vías de desarrollo al menos. En vías de causar un daño. Y más temor le causaba saber que cuando se ponía en ese estado, sentía la necesidad de pelear, pelear y ganar. Destruir todo lo que encontrara a su alrededor, tenía sed de mal, de aniquilar. Todo eso de un segundo para otro. Y hasta el momento no había dicho nada, pues lo había sabido dominar, aunque notaba que en sus sueños no lo hacía.

Sus sueños se habían vuelto violentos, y lastimosamente, podía recordarlos. Se recordaba haberse soñado en distintas situaciones, alrededor de cuerpos ensangrentados por su propia culpa, y sus manos y ropas la delataban al verse manchada de ellos. Y en ese momento del sueño, se sentía bien, completa, y sin tristeza. Y cuando se levantaba, un escalofrío le recorría la espalda y no podía dejar de impresionarse por haberse visto en la situación contraria a la que generalmente era. Se estaba empezando a asustar, y con justas razones. Error, soy un monstruo, sólo que todavía lo tengo escondido. Me doy asco. Y sabía que necesitaba ayuda, pero no la quería pedir, se avergonzaba de ella misma, ¿qué pensarían los demás si la vieran en su estado? Nada agradable, seguro.


Trunks había agotado las ideas. Era muy lamentable ver a Pan tan triste y hacer algo para evitarlo y no lograr nada. Le faltaba una idea más, precisaba una solución rápida y efectiva, y por más que intentaba no lo conseguía. Más de lo que hacía por ella no podía hacer porque la circunstancia misma se lo impedía, y ciertamente eso era deprimente. Se sentía como si no hiciera nada por ella, y no quería que empeorara. Abatido y derrumbado.

En la noche, Trunks fue el último en ir a su cuarto. Le apetecía quedarse a tomar un poco de wisky, además de quedarse vigilando por cualquier eventualidad que llegara a ocurrir. Necesitaba un respiro, cambiar su ánimo. Desde ese día que no había hecho otra cosa más que mantener su mente ocupada en pensar planes y cosas por el estilo para la parte que ahora le tocaba, y esquivaba el dolor, sabía que no tenía que rendirse. Pero eso, como cada cosa, cada vez le resultaba más difícil. Pero no quería entregarse al dolor, no quería ver a Pan y ser su copia, aunque si seguía evitándolo, terminaría igual, o peor. Y por más que no lo quisiera, extrañaba todo de su vida; extrañaba a su madre, así de amorosa, loca y gritona; extrañaba a su padre reservadamente cariñoso; a su pequeña hermana molesta y pícara. Extrañaba levantarse temprano todos los días para ir a CC a ejercer su trabajo, extrañaba entrenar con su padre, con su mejor amigo. Extrañaba vivir la vida. Porque ahora que no tenía nada de eso, se daba cuenta de que su vida era felicidad. Y sólo tenía una pequeña parte de su vida, que por si fuera poco, se estaba desmoronando. No lo quería admitir, pero estaba solo.
-Necesito entrenar.
Y una idea, que estuvo esperando tener, le pasó por su mente.


A la mañana siguiente, el sol contrastaba con el cielo gris de todos los días, y entraba por la ventana de la habitación de Pan, quien con pereza se despertó y se informó que eran las 7:30 am. Luego de darse un baño, se vistió y bajó a desayunar. Natsuki y Trunks estaban de buen ánimo según lo que Pan pudo percibir, e internamente se rogaba a ella misma no arruinar el momento.

-Buenos días Pan- Le dijo Trunks con una cara que ella no pudo descifrar qué era.

-Buen día.

-¿Cómo estás, linda?- preguntó Natsuki mientras le servía una taza de café.

-Bien, mejor.- intentando ser cortés.

-Me alegro.- le sonrió- ¿Una tostada? Que bueno que nos dimos cuenta de congelar el pan, adoro comer tostadas con mermelada, ¡y ahora se me antojan a cada rato!- se reía animadamente.

-No, gracias Natsuki, eres muy amable.

-Hoy deberías aceptar. Tienes que alimentarte bien.- se metió Trunks

Pan se sentía sobreprotegida, ambos le insistieron durante el desayuno que comiera esto, que comiera lo otro, que comiera allá, que acá, que más arroz, que coma, que coma, que coma.

-Ya basta, estoy llena.- anunció alejando de ella el plato de cereales con leche que tenía en frente y había acabado.

-Bien, me alegro por tí.- le respondió Trunks, y se levantó de la mesa luego de haber comido el doble de lo que ella comió.

