Disclaimer: Dragon Ball, y todas su sagas, no me pertenecen, así como tampoco sus personajes, a excepción de algunos, que son obra de Akira Toriyama. Esta historia simplemente está creada para brindar entretenimiento a sus lectores :)~
Mi sacrificio.
—¿¡Pero qué se cree!? —Repetía hasta el cansancio una y otra vez— ¡ Mira cómo la toca! ¡Y lo que le dice! ¡Y cómo...!
—Y como la cuida, Gohan. La está cuidando, porque la salvó de que muera. ¿O acaso querías que viniera a visitarnos?
—¡Y qué mas dá! No hay forma de regresar a la vida
—¿En serio lo crees? Pues yo pienso que estas demasiado alterado, si él no la estuviera cuidando, estarías igual de furioso porque la ignora. ¿Tanta poca fé le tienes a nuestra propia hija? No se rinde tan fácil, y hasta ahora no lo ha hecho, Gohan. ¡Contrólate!
—¡Me es imposible! ¡Díme qué intenciones tiene éste con Pan! ¿Es que acaso yo solo lo veo, Videl?
—¿Qué es lo que ves? Porque yo veo que no puedes con tu propio genio. ¡Entiende que es necesario, no están haciendo nada fuera de lugar!
—Es un maldito cretino...
—¡No! Acaso no le agradeces que la haya salvado? Casi muere, Gohan, entiende. Se preocupa demasiado por ella, porque la quiere y mucho, ¿no lo ves? Le debemos un gran favor.
A Gohan se le acababan los argumentos. Después de todo, Videl estaba en lo cierto, Trunks la había salvado, y sintió un gran alivio cuando eso ocurrió. Pero ¡su mirada! Lo incomodaba fervientemente cómo miraba a su hija, su pequeñita. ¡Parecía como si fuera suya! Como si le perteneciera. Lo único que Gohan creía que le pertenecía, era la lluvia de patadas, puñetazos, y bolas de energía que estaba conteniendo mientras vigilaba a ése bastardo.
—¡Oh...! Pero que cosa más bella... Míralo, mira cómo la contiene... —emocionado hasta las lágrimas, tomó su pañuelo y se sonó la nariz— Es tan bueno con ella... ¡ Magnífico, magnífico!
Todos los presentes miraron a Dábura con una gota de sudor tras sus cabezas. Pero tenía más para decir.
—Tan solos en un mundo horrible y tenebroso... ¡Pero el amor es más fuerte! —decía autoconvenciéndose—. Me recuerdan a ustedes dos... la joven Videl preocupada, buscando a su mitad, en este mismo paraíso, buscándolo con la esperanza de que aún no haya muerto —exclamaba teniendo tomada a Videl con un brazo, apretándola contra su costado, y mirando hacia el cielo—. Qué bello es el amor...
Excepto el resto, Gohan estalló de furia, y fue sin más preámbulos a donde se encontraba Vegeta. Tenía que desatar su ira de algún modo.
Eran las 2:43 a.m., y podía oír el golpeteo de la lluvia desde su cuarto. La ventana estaba totalmente cerrada, y a su costado, la estufa prendida, pretendiendo disipar el frío que ésa noche calaba sus huesos. En la tele pasaban un programa infomercial, donde un intento de pastor promotor de la fe y milagros increíbles no dejaba de orar. Poco comprendía mientras se tapaba cada vez con más cobijas. Tomó el control remoto, y comenzó a hacer zapping. La mayoría de los canales alternaban con las mismas programaciones, donde vendían aparatos que trabajaban músculos con dudosas vibraciones, un electrodoméstico que amasaba y cocinaba pan por sí mismo, y una mujer voluptuosa que esperaba un llamado para conocer la respuesta del juego que aparecía en pantalla. También entraban en la lista los programas repetidos, películas viejas de poco rating, videos musicales, caricaturas que ella veía de pequeña (y sólo las transmitían de noche), y demás.
Grandísimo fue el susto cuando la ventana se abrió repentinamente con el violento viento que soplaba allí afuera. Apresurada se deshizo de sus cobijas, para detener la correntada que no solo le causaba más frío, sino que también tiraba todos los objetos habidos y por haber en su pieza. Trabó el cerrojo, y ni se inmutó por recoger las cosas que el viento había desparramado por todo el lugar, y salió disparada a refugiarse en su cama. Extendió un brazo hacia la estufa, y comprobó que con lo sucedido, se había apagado. La prendió nuevamente, y se resguardó buscando el calor que parecía no existir en su cuarto. Su cuerpo tiritaba, sentía muchísimo frío, a la vez que unas manos la sostenían para mantenerla sentada, mientras ella con muy poca atención bebía una sopa crema a pequeños sorbos, y veía y oía de manera difusa. Pero la sopa ya la había tomado, y volvió la atención a uno de los cajones de su mesita de luz, lo abrió, y prendió su pequeño reproductor de música BioniCC#3, regalo de su mejor amiga. Lo que más le llamó la atención, es que solo tenía cargadas grabaciones de voz, y carecía de música. Sólo escuchaba diálogos lejanos a ella, pero no distinguía el contenido, o quienes hablaban. Cansada de no comprender, lo apagó y lo volvió a guardar. Se levantó nuevamente para ponerse un par de medias, sus pies estaban helados. En su placard, encontró un gorro de lana que también decidió ponérselo con tal de apartar el frío de su cuerpo. Si su mejor amiga la viera en ese instante, le daría un paro cardíaco por el cambalache que era su ropa. Cuando hay frío, nada importa más que el calor.
Y volvió a su cama, sintiendo una calidez tranquilizadora, algo que la calmaba. Pero no era suficiente. El frío seguía ahí. Y también la televisión prendida, en ese canal donde ahora pasaban la película esa de fantasía, la que en un fin del mundo un hombre vivía solo con su perra, escapando de los monstruos que asechaban durante la noche. Que feo sería vivir el fin del mundo. Que todos mueran, y uno quede sobreviviente, cargando en la espalda esa angustia. Que bueno que no era su caso, que hacía mucho la tierra estaba en paz. Sonrió y recordó a su abuelo, que había ayudado para que esto último sucediera. Recordó las veces que ella se quedaba dormida, y acariciaba su rostro. Podría haber jurado sentir sus caricias en ese mismo momento.
—Abuelito...
Y quería cerrar sus ojos, quedarse dormida para por lo menos dejar de pensar en el frío que sentía, pero era inevitable. Escuchaba un montón de personas hablándole a su alrededor, una voz más cercana que otras. Sus párpados pesaban, y sentía tenso todo su cuerpo, como si le hubieran dado la paliza de su vida. Pero al mirar al televisor, sus ojos se abrieron de par en par, y no podía creer lo que veía.
