Disclaimer: Naruto y sus personajes No me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto, la historia y los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del Autor: muchas cosas han pasado, las suficiente para que haya desaparecido durante tanto tiempo y para que no haya colgado el final de este pequeño fanfic, lamento las tardanzas y espero que no me manten.

Por cierto: Aoi Hinamori si estás leyendo esto te informo que estas en el Rated M y no estás invitada a leerme: 1- Porque no tienes edad para leerlo. 2- Porque soy tú hermana mayor, soy 5 años mayor que tú y no tienes mi permiso. Así que ¡Largo!

Advertencias: Contenido para adultos. (18+)


See U in NY.

VII

Jamie All Over.

Nara_Suri

El New York Palace si que sabía lo que una chica quiere: una buena bañera llena de burbujas, champange, velas de olor y sales de baño. Me tomé mi tiempo para lavarme, pensando en cómo me divertiría con el fiscal Uchiha y en las cositas placenteras que quería hacerle. Me preguntaba también ¿Que sería ese par cosas que tenía que hacer? No me comí demasiado la cabeza, me concentré en lavarme mientras bebía mi champagne rosado sintiendo como mis músculos se relajaban con el agua caliente.

Después del reparador baño, rebusqué entre mis cosas algo que ponerme. Me preguntó si así se sentirán las novias en su noche de bodas después de quitarse el vestido. Había empacado un par de conjuntos sexys que había comprado en Victoria's Secret, pero realmente no me convencía salir aires de gata a montármele encima, máxime cuando este idiota me había tratado como le había dado la real gana. Así que, opté por algo más inocente. Y... ¿Que podía ser más inocente que unas bragas blancas de algodón? Me las puse con una sonrisa de gusto y para aniñar mas mi apariencia me he puesto una camiseta blanca de pijama sin sostén, shorts cortitos de pijama, calcetines y me he hecho dos coletas de colegiala. Me lavé los dientes y salí del baño, con el centro encendido. Si Itachi Uchiha quería follarme, tendría que enseñar a coger a una virgen.

Itachi estaba acostado en la cama de dos plazas y media viendo la televisión aburrido, aparatejo que apagó a penas me vio salir vestida como una preadolescente del baño. En la mesa de noche estaban las llaves de la habitación, su cartera y unos cuantos condones...esto sin duda se iba a poner interesante.

-. ¿Y yo donde voy a dormir Uchiha san?- le pregunté al sexy fiscal, quien estaba en pijama.

-. Aquí conmigo pequeña Sakura- entendió el juego desde el principio. -. Ven...te prometo que no te haré nada que no te guste- coño eso fue putamente erótico. Me subí a la cama y me acosté en su regazo. El fiscal enredó sus dedos entre mi flequillo, quedándonos un rato en silencio.

-. Te encanta hacerme sentir como un viejo verde, cuando sabemos que no estoy tan viejo y tú no eres tan niña.- me susurró al oído, mientras me manoseaba las piernas. -. Pero por hoy, voy a seguirte el juego y me tomaré todo el tiempo que quiera para follarte- me susurró.

-. Eso suena muy estimulante Uchiha san- le dije al oído. -. ¿Te apetece ponerle morbo a la situación?- le pregunté. Él me dio un beso hambriento.

-. Sigue hablando mi pequeña pervertida- me dijo después de besarme.

-. Podemos jugar a que yo soy chiquita e inocente y tú eres grande y pervertido.- le acaricié la polla sobre el pijama que se le empezaba a poner dura.

-. Me parece que no es la primera vez que juegas a las fantasías sexuales.- me dijo con la voz un poco ronca. -. ¿Te van las incestuosas?- yo seguí tocándosela la mar de divertida.

-. No tengo problema...pervertido- esto me recordaba a mis épocas de instituto y a mis jueguecillos con Sasuke. -. ¿Qué te excita más? Primo...hermanito, padre, tío...- me acarició uno de los pechos sobre la blusa, pero ya mis pechos estaban erectos.

-. Primo me va bien...- su caricia era deliciosa. -. Ya ves que dicen que a la prima, se le arrima- él y su humor tan británico. -. Es más te pondré el escenario, eres mi primita pequeña y siempre has estado enamorada de mi. Cuando eras mas chiquitita jugábamos en las noches- cerré los ojos ante su toque. Mis pezones estaban duros y su polla también. -. Solo que no serás tan inocente, y nos devolveremos unos 5 años en el tiempo 14 y 24 ¿Te mola? - me preguntó agitado.

-. ¿Y a que jugábamos por las noches?- le pregunté excitada mordiendome el labio.

-. Nos dábamos besitos y nos hacíamos cosquillitas- coño este tipo me tenía a cien. -. Aquí- su mano rozó mi sexo sobre el pijama y me sentí arder. -. Solo con la ropa interior puesta- puntualizo deteniendo la caricia. -. Pero yo tuve que irme de la casa unos cuatro años para estudiar- empezaba a mojarme. -. Y esta noche regrese a pasar unos días-

-. Y tu linda primita quiere dormir contigo- me mordí los labios.

-. ¿Te pone eso?- me preguntó.

-. Joder...si- le dije cuando él me pellizcaba uno de mis senos.

-. Entonces vale- dejó de acariciarme, lo que quería decir que nuestro juego había empezado. Yo también dejé de tocarlo.

-. Itachi kun, cuéntame ¿Cómo es la escuela de leyes?- le dije arrodillándome frente a él. Me incliné deliberadamente para dejarle ver el comienzo de mi escote.

-. Sakura no quiero hablar de eso ahora...- me dijo mirándome maliciosamente. El bulto en sus pantalones se volvía imponente. -. Estoy cansado del viaje...-

-. Si no me cuentas…te voy a hacer cosquillas- le amenacé infantilmente. Mis pezones se marcaban sobre la blusa.

-. Estas bastante grande para las cosquillas- me dijo lamiéndose los labios. -. Ya eres toda una señorita- se tocó disimuladamente la polla sobre el pijama.

-. Ándale- me senté a horcajadas sobre su vientre. -. Dime...- mis manos se posaron en su pecho y le di un gran vistazo al mío cuando la camisa de tirantes le mostró el escote.

-. Joder...tu lo pediste.- Fue el moreno quien me dio la vuelta y me dejó bajo de él matándome a cosquillas.

-. Ya...para...para- le pedí.

-. Eras más linda cuando me fui.- me dijo deteniendo las cosquillas.

-. ¿Es que ahora no soy linda?- le pregunté.

-. Me refería en cuanto al carácter. Estas hecha una pesada...físicamente has cambiado bastante- yo seguía bajo de él, rodeando su cintura con mis caderas.

-. Antes me contabas las cosas...- le dije. -. Y me acariciabas mientras me dabas besitos- nos mirábamos con deseo puro.

-. ¿Si te acuerdas?- me preguntó con la voz ronca.

-. Sí...- le dije. -. Era...divertido- mi mano estaba entre sus cabellos.

-. Podemos volver a hacerlo...- rodó disimuladamente uno de mis tirantes.

-. No creo que a papá le parezca divertido- le dije.

-. No se tiene porque enterar- la mirada carnívora sobre mi me encendió enseguida. -. Si no hacemos mucho ruido...- me rozó los labios sensualmente.

-. Bueno...pero me quedare con la blusa- le advertí. -. No me puse sostén...- él se mordió los labios.

Itachi se levantó de mí y se quitó la camiseta del pijama y los pants color azul marino arrojándolos al suelo sin ningún miramiento. Me quité entonces, mis shorts de pijama dejando a la vista del moreno mis inocentes bragas blancas de colegiala. Ambos nos metimos bajo las cobijas del hotel dándonos un poco menos de luz.

