Disclaimer: Dragon Ball, y todas su sagas, no me pertenecen, así como tampoco sus personajes, a excepción de algunos, que son obra de Akira Toriyama. Esta historia simplemente está creada para brindar entretenimiento a sus lectores :)~


Paraíso: el error.

Unas horas después, Natsuki se despertó y bajó a la cocina para tomar su desayuno. Cuando entró, vio a Trunks sentado en la mesa, pensativo y perturbado.

– Buenos días – lo saludó

– Buen día Natsuki, ¿cómo has dormido?

– Bien, – le contestó con una sonrisa – no paró de patearme en toda la noche.

– Oh, ha de estar apurado por salir de allí – le respondió con simpatía

Luego de pronunciar la última palabra, hubo un segundo de silencio, y entonces, caminó hacia los pasillos donde se encontraban los dormitorios y entró al de la muchacha. En su cama, vio un papel doblado por la mitad, que tenía escrito su nombre, y sin pensarlo dos veces, lo abrió.

Trunks:

Perdón. Sé que mi decisión te va a traer un dolor de cabeza, pero en este momento siento que es lo mejor. No está en mis planes ser una molestia, y en mi situación sé que lo soy por demás, y que no ayuda a nada.

Me voy por un tiempo, no sé a dónde, ni lo vas a saber. Quiero despejar mi mente. Además quiero investigar a mi modo.

No te preocupes por el alimento, me aseguré de traer conmigo el suficiente.

Cuídense, y por favor, cuida a Blue, te lo encargo mucho.

Por favor, no me busques.

Pan.

P.D.: Es lo mejor, en mis condiciones puedo ser un peligro para Natsuki y su bebé, y créeme que no me agrada la idea de causarles daño a ellos, ni a nadie más. Espero me entiendas.

Leyó dos veces el papel, y supo de inmediato lo equivocada que estaba. ¿Ser una molestia? ¿En serio se sentía de ese modo? Él creía que ya tenía en claro que no era así, pero no era cierto.

Y el contenido de la carta, no le podía dejar más en claro que ella no había planeado lo de esa luz, algo que en parte empeoraba el hecho de las cosas... Si Pan no lo había deseado, si no lo tenía planeado, quien sabe (incluso ella) el destino de llegada tras tocar el objeto que Trunks aún no le encontraba un nombre apropiado para denominarlo así y no de otro modo.

Ni si quiera Pan sabía dónde se dirigía al tocar esa maldita cosa. Ni si quiera él podía dar por sentado nada... ¿Y si era una trampa de quien había generado todas las muertes? Y lo peor. El horror, lo impensable... ¿Y si Trunks no podía detectar su ki porque ella había... muerto?

La sola idea lo hacía sentir pésimo, aún no podía entender por qué no se había acercado a ella cuando se detuvo cuando había tenido la oportunidad perfecta. Si eso era así, jamás iba a perdonárselo. Y en ese momento se sentía un perfecto idiota, inútil. Impotente...

Pero todas las respuestas a sus dudas ya las tenía, en realidad, no a todas, pero sí tenía una verdad para responderse. No lo quería admitir, pero negar lo innegable resultaba imposible. ¿Podía sonar más cruel y egoísta? Probablemente no. Pero lo que no podía era no admitir cómo eran las cosas para él. La verdad lo golpeaba, aparecía frente a él como una catarata de sentimientos encontrados...

– Soy una porquería, una escoria. Y no logro entender por qué, y no entender nada últimamente me desespera aún más... Yo realmente quería que se fuera. No la quería tener cerca. No la quiero tener cerca. No soporto verla, sentir que está cerca, escucharla hablar... ¡Simplemente la detesto! Detesto su maldita presencia, la detesto totalmente, ¡la aborrezco ¡Por eso no la detuve! No puedo mirarla... no deseo mirarla. Y lo que más odio son sus ojos, totalmente vacíos e inútiles para alguien que ya no quiere ver, para alguien a quien ya no gusta de mirar a su alrededor. No soporto su debilidad tan cruda, no aguanto su inutilidad, su torpeza, su locura. La detesto, la quiero lejos mío. Quizás sea lo mejor que se haya escapado, porque ya no la tolero.

Había llegado a la verdad.

Desde un primer momento, él no aguantaba ver el dolor tan bien representado en los ojos de Pan, en su postura, en su día a día. Detestaba que sea tan débil, que no fuera como él. ¿Por qué? Simple. Porque él desechaba su dolor, lo hacía a un lado. Lo evitaba a toda costa, al contrario de ella, que se dejaba ser dominada por el desconsuelo, que era una mártir del calvario, de la manera más fácil y ruin. Por momentos, él olvidaba lo que había sucedido, pues pensaba que era lo mejor, pero cuando ella aparecía, no era más que un maldito espejo; era el reflejo del Trunks que estaba acallado dentro de él, del Trunks que no tenía ni voz ni voto. Y eso no le hacía la más mínima gracia.


