Disclaimer: Naruto y sus personajes No me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto, la historia y los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del Autor: muchos seguramente esperaban que este fuese el final de la historia, pero le he dado un capítulo más de vida. Lamento mi desaparición y tratare de ponerme a día con las publicaciones. Realmente no estoy pasando por una buena etapa en mi vida y los ánimos que tengo para escribir son escasos, ya les contaré en désésperement vôtre que ha pasado. Ojalá pueda escribir algo decente porque siempre me ha gustado actualizar para mi cumpleaños, que por cierto es el viernes y celebro mis primeras dos décadas de vida. Ojalá les gusté y lamento si la he liado.
Por cierto: Aoi Hinamori si estás leyendo esto te informo que estas en el Rated M y no estás invitada a leerme: 1- Porque no tienes edad para leerlo. 2- Porque soy tú hermana mayor, soy 5 años mayor que tú y no tienes mi permiso. Así que ¡Largo!
Advertencias: Contenido para adultos. (18+)


See U in NY.
VI
One More Night.
Nara_Suri.

31 de mayo de 2013,

De verdad que esto parecía irreal, seguramente si le contase esto a alguien en Tokio jamás me lo creería. Lo que tenía frente a mi era sin duda alguna increíble. ¿En qué cabeza cabría algo como esto? Podía ver la sonrisa burlona de Sui quien también estaba tan atónito y no daba crédito a lo que pasaba.

-. Como no sabía de qué te gustaba la mermelada te he traído de todas las que habían en el buffet.- ¿Kakashi Hatake trayéndome el desayuno? Vale, esto era una mala broma.

-. Ya... ¿Cuéntame que le has puesto?- pregunté.

-. Me ofende tu pregunta, pues por supuesto que nada.- dijo dándome una sonrisa. -. Solo necesito que estés descansada y relajada, no puedo dejar que mi pequeña estrella ande sin comer.-

-. Anda que ya decía yo que la veta de la amabilidad por mí no podía surgirte tan de pronto.- resoplé hastiada.

-. Solo porque hoy vamos a finales no voy a contestarte como te mereces, y no te abriré un disciplinario en la universidad.- seguía con esa asquerosa sonrisa en el rostro que me daba escalofríos.

-. Pues yo quiero ver que lo intentes.- dije comiendo algo de pan con mermelada de fresa y mantequilla de maní. -. Profesor no eres para abrirlo, si a duras penas te ha salido el cartón de abogado en una caja de Zucaritas.-

-. Perr...- Sui le ha interrumpido.

-. Yo de ti ni lo hiciera, que vamos que nosotros si podemos iniciarte un proceso disciplinario por irrespetarnos.- le atizó Sui acertadamente.

-. Joder.- soltó. -. ¿Cómo está tu garganta?- volví a preguntarme con esa falsa amabilidad que tanto me toca las narices.

-. Mejor...-le dije.

-. Iré por un agua de jengibre para que te sientas mucho mejor.- dicho esto nos dejó solos un rato.

No pasaron ni dos segundos desde que nuestro entrenador se retiró cuando Sui y yo soltamos una carcajada ante tal cuadro.

-. Menuda zorra ¿Porque estas tan irónica?- todavía seguía riéndose.

-. Porque me molesta la gente como Hatake.- le dije. -. Empieza a presionarnos y eso no me gusta, existe la posibilidad que perdamos ¿Sabes?- ya yo no me reía, hablaba muy enserio.

-. Ya sé, pero hay que ser positivos.- se robó una de mis tajadas de pan con mermelada y mantequilla de maní. -. Ya hemos visto a estos chicos, hemos competido con ellos y hemos salido victoriosos. Solomon es muy buen orador pero Alison es su punto flaco. Nosotros nos siento fuertes.-

-. ¿Y si perdemos qué?- le pregunté con miedo.

-. Pues nada va a pasar, el segundo lugar es un buen puesto. Nosotros estamos cubiertos, cualquier universidad nos hará becarios.-

-. Quiero ganar esto.- le dije comiendo un poco de pan con nutella.

-. Vamos a ganar Saku, nos hemos jodido por años para esto. Además todos sabemos quién está haciendo los méritos para el mejor orador.- me abrazó con cariño y me acarició la cabeza.

-. Ese premio es Solomon, es él quien va a ganar.-

-. Eso está reñido, tu también tienes muchas posibilidades.- dijo después de besarme el cabello.

-. Hay que ver que pasa- dije bebiendo algo de café.

-. Saku...yo quería hablarte de algo...-se rascó la cabeza y yo le mire confundida. -. ¿Tú y Sai...?-

-. ¿Yo y Sai qué?- le pregunté. -. De ese tonto ni me hables, por mi que le den por donde le pica el pollo.-

-. Precisamente de eso quiero hablar...-

-. Sui...-le llamé. -. Te pido que no interfieras.- le dije. -. Nunca quisiste ayudarme a conquistarlo, así que no te metas ahora que la cosa esta en su peor estadio.-

-. Bien, él me había pedido que hable contigo.- ¿Saito de que va? -. Me contó lo de ayer, y mira creo que sería bueno que lo dejases hablar. Sé que ahora te sientes muy presionada pero al menos cuando esto acabe dentro de un par de horas, date la oportunidad de conocer su opinión sobre su situación.- tomó mi mano entre las suyas. -. Aunque sabes, pesándolo mejor, creo que es mejor que disfrutes tu lío con el anciano, que vamos anoche ese cigarrito se te fue para un par de horas.- le sonreí.

-. No te metas en eso ¿Vale? Sai y yo es algo ya definitivamente no fue.-

-. Aquí está tu agua de jengibre, bebe todo te necesito perfecta para esta tarde.- el pesado de Hatake había vuelto. -. Después se van a lavar los dientes y tú te vas a poner guapa, necesito que hoy estés deslumbrante.- Que me dieron ganas de tirarle la tomada de jengibre encima.

Terminamos de comer y nos dirigimos a la habitación. Kakashi había obviado la práctica de hoy y dijo que mejor nos dedicásemos a pensar en otra cosa. Sui se puso a ver televisión. Pero yo la verdad con lo de Sai y lo de la final no tenía cabeza para nada.

-. ¿Podemos vernos antes de la audiencia?- me escribió el fiscal.

-. ¿No están entrenando?- le pregunté.

-. No. Les he mandado a pensar en otra cosa y tengo algo importante que tratar contigo de carácter académico-

-. ¿No puede ser después?- le pregunté.

-. Después de la audiencia no creo que vayas a tener tiempo de hablar conmigo.- me escribió.

-. ¿Nos vamos a ver en la noche, que no?-

-. Sí pero...sé que no lo tomarías enserio.-

-. De verdad no me apetece.-

-. Está bien...-puso. -. No te pongas nerviosa, lo harán bien e independientemente de quien gane, las mejores universidades se pelearan por ustedes.-

-. Gracias.-

-. Estaré en mi habitación donde eres bienvenida.-

-. Lo pensaré.- finalicé la conversación.

-. Pero mírate la carita de folláme que tienes.- me tiró una almohada y me di cuenta que había acabado el capítulo de Suits.