-. Te has puesto muy linda primita...- me dijo. -. Ya eres toda una mujercita...- ambos estábamos sentados sobre nuestras rodillas.

-. Tu...tu también estas muy guapo.- le dije simulando estar nerviosa.

-. ¿Y no tienes novio, cariño?- me preguntó cariñosamente.

-. No...- le dije. -. ¿Tu...tu...tú tienes novia?- le pregunté.

-. No...- estaba de nuevo sobre mí, cubiertos con las cobijas. -. Pero no entiendo ¿Cómo es que mi primita no tiene novio...?- me dijo. -. Esta muy bonita princesa- sentía su aliento casi con el mío. -. ¿Te acuerdas de cuando te enseñe a besar?- me preguntó, su erección me golpeaba en el vientre.

-. Si...- le dije aniñadamente.

-. Antes nos dábamos besitos aquí debajo...- dijo refiriéndose a las cobijas. -. ¿Te has dado besitos con alguien más?- me preguntó deslizando su mano sobre mis muslos.

-. Pues...si...- le dije. -. Pero no así...- le aclaré.

-. ¿Así no como preciosa?-

-. Bajo las cobijas...- le aclaré. -. Y...sin ropa-

-. Me alegra...- me dijo pasando su mano derecha por mi pierna desnuda. -. Porque yo he pensado mucho en ti...- me rozó los labios. -. Cuando jugábamos sin ropa aquí abajo...-

-. Yo también... Me acuerdo mucho de nuestros juegos- nos empezamos a besar de manera intermitente y corta. -. Aunque me pongo muy caliente cuando me acuerdo...- me sentía cachonda y estar bajo esta capa de cobertores no ayudaba.

-. ¿Porqué te pones mal preciosa?- me preguntó. -. ¿Te da fiebre?-

-. Porque...me da mucho calor y me punza allá abajo...- la cara de Itachi fue un poema. -. Me éxcito mucho- le dije al oído mordiéndole suavemente el lóbulo izquierdo.

-. ¿Y cómo te alivias preciosa?- me preguntó dándome los mismos besos cortos pero más húmedos y jugueteando con su lengua. -. ¿Con los deditos?-

-. Me da pena contarte...- le dije entre besos.

-. Pero si no tienes porque...- me besó largamente después de eso, haciéndome el amor con la lengua. -. ¿Es que ya no soy tu primito favorito?- Me dio una sonrisa de esas que te han mojar las bragas.

-. Pues me...me pongo un peluchito entre las piernas y me froto contra él boca abajo.- el fiscal acarició mis piernas.

-. Vaya linda...eso suena muy bien- puto pervertido. -. ¿Sientes rico?- me tocaba el vientre y las piernas. Sentía la entrepierna ardiendo.

-. Sí...- dije bajito. El Uchiha me besó en los labios,muy excitado. Mis manos recorrieron su espalda ancha. -. Me da mucho placer- le conté casual.

-. ¿Y cuando empezaste a jugar con tu peluchito?-

-. Desde antes que te fueras a la universidad, cuando no te quedabas a dormir- me pasaba las manos por los muslos de manera deliciosa. La humedad ya era palpable.

-. ¿Nunca usaste tus deditos?- me preguntó.

-. No...sentía muy rico con mi peluchito.- me besaba en el cuello. -. Además tú eras el que sabías hacerme sentir bien con los dedos-

-. ¿Si te acuerdas de eso?- sus dedos rozaron el dorso de mis bragas pero me tocó.

-. Sí, me tocabas sobre las braguitas.- le dije -. ¿Tu ya...lo has hecho?- le pregunté mientras me manoseaba.

-. ¿Qué cosa Princesa?- subía mi camisilla de tirantes dejándome al descubierto el abdomen.

-. Ya sabes...hacerlo-

-. ¿Follar?- me preguntó. Yo asentí mientras él pintaba círculos en mi vientre. -. Sí...-

-. ¿Y se siente rico?- le pregunté. -. Una amiga me dijo que duele cuando te la meten y que sangras-

-. Se siente buenísimo...- dijo poniéndome encima de él, su erección me quemaba en el vientre.

-. A mí me gustaría hacerlo. Pero la persona que me gusta es más grande y nunca se va a fijar en mí...-

-. Pues tiene que estar ciego porque yo tengo la primita más linda y sexy de todo Japón.- me agarró el trasero y me besaba.

-. ¿Crees que alguien de tu edad se fijaría en mi?- le restregaba el vientre contra su erección para que no se perdiera la emoción.

-. Claro que si...te has puesto muy buena.- él me apretaba el trasero pero hacíamos como que no era parte del juego. -. Aunque me dan unos celos tremendos...porque siempre me has gustado- alguien quería más acción que un novelón incestuoso.

-. Itachi kun...tu... Bueno yo... ¿Yo si te gusto?- fingía inocencia.

-. Desde siempre, desde que eras un niñita. Antes me daba miedo y rabia porque eras solo una nena...pero ahora estas muy linda y mayorcita cariño. La pregunta es ¿Yo…te gusto? Porque me dijiste que te gusta alguien más...-

-. El que me gusta eres tu...idiota- le busqué la boca y la cosa por fin cogió color.

El fiscal arremetió con un beso fogoso y húmedo, donde me exploró hasta el último rincón de la boca mientras me agarraba del trasero y yo enredaba mis manos en su cabello lacio. Su beso bajó a mi cuello y nos descubrió de las colchas estremeciéndome por el cambio de temperatura.

-. Quiero hacértelo Sakura...- me dijo besándome el cuello.

-. Pero somos primos Itachi kun...esta mal- le dije.

-. No está mal...- nos miramos ambos sentados en la cama. -. Nada de lo que te haga feliz, puede estar mal- me explicó. Yo negué con la cabeza. -. ¿Y si solo nos tocamos? No voy a penetrarte, como cuando eras más chiquita. Te haré sentir bien y serás tú quien decida si quieres continuar- me dio un beso en el abdomen desnudo. -. ¿Te animas?

-. Bueno...-

-. Aunque tengo una condición- nos acariciábamos las lenguas entre besos. -. Que nos desnudemos totalmente- eso sonó malditamente delicioso. -. Entonces vamos a quitarte esta camisita para él primito- el fiscal llevó sus manos al borde la camisa y empezó a sacármela por la cabeza.

-. Me da pena...- le dije deteniéndole.

-. No seas penosa cariño...- me acarició el vientre desnudo. -. Ya he visto tu pecho muchas veces-su mano se deslizó hacia debajo de la camisilla de tirantas alcanzando mi pecho izquierdo.

Me estímulo despacio mientras me buscaba la boca, introduciendo su lengua buscando a mía. Un gemido claro salió de mi boca cuando me retorció el pezón erecto aun con la prenda cubriéndome el pecho. Intentó quitarme la camisa de nuevo pero yo le detuve.

-. Yo creo que es mejor parar...- todavía estábamos jugando la sonrisa arrogante de Itachi sentado en la cama me lo confirmaba.

-. No...Por favor- me arrodille frente a él.

-. Pero si estas tan asustada que ni siquiera te dejas hacer-

-. Es que...hay mucha luz y nunca ningún hombre me ha visto los pechos- le dije haciéndome la inocente.

-. Son tonterías...mejor aquí lo deja...- le interrumpí quitándome yo misma la prenda de la discordia exhibiendo mis pechos desnudos y erectos.

-. ¿No está mal que nos toquemos así?-. Pregunté haciéndome la inocente. -. ¿Si te gustan?- le pregunté aun arrodillada.

-. Por supuesto que sí...- me dio esa sonrisa torcida acercándose. -. Son muy bonitas...han crecido- me las tocó con ambas manos después de arrodillarse frente a mí.