Pan había pasado ya un día entero en la otra línea temporal; se dedicó a espiar tras la lejanía de un árbol, ambas casas, tratando de agudizar el oído para escuchar algo del resto de su familia que no podía ver cara a cara. Había estado analizando, que el ver a su abuelo no podía alterar nada, ya que en su línea temporal hacía tiempo que no existía, por lo que no iba a cambiar nada. Así que por ese lado se sentía tranquila. Giru estaba comiendo algún tipo de plaqueta de metal que encontró escondido en una parte del bosque, para extrañeza de Pan, y gusto de Giru, quien había estado escapando todo el día de la presencia de Goku, pues eso sí habría alterado el curso natural de las cosas. En ese momento, Pan vio que alguien abrió la puerta de la casa de sus abuelos, y como acto reflejo se escondió por completo detrás del árbol. Y Giru la imitó escondiéndose en la mochila. Segundos después, Gokú apareció frente a ella con una enorme cantidad de comida en sus brazos.

– ¡Abuelito! Pero, ¿cómo... has traído todo esto?

– ¿Eh?

– Que cómo hiciste para que la abuela no te viera... ¡¿ACASO LE CONTASTE QUE ESTOY AQUÍ?!

– No, Pan, ¿Como crees? Soy distraído pero no tonto – le contestó gracioso con la reacción de su nieta... no cabía duda que era nieta de Milk, aparte de parecidas, tenían el mismo carácter. -. Sólo fui escondiendo platos mientras Milk los servía

– Ya veo, por eso se escuchaban sus gritos- entendió con añoranza.

La desaparición de platos de forma tan rápida lograron encolerizarla rápidamente

– Sí. Bueno, aquí tienes, me apresuro porque Milk fue al baño, y he aprovechado la situación. No te preocupes por los platos, regresaré por ellos más tarde así no sospecha – le guiño un ojo - ¡Buen provecho - y dicho eso último, se fue a su hogar nuevamente.

Lo que sucedió después, fue que Pan devoró la comida en cuestión de minutos escasos. Hacía un poco más de un mes que no probaba un bocado de la deliciosa comida de su abuela, y en su paladar sentía que había una fiesta de sabores conocidos y extrañados por ella misma.

– ¡Gracias por la comida! – dijo alegremente al terminar el último bocado -más por gusto que por hambre- y al mismo tiempo se desperezó gustosa.

A los pocos minutos, su abuelo cumplió con lo dicho, y regresó con unas mantas.

– ¿Ha sido suficiente?- le preguntó con su amplia sonrisa

– ¡Sí! Estaba deliciosa, más de lo que recordaba

– Te traje algunas cobijas. Espero que duermas bien, Panny – le dijo como si le estuviera hablando a la pequeña Pan de su época.

Como pudo, alejada prudentemente del que era su hogar, que le era ajeno solo por una cuestión temporal, durmió unas pocas horas. Su mente divagaba por todo lo que había vivido estos ajetreados e increíbles días. Todo era irreal, y estar ahora catorce años atrás en el tiempo, alejada de toda perturbación que su época le generaba, era lo que ella fácilmente podía describir como un paraíso... Su propio paraíso, su lugar ideal en el mundo. Cuando tenía todo, y a todos, más no preocupaciones. Donde lo que le llenaba el alma era la mera preocupación por entrenar junto al hombre que le deslumbraba los días con esa sonrisa bondadosa y sincera. Una época de oro, una Belle Époque, una forma gloriosa de vivir la vida. Los espasmos de alegría eran constantes y consistentes, ser una niña en tan hermosa familia no podía ser más agraciado. Ser Pan, la pequeñita que sólo vivía para jugar, para jugar a las luchas, para jugar la vida.

Que curioso, pensó la muchacha, más de una vez había oído la frase "la vida es un juego". Por eso los niños estaban llenos de vida: no porque tenían una vida por delante. Porque jugaban, jugaban al día a día, a disfrutar, a reír, a hacer travesuras... después de todo, esas travesuras eran los deseos que tenían de hacer algo que se les prohibía, ser consiente de ello, pero ignorarlo y dejarse llevar... Dejarse llevar por el ruido del viento golpeando sus oídos cuando volaba a máxima velocidad, la que su cuerpecito pequeño sabía soportar, y la niña disfrutaba sin temor alguno.

¿Cómo podía haber sido todo tan perfecto? ¿tan lleno de vida?... Su formación como persona, forjada por aquella familia que ahora descansaba sin contar con su presencia, había sido una montaña rusa multicolor: con altos y bajos, y de todos los colores habidos y por haber. Su adolescencia se entremezcló con aquella niña que poco a poco quedó en el olvido, doblegada a desaparecer ante la necesidad de realizar ese proceso que todos debemos enfrentar, pero que pocos lo logran: crecer. Creció, sí, pero no logró atisbar en qué momento de su vida sucedió. En qué momento de su vida perdió a esa niña. En qué momento dejó de jugar. Y ahora se preguntaba, ¿realmente estaba bien dejar de jugar, alejando toda emoción desbordante, sólo porque hay que "crecer"? Entonces, si la respuesta era positiva, crecer no le hacía ningún bien a nadie. Aunque ésa no era la conclusión adecuada. Debía crecer, sí. Pero en ninguna parte del contrato decía que debía dejar de jugar. Simplemente lo olvidó. Olvidó lo que se sentía disfrutar de algo con total entrega. Y quizás, jamás en su vida había reflexionado tanto como en este mes y medio. Sumida en un mundo paralelo, en el escudo de su mente, donde sus pensamientos sólo eran oídos por ella y nadie más, porque a nadie sentía que debía contarle. Entendió la monotonía que la rodeaba, la rutina, la no vida. Tan fácil... tan fácil olvidó ser esa niña, perder la esencia, la base.

