Retratos de ausencia
Capitulo 3
Árbol Honesto
Me encuentro en mi habitación sentada ante un lienzo; esa mirada, esos ojos, ese hombre ¿quién es ese hombre?
- ¿Levantada tan temprano?- escucho la voz de Rei que entra sigilosamente con una taza gigante de café en su mano derecha.
- No pude dormir en toda la noche.
- Te impresionó mucho ese hombre ¿verdad? el de anoche
- Se veía muy afligido, debe sufrir mucho ¿verdad?
- Lamento que tuviéramos que salir tan de prisa del restaurante, era tu fiesta.
- Descuida, entiendo. Si yo hubiera visto a la ex de mi novio saludando tan afectuosa a mi amado, me habría molestado igual.
- ¡Darien no es mi novio! Y no estaba molesta, fue solo que…tu vestido estaba mojado y no podíamos quedarnos.
- Rei, lo tuyo fue un ataque de celos.
- ¡Claro que no! ¡Yo no me enojaría por pequeñeces!
- ¿Pequeñeces? Casi le arrancas la cabeza a Darien anoche.
- ¡Por supuesto que no! Y no vamos a discutir por tonterías, Makoto. Solo vine a decirte que te toca abrir la tienda sola. Yo debo resolver otros asuntos.
-¿Qué tu qué? - esa sí que es una sorpresa, Rei siempre abre la tienda. Desde que vivo con ella no ha faltado un solo día. Una vez fue a abrir con cuarenta grados de fiebre y cuando tiene algo que hacer lo hace después de las diez, luego de que nuestro cliente número uno aparece por su bolígrafo.
- Debo visitar al amigo de Otou San ¿lo recuerdas?
- ¿Tan temprano?
- Sí.
- Siempre abres tú.
- Pero ahora lo harás tú. Puedes hacerlo.
- ¿Y qué le digo a Darien?
Rei voltea a verme con mirada fulminante y luego de respirar profundamente un par de veces (tal vez para calmarse) me dice con una voz tan seria que jamás le había conocido.
- No creo que a Darien le importe lo que haga o deje de hacer. Nos vemos más tarde
No me atrevo a decirle nada más a Rei y me callo porque luce realmente molesta. Para ser una chica a la que no le importa nada luce bastante celosa, así es mi amiga, pero a pesar de su mal carácter tiene un gran corazón.
Flashback
Una joven castaña se encontraba recostada en una incómoda cama de hospital. Su cuarto era solitario, no había flores ni globos ni alguno de las muchas cosas que las personas suelen llevar a sus amigos y familiares hospitalizados.
La joven tenía un rostro lúgubre y preocupado.
- Buen día, señorita- Saluda una voz que la hace salir de sus pensamientos.
- ¡Doctor Chiba!- se alegró ella
- ¿Cómo está mi paciente favorita?
- ¿Su paciente favorita? Dicen las chicas de geriatría que suele decirles lo mismo a todas.
- Eso lo hago solo para alegrar a las chicas del piso cuatro, no les queda mucho tiempo de vida ¿sabes?
- Esas mujeres vivirán más que todos los pacientes del hospital juntos- se burla la muchacha de ojos verdes provocando una carcajada sincera en el alto doctor.
- Tienes razón. Entonces… ¿cómo sigue mi paciente?
- Igual, sin recordar ni gota de mi pasado y aburrida como una ostra.
- Lo primero tomará tiempo y lo segundo… tiene solución.
- ¿Jugaremos cartas de nuevo? La última vez creo que gané el dinero de sus almuerzos de aquí a navidad. Soy buena.
- Lo lamento, no podrá ser hoy. Pero te he traído compañía
- ¿En serio? ¿de quién puede tratarse? ¿Un chico guapo?
- Creo que en esta ocasión le he fallado, señorita.
La puerta de la habitación se abrió mostrando a una bella chica de cabellos negros y profundos ojos amatista que miraba con fascinación a la muchacha que estaba sobre la cama.
- ¡Hola! Mi nombre es Rei Hino, Darien me ha hablado mucho de ti.
- ¿ahh si? Doctor, usted sí que es un hombre aburrido. ¿no tiene un mejor tema de conversación?
El médico se sonroja y tose apenado, la muchacha japonesa ríe.
- Sí, suele ser algo aburrido. Pero lo hablaremos después, traje unos panecillos de mi cafetería favorita, está cerca de casa. No sé cuáles sean tus favoritos, pero te traje uno de cada uno para que puedas elegir.