Cerré los ojos disfrutando de su toque pervertido y delicioso. Él aprovechó para besar mi cuello mordisqueando un poco, mientras yo le enterré las uñas color carmín en la espalda excitada. Pronto con una de sus manos tomó mi pecho derecho tentando el pezón mismo que mamó, mientras su otra mano me sostenía para que no me cayera ante el gozo que me estaba dando. Gemí húmeda y excitada hasta que mi febril amante soltó el pecho sin dejar de chupetearlo y tomó mis piernas rodeando sus caderas con ellas, quemándome con el miembro duro empaquetado entre sus bóxer negros, una de sus manos me tocó sobre las bragas mojadas de excitación.

-. Estas húmeda...- me pasaba un par de dedos sobre la ropa interior impregnada de esa babaza pegajosa agarrándome del culo. Buscó el otro pecho con la boca y yo buscaba más la fricción de sus dedos. -. Estas muy caliente...mi pequeña Sakura- me susurró al oído. No supe si me lo decía a mi o a la Sakura de nuestra erótica fantasía sexual.

Los dedos traviesos de Itachi se colaron dentro de mis bragas rebuscando mi clítoris hinchándole mientras yo me agarraba a su cuello. Excitada toqué su erección por encima de la tela de sus bóxers a lo que él emitió un gruñido de placer. El Uchiha arremetió sacando sus dedos y tumbándome sobre la cama.

Me besó la pierna izquierda desde el tobillo y subió con lengua a lo largo de ella. Sentía la ropa interior súper mojada, más cuando él me lamió sobre las bragas y pasó a la otra pierna hasta el tobillo. Me separó las piernas dobladas, de mis pechos los pezones sobresalían erguidos, Itachi posó sus dedos en el elástico de mis bragas y las bajo sensualmente mientras excitado se mordía el labio inferior, gesto que yo imité tocándome un poco los pechos.

-. Coño...- me soltó. -. Te voy a dar placer cariño- su índice y corazón se repasaron por mi mojada hendidura, yo cerré los ojos completamente caliente. -. Has crecido muchísimo preciosa...- abría mis pliegues sin el menor reparo. -. ¿Me das un beso?- me extrañó la pregunta, pero me levanté a besarle a lo que él puso su índice sobre mi boca y me recostó, a lo que le miré extrañada. -. No son esos los labios con los que quiero que me beses...- su lengua desfiló en mi vientre haciendo círculos bajando lentamente. -. Es en este lugar...donde quiero darte un beso- sus labios se posaron en mi monte de Venus y el fiscal me dedicó una sonrisa ladeada.

Sus labios se posaron sobre mi clítoris inflamado y los chupetearon varias veces, luego usó sus dedos para exponer mi hendidura dando rienda suelta a ese beso que me había pedido. Mis manos se aferraron al edredón color crema del Palace mientras Uchiha me daba uno de los mejores besos que mi vagina hubiese recibido. Los gemidos que salían de mi boca eran casi que alaridos de placer cuando el moreno concentraba su lengua en mi botón e introducía rápidamente la punta de su índice en mi canal vaginal. Los espasmos de placer se hacían cada vez más intensos y algo en mi vientre se tensaba de anticipación, los músculos de mis piernas se pusieron rígidos ante lo que se avecinaba, a la par que un escalofrío exquisito empujaba mis dedos de los pies hacia arriba mientras las plantas se calentaban, a penas y tuve tiempo para empujar la cabeza del entrenador del equipo londinense buscando más fricción cuando en un jadeo ruidoso y sofocado me sobrevino la pequeña muerte; el orgasmo libero mis músculos de tal tensión y tiró mi cabeza hacia atrás haciéndome poner los ojos en blanco ante ese placer jodidamente exquisito, mi vagina se contraía sobre su dedo índice aun en mi interior pero casi hasta la mitad y los dedos de los pies me hormigueaban ante tal gozo. No había tenido tanto placer desde la época en la que Sasuke y yo éramos amantes, cuando apenas iba en el último año del instituto y nos explorábamos desnudos mientras sus padres no estaban. Exhalé hondo soltando los cabellos del moreno y me relaje entera.

-. ¿Mejor que tu peluche, que no?- provocaba pegarle por interrumpir mi pequeño ritual hedonista del disfrute de mi orgasmo.

-. Diez mil veces mejor...- el fiscal sacó el dedo y lo lamió divertido.

-. Podría ser mejor...aun- se posó entre mis piernas besando mis labios, el gusto a mi era perceptible. -. ¿Te pasa algo en los pies?- me preguntó al oído.

-. Se me duermen los dedos cuando tengo orgasmos muy intensos- le susurré sin sacarnos de nuestro juego erótico.

-. ¿Quieres hacer el amor conmigo?- me preguntó entre besos. Su erección me quemaba en el vientre.

-. No...No creo que sea correcto- le dije haciéndome la inocente.

-. Quiero hacértelo...- me dijo. -. Estoy muy excitado- reconoció. -. Yo quiero sentir eso que sentiste ¿No quieres tu volverlo a sentir?- me preguntó.

-. Si... ¿Cómo te ayudo?- le apreté el trasero de manera juguetona.

-. Déjame penetrarte- me dijo.

-. No...Me da miedo.- le dije. -. ¿No hay otra manera? Yo sentí placer sin que tú me penetrases al menos no con tu...- él me puso encima.

-. ¿Mi que preciosa? Vamos dilo...no es una grosería- me bromeó.

-. Pene...- dije sonrojándose como una escolar.

-. ¿Qué quieres verlo?- le pregunté.

-. Esto...- era un juego sumamente divertido.

-. Solo verlo...te enseñare a que me des placer...- yo asentí y él se incorporó sentándose en la cama. -. Ven aquí mi pequeña Sakura...- me arrodille frente a él y Uchiha me estampó un besos fogoso. Su mano izquierda tomó mi derecha y la puso sobre su miembro. -. Toca...despacio y con cuidado estoy muy sensible- me pidió mientras yo le acariciaba sobre la ropa interior. -. ¿Te gusta?- me preguntó entre besos.

-. Si...esta duro y caliente...- puta mierda...esto me estaba excitando demasiado. -. ¿Te gusta a ti?- le pregunté inocente.

-. Mucho...pero me duele un poco por el roce de la tela- me anunció. -. ¿Crees que serias capaz de tocarlo sin la ropa interior?- me acarició delicadamente el pecho, yo asentí.

El fiscal se quitó los bóxers quedando ambos completamente desnudos. Él se sentó recargándose sobre la cabecera de la cama y yo me acerque arrodillada a lo que Uchiha me besó suavemente. Le acaricié suavemente rozando ligeramente las yemas de los dedos sobre su tronco erecto, la cabeza de su pene esta húmeda y brillante por las pequeñas gotas de líquido preseminal que la surcaban.

-. Toca más firme cariño...- me pidió arropando su mano con la mía cerrándola sobre su pene erguido. -. Así...lo haces bien- él tenía los ojos cerrados mientras yo le masturbaba, introduje su cabeza en mi boca probando el líquido pre eyaculatorio. -. Coño Sakura tu me vas a matar...- soltó mi mano y se dejó hacer disfrutando con los ojos cerrados. Fui ampliando más la extensión de miembro que mamaba sin dejar de tocarlo. -. Si cariño...sigue cómetela mas...- me miró excitado. Le hice caso bajando un poco más, aunque sabía hasta donde podía meterlo.

