Disclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto, la historia y los hechos que se cuenten a continuación y me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: Bueno no he podido dejar de pensar en esta historia, por lo que he decidió sacarle otro capítulo para tratar de que no sea lea tan confusa. Y vale, creo que el lemmon no me ha gustado del todo. Pero bueno juzguen ustedes.

Por cierto: Aoi Hinamori si estás leyendo esto te informo que estas en el Rated M y no estás invitada a leerme: 1- Porque no tienes edad para leerlo. 2- Porque soy tú hermana mayor, soy 5 años mayor que tú y no tienes mi permiso. Así que ¡Largo!

Advertencias: Contenido para adultos. (18+)


See U in NY.

Capítulo II

All that Jazz.

Nara_Suri.

27 de mayo de 2013,

Ninguno de los dos tenía nada que perder, por lo cual la culpa y la vergüenza eran aquí emociones fuera de lugar. Él era un hombre y yo una mujer, así que el que pasase era más elemental que una suma. Sin duda todo sería un bonito y placentero recuerdo una vez el Concurso terminase. Un bonito recuerdo del final de su vida como adulto joven dándole paso a ser un hombre hecho y derecho, y que coronaria el comienzo de mi vida como un adulto marcando el fin de mi adolescencia. Por más que fuese una locura, sería una gran experiencia ¿Y luego no son esas experiencias las que buscamos toda la vida?

Habíamos tenido nuestra primera audiencia en la tarde y mañana teníamos la otra a las 10:30 a. m. pero al ser coctel de integración Hatake no podía reñirnos por bailar ni beber un poco, ya que era una de los eventos sociales obligatorios. Aproveche para presentarle a Sui algunos amigos que había hecho el Intercontinental, así después de tener prácticamente que torturar al Dj el trió dinámico del Intercontinental Jung-Suh, Meyling y Sakura (Corea, China y Japón) lograron poner el ambiente y que todos se pusiesen a bailar.

Me he cagado de risa cuando mis locas amigas han acosado totalmente a Hatake bailando como un par de strippers y este se le han subido los colores mientras yo bebía cerveza de la mesa de mis amigos Londinenses donde había esperado encontrarme a su coach, Itachi Uchiha. Suigetsu en cambio pareció bastante entretenido con la idea de emparejar con la linda Alison en vez de beber. Solomon me invitó a bailar ahora si parecía todo un Lord ingles, había crecido bastante desde el Intercontinental y bueno el siempre había bailado muy bien, aun que la cara de de niño no se le quitaría al parecer nunca. Todo parecía divertido hasta que las manos heladas se posaron mis hombros.

-. ¿Me prestas a tu pareja un rato?-le dijo en ingles a Solomon. El chico se encogió de hombros y se fue con el grupo de los coreanos que parecían divertidos de montar otra de esas coreografías que solíamos montar en las fiestas del Intercontinental.

-. ¿Bailamos?- preguntó.

-. Vaya…-dije alegada. -. Encantada Uchiha san…-le bromee dándole una mirada picara. Love&Roll de Supercell empezó a sonar.

Él a veces ponía la mano en mi cintura buscando apegarme hacia sí, yo no me dejaba dado que por muy entretenido que estuviera el perro guardián de Kakashi siempre me estaría vigilando. Las relaciones en el concurso no estaban prohibidas, realmente después de tres de ellos sabes que aquí la gente se enrolla el uno con el otro sin ningún lio, porque al final solo son 5 días. Sin embargo, nunca me ha gustado dar show y en el concurso pasado estuvimos lo suficiente en la boca de todos. Además, no me convenía que Hatake llegase a Tokio diciendo que yo había tenido una aventura con un coach de otra universidad.

-. Te vez hermosísima.- intentó besarme el cuello pero yo le respondí alejándome. -. ¿Por qué tan esquiva pequeña Sakura?-

-. Hatake me vigila.- le dije acercándome sutilmente. -. Y no quiero escándalos.- le susurré.

Al instante me puse a bailar con Suigetsu para no levantar sospechas y luego con Song-joo el coreano. El ojo de Kakashi no se despegaba de mí para nada, Solomon volvió a bailar conmigo. Itachi bailaba Han-Yoori la coreana con look de prostituta que se lo quería tirar desde el Intercontinental pero él parecía aburrido y ocasionalmente me lanzaba una sonrisa disimulada y una mirada picara. Le hice una seña para vernos fuera, rememorando nuestro primer beso en las afueras de esa Discoteca en Kyoto.

-. ¿A dónde vas?- Hatake me jaló del brazo.

-. Al baño.- le dije extrañada, él se relajó un poco y me dejo seguir.

