Cap. 2

Harry no había sentido tanta alegría en varios meses. Ahora que estaba rodeado de sus amigos y su verdadera familia podía volver a sonreír con naturalidad, pero en el fondo sabía que no se trataba solo de eso, sabía que en gran parte su alegría se debía a que por fin estaba cerca de Ginny, después de haber pasado todo el verano echándola de menos.

Cuando todos terminaron de comer, Harry subió junto con Hermione y Ron y la habitación de este. Pasó largo rato guardando sus cosas junto su cama previamente acomodada allí para él mientras hablaban. Estuvieron ahí toda la tarde, a pesar de las ganas de Harry de que Ginny estuviera también, hasta que Molly los llamó a cenar. Harry se encontró en la sala con Arthur, que venía del trabajo, y con Fred y George que estaban haciendo compras para Sortilegios Weasleys. Ginny aprovechó la distracción que se formó con los saludos de Harry para asegurarse el sitio junto a él.

Ginny se sentó junto a Harry y conversaron animadamente durante toda la cena. Cuando terminaron, recogieron todo y los señores Weasley y los gemelos se fueron a la cama, mientras que Harry, Ginny, Ron y Hermione se quedaron charlando en el salón. Ron se sentó junto a Hermione en uno se los sofás, muy cerca de ella a pesar de que había espacio de sobra. Ginny se sentó junto a Harry pero no quiso abusar de la confianza de Ron, ya que sabía que le montaría una escenita sin motivos, por lo que se sentó a una distancia moderada. Ser única chica de la familia y para variar la menor traía sus consecuencias.

Harry estaba un poco nervioso, había un silencio un poco incómodo y quería romperlo a toda costa. Se había sorprendido de la facilidad que tuvo para hablar palabras coherentes durante toda la cena con Ginny. Pensaba que no sería capaz, pero ahora que sabía que no lo traicionarían los nervios, decidió sacar un tema al azar a colación.

-Al parecer este año tendremos un nuevo profesor de pociones.

-¿Porque lo dices?- Preguntó Hermione.

-El profesor Dumbledore me pidió que lo acompañara donde Slughorn, un hombre bajo, barrigón y calvo para pedirle que tomara el puesto, me dijo que era muy importante convencerlo y que tal vez con mi ayuda lo consiguiera. –Explico Harry, desencantado.

-Bueno, por lo menos no tendremos al odioso de Snape.- Dijo Ron dándose cuenta del detalle.

-Es verdad.- Dijo Ginny.- ¿Qué pasará con Snape?-

-Snape tomará el puesto de Defensa Contra Las Artes Oscuras.- Dijo Harry con tremendo pesar.

Todos abrieron los ojos como platos e imitaron la mueca de Harry.

-¡Maldita sea! Pociones ya era un asco, y lo será con o sin Snape, pero ahora también lo será Defensa Contra las Artes Oscuras.- Soltó Ron mientras fruncía el ceño.

-Bueno, tal vez este profesor haga que las clases sean menos… abrumadoras.- Dijo Hermione.

-No lo creo, este profesor es casi tan raro como Snape, pero de un modo distinto, ¡este está loco!- Dijo Harry recordando la tarde que el Profesor Dumbledore le pidió que lo acompañara a conocerlo.

Todos guardaron silencio, como si estuvieran de luto. Ginny estaba cansada, pero se quedaba solo por Harry, mientras que este se ponía nervioso por la presencia de Ginny, por lo que decidió irse a la cama.

-Me voy a dormir, estoy agotado.- Dijo Harry mientras fingía un bostezo.- Hasta mañana.

-Hasta mañana.- Respondieron todos perezosamente mientras subía las escaleras. Ginny suspiró agotada, había pasado el día y no se había desmayado juntó a Harry, era un progreso, pero ahora iría a dormir.

-Bueno, yo también me voy a la cama.- Dijo mientras se dirigía a la escalera, pero antes de empezar a subir se giró. Quiso picar un poco a Ron.- Hasta mañana tortolitos.