El fiscal no podía hacer más que jadear y maldecir ante mis caricias. Le estaba enloqueciendo de placer y eso solo me ponía jodidamente cachonda, las piernas se le tensaron unos cuantos minutos después y me anuncio jadeante que se iba a correr, yo seguí en mi tarea hasta que el chorro caliente me inundo la garganta y la boca, me saqué el pene de la boca haciendo que lo último de su corrida se derramase de manera intencional en la depresión de mis senos y abdomen alto.

-. Esta caliente...- le dije inocentemente después de tragar lo que tenía en la boca.

-. Mierda cariño...te has llenado de semen- me dijo besándome mientras se recuperaba.

-. Es pegajoso...-seguí jugando con la idea de la fantasía. -. Pero no tiene mal sabor...- le aclaré.

-. Gracias por el cumplido...pero ahora me apetece más cogerte hasta el amanecer...- quedo encima de mi besándome.

-. ¿Es que no te apetece seguir jugando a tu pequeña fantasía incestuosa?- le pregunté dándole una nalgadita suave.

-. Vieras que me da un morbo tremendo y me pone un montón, pero creo que ya no estoy para enseñar a coger vírgenes.- rodeo su torso con mis piernas. -. Así que ahora...voy a compensar un delicioso orgasmo que te debo y después me vas a hacer caso en todo ¿entendido?- devoró mis labios con avidez, su falo en semi erección estaba pegado a mi abdomen. -. Abre las piernas cariño...voy a hacerte correr-

Estaba completamente húmeda por lo que el colar sus dedos gruesos en mi canal no resulto difícil, su lengua rodeaba la mía en un beso exigente y brusco pero solo me hacia excitar cada vez más. Su pulgar me tocaba el clítoris aun hinchado por el anterior orgasmo y cuando su boca bajó a mi cuello, los gemidos empezaron a salir de mi garganta. El gozo que me daba era tremendo, mis pezones se erguían bajo su pecho y mis uñas se enterraban en la carne firme de su espalda.

-. Estas como una moto...- me dijo medio riéndose. Su miembro estaba nuevamente firme y caliente pegado a mi vientre, podía sentir el orgasmo deleitosamente cerca.

Sus dientes mordisqueaban uno de mis erectos botones y mis piernas rodeaban las suyas mientras podía sentir los dedos de los pies tensarse hacia arriba aparejado al calor en las plantas, una tensión se arremolinaba en mi vientre y los músculos de la pelvis de me tensaron. Mis dedos se hundieron en su trasero apegando mas su pene duro contra mi tripa, cuando acompañado a un grito de placer auténtico las paredes vaginales se contrajeron violentamente contra los dedos del fiscal, liberando esa tensión en el vientre. Los músculos pélvicos se relajaron y mis dedos se durmieron ante el placer tan grande que ese maravilloso orgasmo me acaba de regalar.

-. Coño...hacía años que no me corría tan bueno con unos dedos- le dije buscándole para darle un beso, él seguía en mis pechos.

-. Hmmm...- mordisqueó mis labios de manera sexy. -. Voy a saborearte un poco...arrodíllate en la cama con las piernas bien separadas y agárrate a la cabecera.- me encanta oírle ordenar cosas. Le hice caso dócilmente con el coño aun enrojecido y palpitante. -. Abre más...- metía las manos entre mis piernas para obligarme a separar. El entrenador londinense retiró las ligas de mis coletas de colegiala y me revolvió el cabello. -. Verte como colegiala me pone, pero me gusta agarrarte el pelo mientras te follo.- me susurró al oído mientras me echaba el pelo hacia un lado.

Su boca se deslizaba sensualmente por mi espalda, con la lengua bajaba por mi columna delineando cada una de mis vértebras. Sus dedos se enredaban en mi pelo tirando ligeramente de el, sin llegar a hacerme daño obligado a que me arquease cada vez. Me dio un beso en cada cachete del culo y pasó su lengua por la hendidura de mi vagina.

-. Estas riquísima...- se estiró hacia la mesa de noche donde habían unos cuantos condones. -. Arquéate linda...- su mano volvió a tirar de mi cabello.

Me la metió entera sin contemplaciones, mientras aun me sostenía del cabello y me apretaba un pecho. Era violento, delicioso, errático y duro. Me prendía tanta violencia y la forma tan erótica como me penetraba. Gemí excitada pidiéndole más, sentía el orgasmo cerquita...él también esta estaba muy excitado. Justo cuando me iba a correr me la sacó sorpresivamente y me dio una nalgada suave.

-. ¿Quien dijo que te ibas a correr?- me soltó por completo y se acostó a mi lado con el miembro duro y erguido envuelto en látex. -. Si te quieres correr vas a tener que buscar tu misma tu placer...-le mire indignada y cachonda. -. Móntame...- me exigió. -. Que sea de espalda...me la endurece mucho tu culo- este idiota sí que sabía excitar a una mujer.

Me arrodille con las piernas a cada lado de sus caderas y ayudada por mis manos guié su pene a mi abertura y froté un poco con su tronco antes de penetrarme lentamente, sintiéndome nuevamente llenarme por completo. El espejo de cuerpo entero de enfrente me daba un visón muy caliente aunque lejana de mí montando su miembro.

-. ¿Ya te has visto? ¿Muy erótico, que no?- me preguntó cogiendo un pecho sin delicadas alguna. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? -. Hazlo lento linda...muy lento...voy a estimularte- le hice caso y empecé a moverme lento mientras sentía como su mano me separaba los cachetes del culo. -. ¿Rico?- me preguntó tocando suavemente mi ano con sus dedos untados de saliva caliente.

-. Sí...- dije en un gemido moviéndome.

Si Itachi Uchiha supiera el placer que me producen las caricias en el culo y los orgasmos tan explosivos que me da el sexo anal seguramente ya me estaría cogiendo por ahí. Sin embargo, no me sentía cómoda haciéndolo con otro hombre distinto a Sasuke por lo que me conformé con la punta de su índice penetrando en mi ano mientras yo me lo cogía gimiendo como una puta al tener su polla metida hasta los huevos.

-. No cierres los ojos- me dijo él mientras yo seguía en mi faena. -. Mírate...mira la carita tan exquisita que haces cuando te estoy cogiendo cariño- era erótio verme mientras me lo cogía. Le acaricié los testículos suavemente. -. Eres una viciosa...gimes cuando te meto el dedo...- coño esto me estaba poniendo a cien. -. Mastúrbate...- me ordeno. -. Yo estoy que me vengo...y quiero que explotes conmigo- el ritmo aumentó y mis dedos se posaron en mi clítoris, dejando sus testículos. -. ¡Joder! Muéstreme como te tocas...- me dijo en inglés.

Nos corrimos al úniso gritando extasiados el nombre del otro, a lo que caí derrotada liberando su polla de mis paredes vaginales acostándome a su lado jadeante, roja y perlada de sudor. Mi vagina se contraía mientras él se retiraba el condón con parsimonia, cerciorando que no estuviese roto a lo que tras comprobarlo anudó y arrojó por allí. Acto seguido me dio un beso todavía tratando de recuperar el aliento acariciando uno de mis pechos.

-. Eso fue muy intenso...- me dijo.

-. Estoy muerta...-

-. Son casi las 5 am...- me dijo. -. Vamos a dormir un poco...ha sido un día largo...-

-. Si...- él apagó la luz y me atrajo hacía si.

-. Te prometo que mañana será aun mejor...- me besó eróticamente de buenas noches y nos arropamos, me quedé dormida acurrucada en su regazo.

Hacía años que no despertaba en los brazos de un tío, menos desnuda y habiendo tenido sexo alucinante la noche anterior. Jamás pensé en estar así con un hombre 10 años mayor que yo...con su aliento rozándome en la nuca. Le sentí removerse su mano me acarició el abdomen.

-. Buenos días pequeña Sakura...-su lengua lamió ligeramente la piel detrás de mi oreja derecha.