No tuve que esperar ni 5 minutos, pero aproveche para retocarme un poco. Llevaba un vestido de silueta clásica entallado negro hasta la rodilla, sin escote y hombros descubiertos. Un collar de perlas corto, medias veladas color gris, blazer gris de pequeños cuadros negros, cartera gris y tacones negros. Retoque mi maquillaje y volví a pintar mis labios de rojo. Me acomodé el cabello y salí del baño, Itachi me esperaba fuera y sonrió arrogante. Se acercó y busco besarme, le rechace.

-. Pensé que íbamos a revivir viejos tiempos.-

-. Le he dicho que no coma ansias señor Uchiha.- puse mi mejor voz inocente. -. Hatake me vigila y no puedo demorar aquí, sin embargo quería hablar contigo.-

-. Soy todo oídos.- me tomó de la cintura y se me acerco insinuante.

-. Hoy es su día de suerte.- volvió a intentar besarme así que deje que me besase el cuello. -. Puede que hoy si este de humor para ir a su habitación.- él dejó de besarme y me miró con esos ojos penetrantes atreves de sus gafas.

-. Sabes que la 301 siempre está abierta para ti.- me informó aun teniéndome apresada de la cintura. -. ¿Te espero esta noche entonces?-

-. Sí, siempre y cuando usted se someta a mis reglas.- le tomé del cuello y le rose los labios.

-. Las que quieras.- buscó besarme.

-. En ese caso nos vemos a las 2 a.m.-le informé.

Él me besó demandante, con la boca ágil y la lengua traviesa. Yo me deje hacer enredando mis dedos en su cabello lacio color negro. Era un experto, su lengua rosaba la mía de una manera tan erótica que no creía posible. Sus manos antes en mi cintura se aventuraron a tocar mi trasero de manera descarada, las retiré con sutileza y le empuje delicadamente, dándole un beso corto.

-. Debo irme.- le dije. -. Nos veremos más tarde.- le limpie el lápiz de labios de la boca con el pulgar.

-. Lo esperare con ansias.- dicho esto me limpie el lápiz labial y camine en dirección al salón de la integración.

Bebí un poco de vino de arroz en la mesa de mis amigos los Chinos, baile un poco con los coreanos pero la fiesta se acabo pronto eran apenas las 10 p.m. cada quien volvió a su habitación ya que algunos de nosotros competíamos mañana. Me apoltrone en mi cama apenas llegue y me quite los tacones.

-. Esa inglesa cae por que cae, dame una fiestecita más.- me aseveró el peliblanco después de quitarse el blazer de su traje y desalojarse de la corbata. -. En hora buena vamos a follar a la inglesa, tú con tu ancianito y yo con esa cosita de Alison- me reí bajito, porque la verdad yo adoro a Suigetsu pero me parece él súper gay.

-. Vamos a estudiar, mañana tenemos audiencia.- le dije arrojándole una de las almohadas.

-. Oye Kakashi deja de estresarme que me he bebido hasta el perfume.- me dijo. -. Vamos por café- pidió. -. Vale…-me puse unas pantuflas y nos salimos.

Fuimos por los cafés y hemos estudiado hasta casi la 1 a.m. cuando el muchacho me ha dicho que simplemente no podía más. Así que espere a que se durmiese a pierna suelta para salir. Me he retocado en el baño y me he ahumado mas los ojos haciéndome lucir un poco mayor y sensual, me acomode las medias, me tire el cabello hacia un lado y me calce los tacones.

Trague seco y respire con el estomago para aplacar los nervios. No debía tener arrepentimiento alguno, después de todo Itachi Uchiha no sería ni el primero ni último chico con quien me enrollaría. Tampoco debía tener vergüenza, aun que esto fuese como perder la virginidad de nuevo, dado que yo no era una chica acostumbrada a coger a loco con cualquiera y sobre todo a acostarme con alguien por hacerlo. Solo había tenido un hombre en mi prontuario y por mas escabroso que fuese el hecho de que compartiesen el mismo apellido había sido mi novio del instituto y primer amor Sasuke Uchiha, quien no tenía nada que ver con el Fiscal Londinenses de 28 años. Me alise el vestido y toqué la puerta.

-. Puntualidad británica.- me dijo señalando el Rolex Oyster Perpetual Sky-Dweller pulso en cuero. -. Eso me gusta.- el reloj marcaba las 2 a.m. en punto. -. Pasa.- me dijo ronco. -. Te vez preciosa-sentí sus manos en mis hombros sobre el blazer. -. Déjame ayudarte con esto.- me susurró besándome la nuca, lo que me hizo sonreír complacida. Acto seguido me quito el blazer y me ofreció algo de vino.