-. Ándate a la mierda.-

-. Con cariño princesa, sino no vas a tener quien te sostenga el pelo cuando te lo estés rizando.- me bromeó. -. Ándate más bien tú a echar un polvo con tu viejito a ver si se te quita el mal humor, que andas la mar de borde-

-. Voy a cambiarme, tú nada más piensas en follar-

Salí hacia el baño a cambiarme de ropa en vista que andaba en pintas de gym y no preparada para una audiencia dado que esta mañana antes de desayunar nos hemos pasado entrenando. Además que tenía ganas de bañarme y desestresarme un poco. Una idea traviesa cruzó por mi cabeza enseguida, miré el reloj que marcaba casi medio día. Me quedaba bastante tiempo.

-. ¿Quién es?- preguntó él sin saber de mi visita.

-. Abre- le dije.

-. Pasa- abrió la puerta. -. Que fachita...-dijo al verme

-. ¿Querías verme, no es así? Pues aquí me tienes-

-. Pensé que no estabas de humor para nadie-

-. Ya ves que vivo cambiando de idea siempre-

-. Pues bien que yo quería decirte...- le estampe un beso para callarle porque no me apetecía hablar de nada y menos de trabajo.

-. Dejemos eso para después de la final- estaba guindada de su cuello y él me acaricio la espalda.

-. Entonces que...- no quería dejarlo hablar.

-. Vieras que necesito desestresarme y tu eso lo sabes hacer muy bien. Así que vine a proponerte un contrato.- dije molestando con términos jurídicos. -. Yo uso tu baño y tú me follas como se debe-

-. Interesante propuesta...- me saqué las sandalias de baño e Itachi me plantó un beso. -. A mí también me apetece bañarme con tan excelente compañía.- sentí su lengua a adentrarse en mi boca. -. Ven acá...- me quitó el bolso de gym que contenía mi ropa y lo puso sobre el escritorio. Acto seguido volvió a besarme.

Me quitó la camiseta exponiendo mi torso tan solo cubierto por el sostén deportivo y me cargó a lo que yo le rodeé con las piernas abrazando su pelvis contra la mía. Sentía su boca recorrer la mi cavidad de cabo a cabo y su lengua tocarme hasta la garganta. Le saqué la camiseta y enredé mis dedos entre su cabello negro.

-. ¿Te cuidas?-

-. Sí.- le dije. -. Pero no voy a dejar que me folles sin condón así que olvídate de sexo bajo la ducha.-

-. No me mates así-me puso sobre la cama y me siguió besando encima de mí.

-. Olvídalo- me sacó el sostén de deportes y expuso mis pechos a su vista.

-. Bien-dijo algo enojado atrapando uno de mis pezones rosados entre sus dedos. -. Entonces antes de bañarte te voy a follar de lo lindo- lamió lo que tenía entre los dedos tirando del otro.

Me tocó los pechos con violencia haciéndome gemir como loca apretándome contra su blanca espalda. Siguió bajando en mi abdomen con su lengua y se entretuvo jugueteando con mi ombligo. Apreté las piernas sintiendo el cosquilleo delicioso de la excitación, el ombligo era una zona erógena que me daba un candor en partes nada decorosas, le apreté el trasero excitada.

-. Se te ven tan bien esos hotpants que hasta me da grima quitártelos- mencionó. -. Si yo fuese tu novio no te dejaría salir con eso puesto-

-. Gracias a Dios tengo problemas serios con el compromiso- volvió a mis pechos lengüeteando uno de mis pezones.

-. Interesante, pensé que eras relaciones estables-

-. No me gustan los líos de una noche, pero detesto los formalismos y compromisos... ¡ah!- Gemí ante una de sus succiones.

-. Hace mucho que noté eso de los líos de una noche- tiré mi cabeza hacia atrás sintiendo su lengua en mi cuello. -. Yo sé perfectamente que no eres una zorra, no eres el tipo de chica que se vaya a la cama con cualquiera. Si así fuese te hubieses ido a la cama conmigo en Kyoto- tiró de mi pezón con los dedos. -. Vamos si seré como el tercer o cuarto tío que te tiras en la vida y se ve que es la primera vez que te lías con alguien- este tipo iba a desquiciarme me sentía completamente húmeda.

-. ¿Quieres que te recuerde cuantos años tengo?- atine a decir coherentemente.

-. Diecinueve- puso las manos en el borde mis shorts de gimnasio. -. Me lo dijiste fuera de esa discoteca en Kyoto después que te besé- deslizó la prenda por mis muslos y los acarició mientras lo bajaba. -. Si no nos llevásemos tanto, te presentaría a mi madre- bromeo.

-. A mí no me interesa conocer a tu madre-le aclaré. -. A mi cógeme bien y me doy por bien servida- me rozó con los dedos sobre las bragas -. ¡Coño!- gemí.

-. Para ser una mocosa sabes lo que quieres- apartó mis braguitas y deslizo su dedos por toda mi abertura. -. ¿Porqué no tienes al menos 5 años más?-

-. Sabes que lo que te pone es saber que lo estás haciendo aquí y en Japón es ilegal- seguía acariciando tortuosamente.

-. Puede ser- me besó excitado introduciendo su lengua sin dejar de estimularme.
Le tire los brazos al cuello profundizando más nuestro beso mientras él me masturbaba con descaro, me arrodille aun enganchada a su cuello y desabotoné sus jeans. Itachi me ha apartado con su mano libre y ha engullido uno de mis pechos llevándome al borde del colapso. Me corrí un rato después cayendo sobre el colchón.

-. Vale, eso ha estado intenso- le dije solo vestida con las bragas.

-. Y lo que te espera- retiró mi ropa interior y se puso sobre mí bajándose los vaqueros y el bóxer.

Rasgó la envoltura del preservativo y se lo puso sin mucha dificultad. Lamió mis senos con descaro y yo me dejé hacer sin mucho miramiento. Pasó mi pierna izquierda sobre su hombro y me penetró hondo dándome un dolor placentero al llenarme por completo. Sentía como me partía en dos cada que su pene se adentraba en mi cavidad, haciéndome gritar de placer. Me enloquecía como ningún otro hombre lo había hecho, él acallaba mis alaridos con besos y yo me corrí rápidamente, sin embargo el moreno no bajo la intensidad ni el ritmo en ningún momento. Me desquició en otro orgasmo agarrándome yo de sus cabellos largos y su sonrisa arrogante se curvó en su boca de adonis, se vino cuando a mi me sobrevino el tercer orgasmo y se acostó a mi lado después de quitarse el condón.

-. Ese era el tipo de relajación que necesitaba- estaba sudada y el pecho me subía acelerado.

-. Ya ves, mira nada más de lo que te perdiste hace seis meses-

-. Si hubiese aceptado, no estaría aquí. Estarías seguramente follando con alguien más.- me acerqué para besarle, él me tomó la palabra.

Itachi besa de muerte, eso lo sabía desde Kioto. Cuando con uno de esos me hizo despertar de mi letargo. Él no era un hombre para enamorarse, no era un hombre para algo serio. En términos machistas, era un hombre para el placer y no para el deber. Pese a ser exitoso, guapo, encantador e inteligente, no era alguien con el que tendría yo algo estable. Quizás por esa claridad era que podíamos tener este tipo de relación. Su lengua acariciaba la mía y nuestras manos se escurrían entre nuestras anatomías. Después de separarnos a él le apeteció besarme en otros labios. Me corrí muerta de vergüenza, nunca he podido habituarme a que me hagan sexo oral.