- mhm…lucen deliciosos- se emociona el médico tomando uno de chocolate con cubierta obscura, pero la chica de ojos amatista le da un manotazo.
- Son de mi amiga, deja eso, Darien.
- Puedo compartir uno con el doctor Chiba, es agradable.
El médico sonríe y con el pastelillo en mano corre hasta la puerta de la habitación antes de sufrir un ataque de la muchacha japonesa.
- Debo ir a mis guardias, les veré más tarde. Diviértanse, chicas.
En un par de segundos las dos chicas estaban a solas en silencio, la incomodidad de primer momento desaparece en seguida con una sonrisa sincera de Rei.
-Mis favoritos son los de frutos rojos y chocolate amargo, tienes que probarlos.
- Este de piña luce delicioso- dice emocionada la castaña- Lo dicho, creo que a partir de hoy serán mis favoritos.
- Me encanta la idea, si te gustan tanto cuando salgas de aquí iremos a esa cafetería. Te encantarán
- Será genial- apoya la castaña pero su rostro luce triste y la felicidad no llega a su mirada.
- ¿Qué ocurre?
- Mañana me darán de alta y no tengo nada ni a nadie. No tengo a dónde ir, ni siquiera tengo un nombre.
- Darien me platicó de ti y quise venir a conocerte, él me dijo que eres una gran chica y tenía toda la razón, me agradas. Eres tan transparente y sincera, toda una Makoto.
- ¿Makoto?
- Si, Makoto. Es un lindo nombre ¿no? Significa "HONESTIDAD"
- ¡Me encanta!
- Entonces no se diga más. A partir de hoy eres "Makoto"
- ¡Perfecto! Ahora soy una indigente con nombre.
- No necesariamente.
La confusión invadió el rostro de la castaña que miró con sus enormes ojos verdes a la chica ante ella.
- ¿De qué hablas?
- ¿Darien te ha hablado de mi?- Cambia la conversación la chica japonesa.
- Si, me habló de una linda chica de ojos amatista que lo regaña a menudo, esa debes de ser tu.
- Si, justo esa soy yo. - acepta con orgullo la pelinegra- pero creo que no te contó el muy boquiflojo que vivo sola en el departamento que era de mi abuela, tengo dos habitaciones y creo que tu podrías darle perfecto uso a una de ellas.
- Pero tú no me conoces, no sabes qué tipo de chica soy y no…
- Se juzgar a las personas, Mako-chan. Tú eres una buena chica, creo que lo pasaremos muy bien, siempre quise tener una hermana.
- ¿Hermana?- se emociona la castaña al punto de las lágrimas.
- Sí, hermanas y por la cuenta del hospital no te preocupes. Hablé con Otou San y él se encargará de esos detalles, quiere conocerte, organizaremos algo ya que te den de alta, Mako-chan. Me dijo que te conseguiría papeles para que tengas una identidad, así que creo que hoy será algo así como tu cumpleaños ¿no es así?
- ¿Mi cumpleaños? Ni siquiera sé cuándo nací
- Pues podemos tomar esta fecha como tu cumpleaños, ¿no te gusta?
Había un calendario sobre uno de los muros, en él señalaba la fecha "cinco de Mayo"
- ¿Cinco de mayo? ¿mi cumpleaños el cinco de Mayo?
- Suena bien ¿no?
- Si, me gusta. A partir de Hoy seré Makoto
- Kino
- ¿Kino?
- Si, Darien dice que fuiste muy fuerte, como un roble, como un árbol. Me gusta cómo suena ¿y a ti?
- Kino… Suena muy japonés- orgullosa dice la de ojos verdes
- Pues tienes el tipo de ser extranjera, pero hay algo japonés en ti. Serás japonesa. Tu nombre significaría algo así como "Árbol honesto"
- Seré Makoto Kino y tengo una hermana. La vida no podría ser mejor.
- ¿Qué tal va todo?- interrumpe el doctor de ojos azules con rastros de chocolate en su boca y camisa. Rei saca de su bolso unos pañuelos y limpia los rastros de chocolate de su rostro y de la bata.
- Te he dicho mil veces que seas cuidadoso, Darien. Siempre terminas arruinando tu ropa- riñe la muchacha.
- Va de maravilla, doctor. Ahora tengo un nombre y una hermana y hasta una casa donde vivir. No me había dicho que su novia fuera tan linda.
El orgullo apareció en el rostro del médico al que le brilló una sonrisa en los labios con el comentario.