Los cuartos de los entrenadores eran un poco más grandes y cómodos, además de privados porque solamente eran para una persona. Había una cama doble, baño interno, un sillón pequeño y un escritorio donde reposaba la cámara profesional y algunos libros. Me senté en aquel sillón y me di cuenta que habían unas cuantas velas alrededor de la habitación a lo que sonreí complacida y juguetona, ya no sentía nada de nervios sino mas bien con ganas jugar un poco. Itachi se sentó a mi lado después de dejar mi blazer en el espaldar de la silla del escritorio.

-. Así que de esto me perdía cada que rechace tu invitación.- tenia la piernas cruzadas y me incline hacia a él para quedar más cerca.

-. Bueno brindemos porque por fin has aceptado entonces.- ambos chocamos la copa y bebimos. Acto seguido el Uchiha puso la copa en el suelo, su mano en mi cara y me besó.

Itachi me quitó la copa a la par que entrelazaba su boca con la mía. Y sus manos tocaron mis medías subiendo hasta mi vestido exponiendo las tirillas que las sostenían y la piel blanca de mi piernas. Nos besábamos con pasión dejando que su lengua batallara con mía dentro de mi propia boca y él me regalaba caricias exquisitas en la poca piel expuesta de mis muslos. Comenzaba a sentirme acalorada y enrede mis manos en su cabello profundizando mas el beso, el moreno buscó el cierre de mi vestido en la parte de atrás, justo cuando iba a bajarlo le he detenido la mano y he dejado de besarle.

-. Espere señor Uchiha.- ese jueguito era de lo más divertido. -. Creo que va usted muy rápido.- le tome de la corbata y le lance una mirada insinuante.

-. Te deseo y no te haces una idea de cuánto.- quiso besarme de nuevo y me aleje de él aun sosteniéndole la corbata.

-. No, no, no.- le dije. -. ¿Recuerda mi condición para venir aquí?-le cuestioné.

-. Sí, te dije que podías poner las que quisieses.- me miró con una mirada cargada de erotismo a través del cristal de sus gafas.

-. Pues vamos a jugar un jueguito.- tiré de su corbata y él sonrió complacido. -. Uno no muy lejos de realidad dado que ya eres un hombre maduro y yo soy una niñita.- le quité las gafas y las puse en el descanso del sillón. -. Así está mejor.- le di un beso corto tirando de su corbata. -. ¿Qué te parece ser un hombre mayor seduciendo a una virginal jovencita?- dije con voz delgadita adornada con mi índice en mi boca incitándolo.

-. Suena bien.- me dijo. -. Aunque no veo muy bien sin lentes. A decir verdad no veo una mierda.- me aclaró.

-. Mejor aún, eso solo lo hace mejor.- me arrodille en el sofá soltando su corbata, misma que él aflojó un poco. -. Y tengo unas reglas más…-

-. La que quieras.- me saqué los tacones y me puse en pie. -. Solo tienes una hora.- me arrodille poniendo mis rodillas a cada lado de sus caderas y me senté en su ingle. -. Esta noche no puedes…- le susurré al oído. -. Desvestirme, ni penetrarme.- dije con decisión y le mordí la oreja. -. Así que Sr. Uchiha parece que a estas alturas de vida tendrás que enseñar a coger a una virgen sin quitarle la ropa ni lo pura.- desaté por completo el nudo de su corbata. -. Y hagámoslo más interesante, dado que no vez sin lentes yo tampoco veré esta noche.- me vendé los ojos con su corbata lila y me agarre a su cuello en la oscuridad.

-. Ven aquí jovencita has sido una nena muy mala.-

Me besó tosco y de manera animal tirándome un poco el cabello haciendo que una oleada de calor me invadiese enseguida acompañado de un gemido. Me prendí de su cuello y él me beso debajo de la barbilla de manera deliciosa a la par que sus manos se dirigieron a acariciar mis piernas. Me subió el vestido hasta un poco más debajo de la cintura dejando ver mis bragas de encaje negro y el liguero de mis medias. El solo pensar en que él me estaría viendo de manera descarada me excitó de sobremanera, y aun mas cuando me agarro uno de mis pechos sobre el vestido.

-. ¡Señor Uchiha!- gemí alto al sentir su miembro abultado encerrado en su bragueta bajo mis bragas.