Sus pensamientos siguieron mientras dormía, cuestión que pudo hacer solo por un par de horas. Había sido un día muy extraño, y no pudo conciliar bien su sueño. Fue a la mañana siguiente cuando despertó y tras desperezarse se dirigió al pequeño lago que tenía cerca, y se aseó. A los pocos minutos de haberse terminado de arreglar, apareció Goku, al igual que la noche pasada, con un montículo descomunal de alimentos.

– ¡Abuelito! ¡Que alegría verte! – luego de que el guerrero depositó la comida en la manta que estaba extendida en el pasto, Pan lo abrazó como si no existiera un mañana... y realmente podía ser así – Hoy tuve miedo de despertar, y ver que esto solo había sido un hermoso sueño...

Las palabras de Pan dejaban la puerta abierta para que Goku percibiera que algo malo sucedía en el futuro; los ojos de Pan se lo decían, ¡se lo gritaban! Al menos, ella no estaba bien en su tiempo. Eso podía asegurarlo.

– Pan – la llamó con seriedad, sin abandonar ese atisbo paternal que lo caracterizaba –. ¿Qué es lo que sucede en el futuro?

– No... estoy segura, de poder decírtelo – pues eso era veraz, siempre tenia el recordatorio de la misteriosa voz rondando su mente-.

– Dime qué es lo que aqueja a tu época.

Pan dudó frente a él, ¿podía contarle? Después de todo, él ya no existía en su mundo. ¿Cambiaría el rumbo de las cosas?

– Te lo diré... pero por favor, no intentes hacer nada para detener que suceda.

¿Qué? ¿Se había vuelto loca? ¡No! Simplemente, sabía que era lo que podía acontecer: cambiar el destino, cuando, a sabiendas, desde un primer momento fue advertida que no debía ser vista por nadie. Podía contarle, pero él debía olvidarlo luego de oírlo.

– Sabes que no puedo cumplir con eso - le respondió con la misma seriedad -. Si encontrase la forma de cambiar el futuro para lograr un bien, lo haría sin dudar, Pan.

Un segundo de intensas miradas que no necesitaron palabras de por medio para decirse lo que pensaba cada uno al otro.

–... Está bien - dio un largo suspiro, reordenó sus ideas, y finalmente prosiguió –. Necesito que te sientes.


Entre los árboles secos se había sentado a meditar. Solía hacerlo cuando más frustrado se sentía. Por unos minutos a veces lograba poner los pies en la tierra, pero cuando estaba demasiado ofuscado con algo, como ese día, cualquier intento era en vano.

El día no había comenzado de la mejor manera, ni iba a ir mejorando. Estaba a las claras que no tenía cabeza para nada, por lo que se despidió de Natsuki dándole un interruptor para que presione en caso de necesitarlo para cualquier eventualidad.

Así llegó al otro lado de la ciudad, en una locación que solía estar deshabitada y cubierta por su vegetación frondosa que tanto la caracterizaba. Cerró sus ojos intentando buscar concentración, pero no logró nada. El intento era pésimo, y no podía distinguir el ki de Pan por ningún lugar. Todo le resultaba inútil y una pérdida de tiempo. La lógica no tenía lugar entre tanta locura.

Tampoco pudo alejar de su retina el recuerdo tan vívido de esos ojos, su mirada; la que le había robado todo con solo una maldita mirada.

A veces pensaba que era un hechizo. ¡Era increíble todo lo que había sentido! Y más aún que lo recordase como si hubiera sido ayer.

Pero por eso tampoco podía hacer nada; primero, porque no sabía quién rayos era. Y segundo, porque sus posibilidades de encontrarla eran reducidas. Para encontrarla debía morir.

Y no deseaba contar con esa opción.


Durante unos cuantos minutos, bajo la sombra que les proporcionaba un árbol, Pan describió cuál había sido su situación estos últimos fatídicos días. Revivió con dificultad debido a la facilidad con la que sus emociones la cegaban y la llevaban hacia un mundo más allá de donde estaba, y la encerraban en otro de inestabilidad y debilidad que el guerrero no podía soportar ver. Al terminar su relato, Gokú, que había mantenido una expresión inalterable mientras la oía con detalle, se levantó, y camino un par de pasos dándole la espalda a una compungida Pan.

– No lo entiendo – Pan se mantuvo callada, esperando que continuara – No comprendo qué sucedió contigo.

Esa expresión, sorprendió a la aludida.

– Dime – le dijo sin abandonar la expresión seria que venía manteniendo – ¿en qué momento te enseñé a ser débil?

Eso la descolocó de sobremanera. Afectada, la humedad regresó a sus ojos.

– No sé qué pasará más allá de este tiempo, pero dudo mucho... – se dio vuelta y miró a su nieta arrodillada y con las manos apoyadas en el suelo, temblando notoriamente – que te inculque las conformidades. Para lograr algo debes luchar, ¡por más imposible que sea el panorama! Maldición, Pan, creo que contigo he equivocado el camino, si hoy fracasas como guerrera.

Esto superaba todo. Jamás en su vida, supo, iba a oír palabras que dolieran más. Ni el rival más invencible para ella le daría golpes tan sentidos y dolorosos. ¿Paraíso? ¡No! Seguía en el mismo infierno, aunque más intensificado por el hecho que acababa de oír. El tono que empleó para escupirle esas palabras era tristemente, uno de frustración. Se sentía fatal; prefería que la molieran a golpes, que la dejaran al borde de la muerte, antes de haber tenido que oír esas palabras. ¿Por qué él había sido tan cruel en decirle eso? Sencillo.

