Disclaimer: Todo es de J.K. Rowling.

Hey que tal! Siento no haber actualizado rápido, pero tuve asuntos escolares (mucha tarea), creo que cometí el error de iniciar el fic en las primeras semanas de clases, pero ya volví .

De ahora en adelante, y si me apoyan con sus comentarios, planeo actualizar cada viernes. ¿Les parece?

Jeny3329: Es la primera historia que escribo, y tengo toda la intención de terminarla (:

Yue yuna: He aquí un nuevo cap. Espero que te guste.

Adrmil: Pues si aqui aparece Lucius, espero que te guste el cap.

Hermy Evans Black: me alegra que te gustara. Espero y así siga siendo.

II

-Eres un idiota Draco- bramó Theodore Nott.

-Theo, ¿eres consciente de qué no nos escucha?- dijo seriamente Blaise Zabini.

Ambos se encontaban en la blanca habitación del rubio en San Mungo.

Draco había permanecido inconsciente desde que llegó al hospital.

-Lo sé- respondió tristemente Nott- ¿crees que... ya no despierte?

El moreno suspiró.

-No lo sé, el medimago dijo que su situación era muy extraña, según él, nuestro dragón debería estar despierto. El tío Lucius casi lo mata cuando dijo que ya no podían hacer nada por él.

El castaño asintió apesadumbrado

-Sabes, lo vi llorar- dijo Nott, y el moreno lo miró ceñudo- me sorprendí cuando lo vi, él estaba aquí con Draco y ni siquiera se percató de mi llegada. Cuando me vió, borró todo rastro de lágrima y se fue.

Blaise se quedó callado, observó al rubio postrado el la cama e intentó imaginarse al frío y despota Lucius Malfoy llorando.

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Draco veía como miles de imagenes revoloteaban a su alrededor, algunas pasaban tan rápido que ni siquiera tenía idea de que había en ellas y otras simplimente estaban totalmente borrosas.

Para él, era como estar rodeado de miles de fotografías.

A su lado, su ex profesor de pociones seguía con su rostro totalmente inexpresivo.

Unos momentos despúes, todas las imagenes desaparecieron y Draco notó que ahora se encontraban en una brillante y floreciente jadín de una gran mansión, la cual tenía cierto brillo dorado gracias a la luz del atardecer.

Todo el jadín estaba decorado con detalles en verde y plata, desde los manteles de la larga mesa hasta las pequeñas esferas que flotaban por lo amplio del jardín.

"Muy Slytherin" pensó el ojogris.

Se giró para ver si podía observar algo más y a lo lejos vió a dos niñas jugando con unas varitas de juguete, una de ellas rubia y la otra castaña, mientras otra niña de espesa cabellera negra las observaba divertida.

A Draco le parecieron vagamente familiares, pero estaban un poco lejos y no las reconocía bien.

-Señor, ¿dónde estamos?

-Ciertamente creí que tardarías menos en preguntarlo- contestó Snape con una sonrisa burlona- esta, en algún momento fue la gran mansión de los Rosier.

El rubio se sorprendió. Su madre le había contado que muchos años atras, el ministerio les había arrebatado esa mansión a los Rosier por tratar con magia oscura.

-¿Qué hacemos aquí?

-Tienes muchas cosas por ver Draco, otras tantas por saber y demasiadas por entender- contestó el hombre y, sin decir nada más, emprendió marcha hacia la entrada trasera de la gran mansión.

Draco siguió a Snape y conforme ellos se acercaban a la entrada, varias persona salieron de la mansión por lo que el rubio supuso que la celebración iniciaría.

-¿Ellos no pueden vernos?- preguntó Draco curiosamente.

-Supuse que eso sería obvio- contestó el hombre secamente.

El ojigris rodó los ojos, ya había olvidado como era tratar con Severus Snape.

Puso más atención a las personas que estaban platicando en el jardín y se sorprendió al reconocer a un hombre de cabello rubio platinado, como el de él, y con el rostro más severo que haya visto, su abuelo Abraxas Malfoy.

El hombre se encontraba hablando con, si mal no recordaba, Cygnus Black, su otro abuelo.

Draco tuvo las repentinas ganas de escuchar sobre que hablablan, pero no sabía si debía o podía hacerlo.

-Puedes ir si deseas, despúes de todo, estamos aquí para observar y saber- musitó Snape indiferentemente.

Draco le sonrió e inmediatamente fue hacia sus abuelos.

-... estaremos perdidos si ese hombre llega a ser ministro de magia- decía Cygnus.

-Tengo entendido que apoya a los sagre sucia ¿no es así? De seguro les permitira tener puesto altos dentro del ministerio- contestó Abraxas con tono de repugnancia.