Natsuki que vio todo como si fuera una película entretenidísima de comedia, junto con Pan, comenzó a levantar las vajillas usadas. Giru ya había entrado más en confianza con Blue, y ahora sabía que para que no lo persiguiera tenía que darle alimento o jugarle un ratito con una pelotita para que después siguiera jugando sola. Luego de que terminaran de lavar las vajillas, Trunks apareció con el traje espacial puesto, señal de que iba a salir.

-Toma, póntelo.- se dirigió a Pan, quien lo miró con cara de no entender

-¿Hace falta algo?- preguntó suponiendo.

-No. Sólo póntelo y vamos.

Pan se fue al baño a cambiarse, y cuando salió, escuchó a Trunks y Natsuki hablando.

-¿Segura no quieres venir?

-No Trunks, en serio, por mí está bien, si algo sucediera te contacto y listo. Además, nada malo me va a pasar, tengo con que entretenerme con este par.- le dijo divertida.

Pan no quiso interrumpirlos, o más bien, quiso escuchar un poco, y se dirigió donde ellos estaban.

-¿Lista?

-Sí

-Hasta luego Natsuki, cuídate, y ya sábes, nos llamas- se despidió Trunks -. Igualmente, en un rato nos vemos.

-No hay problema, ¡diviértanse!- los despidió contenta

¿Diviértanse? Y a esta qué le pasa, ¿divertirnos?

Salieron como ya era costumbre.

-Hoy haremos un sobrevuelo, es lo mejor.

Pan se limitó a no contestar y sólo seguirlo. Mientras volaban por la Ciudad del Este, Pan no se concentraba en lo que estaba haciendo, cosa que hacía que Trunks se le adelantara.

-¿No estamos muy alto desde aquí? No podremos ver nada.- preguntó Pan

-Lo sé.

¿Y éste qué tiene en mente? Bah, da igual. Ni un ápice de ánimo para interrogar más allá de lo escueto de las palabras de Trunks. Si no quiere contar, no quiero preguntar, basta de rodeos. Y le extrañaba que cada vez iba tomando más altura en su vuelo, hasta que de golpe, comenzó a volar verticalmente hacia arriba.
-Sígueme- se dio vuelta para decirle -.

Y lo siguió, y pronto se dio cuenta de dónde se dirigía: el templo de Kamisama. Quizás debemos buscar más semillas del ermitaño pensaba, pero, se equivocaba. Los planes de Trunks eran otros muy distintos.
Desolado, caminaron hasta dentro, sin que intercambiaran una palabra. Cuando llegaron a una puerta y Trunks se detuvo, se dio cuenta de que no quería semillas.

-¿Por qué vinimos hasta aquí?- le preguntó Pan.

-Entra- le contestó, y Pan le hizo caso.

Trunks la siguió y cerró la puerta tras de él. Abrió una cajita contenedora de cápsulas, y sacó una.

-Perdona la intromisión, pero tomé tu cápsula para emergencias.- siguió Trunks, y se la lanzó a su mano.

-¿Qué...?- Pan entendía cada vez menos – ¿Podrías decirme para qué vinimos hasta aquí? ¡No entiendo Trunks!

-¡Ya, no te desesperes, mujer!- le contestó rápidamente- Vinimos a hacer algo que necesitamos, entrenar - Pan se sorprendió por la confesión-. Ponte ropa deportiva.

Pan se fue a un cambiador que estaba ubicado en la entrada, y a los pocos minutos salió vestida para el entrenamiento.

-Y dime, ¿por qué hemos venido a la habitación del tiempo?- Trunks ya estaba con su traje de entrenamientos y listo para comenzar.

-Es que desde aquí no se sienten los ki's, y además, el beneficio de poder estar días y que en el plano normal hayan transcurrido tan solo minutos- le dijo a su amiga –. Pero no te preocupes, solo estaremos para un entrenamiento solo. Bien, ¿comenzamos?

Pan asintió con su cabeza, y el entrenamiento empezó. Al principio, solo eran patadas y puños. Ambos hacía tiempo que no entrenaban, y estar haciéndolo significaba un gran alivio, pues eran saiyajines, y su sangre lo reclamaba. Los dos descargaban toda su bronca y rabia contra el otro, claro que Trunks tenía que controlarse más, aunque la muchacha bien sabía lo que hacía y no lo hacía nada mal. Al contrario de otras veces, la mente de Pan estaba sumergida en los recuerdos de los últimos días, y arremetía contra Trunks con una furia notoria, y éste último también, pero más apaciguado, si esa era la palabra.