—¿Qué... rayos? —tanta fue su sorpresa, que se acercó más a la pantalla, arrodillandose a los pies de su cama— Pero si soy yo... —continuaba sin perder detalle— ¡Trunks! —ella, apoyada en el árbol, él, en frente suyo.
Besándola.
¿Respirar? ¿qué es eso? Ni si quiera conocía en ese momento el significado de parpadear. Su cuerpo se tensó, pero esta vez de sorpresa. No terminaba de procesar lo que sus ojos captaban, su cerebro estaba en blanco. Perdida en esa imagen, donde estaba con su amigo Trunks, el que fue con ella al espacio, el que sobrevivió junto a ella a esa maldita nieve que todo lo destruía, el que se ocupó de mantenerla con vida. El casi hermano de su padre, el mejor amigo de su tío, el hermano de su mejor amiga. El presidente de la Corporación Cápsula. Él. Simple y llanamente él.
¿Por qué con Trunks? Podría haber sido cualquier otro, pero ¡no!, en esa tele, se transmitía la imagen de ella y él. No tenía sentido, era hasta surrealista. Descabellado, imposible. Demasiado inadecuado, inaceptable. Aunque no tenían diferencia de edad. Éso que miraba sin perder detalle, era una reproducción falaz de lo que había ocurrido ese día en que Trunks la descubrió tras el árbol, cuando viajó en el tiempo.
Estaba petrificada, ni si quiera una estatua viviente de las que solían verse en las plazas podía mantenerse tan estática de la manera formidable en la que ella lo hacía. Incluso cuando la imagen culminó, y el televisor se apagó, incluso en ese momento, no se movió. Ni sintió el frío que aún no había desaparecido, ni el sueño, ni el cansancio, ni la pesadez de sus ojos. Estaba más que anonadada. Entonces, tomó un sorbo de chocolate caliente. De a pequeños sorbos. Aún sentía ese ardor cuando el líquido tomaba contacto con su cuerpo helado, pero no tanto ya. Y la chocolatada volvió a terminarse. Y otra vez comenzó el zapping, recostada, tapada hasta la nariz, y apuntando a su tele con el control remoto bajo las cobijas, repasó la misma lista: las zapatillas milagrosas que ayudaban a bajar de peso,el programa ya emitido, la chica esperando el llamado, el noticiero deportivo, el partido ya jugado, los dibujos animados, las películas aburridas, los reallitys, los mismos programas que ya había visto hacía... ¿cuánto tiempo? No lo sabía. El tiempo había pasado muy rápido para ella, o quizás muy lento.
—¿Pan? ¿estás bien? —preguntaban en susurros.
Pan abrió sus ojos lentamente y algo mareada distinguió la borrosa figura de Natsuki. Confundida, se vio rodeada por los brazos de Trunks, quien estaba profundamente dormido. Se sonrojó al verse en esa situación.
—Hace poco se quedó dormido. Estuvo todo este tiempo despierto cuidándote —le dijo contestando a una pregunta que imaginó que Pan se formulaba— ¿Quieres levantarte?
Pan respondió asintiendo con su cabeza, y con cuidado de no despertarlo, se separó de él, y salió de la cama improvisada. Se apoyó levemente en Natsuki para mantenerse en pie.
—Quisiera ir al baño —le pidió a la mujer.
—Está bien, te acompaño.
Fueron lentamente hacia el baño, y Natsuki se quedó esperándola en la puerta. Oyó que Pan la llamaba desde dentro.
—¿Necesitas algo?
—Quisiera bañarme... ¿me traerías ropa?
—Sí, claro. Llena la bañera con agua tibia, asegúrate que no te queme.
—Gracias.
Mientras fue a buscar ropa, Pan abrió la canilla del agua caliente, y llenó la bañera. Se sentía un poco débil, así que se sentó a esperar a Natsuki. A los pocos minutos, tocó la puerta.
—Pasa.
Entró cerrando la puerta tras de sí, y dejó la ropa a un lado. Se aproximó a Pan, y tomó su temperatura posando su mano en la frente de la muchacha.
—Bueno, ya no estás helada, y tu color de piel se normalizó. ¿Cómo te sientes?
—Algo mareada y débil.
—Supongo que es algo normal, no has comido alimentos sólidos en 24 horas, y has tenido hipotermia. Ahora tienes que tomar muchos recaudos, no pasar frío, abrigarte bien, dormir bien, comer bien, decirnos si te sientes mal o tienes más frío de lo normal... y cuestiones por el estilo.
Fue hacia la bañera, y se fijó en la temperatura del agua. Abrió el agua fría, y cerró la caliente. En lo que pasó del tiempo en que se llenó, ninguna de las dos dijo palabra alguna.
—Natsuki... —la llamó Pan
—Sí, dime —le respondió amablemente.
—¿Cuánto... cuánto tiempo estuve... qué pasó?
Natsuki rió un poco.
—Yo también estaría confundida. Trunks se despertó en medio de la noche porque Giru entró por su ventana. Yo oí el alboroto, y cuando entré al cuarto de Trunks, ya había desaparecido junto con Giru. Inmediatamente me fui hacia la sala, y esperé a que regresaran. Pasaron muchos minutos, aproximadamente media hora, hasta que entró Trunks contigo en brazos, ambos empapados, y tú helada. ¿No recuerdas nada?
—Tengo fragmentos de recuerdos, pero no, a grandes rasgos no recuerdo qué sucedió. Sólo sé que volvía del viaje y estaba por caer.
—¿Viaje?
—Es algo... complicado.
—Entiendo. Bueno, prosigo. Te sequé y armamos una cama cerca de la chimenea, y como tenías hipotermia de alguna forma debíamos suministrarte calor, y Trunks lo hizo, cuerpo a cuerpo se transmite el calor por conducción. Mientras tanto te dimos bebidas calientes, chocolate, sopa... se notaba que estabas desvariando, que no controlabas tus sentidos.
—No recuerdo mucho.
—¿Soñaste mucho? Hablabas en sueños. Aunque no se distinguía.
Pan volvió al sonrojo cuando recordó una parte de esas... alucinaciones que tuvo mientras estaba inconsciente.
—El agua está lista. ¿Quieres que espere afuera, o me quedo aquí? Te tapas con la cortina.
—No, mejor quédate aquí, no me siento muy bien como para estar sola, estoy débil.
—Está bien. Aprovecha el baño para relajarte, ¿sí?
Natsuki le dio su espacio para que pudiera desvestirse y tomar la ducha.
La cabeza le daba vueltas y poco a poco iba recordando memorias del momento luego al aterrizaje. Recordó el frío bajo sus piernas y manos, y el agua helada. Y un momento después, a Trunks empapado, riendo y llorando de alivio. Después ella tomando la primer taza de chocolate, y desde allí, todo es una maraña de sueños inconclusos y descabellados. Sobre todo, descabellados.