-. Buenos días...- le dije disfrutando de su caricia en mi estómago, su duro apéndice me picó un cachete. -. Que animoso has amanecido- le dije haciendo referencia a su erección.

-. Es de mañana cariño...- me dijo pasándome las manos por el culo sin ningún disimulo. Yo me giré entre sus brazos y quedamos frente a frente.

-. Yo pensé que era quizás por la compañía...- le repasé el índice en el pecho, él tomó el dedo y lo lamió lentamete.

-. Pues...no te equivocas...-me chupó el dedo eróticamente. -. ¿Te apetece un polvo mañanero?- guió mi dedo empapado por su saliva hacia el sur de mi cuerpo.

-. Aun no me recupero de tanta acción...me apetece algo mas primario e igual de placentero- el jugueteaba con mi propio dedo entre mis pliegues.

-. Se escucha bien cariño...- me rozaba los labios.

-. Solo toques manuales y exteriores...- le dije entre besos.

-. Oh vamos... ¿orales? Un 69...-tomó uno de mis pezones entre sus dedos.

-. Me levanto con mucha flojera...para hacer contorciones de catre- le aclaré. Empezaba a sentirme muy cachonda y que mis pliegues de mojaban. -. Vamos placer primario, instintivo...- a él no parecía encantarle la idea. Me descubrí el cuerpo desnudo y me tendí sobre mi espalda con las piernas abiertas. -. Masturbarme...- le dije guiando su mano a mi vagina húmeda. -. Solo el clítoris...-

-. Joder...es lo más excitante que una mujer me ha dicho en la vida- se le puso durísima, yo se la agarre firmemente.

-. No me metas los dedos...-

Me abrí la vagina con los dedos y se la expuse para que el me frotara el clítoris hasta el orgasmo con su índice y corazón. Mientras mi otra mano se la jalaba vigorosamente mientras nos besábamos con necesidad. Gemíamos como posesos pero sin despegar la boca del otro el primero en venirse fue él, pero yo lo seguí solo con segundos de diferencia. Su semen se desparramó por mi mano mojándole un poco el vientre, me limpié en la cama.

-. Tú estás completamente loca...- me dio un beso exquisito.

-. ¿Eso es lo único que vas a decirme?-él estaba encima de mi chupeteando mi cuello.

-. Nunca espere vivir una experiencia como esta con una niñita...- coronó cada uno de mis pezones con un beso. -. Ya sabía yo cuando te besé en esa discoteca en Kioto que tu no eras tan inocente- me dio un beso en el monte de Venus sin vello alguno. -. ¿Qué te apetece hacer hoy?- me preguntó dando besitos cortos en esa zona con mis piernas en sus hombros.

-. Por ahora me apetece bañarme...- le dije sensible aun por el orgasmo. -. Comer algo porque me muero de hambre- solté un gemido después de eso cuando su lengua bajó por mi coño. -. Ir de compras un rato a la boutique, a por un lindo traje de baño.- este tío era puro fuego, su lengua se deslizaba por mis pliegues rozándome un poco con la nariz. -. Broncearme un rato en la piscina...- Enredé mis manos en su pelo, jodido inglés. -. Un masaje para relajarme...- me penetraba con la lengua y se sentía muy pero muy bien. -. Y volver a la universidad para recoger mis cosas y despedirme de mi equipo- me dio un mordisquito en el clítoris a lo que un sonoro gemido.

-. Vaya y entre todas tus actividades de hoy no escuche nunca que follar estuviese entre ellas- lamía con avidez, podía sentir que me correría pronto.

-. ¡Oh!- gemí al borde del éxtasis. -. Creo que viene implícito que estando contigo...- luchaba por encontrar mi orgasmo.

-. Dime qué más quieres Sakura...- estaba jugando conmigo. -. Dime que te apetece justo ahora-

-. Yo... ¡ah! Yo...- no hilaba mis propios pensamientos con claridad, solo quería correrme.

-. Pídemelo nena...vamos- puto de mierda. -. Pídeme eso que quieres...-

-. ¡Jo! Yo...- lo sentía me iba a correr. Le jalaba el cabello pero justo como cuando me venía él paraba. -. ¡Puta mierda! ¡Quiero correrme ya...!¡Joder!- él enredó su lengua en mi clítoris y el orgasmo me golpeó enseguida.

Su boca se dirigió a mis muslos mientras mi vagina se contraía deliciosamente y bajo por mi pierna derecha hasta los pies donde tomándolo entre sus manos me dio un masaje pasando a la otra pierna. Después de darme un masaje en el otro pie me besó nuevamente.

-. Ve a bañarte preciosa...- me dijo dándome un beso y poniéndose en pie, su pene estaba semi erecto.

-. ¿No te unes?- pregunté.

-. ¿Vas a dejar que te coja bajo la ducha?- a su apéndice parecía gustarle.

-. No...El agua repele los condones-

-. Entonces ve tú sola...- me puse de puntitas y le besé.

-. Bien...no tardaré-

Me bañe rápidamente queriéndome despejar un poco el cuerpo turbado por tanto placer. Me lave ese revoltijo de semen, fluidos y saliva que había de tener en el cuerpo, y me puse crema de arriba a abajo. Tomé un par de bragas sexys y un corpiño de encaje, encima me puse el albornoz del hotel.

Decidí prender el móvil, me senté en el escusado vestida y los mensajes de felicitaciones me asaltaron. Había uno de mi jefa, mis maestros, amigos, familia y compañeros. Mi madre me había escrito dos o tres veces pero no me apetecía demasiado contestar, también tenía mil mensajes de Sui (posiblemente más borracho que una Cuba cuando les escribió) donde alcanzaba a leer unas disculpas y una declaración de amor bastante patética. Los golpes me sacaron de mi entretenida lectura.

-. ¿Estás ocupada?- preguntó.

-. No...- le dije. -. Ya salgo...- le dije con el móvil en la mano mientras salía del baño. -. ¿Dónde demonios te has bañado?- le pregunté a verlo con el cabello mojado vestido con un albornoz.

-. Larga historia...- me dijo. -. Pensé que estabas vestida...el desayuno nos espera en la terraza- me dio un beso en la frente.

-. No me apetece vestirme aun...- le dije. -. Desayuno nudista frente al central park...- el moreno tomó mi teléfono y lo apago.

-. Hasta eso haces que suene la mar de sensual...- lo arrojó a la cama y me siguió. -. Nada de móviles en nuestro día libre-me abrazó por detrás y la mesa estaba servida.

En la mesa al aire libre había toda la selección de mazas y pastelitos que había visto en mi vida. Queso, fruta, crema batida, mantequilla, champagne y mimosas. Menudo alcohólico quería tenerme borracha antes del medio día. Hacia un día realmente espléndido.

-. Te habría llevado el desayuno a la cama pero me parece más encantador desayunar aquí afuera- me abrió la silla como todo un caballero.

-. Me parece perfecto...- le dije. Él se sentó frente a mí.

-. Te vez muy sexy...- puntualizó después de beber el primer trago de mimosa. -. ¿Desnuda?-

-. No te ilusiones guapo...traigo ropa interior- me solté el nudo y descubrí mi atuendo.

-. Oh nena...eso fue más sexy que cualquier desnudo- se mordió los labios.

-. ¿Desnudo?-

-. Sí...-

-. ¿Dónde te bañaste?-

-. Habíamos discutido anoche, no sabía si te quedarías a dormir conmigo así que me he sacado otra habitación por si las dudas.-

-. Menudo derrochador...-

-. No es nada...-

Cada uno se sirvió lo que quiso y nos mirábamos cómplices, los comentarios sexys pululaban en el ambiente. Nos dábamos la comida en el boca, como amantes viejos o recién casados, con uno que otro beso sexy que empezaba a la boca pero podía terminar en el cuello.