Me agarro el trasero de manera descarada y apegaba más a su ingle. Estaba agitada y sentía la su respiración pesada y desigual a la vez. Nos besábamos con necesidad y la violencia era excesiva, yo tiraba de sus cabellos gimiendo cada que él me apretujaba los pechos. Estaba demasiado excitada, tanto que ni siquiera me di cuenta cuando él bajó el zipper en mi espalda hasta que sentí sus manos masculinas acariciándola haciendo que vestido callera hacia adelante justo hasta mi cintura.

-. Estas violando mis reglas.- le dije entre aquel beso fogoso que me estaba dando.

-. No…- besó mi clavícula desnuda. -. No te he quitado la ropa, solo la he cambiado de lugar y eso no va contra las reglas.- apretó mi pezón derecho sobre mi sostén de deportes sin copas. -. Cuando hicimos ese contrato verbal, mi pequeña niña has dejado mucho espacio a la interpretación.- me cargó y me acostó en el descanso del sofá.

Pude sentir como me alzaba hasta arribita del pecho el sostén de licra color negro dejando expuesto mi pecho de tamaño regular. Jugueteo con su pulgar sobre mi pezón derecho y yo jadeaba excitada. Cuando sentí su boca sobre ellos se me mojaron las bragas, me había metido en la boca del lobo y este lobo me sabia comer.

-. Volvamos a la igualdad de condiciones.- me dijo tras quitarme su corbata de los ojos y ponerse el de nuevo las gafas. -. No quiero perderme detalle de este cuerpecito.- me dijo al oído y tras eso volvió a besarme el pecho.

La sensación de su boca chupeteando mi pecho era gloriosa y podía sentir como la humedad en mi interior crecía. Le abrí la camisa en mi calentura palpando su pecho bien formado y sus brazos masculinos. Clave mi uñas en su espalda cada que me mordía.

-. ¡Uchiha san! ¿Por qué me hace cosas pervertidas?- le pregunté en nuestro juego.

-. ¡Oh cariño! Voy a hacerte ahora si un par de cositas pervertidas- sus manos se iban a aventurar a mis bragas.

-. ¡No!-chillé con una risita inocente. -. No lo hagas Uchiha san.-

-. ¿Por qué mi pequeña Sakura?- me pregunto volviendo a mi pecho.

-. Porque que me va a doler, mi mami dice que nadie debe tocarme allí.- esto era la mar de divertido y él sonrió.

-. En ese caso hagámosle caso a tu madre- me tocó por encima de las bragas y yo jadee dejándome hacer. Itachi se aflojó el pantalón dejando ver su potente erección en sus bóxers.-. Ven aquí.- me cargo de nuevo y me pasó sobre su ingle igual que antes. -. Ahora mi pequeñita puedes moverte aquí.- me dijo como si yo fuese una mocosa y no supiese que planeaba. -. Así le haremos caso a tu mami y sentirás muy rico como cuando te toco por encima.- yo le di un besito inocente en los labios.

Le montaba deliciosamente sin culpas ni remordimientos, él parecía complacido echado sobre el sofá jadeando y agarrándome el trasero con descaro. Mi vestido era un bollo sobre mi cintura y tenía los senos bamboleándose mientras me frotaba contra su erección atrapada en esos bóxers negros. Decidí jugar un poco haciendo mi papel de niña buena y pequeña preguntándole si era así como debía hacerlo, solo era juego. Yo era una persona seria y extremadamente adicta al trabajo, pero tampoco tenía un pelo de tonta y sabia bien el arte de complacer y complacerme, mi intención era solo jugar. Sin duda alguna me divertiría con él estos 5 días, después de todo había pasado tiempo sin tener un hombre calentándome algo más que el oído. Me aventure a torturarle con movimientos lentos que a mí me resultaban deliciosos y a él moreno tan dolorosos, Itachi se quejó con un par de jadeos.

-. Te has portado muy mal pequeña.- me dijo al oído mientras el mismo me estocaba aun con la ropa puesta y me pellizcaba uno de mis pechos de manera deliciosa. -. Debería castigarte a decir verdad.- me haló un poco el cabello intensificando todo lo que yo sentía. -. Y meterte esto entre las piernas.- le miré mal, no iba a soportar que rompiese mis reglas. -. Pero como soy un hombre tan bueno y bondadoso, sabré dejártela pasar esta vez y te castigare de una mejor manera.- le miré confundida.

Itachi me tomó por debajo de los hombros aun con el pecho descubierto y me cargó hasta su cama donde me arrojo con sumo cuidado, se puso sobre mi sin llegar a aplastarme y me beso de una manera tan erótica que pensé que moriría. Me amaso los pechos mientras me comía la boca y me mordisqueaba los labios.