- Gracias- murmura el joven embobado con la forma en la que suena el nombre
- Pero no somos novios, solo buenos amigos- corrige Rei sin poder dejar pasar la oportunidad de mencionarlo.
- ¿de verdad? Me lo parecieron desde que los vi. Deberían.
- No, no, no. Nada de novios. Somos amigos, muy buenos, pero nada más, Darien es como el hermano que nunca tuve.
Rei no se da cuenta, pero la decepción aparece en el rostro del muchacho a su lado.
- Bueno…yo debo dejarlas. Imagino que te quedarás ¿verdad, Rei?
- Si, me quedaré con Makoto
- ¿Makoto?
- Si, Makoto, así me llamaré ahora, es un lindo nombre ¿no?
- El más adecuado, Rei siempre pone buenos nombres…menos esa vez que me pegué en la nariz y me llamó Cyrano.
- ¡Pero parecías uno!
- ¡no es verdad!
- Eres un llorón, Darien Chiba.
- Y tu eres una mujer cruel Rei Hino…muy cruel…
Una gran carcajada salió de los labios de la paciente. Ese sería uno de muchos días que pasaría juntos ese trío de muchachos, esa una de las primeras carcajadas que saldrían de la garganta de Makoto. Tal vez no tenía recuerdos pero estaba dispuesta a comenzar de nuevo con esa oportunidad que la vida le había regalado….
Fin de Flashback
Escucho abrirse la puerta de la tienda y el ruido de la campanilla llama mi atención, es nuestro cliente número uno.
-Buenos días, les traje café- escucho esa voz matutina pero la última palabra suena triste decepcionada, imagino el porqué.
- Buen día, Darien.
- ¿Está todo bien?
- Claro, todo está bien. Es solo que Rei tuvo que ir a visitar a un cliente, parece que tendremos una gran venta- le explico intentando contra mi naturaleza ser discreta pero a la vez darle la información que necesita a mi amigo, a fin de cuentas nos trajo café.
- ¿Ella? ¿ella está…?
- ¿Molesta contigo? no puedo decírtelo… pero puedo contarte que mi amiga no pegó un ojo en toda la noche y que…nunca la había visto así.
El pobre médico agacha la cabeza apenado y veo el dolor en su mirada, luego camina hacia la puerta y no veo su sonrisa matutina.
- Darien, tu bolígrafo…
- Descuida… tengo varios en mi casillero…buen día, Makoto….
- Buen día, Darien…
Veo salir al pobre y desconsolado médico de la tienda. Me gustaría poder hacer algo por él pero creo que de momento tal vez lo mejor será no intervenir, puede salir contraproducente intentar conocer de algo a mi amiga explosiva. Será mejor esperar a que se le baje un poco el coraje, luego…
Me pongo a revisar el muro trasero de la tienda. Es mi proyecto cuando no tenemos clientes y en esta tienda los clientes no son tan comunes, así que tengo todo el espacio y el tiempo del mundo para dibujar un poco de mi mural.
La campanilla de la tienda suena y yo corro a la puerta, ¡un cliente! Genial, creo que eso alegrará mucho a Rei, tal vez incluso consiga venderle algo. Acaba de conseguir para la tienda un viejo jarrón con unas mariposas de fuego grabadas que venderé en dos patadas y….
- Buenos días…- ¡Gran Kami, es él!
-000-
Sobre la mesa del buró un vaso de agua y dos aspirinas efervescentes son lanzadas por una mano grande que sale de entre las sábanas. Un gruñido sigue al sonido de las burbujas en el vaso, es un hombre rubio quien bebe del vaso y se lleva las manos a la cabeza soltando algunas maldiciones en Inglés, luego vienen a su mente esos ojos verdes, esos cabellos castaños, esos labios….sus labios…
- Lita….
- Andrew- llama una voz en la entrada de la puerta que no se detiene a tocar, es una mujer castaña de ojos verdes, pero no la que espera ver.
- Reika, ¿por qué gritas?
- No estoy gritando, tú tienes resaca. Ayer tuve que sacarte del restaurante casi a cuestas- reclama la malhumorada mujer.
- ¿de verdad?
- ¡claro que de verdad! Ayer no dejaste de hablar durante toda la cena de "Lita, Lita, Lita y Lita", gran cena, Gracias
- Reika yo… lo lamento, no recuerdo nada.
- ¿nada?
- No, nada- dice sincero el muchacho de ojos verdes- ¿qué hice ayer?