-. ¿Puedo hacerte una pregunta personal?- me preguntó algo dudoso.

-. Adelante...- el moreno tenía mis pies en sus piernas dándome un mensaje mientras yo me comía un macaron de avellana.

-. ¿Cuántas parejas sexuales has tenido?- me preguntó sin parar de darme el masaje.

-.3...- le dije algo apenada.

-. ¿Incluyéndome?- cerré los ojos disfrutando del masaje.

-. Sí- le dije. -. ¿Porqué la pregunta?-

-. Curiosidad...- se encogió de hombros.

-. Vaya pero que curioso...- le roce la entrepierna con el pie tentándole. -. Yo también te preguntare algo personal-

-. Adelante linda-

-. A ver... ¿cuándo lo hiciste por primera vez?- mi pie travieso se metió entre su albornoz.

-. A los 17...- su miembro empezaba a despertarse. -. ¿Y tu mi pequeña enana pervertida? ¿A los cuantos años?-

-. A los 15...-

-. ¿De verdad?- me preguntó. -. ¿Porqué no vienes aquí y me cuentas esa historia?-tomó mi plato lleno de macarones y lo puso frente a él. -. Me encantaría escucharla...- le miré mordiendo mis labios y me senté en su regazo. -. Cuéntame linda...- me dio un beso corto en los labios mientras me acariciaba la pierna.

-. No sé qué quieres que te cuente...- me encogí de hombros. -. Era mi novio del instituto- su boca estaba en mi oreja y me daba de comer con la otra mano.

-. Quiero saberlo todo…- me acarició el vientre mientras esperaba que yo masticara y bebiera un poco de mi mimosa.

-. ¿Cómo fue?- juguetee con mis dedos en su pierna. -. Era un sábado. Él me había recogido en el instituto a eso de las 4 pm, que estaba dando unas clases extras para el examen de Estado. Fuimos a comer, crepas si no recuerdo mal…-Itachi me escuchaba atento. -. Le había dicho a mi madre que iría a casa de una de mis mejores amigas, lo cual no era del todo mentira porque se supone que después de comer él y yo iríamos, pero me dijo que no tenía ganas de ir a ver a nadie más y que mejor nos quedamos en su casa y podíamos ver la película que se me antojara.- su boca se pegó a mi cuello sensualmente.

-. Cuan inocente eras mi pequeña Sakura, eso tan viejo que hasta mi padre lo hizo con mi madre…-me bromeo. -. Sigue…-su manos desfilaba por mi abdomen.

-. Yo no era ya tan inocente Itachi, a esa altura él y yo no lo habíamos hecho pero si otras cosas.- acaricie su pierna.

-. ¿Cómo que cariño?-

-. Jugueteo previo…- le aclare. -. Toques, besos en zonas erógenas, masturbación,nos conocíamos bastante bien desnudos…-dije con una risita de recordarlo. -. Antes que él fuera mi novio éramos grandes amigos, yo sabía que él me amaba y me aprovechaba de eso le dejaba tenerme un poco, solo nos dábamos besos de esos que hacen que la ropa te estorbe, una que otra vez me toco el culo o los pechos encima de la ropa pero nada más…-su boca seguía jugando entre la piel de mi oreja y mi cuello y su manos deslizaba por mi vientre. -. Cuando nos hicismos novios empezamos a intimar…-

-. Ya sabía yo…que algo había.-

-. En fin…llegamos a la casa. Habíamos comprado dulces como para un regimiento militar y nos vimos una película de Ashton Kutcher, está la de A lot like love.- tuve que parar porque él me mordió la oreja de manera muy erótica. -. Estamos en su cuarto y él me comentó como quien no quiere la cosa que sus padres estaban de viaje. Nos empezamos a besar y él me metía las manos bajo la falda, nos desnudamos pero nos quedamos en ropa interior…- su mano ya estaba sobre uno de mis pechos y su boca seguía pegada a mi oído turbándome el buen juicio.

-. Muy erótico...-me apegó el miembro ya despierto.

-. Él era…insaciable. Le encantaban mis pechos…ahora siguen siendo grandes pero en el instituto eran enormes. Le gustaba besarme ahí y tocarlos, a mi la verdad esa zona me pone un montón…-uff ya el fiscal tenía las manos bajo el sostén de encaje acariciándome los pechos. -. Le acariciaba la polla sobre la ropa interior, eso lo ponía a cien. Estábamos súper cachondos y me dijo que quería hacer el amor conmigo- un risita ahogada del fiscal se escucho cerca de mi oído.

-. Que romántico…a mí me gusta follar-mi sostén estaba casi en mi clavícula sus manos estrujaban mis pechos. -. Date la vuelta cariño…- aturdida le hice caso y él me ayudó comiéndome el pecho desnudo.-

-. Itachi… vamos dentro alguien nos puede ver y eso sería muy embarazoso…- le agarré del pelo.

-. Cariño nadie nos vera…- me tranquilizó. -. Además…a quien le importa, coger es de lo más normal- sentía el apéndice duro bajo el culo. -. Sígueme contando…-

-. Obvio le dije que me daba algo de miedo...- me refregaba contra su ingle. -. Él me dijo que vale, que no importaba que solo nos acariciáramos…- sentía las bragas pegajosas. -. Me tumbo en la cama y me desnudo toda…me beso entera y me sobaba con los dedos el sexo. Esa noche estaba muy excitada y me vine rapidísimo. Le dije que se desnudara, nos besamos desnudos en la cama y nos pusimos cariñosos, ya sabéis. Una cosa llevo a la otra, y en eso deje que me metiese los…- no me dejó terminar porque el ya me los estaba metiendo, haciendo a un lado mis bragas. -. ¡Coño! ¡Itachi!- jadee excitada.

-. ¿Los que cariño…? Sigue que me está gustando un montón.- me dio un beso hambriento mientras sus dedos jugaban en mi interior.

-. Dedos…no me dolió nada, de hecho se sentía muy bien.- los gemidos escapaban de mi boca mientras le contaba. -. Me corrí…-y ahora mismo parecía estar apunto también. -. Nos seguimos besado hasta que me…me vine.-lo podía sentir tan cerca.

-. ¿Y te quieres correr ahora, verdad?-me devoraba la boca.

-. ¡Sí! ¡Sí!- le grité.

-. Bájate las bragas- me pidió. -. Quítatelas…-me ordenó, eso me excitó un montón. Le hice caso a borde la convulsión. Pero él paró.

-. Volvamos a la habitación…- se lamió los dedos y mis pliegues se contraían añorando su toque. -. Me deje los condones ahí y tengo ganas de cogerte…-enredó un par de dedos en mi botón derecho. -. Prometo hacerte llegar hasta que se pongan los ojos en blanco de tanto placer…-la sola idea me excitó.

Me tomó entre sus brazos y agarró a su vez una botella champagne y un par copas. Él me tumbó en la cama sin bragas con los pechos al aire y el sostén en la clavícula. Puso las copas en la mesa de noche y se acercó con el champagne.