Salió corriendo escaleras arriba antes de que pudieran decirle algo. Entró en la habitación y se puso el pijama. Se acostó pero no podía dormir. Escuchó unos minutos después entrar a Hermione y fingió estar dormida. La escuchó sollozar. Quiso preguntarle que le pasaba, pero no lo hizo, aunque sabía que era por culpa del insensible de su hermano. Aún no sabía porque a Hermione le gustaba, pero a lo mejor era algo que ni si quiera ella podía entender.

A la mañana siguiente todos se levantaron de un humor extraño, nadie hablaba y Ginny se percató de lo tensos que estaban Ron y Hermione, tal vez no debió molestarlos la noche anterior.

Logró pillar el sitio libre junto a Harry, que se puso nervioso al verla, y le sonrió con timidez.

-¿Qué tal has dormido?-Le preguntó.

-Mejor que nunca.- Respondió Harry devolviéndole la sonrisa.

Charlaron durante toda el desayuno; Ginny se reía de todo lo que decía Harry y este solo podía sonreír por ser el anfitrión de esas sonrisas. De vez en cuando Ron miraba a su hermana como diciéndole ''no intentes nada con Harry'', pero Ginny le sacaba la lengua y seguía con lo suyo.

Después de desayunar, Ron y Hermione salieron a dar su habitual paseo, y Harry y Ginny se quedaron en casa.

-¿Dónde van esos dos?- Preguntó Harry.

-Suelen ir a pasear por el bosque, llevan haciéndolo casi desde que Hermione llegó.- Respondió la pelirroja.

-¿Al fin están juntos?- Preguntó atónito que sus mejores amigos le hayan ocultado algo semejante.

-No, pero parece que pronto lo estarán, aunque al paso que van, no llegarán muy lejos por si solos.- Dijo Ginny.

-¿A qué te refieres?

-Que con el carácter de estos dos, va a ser difícil que admitan lo que sienten sin acabar peleando o algo así.

-Tienes razón, deberíamos hacer algo.

-¡Buena idea!... ¿pero qué...?

_¡GINNY, VEN A AYUDARME UN MOMENTO!- La Señora Weasley interrumpió a la chica con un fuere grito desde la cocina.

-¡YA VOY, MAMÁ!- Respondió Ginny.- Luego hablamos.

-De acuerdo.- Dijo Harry apenado. Le apetecía seguir hablando un poco más con Ginny.

Subió pesadamente las escaleras y se dejó caer bocabajo sobre su cama. Quería estar con Ginny, no solo ahora, o este verano, sino que siempre. Jamás había sentido la necesidad de estar con alguien a cada momento. Que su respiración fuera la razón que hacía latir su corazón; que una sola sonrisa fuera motivo para olvidar quien era. Claramente Ginny era el pilar que mantenía a Harry en pie. Con ella no había dolor, ni pena, ni tristeza. Solo amor.

No sabía si se había quedado dormido o solamente traspuesto cuando Molly lo llamó a comer una hora después.

Bajó las escaleras y vio que Ron y Hermione estaban entrando por la puerta de la casa. Ron tenía una mirada confusa y Hermione parecía decidida a algo.

-¿Qué tal les fue?- Preguntó Harry.

- Bastante bien.- Dijo Hermione, un poco sonrojada.

-¿Esta lista la comida?- Preguntó Ron.

-Sí, tu madre acaba de llamar a comer.

-Genial, me muero de hambre.

Todos se sentaron a la mesa a comer. Hermione, Harry y Ginny hablaron animadamente, pero Ron parecía meditar en algo. Harry se percató de lo extraño que estaba, pero decidió no preguntar.

Luego de comer, todos subieron a sus respectivas habitaciones. Cuando Harry entró en la suya le iba a preguntar que le pasaba a Ron, pero este se adelantó en hablar.

-Veo que te llevas muy bien con Ginny.- Dijo acusadoramente.


¡CHAN, CHAN, CHAN! He aquí el capi 2 :P
Decidí dejar con la intriga de que pasará con lo que preguntó Ron para la próxima semana (lo sé, soy mala).
Espero que os esté gustando el fic. Si tenéis alguna duda, sugerencia o lo que sea decidme lo que querais.

Gracias, hasta el proximo viernes. Dejen sus Reviews ;)