Decidió que ya quería salir de allí, y con ayuda de Natsuki salió de la bañera, se secó y vistió. Natsuki le secó el pelo, y cuando terminó, Pan se puso la campera que le había llevado.
—Muchísimas gracias por todo Natsuki, eres una gran persona.
—Gracias, pero no es nada, todos nos debemos ayudar entre todos. Es un placer para mí —le dijo con una sincera sonrisa en su cara.
Un golpeteo ansioso se oyó retumbar en el cuarto de baño.
—¿Pan, Natsuki? ¿Pasó algo? ¿Puedo entrar?
Natsuki abrió la puerta, Pan estaba tras ella, apenada.
—No, no pasó nada, y no puedes entrar, porque ya salimos. Salvo que quieras usar el baño.
Miró dos segundos a Natsuki, pero la preocupación ganó y desvió la mirada a Pan.
—¿Estás bien?
Su corazón comenzó a latir tan intensamente, que retumbaba en cada parte de su cuerpo. Ésta era la primera vez que se veían -estando consciente- desde aquel viaje que ahora le parecía tan lejano.
—S-sí -sus ojos se clavaron en el piso.
—Voy a preparar algo de comer, necesita alimentarse bien.
—Sí, gracias Nat —se corrió y la dejó pasar, y se acercó a Pan. Levantó su cara sujetándole el mentón y le sonrió amablemente—. Me hiciste pegar el susto de mi vida...
—Yo... lo siento mucho, no quería causar molestias, quería justamente todo lo contrario, y no me salió como quería, no pud...
—Ya, no importa —le dijo interrumpiéndola. La atrajo a su pecho, y la abrazó—. Me alegro que estés bien.
Abrió sus ojos de la impresión. Se sentía avergonzada, y no pensaba claramente. Ese instante se le volvió eterno. Los tintes rojos reaparecieron. Y tímidamente, respondió ese abrazo, pero segundos después sus piernas flaquearon, y si no fuese por que Trunks la tenía sujetada, se caía de lleno al piso. La alejó un poco, sosteniéndola.
—¿Qué pasa?
—Me siento mareada, eso es todo.
—Ven, vamos a la sala —Trunks estaba a punto de llevarla en brazos, pero Pan lo detuvo.
—No, por favor, quiero ir caminando.
—Como quieras —le respondió y tomó un brazo de ella para colocarlo tras su propia espalda, y la sujetó rodeando su cintura.
Ni bien salieron e iban caminando por los pasillos, oyeron que algo se acercaba. Y ese algo, tenía tanta emoción, que terminó por desplomar a Pan al suelo.
—¡Blue! —exclamó feliz, riendo mientras su perra lambeteaba y movía la cola con desenfreno.
Trunks se asustó en un primer momento, pero se relajó al ver que Pan reía animadamente.
—Igual de efusiva que tú.
—Ya, déjame respirar Blue —le decía entre risas al canino.
Su perra se alejó y Pan se levantó, otra vez, con ayuda de su amigo.
—Ella me avisó que te habías escapado.
—Ah... salió chismosita.
Trunks volvió a reírse.
Entraron a la sala, y Pan se sentó en la mesa.
—¿Estás mareada?
—No mucho.
—¿Está bien si te dejo sola unos minutos?
—Sí, Trunks, no te preocupes.
—¿De verdad? Si quieres me quedo, no tengo problema.
—Sí, de verdad, estoy bien, gracias.
—Bueno... voy a bañarme y enseguida regreso ¿si? Si necesitas algo o te sientes mal dímelo por favor.
—No te preocupes tanto.
—Shh —dijo por último, dio media vuelta, y se retiró del lugar.
Por acto reflejo, Pan suspiró de alivio y relajó su cuerpo dejándose caer de lleno en la silla.
—Qué difícil se me va a hacer todo esto... y todo porque tuve que ser vista por Trunks del pasado, y no sé si éste Trunks lo recuerda... ¿en qué embrollo me metí?
Se aproximó a la mesa y apoyó sus codos para sostener su cabeza que parecía pesar toneladas entre sus manos.
—Creo que estoy haciéndome una novela, veo fantasmas donde no hay. Sólo está preocupado; porque casi muero. ¡estuve muerta algunos minutos! Estuve tan cerca de todo lo que extraño... Me pregunto si no hubiera sido mejor no hacer nada. —su mente comenzó a divagar la posibilidad de encontrarse con los suyos de una vez por todas— Qué irónico, todas las veces que lo intenté fue en vano, pero ahora que no lo deseaba casi sucede. Casi. —volvió a suspirar de alivio— Mejor así. Creo que, después de todo, por alguna razón, no tengo ganas de morir. Aunque eso signifique que el resto de mi vida sea gris.
—¿Te sientes bien?
—Sí Natsuki, gracias. Sólo estoy un poco confundida por lo de Tr... ¡por todo lo que pasó! Nada más, en serio, estoy bien —sus nervios impulsaron a que su mano derecha se pose tras su nuca, y que mueva la mano izquierda de lado a lado con desesperación, y su risa acompañando su actitud.
Natsuki pasó por alto la escena, y siguió cocinando.
El reloj siguió andando, y Trunks se sumó a Natsuki en la cocina, y un tiempo después estaban los tres reunidos en la mesa.
Dos de los comensales cada cierto tiempo, observaban a la muchacha y le preguntaban cómo se sentía, o si necesitaba algo, con discreción No era la intención incomodarla con preguntas repetidas, pero de todos modos, ocurría tal cosa. Tampoco ningún tema en especial era centro de discusión, ni si quiera se mencionó algo de lo ocurrido durante la ausencia y reaparición de la chica.
Algunos minutos volaron, y frente a una distraída Pan, apareció Giru sobre la mesa, algo vergonzudo. Llamó su atención, ella levantó la vista y le sonrió feliz, y después, con el ceño fruncido en señal de confusión.
—Hola Giru, ¿qué escondes? —el pequeño tenía sus brazos ocultos tras él, y un tono rojizo brillante en su lente.
—Yo... hacer esto para Pan —habló con titubeos en la voz, y extendió su bracito para darle a su amiga una flor artesanal de color amarilla hecha con lo que parecían ser metales.
—¡Giru! ¿la has hecho tú? —le preguntó sorprendida—.
—Sí
—Es preciosa, me encanta —apoyó el regalo en la mesa, y abrazó a su pequeño amigo haciéndolo poner más nervioso— Muchas gracias por todo, Giru. Por haber... ¡Es cierto! —se levantó de golpe de su silla, tirándola, y Giru se alejó de ella— ¿¡Cómo lo pude olvidar!? ¡Trunks, sé dónde se encuentran los culpables! No nos habíamos percatado porque simplemente no investigamos en la zona correcta, porque dimos por sentado que allí no habría nadie, pero sí hay! Están bajo tierra, ¡estoy segura que están ahí! —contó mientras caminaba apresurada de un lado a otro.