-. Te vas a correr tan bueno que mañana te aseguro vas a quitar esa estúpida regla de la penetración, ya que solo nos quedan 5 minutos para que se cumpla el tiempo que me diste.- me dijo ronco. ¡Já! Sabía que eso lo había jodido.

El hombre de los ojos negros me abrió las piernas aun con las medias puestas, a Dios gracias que mi tanga era negra y no se veía tanto el hecho de que yo estaba supremamente húmeda. Me besó la piel libre de los muslos y la cara interna de estos haciendo enrojecer pensando que me haría un oral, cosa que es la mar de placentera pero que todavía me da bastante vergüenza y cuando me lo empiezan a hacer un poco de asco, pero él solo se ha detenido allí y me ha apartado un poco la tanga con los dedos exponiendo mi sexo a su vista. Enrojecí de vergüenza, menos mal que mis padres me había pagado ese tratamiento laser el año pasado.

-. Te voy a hacer tocar el cielo cariño.- cerré los ojos enseguida dispuesta a dejarme hacer. -. No cierres los ojos quiero verte disfrutar.- atrapó uno de mis pezones con su otra mano. -. Y no le digas a tu mami donde te voy a tocar.-

El muchacho abrió los labios de mi sexo pequeñito exponiendo mi clítoris. Repasó los dedos por la abertura y mojo un poco mi diminuto botón antes de proceder a frotarlo. Lo hacía en círculos y a veces lo alternaba con un movimiento de arriba abajo, haciéndome gemir alto. Itachi solo se reía complacido de su gran hazaña e intensificaba su frote para hacerme jadear más y más alto, le informé cuando sentía que el orgasmo se acercaba y él solo me torturo más hasta que sentí el escalofrió bajando por mi vientre, el entumecimiento en las piernas y el calor en la planta de los pies acompañado de un gemido sonoro cuando me deje ir. Mi pecho al descubierto subía y bajaba descontrolado y las piernas no me respondían.

-. Se acabo nuestra hora de juegos ¿Verdad que vas a quedarte un rato más?- estaba acomodado a mi lado con la camisa abierta y los pantalones desabrochados, podía ver a su erección asomarse envuelta en la tela de sus bóxers.

-. Solo tenía una hora libre, Hatake irá a despertarnos a las 3:30 a.m. para entrenar.- le dije algo más recuperada. Me senté sobre la cama y me acomodé el sostén de deporte. -. Tenemos audiencia mañana a las 10 a.m.- me puse los tacones.

-. Que pesado, podía haberlos despertado a las 7 a.m. y practicado, no es bueno dormir tan poco.- me dijo el muy descarado.

-. Descuida, soy de poco dormir. Sufro de insomnio.- le dije poniéndome ya el vestido. -. ¿Me ayudas?- él subió el zipper de mi vestido y me dio unos cuantos besos en la nuca.

-. Sr. Uchiha de verdad tengo que irme.- me giré para besarle de manera corta. -. Ese orgasmo fue más reparador que cualquier siesta, nos vemos mañana Itachi kun.- tomé mi blazer y mi cartera, comprobé en el espejo que no estaba hecha un lio y enseguida dejé la habitación.

Había sido una noche inigualable, y había sentido la falta que hace a veces tener un hombre sexualmente hablando. Sin embargo, el orgasmo me tenia de muy buen humor tanto que hasta podría ser buena gente con el pesado de Hatake cuando viniese a despertarnos y Sui quisiese partirle la cabeza o al menos eso creía hasta que lo vi parado en la puerta de mi habitación con cara de pocos amigos.

-. ¿Y tu donde se supone que estabas? Y no me salgas con que en el baño porque al baño no se va en tacones y con la cartera.- la mala leche floreció en mí enseguida.

-. Obvio que no estaba en el baño, Hatake.- le mire con odio. -. Tenía hambre y fui a comer, si no anduvieses pensando idioteces o creyendo que ando haciendo Dios sabe que cosas quizás te habrías tomado la molestia de leer la nota que le deje a Sui que estaba en Mac Donalds.- y si la nota existía y estaba sobre el tocador.

-. Por eso es que parecías una ballena…-dijo entre dientes mientras entrabamos al dormitorio a buscar a mi compañero.

Poco me importaba Hatake y sus idioteces, como les dije yo de tonta no tengo un pelo y sabía que podía demorarme más de la cuenta en la habitación de Itachi, así que había dejado todo fríamente preparado. Además, había algo en lo que mi nuevo amante se había equivocado la noche anterior cuando nos vimos en el pasillo: yo si sabia mentir y muy bien.


Un autor con reviews es un autor feliz.

Un autor feliz es un autor motivado,

un autor motivado es un autor inspirado.

¿Reviews? :3