La emoción iba en aumento, así como el gasto de energía y su ki. Pan sentía como si una corriente eléctrica le recorriera sus extremidades a una velocidad inconmensurable, y sus sueños se figuraban en su mente, sintiendo la imperiosa necesidad de hacerlos realidad. Fue en ese momento cuando se detuvo en seco, y un golpe de su adversario terminó haciéndole perder el equilibrio, y por la fuerza utilizada la envió varios metros lejos de donde estaba. Trunks se acercó y le extendió su mano para ayudarla a levantarse.

-Estas desconcentrada

-Ya, no importa, sigamos.

Y apareció detrás de él con un movimiento rápido, y de un golpe de codo, también lo llevó lejos de allí. Se acercó, y la lluvia de puños y patadas siguió durante unos minutos, hasta que se convirtió en tormenta cuando Pan tuvo la oportunidad de realizar un Kame Hame Ha. Trunks lo detuvo con un Burning Attack, hasta que ganó y Pan tuvo que esquivar su ataque. Destellaban colores en la habitación del tiempo, y Trunks cada vez se veía más forzado a convertirse en la fase uno del Supersaiyajin, pues los movimientos de Pan y sus ataques parecían ir en aumento, ya que cada vez recibía más golpes. Pan, por su parte, quería que él peleara con ella utilizando todo su poder, y sabía que Trunks no lo querría hacer, por lo que se veía obligada a expulsar más su ki, aunque no supiera cuánto aguantaría su cuerpo.

-¡Pelea con todas tus fuerzas!- le gritó imperante luego de tirarlo por quinta vez consecutiva – ¡Hazlo, Trunks!

Se apareció como una ráfaga tras ella, y la que ahora estaba en el piso era Pan, que no quiso perder más tiempo tirada, y retomó la batalla con más furia aún. Trunks no iba a convertirse, lo sabía. Eso la enfurecía más; sentía la necesidad de sentir dolor en su cuerpo, y tampoco quería dejar de pelear, por lo que si no se convertía, mucho daño no iba a recibir. Y sus ganas de exterminar tampoco desaparecían, ya no podía controlarlas en su estado más puro y consiente de sí misma. Trunks recibía cada golpe de Pan como si ésta tratase de matarlo; sabía que necesitaba descargarse, pero no dimensionaba hasta qué punto. Pero no sabía que estaba errado, realmente, ella quería matarlo. Deseaba con locura tener una víctima en sus manos como en sus sueños, y no podía apartaro de su mente. Por momentos se asustaba y dejeba de atacar, y era cuando Trunks la enviaba lejos.

Ya habían pasado horas desde que estaban allí dentro, y Trunks comenzaba a darse cuenta de que Pan no cedería hasta que él se transformara. Aprovechó la última caída de su contrincante, y elevado a unos cuantos metros, de un segundo a otro ya se había transformado. Pan, que comenzaba a sentirse extenuada, miró hacia arriba, donde estaba el resplandor, y se acercó a él con todas las ganas de enfrentarlo. Sus ganas crecieron cuando al querer darle un golpe, Trunks la envió al mismo lugar de donde había salido a atacarlo. Ella volvió, y cada ataque que daba era esquivado o detenido por Trunks, quien había dejado de atacarla para defenderse mientras gastara sus energías. Confundido entre su resplandor, destellos de electricidad se desprendían del cuerpo de la chica, que aumentaba su ira con cada golpe propinado a la nada misma, y se encolerizaba al ver que Trunks no hacía más que defenderse.

-¡Atácame!- espetó alejándose unos metros de él para tomar un respiro

-Lo estás haciendo bien.

-No me interesa lo que pienses, ¡atácame! No juegues conmigo, yo quiero pelear ¡no atacar y que tú te defiendas!

Sin siquiera saber cómo, Trunks se puso tras ella y la sujetó de los brazos mientras Pan le daba la espalda.

-Si es lo que quieres...

Al instante de haberla paralizado, la tiró lejos, y se acercó al lugar donde había quedado y le lanzó bolas de energías débiles sin apuntarle directamente. Tras un minuto cesó, y la polvareda comenzó a disiparse. Esperó a que se levantara, y con la ropa hecha harapos, el cuerpo medio magullado, y casi sin fuerzas ya para sostenerse mucho rato en pie, se posicionó para dar su estocada final, y Trunks se apresuró para evitarle otro golpe cuando advirtió que caería desplomada al suelo. La cargó y la dejó en una cama que había cerca de la entrada, era mejor que descansara un rato.


-Pan, despierta.- llamaba Trunks a la muchacha que plácidamente dormía desde hacía 8 largas horas.

Tras mucha insistencia, abrió los ojos lentamente.

-Auch...

-Buen día, ¿cómo estás?