Me llevó cargada a la ducha mientras nos besábamos. Nos acariciábamos a la par que nos lavábamos y su gran miembro me quemaba entre las costillas, sin tacos yo le daba casi al pecho. Me lavaba el pelo dulcemente mientras nos decíamos guarradas en el baño y dejaba que me acariciase los pechos. Le masajee la polla con un poco de acondicionador y le hice correr, Itachi gruñó complacido ante mi caricia llevándome el cuerpo con su descarga blanca. Nos lavamos entre besos y el Uchiha me acarició entre las piernas antes de salir de allí para vestirnos.

-. Coño, esto es lo mas erótico que he visto en mi vida- ya me había puesto la ropa interior y el liguero. -. Nunca había visto a una chica vestirse con ropa que está hecha para que se la quite- Itachi tenía la camisa blanca del traje puesta y los bóxers. -. Eso es muy sensual- mi pierna izquierda estaba sobre la cama poniéndome las medias con sumo cuidado para no rasgarles.

-. ¿Te apetece hacerlo tú?- le pregunté invitándole.

-. Estas jugando con fuego...nenita- Itachi me subió las medias lentamente mientras me besaba la piel antes de cubrirla. Hizo lo mismo con la otra pierna. -. Te tomaría unas cuantas fotos- me dijo sensual al oído.

-. No me va que mi cara termine en algún sitio porno- empecé a doblar mi ropa de deportes y la ropa interior que me quité.

-. Eres muy desconfiada-

-. Mal de familia-

-. Yo te estaba proponiendo algo artístico...- me dijo me indignado. -. Unos bonitos retratos, para hacerte hacer posiciones de vídeos porno me basto solo y no necesito mas cámara que mirarte- se puso los pantalones.

-. De momento pasó, no queda mucho tiempo y aun tengo que arreglarme el pelo.- dije mirando la hora en el móvil dándome solo hora y media para arreglar mi cabello y maquillarme. -. Ya veremos qué pasa en la noche- saqué de mi bolso los Manolos y guardé las sandalias y la ropa.

-. Vale, quería hacerte otra propuesta. De tipo académica a decir verdad- no quería hablar de estudios, trabajos o competencia después de esta relajación. Ya se había encajado la camisa y se ponía el pantalón.

-. Hablaremos de ello después de la audiencia- me enfundé en el vestido de cuero negro totalmente ceñido. -. ¿Me ayudas?- le dije ya que no alcanzaba a el zipper.

-. Joder... ¿Esa es tu ropa de la audiencia?- subió el zipper y me toqueteó por encima de la ropa.

-. Sí.- nos besábamos sin prisa.

-. Vas a matarme- quería lío de nuevo pero realmente no había tiempo.

-. Tengo que irme guapo, sino iré echa un lío a la audiencia- le aparté de mi lado, tomé mi bolso y salí de la habitación.

Después de esos reparadores orgasmos me sentía menos presionada, ligera y libre. Caminé sin prisas hasta el cuarto donde muy seguramente Sui me gastaría un par de bromas y yo le daría una leche por salido. Me eché un cigarrito antes de entrar al cuarto.

-. Jo...jo...jo pero mira nada más y hasta os habéis duchado juntos- le arrojé el bolso lleno de ropa de ejercicio. -. ¡Era una broma! ¡Menudo geniecito que tienes tú!- me dijo el muy puto. Rebusqué en la maleta mi secador de cabello. -. Pero que modelito ¿Vamos a una audiencia o a una orgía sadomasoca?- estuve tentada arrojarle el secador pero aun tenía que arreglarme el pelo.

-. Ándate a la mierda- le dije.

-. Amargada-

Como es habitual el peliblanco me sostuvo el cabello mientras yo me lo secaba con parsimonia y lo enrulaba, a la par que me gastaba un par de bromas sobre mi vida sexual y amorosa. De alguna forma eso le ayudaba a distraerse por lo que no le reñí más allá de lo normal. Al terminar de arreglarme el cabello telefoneé a mis padres quienes me regañaron por ser una mala hija y no decirles sobre este momento que era tan importante para mí, que habrían cogido un avión y se hubieran venido a ver la final. Me desearon el mayor de los éxitos y que no me diese tan duro, que pasase lo que pasase estaban muy orgullosos de mí. Sui hizo lo propio con los suyos y te tocó calmar a su madre quien lloraba como una Magdalena.

-. Menudo jaleo ¿Te apetece comer algo?- me preguntó mientras yo acababa de maquillarme los ojos. -. Yo no he almorzado.-

-. Nada, sabes que se me va el hambre. Un cigarrito quizás si-

-. Pues anda guapa, hoy invitó yo- me acercó la cajetilla de mentolados, y me prendió el cigarro en la boca.

Nos fumamos el cigarro en silencio aunque en las habitaciones estuviese prohibido hacerlo. Ambos estábamos ansiosos, empezaba a sentir urticaria y algo de gastritis porque estábamos a menos de 20 minutos de la final del Concurso Mundial de Oratoria. Aplaste la colilla contra el piso y seguí maquillándome.

-. ¿Están listos?- Kakashi entró en la habitación. -. Joder ¿estaban fumando aquí dentro?- me puse de pie y me calce los tacos.

-. Algo hay de eso- repuso Sui poniéndose el blazer del traje y acomodándose la corbata.

-. Vamos...- dijo nuestro entrenador.

-. Vamos- me puse el blazer blanco de solapas en cuero, me puse algo de perfume, tomé mi cartera Ferragamo y la carpeta con el expediente.

Caminamos con decisión al auditorio y esperamos fuera donde todos, conocidos y desconocidos de acercaban felicitarnos y a desearnos suerte para la competencia. El equipo londinense apareció casi que a la par que nosotros y su entrenador me dedicó una mirada que destilaba sexo puro y me ladeo una sonrisa. El móvil de Sui sonó, él tomó la llamada. Me preocupaba que estábamos a escasos minutos de entrar, y él se había ido a charlar solo Dios sabe con quién.

-. Kakashi- se acercó mi pervertido entrenador londinense. -. Señorita Haruno- saludó.

-. Dr. Uchiha- le devolví el saludo.

-. Itachi- saludó mi entrenador.

-. Buena suerte allá dentro- puso su mano en mi hombro y me dio una sonrisa. -. Espero que os vaya bien- dijo a Kakashi.

-. Igualmente- dijo el pelo plateado.

-. Muchas...- me vi interrumpida por Sui quien llegó con el móvil.

-. Disculpen... Saku te llaman de Japón- me dijo dándome el teléfono.

-. ¿Quién?- le pregunté, Itachi me miró curioso.

-. Solo atiende- tomé el teléfono.

-. ¿Con quién hablo?- pregunté y el time counter se acercó.

-. Sakura- me helé al oírle. -. No vayas a colgar te lo ruego...- no sabía qué hacer.

-. Ya deben entrar- oí decir.