-. Quítate ese sostén- me dijo en voz dominante. Pero yo anhelaba tanto correrme que simplemente le ignoraba. -. Te di una orden…-si ya estaba como una moto, oírle hablar así me calentaba aun mas. Él se abrió la bata y me enseñó el falo tieso y caliente. -. ¿Es que crees que eres la única que quiere correrse?- sentía ganas de tocarme. -. Abre las piernas…-dijo cabreado. Yo le hice caso, aun agitada y caliente. -. Mira nada mas…como traes el coño- alargó la mano y me toco los labios. Me estremecía solo ante su toque. -. Estas inflamada de tanto que te he penetrado con los dedos, los jugos se te escurren y estas dilatadísima…-me penetró con tres dedos pero los saco enseguida. -. Pero voy a dejarte ese coñito precioso en paz un rato- toqueteo muy sutilmente mi clitoris a lo que yo me retorcí. -. No quiero que se nos arruine el día.-

Le busqué la boca y él quedó sobre mi mientras nos besabamos de manera érotica en la cama recien hecha por las mucamas del Palace. Me sentía supremamente cachonda y que tenía la vagina en llamas, busqué darme placer frotándome contra su abdomen, pero a alguien no le moló la idea.

-. Quédate quieta- me agarró las piernas posandose entre ellas. -. Nadie te ha dado permiso para córrerte...- Pellizcó sin nada de delicadeza mis pezones, un alarido de placer y dolor salió de mi boca. -. Iba a aliviarte el coño...pero ahora te mereces un castigo. Él se puso en píe y yo quede tendida en la cama con las piernas abiertas. -. No vayas a cerrar las piernas...te vas a a quedar con el coño abierto como la niña mala y traviesa que eres- Eso me dio un morbo tremendo, nunca había estado tan cachonda en mi vida.

Itachi tomó el espejo de cuerpo entero y lo puso justo enfrente del baúl ligeramente alejado para darme un visión completa de mi cuerpo que estaba en las cabeceras de ese estilo tan del roccoco del Palace donde pudiera verme completa. Mi cabello caía sobre la cama donde yo yacía acostada con las piernas arqueadas y abiertas, el corpiño de encaje lo tenía en la clavícula dejando mis pechos exhibidos con los pezones duros y rosados, como mis mejillas arreboladas de excitación y el sexo húmedo, inflamado y caliente.

-. Luces hermosa- me dijo desnudándose del todo al lado derecho de la cama. -. Ven aquí cariño...- me pidió. Yo me levanté poniendome de rodillas en la cama, gateando hacia él.

El fiscal me dio un besos de esos que te quitan la respeiración, mientras deslizaba sus manos hasta la abertura del corpiño color negro, quitandomelo del todo mientras su lengua me exploraba entera.

-. No puedo más...- me dijo entre el beso. -. Me duelen los huevos- eso me hizo gracia, mi pobre coño tambien ardía. -. Cómeme la polla...- me dijo autoritario pellizcandome un pezón.

Le acaricié lo testículos con la mano derecha mientras trazaba un camino de besos desde su torso hasta su apendice. Itachi estaba duro como una roca. Lamí delicadamente sus tetillas y mi boca bajo por su abdomen hasta su vientre, donde su pene erguido me tocaba la cara de vez en cuando. Cuando iba bajando por el comienzo de su falo, él me levantó la cabeza para mirarlo.

-. Antes de... Quiero que mires lo hermosa que te vez...- dijo señalando nuesro reflejo en el espejo. El moreno me enrredó las manos en el pelo haciendome usn coleta que él mismo sostuvo. -. Mírame mientras lo haces...me pone un montón- relajé la garganta y le miré mientras englullís su pene completamente.

Itachi blasfemaba a diestra y sinistra mientras yo le hacía la mamada. Me divertía un montón oyéndole gruñir de placer. Cuando le sentí a punto de correr deje de comércela y besé sus testículos, me gustan los hombres que van depilados.

-. ¡Joder! ¡Sakura!- me decía. -. Me ven...- él no término de decirme cuando yo puse mi boca sobre su mimebro y él se corrió potentemente. El reflejo en el espejo era jodidamente excitante. Me trague la corrida entera y él sonrió complacido.

Itachi se echó sobre mi cuando me apoltroné en la cama. Su boca aturdía mis pechos de manera delicada y su incipiente barba me hacia cosquillas en el abdomen alto, su caricia era placentera y cariñosa, aunque habría matado por una caricia más íntima.

-. Eso estuvo magnífico...- puto pervertido. -. Te mereces un premio- El moreno iba a ponerse en pie pero yo le eché los brazos al cuello. -. Shhh...te va a gustar querida...- me do un beso cortito en los labios.

El fiscal Uchiha destapa la botella de champagne, mientas yo desnuda sobre la cama le miraba divertida. Al destaparla, la puso sobre la hielera y la trajo hasta la cama junto a un vaso de esos que usan para servir Whiskey.

-. Te voy a hacer pasarla muy bien...- llenó el vaso con unos cuantos cubos de hielo y les roció un poco de champagne. -. Ha sido un mañana increiíblemente provechosa.- hungió bien los hielos con sus dedos en el vino espumoso y se llevó, acto seguido, uno de esos a la boca.

Me arremetió con un besos de esos que te hacen perder la razón y los papeles. Sus lengua restregaba la mia con el hielo impregnando de alcohol, excitada le quité el albornoz aferrando mis dedos a su espalda ancha. Nos besamos hasta que el hielo deshizo.

-. Oh...joder...yo lo sabía desde Kyoto.- seguíamos besándonos como posesos.

-. ¿Qué me acostaría contigo?- le pregunté entre besos.

-. No...- su mano derecha se dirigió de nuevo al vaso. -. Que ibas a volverme loco- delizó el hielo por mi barbilla y cuello hasta llegar a a la depresión de mi pechos.

Con su boca guió el cubo por mis pechos y tentó mis pezones pasando el hielo frío revuelto con su aliento caliente, yo gemía agitada a la par de sus dedos que exploraban mis pliegues algo adolorados pero no por ello menos excitados. El hielo bajó por la línea de mi esternón y se derritió en mi ombligo, mismo que él reemplazó enseguida y con el que jugueteó en mi ombligo.

-. Estas muy sensible- me dijo cuando cada que me rozaba el sexo yo jadeaba entre dolor y excitación. -. Ya voy a llegar cariño... Y después que te haga sentir bien te voy a follar riquísimo- me mordí los labios solo de imaginar lo que él planeaba para mi.

El camino frío llegó a mi monte de Venus, donde él dejó sus dedos fuera de mi y extendió bien mis labios dejado ver todo mi sexo hinchado y húmedo. Me tensé al sentir sus boca y el hielo helado sobre mi clitoris, retorciendo el edredón y con jadeo ahogado mientras el espejo me regalaba una imagen erotiquisima.

El hielo relajaba mi piel vaginal y deshinchaba, pero su boca a la par me excitaba y me hacía pedir más a jadeos. Mis manos se enrredaron su cabello lacio, empujando su cabeza para que me diese más fricción. Mi cuerpo hervía y la presión en mi vientre amenazaba con estallar, las plantas de los pies me ardían de calor y los musculos pélvicos se me contrajeron anticipando un glorioso final.

Expoloté con violencia y sin misericordia, con un gemido alto y sonoro, poniendo los ojos en blanco ante tales sensaciones, para volver en mi un segundo despues y verme en el espejo desnuda, agitada, perlada en sudor y con el entrenador de mi competencia entre las piernas despues de haberme comido el coño de la manera más deliciosa que me lo hubiese hecho cualquier otro hombre. El fiscal tomó la botella y se dio un trago al vino espumoso, acto seguido, me besó demandante haciendome sentir mi sabor y el de la champagne.

-. Menuda corrida…-me dijo divertido. -. Por cierto…no terminaste de contarme…-estaba tan aturdida que ni siquiera la cogí. -. ¿Qué pasó despues que te corriste con tu noviecito?- me dejé caer denuevo en la cama agitada. Él se acarició el pene erecto.

-. Pues…nos besamos- Itachi se pusó en pie, y yo me giré sobre mi vientre al verlo pararse. -. Él tambien se desnudó y se la chupé.- le dije sin ningun tapujo.