—¡Pan, qué dices! ¿cómo lo sabes?
—Lo sé porque los vi cuando... ¡eso no interesa, Trunks! ¡debemos ir a patearles el trasero, necesitan un poco de su propia medicina, quiero que sufran todo lo que nos hicieron sufrir! ¡Quiero justicia! —dicho eso último, terminó de ponerse el traje espacial, y le aventó a Trunks el suyo— Póntelo, apresúrate, que estoy que no aguanto las ganas de verles las caras implorando perdón.
—¿Puedes calmarte? Estás tan iracunda que no vas a lograr lo que te propongas.
—¡Estoy tan furiosa que si no te pones ahora mísmo ese maldito traje me voy sola a buscar venganza!
—¡PAN! —le gritó, firme— ¡Así no irás a ninguna parte!
—¿Ah, no? ¿Y quién me lo va a impedir, tú? Sabes perfectamente que quieras o no iré allí.
—No seas tan impulsiva.
—Pues adivina qué: lo soy, y mucho, y no me importa. Lo único que me interesa es llegar a ese condenado lugar de una maldita vez. ¡Deja de perder el tiempo en discusiones inútiles!
Pan estaba a punto de salir por la puerta, cuando Trunks la tomó por su brazo evitando que huyera de allí.
—Te dije que NO irás a ningún lugar
—¡Basta! No eres mi padre, maldición, Trunks, suéltame.
—¿Acaso no eres consciente de lo que pueda llegar a pasar?
—¿Y tú no eres consciente de lo que ya pasó? Necesito verles el terror en sus caras, ¡quiero verles las mismas expresiones de horror que tenían los rostros de mis padres cuando los ví tirados en la puerta de mi casa! ¡Quiero ver cómo se retuercen de dolor, cómo suplican que los mate, cómo mueren de la forma más baja que puedan morir, aunque eso no se compare con lo que le hicieron a nuestras familias, entiende que no son más que unos...! ¡que unos...! —no pudo terminar su monólogo, porque un fuerte mareo la desestabilizó.
La llevó al sillón, donde se sentó aún mareada.
—¿Ves por qué no puedo dejar que salgas así? —le quitó el casco y ella profirió una bocanada de aire necesaria— Yo también necesito lo mismo que tú dices, pero no puedes estar segura de que no vas a descompensarte Esperemos, al menos hasta mañana —miró a Natsuki, quien aprobó su recomendación.
—Es que ya no puedo más, causaron mucho daño.
—Ya lo sé, pero no debes dejarte llevar tan fácil, sino vas a lograr lo que ellos quieren desde un principio.
—¿Qué propones?
—Que recuperes tus energías, y mañana veremos qué hacer.
—¿No tengo otra opción?
—Pues... no.
Pan profirió un suspiro alargado.
—Detesto ser la enferma a la que tienen que cuidar.
No le parecía nada agradable quedarse, a su modo de ver, con los brazos cruzados, cuando sabían dónde debían atacar. Era demasiado inquieta como para hacerlo.
Un grito interrumpió la armonía del silencio que imperaba en la sala.
—¡Ya no lo soporto! —exclamaba caminando de un lado hacia otro, como un león enjaulado.
—¿Puedes quedarte quieta? Vas a gastar el piso y quedará un hoyo en medio del living.
—Sabes cuál es la solución.
—Conoces la respuesta.
Ofuscada, se sentó en el sillón, frunció los labios, cerró sus ojos, y cruzó sus brazos en una clara expresión de molestia. Así estuvo durante algo más que un minuto y medio. Sus sentidos le anunciaron que algo había cambiado frente a ella.
Abrió los ojos, e inmediatamente un escalofrío recorrió su espalda. Estaba a muy pocos centímetros, peligrosos centímetros, de él. El mismo del encuentro en el pasado, el mismo que la rescató, el mismo del sueño extraño. Él, cerca de ella, mirándola. Él, movió escasos centímetros su cabeza hacia un costado, cual perro.
—Eres algo intermitente. Cada tanto, vuelve la Pan que conozco.
—Já já —replicó, con cara de pocos amigos.
Echó su cabeza hacia atrás, deseando alejarse disimuladamente de aquella incómoda situación. Sus ojos volvieron a esconderse tras sus párpados, y Trunks se alejó
Natsuki estaba tomando una siesta, pues eran las 15:48, y necesitaba aprovechar cualquier buena oportunidad para hacerlo. Más con lo poco que habían podido descansar en ese último día.
El paso del tiempo era inminente, y cuando el reloj se acercaba al horario de la merienda, Pan se movió del sillón para ir a comer algo. Antes de llegar a la cocina, vio a Trunks dormido, apoyado en la mesa. Iba a despertarlo, pero pensó que era mejor dejarlo descansar un poco. Según lo que le había dicho Natsuki... —Hace poco se quedó dormido. Estuvo todo este tiempo despierto cuidándote.
Estaba cansado, por culpa de ella, no había descansado bien. Sigilosamente, caminó hasta llegar a la cocina, y sin más, se puso a cocinar un bizcochuelo. Mientras tanto, preparó café, sacó el bizcochuelo del horno, lo cortó, y llevó todo a la mesa. Aún así, Tunks ni se inmutó. Lo zarandeó un poco en su hombro, pero era lo mismo que la nada.
—Trunks... —habló despacio— despierta —seguía sin contestar—. Trunks, ¿no tienes hambre? —listo, santo remedio para despertar a cualquier saiyajin que se precie de tal. Pero...— que extraño. Está profundamente dormido. Parece un niñito... —pensaba Pan al ver la paz que su rostro tenía mientras dormía.
Su mano, aún apoyada en su hombro, se subió hasta su cara, y lo acarició un pequeño instante.
—¿Qué estoy haciendo?
Trunks se removió en la silla.
—Hey, despierta. Trunks.
—¿Eh? ¿Qué? ¿Qué pasó? —sus ojos entreabiertos se escondieron cuando sus cejas se juntaron, fruncidas, confundidas. Observadoras. Y ninguno dijo nada.
Pan carraspeó, y tomó la palabra.
—Hice bizcochuelo, tienes hambre ¿verdad?
—Sí —se limitó a responder, y se llamó a silencio durante un momento, en el cual Pan se sentó frente a él del otro lado de la mesa— ¿Y los huevos?
—¿Perdón?
—Que cómo hiciste bizcochuelo si no hay huevos.
—Ah, eso. Bueno, una tiene sus secretos.
—¿Muchos?
—Cállate y come.
—O me quieres engordar para año nuevo, o está envenenado para que te escapes a hacer locuras.
—Ni vas a engordar, ni está envenenado, ni me voy a escapar.
—¿Ahora haces caso?
—Cállate.
—Claro.