-. Sakura...- me llamó Kakashi

-. Supe que estas en la final, quería felicitarte.- no sabía que decir, un nudo se me instaló en la garganta.

-. Haruno, cuelga que vamos a entrar- reclamaba mi entrenador.

-. Veo que te apuran, solo voy a decirte lo que te dije antes que te fueses a Kioto.- puntualizó. -. Si hay alguien que pueda ganar eso, eres tú. Buena suerte.- dicho esto colgó.

Quedé estática y con las piernas hechas una gelatina después de esa llamada, a lo que Kakashi me bajó a la realidad de un tirón donde disimuladamente le entregué el móvil a Sui a la par que caminábamos hasta donde nuestra mesa en la primera fila del auditorio. No podía terminar de creérmelo, pusimos los expedientes en la mesa y tomamos asiento.

-. ¿Por qué coño has hecho eso?-le pregunté.

-. Era una sorpresa, él quería hablar contigo en este momento tan importante y sabía que tú siendo tan borde como eres no le pasarías al teléfono ni en las drogas- me dijo.

-. No...No quería hablar con él- me mordí el labio.

-. No pensé que fuera a decirte nada malo- me dijo preocupado. -. Joder ¿la he liado parda, que no?-

-. Ni mo...- el time counter me interrumpió.

-. De píe para recibir a el honorable tribunal- todos en la sala nos pusimos de píe.

Respire hondo e inició la audiencia. Puede que me estuviese muriendo por dentro pero el show, debía continuar. Sentía los ojos del fiscal puestos sobre mi espalda y así mismo los de Kakashi. Alison pasó al estrado y empezó con la formulación de la demanda, los lapiceros se izaron sobre el expediente y con la venía del tribunal empezó la gran final de Concurso Mundial de Oratoria: London College v. Universidad de Tokio.

-. ¿Qué no hay contrato señores magistrados? Eso es negar una obligación, porque tiene todos los elementos esenciales: acuerdo de voluntades, ausencia de vicios en el consentimiento y objeto y causa lícita.- oh Solomon estabas perdido conmigo.

El rubio argumentaba exaltado poniéndole todo el sentir y la emoción del caso. Los cuchilleos se oían por doquier. Sui escribía con decisión. Ya habíamos hablado y yo me preparaba para la intensa y dura duplica.

-. Honorables magistrados. Nunca se ha negado la existencia de la obligación y mucho menos de un contrato.-. Le di una sonrisa coqueta al presidente del tribunal. -. De hecho reconocemos que pese a la cláusula A) del memorial de entendimiento estipula que el documento no constituye contrato, este legajo si cumple sustancialmente con los requisitos para ser un convenio de particulares.- la cara de Solomon fue épica. -. No obstante, partiendo de esa premisa y de la teoría de los foros a nivel internacional. Consideramos que en virtud del forum non conviens, dado que el demandante es una fuerte empresa francesa y nuestra empresa es apenas una pequeña productora farmacéutica boliviana, que el presente contrato ha de regirse por las normas de derecho comercial de los pueblos de las Américas y de los principios Unidroit, de tal suerte que los acuerdos de confidencialidad no nos son vinculantes a razón que es además un hecho notorio la deficiencia mental que mi representado. Así las cosas...- tomé un poco de agua mirando directamente al presidente para ponerle nervioso. -. Pido señores que se declaré la no violación de las cláusulas G) y F) quienes contienen dichos acuerdos.- batí un poco las pestañas. -. Con su venia señores jueces. Esta representación descansa.- el silencio reposó en el auditorio.

-. La mesa tomará 30 minutos para deliberar y posteriormente de dará inicio a la premiación.- anunció el presidente. -. Pueden salir del auditorio-

Recogí el expediente y tomé mi bolso ferragamo. Sui me siguió y ninguno de los dos musito palabra alguna. Tenía el cuello y le pecho muy seguramente lleno de ronchones producto del estrés.

-. ¿Qué demonios hiciste?- me preguntó Hatake.

-. Cambiar el argumento- le dije entre dientes. -. Solomon conocía los puntos flacos, solo le torcí su argumento-

-. Pero...-

-. Ándate a la mierda-le solté con fastidio. -. Sui regálame un puto cigarro- solté. -. Ya me hartó este imbécil- pude ver la sonrisa del fiscal Uchiha mientras se reunía con sus pupilos.

Nos sentamos en las bancas de fuera donde mi compañero y yo nos fumamos un cigarrillo mentolado para calmar los nervios. La gente venía de cuando en cuando a felicitar y aseverar nuestra victoria de la misma forma en la que atosigaban a los chicos londinenses, el pálido Salomón y a Alison que al parecer se ha ido a vomitar un par de veces al baño.

-. Tengo miedo Sui- estaba acostada en la banca con la cabeza sobre sus piernas mientras él me pasaba los dedos entre el flequillo. -. No quiero perder-

-. No lo haremos...- me tranquilizó. -. Ganaremos, ese es nuestro destino. Lo supe desde que fuimos al nacional. Nosotros dos vamos a ganar algo grande- me dio una sonrisa. -. Esa vez no ganamos porque éramos muy jóvenes. Tu recién cumplías los 17 y yo tenía tu edad- prendí otro cigarro, el último de la caja. -. Anoche estuve viendo las fotos eras una niña...daba risa verte vestida con blazer y camisa, parecías jugando a ser grande- le pase el cigarro para que le diese una calada. -. Ahora ya eres toda una mujer, una mujer muy hermosa realmente- su tono me resultaba incómodo.

-. De nada me ha servido eso- le aclaré.

-. Bueno, guapa. No estamos en la final solo por lo que sabemos.- bromeo. -. Ese par de piernas nos dieron una que otra ayuda- le quité el cigarro. -. Solo porque ese enano no haya sabido darse cuenta la clase mujer que eres, no significa que tu belleza no sea algo admirable- volví a sentirme incómoda de nuevo.

-. Oh joder, por eso eres mi mejor amigo- necesitaba ponerme en zona segura.

-. Creo que es hora de pararnos.- me dijo. -. Quedan solo 10 minutos para que te retoques el maquillaje, te peines y toda esas tonterías que siempre haces- me senté en la banca.

-. Eres un idiota-

-. Sabes que vas a casarte conmigo- me bromeo.

-. Estoy pensando seriamente en que debería dejar que te llevase la milicia- le bromeaba yo con lo del servicio militar obligatorio y su gran idea de que me casase con él por un mes para caer en el eximente.

-. Ve a arreglarte, tu anciano no ha dejado de mirar para acá con mala leche porque estabas acostada en mis piernas-

Tal y como pensé Alison seguía en el baño vomitando hasta la primera cena desde que empezó el concurso. Estaba verde la pobre quien se lavaba la boca quitándose el horrible sabor, yo me lavaba las manos para quitar el olor a tabaco.

-. ¿Te sientes bien?- le pregunté.

-. No...- me dijo. -. Voy fatal...-

-. ¿Quieres que te consiga un té o algo?- le pregunté.

-. No, no te preocupes.- me dijo empezando a maquillarse. -. Lo han hecho de muerte allá-

-. Ustedes tan bien.- le dije dándole una sonrisa.