-Adolorída... y mucho.- se sentó y Trunks la imitó sentándose en el borde de la cama.

Pan lo miró y no entendía por qué él no estaba dañado, ¿acaso sus golpes no le habían hecho nada? Imposible, ella recordaba haberlo visto sangrar al menos.

-Toma – y le extendió una semilla del ermitaño. En otra ocasión la hubiera rechazado para tener por si sucedía alguna emergencia más grave, pero sin ella no podría ni moverse. Al menos, sus ataques también lo habían obligado a Trunks a que comiera una.

Luego de darse un baño, salieron de la habitación con los trajes puestos, y regresaron a la mansión. Al llegar, una sorprendida Natsuki los recibió.

-¿Qué pasó? ¿No fueron?- preguntó desconcertada.

-Sí, estuvimos casi un día.- le respondió Trunks algo divertido con su cara.

-Pero... eso es imposible

-No lo es, una hora allí equivale a 10 segundos del plano normal- le explicaba Pan.

-Es increíble que exista algo así- respondió emocionada.- sólo pasaron 15 minutos, y exagero. Imagino que vienen hambrientos

-No, comimos una semilla del ermitaño. - le dijo Pan, que vio la cara de "nunca escuché eso" de Natsuki y lo vio a Trunks con expresión divertida – Las semillas del ermitaño sirven para curar heridas en un segundo, y cuando comes una puedes estar 10 días sin necesitar comer.

-Vaya... ya veo. Ustedes sí que son raros, cualquiera que no los conociera pensaría que son monstruos. Es fascinante.


Haber tenido esa sesión de entrenamiento a Pan le había servido muchísimo. Ya no se sentía tan nerviosa ó temerosa de perder la cordura, pues ya había saciado a su costado sanguinario, pero de todos modos sabía que eso era transitorio. Mañana, pasado, o incluso en unas horas, podía volver a tomar el control, y no quería estar ahí para que la vieran. Ésa era la mejor opción, y debía ser discreta para que no la detuvieran. Esa noche misma lo haría, ya lo había decidido y no se echaría atrás.


Al caer la noche, cuando Natsuki y Trunks se habían ido a dormir, Pan se levantó sigilosamente, tomó la mochila que había preparado, las cápsulas, las guardó y se dispuso a salir del cuarto sin hacer ruido. Llegó a la puerta, sin haberse molestado en ponerse el traje, pues había llovido esa mañana, y a la noche había salido el sol, por lo que rastros de nieve no se veían. Además, el traje hacía mucho ruido, ruido que no tenía que hacer para no levantar a nadie. Cuando estaba por salir, Blue llamó su atención con un leve llorisqueo. Pan se volteó y se le acercó.

-¿Qué pasa pequeña? No puedes acompañarme esta vez. Prefiero que te quedes aquí, linda.- la acariciaba y un nudo se asomaba en su garganta.- No te preocupes, quizás vuelva por ti si encuentro un buen refugio.
Dicho eso, le dio un último beso, y se fue sin más. Caminó sin saber dónde ir, escondiéndose en el trayecto por si Trunks o alguien más la veía. Ocultando su ki, llegó a donde terminaba la Ciudad del Oeste, y entró en una ciudad que conocía como la palma de su mano: la Ciudad del Norte.
La nostalgia la invadió al ver las montañas grises, apagadas y sin vida. Recorrió unos metros, recordando momentos de su vida que la distraían del camino, y todo se veía fuera de lugar. Desde que había sucedido, no había ido por su hogar, y no tenía idea de la tristeza que le iba a generar ver todo destrozado.


Trunks estaba en su cuarto, cuando su estómago increíblemente le reclamaba comida. Bajó a la sala, y vio en la puerta a Blue, que estaba sentada esperando que algo pasara.
-¿Qué pasa Blue?- se le acercó, y la perra empezó a llorar y a rasguñar el piso donde estaba la burbuja de plástico - ¿Quieres salir?
Blue quería decirle a Trunks qué le pasaba, y comenzó a caminar en círculos desiguales, y de golpe corrió al pasillo de los dormitorios, se paró en la puerta del de Pan, y comenzó a ladrar llamando a Trunks, quien llegó, y abrió la puerta. En el cuarto Pan no estaba, y Trunks entendía qué le decía Blue. Natsuki se despertó con tanto alboroto, y salió a ver qué sucedía
-¿Qué pasa Trunks?- Vio una expresión indescifrable en su rostro
-Pan, se escapó.
-¿Qué..?