Y ninguno dijo más nada. Pan miró la taza, y ahí estática quedó su visión. Pero Trunks clavó su mirada, sin perder detalle de lo que ella hacía.
Incomodísima.
—¿Vas a estar todo el rato mirándome, o qué?
—No me dejas hablar.
—¿Qué? Aish, no tienes caso.
Pan tomó otra porción del bizcochuelo. Trunks seguía incomodándola.
—¿Puedes mirar alguna cosa más interesante?
—No hay nada más interesante que molestarte.
—¿Cuál es la gracia? Deja de comportarte como un niñito burlón, no te queda bien.
—Oye, más respeto, chiquilla.
Pan contuvo su furia apretando sus puños. Se relajó, terminó de un sorbo lo que le quedaba de café, y fue a sentarse al sillón. Trunks no podía verla, pero su cara estaba enrojecida. No de furia.
De vergüenza.
Trunks la incomodó como nunca la había incomodado. De la forma en que Bra se burlaría de ella, triunfante.
—Al menos no sentí cosquilleo. Pero dudo mucho cuánto tiempo falt... ¡rayos! En momentos como este y yo pensando cualquier estupidez...
Natsuki entró en la sala, y Pan sin razón alguna se levantó de su asiento, como si estuviera haciendo algo indebido.
—Hola Pan, ¿estás mejor?
—Sí sí, ¿y tu? He preparado tu té, está en la cocina, te lo traeré a la mesa.
—Oh, no, descuida, yo iré por el, muchas gracias —le sonrió y fue a la cocina— ¡Has cocinado un bizcochuelo! —probó una porción— Y te ha quedado de maravilla, ¿sabes? Justo tenía antojo de comer un bizcochuelo, ¡me has leído la mente!
Pan se rió vergonzosa, con una mano tras su cabeza.
Les dio la espalda, y se sentó en el sillón dejando escapar el aire.
—Voy a volverme loca. Y no sé por qué.
Se quedó en silencio, y con la mente en blanco observó cada detalle de la sala. La alfombra, los zócalos, el tapizado de la pared, los cuadros, las fotografías, los adornos, los ladrillos del hogar, los leños, la pantalla de la estufa eléctrica, todo lo que estaba alrededor. Una y otra vez. Repasó con sus ojos milímetro a milímetro cada rincón de cada objeto. De fondo, percibía el retumbar de dos voces que, tras ella, entablaban una conversación de algún tema que no le interesó oír. Aunque, a pesar de haber hecho un itinerario mental de cada pieza que componía el lugar, pasó por alto un detalle que amplió más su visión. Un espejo, perfectamente ubicado para ver, a lo lejos, un plano en el que Trunks estaba ubicado bien a la vista. Pegó un respingo de la impresión.
—Pero qué es lo que me pasa... Estoy actuando como una verdadera tonta. Además; además, nunca pasó nada, jamás ocurrió aquel encuentro para este Trunks de esta línea temporal. Según lo que mi abuelito me había explicado, cuando Trunks Mirai vino a advertirles lo que estaba por acontecer y lo solucionaron, para él no había existido tal cambio,en su línea temporal todo seguía igual. Y por otro lado, sería completamente imposible que él recuerde algo que sucedió hace tantísimos años. No lo sé, si sigo de este modo, voy a terminar por recibirme de loca con título y todo. No estoy tan lejos.
El respaldo del sillón se hundió.
—¿Qué tan divertido es contar los ladrillos de la chimenea?
—¡Ah! ¿por qué te empeñas en asustarme?
—¡Já! Mira quién habla.
Pan se quedó de piedra.
—Perdón.
—Pan, era un chiste.
—Bueno, sí, pero... después de todo, tienes razón. O no deberías preocuparte tanto por mí.
—...Y retrocedimos cinco casilleros.
Trunks se sentó a su lado.
—¿Quieres? —le extendió una tableta de chocolate— Una vez leí que estimula una hormona del buen ánimo.
—Dame tres kilos —cortó un pedazo y se dispuso a comerlo—. ¿Semiamargo? No me gustan. Pero este tiene un sabor especial, es distinto.
—Es delicioso.
—Sí, tienes razón.
—Pan.
—Dime.
—¿Estás segura que sabes dónde es el lugar?
—Sí, yo los vi.
—¿Cuándo?
—Bueno... es una historia larga, y algo confusa. Ni si quiera yo termino de entenderla del todo.
—¿Dónde estuviste todo este tiempo?
—Es más de lo mismo. Discúlpame, pero lo único que quiero hacer es destrozarlos con mis propias manos.
Se quedaron mudos, y momentos después, Pan bostezó. Miró la hora: 19:56
—Creo que tengo que hacer la cena —anunció Natsuki al ver bostezar a Pan.
—Pero ya has cocinado hoy, déjame a mí -se ofreció la aludida.
—Te dejo que me ayudes.
—Uff, ya era hora que alguien te enseñe a cocinar.
—¿Qué dijiste, tonto?
—Nada, nada —con una sonrisa burlona en su rostro salió de escena, dejando a las dos mujeres solas.
Ambas fueron hacia la cocina, y se dispusieron a cocinar.
—Es una suerte que tengas sangre saiyajin, se nota lo mucho que ayuda a que te recuperes.
—Sí, aunque lo negativo de todo es que cuando me enfermo, por ejemplo pesco un resfriado, me pega muy fuerte.
—Vaya, son más complejos de lo que imaginé.
Pan se rió con su comentario.
—Siempre pensé que nos dirían fenómenos, o engendros, pero no "complejos". Creo que son muy pocas las personas fuera de nuestro círculo que saben qué somos en realidad.
—Bueno, es difícil entender también sus realidades, son únicos, y eso los hace muy distintos al resto —Pan no respondió, y se puso a pelar papas—. Además, tienen la suerte de no ser únicos, en el sentido de que no están solos. Que otros sean como ustedes, y los entiendan. Y también tú y Tunks tienen suerte de haber sobrevivido juntos. Al menos se tienen el uno al otro.
—Sí... —respondió escuetamente, y esbozó una sonrisa discreta.
—Se nota lo mucho que te quiere. El día que escapaste, salió de inmediato a buscarte. Tardó más de 3 horas en regresar. Después no dormía bien, y estaba muy perturbado. Salió varias veces más a buscarte, pero no te encontró por más que haya recorrido todo el lugar una y otra vez. Cuando te encontró sé que hizo más de lo que pudo para que te sintieras mejor. Ahora está mucho más animado, parece otra persona.
Pan no comprendía por qué Natsuki le contaba todo eso, pero en el fondo, le agradecía. Le daba curiosidad saber qué había pasado mientras no estuvo allí, pero saberlo no la ponía muy feliz que digamos, estaba en deuda con él por todo lo que le hizo vivir.