El señor Black asintió mientras tomaba un trago de la copa que sostenía en sus manos.

-Padre- dijo una voz infantil por detrás de Abraxas.

Draco ni siquiera se había percatado de la presencia del pequeño, pero inmediatamente reconoció al rubio de ojos azul acero como su padre.

Para perturbación de Draco, el niño resultaba realmente encantador y tierno.

-Me permites unos minutos Cygnus.

Black asintió y Abraxas pusó una mano en el hombro del pequeño y lo llevó dentro de la mansión.

Draco los siguió inmediatamente.

El rubio mayor volteó para asegurarse de que no hubiera nadie más ahí.

-¡¿Se puede saber que demonios quieres para que interrumpas mi charla con Black!?- bramó Abraxas y Draco se sorpredió por el tono tan furioso en el que habló.

-Padre, me siento mal, ¿podríamos irnos?- dijo el pequeño temerosamente.

Abraxas tomó por el brazo al niño y, por la mueca que hizo el pequeño, Draco supo que lo lastimaba. Y por primera vez, sintió lastima por su padre.

-Escucha Lucius, allá afuera hay gente muy importante con la espero hacer negocios y no me iré solo por que el débil de mi hijo no soporta un estúpido malestar, ¿entendiste?- siseó el hombre y Draco tuvo unas ganas enormes de golpearlo- ahora busca algo con que entretenerte y no vuevas a interrumpime.

Abraxas se fue, y Draco notó como una solitaria lágrima rodaba por la mejilla de su padre.

-Podría decirle a los elfos que preparen algo para que te sientas mejor.

El niño busco de dónde provenía esa voz, igual que Draco, hasta dar con una niña de largo cabello rubio y vestido blanco que salía por la puertas que daba a la cocina.

Draco la reconoció como una de las niñas que jugaban a las varita y su corazón dió un vuelco al darse cuenta de que era su madre.

Entonces las otras dos niñas debían ser sus tías Andrómeda y Bellatrix.

La pequeña se acercó a Lucius.

-Soy Narcissa Black, pero puedes decirme Cissy- se presentó alegremente.

-Yo... yo soy Lucius Malfoy- contestó tímidamente.

Narcissa fijó su vista en el brazó de Lucius, como su vista pudiera traspasar la tela de la túnica.

-Él no debió tratarte así- dijo seriamente Cissy.

Lucius solo agachó la vista.

-¿Cuántos años tienes?- preguntó de pronto claramente interesado.

-Nueve, ¿y tú?- dijo de nuevo sonriente la niña.

-Diez- contestó un poco decepcionado- creo que no iremos juntos a Hogwarts.

-Es verdad, pero cuando yo entre necesitaré un guía y tú ya estaras ahí para ayudarme- contestó Cissy mientras tomaba la mano del niño y lo llevaba a la cocina.

Draco sonrió cuando notó los ojos de su padre brillar por las palabras de Narcissa.

Al entrar en la cocina, la rubia llamo a uno de los elfos dómesticos.

-Bonny, mi amigo se siente mal preparale algo.

-Claro señorita.

La elfina corrió a cumplir con las ordenes.

-Gracias- dijo Lucius nerviosamente.

-No hay de qué- le contestó dulcemente la rubia- ¿por qué te trata así tu papá? El mío no suele ser así.

La mirada de Lucius volvió a entristecerse y Narcissa lo notó así que cambió de tema.

-Bueno no importa. Deberías visitarme más seguido, para que, cuando estes triste, juguemos y lo olvides.

Lucius asintió energeticamente pero despúes su cara se ensombreció.

-¿Y cuando me vaya a Hogwarts?

-Entonces me enviaras una carta cada semana hasta que entre yo.

Draco jamás creyó que su padre pudiera sonreír tanto.

-En toda su infancia, tu padre sólo tuvo una persona que le demostró cariño puro- el rubio se asustó al escuchar la voz de Snape, que estaba junto a él- y toma en cuenta que la conoció hasta los diez años.

-¿Por qué lo trata tan mal?- preguntó el rubio refiriendose a Abraxas.

Su padre era frío si, y algunas veces incluso pensó que no tenía sentimientos, pero jamás lo trato tan mal como lo tratron a él.

-Abraxas Malfoy fue, sin duda, una de las personas más crueles de nuestro mundo e incluso declaró muchas veces que su hijo sólo le estorbaba, cosa que transformó a Lucius de ese niño- señaló hacia donde Narcissa obligaba a Lucius a comer lo que Bonny le había preparado mientras el niño reía-, en el hombre que todos creen conocer.

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¡Hey! ¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Diganmelo en un review.

Nos leemos en el proximo cap.

Finite.