La vegetación estaba exterminada. Era verdaderamente una suerte que los cuerpos ya no estuvieran, al menos no tendría que haber lidiado con eso también. Sus pasos la acercaron a un bosque que tenía todos los árboles deshojados y las ramas quebradizas. Y a lo lejos, vio algo que le llamaba la atención. Era una especie de luz pequeña que dejaba ver una especie de arbusto pequeño, que la invitaba a acercarse. Pero cuando quiso reaccionar, ya era tarde. Sintió el ki de Trunks acercarse con toda velocidad para donde ella se encontraba, y sin pensarlo, comenzó a correr en dirección a la luz, y no sabía por qué hacía eso. A los pocos segundos, Trunks la vio correr, y aumentó su velocidad. Luego descendió al piso para seguirla corriendo.

-¡Pan! ¡Espera!

-¡Ya vete Trunks, sigue tu vida!

Trunks corrió más rápido aún, y vio la luz, y se detuvo en seco, al igual que Pan lo hizo cuando estuvo en frente a la luz. Paralizado, y maravillado, veía esa luz olvidando por un instante qué estaba haciendo, mientras escuchaba un murmullo de una mujer. Pan se agachó, y lo miró de cerca. Era un collar con un dije color verde esmeralda que brillaba como si fuera un diamante, tal vez lo era. Trunks, que vio la mano de Pan acercarse lentamente al dije, pudo reaccionar.

-¡NO, PAN!, ¡NO LO TOQUES!

No sabía por qué, pero a pesar de ser bellísimo, algo le decía que no debía tocarlo. Pero Pan, que estaba ensimismada, no lo escuchó, y lo tocó.

-¡NO!

De un segundo a otro, Trunks tuvo que protegerse porque un haz de luz verde iluminó todo el bosque, y una ráfaga de viento lo tiraba hacia atrás. Pero alcanzó a ver la figura de Pan desaparecer y escuchar esos mismos murmullos aumentar el volumen y gritar, y todo eso, en un segundo.

Y no entendía absolutamente nada de lo que había presenciado. Sólo que Pan, ya no estaba.

Se había esfumado.


Nota de autora:

Canción del día: Azul – Cristian Cast... Nah, mentira, jaja ^^

La canción del día es Monster, de una banda llamada Skillet. Me enteré por ahí que es una banda de "Rock Cristiano", no sé, la canción no creo que hable de Dios, más bien, habla de este capítulo, está buena. Creo que un capítulo como el de hoy, necesitaba algo potente (es onda Alternative metal)

Estuve mucho tiempo sin actualizar, mejor ni hago la cuenta. Llegué a un punto en el que me dí cuenta de lo complicado que es escribir una historia con solo tres personajes que interactúan entre sí porque no pueden hacerlo con alguien más. Sumado a esto, hace poco vine de un viaje que me dejo revolucionada, así que peor todavía (para la historia). Suena raro cuando éste es el capítulo más largo que escribí hasta ahora.

No sé cómo habrá quedado la escena del entrenamiento, nunca escribí algo así (va, nunca escribí xD ). Le hacía falta algo de acción al fic, es que igualmente es la onda que le quiero dar, todo triste, quizás tétrico, no sé como quedarán estos intentos.

Disculpen si quedó algún error gramatical, o se me escapó arreglar algo, es que cuando iba a guardar el capítulo me falló la conexión y perdí todos los arreglos que le hice, y la verdad, pasó tanto tiempo que no quiero demorar ni un minuto más.

Que linda intriga les dejo con el final.

ATENCIÓN - Cerveza GRATIS.

Ahora que tengo su atención (?) jajaja, bueno, quería contarles que hice un playlist en Youtube donde se encuentra en soundtrack oficial (?) de Elegidos. Me pareció que era una buena idea para que sea más fácil encontrar la canción del día. Obviamente está organizado desde el primer capítulo hasta el último, y los que están en ingles, TODOS tienen traducción. Si te interesa verlo, podes entrar al canal que es * /user/afrodita19ff *, o buscarlo en mi profile. Es una buena oportunidad para todos aquellos vagos que no nos da ganas buscar algo que una loca de Fanfiction nos manda a escuchar. ^^

No hay más nada que decir, así que espero que les haya gustado, que no se estén aburriendo, y si se aburren díganmelo, si les gusta también, y tooooodo lo que quieran decirme. También si quieren descargarse porque hacía mucho que no actualizaba, siempre y cuando sea con respeto ;)

Confieso que este es mi capítulo favorito, hasta ahora, porque sé que el que viene, me va a gustar mucho más.

Los quiere y les desea MUCHA suerte y les agradece de todo corazón,

Afrodita19~


PD: Estoy un poco bromista, no vayan a creer que estoy loca porque lo estoy solo un poco. Saludos :D