– Me odias... – dijo en un hilo de voz, derramando sus tan acostumbradas lágrimas.

– No. Me decepcionas, que es diferente.

Cerró los ojos, y apretó más sus puños, furiosa consigo misma.

– Eso es peor... – le respondió con la misma entonación.

Cuando se sentía abrumada, tal y como en ese momento, no había lugar en ella donde algo de tranquilidad se pudiera encontrar. Se sentía estar en un gran pantano. El pantano de su soledad, el que albergaba sus penas, sus furias consigo misma, todo lo negativo que la constituía. Los recuerdos, vengativos y feroces, la atormentaban más, si es que podían.

– ¿Quieres matarte? ¿Así de fácil arreglas tus problemas? Pues bien, hazlo – y dicho esto último hizo un último movimiento con el que empujó el brazo de Pan lejos de su cuerpo, logrando que la cuchilla fuera a parar al otro lado de la cocina. Se levantó, y le dio la espalda. Caminó hacia la puerta dispuesto a irse, rendido. – Haz lo que se te venga en gana – Giró la cabeza hacia un costado, sin verla directamente. Luego de unos segundos meditando, por fin habló nuevamente, pero esta vez, mirándola mientras todavía estaba sentada en el piso semi consciente –. Tienes razón, no eres más que una cobarde. No mereces nada.

Sintió revivir aquella desesperante escena. Cuando Trunks la trató como lo que era realmente, una cobarde. Tan errado, después de todo, no estaba.

– Que mal que correspondes al señor Gokú. Debe estar decepcionado de tí... No te importa lo que él haya hecho para que TÚ sigas con vida, y así le pagas, rindiéndote como lo que eres, no más que una cobarde.

Y ésa última voz en su cabeza, que le relataba la escena con lujo de detalles, la hizo reaccionar, como sucedió la primera vez.

– ¡Y TÚ QUÉ SABES! ¡SI ME ABANDONASTE! ME DEJASTE COMO SI FUERA UNA SIMPLE ESCORIA. NO TIENES DERECHO DE DECIRME ESAS COSAS, TÚ CREASTE ESTE MONSTRUO ¡Total...! ¿qué interesa? Sólo representaba una pérdida de tiempo para tí...

Al diablo todo. Gritó con la poca fuerza que sentía, que a juzgar por los resultados, era mucha más de la que creía tener.

Goku quedó pasmado, ¿a qué se refería?

Esa duda se la despejó muy bien él sólo: desde la última batalla contra Boo, supo que éste había encarnado en una forma humana, y que pronto, muy probablemente en el torneo que estaba por disputarse en seis días, iba a reencontrarlo. Y era cierto que planeaba irse a entrenar con la reencarnación. Pan solo le confirmaba su sospecha, había que ser muy tonto para no entenderlo.

El problema era que Goku, jamás quiso hacer sufrir a su familia, y no creyó que esa situación afectara tanto a la niña que tenía por nieta.

– ¡DIEZ AÑOS! ¡Por diez malditos años te olvidaste de nosotros! ¡TE IMPORTÓ UNA MIERDA CÓMO ESTABA YO! Nos abandonaste por el chico poder perfecto – rompió en un llanto más que desgarrador –. Me dejaste sola... y yo que confiaba en tí.

Eso último había dado con en dedo en la llaga. El problema que siempre llevó a cuestas, ahora, frente a él, se daba por enterada. Nunca había sentido esas emociones.

– Vaya. Jamás hubiera pensado que vivíste sola, perdida en el bosque durante diez largos años – Usó un tono irónico que recordaba haberlo oído ya en alguna batalla, usándolo contra su contrincante. Pero con ella, nunca.

– ¡A mí no me jodas, desgraciado imbécil! Tú sabes a qué me refiero, ¿verdad? ¡Claro! Si ya lo tenías planeado! – levantándose, caminó hasta quedar cara a cara, y lo miró con un odio impensado – ¿Acaso disfrutas saber ser causante de tanto dolor en una niña que ahora ni imagina que vas a abandonarla, por alguien que ni si quiera lleva tu mugrosa sangre? ¡Al diablo contigo! Hasta Vegeta tiene más corazón que tú.

– ¿Estás enfadada, Pan? ¿Quieres golpearme?

La aludida estalló en una risa sombría y macabra.

– ¿Que si quiero golpearte? ¡Quiero que te largues de mi maldita vida! ¡para qué hiciste que te quisiera si tú no me querías a mí! Si preferías a ése... bastardo – tan rápido como terminó de decir la frase, le dio la espalda, y se limpió las lágrimas que caían con tanto dolor.

– Si estás tan enojada, ¡golpéame! ¡Vamos! Pelea conmigo.

– Te odio, te detesto... – le dijo sin moverse de su posición.

– Eso es mejor. ¿Vas a quedarte ahí parada todo el día, o vas a pegarme? ¿O acaso tienes miedo? ¡No! Es porque eres una niña débil, por eso no te atreves.

Eso fue todo lo que necesitó decir para terminar de estimular la furia de su nieta. Con la rapidez de un rayo, y con todas sus fuerzas, le atestó un golpe certero en la boca del estómago de su abuelo. Pero no logró moverlo ni un ápice del lugar.