- no importa, solo olvidémoslo ¿quieres? Puedes invitarme a desayunar algo
- No lo creo, Reika- se apena el rubio saliendo de entre las sábanas con su pantalón de pijama, tengo algunas cosas que hacer.
- ¿buscarás a Lita?
- A eso hemos venido a Tokio. ¿lo recuerdas? Debo darme un baño. ¿te veo en el lobby a las diez?
- Deberás ir solo. Yo también tengo cosas por hacer
- ¿qué cosas?
- Cosas, Andrew. ¡cosas!
La castaña sale enfurecida de la habitación de rubio que está ajeno a las pataletas de su cuñada, se mete a la ducha y cierra los ojos. Ve una casa, una casa en el bosque y un color viene a su mente: el verde.
Flashback
Aquel era su lugar favorito en el mundo, la casa de verano de sus sueños que había mandado construir él mismo, el lugar donde deseaba pasar los veranos al lado de la mujer de su vida. Ese era su primer verano juntos, el primero que pasarían en la casa en el bosque.
Una bella y alta chica de ojos verdes y risa cristalina corría entre los frondosos árboles de la propiedad, son unos futes brazos los que al final la aprisionan de frente.
- ¡Andrew, eso es trampa!
- Te alcancé limpiamente, Lita
- ¡Claro que no, tomaste un atajo!
- Bueno…ventaja de haber construido yo mismo la casa ¿no lo crees?
- ¿construir, tu? ¡solo te dedicaste a dar órdenes y a haraganear!
- Me has difamado dos veces en menos de cinco minutos. Es terrible que difames al hombre que más te ama en la vida.
- Creo que él se sobrepondrá- ríe la castaña intentando liberarse de su prisión pero sin esforzarse mucho.
- Eres terrible, querida…realmente terrible- intenta fingirse dolido el rubio- Yo te traigo al lugar de mis sueños, te he mandado construir un invernadero y tu solo Me ofendes, me difamas…. eres injusta, Lita Hansford…
- Amo como suena eso, repítelo.
- "Lita Hansford" Mi amada Lita….
- ¿me seguirás amando, Andrew? ¿me seguirás amando cuando seamos viejos?
El rubio se puso a las espaldas de la joven y la besó en la clavícula provocando un estremecimiento bajo la piel de ella.
- ¿ves esos árboles, Lita?
- Si, veo esos árboles….son inmensos. ¿pero qué tienen que ver con todo esto?
- Han estado aquí por siglos…cuando yo venía ya estaban aquí, cuando mi padre venía ya estaba aquí y cuando mi abuelo pisó estas tierras…estos árboles ya tenían ese tamaño.
- No te entiendo Andrew…
-mi amor por ti será como este bosque… Tú serás mi árbol.
- ¿árbol?
- Si, mi árbol. Mi raíz, mi fortaleza.
- No soy tan fuerte.
- Te equivocas, Lita…eres muy fuerte y eres lo que me hace serlo...por ti, por ti quiero ser fuerte, por ti quiero ser mejor…
- No imagino a mejor hombre que tú para estar a mi lado, Andrew…
La alta castaña se giró para encontrarse con unos profundos ojos verdes que la veían con la mayor de las devociones, un dulce beso les acompañó después, uno suave y lleno de amor.
- casi lo olvida, te tengo un regalo…
- ¿otro? Creo que nada podría hacerme más feliz que ahora, Andrew.
- Solo es para que lo recuerdes, para que recuerdes este momento siempre…
El alto joven inglés sacó de su camisa una pequeña caja negra de terciopelo, fue una sorpresa para la joven que miraba con incredulidad la pequeña caja, él la abrió segundos después, unos bellos aretes en forma de rosas color rosa estaban dentro.
- Andrew, son hermosos.
- te ayudo a ponértelos- se ofreció el rubio mientras colocaba los pequeños aretes a la chica frente a él- te ves bellísima.
- Me encantan, aunque…. ¿sabes algo?
- ¿qué?
- las rosas no se dan en los árboles.
- ¿no? ¡oh, diablos! ¿debí elegir unos cocos?
- Andrew, los cocos se dan en palmeras...- La muchacha de ojos verdes rió a carcajadas- Eres un tonto.
- Eres cruel, eres un árbol cruel.
-Soy honesta- corrige ella- ¿habías visto a un árbol más honesto que yo?
- a ninguno
- Tampoco a uno tan listo.