—¡SABÍA QUE PODÍAS PAN! ¡GRACIAS! ¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS, LINDA! —decía emocionado, fuera de sí; se puso tras ella, le levantó el torso, y apoyó la espada de la muchacha contra su pecho. La rodeó con sus brazos, en un abrazo de alivio y ruego— Por favor, nunca más me hagas algo así. No te vayas, Pan.
Un recuerdo se le vino a la mente.
—¿Eso pasó de verdad? ¿o fue un sueño...? No, no fue un sueño -pensó Pan, y llenó la olla con agua con las papas-. Creo que le debo mucho a Trunks.
—Conociéndolo, no creo que vaya a reclamarte algo a cambio.
—Yo tampoco. Pero... de todos modos, estoy en falta con él.
Terminaron de cocinar, y llevaron todo a la mesa. Devoraron todo, incluso Natsuki, que con su embarazo cada vez sentía más hambre.
—No es por presumir, pero estaba delicioso. Creo que hacemos un buen equipo, Pan —dijo Natsuki— ¡Oh! ¡Hay alguien más que está de acuerdo conmigo!
—¿Te está pateando? —preguntó Trunks, levantándose para agacharse a un costado de Natsuki.
—Sí, ¡y de qué manera!
Pan también fue al lado de Natsuki.
—¿Puedo tocar? —Pan recibió un sí por respuesta, y posó su mano en el pequeño bulto que Natsuki tenía por panza— Es.. impresionante... ¿Duele? —le preguntó sonriéndole
—No, no me patea tan fuerte por ahora. Se siente como si me empujara.
Trunks también posó su mano para sentir las pataditas del bebé. Miró a Pan, que con un brillo en sus ojos observaba la panza de la embarazada, maravillada como una niñita mirando un hermoso oso de peluche.
—Ya no patea.
—No. Igual, últimamente se le está haciendo costumbre patearme en medio de la noche.
En medio del living, Blue apareció correteando por todo el lugar, con Giru adelante, siendo perseguido. La perra ladraba, y el robot pedía auxilio.
—¡Blue, ya déjalo! —se acercó Pan y comenzó a seguir a su perra para detenerla— No es una pelota, Blue —logró tomarla por el collar y se frenó en seco.
Giru encontró refugio en los hombros de Trunks.
Blue se alejó de Pan y regresó con una pelotita de juguete, moviéndole la cola a su dueña.
—¿Quieres jugar? —como respuesta obtuvo un ladrido, y tomó la pelota y la arrojó para que ni bien la atrapara regresara junto a ella, esperando que vuelva a tirarla, una y otra vez.
En un momento en el que Pan se distrajo, Blue comenzó a lambetearle la cara.
—Oye, detente! —su pedido fue ignorado, y la tumbó con un salto al piso, para aprisionarla— ¡jajaja! ¡me haces cosquillas! No, ya, para! Blue, jajaja
Trunks sujetó a Pan de la mano, y la incorporó de un tirón.
—Es una forma de decirte cuánto te ha extrañado.
Pan se tambaleó, producto del movimiento bruzco.
—Hey, quieres marearme, ¿verdad? —ironizó sosteniéndose de sus brazos.
—Lo siento. Vamos, ni que fuera tan grave.
—Claro, tu no has estado semiinconsciente en una cama durante todo un día.
—No, yo sí estaba consiente.
—Já já —se soltó del agarre, y fue donde Natsuki—. Gracias por todo, ha sido un largo y tedioso día. Necesito recostarme —la saludó con un beso, y se giró para hacer lo mismo con Trunks.
—Pero... ¿y Trunks? —preguntó cuando no lo encontró en el lugar— Bueno, seguro lo encuentro en el camino.
Blue la siguió un paso atrás. Pero estaba por llegar a su cuarto, y Trunks no aparecía.
—Ha de estar en su cuarto; iré a saludarlo y además...
—Con que te ibas a dormir sin un "hasta mañana"
Pan se volteó.
—Te estaba buscando. Mañana a primera hora pienso ir, no me importa si quieres retenerme nuevamente, me iré a como de lugar.
—Sí, ya lo sabía, no era necesario que lo dijeras.
—Trunks, yo... no te he... agradecido todo lo que has hecho.
—Shh, no importa.
—Sí, es importante. No me conseguiste algo imposible de encontrar, me salvaste la vida, otra vez. Y siempre voy a estar en deuda contigo. Creo que me avergüenza la parte del "otra vez". No debería ser así, pero... Gracias por todo —finalmente, se abalanzó a él y lo abrazó.
—Tonta —Trunks correspondió el abrazo, y cerró sus ojos—. Si no te hubiera salvado, no sé que habría pasado, Pan...
—He sido una carga todo este tiempo, y no necesito que seas cortés y lo niegues. Perdón por eso —Trunks no le respondió— Creo que ninguna de las versiones de mí son tratables.
Pan se alejó, y lo miró a los ojos.
—No sé qué pasará mañana. Sé que voy a dar lo mejor y lo peor de mí. En caso de que suceda algo malo...
—Nada malo va a volver a suceder. Creo que eso ya te lo he dicho Pan.
—Lo sé, pero déjame terminar. Por más que digamos que todo va a salir bien, en el fondo sabemos que desconocemos lo que vamos a encontrar. Por eso no demos nada por sentado, cualquier cosa puede pasar. Y yo ya lo decidí. Voy a hacer lo que tenga que hacer, por eso no quiero que si yo decido algo tu te opongas. Ni te sientas culpable, ni nada por el estilo, ¿está bien?
—Pan, hablas como si...
—Hablo como si pudiera pasar cualquier cosa. Ya está decidido, te pido como último favor que lo respetes.
—Como quieras. Pero no va a ser el último favor, quítate esa idea de la mente.
—Lo que sea. Pasará lo que tenga que pasar, y punto. Y te repito: muchas gracias por haber arriesgado tanto por mí.
—¿Podrías dejar de actuar como si esto fuera una despedida?
—No te alteres, tonto —volvió al abrazo—. Te quiero —le dijo en un susurro.
Trunks la abrazó más fuerte.
—Basta Pan, por favor —frunció el ceño—. No me gusta para nada que digas todo eso. Vete a dormir —le dijo, y se soltó del abrazo.
—Sí papá.
—No soy tu papá —respondió más calmado— Y yo no te quiero.
Le abrió la puerta de su cuarto, y le dio un pequeño empujón para que entre. Se estaba por ir, se frenó, dio media vuelta, y se acercó a Pan, que se había quedado parada en el lugar. Acarició su cabeza, y besó su frente durante unos segundos, con una expresión de consternación en su rostro.
Y sin decir nada, se fue cerrando la puerta al salir.
—Estoy dispuesta a sacrificarlo todo.
Pan, estática, sintió la angustia de la despedida subir a su garganta, y bajar por sus ojos.