-. Sakura...- me llamó. -. ¿Puedo...puedo preguntarte algo?- me dijo algo nerviosa.

-. Si claro...-

-. ¿Cómo...como puede estar tan tranquila? Es que...no lo sé yo me siento fatal estoy nerviosa por lo resultados- ella era tan dulce.

-. Que parezca segura por fuera no significa que no esté muerta de miedo por dentro- le confesé. -. Solo piensa que independientemente de que lo pase...nuestros futuros académicos inmediatos están cubiertos.-

-. Creo que en eso tienes razón- me dio una sonrisa.

-. Además que ¡Hoy nos vamos de fiesta!- bromee.

-. Si...todavía recuerdo las fiestas en Japón.- dijo sonrojándose. -. Aun que Yamcha no vino- me dijo, refiriéndose al chino con el que se había liado en el intercontinental.

-. Anda que sí, pero lo que hay es de donde escoger- batí las pestañas a ver cómo me había quedado la máscara.

-. Lo dices porque tú eres muy bonita...- me dijo. -. Tienes mucha confianza en ti misma-

-. Alison...- la llamé apoyada sobre el lavábamos -. Una mujer no necesariamente debe ser bonita para conseguir a un hombre- le sonreí. -. ¿Recuerdas como lucía en el intercontinental? Parece la cría bebé de una ballena- ella soltó una carcajada pequeña. -. No era necesariamente bonita. Mi vida en esa entonces era un asco...pasaba borracha, fumando y tragando. Mis calificaciones estaban en picada, mi vida era un caos. ¿Y sabes por qué? Porque un idiota que no me quería. Porque pensé que no era lo suficientemente bonita para gustarle.- ella me miraba atenta con su máscara en la mano. -. Pero una persona sin saberlo...me enseño algo. Me enseño que la verdadera belleza no radica en que en que delgada estas, en que tan lindo es tu rostro o en que tan linda es tu ropa. La verdadera belleza de una mujer está en que tan hermosa puede sentirse, en que tan bien juega sus cartas y sobretodo, en su sonrisa.- le di una grande a lo que ella me correspondió. -. Además hay más de uno que ya te ha puesto el ojo en esta competencia- me puse perfume para no apestar a cigarro. -. Es que si eres una mónada, mira anda más ese cabello rubio tan mono y esa cara de muñeca que tienes. Seguro que esta noche más de uno va a invitarte a bailar- le bromee.

-. Pero si lo hago fatal, tú misma dices que los ingleses no sabemos bailar- me dijo.

-. Eso es para molestar a tu entrenador, porque ese si lo que hace fatal- me reí.

-. Compréndelo mide 2 metros...- me bromeo.

-. Supongo que tienes razón-

-. Sakura...- me llamó antes de salir.

-. ¿Sí, Dime?-

-. Muchas gracias...- me dijo.

-. No es nada- le dije. -. Apúrate que ya están entrando- dicho esto las dos caminamos al auditorio.

Respire hondo antes de entrar de nuevo, y me senté en la mesa frente a los jurados. La ceremonia empezó con el himno de los Estados Unidos, y posteriormente el himno de la universidad anfitriona. Luego vinieron las palabras del rector, las sinceras felicitaciones y las palabras de los jueces argumentando que fue una difícil decisión pero que había un ganador. Acto seguido se pasó a la premiación.

-. Primeramente se premiará a la mejor memoria- dijo el presentador. -. En esta oportunidad el ganador es el London College- los aplausos no se hicieron esperar Solomon y Alison subieron por el premio. Donde le entregaron la placa y un diploma a cada uno, donde los miembros del jurado les estrecharon la mano. -. Ahora anunciaremos el segundo lugar- la mano se Sui tomó la mía por debajo de la mesa esperando los resultados. -. Señores del London College suban de nuevo para recoger sus placas, por primera vez el ganador es la Universidad del Tokio- mis ojos se abrieron desmesuradamente y lo próximo que sentí fue el gran abrazo que me dio mi compañero.

Quede en shock sin saber qué hacer. No sé como coño subí las escalas de la tarima. No sé como logre tomar mi diploma y estrechar las manos de los jueces. Mi cara en las fotos debía de ser un poema, a Dios gracias que Sui tomó la placa de cristal y el acta de compromiso de la pasantía en la CCI porque a mí se me habría caído. Kakashi nos abrazaba emocionado, Solomon también me dio un abrazo a la par que Alison. Reaccioné al oler un perfume conocido que me daba un abrazo, era el fiscal Uchiha.

-. Y por último, se premiará al mejor orador.- todos estábamos parados aun la mano del fiscal Uchiha aun sujetaba la mía. El sobre se abrió. -. Vaya...por primera vez hay un empate. Por la Universidad de Tokio, Sakura Haruno y por el London College Solomon Goldsmith- ambos no miramos emocionados.

Subí algo más consciente de lo que estaba pasando a ambos nos entregaron nuestras placas que nos acreditaban como mejor orador. Nos tomaron miles de fotos juntos y ambos veíamos como el auditorio lleno de casi 500 personas nos aplaudía. No pude terminar de bajar las escaleras porque mi compañero me abrazaba emocionado cargándome la mar de feliz, gritándome "Te lo dije".

-. Pueden pasar a la cena de clausura- nos informó el presentador del evento.

Kakashi parecía Gollum el del señor de los anillos abrazado a la placa de cristal que nos acreditaba como ganadores. Sui me pasó el brazo por lo hombros aun si poder creer que habíamos ganado y nos dirigimos a el restaurante ubicado en el 9no piso del edificio.

-. Aun no puedo creerlo- le susurré a Sui.

-. Pues créelo, porque somos los primeros ganadores Japoneses. - se vanagloriaba. -. ¿Y sabes que es lo mejor? ¡Hoy follo! ¡Si o si!-

-. Tu nada más piensas en cogerte a alguien- le entorné lo ojos.

-. Claro como la mejor oradora, ya tiene que sé la coma- le mande una leche indignada.

-. Asqueroso de porquería- le dije.

-. Ya ex esposa...tampoco te pongas así- me abrazó y lo volví a surtir.

Itachi me miró embelesado toda la cena dado que nuestra mesa era contigua. Mi amiga Meyling presidenta de la asociación de ex participantes comentaba sobre la fiesta de mas tarde, a lo que yo me acostumbraba a todos los sucesos vividos en este día. Mi teléfono vibró y miré el mensaje.

"¿Esta vez si te vas a unir a mi after party?" Era el fiscal Uchiha haciendo a alusión a lo sucedido en Kyoto hace casi 6 meses.

"Solo si vienes a la fiesta" le contesté.

"No es como que me encante la idea" Él solo pensaba en follarme. "Odio las fiestas, sabes que bailo terriblemente."

"Pero vas a hacerlo por mi ¿verdad, Uchiha san?"

"Eres una enana caprichosa" me contestó.