Goku se percató del fuerte incremento de ki de la muchacha, y eso provocaría que tarde o temprano llegara alguien al lugar, y se encuentren con ella. Por eso, una idea brillante se atravesó en su mente, y comenzó a volar, con una necesaria rapidez, no sin antes provocarla más

– ¡Alcánzame si puedes!

Inmediatamente, Pan se largó a volar a toda velocidad, y en unos segundos ya estaba tras él, quien en un momento, aterrizó en el tiempo de Kamisama. Cegada, no le importaba posar su mirada en algo más que no fuera Goku.

– ¡Dendé! ¿cómo estás?

– ¡Señor Goku! Me alegra verlo – le respondió con la misma alegría del primero – No se preocupe, sé para qué han venido, pasen. Mr. Popo, ¿los llevarías a la habitación del tiempo, por favor?

– Claros. Síganmes.

– Suerte Goku, Pan. - los despidió Dendé.

– ¿Como es que sabe mi nombre?- Se extrañó Pan

– Soy Kamisama, lo sé todo – le respondió por lo bajo amablemente a Pan, quien se sobresaltó pero siguió su camino, dejando involuntariamente su mente en blanco hasta oír cerrar la puerta de la habitación del tiempo tras ella.

El calor la invadió repentinamente, y el ambiente se volvió pesado, y lo sintió más que la última vez.

Se quedó parada a un costado de la cama de la entrada, y vio cómo su abuelo se adentró más en la habitación del tiempo. Cuando se detuvo, giró para quedar frente a frente con su nieta, pero ésta se cruzó de brazos y miró para un costado.

– ¿Qué esperas? Demuéstrame lo que tienes, niñita.

Se descruzó poniendo sus brazos a sus costados, apretando la furia contenida que la invadía. Un segundo bastó para volar directo allí, y desatar una horda de puños, patadas, y bolas de energía que el atacado evadía con simpleza y maestría. Pan gastaba sus energías con una rapidez inusitada, cuestión que a su contrincante no le sucedía. Habiendo notado esto, Goku se separó prudentemente de ella, dándole un respiro.

– Lo haces mal. No mides la dirección de tus ataques.

Sin importarle, apareció frente a él y siguió la pelea, repitiendo los mismos pasos que había cometido en la primer ronda, casi como si se tratara de una danza desprolija, moviendo su cuerpo de la misma manera una y otra vez.

– Así no logras nada, eres muy predecible.

Nada. Seguía cegada, poco le importaba lo que le decía, porque sus emociones la dominaban más de lo que ella pudiera percibir.

– No has aprendido nada de mí.

– ¡Siempre me dijiste que me deje dominar por la furia, pues bien, aquí me tienes!- le contestó entre puños y patadas al aire.

– Parece que peleas sola, Pan – se alejó nuevamente unos metros de ella –. Debes dejarte sentir la furia, pero no tiene que dominarte. La furia y el miedo te ciegan. Cuando el miedo te invade, ya no puedes pensar con claridad, y lo mismo pasa cuando te enojas y no tienes un objetivo para tu enojo.

Odiaba admitir que lo que le decía tenía mucha razón. Desde el primer puño no pensó lo que hacía, solo se movía torpemente de un lado a otro gastando su fuerza con mucha facilidad.

– ¡Ya deja de decirme lo que tengo que hacer!- le dijo mientras se lanzaba a su pecho y entre gruesas lágrimas le reprochaba – No tienes derecho... – no pudo controlar su llanto – no lo tienes...

Contra su voluntad, Goku la abrazó.

– No, quizás no lo tenga. Pero es todo lo que hice y puedo hacer por tí.

– Te odio.

Goku sonrió de costado.

– Sabes que yo no.

– Te importó más... irte a entrenar.

– Pan, escúchame – la apartó de su pecho y la insitó a sentarse frente a él –, pregúntale a quien quieras que me haya conocido cómo soy yo. Pregúntatelo a tí misma – Pan no pensaba contestarle –. Siempre busqué cuidar a mi familia, protegiendo a la Tierra, y bien sabes todo lo que hicimos junto a mis amigos, mis compañeros de lucha, incluso contigo. ¿Crees que lo hice de egoísta? Nunca quise causar daños en los demás, ni si quiera contra mis rivales más viles. Siempre, toda situación de mi vida a la que me enfrenté, procuré autosuperarme; pero no solo por mí, sino por querer defender mi tierra, mi lugar en el universo, mi hogar, mi familia. Por eso tomé cada decisión en base a eso. Querer ser mejor que mí mismo, no mejor que otro. Ser quien arriesgue su vida una y otra vez sin importarme lo que a mí me provoque, sino anteponiendo mi familia antes que todo. Jamás haría algo que los perjudique, no es esa mi intención.

– Pero eso no quita que me hayas dejado.

– Si te dejé, o, en realidad, te estoy por dejar, es simplemente porque ya estás preparada para eso. Pan, mira a tu alrededor, no te dejo sola. Tienes una familia que te adora, que se preocupa mucho por tí, todo lo que te rodea es fantástico, Pan – hizo una pausa y Pan no lo interrumpió –. Te lo puedo asegurar, que no todos tenemos tu suerte, linda. Tienes un padre y una madre a tu lado, pase lo que pase. Yo siempre tuve un abuelo, que me enseñó a ser como soy, y lo quise muchísimo; me enseñó que con muy poco se puede ser feliz. Y le estoy agradecido a la vida por eso. Y esos mismos valores son los que Gohan te transmitirá a tí el resto de su vida. ¿Crees que te he dejado sola?