La noche transcurrió en un abrir y cerrar de ojos. Pan fue la primera en despertar, y bajó a tomar el desayuno. Pero no tenía hambre, tenía un nudo en el estómago, resultado del manojo de nervios que sentía. Se asomó por la ventana, y vio el día aún en penumbras. Su cara, inexpresiva, se reflejaba en el vidrio del ventanal. Conservó ese mismo semblante cuando volteó a ver a Trunks. No dijeron nada, pero ambos sabían que ignoraban el desenlace de los hechos.
—Buen día Trunks.
—Buen día.
Ninguna palabra se pronunció luego de eso. Trunks tomó un breve desayuno, solo en el comedor. Pan apareció nuevamente en el living, preparada para salir cuando Trunks estuviera listo.
—¿Listo?
—Sí, voy a ponerme el traje.
—Yo le voy a avisar a Natsuki.
En el camino, Pan se cruzó con ella, que ya se había levantado.
—Hola Pan, buenos días —la saludó amable—. Veo que ya estás preparada para salir.
—Buen día Natsuki. Sí, de hecho, iba a avisarte que ya nos vamos.
—¡Oh! ¿Tan pronto?
—Sí. Trunks ya se hizo la idea de que no vamos a inspeccionar. Yo estoy preparada para atacar si es necesario, por eso posiblemente tardemos mucho en regresar, así que... —dudó unos momentos, pero la rodeó con sus brazos como si se tratara de una mejor amiga suya— Gracias por todo Natsuki.
—No es nada, les deseo suerte y que regresen con la victoria.
—Eso espero —se soltó del agarre—. Quisiera pedirte un favor.
—Sí, dime.
—En el cajón de la mesita de luz de Trunks están las semillas del ermitaño, tenlas a mano por si acaso. Y una cosa más... Cuida mucho de Blue, ¿sí?
—Está bien, pero Pan, ¿a qué te refieres con que cuide mucho a Blue?
—Nada en concreto. Es solo por las dudas.
—Les deseo muchísima suerte. Me encantaría pelear al lado de ustedes, pero bueno, es imposible.
—Yo también te deseo suerte a tí, y al pequeño que tienes ahí. Espero volver a verte con buenas noticias.
Se estrujaron otra vez, Natsuki le pidió que se cuidaran, se soltaron, y caminaron hasta la sala, donde Trunks estaba arrodillado haciendo algunos arreglos al pequeño robot.
—Listo. Nat, ya está programado para poder comunicarnos con él. Si necesitas algo, sólo presiona aquí o dile a él que ya sabe cómo llamarnos. Lo mismo para nosotros, Pan. Si necesitamos que Giru venga, presionaremos este botón —explicó entregándole un reloj de muñeca—, y Giru sabrá encontrarnos. Yo también tengo uno, así que sea cual sea la señal, todos lo sabremos.
—Perfecto —se puso el reloj por encima del traje— ¿Vamos?
—Sí.
Trunks se acercó a Natsuki, y Pan salió de la mansión agradecida de que Blue no se le acercara.
—No soportaría despedirme de tí linda...
Transcurrieron unos segundos de ansiedad hasta que Trunks le siguió el paso al salir por la puerta.
—¿Hacia dónde es? —preguntó directo.
—Sígueme.
Alzaron vuelo, y a toda velocidad, fueron hacia el Monte Paoz. En un poco menos de cinco minutos, bajaron para camuflarse entre las cortezas, y caminaron hasta llegar al lugar que Pan creía que era en el que los había visto. Recordó que había una gran roca que la resguardó de ser vista. Pero no existía tal roca en ese lugar, por lo que siguió caminando, con Trunks atrás.
—¿Qué pasa?
—No recuerdo exactamente el punto donde los oí hablar, sé que había una roca.
—¿Como la que está allá?
—¡Es esa! Apresúrate.
Corrió hasta llegar al lugar, y mientras más avanzaba, divisaba algo muy extraño. Sin dudas ése era el lugar.
Ésa parte del bosque ya nada tenía que ver con la que, ¡increíblemente!, hacía tan solo menos de tres días que había visitado en el pasado. El color verde no predominaba, y en su remplazo, una gama de matices marrones invadían la zona, como si alguien hubiera arrasado con toda la vegetación hacía muchos años. El silencio resultaba abominable, el eco del viento retumbando en las montañas, el frío, el color gris del cielo. La escena tétrica que se expandía por todo el mundo no iba a ser menos aquí.
Más terrorífico era que muy cerca de allí, estaba el hogar de Pan. Regresar en ése momento, en el que la destrucción imperaba, no hacía más que recordarle la horrible expresión de sus padres tirados en el suelo. Si el terror necesitara una descripción más certera, esa imagen era digna de tal cosa.
—Yo estaba aquí, y oí cómo alguien discutía con otros dos seres, culpándolos de la desaparición de una plaqueta que por lo visto era una pieza fundamental para llevar a cabo la matanza que hicieron —comenzó a explicar Pan en cuchicheos, apoyada junto con Tunks en la roca—. Lo que no sabían era que Giru saboteó su plan sin saberlo, ¡él se comió la plaqueta!
—¿Qué? ¿Pan, cuándo sucedió todo esto?
—¿Cuándo más? Cuando no estuve.
—¿Ya habías venido hasta aquí? ¿Es aquí donde te transportó la luz verde?
—No, cómo crees... Eso no importa ahora, Trunks, ya te lo explicaré luego, ahora solo debemos prestar atención y encontrar el momento justo.
Dicho eso último, destrabó el seguro del casco, e hizo ademán para sacárselo.
—¿Qué haces? Es peligroso Pan.
—No pasa nada. Es solo por unos momentos. No hay nieve, y si me asomo con el casco, llamo más la aten... ¡¿Qué?! —estaba flotando para ver panorámicamente el área, cuando algo la sorprendió hasta dejarla sin habla.
Trunks se quitó el casco, también flotó, y también quedó impactado al descubrir lo que estaban viendo. Ambos, tiesos de la impresión, enmudecieron sin poder articular sonido alguno.
Una cúpula transparente, lo suficientemente grande a lo ancho, no así a lo alto, como para pasar desapercibida, escondida estratégicamente.
Eso sería lo de menos. Sus dimensiones no impresionaban. Lo que había en el interior era lo que paralizaba.
El tono sepia contrastaba con el verde que protegía esa cúpula.
Verde.
Trunks reaccionó, y tocó tierra con los pies, y de un tirón obligó a Pan a hacer lo mismo.
—¡¿Qué rayos es eso?! —preguntó Pan, hablando en susurros— ¿Serán sobrevivientes? No, no, eso sería imposible. Yo se que es aquí donde se originó todo. Eso quiere decir que es aquí donde se refugian los culpables.
—Es lo más probable, ¿has visto esa edificación dentro de la cúpula?
Pan no contestó, y sigilosamente se asomó otra vez tras la roca.