La cena duro cerca de un par de horas a eso de las 9 p.m. por lo que al salir después de tantas fotos y tonterías cada quien pudo ir a prepararse para la fiesta en uno de los edificios más exclusivos de la gran manzana. Telefonee a mis padres de nuevo antes de bañarme quienes lloraron emocionados al saber la noticia, no pasaron ni cinco minutos cuando me han llamado mis tías, mi abuelo y casi toda la familia, por lo que ya hastiada apagué el teléfono. Opte por un mini vestido negro de escote generoso con tacos steve madden negros con taches dorados, el cabello lacio recogido en una coleta alta y maquillaje fuerte acompañado de un llamativo blazer de lentejuelas. Lista para matar de un infarto al anciano Uchiha.

-. Joder...-soltó Sui al verme vestido con traje sin corbata y zapatillas deportivas. -. Coño te vez como Beyonce, Rihanna...joder- me pintaba los labios riéndome de sus estúpidos comentarios. -. Supongo que hoy no vienes a dormir-

-. Quién sabe, es la última fiesta. Puede ocurrir de todo...quien sabe hasta tu puedes terminar enredado con alguna y no me mola el voyer ni los tríos-

-. Pues quien sabe... ¿Qué tal que seas tú quien te líes conmigo?- Espero que eso haya sido una broma. El peliblanco se planchaba algunos mechones.

-. En tu sueños...las chicas como yo, no se lían con chicos como tu- le bromee. -. Además no follo con amigos. Para mi acostarme contigo sería algo así como incesto...que vamos Sui me has visto hasta los ovarios, hemos dormido nalga con nalga y nos hemos puesto trancas tremendas juntos y nunca se me ha dado por besarte siquiera. Así que maneja los tiempos y mira a otros horizontes-

-. Anda guapita que vas tonta y perdida- me bromeo. -. Ya quisieras tu tener el placer de meterte en mi cama. Estarás como un puto tren pero yo no te follo ni por todo el oro del mundo- me indigne falsamente ambos bromeábamos. -. Que vamos para los hombres tienes el gusto en el culo, eres un pesadita de mierda y se nota a mares la cara de frígida que tienes.- le mande una leche en broma. -. Sabes que si quisiera follarte, lo haría.- me saco la lengua después de la hostia. -. Después de todo por algo eres mi futura esposa- me miraba al espejo.

-. El que va jurando y perdido eres tu- le dije. -. Y ahora mueve tu plano culo y vamos a ver si por fin triunfas algo esposo-

No fuimos en la última van con los coreanos quienes inauguraron la fiesta con unas cuantas botellas de vodka de donde nos hicieron beber a boca de botella. Las coreanas en el último asiento se ocuparon de Kakashi quien por primera vez se estaba comportando de manera irresponsable en un morreo medio extraño con dos tías al mismo tiempo. Le saque una foto, por la tendrá que besarme el culo para que no se la enseñe a su novia.

Para cuando llegamos al lugar, Sui estaba bolinga pero perdido y a Hatake se le asoma el vello del pecho al tener casi media camisa desabotonada con una coreana a cada lado. Menuda vergüenza lo campeones del Mundial de Oratoria.

-. Te vez de muerte- madre de Dios y todos los santos, el fiscal Uchiha iba precioso con un pantalón oscuro y una camisa blanca, sin blazer.

-. Que gusto verte- le mire descaradamente. -. ¿Has llegado hace mucho?- le pregunté.

-. Una media hora, más o menos- bebí su Whiskey con parsimonia. -. Aunque por verte así de guapa, esperaría toda la vida- me susurró al oído.

-. No te andas por las ramas- le solté lamiendo parte del borde de azúcar de mi margarita.

-. Ya estoy muy viejo para eso- me bromeó.

-. Tu lo has dicho- le dije con una risita. -. Apuesto lo que quieras a que te pone un montón saber que incluso el Whiskey quede estas tomando tiene más años que yo- le susurré al oído mientras repasaba el azúcar del borde de la margarita.

-. Tú sí que sabes cómo hacerle perder los papeles a un hombre respetable.- me señalo con la mirada el lío que había en sus pantalones a lo que sonreí complacida.

-. Eso dicen- le di un sorbo a mi margarita. -. Me voy un rato a bailar, búscame cuando te hayas desecho de tus problemas.- le guiñe un ojo y me fui a buscar a los coreanos.

El trió dinámico por supuesto puso la cuota de movimiento y coreografía con una clásico del año pasado. A nosotros se unieron los latinos, unas chicas mexicanas, un colombiano bastante alegre, tres dominicanos, un puertorriqueño y dos venezolanos quienes hablaban inglés chistosísimo. El colombiano después de haber secuestrado al Dj ha invitado a bailar a nada más y nada menos que Alison, y el puertorriqueño me ha sacado a bailar una canción en español bastante rara con un ritmo medio tropical.

-. Es salsa…apuesto a que en Japón ni lo conocen- me dijo en su inglés divertidísimo. -. Te voy a enseñar cómo es que se baila en la isla –

Le cogí el paso rápido, aun que era un poco complicado. El nombre del puertorriqueño era Adriel James un tío divino de metro ochenta con la piel tostada y unos ojos verdes preciosos. Era un hombre coquetísimo a quien mi adorado fiscal miraba con reprobación desde la barra donde se había instalado para quedarse puesto que no había querido bailar con nadie.

-. Lluvia…tus besos fríos como la lluvia…-Meyling estaba más borracha que una cuba bailándose sola.

-. Anda…-dije todavía bailando con Adriel.

-. Es el sabor de la música Mai…- me decía. -. Yo sabía que iban a ganar, fui a tu primera audiencia pero no había tenido el placer de coincidir contigo en ninguna fiesta- me dijo. -. Te vi en la del segundo día pero cuando iba a pedir bailar te has ido-

-. Me fui a dormir temprano, el cambio de horario- mentí.

-. Yo te quería preguntar una cosa, porque uno no sabe cuando se metiendo donde no debe.- Itachi me miraba no muy feliz. -. Tu… ¿Tu compañero y tu son novios?- me preguntó.

-. No…-le dije. -. Somos los mejores amigos-

Itachi caminó hasta donde estábamos e intercambio un par de palabras con Adriel. No supe bien que decían porque nunca he entendido nada de español pero el chico parecía apenado, se despidió con la mano y se puso a bailar con otra chica. El fiscal me tomo de la cintura y se puso a bailar conmigo la canción caribeña, por primera vez parecía que el pelinegro bailaba medio decentemente algo.

-. Estuve un tiempo en Latinoamérica, viví en Venezuela cuando estuve en una comisión de investigaciones por violaciones al así que con este tipo de música no me va tan mal- Me explicó.

-. ¿Qué le dijiste a Adriel?-

-. Nada…-me dijo apretándome más contra él.

-. No creo que haya sido nada donde se fue con tanta urgencia.-me toqueteaba el trasero como quien no quiere la cosa, yo a duras penas podía poner mi cabeza en el hueco de su hombro.

-. Sí te digo que le dije me vas a matar.- la fiesta estaba loquísima, habían parejitas por aquí y por allá.

-. Uchiha…-

-. Que estamos comprometidos.- unas ganas inmensas de matarlo me recorrieron.

-. Debería matarte.-

-. Sakura, ese tío iba a meterse en tus bragas.-

-. ¿Vas tu a otra cosa?- le pregunté irónica.

-. ¿Estás enojada?- me preguntó.