Pan se le acercó, se sentó a su lado, y lo abrazó con todas sus fuerzas, llorando de angustia y felicidad a la vez. Lo extrañaba más que ayer, incluso. Recordó cómo era quererlo sin peros, tenerlo al lado y que el tiempo sea eterno como el amor que supo siempre iba a guardarle. Estaba más que agradecida por tenerlo en su vida. Por tenerlo vivo; pero no lo tenía vivo porque estaba a su lado. Lo tenía vivo porque vivo estaba en sus recuerdos. En su memoria siempre estaba presente, y eso lo mantenía a su lado.

Siempre que recuerdes a alguien vas a asegurarte de mantenerlo con vida, más allá de lo que le haya pasado.


La tarde fue relativamente igual de pareja. No avanzó ni para delante, pero tampoco avanzó para atrás. No quería volverse más loco, por lo que tras una frustrante estadía en aquel bosque destruido, quiso volver.

Definitivamente, antes resultaba factible salir a meditar al bosque. Pero cuando era un cementerio de ramas, no favorecía en nada para pensar con claridad.

Cuando abrió la puerta, se topó con Blue, que estaba echada con la mirada atenta y triste en dirección al lugar del que estaba en ese momento. Cerró tras él, y se sentó junto a la perra; la acarició con pena.

– Tú también la extrañas, ¿no?


Luego de haberse calmado, reanudaron el entrenamiento. Pan logró concentrarse, e incluso pudo darle unos buenos golpes a su oponente, que iba a la vez corrigiendo los errores que notaba de su nieta. No pasó más de un día, y ambos salieron de la sala. Llegaron donde Dendé, y despidiéndose de él, mientras les aseguraba confidencialidad, regresaron al bosque que a penas hacía unos escuetos minutos habían abandonado por precaución. De todos modos, Goku decidió ir más lejos de donde habían estado la última vez, sólo para despejar sospechas, o por lo menos evadirlas.

Agradecida por el regalo de su abuelo de haber alargado su estadía en ese lugar y momento que ahora bien podía definir sin dudar como Paraíso, contempló cómo el guerrero se alejaba de ella para regresar al que era su hogar.

Con una sonrisa perfectamente dibujada en su cara, caminó hasta el lago, pues allí se había quedado Giru que hacía todo lo posible para ocultarse de Goku. En el camino, sus pies y su curiosidad la desviaron junto con la tentación, de ir a observar las fachadas de sus hogares preferidos. Al llegar, se ocultó prudentemente tras un árbol, admirando cómo la quietud le transmitía paz y alegría indescriptible, caso contrario a lo que sentía con la quietud de su tiempo.

– ¡ERES INCREÍBLE GOKU! ¡NO PIERDES LA CABEZA PORQUE LA TIENES PEGADA A TU CUELLO! ¡Te he pedido UNA sóla cosa, y regresas sin ella! ¡vete YA MISMO a conseguir un pescado para la cena! Están a punto de llegar y no voy ni por la mitad de la receta por tu culpa. ¡APRESÚRATE!

– ¡Sí sí Milk! ¡Vamos! ¡No te pongas así! – Le rogó a la puerta que su mujer había azotado frente a su cara con toda su fuerza. Que no era poca.

Pan, por su parte, había asomado su cabeza, y ya sin poder aguantarlo, la risa salió desenfrenadamente desde sus pulmones hacia su boca, que tapaba con la intención de no hacerse notar. Goku salio volando (literalmente) a conseguir lo que Milk le había gritado, y la quietud volvió a la normalidad. Aunque Pan podía asegurar que en el bosque aún se lograba oír el eco de los gritos de su desaforada abuela.

Pajaritos de todos los tamaños y colores revoloteaban el lugar, mientras Pan revoloteaba junto a ellos al recordarse de pequeña volando junto a esas pequeñas aves que tanto llamaban su atención, como con las mariposas, que una vez por seguir a una se desorientó fácilmente.

Pero todo se esfumó cuando alguien aterrizó frente al hogar de su abuelito. Del susto, se escondió velozmente, pero como siempre, su curiosidad fue más que cualquier otra preocupación, y se asomó nuevamente para corroborar el ki que había ya logrado distinguir. Se lo sentía mucho menos fuerte, y eso se reflejaba a la vez en su musculatura. Trunks dejó a Pan sin habla, y ésta última no supo por qué. Su mente le jugó una mala pasada, y necesitó acercarse a él para pedirle perdón por haberse escapado de la forma en que lo había hecho. Y cuando dio un paso, el ruido de su pie pisando una hoja seca la despertó de la locura que estaba por hacer. ¡Mostrarse frente a alguien más, para pedirle perdón por algo que todavía no había cometido! Loca, iba a pensar el aludido.

Apegó su espalda al lado contrario del árbol que Trunks podría apreciar, deseando ser parte de su corteza. Cerró sus ojos con fuerza, queriendo inútilmente esconderse más. Pasados unos cinco segundos, se asomó por el lado contrario del árbol para verificar que no la había oído.

Gigante fue su sorpresa cuando no lo vio en ninguna parte. Sus ojos abiertos de par en par, inspeccionaron todo el área. Su ki también había desaparecido. Asustada, se escondió nuevamente.

Y allí estaba.

Frente a ella, un Trunks más jóven la miraba extrañado y sorprendido.