—¡Trunks, tienes que ver esto! No lo vas a creer, ¡mira! Son personas, pero parecen poseídas, caminan en fila como si fuera un ejército —se extrañó al ver que no le respondía—. Trunks, ¡mira!
Volvió su cara para mirarlo, pero no estaba. Bajó al piso.
—Trunks, ¿dónde estás? ¡Por qué no me avisas que te vas a alejar! —revisó el sitio, pero no estaba allí. Su casco estaba tirado en el suelo— ¡Trunks, no es gracioso!
Se asomó tras la piedra, y pudo ver un grupo de seres extraños. Según parecía, eran dinosaurios mitad humanos: bípedos, piel escamada, cara de dinosaurios, dientes afilados, cuernos que comenzaban de la cabeza hasta la cola, y ésta no era muy larga, más bien mediana. Era terrorífico, aunque sus movimientos parecían un poco torpes. Uno de ellos tenía sujetado a Trunks por el cuello del traje, y lo llevaba a las rastras, visiblemente inconsciente.
—Maldición Trunks, ¡reacciona! Lo mejor va a ser que me aleje de aquí. Por alguna extraña razón se lo llevaron a él y a mi no.
Rodeó el perímetro de la cúpula, escondiéndose entre las cortezas y piedras que encontraba en el camino. Vislumbró lo que le pareció ser la entrada al refugio, que se encontraba abierta, y con una silueta que posiblemente era alguien ataviado con una tela desde la cabeza hasta los pies. Los monstruos que había visto estaban ingresando, y unos pasos más atrás, venía el que arrastraba a Trunks. Al quedar frente a frente al bulto de baja altura, hizo un ademán de reverencia, y bruscamente mostró a Trunks, extendiendo el brazo.
—Con que ésto era lo que detectó el medidor de Kili —se acercó, caminó alrededor de él inspeccionándolo—. Parece que algo falló nuevamente, no pudimos encontrarlo antes, ¡durante todo este tiempo estuvo escondido, y ninguno de ustedes, malditos inútiles, pudo percatarse de su presencia! —dijo esto último gritando sin querer evitarlo.
—Se-señor, habíamos inspeccionado todos los rincones del mundo, incluso aquella vez cuando sucedió la explosión del medidor, el aparato también marcaba que ya había muerto, Señor —se defendía con notables titubeos en la voz.
—¡Calla! Granuja... ¡Kaibutsu! —gritó con su inestable sonido de voz, y apareció tras él un monstruo, muy parecido al que llevaba a Trunks como un trapo, pero más fornido e imponente.
—Dígame, Señor.
—Llévate a ese humano a la sala de Admisión, ya saben qué hacer.
—Sí, Señor.
Aquel que respondía al nombre de Kaibutsu, con un solo movimiento ubicó a Trunks en uno de sus hombros, y entró al recinto.
—Es una lástima que te toque pagar a ti en nombre de todos los demás —le dijo en un tono amenazador e intimidante.
—Señor, no por favor, deme otra oportunidad, yo sé que podré hacer mejor las cosas yo...
—Lo hubieras decidido antes.
Luego de haber dicho eso, Pan no distinguió qué fue lo que le hizo, fue como si hubiera soplado veneno, porque aquel monstruo que ya no parecía tan terrorífico como el que acababa de llevarse a Trunks, yacía muerto en el piso.
El ser entró al refugio, y no le importó dejar al cadáver en el medio del camino.
Nota de autora:
Canción del día: My sacrifice, de Creed. Debo confesar que esta vez fue dificil encontrar el tema para este capítulo, porque estaba entre esta, y la que ya tengo preparada para el siguiente capítulo. Me encantaría contarles cuál es, quizás ni les interese, pero sdasdasd basta. xD Muy buena la canción, ya saben que la pueden encontrar en el Playlist que está en mi profile, bla bla bla.
MIL disculpas por tantísima tardanza, esta vez creo que rompí mi récord... ¿Cómo les explico? Terminé el secundario, y de inmediato empezaron mis vacaciones. No me fui a ningún lado, no es por eso mi ausencia. Sepan que era un estropajo todos los días, no tenía ganas de hacer nada, quería vagar antes de comenzar la universidad... y eso es este lunes que viene. Así que tampoco voy a saber cómo van a estar mis tiempos, sé que van a ser muy reducidos, pero quiero creer que la inspiración va a volver, y voy a actualizar lo más pronto que se me permita :( Por otro lado, no me resulta tan grave, porque voy a empezar a estudiar lo que me gusta realmente, y sé que me van a instruir bien, y voy a familiarizarme con un vocabulario mucho mejor, eso espero. Quiero que escribir para Fanfiction sea un modo de escapar a un mundo que es totalmente mío, que pueda expresar cosas que siento, o que sentí alguna vez a través de la "ficción". Y quiero poder dedicarle más tiempo, este impás que me tomé duró más de lo que creí que podía llegar a durar, perdón por llenarlas de ansiedad mis niñas n.n
Además me causó mucho cansancio buscar un sponsor para sustentar mis ganas de escribir, y como no llegamos a un acuerdo razonable para mi bolsillo decidí inventar el BioniCC#3, un Mp3 de lo más novedoso y lujoso, mejor que cualquier otra marca que pudiera encontrar. Se pronuncia (según yo) algo así como Baionic CiCi namber trhí, o sino la alternativa que es BaioniC Cí namber thrí (?). No confundir con Baionic CiCi hasthtag thrí, ni traducir al español para que quede Biónico C C Almohadilla 3 o Biónico C C numeral 3. La traducción oficial es Biónico CC número 3. ¿Se entendió? xD
Y no, esta historia es sin ánimo de lucro, imposible que me pague un sponsor, y menos a mí.
Bueno, nada más que reportar. Espero que les haya gustado leer hasta acá, les agradezco que banquen la historia, le agradezco a Toriyama, que sin él esto no tendría sentido ni visitas xD, Le agradezco a Cortázar, y por sobre todas las cosas, agradezco la INMENSA buena onda que recibí desde que tímidamente apareció el primer capítulo de Elegidos en la sección DBZ (me gusta llamar capítulo piloto al primero, es que quedó TAN distinto a todo lo que fui creciendo en este tiempo, que parece que lo escribí cuando tenía doce años. Pensé arreglarlo, sintonizarlo al resto de la historia, porque desencaja y quedó espantoso, pero lo pensé mucho y me dije que no, que era una digna prueba de lo mucho que se puede mejorar con el tiempo -bue, ni tanto xD-). Gracias por cada Review, me llenan de alegría, más por la buena onda que por cualquier otra cosa.
Saben que la historia está cambiando, ¿no?
Ahora va a haber más de lo que ustedes ya saben que querían.
Las quiero muchísimo! Gracias por todo, y nos vemos en el capítulo 13!
Muchísima suerte (:
Afrodita19~