La alta joven se libró de los brazos del rubio para correr al interior de la casa, él corrió para alcanzarla poco después.
- ¡Lita, ven acá!
- ¡alcánzame!
- ¡Lita!
Esas risas, esa mirada, todo era parte de un cuadro perfectamente dibujado en sus recuerdos, recuerdos que lo perseguían todos los días, recuerdos que llevaba muy guardados en el corazón.
Fin de Flashback
El hombre rubio mira su reflejo ante el espejo, ve las ojeras en su rostro, ojeras que lo han acompañado desde hace un año atrás y por un momento no reconoce al hombre ante él, está más delgado, más pálido, más infeliz…
Termina por tomar las llaves del cuarto, su chaqueta y salir de la habitación. No desea estar encerrado, no desea estar solo y lo mejor que puede hacer es buscarla, buscar a su amada Lita.
Tienda de Antigüedades de la familia Hino:
Me sorprendo al encontrarme con un hombre alto de ojos celeste, muy parecido a Darien…Luego de pensarlo por un momento lo reconozco ¡Es Zafiro Black, el primo de Darien!
- Hola…- lo saludo apenada luego de un largo silencio que hice al tratar de identificarlo- Eres el primo de Darien ¿verdad?
- Prefiero que me llames por mi nombre, Soy Zafiro….Zafiro Black ¿me recuerdas?
- Claro que sí, pero eres un chico desesperado. No me dejaste terminar. Eres Zafiro Black, el músico.
- Justo ese. Anoche no pudimos terminar de charlar. Tu vestido… ¿sobrevivirá?
-No lo creo…. El vino no puede sacarse de esa tela…es una lástima. Era lindo.
- Descanse en paz- bromea el chico Black y me hace reír- Tienes una linda risa
La sonrisa de ese chico me hace sonrojarme. Es la primera vez en mucho tiempo que eso me pasa y no sé cómo reaccionar.
- ¿quieres ver el piano?- Cambio el tema y él sabe el motivo al instante y asiente. Yo lo guío hacia la parte trasera de la tienda, justo donde está el piano, él luce impresionado.
- ¿puedo probarlo?- Me interroga y yo asiento, no creo que importe. Alguien debería de tocar esto de vez en cuando.
- ¿Darien te dijo como llegar a la tienda?
- No, más bien lo seguí. Dijo que necesitaba un bolígrafo y sé cuál es su tienda favorita para comprarlos…
- ¿te lo contó?
- él no. Pero sus amigos doctores se burlan todo el tiempo de mi pobre primo. Tiene más bolígrafos que nadie en el hospital.
- Toca algo para mi ¿quieres?
- Encantado, pero siéntate a mi lado
- ¿a tu lado?
- Siempre inspira tocar acompañado de una linda dama.
- Siempre escuché que los pianistas son unos Casanova
- Solo con las chicas lindas.
- Entonces esta chica linda te pide toques algo para ella- le digo con mi sonrisa más seductora ¿yo coqueteando? Creo que puedo hacerlo…
Zafiro toca una suave melodía, una llena de amor y emociones, unas emociones que me en roban el alma . Cierro los ojos para disfrutar de cada nota que tocan sus manos expertas, disfruto con cada sonido y siento que viajo, viajo lejos a un lugar…. un lugar lleno de paz, mientras veo los ojos verdes, esos ojos verdes que tantas veces he soñado, luego no veo nada…
- Makoto, Makoto- me llama una voz a lo lejos, cuando abro mis ojos otros me miran, unos celeste, claros como el cielo, claros como el mar.
- ¿qué pasó?- murmuro aun somnolienta y ya no estoy en el banco, sino en el piso, entre los brazos de Zafiro
- Te desmayaste, no sabía que tocaba tan mal, tan mal que te quedaste dormida.
- Claro que no, no es eso es solo que… no sé lo que pasó.
- ¿has comido algo hoy?
- Claro que no, pero nunca lo hago.
- Muy mal, señorita- me riñe cariñosamente- habré de invitarle a desayunar
- No es necesario
- Es que yo también muero por comer algo. Mi primo no pegó un ojo en toda la noche y no me preparó el desayuno.
- Que mal anfitrión- me burlo y él hace un puchero muy tierno -entonces creo que debo congraciarme un poco, puedes invitarme a desayunar.
- ¿no se molestará Rei? Se ve que tiene muy mal carácter.