-. No me gustan los celos Itachi, pensé que estábamos claros.-

-. Vamos a una mesa, te invito un trago y hablamos.- me dijo.

Itachi buscó la mesa en el último rincón de la terraza donde la música no se escuchaba tan fuerte. Me besó la mano antes de irse a buscar un par de tragos y yo seguía con mi cara de mala leche, regresó un par de minutos más tarde con un par de mimosas.

-. No te pongas así- le di un sorbo al trago. -. Fue un chistecito- su mano estaba sobre mi muslo cubierta por medias.

-. Pues a mí no me causa gracia- le entorné los ojos.

-. Vale, se me fue la olla pero tampoco armes un drama- estaba cerca de mi cara. -. No me gusta verte enojada…-me tomó el mentón con la otra mano.

-. Vale.- le dije en un puchero.

Cerré los ojos al sentir sus labios sobre los míos de manera cálida, el sabor dulce la mimosa podía sentirlo con un deje de whiskey. La mano del moreno que descansaba casi sobre mi rodilla subía por mi muslo bajo el vestido. Le aparté con delicadeza y retire su mano no me gustaría que alguien nos viese.

-. No me beses en público- le dije.

-. No hay nadie por acá, además ya se termino esto- me dijo refiriéndose al concurso.

-. Igual, no me gusta dar espectáculo.-

-. Vale.- me dijo -. ¿Te acuerdas que te dije que quería hacerte una propuesta?- me preguntó dudando un poco.

-. Aja…-bebí un poquito de mimosa.

-. Antes que me contestes quiero que estudies mi propuesta, y que no pienses que estoy mezclando cama y trabajo- le miré. -. Sakura mis funciones como entrenador en el London College no son meramente de asistencia, como tal tengo la potestad y la facilidad de reclutar talento. Así que el London College tiene una propuesta para ti…- le mire intrigada.

-. ¿Cuántos whiskys te has tomado?- le pregunté.

-. 4.- me dijo. -. La universidad quiere ofrecerte una beca completa para una maestría.-

-. ¿Qué?-

-. Lo que has oído.- acarició mi rostro con su mano. -. Cuando termines la pasantía en la CCI que te has ganado aquí, la universidad te ofrece la posibilidad de ser becaria para la maestría que elijas. Te cubre todo: vivienda, estudios, traslado, libros y gastos varios.-

-. Ya…- alce la ceja. -. ¿Y esperas que yo me crea que me van a dar una beca completa porque si? Tío vas equivocado, que yo tendré 19 pero de tonta ni los tacos chato.-

-. Te dije que tuvieras la mente abierta, por favor.- me pidió. -. Es una gran oportunidad-

-. Itachi para que te lo sepas, me acuesto contigo porque me ronca no porque quiera una beca. Así os la podéis meter por donde mejor te quepa.- estuve a punto de tirarle el trago encima y dejarlo con la palabra en la boca.

-. Sakura de verdad, piénsalo.- me tomó la mano cuando vio mis intensiones de pararme. -. No tienes que contestar ahora mismo, de igual manera la universidad va a enviar una carta formal con todas las especificidades.- lo fumigué con mirada. -. ¿Vez porque te dije que no me tomarías enserio? Fuiste finalista en el concurso mundial de oratoria, ganaste esa final y además el premio al mejor orador. Que tú y yo nos liemos es harina de otro costal, es una decisión administrativa de la universidad. Nos interesa tener gente como tú, es una grandiosa oportunidad. Yo también fui becario y puedo decirte que el programa es excelente.-

-. Sigo pensando que nuestra pequeña aventura tiene algo que ver.- le espeté molesta.

-. Puedo jurarte que no, la universidad también le ha ofrecido la beca a tu compañero. Pero lo hará formalmente, yo te lo he contado antes porque no quería que tomaras una decisión apresurada creyendo que por todo lo que tuvimos en estos días he hecho que te la ofrezcan y fueras a rechazarla en uno de esos arranques de mala leche que te dan.- ¿Se le habían ofrecido también a Sui? -. Por eso te digo, piénsalo. Mira la carta de la universidad o pregunta lo que quieras sobre la beca y mira si es lo que quieres.-

-. Vale.- me bebí el resto del trago y me paré de la mesa.

-. Sakura…-me llamó tomándome de la muñeca. -. ¿Por qué te vas?-

-. Porque no quiero verte por un rato.- le dije.

-. ¿Por qué?- me preguntó dolido.

-. Porque si-

-. Prométeme al menos que lo pensaras- me pidió lastimero.

-. Vale- le dije.

-. Promételo-

-. Lo prometo, coño- le dije, a lo que el moreno me soltó.

Me sentía confusa y aturdida. Herida y humillada, no entendía nada o no quería entender. Yo nunca busqué nada realmente cuando decidí liarme con Itachi. Me parecía guapo desde la primera vez que le vi pero solo eso, mera atracción y nada más. Sin embargo, esto me sabía mal. Me sabía mal que me diesen una beca completa en su universidad, me sabía mal que hubiese sido él quien reclutase y aunque, puede que sea cierto que nuestro lío no tenía que ver yo no podía pasarlo por alto. Pedí un Whisky en la barra y me fumé un cigarro mentolado. Todos bailaban o se morreban, era como estar en el Sodoma y Gomorra de Sade y ni siquiera sabía donde cojones estaban Sui o Kakashi.

Rebusqué el móvil en el sobre Dior que llevé al evento mientras prendía el segundo cigarro, acto seguido le marqué a Sui pero por más que sonaba y sonaba no atendía. Quería irme de este puto lugar, y quería irme en el acto.

-. ¡Venga Haruno! No seas aguada- me dijo Song Joo quien estaba emocionado con los nuevos ritmos que los latinos había traído a la fiesta.

-. No me apetece- le dije dándole una sonrisa falsa.

Pedí unos 5 tragos más: un par de cosmos, otra mimosa y dos dry-martini. Tenía un poco de mareo y sentía ganas de bailar. Convide a uno de los coreanos a bailar y luego me ha invitado Solomon. Por supuesto no había ni rastro del imbécil de Uchiha, el rubio estaba más borracho que un cubata y hasta arrastraba los pies de la tranca. Llevábamos cuatro canciones cuando Sui como caído del cielo ha aparecido acomodándose la camisa.

-. Con permiso bonito- me quito a Solomon borracho.

-. ¿Dónde coño te habías metido?- le pregunté indignada.

-. ¡Venga pero si estas celosa!- me dijo el tufo a alcohol me pegó enseguida. -. Pues por ahí arreglando asuntos, pero ya vine a verte cariño así que no me llores.- exhale indignada.

-. Me quiero ir ya- le dije.

-. ¿Qué? Pero si esto esta buenísimo linda. ¿Se te ha dañado el polvo de esta noche o qué? Porque a tu viejito como que no lo veo.- me desespera Sui cuando esta borracho porque se pone más tocón de lo normal.

-. Que le den por culo…me quiero ir.- el peliblanco me abrazaba poniendo sus manos en esa estancia dudosa entre el trasero y la espalda. -. Sui te estás pasando.- le advertí.

-. Es nuestra última noche aquí- me advirtió. -. Deberíamos celebrarlo con una gran locura- no me gustaba por donde iba esto.