-. Vaya…pero si no eras nada santita..- cogí uno de los condones y rasgó la envoltura.

-. No era la primera vez…-le dije juguetona. -. A él…le gustaba un montón el sexo oral-

-. ¿Sí, linda? Él sabia que esa boquita tan mona tuya con esos comentarios tan ironicos y bordes que te gastas de cuando en cuando, debía chupar y tragar como lo Dioses- eso me dio un poquitín de risa.

-. De hecho no le molaban las mamadas…- alcé las piernas apoyada en mi vientre y le mire ponerse el preservativo. -. Le encantaba comerme entre las piernas…a mi no me mola demasiado-

-. Bien que te mojas y te vienes.- le miré entornando los ojos.

-. Si…pero a él le gustaba era verme disfrutar…así fuera que el solo se corriese una vez necesitaba hacerme llegar unas tres o cuatro veces a mi.- el moreno se acariciaba buscando una erección mas firme.

-. Eso es porque tienes una cara de viciosa que ni te enteras…-se sentó a mi lado con la polla empalmada mientras se sobaba. -. A cualquier hombre le encantaria darte placer…- me acerque a él y me recargué en su muslo con su pene casi rozandome la nariz.

-. Despues que se corrió, nos empezamos a rozar. Como cuando lo haces con la ropa puesta…pero desnudos- me estaba excitado de recordar aquel momento tan érotico. La mano libre del fisca acarció la curva de mi espalda y mi culo.

-. Uff…se ve que te gustó eso…mira nada mas la cara que tienes.- me acariciba las nalgas y entre ellas.

-. Fue exquisito..su cabeza me rozaba el clitoris…-abrí las piernas invitandole a tocarme.

-. Pues menuda viciosita en la que te convirtió el tío.- uno de sus dedos me tocó el coño humedo. -. ¿y como accediste a que te la metiera?-

-. Me puso tan cachonda que yo misma se lo pedí…-me estaba metiendo un solo dedo pero se sentía rico.

-. Eso se llama estado de indefensión…abogada-

-. No dolío nada, y fui muy feliz.- agarré su pene y me lo englullí entero necesitaba que se empalmara bien.

-. ¡Oh nena!- gritó. -. Tu sabes que la comes delicioso- sonreí complacida, la polla se le creció excitada. -. Ponte boca arriba…-desenglullí su falo y le hice caso.

-. ¿Lo has hecho por atrás?- su pregunta me sorprendió.

-. Si…pero solo con una sola persona.-

-. ¿El mismo novio?- se colocó el condón.

-. Si…- le mire extrañada. -.¿Por qué la pregunta?-

-. Morbida curiosidad- se agasapó frente a mi. -. Tranquila que no soy fanatico de esa practica…me gusta mas ver como te corres sobre mi polla- tomó mi pierna y la puso en su hombro.

La polla del moreno me entró hasta el fondo estocandome ritmicamente y vigorosamente, mis manos apretaron sus nalgas pidiendo mas y yo gritaba de placer. Era delioso, Itachi siempre me daba experiencias exquisitas e intensas. El orgasmo me golpeó rapido con una quemazon desde el vientre hasta el clitoris, pero mi fiscal necesitaba más. Tomó mi otra pierna y su ingle se apegó mas a la mia, el ritmo no se aminoró, al contrario mas duro me daba, mi cuerpo convulsionó nuevamente ante él y sus 16 cm de polla. Y a al tercer orgasmo, su cuerpo se estremeció siguiendome aplastandome un poco.

-. Santa mierda…-me estaba ahogando un poco era un hombre algo pesado.

-. Joder...- exclamé ahogada a lo que él se echó a un lado, sabía que me estaba aplastando.

En la vida tenemos experiencias varias; buenas y malas que de alguna manera era no hacen ser quienes somos, es eso lo divertido de vivir. Conocemos muchas personas a su vez, buenas, malas, torpes, hermosas, feas, malintencionadas, bondadosas y locas, pero finalmente de todas te llevas un poco de algo. En este viaje, conocí a muchas personas. Obtuve triunfos, decepciones, sonrisas, placer...me descubrí a mi misma y probé los límites de mi sexualidad, tanto que si alguien se enterase probablemente podría escandalizarse. Pero eso no evita que a veces tengas que romper ilusiones y despedirte.

-. Pensé que no vendrías a despedirte de mi- estaba en la puerta del dormitorío con la cara larga y las maletas.

-. Sui...- era una conversación dificil. -. No puedo enojarme contigo tío, eres mi mejor amigo- me encogí de hombros.

-. Yo...creo que te debo una explicación, yo...estaba borracho y...-esto era realmente incómodo. -. ¡Joder Saku! Es más que evidente...yo...tu me gustas desde siempre- no quería herirle. -. Siempre he sabido que no me correspondes, haz estado enamorada de Saito desde que te conozco y me había convencido que vale, que eso nunca iba a poder ser. Que nunca podía haber algo mas entre nosotros...pero llega este tío mayor, rico y bien parecido y tu te arrojas a sus brazos y a su cama pese a lo de Sai...-

-. Sui no es así...son cosas diferentes- intentaba explicarle.

-. No Sakura...yo quería ser ese tío. No importaba que fuese solo sexo o que me usases. Yo quería tenerte así fuese así. No importa que no me amases...-

-. Mira...- respire hondo. -. Que alguien no te ame como tu esperas, no significa que no te quiera con todo su corazón- le dije. -. Eres mi mejor amigo Sui, te quiero como se quiere a un hermano y así fueses mayor, rico y bien parecido no habría pasado, porque te quiero lo suficiente como para no usarte de esa forma-

El muchacho tomó mi cara entre sus manos y supe que iba a besarme, le detuve antes que lo lograse de manera dulce y le di un abrazo.

-. Nos vemos en Tokio en agosto, tomate tu tiempo y piensa que yo te quiero pero no de la forma que tu esperas.- le solté y él me miró cabizbajo. -. Y vuelves tratar de besarme y te voy a mandar otro tortazo que te vas a enterar.- le bromeé.

-. Discúlpame...- me dijo. -. Supongo que nos veremos en Tokio entonces-

-. Si...- le dije.

Sui se despidió con la mano y con la cara larga, lo que me rompió un poco el corazón. Él era un buen tío, bien criado, inteligente y de su casa, pero no mi estilo de tío. Nunca podría sentir nada mas allá por él, que afecto y cariño, cosa que aun que le doliese él tendría que entender.

Tomé mis maletas y le di la ultima mirada a ese dormitorio de estudiante donde había vivido los ultimos 5 días y donde la noche anterior había follado de la manera mas primitiva y animal con el entrenador de mis rivales de competencia. Había sido una competencia extraña, una semana bizarra y una experiencia sexualmente importante. Busqué mi movil para marcarle a Meyling, mi amiga con quien viviria estos meses por el curso de verano cual fue mi sorpresa al encontrar un sobre con caligrafia elegante cuyo destinatorio era yo. Dentro había una pagina impresa con un itinerario de vuelo cuya fecha me daba risa porque era el día de mi cumpleaños numero 20, un preservativo y otra hoja con la misma caligrafía con las siguientes palabras:

"See you soon in NY again."

El fiscal Uchiha me esperaba parado en el marco con sus maletas. Me miró de arriba abajo y se encojió de hombros, yo le mire sin enetender con los papeles entre las manos. Él se acercó y me besó en la frente, luego en los labios de manera torpe y me dijo.

-. Nos vemos pronto pequeña Sakura…nos vemos de nuevo en Nueva York- y despues de ello tomó sus maletas y se perdió en la universidad dejandome en una sola pieza. Jodido Uchiha.

FIN