Esos ojos intensamente azules le quitaron todo poder de acción: disminuyó drásticamente su respiración, su cuerpo se tensionó, se olvidó de pestañear, y su mente quedó en blanco totalmente. Había sido torpemente descubierta, de la forma más estúpida que pudo encontrar. Se sentía idiota en toda la extensión de la palabra. Jamás quiso que la tierra la tragara de la forma en que lo deseaba ahora. Trunks, para colmo, no emitía sonido, sólo la observaba como si hubiera cometido el crimen más espantoso de la historia. ¿Acaso por eso no debían verla? Ya había visto varias series y películas que trataban de viajes al futuro y cosas por el estilo, y siempre, inevitablemente, se tocaba el tema de la "paradoja temporal". Poco y nada se acordaba en ese momento lo que significaba, pero en su mente, era lo único que resonaba. Eso, más los latidos intensos de su corazón, y los ojos azules que no le quitaban la vista ni por un segundo. Lo más probable, era que ya la había descubierto, que su identidad nuevamente quedaba a la vista.

Más grande fue su sorpresa cuando por fin corroboró que quien tenía en frente no estaba petrificado: se acercó a ella, y posó una mano al costado de su cara. No entendió por qué lo había hecho, ni por qué había sentido una corriente eléctrica recorrer su cuerpo, logrando que ambos se exalten con el contacto. Pan no recordaba haber visto los ojos de Trunks brillar de la forma que ahora presenciaba. ¿O estaba demente...? pues eso era más probable, todo le resultaba demasiado ilusorio en ese momento.

Se acercó más a ella, y acarició con su otra mano el otro pómulo de la muchacha.

– ¿Quién eres...? – le preguntó, y vio cómo cerró sus ojos ante el contacto.

Pan se bloqueó sin poder pensar coherencias, sólo se dedicó a sentir. Se sentía rara, tenía una mezcla de emociones que no lograba entender. Todo parecía un sueño, o estaba rogando en su interior para que así sea.

– Un sueño perfecto... – pensó Pan – ¡Pero qué estoy pensando! ¡PAN!

Abrió sus ojos rápidamente, y con el seño fruncido le dedicó una última fugaz mirada, y se dedicó a escapar de sus brazos.

Pero luego de dar unos pasos, Trunks sujetó su mano. Estupefacta, no se movió del lugar.

– Dime... dime por favor... – le hablaba casi en un susurro – si volveré a verte...

Impresionada, abrió sus ojos más de lo debido.

Solo movió su cabeza de arriba a abajo, y sintió como poco a poco Trunks aflojaba la fuerza del agarre. Y cuando la soltó, increíblemente, le dolió. Pero si algo podía asegurar en ese momento, es que no fue un dolor físico.

Corriendo con toda su fuerza, ya sin importarle lo que pudiera pasar, se alejó.

Y Trunks perdió la vista en la dirección en que la muchacha se había ido.

Corrió y corrió, se desorientó, y se agitó. La cabeza le daba vueltas estrepitosas, y no podía hilvanar un pensamiento coherente. Se desplomó en el pasto, mirando el cielo, tratando de calmarse. Le llevó varios minutos hacerlo, poco podía entender, más le daba miedo comprender lo que había sucedido. ¡Por qué siempre estaba en el momento y lugar equivocado! Su interior le decía que se había roto algo, y tampoco necesitaba averiguar qué. Se sentía torpe desde un primer maldito momento, y esto le ponía la firma a su certificado de torpeza. ¡qué demonios hacía espiando! Si ni sabía cómo hacerlo de la forma correcta.

Pensaba en treinta cosas a la vez. ¿Recibiría un castigo por haber violado la regla? Después de todo, nadie debía verla, y la vieron dos personas.

¡Qué rayos había sido todo eso! Trunks mirándola entre sorprendido y... algo más que no pudo descifrar ¿Por qué no se había molestado con verla? ¡Después de todo, era una intrusa que estaba espiando!

Por un instante creyó que la había reconocido. Pero se equivocó cuando escuchó la pregunta que le hizo. ¿Por qué todo le pasaba a ella? ¡No podía tener un maldito día de descanso! Era agotador, un suplicio.

Pensaba en Trunks, y una sensación... un cosquilleo...

– ¡un cosquilleo! Pero qué mierda piensas, Pan! Eso es simplemente imposible, ¡es mucho más grande que yo! – un intenso color carmesí se adueñó de sus mejillas – … aunque no en ésta época... ¿Cuántos años tendrá? Si yo tengo cuatro el aquí tiene... – se ayudó con sus dedos a contar – ¡tiene diesiocho!

Se le aceleró más el corazón, porque sus pensamientos fueron interrumpidos.

– ¡Sí, aquí es un buen lugar! Nadie tenía por qué sospecharlo! Nos hemos manejado de la mejor forma, estaba todo planeado

– Pues lo planearon mal, granuja. Falta la plaqueta principal de todo el Ejecutor. ¡Hay que ser torpes para dejar librado al azar semejante detalle! ¡SON UNOS INCOMPETENTES!

Pan se había refugiado tras una roca que le daba una visión perfecta de la discusión que oía con delicada atención. Eran tres seres extraños, por su apariencia, extraterrestres.

– ¡Se-se-seeñor! Hitoshi tiene razón, estuvimos vigilándolos y nadie se dio por enterado de nuestra presencia aquí.