- Lo tiene, pero el cliente de los bolígrafos ya vino. Descuida- Le digo mientras imagino la cara de mi jefa gritando "¡Makoto, cómo dejaste la tienda sola!" Pero con un buen pastel sé que terminaré con su coraje- Lo superará.
Zafiro me ayuda cerrar la tienda y vamos a una cómoda cafetería a una cuadra de la tienda. Justo a la cafetería de la que Rei me compró mis primeros pastelillos hace un año, a Zafiro parecen gustarle.
- Creí que Rei era tu prima
- No, solo somos amigas. Ella me abrió las puertas de su casa y me dio trabajo
- ¿cuándo llegaste a Tokio?
Yo asiento
- No conocía a nadie y ella me abrió las puertas de su casa. Desde ese día somos como hermanas.
- ¿de dónde eres, Makoto?- Me interroga él- No pareces ser una chica cien por ciento japonesa. Tienes un aire europeo…no sé…
- Me gusta pensar que soy mitad Japonesa, mitad incógnita- Respondo con tranquilidad mientras bebo mi café.
- Ya entiendo…descuida, a mi me pasa igual- me tranquiliza- mi madre y la madre de mi primo son hermanas, ellas son Black…
- Entonces…
- Jamás conocí a mi padre y mi madre se rehúsa a hablar de él, de dónde lo conoció. Creo que le hizo mucho daño, así que tampoco sé de donde viene mi otra mitad.
- Gracias…
- ¿gracias?
- Por compartir a información conmigo, debe ser duro.
- No suelo hablar de ello con nadie, pero tú me agradas. Eres una chica honesta y creo que puedo confiar en ti.
-Podemos ser grandes amigos. Así tendría un amigo más.
Veo algo de decepción en el rostro de Zafiro pero intenta disimularlo con una sonrisa.
- Me encantaría, yo tampoco tengo amigos en Tokio, solo Darien mi primo. Pero deprimido no es muy buena compañía.
- Al menos él se deprime…Deberías ver el carácter de perros que tiene mi amiga, no desearías verla enojada.
- Entonces te propongo algo- me ofrece Zafiro- Vamos al cine o a cenar
Eso me toma de sorpresa y no sé que responder.
- Anda, vamos. Yo no quiero soportar a mi primo el depresivo y tu tampoco a tu amiga celosa
- ¿celosa?- me río. Nadie además de mí lo había dicho en voz alta.
- Lo está ¿no? Al menos es lo que yo vi anoche cuando salieron del restaurante eso me parecía.
- Será nuestro secreto- le digo en tono de confidencia para luego reír.
- Te costará aceptar una cena.
- Acepto, pero eso es chantaje.- Me finjo ofendida.
- Te dejaré elegir el lugar.
- Cuenta conmigo
Los dos reímos divertidos y bromeamos sobre mi buen apetito y lo costoso que le resultará nuestra cena, pero él insiste en decir que no importa. Ya verá el buen apetito de ésta chica dentro de unas horas.
- Es tarde…creo que debemos regresar
- La estaba pasando muy bien
- puedes tocar un poco más de piano para mi en la tienda, eres bueno.
- Entonces encantado
- No olvides los pastelillos para mi amiga, de algún modo debo bajarle el enojo y los pastelillos ayudarán.
- Calmemos a la fiera entonces…
El alto rubio camina por las calles de Tokio, ha ido ya a pedir informes a la policía, pero un evento como ese ocurrido un año atrás en una ciudad tan grande como Tokio no era algo que tuviera muy fresco, pero prometieron revisar darle información en cuanto la tuvieran.
Ahora moría de hambre, ahora deseaba comer algo, tal vez un café o un té, un emparedado o tal vez un panquecillo.
Al girar la esquina escuchó una voz "su voz" la de su amada Lita, la de la mujer de sus sueños y giró para todos lados. Había demasiado ruido, demasiada gente, demasiado todo y ahí estaba, del otro lado de la calle riendo como siempre, como en sus eternos sueños. Tan bella como siempre, tan linda como la recordaba y estaba ahí, solo a unos pasos de él, solo necesitaba cruzar la calle pero no pudo evitar llamarla.
- ¡Lita!
Continuará...
Madeeeeeeeeeeeeeeeeeeee ¿qué te parece tu avance de cumpleaños? :D tan tan taaaaan ¿qué pasará en agosto? ¿adivinas?
Nos vemos en un mes :D Espero te guste tu regalo, Madecita, la Clararina ayudó para varias cosas :D entre ellas el título del capítulo :)
Un abasho:
La Maga
