Los personajes de Naruto no me pertenecen.

Y el padre dice.

Sasuke Uchiha realmente no creía en el Karma, tampoco creía en las maldiciones y menos aún en todo lo malo que había hecho tiempo atrás le vendría el doble de malo. Pero su cerebro empezaba a dudar seriamente. Últimamente intentaba comportarse lo más humano posible, cosa difícil, pero no por ello irremediable. Cuando se enteró que Karin, su novia-no-oficial estaba embarazada no es como si no hubiese sentido nada, realmente una pequeñísima parte de él le advirtió que eso era quizás lo más malo que le va pasar en toda su puta vida, pero la otra parte pensó; Ja, el clan Uchiha viene otra vez. Con cierta sorna entremezclado con superioridad. Así paso la primera semana, la segunda también y la tercera sucedió algo rarísimo.

Karin le había dado un puñetazo en todo el vientre y lloraba con amargura. Sasuke intento procesar dicho ataque con ojos analíticos, pero ninguna respuesta fue suficiente para dicho acto que había sucedido segundos antes, así que lo borró de su mente, pero pobre imbécil, y siguió como si no hubiera pasado nada, días después Karin cogió un cuchillo realmente grande, que Sasuke no sabía para qué servía, y le tiró el cuchillo por encima de la cabeza, y ésta arma homicida se clavó en la pared con fuerza, Sasuke entrecerró los ojos a su novia-no-oficial embarazada y se apartó de su lado sin decir nada, aunque una parte de él quería gritar y otra parte suya también quería gritar, pero no hizo nada, chico inteligente, o quizás no, y lo dejo pasar. La tercera vez fue cuando Karin se desnudó y él miró ligeramente su vientre y ella le acuso de pensar que estaba gorda. Sasuke respondió con monotonía; estás embarazada, claro que engordaras.

Para recibir como muestra de amor otra patada que le mando directo a la pared de la cocina.

Sasuke recién ahí empezó a dudar de la cordura de su novia-no-oficial embarazada. Pero ya era demasiado tarde. Su destino estaba echado. Y empezó su infierno personal.

Karin cada día cambiaba de humor como si se tratara de ropa sucia tirando al cesto de ropa, y Sasuke ya no quería ni siquiera decir su clásico Hmp. Porque eso le valía o bien otra patada u otra pataleta de Karin que iba a desahogarse en los brazos de su primo Naruto. Cosa que Naruto aceptaba y luego le decía nada bonito. Como que si hizo llorar a una pobre embarazada, qué cómo era posible que fuera tan insensible, que el niño sentiría su estado después, que si Sasuke tenía tanto sentimiento como un cactus.

Y a Sasuke ciertamente las regañinas de un primo realmente estúpido de parte de su novia-no-oficial embarazada le valían madre. Naruto no entendía su infierno. Así que caminaba cerca de ella en puntillas, porque a Karin parecía molestarle realmente todo relacionado con él. Y eso que Sasuke pensó que ella era su mayor fan…qué errado.

El primer mes paso como si una rodilla estuviese siempre pegada en su entrepierna y le maltratase su hombría.

Pero Karin cambió. Uf. Que satisfacción. Pero no duró mucho. Karin se volvió más loca. Y Dios, era toda una maldita adicta al sexo que su entrepierna pedía a gritos auxilio.

Pero Sasuke se mantuvo fuerte, ¡era un Uchiha!

De nada sirvió su apellido. Karin trituro tranquilamente y se tragó como si se tratase de jugo en el desayuno su apellido. Y quedó solo. Realmente solo, atrapado entre las garras de esa lunática embarazada.

Sasuke ya no tenía escapatoria, solo resignarse a su patético destino que empezaba a detestar. Pero por lo menos se apoyó en el estúpido primo de su novia-no-oficial embarazada. Naruto le socorrió para su vergüenza, en muchas ocasiones cuando Karin tenía pataletas absurdas, le escondió cuando ésta le buscaba como alma que lleva el diablo, cosa que no servía porque ella siempre le encontraba, lamentablemente siempre, y Sasuke con cierta resignación iba a casa para recibir su mirada roja llena furia.

Ah. Quién pensaría que Uchiha desearía ya no tener deseos de revivir su clan.

Era dato de toda la aldea de Konoha que Sasuke Uchiha empezaba a comportarse de forma rara. Y que poco a poco, se parecía a un exaltado Naruto, a una muda Hinata, a un cabreado Inuzuka en ocasiones, y a un sombrío Aburame. Realmente Uchiha estaba desapareciendo. Y Karin parecía cada día más, pero más viva, cosa que irritaba al Uchiha, esa mujer se comía su energía.

—¡Teme! —grito la chillona voz de Naruto cerca de su oído. Sasuke Uchiha entrecerró los ojos al rubio.

—¿Qué? — Ladró prácticamente.

—¿Qué piensas?

Sasuke bufo y miró al techo del restaurante preferido del rubio.

—En que quiero que nazca de una vez el puto niño.