– ¡Ya no importa, par de mequetrefes, inútiles! ¡Tardaremos otros cinco años más, quizás el doble para conseguir uno nuevo! ¡Más el tiempo que tardemos en ponerlo a funcionar! ¡ARRUINARON MIS PLANES! ¡Ya no podré vengarlo, y ES SU CULPA, SABANDIJAS! Esto tenía que estar en funcionamiento en un año, y LO ESTROPEARON. ¡Váyanse de aquí! Y preparen todo par ir en busca de otra maldita plaqueta URGENTE.

– ¡Sí señor! – espetaron con nerviosismo antes de irse volando de allí.

En cuanto Pan vio al jefe de ambos desvanecerse de un chasquido, ella hizo lo propio, yendo a buscar a Giru para contarle lo que había oído.

Al llegar, vio a su amigo de metal comiendo unos circuitos.

– ¡Giru! ¡creo que encontré a los culpables que mataron a todos! ¡Pero algo los detuvo, y no s...! – Se impresionó al ver lo que el pequeño tenía tras él; lo distinguió, pues algo de asuntos electronicos conocía – ¡FUISTE TÚ,GIRU! – le gritó, pero de alegría – ¡TÚ HAS ENTORPECIDO SUS PLANES! ¡NOS HAS SALVADO! ¡TE HAS COMIDO LA PLAQUETA PRINCIPAL!


Se despertó sobresaltado, sin recordar su sueño. Se levantó, y fue por un vaso de agua, tenía la garganta muy seca. Cuando terminó el vaso y lo estaba por apoyar en la mesada, se exaltó.

Recordó su sueño. Y lo vio más vívido que nunca, como si lo hubiera revivido hacía cinco minutos atrás.

– No puede ser... – murmuró incrédulo – ¡Siempre fue ella...!


Nota de autora:

Canción del día: Paradise, de Coldplay. Hermoso tema, hermosa letra, encaja muy bien con cómo se siente Pan a lo largo de estos capítulos. La tenía planeada para usarla en este mismo capi, y créanme que me moría de desesperación por llegar a esta parte ESPECIAL de la historia. A partir de este viaje, las cosas cambian. ¿Para bien? ¿para mal? ¡Averíguenlo!

Si notaron que aparte de "Paraíso" dice "El error" es porque este cap viene con yapa: Señoras y señores, señoritos y señoritas, es un placer y un honor extremadamente inmenso para mí contarles que incluí ¡por fin! a mi grupo preferido, No te va gustar. El track pertenece al último CD, "El calor del pleno invierno", el cual se los recomiendo enormemente. El tema habla de un encuentro y desencuentro, y el otro día lo estaba reproduciendo por milésima vez en mi celular, cuando me puse a pensar en Elegidos, y ¡bang! Me pareció perfecto incluírla, encajaba bien con una escena del día de hoy.

Todo es para traer variedad musical a sus oídos, aunque siempre me mantengo en la misma línea de Rock y sus derivados (¿qué le puedo hacer? si hay algo que me gusta, es el rock.)

Este es el momento en que me emociono hasta las lágrimas.

Hoy, hace exactamente un año atrás, me animé a publicar mi primer Fanfic en esta página. ¡Cumplo un año! No esperaba más del otro lado, aunque recibí más de lo que esperaba encontrar. Me alegra saber que del otro lado de esta pantallita, como siempre digo, están ahí leyendo línea por línea esta historia, que quise escribirla para, quizás, cerrar simbólicamente una etapa de mi vida que viví y sufrí, pero acá estoy para decirles que SI SE QUIERE, SE PUEDE salir adelante. Cuando veamos el vaso medio vacío, tendríamos que cambiar para verlo medio lleno. Hay que ser optimistas, porque no podemos esperar que la vida sea color de rosa, con un camino liso y llano recorrido, porque no es así. A unos les toca una cosa, a otro otras, pero no son ni más ni menos importantes, es lo que nos pasa y punto. Y la felicidad depende de nosotros mismos, si no nos queremos, vamos por el camino equivocado. ¡Quiéranse! Les deseo para este año que está acá a la vuelta de la esquina esperándonos, que tengan un año lleno de optimismo, que sean positivos sin importar lo negativo del panorama. Que acepten lo nuevo como un desafío por el que tienen que autosuperarse para ganarle y tomar más experiencia. Sepan que las cosas "malas" dejan muchísimas enseñanzas: APRÉNDANLAS. Nunca pierdan su esencia, no se olviden de jugar, y busquen el equilibrio entre lo bueno y lo malo. Agreguen a su día a día esa personalidad Goku. Busquen ser mejores, pero teniendo como punto de referencia a USTEDES MISMOS. Revean Dragon Ball, revean a nuestro héroe de la infancia y escúchenlo, escuchen al maestro Toriyama hablar a través de su personaje, entiéndanlo, y aplíquenlo a su vida. Todos deberíamos a veces ser más Goku.

En fin, GRACIAS por estar ahí, por apoyar la historia, por escribirme, o por leerme simplemente sin comentar, yo sé que están ahí, y se los agradezco. Mantengamos vivo a Goku, no lo olvidemos nunca.

Capítulo 10 – 19-Dic-2012 – 1 año de Elegidos.

¡GRACIAS! Y por si no vuelvo a aparecer por estos lares, les deseo un MUY pero MUY feliz año nuevo, que sea mejor que el que se está yendo, y que si la vida les da limones, hagan limonada.

Los quiere y les desea la mejor de todas las suertes,

Afrodita19~