-. Corta el rollo tío que estas borracho.- le intenté empujar pero él seguía teniendo más fuerza que yo.

-. Oh vamos nadie va a entrenarse en Japón, solo los dos-

Sui tenía que estar realmente borracho para atreverse a hacer lo que hizo, porque la borrachera se la bajé de una sola leche por el beso que me dio. Tanto que creo que enseguida volvió en él y empezó a pedirme disculpas, que ello no volvería a pasar y otra sarta de tonterías que de verdad no quería escuchar. Resolví que me largaría de ese antro de perdición y que ese idiota buscase donde dormir. Así que al mejor estilo de Sexo en Nueva York he pedido un taxi a grito herido y me he ido a la universidad.

Me saqué los tacos en el taxi muerta de la cólera todavía por Itachi y Sui. Me fumé un par de cigarros pensado en todas las tonterías que me han pasado en esta putada de noche. Bajé del taxi descalza por el piso frío de la universidad hasta los dormitorios.

A medida que caminaba el alcohol ingerido parecía querer turbar mi buen juicio haciéndome recordar un viejo amor. Las pequeñas frases intercambiadas hoy antes de la audiencia se repetían en mis sienes como una grabadora, jodido Sai Kinomoto y su puta manía de confundirme. Me senté en el pasillo con un cigarro nuevo, en un acto irracional de estupidez crónica pensando en llamarle o no. Era la 1:45 a.m. en Japón debían ser casi las 6 p.m. Mi dedo estaba sobre la tecla send cuando dos golpes secos en la puerta me sacaron de mí.

-. Sakura, ábreme.- era la voz de Itachi. -. Vamos cariño ábreme la puerta quiero hablar contigo.- Tenía un vaso de whiskey en la mano. -. Sakura- ni siquiera se había fijado que estaba tras de él.

-. Estoy acá afuera.- le dije.

-. Gracias al cielo.- debía estar borracho porque me estaba hablando en inglés.

-. ¿Para qué me andas buscando?-prendí otro cigarro. Él se apoltronó a mi lado con su vaso de escocés en las rocas ya medio aguado.

-. Solo quería verte- me dijo.

-. Ya…- le solté. -. Y por eso has venido a mi cuarto casi a las dos de la mañana para que te abriese, ya te dije que de tonta no tengo ni un pelo.- Itachi se llevó el trago a la boca.

Nos quedamos en silencio un par de minutos. No era un silencio incomodo, pero tampoco me molaba estar así. Le mire como quien no quiere la cosa y lo encontré mayor con la edad suficiente para ser mi padre. La mano del moreno se deslizó hasta la mía y buscó el cigarro que humeaba, se lo llevó a la boca y aspiró un poco, luego me lo devolvió.

-. No sabía que tu y…tu compañero tuviesen algo que ver.- exhaló el humo y bebió otro trago.

-. Sui y yo somos mejores amigos, no hay nada más.-

-. Pues…él te ha besado en la fiesta y-

-. Estaba borracho hasta las tapas, y si te has fijado le he dado un tortazo que seguramente se acordó del que le metió el medico para que llorase después que lo parieron.- Era un mero acto posesivo. Le di una calada al cigarro.

-. Solo…quería saber que estabas bien, te fuiste muy alterada.-

-. Voy perfecta.- le aclaré. -. ¿Y sabes? Me voy a dormir. Hasta nunca, esta aventura terminó.- me puse en píe.

Itachi estrelló su boca con la mía empujándome dentro del cuarto haciéndome tirar las llaves, los tacos y el sobre. Mis caderas rodearon las suyas, mientras mis manos enredaban en sus cabellos lacios. El moreno encendió la luz y cerró la puerta tras de él.

La mezcla ardiente de alcohol y cigarro nos envolvía mientras nos besábamos con necesidad. Las manos del moreno rozaban mis piernas con descaro evidente y sujetaban mi trasero con posesión, la temperatura empezaba a subir de manera palpable. El moreno me arrojó en mi cama sin decir nada mientras ambos agitados nos miramos. Itachi iba a dar la vuelta cuando le sujeté del cuello y le planté un beso torpe haciéndonos caer en la cama a ambos.

El Uchiha se apoyó en sus manos para no aplastar mi cuerpo menudo bajo el suyo mordisqueando mi cuello, mis manos arrancaron su camisa sin piedad descubriéndole el pecho donde mis manos le acariciaron suavemente. El fiscal deslizó sin cuidado los tirantes de mi vestido negro descubriendo mis pechos que mordisqueó sin contemplaciones. Ambos estábamos fuera de nosotros mismos, pero la situación nos tenía dispuestos. Itachi rebuscó en sus bolsillos un condón sin dejar de besarme, luego de puesto lo demás fueron meros tecnicismos.

Un gemido sordo salió de mi boca cuando todo su miembro se adentró en mis carnes. Fue un polvo rápido, violento y sin preocuparse por el placer del otro. Aun teníamos la ropa puesta, tanto que yo aun tenía puestas hasta las bragas que el hizo a un lado para penetrarme, pero eso solo le daba más morbo a esta cogida desesperada en una cama pequeña donde ambos no cabíamos acostados. Itachi se corrió antes que yo lograse llegar al orgasmo, no obstante, fue un polvo grandioso.

-. Arregla algo de ropa- me poniéndose en píe. -. Tienes quince minutos, y no voy a aceptar ninguna de tus niñerías- esa orden fue mejor que cualquier orgasmo, me gustaba esa faceta mandona o mejor dicho me excitaba. El moreno abandonó el cuarto.

Me arreglé el vestido y me peiné el cabello después de recuperarme de aquella sesión de colchón. Busqué una maleta pequeña donde empaque una camisa, un short de mezclilla, ropa interior, pijama y sandalias. Me puse los tacos de nuevo y salí a esperar al fiscal quien ya me esperaba fuera.

-. Por esta madrugada y el resto del día de hoy, eres mía.- besó mi muñeca.

No sabía a donde demonios íbamos, no tenía la mas remota idea pero eso francamente me importaba un bledo. Tampoco me importaba que no me hablase en todo el camino y que me presentase en el hotel mas emblemático de la gran ciudad como su esposa.

-. ¿Que hacemos aquí?- le pregunté en nuestra suite del Palace.

-. Es aquí donde debimos de haber venido y no a esa estúpida fiesta- el botones acabó de dejar las maletas. El moreno le dio algunos dólares de propina. -. Es mi regalo por tu victoria, un día completo juntos. La despedida que nos merecemos- estábamos solos. Yo en la cama y él frente a mi.

-. Aun sigo enojada contigo-

-. Te dije que te dejases de tus niñerías- se quitó el abrigo. quiero hablar de trabajo, de concursos o de tonterías. Date un baño y ponte cómoda.- se sentó en la cama y me quito el blazer.

-. ¿Que vas a hacerme Uchiha san?- le pregunté con una vocecita inocente.

-. Eso esta mejor- me dijo una de esas sonrisas arrogantes. -. Me excita un montón cuando te haces la inocente- me susurro al oído. -. Date un baño y ponte cómoda, yo iré a resolver par cosas.- me dio un beso corto en los labios y acto seguido se retiró de la habitación.


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